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ARTICULO # 91 ANALISTAS SIMBÓLICOS: Los nuevos trabajadores del conocimiento

De la tierra al capital; del capital al conocimiento

Según las últimas cifras del DANE[1] la tasa de desempleo en Colombia se situó en 14.6%, en números concretos, en los últimos doce meses el país llegó a 3.1 millones de desocupados, cuando un año atrás la cifra era de 2.8 millones. Esto indica que la tasa de desocupación se elevó en 298 mil personas. Pereira, Popayán y Quibdó registraron las tasas mas altas de desempleo con 20.6%, 20.1% y 19.1% respectivamente.

Las anteriores cifras son un contundente indicador. Las estrategias para generar empleo han sido un total fracaso. Pero lo peor no es eso, lo lamentable es que nuestros ilustres políticos y quienes aspiran a dirigir los destinos de este país, sigan insistiendo en formulas anacrónicas y desgastadas.

Basta con revisar las propuestas de los candidatos presidenciales a propósito de la generación de empleo, para constatar que no tienen ni la menor idea sobre las causas estructurales del problema. Como buenos demagogos, prometen entre otros “milagritos” los siguientes:

  • Reducir los costos de despido para disminuir el costo relativo del empleo. (¿favorecer más a los empleadores?) Vargas Lleras
  • Generar un total de 800 mil empleos anuales con la construcción de Vivienda de Interés Social. (¿qué clase de empleo?) Vargas Lleras
  • Fortalecer el SENA para ampliar el cubrimiento de la capacitación laboral a personas sin educación formal y personas de menores ingresos (¿más educación proletaria?) Vargas Lleras
  • Creación de 300.000 empleos temporales (¿empleos desechables?) Vargas Lleras
  • La flexibilización de los mercados laborales es la solución para la generación de empleo no como un plan coyuntural sino de manera permanente Para esto, se crearán programas activos de entrenamiento para reconvertir la fuerza de trabajo según la demanda de habilidades. (¿Qué tipo de habilidades?) Pardo
  • Retirar los estímulos a la informalidad, eliminar numerosas exenciones al capital para favorecer la relación trabajo/capital y fortalecer la protección al trabajador. Los empleadores deben comprometerse con dar trabajo de buena calidad. (¿lo permitirían los empresarios? ¿es el capital el factor determinante?) Fajardo
  • Ofrecer capital semilla para montar cafés internet, proyectos agrícolas, talleres, misceláneas, peluquerías, hoteles ecológicos, restaurantes. (¿más trabajo industrial?) Noemí

¿Qué tal estos genios, ah? Señores, los tiempos han cambiado!!! ¿Porque siguen insistiendo en lo mismo? ¿14.6%, 3.1 millones de desocupados, no les dice nada? A esta escandalosa cifra se le suma el deterioro en las condiciones del empleo, mal remunerado y poco valorado. Ni siquiera aquellos que invierten en la educación superior ven recompensados sus esfuerzos.

Todo lo anterior es prueba de una realidad inobjetable: el empleo en el sistema industrial está en crisis. Y ante este oscuro panorama solo quedan dos caminos, o siguen insistiendo con formulas industriales para la generación de empleo (como las que proponen nuestros sabiondos políticos) o cambiamos de paradigma y actuamos en consecuencia.

La cosa es muy sencilla. Estamos transitando de una sociedad industrial a una sociedad informacional. La primera era sostenida por trabajadores industriales, la segunda requiere trabajadores del conocimiento.

El desempleo actual tiene entre sus causas, la sobreoferta de trabajadores industriales (desde la mano de obra no calificada, hasta profesionales que hacen un uso rutinario del conocimiento).

Así mismo, la pérdida de los puestos de trabajo esta relacionada con el dramático paso de una economía industrial, de acuerdo con Alvin Toffler[2] caracterizada por principios como la uniformización, especialización, sincronización, concentración, maximización y centralización; a una economía del conocimiento en la que según Manuel Castells[3], la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el desarrollo.

Esta claro, necesitamos incursionar fuertemente en la economía del conocimiento. Países como Finlandia, Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Chile, España y otros, le apostaron con firmeza a esa ruta y hoy se pueden ver los resultados. Estos países producen una gama diversificada de servicios y productos manufacturados de alta tecnología que tienen en la información y el conocimiento su principal materia prima (celulares, microchips, televisores plasma, aparatos electrónicos, juegos de video, nanotecnología, modelos teóricos, etc) No podemos seguir insistiendo en la exportación de materias primas,  ni de productos de baja tecnología (carbón, café, flores, cuero, banano, etc) a ese paso vamos a quedar rezagados y condenados a vivir por siempre en el subdesarrollo.

Hoy más que nunca es posible ponernos al nivel de dichos países. Porque a diferencia de la Era Industrial, en la que el capital era el factor determinante para crecer, en la Era Informacional, el recurso más importante para lograr el desarrollo es el conocimiento, y éste, lo pueden producir las personas con la formación adecuada para ello. Por tal motivo, necesitamos dejar atrás la educación industrial y concentrarnos en la formación de trabajadores del conocimiento en todos sus niveles. La mayor oportunidad para mejorar la competitividad está en competir en la nueva Era, no en perfeccionar la vieja.

De modo que para hacerle frente a los retos que esta economía de conocimiento plantea ya no son necesarios más trabajadores industriales, se requieren trabajadores del conocimiento.

Un trabajador del conocimiento es todo aquel cuya materia prima es la información y el conocimiento. Toffler define este último como datos, imágenes, símbolos, cultura, ideología y valores.[4] Yo le agrego modelos teóricos, conceptos e instrumentos de conocimiento.

Ahora bien, existen dos tipos de trabajadores del conocimiento: Los profesionales industriales y los Analistas Simbólicos. La diferencia entre ambos es que los primeros, hacen un uso rutinario del conocimiento, fueron educados para satisfacer la demanda del mercado laboral industrial, tienen poca autonomía y están sujetos a rutinas laborales tipo fábrica. Es decir, cumplen horarios fijos, marcan tarjeta y realizan tareas establecidas por un manual de funciones; son poco creativos, están inmersos en ambientes laborales donde no se promueve la innovación y a cambio de su trabajo reciben salarios paupérrimos.

El Analista Simbólico en cambio, es un experto trabajador del conocimiento quien no sólo opera con información, sino que sabe transformar dicha información en conocimiento relevante. Se caracteriza también porque domina poderosas herramientas que le permiten organizar el conocimiento. Aprehende de manera autónoma. Se mueve como pez en el agua por el mundo de internet. Piensa de forma sistémica. Tiene capacidad de abstracción, espíritu de colaboración, es proclive a la experimentación. Desarrolla Competencias Afectivas Intrapersonales e Interpersonales para el trabajo en equipo. Es muy hábil para la conceptualización. Despliega una amplia capacidad comunicativa e interactiva, saben LEER y ESCRIBIR, son altamente creativos e innovadores, tienen capacidad para ver las conexiones entre ideas, campos de conocimiento y conceptos. Etc…

Como es apenas lógico, un Analista Simbólico goza de más autonomía que un profesional industrial. Por ende, ya no busca solamente un empleo, sino trabajos que satisfagan sus intereses. Puede trabajar a distancia, con horarios flexibles, puede llevar a cabo su trabajo de forma individual o participar en proyectos colectivos de construcción de conocimiento.

¿Y sus ingresos? Pues son directamente proporcionales a la complejidad y calidad del conocimiento que domine y produzca. Por tal razón, y a diferencia de un profesional industrial que debe esperar cinco años para empezar a facturar, el Analista Simbólico puede ofrecer sus servicios acorde a su capital intelectual acumulado, el cual, no viene representado por un diploma de pregrado, especialización, maestría o doctorado, sino, demostrado por su producción y experiencia, la cual es de conocimiento publico.

De manera pues que urge FORMAR Analistas Simbólicos. Potentes trabajadores del conocimiento que no solamente serán demandados a nivel nacional sino a escala mundial. Al fin de cuentas, en esta nueva Era Informacional en la que internet ha roto las fronteras, ya no existe la escasez propia de la Era Industrial, sino la abundancia de información y conocimiento. Lo mejor es que por primera vez en la historia las personas pueden ser protagonistas, al fin y al cabo, somos nosotros los generadores del conocimiento. Somos tú y yo.

De modo pues que si en la Era Industrial el petróleo y lo recursos no renovables fueron una generosa fuente de riqueza para unos pocos; en la Era Informacional, los trabajadores del conocimiento seremos una inagotable fuente de riqueza para todos.

No lo dudes, estamos ante un cambio de Era. Estamos transitando del Industrialismo al Informacionalismo. En este panorama el trabajador industrial va quedando rezagado frente al trabajador del conocimiento.

Es inevitable, ya se pasó de la tierra al capital, ahora estamos pasando del capital al conocimiento.

