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BOLETÍN # 6

ARTICULO # 91 ANALISTAS SIMBÓLICOS: Los nuevos trabajadores del conocimiento

Según las últimas cifras del DANE[1] la tasa de desempleo en Colombia se situó en 14.6%, en números concretos, en los últimos doce meses el país llegó a 3.1 millones de desocupados, cuando un año atrás la cifra era de 2.8 millones. Esto indica que la tasa de desocupación se elevó en 298 mil personas. Pereira, Popayán y Quibdó registraron las tasas mas altas de desempleo con 20.6%, 20.1% y 19.1% respectivamente.

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ARTICULO # 92 FORMACIÓN DE ANALISTAS SIMBÓLICOS

Indudablemente, no sólo estamos en una época de cambios, el asunto  es más profundo, vivimos un cambio de época. Por lo menos así lo han documentado autores como Alvin Toffler[1] (1970, 1980, 1990, 2006). Daniel Bell[2] (1973). Peter Drucker[3] (1993). Manuel Castells[4] (2001, 2002). Juan Urrutia[5] (2009). David De Ugarte[6] (2007, 2009) y Pekka Himanen[7] (2001). Salvo algunas diferencias conceptuales, todos coinciden en lo esencial: el recurso más importante y determinante de esta nueva época es el conocimiento. De hecho, la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el desarrollo. Es más, los servicios basados en el conocimiento habrán de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información.

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EL SUSTITUTO DEFINITIVO: el conocimiento relevante

Sostienen los Toffler que el sustituto definitivo del capital es el conocimiento. Ahora bien, ¿Qué tipo de conocimiento? Está claro que no se refieren al conocimiento industrial, ese que enseñan en el sistema educativo desde el pre-escolar hasta la universidad. Ese que viene empaquetado y listo para ser consumido. El conocimiento al que hacen referencia los Toffler son datos, información, imágenes, símbolos, cultura, ideología y valores. Cada uno de los cuales forma parte de los elementos constitutivos de una nueva economía que emerge a su vez en una nueva sociedad, la cual va dejando atrás, poco a poco, la vieja sociedad industrial.

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¿SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN? ¿SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO? ¿SOCIEDAD INFORMACIONAL?

Mi trabajo como consultor artesano y analista simbólico esta atravesado por el paradigma de la Era de la Información y la ética hacker. Ambos conceptos no son muy conocidos por los habitantes de la sociedad industrial, por eso es necesario asumir una actitud pedagógica con miras a formar a aquellos que están en transito de una sociedad a otra y requieren luces para entender este cambio de paradigma.

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Publicado en EL TALLER

ARTICULO # 93 EL TALLER: una nueva forma de organizar y gestionar el trabajo

Yo no tengo una empresa, tengo un Taller. No soy empresario, soy artesano. Mis herramientas son mis libros, mi computadora, mi palabra y mis escritos. Mi materia prima es la información y el conocimiento. No trabajo con mis manos sino con mi mente; aprehendo haciendo; lo que produzco es intangible, es conocimiento dinámico y en constante evolución. Mi ética no es la capitalista salvaje, mis valores son Hackers y lo que hago, lo hago por pasión.

Creo en la libertad del conocimiento, en su libre circulación, no practico el copyright sino el Copyleft.

En mi Taller no hay jerarquías, no obstante, todos sus miembros cumplimos un rol. No hay figuras de autoridad, el respeto e influencia se obtiene  por nuestra producción intelectual y por el aporte a la comunidad.

Es más fácil salir del  Taller que entrar. Pero a diferencia de una empresa, para ser parte del Taller no se requiere ningún tipo de prueba psicotécnica, ni tampoco una entrevista de trabajo estresante. La entrada al Taller es por meritos intelectuales y afectivos; es decir, se debe demostrar el potencial y ser buena persona. El proceso de admisión dura lo que el aspirante quiera y siempre tiene las puertas abiertas para hacerse merecedor a su ingreso.

Quien entra a formar parte del Taller lo hace como Aprehendiz. A partir de su ingreso, comienza un proceso de formación y desarrollo afectivo, intelectual y práxico que lo puede llevar a emanciparse y fundar su propio Taller, no sin antes recorrer su camino. En efecto, cuando el Aprehendiz ha hecho los meritos suficientes, puede asumir su segundo rol, se puede convertir en Oficial.

Ser Oficial implica asumir nuevas responsabilidades consigo mismo, con los nuevos aprehendices y con el Taller. Implica mayor lectura y estudio, se convierte en un guía de los aprehendices y en coordinador de proyectos del Taller. Cuando el oficial ha hecho los meritos suficientes, puede asumir su tercer rol, se puede convertir en Maestro.

Quien llega a ser Maestro lo hace por merito. Porque ha demostrado su evolución afectiva, intelectual y práxica. Porque ha alcanzado un nivel de reflexión y construcción de conocimiento que le permite convertirse en un ejemplo, en un modelo a seguir por su ética y su generosidad humana. El Maestro coadyuva en la administración del Taller, en la negociación de los proyectos, en el establecimiento de estrategias, en la formación de los oficiales y aprehendices; en la valoración del progreso de éstos para ser promovidos al siguiente nivel. Cuando se llega a este punto, el Maestro ya está ad portas de su emancipación, se acerca a su partida, se empieza a preparar para la apertura de su propio Taller. La decisión de partir es libre y voluntaria, cuando ese día llegue, se habrá cumplido con el propósito del taller y el Maestro ahora se convierte en Aliado.

Ser Aliado significa que el Maestro se ha emancipado del Taller. No obstante el vinculo sigue, la relación no termina, tal y como ocurre con la energía, se transforma. Un Taller, para que sea tal, ha de tener un límite de crecimiento, debe facilitar el proceso de sus miembros, su meta es llevarlos a la emancipación. El Aliado se convierte en un embajador de la filosofía del Taller, ahora su misión es replicar el modelo, poner en práctica todo lo aprehendido, formar a sus aprehendices y oficiales, ofrecer sus productos y servicios de conocimiento.

El Aliado que constituye su propio Taller entra a formar parte del GREMIO, y como tal, a ser parte del cuerpo de artesanos del conocimiento que con sus respectivos talleres, trabajan cooperativamente para expandir el modelo y llevar a cabo proyectos de mayor envergadura que requieran del concurso de más de un Taller.

Ahora bien, hasta aquí hemos visto parte de la dinámica del Taller, la pregunta obligada a continuación es:

¿Qué es un Taller?

Pues bien, un Taller es un modelo de organización y gestión del trabajo, alternativo a los modelos industriales. Es una forma de emprendimiento que difiere de aquellos cuyo propósito es constituir una “empresa-fabrica” o una “fundación-fabrica” en la que para cumplir con su objeto, contratan personal y tienen una relación de empleador-empleado, en la que no se busca el desarrollo de las personas, sino, su explotación a cambio de una remuneración que nunca será justa, ni acorde con el valioso trabajo hecho por el colaborador. Además, la relación de poder, lleva a que el empleador pueda prescindir en cualquier momento y -muchas veces sin justa causa- de los servicios del empleado. Hay una relación de dependencia, de temor ante la perdida de esa única fuente de ingresos, que lleva a las personas, -en no pocos casos- a comprometer incluso su dignidad y sus convicciones.

En este modelo industrial de emprendimiento, la relación entre el empleador y el empleado está mediada por un contrato y no por la coincidencia de unos valores y principios. Lo único que interesa es la rentabilidad económica, por encima de la rentabilidad social, por eso, cuando hay que reducir costos, lo primero que se reducen son los mal llamados “recursos humanos”.

En un Taller en cambio, la relación es entre iguales. La única diferencia esta dada por el conocimiento y la experiencia que es justamente reconocida.

El propósito del Taller es facilitar el desarrollo afectivo, intelectual y práxico de sus miembros.

Los ingresos dependen del rol que desempeñe el integrante al interior del Taller; es decir, son diferentes las ganancias de un aprehendiz, un oficial y un maestro; pero a diferencia del modelo industrial, pasar de un nivel a otro no depende del capricho de un jefe, sino, del progreso demostrado, del merito; en otras palabras, aprehendes y durante el proceso de formación, empiezas a facturar. Entre más aprehendas, entre más conocimiento produzcas y compartas, más ganas, mayor ingreso obtienes.

Quien hace parte de un Taller no tiene miedo a ser despedido, pues al igual que su ingreso, su retiro es voluntario. Aunque puede darse en cualquier momento, el ideal es que se produzca cuando se ha hecho Maestro, esté listo para emanciparse y constituir su propio Taller.

Los miembros de un Taller no están ligados a éste por un contrato. No hay ninguna cláusula que determine su relación. Ésta, más bien se fundamenta sobre la coincidencia en unos valores y principios. Son éstos los que fortalecen la relación, no un frío contrato deshumanizante que no permite la construcción de confianza. El valor más importante de esta relación es la pasión, la misma que nos permite dedicarnos a lo que realmente nos gusta, trabajar con el conocimiento relevante y necesario para la sociedad, por eso en un Taller se prima la rentabilidad social, ocupando su justo lugar la rentabilidad económica, la cual depende de los proyectos llevados a cabo por el Taller.

De lo anterior se desprende entonces lo siguiente: en el Taller se trabaja por proyectos. Cada uno de ellos es gestionado por los diferentes equipos del Taller. Un equipo es un grupo de aprehendices, liderado por su respectivo Oficial. Un paquete de proyectos esta a cargo de su correspondiente Maestro. Los ingresos netos generados por cada proyecto, son distribuidos equitativamente entre los integrantes y de acuerdo al rol que se desempeñe.

Ahora abordemos los diferentes momentos del Taller, sus proyectos y los conceptos articuladores de éstos.

El Taller está estructurado alrededor de cuatro momentos: Formación, Co-Creación,  Difusión e Integración. A continuación veamos una relación detallada de cada uno de ellos.

1. FORMACIÓN

Este espacio tiene dos momentos. En primer lugar, se trabaja en la apropiación de los conceptos fundamentales que constituyen el SER y orientan el QUE-HACER del Taller. En segundo lugar, se trabaja en la adquisición y dominio de los conceptos propios de cada proyecto del Taller.

Conceptos que constituyen el SER y orientan el QUE-HACER del Taller:

  • Humanizar al hombre
  • Construir Bien-estar
  • Teoría General de Sistemas.
  • Paradigma Sistémico.
  • Afectividad Humana.
  • Pensamiento Complejo.
  • Sociedad de la Información.
  • Informacionalismo.
  • Trabajadores del Conocimiento
  • Economía del Conocimiento.
  • Ética Hacker.
  • Cultura Artesana.
  • Cultura Hacker.
  • Pedagogía Conceptual.
  • Re-evolución.
  • Reciprocidad.

Conceptos de cada PROYECTO del taller

Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Teoría BioPsicoSocial Mental (Modularidad de la Mente).
  • Teoría Evolucionista de la Mente.
  • Psicología de la Mente (Sistema Afectivo, Sistema Cognitivo y Sistema Expresivo).
  • Afectividad Humana (Praxica, Psicológica y Cultural).
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Afectogramas.
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.

Formación para la Sexualidad desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Formación para la Sexualidad.
  • Afectividad Humana.
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad
  • Fuentes de Felicidad.
  • Componentes de la Sexualidad (Identidad de Genero. Comportamientos Culturales de Género y Orientación Sexual).
  • Funciones de la Sexualidad (Erótica, Afectiva, Reproductiva y Comunicativa-Relacional).
  • Contextos de la Sexualidad (Individual, Pareja, Familiar, Social).
  • Ciclo Vital y Sexualidad (Niñez, Infancia, Adolescencia, Juventud, Adultez y Persona Mayor).

Formación para Padres y Madres desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Formación para Padres y Madres.
  • Afectividad Humana (Praxica, Psicológica y Cultural).
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Afectogramas.
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.
  • Prevención de la Violencia Intrafamiliar (Física, Afectiva, Económica, Sexual, Negligencia y Descuido, Abandono, Exclusión, Simbólica y Sociocultural).
  • Ciclo de la Violencia Intrafamiliar.
  • Prevención del Maltrato Infantil.
  • Ciclo Vital y Sexualidad (Niñez, Infancia y Adolescencia).
  • Prevención del abuso sexual en niños y niñas.
  • Fortalecimiento del Buen Trato.
  • Modelo Formativo para la crianza de los hijos.
  • Prevención, Manejo y Solución de conflictos.

Formación para el Fortalecimiento de las Relaciones de Pareja desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Asertividad
  • Comunicación
  • Afectividad Interpersonal (conocimiento del otro, valoración del otro, destrezas interpersonales)
  • Afectividad Intrapersonal (Autoconocimiento, Autovaloracion y Autoadministración)
  • Sexualidad y Afectividad
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Afectogramas
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.
  • Prevención de la Violencia Intrafamiliar (Física, Afectiva, Económica, Sexual, Negligencia y Descuido, Abandono, Exclusión, Simbólica y Sociocultural).
  • Ciclo de la Violencia Intrafamiliar.
  • Prevención, Manejo y Solución de conflictos.

Formación para la Prevención de las Violencias desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Prevención de la Violencia Intrafamiliar (Física, Afectiva, Económica, Sexual, Negligencia y Descuido, Abandono, Exclusión, Simbólica y Sociocultural).
  • Ciclo de la Violencia Intrafamiliar.
  • Prevención de la Violencia Escolar.
  • Prevención de la Violencia Social.
  • Prevención de la Violencia de Grupos.
  • Violencia de Genero.
  • Prevención, Manejo y Solución de conflictos.
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.

Formación para el Fortalecimiento de la Resiliencia desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Resiliencia.
  • Resiliencia Familiar y Afectividad.
  • Resiliencia, Afectividad y Procesamiento del Duelo.
  • Resiliencia, Afectividad y Enfermedad.
  • Resiliencia, Afectividad y Población Vulnerable.
  • Resiliencia, Afectividad y Ciclo Vital (niñez, infancia, adolescencia, juventud, adultez y persona mayor).
  • Resiliencia, Afectividad y Prevención del Suicidio.
  • Afectividad Humana (Praxica, Psicológica y Cultural).
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Afectogramas.
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.

Formación para el Perdón y la Reconciliación desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Perdón y Afectividad Humana
  • Reconciliación y Afectividad Humana
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Psicología Afectiva.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.

Formación para la Construcción del Proyecto de Vida desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Proyecto de Vida.
  • Marca Personal.
  • Afectividad Intrapersonal (Conocimiento de Si Mismo, Valoración de Si mismo, Autoadministración).
  • Afectividad Interpersonal (Conocimiento del otro, Valoración del Otro, Destrezas Interpersonales)
  • Instrumentos Afectivos (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios).
  • Desarrollo Afectivo.
  • Pedagogía Afectiva.
  • Felicidad.
  • Fuentes de Felicidad.

Formación para el Emprendimiento Informacional (Digital, Artesanal, Social y Altruista) desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Informacionalismo.
  • Sociedad de la Información.
  • Economía del Conocimiento.
  • Economía Altruista.
  • Economía de las Donaciones.
  • Emprendimiento Informacional (Digital, Artesanal, Social y Altruista).
  • Altruismo
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Cultura Artesana.
  • Cultura Hacker.
  • Pluriespecialista.
  • Web Social.
  • Galaxia Internet.
  • Trabajo en Red.
  • Cooperación.
  • Reciprocidad.
  • Innovación.
  • Anticipación.
  • Compromiso con la Comunidad.
  • Empresa Social.

Formación para la Conciencia Ecológica desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Ecología.
  • Conciencia Ecológica.
  • Desarrollo Sostenible.
  • Conciencia Ecológica y Afectividad Humana.
  • Formación al Consumidor.
  • Afectividad Práxica.
  • Consumo Responsable.

Formación de Analistas Simbólicos desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Informacionalismo.
  • Sociedad de la Información.
  • Economía del Conocimiento.
  • Analista Simbólico
  • Cultura Hacker.
  • Aprender a Aprehender.
  • Procesar información.
  • Transformar la información en conocimiento relevante.
  • Conceptualización.
  • Aprehender a LEER y ESCRIBIR (ensayos, monografías, tesis, proyectos).
  • Pensamiento Sistémico.
  • Abstracción.
  • Conceptualización
  • Experimentación.
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal y Afectividad Sociogrupal).
  • Creatividad.
  • Innovación.
  • Galaxia Internet.

Formación para el Descubrimiento, Desarrollo y Posicionamiento de la Marca Personal (Branding Personal) desde la Afectividad Humana

Los conceptos articuladores de este proyecto son:

  • Marca Personal.
  • Personal Branding
  • Modelo DDP (Descubrimiento, Desarrollo y Posicionamiento de la Marca Personal).
  • Web Social.
  • Afectividad Psicológica (Afectividad Intrapersonal, Afectividad Interpersonal, Afectividad Sociogrupal).
  • Proveedor de servicios.

2. CO-CREACIÓN

Con base en los lineamientos conceptuales de cada proyecto, este es el momento dedicado al diseño y estructuración de los productos y servicios ofrecidos por el Taller: Conferencias, Seminarios, Talleres, Cursos, Diplomados, Consultorías y Asesorías. Cabe destacar que a diferencia de las fábricas industriales, en este taller se elabora cada pieza de conocimiento de acuerdo con los requerimientos del interesado, es decir, la producción no es masiva, tal y como sucede con el sastre artesano, cada servicio y producto de conocimiento está hecho a la medida. En esta etapa participan activamente los aprehendices, oficiales y  maestros.

3. DIFUSIÓN

El Ser y el Que-Hacer del Taller son conocidos gracias al trabajo de difusión realizado por los aprehendices, oficiales y maestros del mismo. Por eso resulta de vital importancia que cada miembro del Taller haga un uso intensivo de las herramientas suministradas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Cada integrante dará cuenta de su participación en los proyectos, su experiencia, aprehendizaje, desarrollo intelectual, afectivo y práxico, utilizando de forma activa la blogosfera, redes sociales, wikipedias, comunidades y demás espacios de construcción colectiva de conocimiento y conversación.