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[1] http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/bol_ech_ene10.pdf

[2] Alvin Toffler “La Tercera Ola” 1980

[3] Manuel Castells “La Era de la Información” 1998

[4] Alvin y Heidi Toffler “La creación de una nueva civilización” 1994

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LOS TOFFLER, tercera ola

CHOQUE DE CIVILIZACIONES

“Unas generaciones nacen para crear una nueva civilizacion, otras para mantenerla”

Alvin Toffler

El Sistema de Formación para el Bienestar tiene como paradigma la Sociedad de la Información. Uno de los referentes teoricos de este paradigma es Alvin Toffler, quien con su modelo de “choque entre olas” permite comprehender las características, magnitud y alcance de los cambios que se dan de una ola a otra. Sostiene Toffler que la humanidad ha atravesado por tres grandes olas de cambio que a su vez han configurado su propia civilización.

Ahora estamos transitando de una segunda ola industrial a una tercera ola informacional (en términos de Manuel Castells). ¿Qué significará ese inevitable hecho? ¿Estamos preparados los colombianos para asumir ese cambio? Mucho me temo que no. Tenemos una mentalidad tan parroquiana, que nos lleva a pensar que eso de la Sociedad de la Información es sólo una cuestión de computadores e internet. Esto último no es más que parte de la infraestructura necesaria para configurar a favor de las personas esa sociedad que se está mostrando ante nuestros ojos.

Con este serie de textos, pretendo compartir contigo el pensamiento de los Toffler, me asiste la convicción de que el conocimiento debe circular libremente, sin restricciones de ningún tipo. Es necesario conocer los pormenores de la Sociedad de la Información y estos autores son la mejor fuente para iniciar nuestro estudio.

Así las cosas, a continuación te presento el segundo capitulo del libro “La creación de una nueva civilización” titulado “Choque de Civilizaciones”. Es un texto clave para comprehender el concepto de choque entre olas.

Buena lectura y nos estamos conversando.

Choque de Civilizaciones

Se empieza ahora a caer tardíamente en la cuenta de que la civilización industrial está concluyendo. Este descubrimiento –ya evidente cuando en 1970 nos referimos en El shock del futuro a la «crisis general del industrialismo»- lleva consigo la amenaza de más, y no menos, guerras, de contiendas de un nuevo cuño.

Como no es posible que en nuestra sociedad se produzcan cambios masivos sin conflicto, creemos que la metáfora de la historia como «olas» de cambio es más dinámica y reveladora que hablar de una transición al «posmodernismo». Las olas son dinámicas. Cuando chocan entre sí, se desencadenan poderosas corrientes transversales. Cuando se estrellan las olas de la historia, se enfrentan civilizaciones enteras. Y esto arroja luz sobre buena parte de lo que en el mundo de hoy parece carente de sentido o aleatorio.

La teoría del conflicto de olas sostiene que el más grave con que nos enfrentamos no es entre el Islam y Occidente o el de «todos los demás contra Occidente», según señaló recientemente Samuel Huntington. Ni está en decadencia Estados Unidos, como declara Paul Kennedy, ni nos hallamos ante el «final de la historia», conforme a la expresión de Francis Fukuyama. El cambio económico y estratégico más profundo de todos es la próxima división del mundo en tres civilizaciones distintas, diferentes y potencialmente enfrentadas a las que no cabe situar según las definiciones convencionales.

La civilización de la primera ola se hallaba y sigue estando inevitablemente ligada a la tierra. Sean cuales fueren la forma local que adquiera, la lengua que hablen sus gentes, su religión o su sistema de creencias, constituye un producto de la revolución agrícola. Incluso ahora son multitud los que viven y mueren en sociedades premodernas y agrarias, arañando un suelo implacable, como hace siglos sus antepasados.

Se discuten los orígenes de la civilización de la segunda ola. Pero, en términos aproximados, la vida no cambió fundamentalmente para gran número de personas hasta hace unos trescientos años. Fue cuando surgió la ciencia newtoniana, cuando se inició el uso económico de la máquina de vapor y empezaron a proliferar las primeras fábricas de Gran Bretaña, Francia e Italia. Los campesinos comenzaron a desplazarse a las ciudades. Aparecieron ideas nuevas y audaces: la del progreso, la curiosa doctrina de los derechos individuales, la noción roussoniana de contrato social, la secularización, la separación de la Iglesia y del estado y la idea original de que los gobernantes deberían ser elegidos por el pueblo y no ostentar el poder por derecho divino.

Muchos de estos cambios fueron impulsados por un nuevo modo de crear riqueza, la producción fabril. Y antes de que transcurriera mucho tiempo se integraron para formar un sistema numerosos elementos diferentes: la fabricación en serie, el consumo masivo, la educación universal y los medios de comunicación, ligados todos y atendidos por instituciones especializadas: escuelas, empresas y partidos políticos. Hasta la estructura familiar abandonó la amplia agrupación de estilo agrario, que reunía a varias generaciones, por la pequeña familia nuclear, típica de las sociedades industriales.

La vida tuvo que parecer caótica a quienes experimentaron realmente tantos cambios. Sin embargo, todas las transformaciones se hallaban en verdad muy interrelacionadas: constituían simplemente etapas hacia el desarrollo pleno de lo que hoy se denomina modernidad, la sociedad industrial de masas, la civilización de la segunda ola.

El término «civilización» puede parecer pretencioso, sobre todo a muchos oídos norteamericanos, pero ningún otro es suficientemente amplio para abarcar materias tan variadas, como la tecnología, la vida familiar, la religión, la cultura, la política, las actividades empresariales, la jerarquía, la hegemonía, los valores, la moral sexual y la epistemología. En cada una de estas dimensiones de la sociedad se están operando cambios rápidos y radicales. Si alguien cambia al mismo tiempo tantos elementos sociales, tecnológicos y culturales no logra una transición sino una transformación, no consigue una nueva sociedad sino el comienzo, al menos, de una civilización enteramente nueva. Esta nueva civilización penetró rugiente en Europa occidental, tropezando con resistencias a cada paso.

EL PATRON DE LOS CONFLICTOS

En cada país que se industrializaba estallaron duras pugnas, a menudo sangrientas, entre los grupos industriales y comerciales de la segunda ola y los terratenientes de la primera, con mucha frecuencia aliados a la Iglesia (a su vez gran propietaria rústica). Masas de campesinos se vieron empujadas a abandonar los campos para proporcionar obreros a los nuevos «talleres satánicos» y a las fábricas que se multiplicaron por el paisaje.

Estallaron huelgas y revueltas, insurrecciones civiles, disputas fronterizas y levantamientos nacionalistas cuando la guerra entre los intereses de la primera y la segunda ola se convirtió en el patrón de los conflictos, la tensión crucial de la que se derivaban otros enfrentamientos. Este esquema se repitió en casi todos los países en vías de industrialización. En Estados Unidos fue necesaria una terrible guerra civil para que los intereses industriales y comerciales del Norte vencieran a las minorías agrarias del Sur. Sólo unos pocos años después sobrevino en Japón la revolución Meiji y, una vez más, los modernizadores de la segunda ola se impusieron a los tradicionalistas de la primera.

La difusión de la civilización de la segunda ola, con su modo extraño y nuevo de producir riqueza, desestabilizó también las relaciones entre los países, creando vacíos y desplazamientos de poder.

La civilización industrial, producto de la segunda gran ola de cambio, arraigó con mayor rapidez en las costas septentrionales de la gran cuenca atlántica. Una vez industrializadas, las potencias atlánticas necesitaron mercados y materias primas baratas de regiones remotas. Las potencias avanzadas de la segunda ola libraron así guerras de conquista colonial y llegaron a dominar a los estados remanentes y las unidades tribales de la primera ola en Asia y Africa.

Se trataba del mismo patrón de conflictos –fuerzas industriales de la segunda ola frente a fuerzas agrarias de la primera-, pero esta vez en una escala global en lugar de nacional. Y fue esta pugna la que básicamente determinó la conformación del mundo hasta hace muy poco tiempo: dispuso el marco dentro del cual se desarrolló la mayoría de las guerras.

Prosiguieron, como se habían sucedido durante milenios, las contiendas tribales y territoriales entre diferentes grupos primitivos y agrícolas. Pero éstas revestían una importancia limitada y a menudo simplemente debilitaban a ambos bandos, convirtiéndolos en presa fácil para las fuerzas colonizadoras de la civilización industrial. Así sucedió, por ejemplo, en Sudáfrica, cuando Cecil Rhodes y sus agentes armados se apoderaron de vastos territorios de grupos tribales y agrarios, que se afanaban en pelear entre sí con armas primitivas. Además, en todas partes del mundo, numerosas guerras, aparentemente no relacionadas, constituían en realidad expresiones del conflicto global principal, no entre estados en pugna sino entre civilizaciones que competían. Sin embargo, las guerras mayores y más sangrientas de la era industrial fueron intraindustriales, contiendas que enfrentaron a naciones de la segunda ola como Alemania y Gran Bretaña, porque cada una aspiraba al dominio global mientras por todo el mundo mantenía en un puesto subordinado a poblaciones de la primera ola.

El resultado último fue una división clara. La era industrial bisecó el mundo en una civilización dominante y dominadora de la segunda ola e infinidad de colonias hoscas pero subordinadas de la primera ola. La mayoría de nosotros hemos nacido en este mundo, dividido entre civilizaciones de la primera y de la segundo ola. Y resultaba perfectamente claro quién ostentaba el poder.