4. INTEGRACIÓN

Este es el momento de la tertulia, la conversación y los espacios para consolidar la cohesión. Es la excusa para viajar, para acampar, para profundizar los afectos, para conocer al otro. La integración se da alrededor de un café, al disfrutar de un buen vino, de una sincera conversación, de un franco intercambio de saberes, sentires, pareceres. Se dialoga sobre lo humano y lo divino, sobre la praxis del taller, sobre los sueños y esperanzas de cada quien.

Consideración final (por ahora)

El Taller es un emprendimiento de tipo Informacional, que pretende convertirse en una alternativa para el ya desgastado emprendimiento industrial. En ultimas, el propósito es dignificar el trabajo y sobre todo al SER que hay detrás de él.

Por supuesto que toda esta estructura conceptual no surgió por arte de magia, ni mucho menos es el resultado de una inspiración o revelación divina. Simplemente es la consecuencia lógica de una apasionada inmersión en las profundidades de la red y la exploración del conocimiento emanado de las brillantes y generosas mentes de Maestros como:

Miguel De Zubiría Samper, Richard Sennett, Jacque Fresco, Alvin Toffler, Manuel Castells, Pekka Himanen, Juan Urrutia, Edgar Morin, Mohammad Yunus, Richard Stellman, David de Ugarte, Julen Iturbe, Andrés Pérez Ortega y otros que también han contribuido con la estructuración de este modelo.

¿Te gustaría vincularte a este TALLER?

Escríbeme y te cuento lo que hay que hacer

eduardoandresgranada@gmail.com

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La imagen es de mi amigo artesano Juan Carlos Pachón


Publicado en analistas simbolicos

ARTICULO # 92 FORMACIÓN DE ANALISTAS SIMBÓLICOS

Indudablemente, no sólo estamos en una época de cambios, el asunto  es más profundo, vivimos un cambio de época. Por lo menos así lo han documentado autores como Alvin Toffler[1] (1970, 1980, 1990, 2006). Daniel Bell[2] (1973). Peter Drucker[3] (1993). Manuel Castells[4] (2001, 2002). Juan Urrutia[5] (2009). David De Ugarte[6] (2007, 2009) y Pekka Himanen[7] (2001). Salvo algunas diferencias conceptuales, todos coinciden en lo esencial: el recurso más importante y determinante de esta nueva época es el conocimiento. De hecho, la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el desarrollo. Es más, los servicios basados en el conocimiento habrán de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información.

El mensaje es claro, si Colombia quiere subirse al tren de la Era de la Información y abrirse paso en la economía del conocimiento, debe formar a sus ciudadanos, debe convertir a sus nuevas generaciones  en trabajadores del conocimiento.

Ahora bien, ¿Qué es un trabajador del conocimiento?

Un trabajador del conocimiento es todo aquel cuya materia prima es la información y el conocimiento. Toffler define este último como datos, imágenes, símbolos, cultura, ideología y valores.[8] Yo le agrego modelos teóricos, conceptos e instrumentos de conocimiento.

Peter Drucker definía al trabajador del conocimiento como una persona con visible grado de desarrollo personal y profesional, gran destreza digital e informacional, autónomo en el desempeño y en el aprendizaje permanente, con capacidad creativa y actitud innovadora.[9]

El trabajador del conocimiento se define, en gran medida, por su capacidad de innovación: capacidad de elaborar conocimiento y aplicarlo.

En esta nueva realidad el concepto de conocimiento ha cambiado: conocimiento no es saber mucho de algo, estar informado, tener idea sobre algo, no es erudición. Conocimiento ahora significa:

  • Información eficaz en acción
  • Capacidad para la acción
  • Aplicación y uso productivo de la información
  • Información que se ha puesto a producir
  • Saber Hacer
  • Es la utilización inteligente de información relevante por personas que lo utilizan dentro de un contexto determinado para un propósito
  • Es un acto humano, no un objeto que se pueda almacenar, reutilizar o gestionar, que se basa en la interpretación de datos para actuar.

De manera pues que para hacerle frente a los retos que esta economía del conocimiento plantea ya no son necesarios más trabajadores industriales, se requieren trabajadores del conocimiento.

Ahora bien, existen dos tipos de trabajadores del conocimiento. Los profesionales industriales y los Analistas Simbólicos.

Los profesionales industriales:

  • Hacen un uso rutinario del conocimiento.
  • Fueron educados (capacitados) para satisfacer la demanda del mercado laboral industrial.
  • Tienen poca autonomía y están sujetos a rutinas laborales tipo fábrica.
  • Cumplen horarios fijos, marcan tarjeta y realizan tareas establecidas por un manual de funciones.
  • Son poco creativos y están inmersos en ambientes laborales donde no se promueve la innovación.

El Analista Simbólico en cambio:

  • Es un experto trabajador del conocimiento quien no solo opera con información, sino que sabe transformar dicha información en conocimiento relevante.
  • Domina poderosas herramientas que le permiten organizar el conocimiento.
  • Aprehende de manera autónoma. Se mueve como pez en el agua por el mundo de internet.
  • Piensa de forma sistémica.
  • Tiene capacidad de abstracción.
  • Posee espíritu de colaboración.
  • Desarrolla competencias Intrapersonales e Interpersonales para el trabajo en equipo.
  • Es proclive a la experimentación.
  • Es muy hábil para la conceptualización.
  • Despliega una amplia capacidad comunicativa e interactiva.
  • Es altamente creativo e innovador.
  • Tiene capacidad para ver las conexiones entre ideas, campos de conocimiento y conceptos.

Como es apenas lógico, un Analista Simbólico goza de más autonomía que un profesional industrial. Por ende, ya no busca solamente un empleo, sino trabajos que satisfagan sus intereses. Puede trabajar a distancia, con horarios flexibles, puede llevar a cabo su trabajo de forma individual o participar en proyectos colectivos de construcción de conocimiento como los que se llevan a cabo en un TALLER ARTESANAL.

¿Y sus ingresos? Pues son directamente proporcionales a la complejidad y calidad del conocimiento que domine y produzca. Por tal razón, y a diferencia de un profesional industrial que debe esperar cinco años para empezar a facturar, el Analista Simbólico puede ofrecer sus servicios acorde a su capital intelectual acumulado, el cual, no viene representado sólo por un diploma de pregrado, especialización, maestría o doctorado, sino, demostrado por su producción y experiencia, la cual es de conocimiento publico.

Transitar de una sociedad industrial basada en el capital, el trabajo y la tierra, a una sociedad cimentada sobre la información y el conocimiento, trae como consecuencia un dramático cambio en la formación de los nuevos profesionales.

Tal realidad deja al descubierto dos opciones: o se sigue educando para el cada vez más agonizante trabajo industrial o se forma para la producción de conocimiento relevante. En el primer caso se educarán profesionales que pasarán a engrosar las filas de los desempleados, pues sus conocimientos ya no serán tan demandados dada la sobreoferta de trabajadores industriales con esas mismas “aptitudes” y contando con suerte quienes logren acceder a un empleo, serán mal remunerados. En el segundo caso se formaran ANALISTAS SIMBÓLICOS.

Actualmente, en NINGUNA[10] institucion educativa (colegios, institutos y universidades) se forman Analistas Simbólicos.

Así las cosas mi propuesta es la siguiente:

Como Consultor Artesano y Analista Simbólico, estoy en capacidad de formar trabajadores del conocimiento, específicamente analistas simbólicos que podrán:

  • Aprender a Aprehender
  • Aprehender a acceder al conocimiento
  • Aprehender a procesar información y transformar dicha información en conocimiento relevante.
  • Aprehender a LEER y ESCRIBIR (ensayos, monografías, tesis, proyectos, etc)
  • Pensar de forma sistémica.
  • Tener capacidad de abstracción.
  • Ser proclives a la experimentación.
  • Tener espíritu de colaboración.
  • Desarrollar competencias Intrapersonales e Interpersonales para el trabajo en equipo.
  • Ser muy hábiles para la conceptualización
  • Ser altamente creativo.
  • Desplegar una amplia capacidad comunicativa e interactiva.
  • Ver las conexiones entre ideas, campos de conocimiento y conceptos.

¿Quién puede hacer uso de mis servicios?

Bachilleres

Solo uno de cada diez bachilleres en Colombia ingresa a la Universidad. Son mano de obra barata utilizada en oficios industriales. Por su labor escasamente reciben un salario mínimo. Un bachiller que se forme como Analista Simbólico estará en capacidad de ofrecer sus servicios como:

  • Asistente de investigación.
  • Capacitador en herramientas de investigación.
  • Formador de analistas simbólicos.
  • Podrá ser parte de equipos de producción de conocimiento colectivo.
  • Podrá ingresar a TALLERES ARTESANALES de producción de conocimiento.

Universitarios

La gran mayoría de estudiantes universitarios todavía están siendo educados para convertirse en profesionales industriales. Tienen dificultad para procesar textos académicos, leer y escribir ensayos, argumentar e investigar. Cuando salen al mercado laboral, tienen dificultad para acceder a un empleo y cuando lo hacen no son justamente remunerados.

Un universitario que se forme como Analista Simbólico estará en capacidad de ofrecer sus servicios como:

  • Asistente de investigación.
  • Capacitador en herramientas de investigación.
  • Formador de analistas simbólicos.
  • Podrá ser parte de equipos de producción de conocimiento colectivo.
  • Podrá ingresar a TALLERES ARTESANALES de producción de conocimiento.

Profesionales

Salvo contadas excepciones (universidades de elite) las universidades están produciendo profesionales industriales que hacen un uso rutinario del conocimiento y salen a engrosar las filas de los desempleados o mal pagados.

Un profesional que se forme como Analista Simbólico estará en capacidad de ofrecer sus servicios como:

  • Investigador
  • Consultor
  • Capacitador en herramientas de investigación.
  • Formador de analistas simbólicos.
  • Podrá ser parte de equipos de producción de conocimiento colectivo.
  • Podrá ingresar a TALLERES ARTESANALES de producción de conocimiento.

Mí propuesta también va dirigida a instituciones tales como:

  • Colegios
  • Centros de educación para el trabajo y el desarrollo humano
  • Universidades

Sin lugar a dudas, las instituciones que más pronto tomen conciencia del advenimiento de una nueva Era apalancada en la información y el conocimiento, más rápido empezarán a sacar provecho. De lo contrario, se verán rezagadas, eso es lo único seguro, el rezago.

Ahí está pues la propuesta. Si te interesa ya sabes donde puedes encontrarme. Aquí.


[1] El Shock del Futuro. La Tercera Ola. El Cambio del Poder. La Revolución de la Riqueza

[2] El Advenimiento de la Sociedad post-industrial

[3] La Sociedad Poscapitalista

[4] La Era de la Información Vol. I “La Sociedad Red”. La Era de la Información Vol. II ”El Poder de la Identidad”. La Era de la Información Vol. III “Fin de Milenio”

[5] El Capitalismo que Viene.

[6] El Poder de las Redes Sociales. Files: la democracia económica en el siglo de las redes. De las Naciones a las Redes.

[7] La Ética del Hacker y el Espíritu de la Era de la Información.

[8] Alvin y Heidi Toffler “La creación de una nueva civilización” 1994

[9] Peter Drucker “La sociedad poscapitalista” 1993

[10] Cuando digo “ninguna” no exagero, créeme, salvo algunos colegios que forman parte de la Red de Pedagogía Conceptual que tienen una cátedra de “lectores competentes”, lo mismo que el Instituto Alberto Merani. En ninguna parte forman Analistas Simbólicos.

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ARTICULO # 91 ANALISTAS SIMBÓLICOS: Los nuevos trabajadores del conocimiento

De la tierra al capital; del capital al conocimiento

Según las últimas cifras del DANE[1] la tasa de desempleo en Colombia se situó en 14.6%, en números concretos, en los últimos doce meses el país llegó a 3.1 millones de desocupados, cuando un año atrás la cifra era de 2.8 millones. Esto indica que la tasa de desocupación se elevó en 298 mil personas. Pereira, Popayán y Quibdó registraron las tasas mas altas de desempleo con 20.6%, 20.1% y 19.1% respectivamente.

Las anteriores cifras son un contundente indicador. Las estrategias para generar empleo han sido un total fracaso. Pero lo peor no es eso, lo lamentable es que nuestros ilustres políticos y quienes aspiran a dirigir los destinos de este país, sigan insistiendo en formulas anacrónicas y desgastadas.

Basta con revisar las propuestas de los candidatos presidenciales a propósito de la generación de empleo, para constatar que no tienen ni la menor idea sobre las causas estructurales del problema. Como buenos demagogos, prometen entre otros “milagritos” los siguientes:

  • Reducir los costos de despido para disminuir el costo relativo del empleo. (¿favorecer más a los empleadores?) Vargas Lleras
  • Generar un total de 800 mil empleos anuales con la construcción de Vivienda de Interés Social. (¿qué clase de empleo?) Vargas Lleras
  • Fortalecer el SENA para ampliar el cubrimiento de la capacitación laboral a personas sin educación formal y personas de menores ingresos (¿más educación proletaria?) Vargas Lleras
  • Creación de 300.000 empleos temporales (¿empleos desechables?) Vargas Lleras
  • La flexibilización de los mercados laborales es la solución para la generación de empleo no como un plan coyuntural sino de manera permanente Para esto, se crearán programas activos de entrenamiento para reconvertir la fuerza de trabajo según la demanda de habilidades. (¿Qué tipo de habilidades?) Pardo
  • Retirar los estímulos a la informalidad, eliminar numerosas exenciones al capital para favorecer la relación trabajo/capital y fortalecer la protección al trabajador. Los empleadores deben comprometerse con dar trabajo de buena calidad. (¿lo permitirían los empresarios? ¿es el capital el factor determinante?) Fajardo
  • Ofrecer capital semilla para montar cafés internet, proyectos agrícolas, talleres, misceláneas, peluquerías, hoteles ecológicos, restaurantes. (¿más trabajo industrial?) Noemí

¿Qué tal estos genios, ah? Señores, los tiempos han cambiado!!! ¿Porque siguen insistiendo en lo mismo? ¿14.6%, 3.1 millones de desocupados, no les dice nada? A esta escandalosa cifra se le suma el deterioro en las condiciones del empleo, mal remunerado y poco valorado. Ni siquiera aquellos que invierten en la educación superior ven recompensados sus esfuerzos.

Todo lo anterior es prueba de una realidad inobjetable: el empleo en el sistema industrial está en crisis. Y ante este oscuro panorama solo quedan dos caminos, o siguen insistiendo con formulas industriales para la generación de empleo (como las que proponen nuestros sabiondos políticos) o cambiamos de paradigma y actuamos en consecuencia.

La cosa es muy sencilla. Estamos transitando de una sociedad industrial a una sociedad informacional. La primera era sostenida por trabajadores industriales, la segunda requiere trabajadores del conocimiento.

El desempleo actual tiene entre sus causas, la sobreoferta de trabajadores industriales (desde la mano de obra no calificada, hasta profesionales que hacen un uso rutinario del conocimiento).

Así mismo, la pérdida de los puestos de trabajo esta relacionada con el dramático paso de una economía industrial, de acuerdo con Alvin Toffler[2] caracterizada por principios como la uniformización, especialización, sincronización, concentración, maximización y centralización; a una economía del conocimiento en la que según Manuel Castells[3], la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el desarrollo.

Esta claro, necesitamos incursionar fuertemente en la economía del conocimiento. Países como Finlandia, Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Chile, España y otros, le apostaron con firmeza a esa ruta y hoy se pueden ver los resultados. Estos países producen una gama diversificada de servicios y productos manufacturados de alta tecnología que tienen en la información y el conocimiento su principal materia prima (celulares, microchips, televisores plasma, aparatos electrónicos, juegos de video, nanotecnología, modelos teóricos, etc) No podemos seguir insistiendo en la exportación de materias primas,  ni de productos de baja tecnología (carbón, café, flores, cuero, banano, etc) a ese paso vamos a quedar rezagados y condenados a vivir por siempre en el subdesarrollo.

Hoy más que nunca es posible ponernos al nivel de dichos países. Porque a diferencia de la Era Industrial, en la que el capital era el factor determinante para crecer, en la Era Informacional, el recurso más importante para lograr el desarrollo es el conocimiento, y éste, lo pueden producir las personas con la formación adecuada para ello. Por tal motivo, necesitamos dejar atrás la educación industrial y concentrarnos en la formación de trabajadores del conocimiento en todos sus niveles. La mayor oportunidad para mejorar la competitividad está en competir en la nueva Era, no en perfeccionar la vieja.

De modo que para hacerle frente a los retos que esta economía de conocimiento plantea ya no son necesarios más trabajadores industriales, se requieren trabajadores del conocimiento.

Un trabajador del conocimiento es todo aquel cuya materia prima es la información y el conocimiento. Toffler define este último como datos, imágenes, símbolos, cultura, ideología y valores.[4] Yo le agrego modelos teóricos, conceptos e instrumentos de conocimiento.

Ahora bien, existen dos tipos de trabajadores del conocimiento: Los profesionales industriales y los Analistas Simbólicos. La diferencia entre ambos es que los primeros, hacen un uso rutinario del conocimiento, fueron educados para satisfacer la demanda del mercado laboral industrial, tienen poca autonomía y están sujetos a rutinas laborales tipo fábrica. Es decir, cumplen horarios fijos, marcan tarjeta y realizan tareas establecidas por un manual de funciones; son poco creativos, están inmersos en ambientes laborales donde no se promueve la innovación y a cambio de su trabajo reciben salarios paupérrimos.

El Analista Simbólico en cambio, es un experto trabajador del conocimiento quien no sólo opera con información, sino que sabe transformar dicha información en conocimiento relevante. Se caracteriza también porque domina poderosas herramientas que le permiten organizar el conocimiento. Aprehende de manera autónoma. Se mueve como pez en el agua por el mundo de internet. Piensa de forma sistémica. Tiene capacidad de abstracción, espíritu de colaboración, es proclive a la experimentación. Desarrolla Competencias Afectivas Intrapersonales e Interpersonales para el trabajo en equipo. Es muy hábil para la conceptualización. Despliega una amplia capacidad comunicativa e interactiva, saben LEER y ESCRIBIR, son altamente creativos e innovadores, tienen capacidad para ver las conexiones entre ideas, campos de conocimiento y conceptos. Etc…

Como es apenas lógico, un Analista Simbólico goza de más autonomía que un profesional industrial. Por ende, ya no busca solamente un empleo, sino trabajos que satisfagan sus intereses. Puede trabajar a distancia, con horarios flexibles, puede llevar a cabo su trabajo de forma individual o participar en proyectos colectivos de construcción de conocimiento.