En la actualidad, es diferente el alineamiento de las civilizaciones del mundo. La humanidad se dirige cada vez más deprisa hacia una estructura de poder totalmente distinta que creará un mundo dividido no en dos sino en tres civilizaciones tajantemente separadas, en contraste y competencia: la primera, simbolizada por la azada, la segunda por la cadena de montaje y la tercera por el ordenador.

En este mundo trisecado el sector de la primera ola proporciona los recursos agrícolas y mineros, el sector de la segunda ola suministra mano de obra barata y se encarga de la producción en serie, y un sector de la tercera ola en veloz expansión se eleva hasta el predominio basado sobre los nuevos modos de crear y explotar conocimientos.

Las naciones de la tercera ola venden al mundo información e innovación, gestión, cultura y cultura popular, tecnología punta, programas informáticos, educación, formación profesional, asistencia sanitaria y servicios financieros y de otro tipo. Uno de estos servicios puede muy bien consistir en una protección militar basada sobre su mando de fuerzas superiores de la tercera ola. (Esto es, en efecto, lo que las naciones de tecnología avanzada proporcionaron a Kuwait y Arabia Saudí durante la guerra del Golfo.)

SOCIEDADES DESMASIFICADAS

La segunda ola creó sociedades de masas que reflejaban y requerían la producción en serie. En la tercera ola de economías de base mental, la producción en serie (a la que casi podría considerarse como el signo distintivo de la sociedad industrial) es ya una forma anticuada. La producción desmasificada –cantidades escasas de productos muy específicos- constituye la clave manufacturera. La mercadotecnia de masas da paso a una segmentación del mercado y a una «mercadotecnia de partículas» en paralelo con el cambio en la producción.

Los gigantes del antiguo estilo industrial se desploman por su propio peso y se enfrentan con el aniquilamiento. Menguan los sindicatos en el sector de la producción en serie. Los medios de comunicación se desmasifican a la par que la producción y las grandes cadenas de televisión se marchitan a medida que proliferan nuevos canales.

También se desmasifica el sistema familiar; la familia nuclear, antaño el modelo moderno, se convierte en forma minoritaria mientras se multiplican los hogares con un solo progenitor, los matrimonios sucesivos, las familias sin hijos y los que viven solos. Cambia, por consiguiente, toda la estructura de la sociedad cuando la homogeneidad de la sociedad de la segunda ola es reemplazada por la heterogeneidad de la civilización de la tercera. A la masificación sigue la desmasificación.

Por otra parte, la complejidad del nuevo sistema requiere un intercambio cada vez mayor de información entre sus unidades: empresas, entidades oficiales, hospitales, asociaciones, otras instituciones e incluso los individuos. Esto crea una necesidad voraz de ordenadores, redes de telecomunicaciones digitales y nuevos medios de información.

Simultáneamente, se aceleran el ritmo del cambio tecnológico, las transacciones y la vida cotidiana. De hecho, las economías de la tercera ola operan a velocidades tan altas que apenas pueden mantenerse a ese ritmo sus proveedores premodernos. Además, como la información reemplaza en creciente medida a las materias primas, la mano de obra y otros recursos, los países de la tercera ola se vuelven menos dependientes de sus asociados de la primera o de la segunda olas, excepto en lo que se refiere a los mercados. Cada vez existen más intercambios comerciales entre las economías de la tercera ola. Su tecnología, en gran medida basada sobre la capitalización de conocimientos, absorberá con el tiempo muchas tareas realizadas en este momento por países de mano de obra barata y las realizará más deprisa, mejor y con un coste menor. En otras palabras, estos cambios amenazan con cortar muchos de los actuales vínculos económicos entre las economías ricas y las pobres.

El aislamiento completo es, sin embargo, imposible, puesto que no cabe impedir que la contaminación, las enfermedades y la inmigración crucen las fronteras de los países de la tercera ola. Ni pueden sobrevivir las naciones ricas si las pobres acometen una guerra ecológica, manipulando su ambiente de tal modo que dañen a todos. Por estas razones seguirán creciendo las tensiones entre la civilización de la tercera ola y las otras dos formas más antiguas de civilización, y la nueva pugnará por establecer una hegemonía mundial de la misma manera que hicieron en siglos anteriores los modernizadores de la segundo ola con respecto a las sociedades premodernas de la primera.

Una vez entendido el concepto del choque de civilizaciones, es más fácil comprender muchos fenómenos aparentemente extraños: por ejemplo, los desbocados nacionalismos actuales. El nacionalismo es la ideología de la nación-estado, que constituye un producto de la revolución industrial. Así, cuando sociedades de la primera ola o agraria tratan de iniciar o de completar su industrialización, exigen los arreos de la nacionalidad. Ex repúblicas soviéticas como Ucrania, Estonia o Georgia insisten impetuosamente en la autodeterminación y demandan los signos que ayer correspondían a la modernidad, las banderas, los ejércitos y las monedas que definían a la nación-estado durante la era de la segunda ola o industrial.

Para muchos de los que viven en el mundo de la tecnología avanzada resulta fácil comprender las motivaciones del ultranacionalismo. Les hace reír su desorbitado patriotismo. Suscita el recuerdo de la nación de Freedonia en Sopa de ganso, la película de los hermanos Marx, que satirizaba la noción de una superioridad nacional a través de la guerra entre dos naciones imaginarias. En contraste, a los nacionalistas les resulta incomprensible que algunos países permitan a otros inmiscuirse en su independencia, supuestamente sacrosanta. Pero la «globalización» empresarial y financiera exigida por las economías en vanguardia de la tercera ola perfora la «soberanía» nacional, tan cara a los nuevos nacionalistas.

A medida que las economías son transformadas por la tercera ola, se ven obligadas a ceder parte de su soberanía y a aceptar crecientes y mutuas intrusiones económicas y culturales. Así pues, mientras los poetas e intelectuales de regiones económicamente atrasadas escriben himnos nacionales , los poetas e intelectuales de los países de la tercera ola cantan las virtudes de un mundo «sin fronteras» y de una «conciencia planetaria». Las colisiones resultantes, reflejo de las agudas diferencias entre las necesidades de dos civilizaciones radicalmente distintas, podrían provocar en los próximos años un derramamiento de sangre de la peor especie.

Si la nueva división del mundo de dos a tres partes no parece ahora obvia es simplemente porque aún no ha concluido la transición de las economías de la fuerza bruta de la segunda ola a las economías de la fuerza mental de la tercera. Incluso en Estados Unidos, Japón y Europa, todavía no ha terminado la batalla doméstica por el control entre las elites de la tercera y la segunda olas. Subsisten instituciones y sectores importantes de producción de la segunda ola y aún se aferran al poder grupos políticos de presión de la civilización industrial.

La mezcla de elementos de la segunda y de la tercera olas proporciona a cada país de tecnología avanzada su propia «formación» característica. Pero las trayectorias resultan claras. La carrera competitiva global la ganarán los países que terminen su transformación de la tercera ola con el volumen mínimo de dislocación e intranquilidad internas.

Mientras tanto, el cambio histórico de un mundo bisecado a otro trisecado puede muy bien desencadenar en el planeta las más serias pugnas por el poder cuando cada país trate de situarse dentro de la triple estructura de fuerzas. Esta monumental redistribución del poder se acompaña de un cambio en el papel, la significación y la naturaleza del conocimiento.


era de la informacion, LECCIONES DEL FUTURO

LECCIONES DEL FUTURO: LECCIÓN # 2 MÁS TRABAJO, MENOS EMPLEO

La Era de la Información, la Tercera Ola toffleriana, el Informacionalismo o como quiera que se le llame, está alterando la economía tal y como la conocemos. Lo que se ha dado en llamar la Nueva Economía[1] trae consigo un hecho inobjetable: el crecimiento del desempleo a escala global y la dramática disminución de los salarios. Paradójicamente, lo anterior ha representado un aumento del trabajo. Y como es apenas natural, esta realidad deja a su paso muchos perdedores y nuevos ganadores. Ahora bien, la distancia entre unos y otros puede ser superada  por el aprendizaje y apropiación de las nuevas reglas de juego.

Quizá te preguntes ¿Y dónde se aprehenden esas nuevas reglas de juego? El ideal seria que en la escuela, o por lo menos en la universidad, pero lamento decirte que el sistema educativo al parecer no se ha dado por enterado, o por lo menos en América Latina en general y en Colombia en particular aun “seguimos contando globos”

Muchos creen que eso de la “Era de la Información” es sólo una cuestión de computadores e internet. No pocos se muestran como promotores de la nueva vanguardia simplemente porque dotan las escuelas con unos cuantos equipos y luego salen con discursos demagógicos diciendo que Colombia tiene que ponerse al tanto de las nuevas tecnologías.

De aquí a que el sistema educativo (en todos sus niveles) comprenda los fundamentos profundos de este cambio de Era y los incluya en su currículo, podrían estar pasando varias generaciones. De modo que la única opción es aprenderlos por cuenta propia. En ese orden de ideas, debemos intentar reflexionar sobre lo que significa el trabajo en esta nueva realidad.