¿Y sus ingresos? Pues son directamente proporcionales a la complejidad y calidad del conocimiento que domine y produzca. Por tal razón, y a diferencia de un profesional industrial que debe esperar cinco años para empezar a facturar, el Analista Simbólico puede ofrecer sus servicios acorde a su capital intelectual acumulado, el cual, no viene representado por un diploma de pregrado, especialización, maestría o doctorado, sino, demostrado por su producción y experiencia, la cual es de conocimiento publico.

De manera pues que urge FORMAR Analistas Simbólicos. Potentes trabajadores del conocimiento que no solamente serán demandados a nivel nacional sino a escala mundial. Al fin de cuentas, en esta nueva Era Informacional en la que internet ha roto las fronteras, ya no existe la escasez propia de la Era Industrial, sino la abundancia de información y conocimiento. Lo mejor es que por primera vez en la historia las personas pueden ser protagonistas, al fin y al cabo, somos nosotros los generadores del conocimiento. Somos tú y yo.

De modo pues que si en la Era Industrial el petróleo y lo recursos no renovables fueron una generosa fuente de riqueza para unos pocos; en la Era Informacional, los trabajadores del conocimiento seremos una inagotable fuente de riqueza para todos.

No lo dudes, estamos ante un cambio de Era. Estamos transitando del Industrialismo al Informacionalismo. En este panorama el trabajador industrial va quedando rezagado frente al trabajador del conocimiento.

Es inevitable, ya se pasó de la tierra al capital, ahora estamos pasando del capital al conocimiento.

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[1] http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/bol_ech_ene10.pdf

[2] Alvin Toffler “La Tercera Ola” 1980

[3] Manuel Castells “La Era de la Información” 1998

[4] Alvin y Heidi Toffler “La creación de una nueva civilización” 1994

Publicado en LOS TOFFLER, sociedad de la informacion, tercera ola

EL SUSTITUTO DEFINITIVO: el conocimiento relevante

Sostienen los Toffler que el sustituto definitivo del capital es el conocimiento. Ahora bien, ¿Qué tipo de conocimiento? Está claro que no se refieren al conocimiento industrial, ese que enseñan en el sistema educativo desde el pre-escolar hasta la universidad. Ese que viene empaquetado y listo para ser consumido.

El conocimiento al que hacen referencia los Toffler son datos, información, imágenes, símbolos, cultura, ideología y valores. Cada uno de los cuales forma parte de los elementos constitutivos de una nueva economía que emerge a su vez en una nueva sociedad, la cual va dejando atrás, poco a poco, la vieja sociedad industrial.

En este capitulo que hoy comparto contigo del libro de los Toffler “La creación de una nueva civilización: la política de la tercera ola” precisamente ellos nos hablan de ese sustituto definitivo, el conocimiento.

El único lunar que encuentro en esta disertación de los Toffler es su neutralidad en cuanto a la propiedad del conocimiento. Nada dicen sobre el debate copyright vr el copyleft, sobre la propiedad intelectual y el conocimiento libre. Sin lugar a dudas, la información debe ser de libre circulación, las practicas industriales como las patentes no pueden tener acogida en la nueva sociedad informacional en la que los incentivos van más allá que el reconocimiento monetario. Pero bueno, eso es harina de otro costal y ya lo reflexionaremos en otro momento.

Espero que lo disfrutes y nos estamos conversando.

Buena lectura.

El sustituto definitivo

Cualquiera que lea esta página posee una capacidad asombrosa: la de leer. A veces nos asombramos al recordar que todos tuvimos antepasados que eran analfabetos. No estúpidos o ignorantes, sino irremediablemente analfabetos.

Pero no sólo eran analfabetos, sino que, además, desconocían la más simple aritmética. A los pocos que la sabían se los consideraba gente a todas luces peligrosa. Una maravillosa advertencia atribuida a san Agustín sostenía que los cristianos debían permanecer alejados de quienes pudieran sumar o restar. Era obvio que habían «establecido un pacto con el Maligno».

Tuvieron que pasar mil años para que pudiéramos encontrar a los «maestros de cálculo», impartiendo sus conocimientos a alumnos destinados a carreras comerciales. Esto pone de relieve que muchas de las técnicas que en la actualidad se dan por sentadas en el ámbito empresarial son producto de siglos y milenios de desarrollo cultural acumulado. Los conocimientos procedentes de China, de India, de los árabes y de los traficantes fenicios, así como de Occidente, son una parte no reconocida de la herencia con la que cuentan ahora los ejecutivos de todo el mundo. Sucesivas generaciones han aprendido estas técnicas, las han adaptado, las han transmitido y luego, poco a poco, han ido construyendo sobre el resultado.

Todos los sistemas económicos descansan sobre una «base de conocimientos». Todas las empresas dependen de la existencia previa de este recurso de construcción social. A diferencia del capital, el trabajo y la tierra, aquél suele ser desdeñado por economistas y ejecutivos cuando determinan las aportaciones precisas para la producción. Y, sin embargo, este recurso es el más importante de todos.

Hoy vivimos una de esas épocas portentosas de la historia en que toda la estructura del conocimiento humano sufre de nuevo las convulsiones del cambio a medida que se desploman las antiguas barreras. De la misma manera que reestructuramos ahora compañías y economías enteras, estamos reorganizando completamente la producción y la distribución del conocimiento y los símbolos empleados para transmitirlo.

¿Qué significa todo esto? Significa que creamos nuevas redes de conocimiento… enlazamos entre sí conceptos de modos sorprendentes… construimos impresionantes jerarquías de deducción… alumbramos nuevas teorías, hipótesis e imágenes basándonos sobre supuestos inauditos, nuevos lenguajes, claves y lógicas. Empresas, gobiernos y particulares recopilan y almacenan ahora más datos que durante cualquier otra generación de la historia.

Pero lo más importante es que interrelacionamos datos de más formas, les damos un contexto y, de ese modo, los constituimos en información y reunimos fragmentos de ésta en modelos y arquitecturas cada vez mayores del conocimiento.

No todo este nuevo conocimiento es «correcto», positivo o, incluso, explícito. Gran parte del conocimiento, en el sentido que se da aquí al término, es tácito, consiste en una acumulación de supuestos, de modelos fragmentarios, de analogías inadvertidas, e incluye no sólo informaciones o datos lógicos y aparentemente objetivos, sino valores, productos subjetivos de la pasión, por no mencionar la imaginación y la intuición.

La explicación del auge de una economía supersimbólica, la de la tercera ola, radica en la gigantesca convulsión de la base de conocimientos de la sociedad y no en la revolución informática o en una mera manipulación financiera.

LA ALQUIMIA DE LA INFORMACIÓN

Muchos de los cambios que se producen en el sistema de conocimientos de la sociedad se traducen directamente en operaciones empresariales. Este sistema de conocimientos es una parte del entorno de toda empresa, más penetrante todavía que los sistemas bancario, político o energético.

Dejando aparte el hecho de que ninguna empresa abriría sus puertas si no hubiera idioma, cultura, datos, información y conocimientos técnicos, existe el hecho más profundo de que, de todos los recursos necesario para crear riqueza, ninguno es más polivalente que el saber.

Veamos el caso de la producción en serie de la segunda ola. En casi todas las fábricas de la era de las chimeneas, cambiar cualquier producto significaba un gasto desmesurado. Requería la intervención de fabricantes de herramientas, troqueles y plantillas y otros especialistas bien retribuidos, y entrañaba además gran cantidad de «tiempo improductivo», durante el cual las máquinas permanecían paradas mientras consumían capital, intereses y gastos generales. Esta era la razón de que menguase el coste unitario de la producción cuando era posible hacer series enormes de productos idénticos. Tal hecho suscitó la teoría de los «ahorros de escala».

Pero la nueva tecnología altera las teorías de la segunda ola. En lugar de la producción en serie, nos desplazamos hacia la producción desmasificada. El resultado es una explosión de productos y servicios personalizados y semipersonalizados. Las últimas tecnologías manufactureras de componente informático tornan posible y barata una interminable variedad. De hecho, las nuevas tecnologías de la información empujan hacia cero el coste de la diversidad y reducen los antaño vitales ahorros de escala.

Tomemos el caso de los materiales. Un programa informático «inteligente» incorporado a un torno puede obtener de la misma cantidad de acero más piezas que la mayoría de los operarios humanos. Al ser factible la miniaturización, los nuevos conocimientos dan origen a productos más pequeños y ligeros, con lo que, a su vez, disminuyen los costes de almacenamiento y transporte. El seguimiento de los envíos al minuto –es decir, una información mejor- reporta mayores ahorros en el transporte.