Al respecto, podemos acudir a lo expuesto por Alvin Toffler en su libro la “Revolución de la Riqueza”. Según él:

Tal vez sorprenda a muchos saber que hasta que el trabajo en el campo fue sustituido por el trabajo en la fabrica, pocos de nuestros antepasados tuvieron jamás un empleo. Y esto no era debido a que fueran ricos, pues la mayoría eran pobres de solemnidad. No tenían empleos porque el “empleo” (en el sentido actual de la adscripción oficial a un trabajo a cambio de un salario estipulado) estaba por inventarse. Al igual que la maquina de vapor y otras innovaciones industriales, los empleos y el trabajo asalariado en los tres últimos siglos.

El propio trabajo pasó del exterior al interior, con horarios que ya no se regían por la salida o la puesta del sol, sino por el reloj (para marcar tarjeta) La mayor parte del pago llegó en forma de salarios sobre horas trabajadas. Y esos tratos definieron esencialmente el término “empleo”.[2]

Pero el empleo no es más que una manera de empaquetar el trabajo. Y a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, habrá más gente que “trabaje” pero menos tendrá “empleo”. Ello alterará drásticamente las relaciones laborales, los departamentos de recursos humanos, la legislación y el mercado laboral en conjunto. Mala noticia para los sindicatos tal y como los conocemos hoy. El fundamento básico del trabajo está cambiando más profundamente que en ninguna otra época desde la revolución industrial.[3]

Repitamos lo que nos enseñan los Toffler:

“Iremos hacia un futuro en el que, habrá más gente que “trabaje” pero menos tendrá “empleo”

Comprender ésta anticipación es fundamental. Ello porque las aptitudes requeridas para tener trabajo son muy diferentes a las necesarias para acceder a un empleo cada vez mas escaso y más proletarizado.

Así las cosas, tarde o temprano tendrás que adquirir esas nuevas habilidades y entre más rápido lo hagas, mejor para ti porque mayores oportunidades tendrás.

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[1] Para entender el concepto de la Nueva Economía, recomiendo la lectura de Juan Urrutia, particularmente su libro “El capitalismo que viene”. Este libro en formato digital lo puedes bajar de la sección MIS LECTURAS de este blog.

[2] Alvin y Heidi Toffler “La Revolución de la Riqueza” Editorial Debate. 2006

[3] Ibid.

EMPRENDIMIENTO SOCIAL Y ARTESANO

EL MANIFIESTO CLUTREAIN : EL OCASO DE LA EMPRESA CONVENCIONAL

Si eres emprendedor o emprendedora, y estas pensando en montar un nuevo negocio, estudiar el Manifiesto Clutreain no sólo es un deber sino una obligación. Eso que los “sabiondos” llaman las nuevas tendencias, no es más que la anticipación de las oportunidades que las nuevas tecnologías traen consigo.

De acuerdo con la Wikipedia[1]: “El Manifiesto Cluetrain es un listado de 95 conclusiones ordenadas y presentadas como un manifiesto, o una llamada a la acción, para todas las empresas que operan en lo que se sugiere un mercado con nuevas conexiones. Las ideas expresadas dentro del manifiesto buscan examinar el impacto de Internet tanto en los mercados (consumidores) como en las organizaciones. Además, ambos, consumidores y organizaciones, son capaces de utilizar Internet y otras redes para establecer un nivel de comunicación que anteriormente no existía entre estos dos grupos. El manifiesto sugiere los cambios necesarios para que las organizaciones respondan a un nuevo ambiente de mercado.

“El manifiesto fue creado en 1999 por Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger. Los autores afirmaron que Internet es distinto a los medios de comunicación convencionales utilizados para el mercadeo masivo, ya que permite a las personas tener conversaciones de “humano a humano”, que tienen el potencial de transformar las prácticas tradicionales de negocios radicalmente”.

La denominada Era de la Información, o en palabras tofflerianas la Tercera Ola, transforma radicalmente el universo empresarial. Surgen en el panorama nuevos formatos de empresas, más acordes con el nuevo paradigma. Por supuesto, los beneficiarios y explotadores del anterior orden se resistirán al cambio y combatirán contra los nuevos emprendedores. Éstos, ya no tendrán como incentivo únicamente la maximización de beneficios, ahora el cumplimiento de objetivos sociales y el trabajo por pasión y sostenible son características de dos nuevos tipos de emprendedores: el emprendedor social y el emprendedor artesano. Pero de éstos te hablaré en otra oportunidad.

Por lo pronto, ahí te dejo las 95 Tesis[2] del Manifiesto. Analízalas y después conversamos:

1. Los mercados son conversaciones.

2. Los mercados consisten de seres humanos, no de sectores demográficos.

3. Las conversaciones entre seres humanos suenan humanas. Se conducen en una voz humana.

4. Ya sea transmitiendo información, opiniones, perspectivas, argumentos en contra o notas humorosas, la voz humana es abierta, natural, sincera.

5. La gente se reconoce como tal por el sonido de esta voz.

6. La Internet hace posible tener conversaciones entre seres humanos que simplemente eran imposibles en la era de los medios masivos de comunicación.

7. Los hiper-enlaces socavan a las jerarquías.

8. En los mercados interconectados como entre empleados intraconectados, la gente utiliza nuevas y poderosas formas de comunicación.

9. Las conversaciones en red hacen posible el surgimiento de nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos.

10. Como resultado los mercados se vuelven más inteligentes, más informados, más organizados. La participación en un mercado interconectado hace que las personas cambien de una manera fundamental.

11. Las personas que participan en estos mercados interconectados han descubierto que pueden obtener mucha mejor información y soporte entre si mismos que de los vendedores. Ya basta de la retórica corporativa acerca de añadir valor a productos de consumo general.

12. No hay secretos. El mercado en red sabe más que las empresas acerca de sus propios productos. Y ya sea que las noticias sean buenas o malas, se las comunican a todo el mundo.

13. Lo que ocurre en los mercados, también sucede entre los empleados. Una construcción metafísica llamada “Compañía” es lo único que queda entre los dos.

14. Las corporaciones no hablan en la misma voz que estas conversaciones interconectadas. Para su “audiencia objetivo”, las compañías suenan huecas, opacas, literalmente inhumanas.

15. En sólo unos pocos años, la actual “voz” homogenizada del mundo de los negocios — el sonido de misiones corporativas y folletos oficiales — parecerá tan rebuscada y artificial como el lenguaje de la corte francesa en el siglo 18.

16. Hoy en día, las compañías que hablan el lenguaje del charlatán, ya no logran captar la atención de nadie.

17. Las compañías que asumen que los mercados en linea son iguales a los mercados que ven sus anuncios por televisión, se engañan a si mismas.

18. Las compañías que no se dan cuenta que sus mercados ahora están interconectados persona-a-persona, y por consecuencia volviéndose más inteligentes y profúndamente unidos en conversación, están perdiendo su mejor oportunidad.

19. Las empresas ahora pueden comunicarse con sus mercados directamente. Esta podría ser su última oportunidad si la desperdician.

20. Las compañías deben darse cuenta que sus clientes se ríen frecuentemente. De ellas.

21. Las empresas necesitan “alivianarse” y tomarse menos seriamente. Necesitan tener sentido del humor.

22. Tener sentido de humor no significa poner chistes en el Web corporativo. Requiere tener valores, un poco de humildad, honestidad y un punto de vista sincero.

23. Las compañías que intentan “posicionarse”, necesitan adoptar una posición. Idealmente relacionada con algo que realmente le importe a su mercado.

24. Las declaraciones exageradas — “Estamos en posición de convertirnos en el principal proveedor de XYZ” — no constituyen una posición.

25. Las compañías necesitan bajar de su pedestal y hablarle a la gente con quien esperan establecer relaciones.

26. Las relaciones públicas no se relacionan con el público. Las compañías tienen un temor profundo de sus mercados.

27. Al usar un lenguaje que resulta distante, poco atractivo, arrogante, levantan muros que las distancian de sus mercados.

28. La mayoría de los planes de mercadeo se basan en el temor de que el mercado pueda enterarse de lo que realmente sucede dentro de la compañía.

29. Ya lo dijo Elvis Presley: “No podemos seguir juntos si sospechamos mutuamente.”

30. La lealtad a la marca es la versión corporativa de una relación estable, pero el rompimiento es inevitable — y se aproxima rápidamente. Gracias a que están interconectados, los mercados inteligentes pueden renegociar sus relaciones con velocidad increible.

31. Los mercados interconectados pueden cambiar de proveedores instantáneamente. Los “empleados de conocimiento” interconectados pueden cambiar de empleador durante la comida. Las propias iniciativas de reducción de tamaño en las empresas nos enseñaron a preguntar: “¿Lealtad? ¿Qué es eso?”

32. Los mercados inteligentes encontrarán proveedores que hablen su mismo lenguaje.

33. Aprender a hablar con una voz humana no es un truco de magia. No puede ser aprendido en alguna conferencia.

34. Para hablar en una voz humana, las empresas deben compartir las preocupaciones de sus comunidades.

35. Pero primero, deben pertenecer a una comunidad.

36. Las empresas deben preguntarse a sí mismas hasta dónde llega su cultura corporativa.

37. Si su cultura acaba antes que comience su comunidad, entonces no tendrán mercado.

38. Las comunidades humanas se basan en el diálogo — conversaciones humanas acerca de inquietudes humanas.

39. La comunidad del diálogo es el mercado.

40. Las compañías que no pertenecen a una comunidad de diálogo, morirán.

41. Las compañías han hecho una religión de su seguridad, pero esto no sirve de nada. La mayoría se protegen menos en contra de sus competidores que de su propio mercado y fuerza de trabajo.

42. Tal como en los mercados interconectados, las personas también se comunican entre sí directamente dentro de la compañía — y no solamente hablan acerca de las reglas y regulaciones, la linea oficial, rentabilidad.

43. Estas conversaciones se llevan a cabo a través de los intranets corporativos. Pero sólo cuando las condiciones son favorables.

44. Las compañías instalan sus intranets desde arriba para distribuir sus políticas de recursos humanos y otra información corporativa que sus trabajadores están tratando de ignorar.

45. Los intranets tienden a centrarse en el aburrimiento. Los mejores se construyen desde abajo por individuos participativos que cooperan para construir algo mucho más valioso: una conversación corporativa interconectada.

46. Un intranet saludable organiza a los empleados en varios sentidos de la palabra. Su efecto es más radical que la agenda de cualquier sindicato.

47. Aunque esto asusta mucho a las empresas, también dependen en gran medida de estos intranets abiertos para generar y compartir conocimientos críticos. Necesitan resistirse a la tentación de “mejorar” o controlar estas conversaciones.

48. Cuando los intranets corporativos no se limitan por el temor y normativas, el tipo de conversación que promueven resulta notablemente parecido a una conversación de los mercados conectados en red.

49. Los organigramas funcionaron en la vieja economía en que los planes podían entenderse completamente desde el tope de las empinadas pirámides administrativas y se podían pasar detalladas órdenes de trabajo desde arriba.

50. Hoy en día, el organigrama está hiperenlazado, no jerarquizado. El respeto al conocimiento práctico resulta más importante que la autoridad abstracta.

51. Los estilos administrativos de “control de mando”, surgen de, y refuerzan la burocracia, las luchas de poder y una cultura general de paranoia.

52. La paranoia mata la conversación. Esa es su meta. Pero la falta de una conversación abierta mata a las empresas.

53. Existen dos conversaciones llevándose a cabo. Una dentro de la empresa. Otra con el mercado.

54. En general, ninguna de estas conversaciones va muy bien. Casi invariablemente, la causa del fracaso puede encontrarse en las ideas obsoletas de “control de mando”.

55. Como política, estas ideas son venenosas. Como herramientas, están descompuestas. Las prácticas de “control de mando” chocan con la hostilidad de los “empleados de conocimiento” intraconectados y generan desconfianza en los mercados interconectados.

56. Estas dos conversaciones quieren encontrarse. Hablan el mismo idioma. Reconocen sus voces mutuamente.

57. Las empresas inteligentes harán lo que sea necesario para lograr que lo inevitable suceda cuanto antes.

58. Si el coeficiente intelectual se midiera como la disposición de “abrir paso” o quitarse de en medio, resultaría que muy pocas compañías se han vuelto sabias.

59. Aunque en este momento es un poco subliminal, hay millones de personas en linea que perciben a las empresas como algo un poco más que curiosas ficciones legales tratando activamente de evitar que estas conversaciones se intersecten.

60 . Esta es una actitud suicida. Los mercados quieren conversar con las empresas.

61. Desafortunadamente, la parte de la empresa con la cual se quieren comunicar los mercados se esconde tras una cortina de humo, de un lenguaje que suena falso — y las más de las veces lo es.

62. Los mercados no quieren conversar con charlatanes y vendedores ambulantes. Quieren participar en las conversaciones tras la pared de protección corporativa (firewall).

63. Ponerse en un nivel más personal: Nosotros somos esos mercados. Queremos charlar contigo.

64. Queremos tener acceso a tu información corporativa, a tus planes y estrategias, a tus mejores ideas y a tu conocimiento genuino. No nos vamos a conformar con tus folletos a cuatro colores, o con tu Web sobrecargado de chucherías visuales pero con muy poca sustancia.

65. También somos los empleados que hacemos funcionar sus empresas. Queremos conversar directamente con los clientes con voz propia, no con frases trilladas escritas en un guión.

66. Como mercados, como empleados, estamos hastiados de obtener nuestra información por control remoto. ¿Por qué necesitamos reportes anuales impersonales y estudios de mercado de tercera mano para presentarnos unos a otros?

67. Como mercados y como trabajadores, nos preguntamos ¿por qué no escuchas? Pareciera que hablas un idioma distinto.

68. El lenguaje inflado y pomposo que utilizas — en la prensa, en tus conferencias — ¿qué tiene que ver con nosotros?

69. Quizás impresiones a tus inversionistas. Tal vez impresiones a la bolsa de valores. No nos impresionas a nosotros.

70. Si no causas gran impresión en nosotros, tus inversionistas van a salir perdiendo. ¿Que no entienden esto? si lo entendieran, no te permitirían hablar en la forma que lo haces.

71. Tus ideas anticuadas acerca de “el mercado” nos hacen voltear la vista al cielo. No nos reconocemos en tus proyecciones — tal vez porque sabemos que ya estamos en otro lugar.

72. Este nuevo mercado nos parece mucho mejor. De hecho, nosotros lo estamos creando.

73. Estás invitado, pero es nuestro mundo. Quitate los zapatos y déjalos junto a la puerta. Si quieres comerciar con nosotros, ¡baja de tu camello.

74. Somos inmunes a la publicidad. Olvídalo.

75. Si quieres que te dirijamos la palabra, dinos algo. Que sea algo interesante para variar.

76. También tenemos algunas ideas para tí: nuevas herramientas que necesitamos, algún mejor servicio. Cosas por las cuales estamos dispuestos a pagar. ¿Tienes un minuto?

77. ¿Estas tan ocupado “haciendo negocios” que no puedes contestar nuestro correo electrónico? Por Dios, vaya, volveremos mas tarde. Tal vés.

78. ¿Quieres que pongamos nuestro dinero? Nosotros queremos que pongas atención.

79. Queremos que descartes tu viaje, que salgas de tu introversión neurótica, ven a la fiesta.

80. No te preocupes, aún puedes hacer dinero. Eso sí, mientras no sea lo único en tu mente.

81. ¿Te has dado cuenta que, por sí mismo, el dinero es unidimensional y aburrido? ¿De qué más podemos platicar.

82.Tu producto falló. ¿Por qué? Nos gustaría preguntarle a la persona que lo hizo. Tu estrategia corporativa no tiene sentido. Nos gustaría platicar con tu Director General. ¿Cómo que no está?

83. Queremos que trates a 50 millones de nosotros tan seriamente como tratas a un reportero del diario financiero.

84. Conocemos algunas personas en tu empresa. Son buena onda en linea. ¿Tienes más de esos escondidos por ahí? ¿Pueden salir a jugar?

85. Cuando tenemos dudas, nos apoyamos en el resto de nosotros para aclararlas. Si no tuvieras control tan estricto sobre “tu gente” tal vez nos apoyaríamos en ellos también.

86. Cuando no estamos ocupados siendo tu “mercado objetivo”, muchos de nosotros somos tu gente. Preferimos hablar con amigos en linea que estar viendo el reloj. Eso ayudaría a difundir tu nombre mejor que tu Web del millón de dólares. Pero tu dices que hablar con el mercado le corresponde al departamento de mercadotecnia.

87. Nos gustaría que entendieras lo que está pasando aquí. Eso estaría muy bien. Pero sería un error pensar que vamos a esperar con los brazos cruzados.

88. Nos preocupan cosas más importantes que si vás a cambiar a tiempo para hacer negocio con nosotros. El negocio es sólo una parte de nuestras vidas. Parece ser todo en la tuya. Piénsalo bien: ¿quién necesita a quién?

89. Tenemos poder real y lo sabemos. Si no alcanzas a ver la luz, alguien más vendrá y nos dará mayor atención, será más interesante y divertido para jugar.

90. Aún en el peor de los casos, nuestra nueva conversación es más interesante que la mayoría de las ferias comerciales, más entretenida que un programa de televisión y ciertamente más apegada a la vida real que cualquier Web corporativo que hayamos visitado.

91. Nuestra lealtad es para con nosotros mismos — nuestros amigos, nuestros nuevos aliados y conocidos, hasta nuestros compañeros de batalla. Las empresas que no juegan un papel en este mundo, tampoco tienen futuro.

92. Las compañías gastan millones de dólares en el problema Y2K. ¿Cómo es que no pueden escuchar el tic-tac de esta bomba de tiempo? En riesgo está algo más importante.

93. Estamos tanto adentro de empresas como fuera de ellas. Los límites que separan nuestras conversaciones semejan el muro de Berlin hoy, pero son sólo un estorbo. Sabemos que caerán. Trabajaremos de ambos lados para hacerlos caer.

94. Para las corporaciones tradicionales, las conversaciones interconectadas parecen un mar de confusión. Pero nos estamos organizando más rápido que ellas. Tenemos mejores herramientas, más ideas nuevas, y ninguna regla que nos detenga.

95. Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.


[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Manifiesto_Cluetrain

[2] http://tremendo.com/cluetrain/

formacion para el bienestar, informacionalismo, tercera ola

EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte I

“El informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo”.