El nuevo conocimiento conduce, asimismo, a la creación de materiales totalmente nuevos para destinos muy diversos, desde la aeronáutica hasta la biología, y eleva nuestra capacidad de sustituir un elemento por otro. Un saber más profundo nos permite especificar los materiales en el plano molecular para lograr las características térmicas, eléctricas o mecánicas deseadas.

La única razón de que transportemos de una parte a otra del planeta enormes cantidades de materias primas como la bauxita, el níquel y el cobre es que carecemos de los conocimientos necesarios para transformar los materiales locales en sustitutos utilizables. Una vez adquirido ese saber, obtendremos un ahorro espectacular en el transporte. En resumen, el conocimiento reemplaza tanto a los recursos como al transporte.

Lo mismo cabe decir de la energía. Nada ilustra mejor la posibilidad de que el conocimiento sustituya a otros recursos que los recientes descubrimientos en el campo de la superconductividad que, como mínimo, reducirán la cantidad de energía necesaria en la actualidad por cada unidad de producción.

Además de reemplazar a materiales, transporte y energía, el conocimiento también ahorra tiempo. Este es, en sí mismo, uno de los recursos económicos más importantes, aunque no aparezca en parte alguna de los balances de sociedades de la segunda ola. El tiempo sigue siendo, en efecto, un insumo oculto. Sobre todo cuando se acelera el cambio, la capacidad de acortar el tiempo –por ejemplo, mediante una comunicación veloz o llevando rápidamente al mercado los nuevos productos- puede marcar la diferencia entre beneficios o pérdidas.

Los nuevos conocimientos apresuran las tareas, nos llevan hacia una economía instantánea, en tiempo real, y sustituyen al tiempo. El saber también conserva y domina el espacio. La división motriz de General Electric construye locomotoras. Cuando empezó a utilizar sistemas avanzados de tratamiento de la información y de comunicaciones para relacionarse con sus proveedores, pudo reponer sus existencias doce veces más deprisa que antes y ahorrar uno 4.000 metros cuadrados de espacio de almacenamiento.

Son posibles otros ahorros al margen de los productos miniaturizados y la reducción de almacenes. Las tecnologías avanzadas de la información, incluidas la exploración óptica de documentos y las nuevas capacidades de las telecomunicaciones, permiten alejar la producción de los encarecidos centros urbanos y reducir todavía más los costes de energía y de transporte.

EL CONOCIMIENTO CONTRA EL CAPITAL

Se ha escrito tanto acerca de la sustitución del trabajo humano por el de los equipos informatizados que, con frecuencia, pasamos por alto los modos en que también reemplazan al capital. En cierto sentido, los conocimientos representan desde luego para el poder de las finanzas una amenaza a largo plazo muy superior a la de las organizaciones sindicales o los partidos políticos anticapitalistas. Porque, en términos relativos, la revolución de la información mengua en una economía «capital-ista» la necesidad de capital por unidad productiva. Nada podía ser más revolucionario.

Vittorio Merloni es un empresario italiano de sesenta y un años. El 10 por ciento de las lavadoras automáticas, los frigoríficos y otros electrodomésticos grandes que se venden en Europa son fabricados por la empresa de Merloni. Sus competidores principales son Electrolux de Suecia y Philips de Holanda. Según Merloni, “ahora necesitamos menos capital para hacer las mismas cosas” que en el pasado. “Eso significa que un país pobre puede defenderse hoy en día con el mismo capital mucho mejor que hace cinco o diez años.”

La razón, afirma, es que las tecnologías basadas sobre el conocimiento reducen el capital necesario para producir lavavajillas, hornos o aspiradoras. Para empezar y según Merloni, la información sustituye a las costosas existencias. Al acelerar la capacidad de respuesta de la fábrica al mercado y tornar económicas las series cortas, una información mejor y mucho más rápida permite reducir la cantidad de componentes y productos terminados que duermen el sueño de los justos en los almacenes de la fábrica o en los apartaderos ferroviarios.

El caso de Merloni es el de todas las grandes empresas de Estados Unidos, Japón y Alemania: por doquier se reducen las existencias gracias al suministro informatizado de piezas sólo en el momento preciso. Y, por supuesto, la disminución del inventario no sólo se traduce en una reducción de espacio y en un menor coste inmobiliario antes mencionado, sino también en una disminución de impuestos, seguros y gastos generales.

Aun cuando el coste inicial de ordenadores, el software, la información y las telecomunicaciones puede ser alto, dice Merloni, el ahorro global determina que su empresa requiera menos capital para desempeñar la misma tarea que antes realizaba. Michael Milken, quien sabe lo suyo con respecto a inversiones, ha resumido la situación en ocho palabras: “El capital humano ha sustituido al capital monetario.”

Puesto que reduce la necesidad de materias primas, mano de obra, tiempo, espacio, capital y otras aportaciones, el conocimiento pasa a ser el sustituto definitivo, el recurso crucial de una economía avanzada. Y a medida que esto sucede, su valor sube como la espuma.

Publicado en era de la informacion, informacionalismo, manuel castells

¿SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN? ¿SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO? ¿SOCIEDAD INFORMACIONAL?

Mi trabajo como consultor artesano y analista simbólico esta atravesado por el paradigma de la Era de la Información y la ética hacker. Ambos conceptos no son muy conocidos por los habitantes de la sociedad industrial, por eso es necesario asumir una actitud pedagógica con miras a formar a aquellos que están en transito de una sociedad a otra y requieren luces para entender este cambio de paradigma.

En ese orden de ideas, mi tarea es navegar por la red y encontrar documentos que cumplan el objetivo de esclarecer estos aspectos conceptuales. Bien, en una de esas incursiones me encontré con un valioso material que bien leído y estudiado le permite a quien lo consuma comprehender con mayor claridad las bases epistemológicas de lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”  o “sociedad del conocimiento”.

Soy partidario de hacer uso de un concepto sólo cuando se tiene un conocimiento al menos básico de él. Por eso te recomiendo este documento, léelo, digiérelo y si quieres lo podemos dialogar.

Buena lectura y nos estamos conversando….

Sociedad de la información  / Sociedad del conocimiento

Sally Burch

¿Vivimos en una época de cambios o un cambio de época? ¿Cómo caracterizar a las profundas transformaciones que vienen con la acelerada introducción en la sociedad de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC)? ¿Se trata de una nueva etapa de la sociedad industrial o estamos entrando en una nueva era? “Aldea global”, “era tecnotrónica”, “sociedad postindustrial”, “era -o sociedad- de la información” y “sociedad del conocimiento” son algunos de los términos que se han acuñado en el intento por identificar y entender el alcance de estos cambios. Pero mientras el debate prosigue en el ámbito teórico, la realidad corre por delante y los medios de comunicación eligen los nombres que hemos de usar.

Cualquier término que usemos, en el fondo, es un atajo que nos permite hacer referencia a un fenómeno -actual o futuro-, sin tener que describirlo cada vez; pero el término escogido no define, de por sí, un contenido. El contenido emerge de los usos en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas ya que cada término lleva consigo un pasado y un sentido (o sentidos), con su respectivo bagaje ideológico. Era de esperarse, entonces, que cualquier término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que vivimos, o a la cual aspiramos, sea objeto de una disputa de sentidos, tras la que se enfrentan diferentes proyectos de sociedad.

En el marco de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información -CMSI-, hay dos términos que han ¬ocupado el escenario: sociedad de la información y sociedad del conocimiento, con sus respectivas variantes. Pero, si bien el marco impuso el uso del primero, desde un inicio provocó disconformidad y ningún término ha logrado un consenso.

Historia de los términos

Sociedad de la información

En la última década, la expresión “sociedad de la información” se ha consagrado sin lugar a dudas como el término hegemónico, no necesariamente porque exprese una claridad teórica, sino por el bautizo que recibió en las políticas oficiales de los países más desarrollados, además de la coronación que significó honrarlo con una Cumbre Mundial.

Los antecedentes del término, sin embargo, datan de décadas anteriores. En 1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell introdujo la noción de la “sociedad de la información” en su libro El advenimiento de la sociedad post-industrial[1], donde formula que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento habrán de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información, donde las ideologías resultarán sobrando.

Esta expresión reaparece con fuerza en los años 90, en el contexto del desarrollo de Internet y de las TIC. A partir de 1995, fue incluida en la agenda de las reuniones del G7 (luego G8, donde se juntan los jefes de Estado o gobierno de las naciones más poderosas del planeta). Se ha abordado en foros de la Comunidad Europea y de la OCDE (los treinta países más desarrollados del mundo) y ha sido adoptada por el gobierno de los Estados Unidos, así como por varias agencias de las Naciones Unidas y por el Grupo Banco Mundial. Todo ello con gran eco mediático. A partir de 1998, fue elegida, primero en la Unión Internacional de Telecomunicaciones y luego en la ONU, como el nombre de la Cumbre Mundial a realizarse en 2003 y 2005.

En este contexto, el concepto de “sociedad de la información”, como construcción política e ideológica, se ha desarrollado de la mano de la globalización neoliberal, cuya principal meta ha sido acelerar la instauración de un mercado mundial abierto y “autoregulado”. Esta política ha contado con la estrecha colaboración de organismos multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, para que los países débiles abandonen las regulaciones nacionales o medidas proteccionistas que “desalentarían” la inversión; todo ello con el conocido resultado de la escandalosa profundización de las brechas entre ricos y pobres en el mundo.