Manuel Castells

Me encontré con éste documento en el libro de Pekka Himanen: “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”. Es una lectura semejante a la que realiza Alvin Toffler, de quien supongo, el autor habrá tenido que beber, dado que desde la publicación de “El Shock del Futuro” por alla en los 70, Toffler ya vislumbraba esa nueva civilización que para entonces denominaba como “postindustrialismo” y luego caracterizaría como “Tercera Ola”.

Este año me dediqué al estudio de la obra de Toffler, y gracias a su paradigma he podido dar forma a lo que denomino como Sistema de Formación para el Bienestar. El cual entre otros, bebe también de Manuel Castells y su paradigma del Informacionalismo.

Pues bien, habiendo consolidado las Macrotemáticas del Sistema, en adelante procederé a profundizar en el paradigma de Tercera Ola o Informacionalismo. Por lo pronto me limitaré a transcribir apartes de la obra de ambos autores. En esta oportunidad, daré comienzo con el texto de Manuel Castells aparecido en el libro de Pekka Himanen anteriormente mencionado.

Buena lectura.

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La tecnología es una dimensión fundamental del cambio social. Las sociedades evolucionan y se transforman a través de una compleja interacción de factores culturales, económicos, políticos y tecnológicos. Es preciso, pues, entender la tecnología en el seno de esta matriz multidimensional. Con todo, la tecnología tiene una dinámica propia. El tipo de tecnología que se desarrolla y difunde en una determinada sociedad modela decisivamente su estructura material.[1]

Los sistemas tecnológicos evolucionan de forma gradual hasta que se produce un cambio cualitativo de primera magnitud: una revolución tecnológica, que lleva a un nuevo paradigma tecnológico. La noción de paradigma fue propuesta por el destacado historiador y filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn para, explicar la transformación del conocimiento a través de las revoluciones científicas.

Un paradigma es un modelo conceptual que establece los criterios estándares de interpretación. Integra los descubrimientos en un sistema coherente de relaciones caracterizadas por su sinergia, es decir, por el valor añadido del sistema respecto a sus componentes individuales.

Un paradigma tecnológico organiza la gama disponible de tecnologías en torno a un núcleo que realza el rendimiento de cada uno de ellos. Por tecnología se suele entender el uso del conocimiento científico para establecer procedimientos que permitan su funcionamiento de una forma reproducible.

Así, la revolución industrial constituyó el industrialismo, un paradigma caracterizado por la capacidad de generar y distribuir energía a través de artefactos elaborados por el ser humano, sin depender del entorno natural. Dado que la energía es una fuente primaria para todos los tipos de actividad, la humanidad fue capaz, al transformar la generación de energía, de incrementar espectacularmente su poder sobre la naturaleza y las condiciones de su propia existencia.

Alrededor del núcleo de una revolución tecnológica se aglutinan y convergen tecnologías de diversos campos. La revolución en la tecnología de la energía (primero con el vapor y, luego, con la electricidad) condujo a sentar los fundamentos del industrialismo.

Una serie de revoluciones asociadas en el campo de la ingeniería mecánica, la metalurgia, la química, la biología, la medicina, los transportes y una amplia gama de otros campos tecnológicos convergieron en la constitución del nuevo paradigma tecnológico.

Esta infraestructura tecnológica hizo posible la aparición de nuevas formas de producción, consumo y organización social que conjuntamente formaron la sociedad industrial. Los rasgos centrales de la sociedad industrial fueron la fábrica, la gran empresa, la burocracia racionalizada, la supresión progresiva del trabajo agrícola, el proceso de urbanización a gran escala, la formación de sistemas centralizados para la prestación de servicios públicos, el ascenso de los medios de comunicación de masas, la construcción de sistemas de transporte nacionales e internacionales, y el desarrollo de armas de destrucción masiva.

El industrialismo aparecía en una variedad de expresiones culturales e industriales. El capitalismo industrial y el estadismo industrial eran formas antagónicas de organización social, aunque compartían similitudes esenciales en sus fundamentos materiales. La historia, la cultura, las instituciones y los patrones evolutivos de dominación política crearon una gama de sociedades industriales diversas, tan diferentes como Japón y Estados Unidos, España y Suecia. Con todo, no eran más que variaciones históricas de una especie sociotecnológica común: el industrialismo.

Esta analogía puede ser de ayuda a la hora de explicar el significado y la importancia del informacionalismo como paradigma tecnológico que actualmente está sustituyendo al industrialismo como matriz dominante de las sociedades del siglo XXI. Por supuesto, el industrialismo no desaparece ni de la noche a la mañana ni en pocos años. El proceso de transición histórica avanza con la absorción de las formas sociales precedentes por las nuevas y emergentes, de modo que las sociedades reales son considerablemente más confusas que los modelos que construimos con fines heurísticos.

¿Cómo sabemos que un paradigma dado (por ejemplo, el Informacionalismo) es dominante respecto a otros (por ejemplo, el industrialismo)? La respuesta es sencilla: por su rendimiento superior en cuanto a acumulación de riqueza y poder. Las transiciones históricas son moldeadas por el mundo de los que ganan. Este hecho no implica ningún juicio de valor.

En realidad, no sabemos si el hecho de producir más y más entraña valor superior alguno en términos de humanidad. La idea de progreso es una ideología. Lo bueno, malo o indiferente que sea un nuevo paradigma depende de la perspectiva, de los valores o de los criterios de calidad. Sabemos que es dominante porque, al imponerse, borra la competición por medio de la eliminación. En este sentido, el informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo.

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En la segunda parte de este documento, veremos como define Manuel Castells el concepto de Informacionalismo.


[1] Este documento de Manuel Castells, corresponde al Epílogo del libro “La Ética del Hacker y el espíritu de la era de la información” de Pekka Himanen. Lo puede bajar completo en la Biblioteca Digital de este blog.

sociedad de la informacion

SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

Por ahí dicen que “el que busca encuentra”. Pues bien, los temas abordados en este blog tienen sentido bajo un paradigma. Éste, tiene varias acepciones: unos le llaman Sociedad de la Información, otros, Sociedad del Conocimiento, Alvin Toffler le llama Tercera Ola y Manuel Castells le llama el Informacionalismo.

Navegando por la red, me encontré con un documento que contiene intentos de definición de “Sociedad de la Información” y hoy, quiero compartirlo contigo.

¿Qué es la Sociedad de la Información?

“Sociedad que crece y se desarrolla alrededor de la información y aporta un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un aumento del consumo material”. Yoneji Masuda, La sociedad informatizada como sociedad post-industrial, Tecnos, 1994.

“La Sociedad de la Información, más que un proyecto definido, es una aspiración: la del nuevo entorno humano, en donde los conocimientos, su creación y propagación son el elemento definitorio de las relaciones entre los individuos y entre las naciones. El término ha ganado presencia en Europa, donde es muy empleado como parte de la construcción del contexto para la Unión Europea”. Raúl Tejo Delarbre, La nueva alfombra mágica, Fundesco, 1996.

“Las sociedades de la información se caracterizan por basarse en el conocimiento y en los esfuerzos por convertir la información en conocimiento. Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento. Otra dimensión de tales sociedades es la velocidad con que tal información se genera, transmite y procesa. En la actualidad, la información puede obtenerse de manera prácticamente instantánea y, muchas veces, a partir de la misma fuente que la produce, sin distinción de lugar”. Julio Linares et alii. Autopistas Inteligentes, Fundesco, 1995.

“Nuevo sistema tecnológico, económico y social. Una economía en la que el incremento de productividad no depende del incremento cuantitativo de los factores de producción (capital, trabajo, recursos naturales), sino de la aplicación de conocimientos e información a la gestión, producción y distribución, tanto en los procesos como en los productos. “Manuel Castells, La era de la información, 1998.

“Se entiende por Sociedad de la Información aquella comunidad que utiliza extensivamente y de forma optimizada las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones como medio para el desarrollo personal y profesional de sus ciudadanos miembros”. Gobierno Vasco, Plan para el desarrollo de la Sociedad de la Información para el período 2000-2003.

“El término Sociedad de la Información se refiere a una forma de desarrollo económico y social en el que la adquisición, almacenamiento, procesamiento, evaluación, transmisión, distribución y diseminación de la información con vistas a la creación de conocimiento y a la satisfacción de las necesidades de las personas y de las organizaciones, juega un papel central en la actividad económica, en la creación de riqueza y en la definición de la calidad de vida y las prácticas culturales de los ciudadanos”. Misión para la Sociedad de la Información, Libro verde sobre la Sociedad de la Información en Portugal, 1997.

“Entorno en el que la información es un factor clave del éxito económico y en el que se hace un uso intenso y extenso de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones”. Iniciativa para la Sociedad de la Información, Reino Unido, 1998.

La mayoría de los autores coinciden en hacer equivalentes los conceptos de Internet y Sociedad de Información. Es decir, Internet constituye el elemento central imprescindible a partir del cual es posible articular la creación de un modelo de sociedad basado en la información como elemento de cohesión.

En cierto sentido, esta función de propagación de información ha sido llevada a cabo desde hace años por otros medios de comunicación como la radio o la televisión. La popularización de estos medios (sobre todo de la televisión) ha constituido un elemento clave en aspectos clave para la vertebración de una sociedad como la uniformidad lingüística, la modernización de los hogares o la disminución de las diferencias culturales entre las grandes urbes y los pequeños núcleos de población.

Internet es, en el sentido anterior, un paso más ya que permite que el origen de la información no sea único sino que cualquier ciudadano tiene la posibilidad de difundir sus ideas de la misma forma que antes solo era posible para grupos pequeños de comunicación. Queda por discutir si el alcance que puede lograr por un ciudadano es el mismo que pueden lograr los grandes grupos de comunicación que cuentan a su favor dos elementos de diferenciación: mayor alcance por motivo de disponer de una mayor capacidad técnica y mayor poder de convocatoria al contar con la posibilidad de hacer publicidad masiva de sus contenidos.

Finalmente es necesario recordar que para el éxito de Internet como elemento central de la Sociedad de la Información es imprescindible su implantación a escala masiva como en su día lo fueron radio y televisión. En estos casos su éxito fue posible cuando comenzaron a ser elementos cotidianos en la inmensa mayor parte de los hogares y que además eran usados por la mayoría de sus miembros.

Fuente:

Miguel Ángel García

Título: Sociedad de la Información. Definiciones

http://www.oei.es/revistactsi/numero1/debate1c.htm

andres granada

LA NUEVA ECONOMIA DE LA INFORMACIÒN

“La lectura es la herramienta privilegiada de la inteligencia, muy por encima del diàlogo  y de la enseñanza formal misma”

Miguel De Zubiria

La nueva Economía de la Información, impulsada por las comunicaciones y la tecnología informática, ha producido en las últimas décadas una transformación económica mayor que la economía industrial produjo en los últimos siglos. Esta claro que la economía de la información se ha construido sobre los éxitos de la economía industrial y que después ha hecho avanzar la economía a grandes saltos.

En términos de recursos, la economía industrial estuvo condicionada por la “economía de la escasez”. Todo lo que impulsaba esa economía era escaso y solo podían disponer de ello unas cuantas naciones. Éstas eran “las que tienen”. Se desataron guerras mundiales para acceder a las materias primas, a la tierra y al trabajo barato. Mas tarde, una forma más sutil de guerra económica, la colonización, demostró ser efectiva para los países europeos que buscaban estos recursos industriales.

Recursos de la

economía industrial

Recursos de la economía de la información
Materias primas Información
Propiedad de la tierra Conocimiento
Mano de obra barata Capacitación + ideas

En la economía de la información, las materias primas se han convertido en algo mucho más intangible y difícil de aprehender. La información ya no es un recurso escaso, gracias a internet. La explosión de la economía de la información ha creado realmente “la economía de la abundancia”. El reto ahora consiste en mantenerse a su ritmo. Todo el mundo puede tratar de acceder a toda la información mundial y convertirla en conocimiento y capacitación.

Pero hemos de tener cuidado en no sobrestimar el valor de la información y el conocimiento en esta economía que está basada en la información. El hecho es que la información NO TIENE VALOR, a menos que esté DISPONIBLE INMEDIATAMENTE antes de que la necesitemos.

Por ejemplo: la información sobre los clientes que contienen las grandes bases de datos no tiene ningún valor hasta que no se las pone a dar fruto, inmediatamente antes de necesitarlas en cada uno de los puntos de contacto con el cliente. Lo mismo ocurre con el conocimiento.

Esta claro que, en esta ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO, EL CONOCIMIENTO NO TIENE VALOR por si mismo.

Consideremos el salario del profesor universitario promedio y veremos que esta economía no concede un gran valor al conocimiento puro. Prueba de ello son sus paupérrimos ingresos.

Sin embargo, esta economía concede un enorme valor al conocimiento desde el momento en que se convierte en capacidad y se aplica en el mundo real. La nueva economía es una economía dirigida por las capacidades, no por el conocimiento, ¡y la única escasez en ella es la de capacidades!!

El acceso a la información se ha convertido en una elección personal más que en el resultado de pertenecer a una determinada clase privilegiada. El acceso a las redes de información ya no está limitado a los órganos del gobierno y a las grandes corporaciones, como ocurría durante los años setenta. Ahora los individuos que eligen poder tienen ese mismo tipo de acceso. Las ideas han demostrado ser el carburante real de la nueva economía.

Ya han pasado los días de “los que tienen” y de “los que no tienen”. Hoy solo existen “los que tienen” y “los que no quieren”.

Por ello es por lo que la llamamos “la economía de la actitud”. Nosotros somos los que tendremos que elegir. ¡Ya no es cosa de los que están en el poder central!!!

Entonces…

¿Elegimos, o dejamos que otros sigan eligiendo por nosotros?

Tomado y adaptado del libro:

10 Lecciones del Futuro

Wolfgang Grulke

2001

Editorial Pearson Educación.

COMPETENCIAS DE TERCERA OLA

ARTICULO # 69 LA MISIÒN

CONTRIBUIR CON LA ERRADICACION DE LA POBREZA A TRAVES DE LA FORMACION DE SERES HUMANOS

Una Empresa Social debe tener como base de su accionar una poderosa MISION. Esta debe estar compuesta por un componente espiritual y otro de negocio.[1] Es decir, le debe apuntar al cumplimiento de objetivos sociales que luchen contra la inequidad, al mismo tiempo que debe ser autosostenible y productiva para no depender de la caridad de quienes dicen tener “responsabilidad social empresarial” o de aquellos que hacen de las “donaciones” un negocio meramente lucrativo.

Después de haber expuesto las Raíces Intelectuales[2] del proyecto que estoy proponiendo, lo mismo que el tipo de perfil de las personas que se requieren para este sueño, es decir, los Analistas Simbólicos[3] y los Campos de Acción[4] sobre los que se actuará, ha llegado la hora de presentarles lo que considero es la Misión y la Visión de esta apuesta.

Así las cosas, convencido de que nuestra generación tiene el deber de ir más allá de absurdas polarizaciones políticas y que debe hacer uso de su conocimiento para ponerlo al servicio de la solución de los verdaderos problemas del país, me he puesto como MISIÒN “Contribuir con la ERRADICACIÒN de la pobreza y la FORMACIÒN de  SERES HUMANOS”.

Al igual que Yunnus, no tengo ninguna duda que la humanidad ya cuenta con las herramientas para superar el problema de la pobreza, no obstante, se trata de una misión que necesita contar con el concurso de entusiastas activistas que con los pies en la tierra se unan a la causa de una forma creativa e innovadora.

Pero además de la pobreza, este mundo necesita de verdaderos SERES HUMANOS. Tanta violencia, tanto maltrato infantil, tanta intolerancia, tantos abusos, son la prueba de la maldad natural del hombre, es por eso que se hace necesario la formación de personas que aprendan a valorarse a si mismo, a respetar a los demás y a querer a su especie como tal.

Contribuir con la erradicación de la pobreza y formar seres humanos es una apuesta que bien vale la pena. Un proyecto de vida que realmente produce satisfacción.

Por eso, para cumplir con esa MISION, me he trazado 1 ESTRATEGIA y 5 TÁCTICAS:

La ESTRATEGIA es AYUDAR a las personas a desarrollar Competencias Afectivas Intrapersonales, Interpersonales y Sociogrupales. PROMOVER el Emprendimiento Social; la Educación para la Sexualidad; las Tecnologías de Internet; la Educación Financiera Básica; la Alfabetización Política. INCENTIVAR la Formación de Seres Humanos (Aprender a Ser Padres) y Analistas Simbólicos (Crear e Innovar) y la Marca Personal. Lo que en conjunto denomino como COMPETENCIAS DE TERCERA OLA.

Las TÀCTICAS, es decir, las acciones que llevaré a cabo para aplicar la estrategia, son:

1. Publicar un artículo semanal donde aborde alguna de las COMPETENCIAS DE TERCERA OLA. El propósito es crear conciencia sobre la utilidad y necesidad  de desarrollar y dominar dichas competencias para hacerle frente a la sociedad del mañana.

2. Ofrecer conferencias, talleres, seminarios y capacitaciones sobre las COMPETENCIAS DE TERCERA OLA, en Colegios, Empresas, Organizaciones Sociales, Comunidades Barriales, Municipios y público en general.

3. Utilizar en todas mis presentaciones las herramientas de la Pedagogía Conceptual para facilitar un mejor aprendizaje.

4. Crear una COMUNIDAD que se identifique con esta MISION y el desarrollo de las COMPETENCIAS DE TERCERA OLA. Para ello utilizaré herramientas como Blogs, Boletines Electrónicos, Redes Sociales (FACEBOOK, NING, YOUTUBE, TWITTER) Paginas Web, Directorios y Portales. El propósito es llegar a la mayor cantidad de personas posible y lograr que se conviertan a su vez en MULTIPLICADORES de lo que aquí se promueve.

5. Realizar ALIANZAS ESTRATEGICAS con Personas y Organizaciones que estén interesadas en desarrollar productos educativos que le apunten al desarrollo de las COMPETENCIAS DE TERCERA OLA y el cumplimiento de esta MISIÒN.