En efecto, para fines de siglo, cuando la mayoría de los países desarrollados ya habían adoptado políticas de desarrollo de la infraestructura de las TIC, se produce el auge espectacular del mercado de acciones de la industria de la comunicación. Pero los mercados del Norte comienzan a saturarse. Entonces, se intensifican las presiones hacia los países en desarrollo para que dejen la vía libre a la inversión de las empresas de telecomunicaciones e informática, en busca de nuevos mercados para absorber sus excedentes de ganancias. Es en este contexto que se convoca la CMSI; panorama que se modifica, sin embargo, una vez que estalla la burbuja bursátil a partir del año 2000. No obstante esta realidad y el rol clave que las tecnologías de la comunicación han desempeñado en la aceleración de la globalización económica, su imagen pública está más asociada a los aspectos más “amigables” de la globalización, como Internet, telefonía celular e internacional, TV por satélite, etc. Así, la sociedad de la información ha asumido la función de “embajadora de buena voluntad” de la globalización, cuyos “beneficios” podrían estar al alcance de todos/as, si solamente se pudiera estrechar la “brecha digital”[2].

Sociedad del conocimiento

La noción de “sociedad del conocimiento” (knowledge society) surgió hacia finales de los años 90 y es empleada particularmente en medios académicos, como alternativa de algunos a “sociedad de la información”.

La UNESCO, en particular, ha adoptado el término “sociedad del conocimiento”, o su variante “sociedades del saber”, dentro de sus políticas institucionales. Ha desarrollado una reflexión en torno al tema, que busca incorporar una concepción más integral, no en relación únicamente con la dimensión económica. Por ejemplo, Abdul Waheed Khan (subdirector general de la UNESCO para la Comunicación y la Información), escribe[3]: “La sociedad de la Información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento. El concepto de “sociedad de la información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de la “innovación tecnológica”, mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “sociedades del conocimiento” es preferible al de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. (…) el conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad”.

Un matiz en este debate, que solo concierne a los idiomas latinos, es la distinción entre sociedad del “conocimiento” o del “saber” (ambos traducen el término inglés “knowledge society”). La noción de “saberes” implica certezas más precisas o prácticas, mientras que conocimiento abarca una comprensión más global o analítica. André Gorz considera que los conocimientos se refieren a “contenidos formalizados, objetivados, que no pueden, por definición, pertenecer a las personas… El saber está hecho de experiencias y de prácticas que se volvieron evidencias intuitivas y costumbres”[4]. Para Gorz, la “inteligencia” cubre toda la gama de capacidades que permite combinar saberes con conocimientos. Sugiere, entonces, que “knowledge society” se traduzca por “sociedad de la inteligencia”.

En todo caso, por lo general, en este contexto se utiliza indistintamente sociedad del conocimiento o del saber, si bien en español conocimiento parece ser más usual.

Definiciones actuales: el estado del Arte

Es preciso diferenciar aquí aquellas definiciones que apuntan a caracterizar una realidad existente o emergente de aquellas que expresan una visión -o anhelo- de una sociedad potencial. Las dos son relevantes: las primeras por su aporte al análisis, las segundas porque orientan políticas y acciones.

En la primera categoría nos referiremos a Manuel Castells por ser uno de los investigadores que más ha desarrollado el tema, además de ser una autoridad reconocida en la materia. Castells prefiere el término “sociedad informacional” antes que “sociedad de la información” (haciendo la comparación con la diferencia entre industria e industrial). Él señala que si bien el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, “el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico” [5].

Más adelante precisa: “Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos de generación de conocimiento y procesamiento de la información/comunicación, en un círculo de retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos”. Y acota: “La difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder cuando sus usuarios se la apropian y la redefinen. Las nuevas tecnologías de la información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. (…) Por primera vez en la historia, la mente humana es una fuerza productiva directa, no sólo un elemento decisivo del sistema de producción” [6].

En cuanto a la sociedad del conocimiento, en una publicación posterior señala: se trata de una sociedad en la que las condiciones de generación de conocimiento y procesamiento de información han sido sustancialmente alteradas por una revolución tecnológica centrada en el procesamiento de información, en la generación del conocimiento y en las tecnologías de la información”[7].

Yves Courrier, refiriéndose a Castells, diferencia los dos términos de esta forma: “sociedad de la información” pone el énfasis en el contenido del trabajo (el proceso de captar, procesar y comunicar las informaciones necesarias), y “sociedad del conocimiento” en los agentes económicos, que deben poseer cualificaciones superiores para el ejercicio de su trabajo [8].

Con respecto a las visiones, se destacan los documentos que resultaron de la CMSI, por surgir de un proceso mundial. La Declaración de Principios de Ginebra[9], adoptada por los gobiernos -con significativos aportes de la sociedad civil-, expresa en su primer artículo:

Nosotros (…) declaramos nuestro deseo y compromiso comunes de construir una Sociedad de la Información centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y respetando plenamente y defendiendo la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Por su parte, la Declaración de la Sociedad Civil[10] extiende su visión sobre varios párrafos, pero lo esencial dice:


Nos comprometemos a constituir sociedades de la información y la comunicación centradas en la gente, incluyentes y equitativas. Sociedades en las que todas y todos puedan crear, utilizar, compartir y diseminar libremente la información y el conocimiento, así como acceder a éstos, con el fin de que particulares, comunidades y pueblos sean habilitados y habilitadas para mejorar su calidad de vida y llevar a la práctica su pleno potencial”. A continuación, esta Declaración añade los principios de justicia social, política y económica, y de la plena participación y habilitación de los pueblos; destaca los objetivos de desarrollo sostenible, democracia e igualdad de género; y evoca sociedades en donde el desarrollo se enmarque en los derechos humanos fundamentales y esté orientado a lograr una distribución más equitativa de los recursos.

Debates en curso

Una de las metas de la convocatoria de la primera fase de la CMSI era justamente la de desarrollar una visión común de la sociedad de la información. Aunque buena parte de las delegaciones gubernamentales y del sector privado le dieron poca importancia a este aspecto, para muchas organizaciones de la sociedad civil se trataba de un aspecto clave, pues allí tenía lugar la disputa de sentidos, poniéndose en evidencia la confrontación de proyectos de sociedad.

De hecho, todo el proceso ha estado cruzado por -al menos- dos enfoques distintos, que a grandes rasgos se pueden resumir de la siguiente manera :

Para el primer enfoque, hablar de sociedad de la información se refiere a un nuevo paradigma de desarrollo que asigna a la tecnología un rol causal en el ordenamiento social, ubicándola como motor del desarrollo económico.

Para los países en desarrollo, este discurso implica que la transición hacia la sociedad de la información es esencialmente una cuestión de tiempo y de decisión política para crear las “condiciones habilitadoras” adecuadas [12]. Algo parecido sucedería con relación a los sectores sociales afectados por la brecha digital, a los cuales habría que incluir mediante programas de acceso universal.

Al colocar a la tecnología en el centro de este modelo, la industria de telecomunicaciones aparece como la llamada a liderar su desarrollo; mientras que la industria productora de servicios y contenidos digitales asume una influencia inédita[13].

El segundo enfoque, que impugnó a este primero en el proceso de la Cumbre, sostiene que la nueva etapa del desarrollo humano en la cual estamos entrando se caracteriza por el predominio que han alcanzado la información, la comunicación y el conocimiento en la economía y en el conjunto de las actividades humanas. Según este enfoque, la tecnología es el soporte que ha desencadenado una aceleración de este proceso; pero no es un factor neutro, ni su rumbo es inexorable, puesto que el propio desarrollo tecnológico es orientado por juegos de intereses.

Siguiendo esta perspectiva, las políticas para el desarrollo de la sociedad de la información deben centrarse en los seres humanos, deben concebirse en función de sus necesidades y dentro de un marco de derechos humanos y justicia social[14]. Los países en desarrollo y los actores sociales deberían tener un rol clave en la orientación de dicho proceso y de las decisiones.

En otras palabras, para este segundo enfoque, lo fundamental no es “información” sino “sociedad”. Mientras la primera hace referencia a datos, canales de transmisión y espacios de almacenamiento, la segunda habla de seres humanos, de culturas, de formas de organización y comunicación. La información se determina en función de la sociedad y no a la inversa.

Por ello, la Campaña por los Derechos a la Comunicación en la Sociedad de la Información -CRIS- señala en el documento sobre la CMSI “La Pregunta para la Sociedad Civil de cara a la CMSI”[15] señala:

Si la sociedad civil va a adoptar y rescatar la noción de una sociedad de la información, debe regresar a estas nociones básicas, planteando las preguntas correctas:


¿Quién genera y posee la información y el conocimiento? ¿De qué manera está valorizado?


¿De qué manera es difundido y distribuido el conocimiento? ¿Quiénes son los guardianes?


¿Qué limita y facilita el uso del conocimiento por parte de la gente para lograr sus metas? ¿Quién está mejor y peor posicionado para aprovechar este conocimiento?