Todo lo anterior le apunta a una VISIÒN, y es la creación de las instituciones o Empresas Sociales que materialicen la misión de contribuir con la erradicación de la pobreza y la formación de seres humanos.

En otras palabras, sueño con la creación de Empresas Sociales autosostenibles, con rentabilidad social, conformadas y administradas por creativos e innovadores profesionales que además de estar comprometidos con lo social, vean en este modelo una forma digna de desarrollo profesional y personal.

Me gustaría conocer tu opinión y que me ayudaras a mejorar la idea, porque éste, es sólo el inicio de un largo viaje.

Te invito a mi grupo de LECTORES EN FACEBOOK

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[1] Esto lo aprendió Robert Kiyosaki de su Padre Rico. Para profundizar en el tema le recomiendo leer la “Guía para invertir”

[2] Articulo 66

[3] Articulo 67

[4] Articulo 68

analistas simbolicos, formacion para el bienestar

ARTICULO # 67 ANALISTAS SIMBOLICOS

Alvin y Heidi Toffler / Robert Reich
Alvin y Heidi Toffler / Robert Reich

Resulta desalentador que un profesional en Colombia gane apenas entre dos y tres salarios mínimos ($1.000.000 a $1.500.00)[1] algo así como 700 Dólares. Ni siquiera aquellos que realizan un postgrado ven aumentados sus ingresos considerablemente. (Si no me cree, vea las estadísticas del observatorio laboral para la educación)[2].  Lo peor es que seguimos pensando que existen carreras mas “rentables” que otras y que quienes estudian ciertas carreras como Administración de Empresas, Medicina y Sistemas tienen más oportunidad de encontrar un empleo que quienes optan por otras como Antropología, Arquitectura y Artes Plásticas.[3] No nos hemos dado cuenta que hoy la diferencia ya no radica en la carrera que se estudia, sino, en lo que se hace con el conocimiento adquirido.

De acuerdo con Robert Reich[4], el mercado laboral esta dividido en tres categorías, a saber: Trabajos de producción rutinaria. Servicios a las personas. Y trabajos simbolico-analiticos.

Los trabajos de producción rutinaria son aquellos más repetitivos. Lo realizan las personas con menos formación, con menor acceso al conocimiento. El “ruso”, los servicios generales, los vigilantes, el jardinero, entre otros. De acuerdo con Miguel de Zubiria, “en los trabajos rutinarios el componente de conocimiento es ínfimo. Se requiere como mucho educación primaria. Millones de personas podrían realizarlos. Con la trágica contrapartida que dichos trabajadores quedan condenados a ingresos misérrimos, así como sus países.” [5]

Los servicios a las personas requieren desde un título de nivel secundario y de un cierto entrenamiento, hasta títulos profesionales muy específicos. Entre ellos entra una amplísima gama de ocupaciones: desde recepcionistas, conserjes y porteros, taxistas, peluqueros, cocineros, azafatas.  A medida que el servicio persona a persona se hace más sofisticado se requiere mayor capacitación: entrando al juego los docentes, médicos, abogados, odontólogos, psicólogos, enfermeros, entre otros.[6]

Ahora bien, cabe destacar como a medida que pasa el tiempo se va reduciendo la brecha salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres. De acuerdo con el estudio “Los profesionales colombianos en el siglo XXI, ¿más estudian, más ganan?”, hacia el 2002 los trabajadores con educación universitaria ganaban 3,2 veces lo que recibían trabajadores hasta con educación secundaria. Desde entonces, esa relación ha caído a 2,6 veces.”[7]

La tercera categoría, los trabajos simbolico-analiticos, son llevados a cabo por ANALISTAS SIMBOLICOS. De acuerdo con Alvin Toffler, son aquellos “trabajadores hábiles en el manejo de los símbolos”[8]. Mientras los profesionales utilizan rutinariamente el conocimiento acumulado, los analistas simbólicos lo RECREAN, es decir, lo utilizan creativamente.[9] Y ese aporte de creatividad les reporta honorarios considerables.

Actualmente, hay una exagerada sobreoferta de profesionales tradicionales. Y como es apenas lógico, al haber una abundancia de profesionales en el medio, la demanda por estos se reduce y los salarios son paupérrimos, miserables. En cambio, los analistas simbólicos, son escasos, en parte porque no los forma el sistema educativo tradicional y en parte también porque exige un esfuerzo de autoformación que muy pocos están dispuestos a llevar a cabo.[10] Por ende sus ingresos son elevados. Y se constituyen en el sector laboral con mayor proyección.

La educación de un analista simbólico requiere el perfeccionamiento en cuatro habilidades básicas, a saber: abstracción, pensamiento sistémico, experimentación y colaboración.[11]

La capacidad de abstracción -para descubrir patrones y significados- es naturalmente la verdadera esencia del análisis simbólico, en el cual la realidad debe ser simplificada de modo que pueda ser comprendida y manejada de diferentes maneras. El analista simbólico maneja ecuaciones, analogías, modelos y metáforas, a fin de crear las oportunidades para reinterpretar la información.[12]

El pensamiento sistémico. El analista simbólico antes de intentar resolver un problema, analiza porque ha surgido y de que manera se relaciona con otros problemas, para posteriormente plantear una solución integral y profunda. No meros “pañitos de agua tibia”.

Los analistas simbólicos experimentan constantemente. Los hábitos y métodos de experimentación son decisivos en la nueva economía, donde las tecnologías y los mercados están en constante fluctuación. Se pone el acento en conservar ciertos aspectos de la realidad que son constantes, mientras se varían otros para facilitar la comprensión de las causas y efectos; de esta manera se indagan una serie de posibilidades y resultados, y se toma nota de las analogías y diferencias relevantes. Las conjeturas e intuiciones se comparan con las ideas previas.

Pero lo más importante es que el analista simbólico reconoce que el aprendizaje permanente es una responsabilidad propia.[13]

Por último está la capacidad de colaborar. Los analistas simbólicos generalmente trabajan en equipo, compartiendo problemas y soluciones en forma grupal. Los analistas simbólicos también pasa gran parte de su tiempo comunicando ideas a través de disertaciones, informes, proyectos, planes, artículos, y luego tratan de lograr un consenso para seguir adelante con el plan. Los analistas simbólicos aprenden a alentar y aceptar las críticas de sus condiscípulos.[14]

Otras características de los analistas simbólicos son: Tienen socios o colegas en lugar de jefes o supervisores. Su ingreso depende de la calidad, originalidad, destreza y oportunidades de su trabajo. Disfrutan de una próspera situación económica a una edad temprana. Sus carreras no son lineales ni jerárquicas. Trabajan solos o en equipos, los que a su vez pueden estar conectados con grandes organizaciones y redes mundiales. Prefieren un ambiente donde la comunicación sea fluida e informal. Poseen un gran manejo de las tecnologías. Poseen un importante capital social que se preocupan por expandir.

Son los analistas simbólicos, quienes le darán vida a las empresas sociales e instituciones que requiere la sociedad de tercera ola. Dicha tarea será generosamente recompensada, porque estos nuevos trabajadores y emprendedores sociales le apuntaran con firmeza –entre muchos otros- a dos objetivos sociales: la erradicación de la pobreza y la formación de mejores seres humanos.

En cuanto a los profesionales tradicionales, lastimosamente están condenados a la proletarización. A ser victimas de condiciones laborales decadentes, con salarios paupérrimos que escasamente les alcanzará para subsistir. Y si no se suben al tren de los analistas simbólicos, un oscuro, indigno y precario futuro les esperará.

Recuerde que la diferencia no esta en lo que usted estudia, sino, en lo que usted hace con lo que estudia.



[1]Hay profesionales que trabajan incluso por menos de 900 mil pesos.

[2] http://www.portafolio.com.co/finanzas/guias/educacion/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-5306968.html

[3] “Los profesionales colombianos en el Siglo XXI ¿más estudian, más ganan?” realizado por el Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia. http://www.portafolio.com.co/finanzas/guias/educacion/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4955136.html

[4] Ex Secretario de Trabajo de la administración Clinton y autor del libro  “El trabajo de las naciones”

[5] De Zubiria, Miguel “Pedagogías del siglo XXI: Mentefactos I: El arte de pensar para enseñar y de enseñar para pensar”. Fondo de Publicaciones Bernardo Herrera Merino. Fundación Alberto Merani. Bogotá 1998

[6] Reich, Robert “El trabajo de las naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI” 1993

[7] Periódico El Tiempo “Se reduce la diferencia salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres” http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/se-reduce-la-diferencia-salarial-entre-trabajadores-profesionales-y-bachilleres_4704329-1

[8] Toffler, Alvin “El Shock del futuro” Editorial Plaza y Janes. Barcelona. 1970

[9] De Zubiria, Miguel “Pedagogías del siglo XXI: Mentefactos I: El arte de pensar para enseñar y de enseñar para pensar”. Fondo de Publicaciones Bernardo Herrera Merino. Fundación Alberto Merani. Bogotá 1998

[10] Se requiere mucha lectura, lo mismo que escribir y sobre todo intentar PENSAR.

[11] Reich, Robert “El trabajo de las naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI” 1993

[12] Ibid

[13] Ibid.

[14] Ibid