Formulaciones alternativas en debate

Dado el predominio adquirido por el término “sociedad de la información”, las formulaciones alternativas tienden a tomarla como referente para demarcarse. Una primera objeción tiene que ver con la palabra “sociedad” en singular, como si se tratara de una sociedad mundial uniforme. Se propone como alternativa hablar de “sociedades” (en plural) de la información o del conocimiento. Varios documentos de la UNESCO se refieren a “sociedades del conocimiento” (o del saber). Esta idea fue recogida por actores de la sociedad civil que participaron en la Cumbre y que adoptaron el término “sociedades” en sus documentos de consenso.

En cuanto a “información”, el argumento que aportó Antonio Pasquali (2002)[16] tuvo bastante eco en la sociedad civil en la Cumbre: “Informar connota por lo esencial mensajes unidireccionales causativos y ordenadores con tendencia a modificar el comportamiento de un perceptor pasivo; Comunicar, la interrelación de mensajes relacionales, dialogales y socializantes entre interlocutores igualmente habilitados para una libre y simultánea recepción/emisión. Si la Información tiende a disociar y jerarquizar los polos de la relación, la Comunicación tiende a asociarlos; sólo la Comunicación puede dar nacimiento a estructuras sociales” (énfasis del autor).

Y de hecho, los documentos de consenso de la sociedad civil adoptaron la fórmula “sociedades de la información y la comunicación”, para demarcarse de la visión tecnocéntrica presente en el discurso oficial, sin perder la referencia al tema de la Cumbre. Se podría considerar que esta opción fue un gesto importante en el contexto de la CMSI, pero no deja de ser una formulación pesada para el uso corriente.

En cuanto al debate en torno a “sociedad del conocimiento”, quienes lo defienden consideran que evoca justamente una visión más integral y un proceso esencialmente humano. Otros, sin embargo, la objetan por la asociación con el concepto dominante, que reduce el conocimiento a su función económica (la noción, por ejemplo, del “knowledge management” en las empresas, que apunta esencialmente a cómo recabar y sacar provecho de los conocimientos de sus empleados); o que valora solamente el tipo de conocimiento supuestamente objetivo, científico y digitalizable en desmedro de aquellos que no lo son.

Una variante interesante, que surgió en el marco de los debates en torno a la CMSI, si bien tuvo poco eco en el proceso, es la de “sociedad(es) del saber compartido” o “de los saberes compartidos”.

Fue propuesta, entre otros, por Adama Samassékou (en ese entonces presidente del buró de la CMSI), quien dijo de la sociedad de la información: “Es importante comprender qué cubre este concepto: no se trata de una información que se difunde y se comparte sino más bien de una sociedad en la que se quiere comunicar de otra manera y compartir un saber. Se trata, pues, de una sociedad del saber compartido y del conocimiento”[17].

Definiciones alternas

El concepto de “sociedad de la información”, nacido bajo los preceptos de la globalización neoliberal, sobrentiende que en adelante serán las “revoluciones tecnológicas”, las que determinen el rumbo del desarrollo; los conflictos sociales serían cosa del pasado. Por lo mismo, este concepto no es el más adecuado para calificar las nuevas tendencias de las sociedades, ni mucho menos para describir un proyecto contrahegemónico de sociedad.

Nuestro planteamiento es que, más allá de debatir lo apropiado de tal o cual término, lo fundamental es impugnar y deslegitimar cualquier término o definición que refuerce esta concepción tecnocéntrica de la sociedad.

No pretendemos aquí proponer una fórmula alternativa, sino, más bien, presentar algunos criterios para alimentar el debate.

Primero, acogemos la noción de que cualquier referencia a “sociedades” debe hacerse en plural, reconociendo la heterogeneidad y diversidad de las sociedades humanas. Ello implica también reafirmar el interés de que cada sociedad se apropie de las tecnologías para sus prioridades particulares de desarrollo y no que deba adaptarse a ellas para poder ser parte de una supuesta sociedad de la información predefinida.

Segundo, afirmamos que cualquier definición que use el término “sociedad” no puede describir una realidad circunscrita a Internet o a las TIC. Internet puede ser un nuevo escenario de interacción social, pero esta interacción está estrechamente integrada al mundo físico y los dos ámbitos se transforman mutuamente.

Por último, apostamos por un proyecto de sociedad donde la información sea un bien público, no una mercancía, la comunicación un proceso participativo e interactivo, el conocimiento una construcción social compartida, no una propiedad privada, y las tecnologías un soporte para todo ello, sin que se conviertan en un fin en sí.

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Notas y referencias

[1] Bell, Daniel. The coming of post-industrial society; a venture in social forecasting. – New York, Basic Books [1973]. – xiii, 507 p. illus. 25 cm. [traducción: Advenimiento de La Sociedad Post-Industrial . – Alianza (January, 1992). – ISBN: 8420621498.] [traducción: Vers la société post industrielle. – Robert Laffont, 1976].

[2] Esta imagen de las TIC como factor desencadenante de democracia y desarrollo -y la visión tecnocéntrica subyacente- fue popularizada en la primera mitad de los 90s, entre otros, por el entonces vicepresidente de EE.UU, Al Gore, a quien se le atribuye haber acuñado los términos “superautopista de la información” (information superhighway) e “Infraestructura Global de la Información” (Global Information Infrastructure).

[3] Towards Knowledge Societies. An Interview with Abdul Waheed Khan, World of Science Vol. 1, No. 4 July-September 2003, UNESCO’s Natural Sciences Sector. http://portal.unesco.org/ci/en/ev.php-URL_ID=11958&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

[4] Gorz André. – L’immatériel. – Galilée, 2004. – citación p. 13.

[5] Castells, Manuel. – La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura: La sociedad Red, México, Siglo XXI, 1999. citación: p. 47.

[6] idem citación p. 58.

[7] Castells, Manuel. 2002 “La dimensión cultural de Internet”, Universitat Oberta de Catalunya, julio. http://www.uoc.edu/culturaxxi/esp/articles/castells0502/castells0502.html

[8] Courrier, Yves, “Société de l’information et technologies”, http://www.unesco.org/webworld/points_of_views/courrier_1.shtml

[9] CMSI (2003). “Declaración de Principios”, Ginebra, diciembre, http://www.itu.int/wsis/documents/doc_multi.asp?lang=en&id=1161|1160

[10] CMSI (2003). “Construir sociedades de la información que atiendan a las necesidades humanas”, Declaración de la Sociedad Civil, Ginebra, diciembre. http://alainet.org/active/show_text_en.php3?key=5145

[11] Bajo este concepto, hubo incluso quienes llegaran a sostener que la “sociedad de la información”, estaría circunscrita al ámbito digital: lo que no está digitalizado no sería parte de esta nueva sociedad.

[12] Una mirada hacia la historia desmiente esta teoría del desarrollo. Como lo argumenta Yves Courrier (s/f), en los países desarrollados “fue la demanda de fines de los años setenta ocasionada por el desarrollo del sector terciario y el crecimiento palpable de una población con acceso a la educación superior lo que permitió el desarrollo de un mercado de TIC (…) No fue el desarrollo de las TIC lo que permitió pasar de la sociedad industrial a la sociedad de la información. Las tecnologías vinieron después, para facilitar y multiplicar los efectos del paso a la sociedad de la información”, basándose en una infraestructura material y humana sofisticada. “Para muchos países en desarrollo, donde ciertos factores esenciales de esta infraestructura son inexistentes, las tecnologías no pueden tener efectos similares”.

[13] Esta visión “centrada en el mercado- es la que predomina en el Plan de Acción de la Cumbre (CMSI 2003-b), incluso desde el primer párrafo, que expresa que “la visión común y los principios fundamentales de la Declaración de Principios se traducen en líneas de acción concretas para alcanzar los objetivos de desarrollo acordados (…) mediante el fomento del uso de productos, redes, servicios y aplicaciones basados en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)”. (Las cursivas son nuestras). En: CMSI (2003 b). “Plan de Acción”, Ginebra, diciembre, http://www.itu.int/wsis/documents/doc_multi.asp?lang=en&id=1161|1160

[14] Al respecto, en una ponencia en la Conferencia Regional Américas de la Cumbre, señalamos: “Considerar a la sociedad de la información como una dimensión separada de la realidad, que requiere de un marco legal y regulatorio exclusivo, podría incluso ser peligroso. ¿Vamos a definir otra ciudadanía que habite ese otro mundo? ¿Cuáles serán los parámetros democráticos que rijan el debate, la definición, el control y la vigilancia de este marco legal? Si bien puede ser cierto que las particularidades del ciberespacio hacen necesarios otros mecanismos de implementación de las leyes y reglamentos, cuestionamos la conveniencia de dotarle de un marco legal propio”. En: Burch, Sally. “CRIS en la Conferencia Ministerial Regional preparatoria sobre la Sociedad de la Información”, Enero 2003. http://alainet.org/docs/3047.html

[15] Campaña CRIS (2003). “La Pregunta para la Sociedad Civil”, Documento temático No. 1, http://movimientos.org/foro_comunicacion/show_text.php3?key=2220

[16] Pasquali, Antonio (2002) “Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información: Dos precauciones a tomar”, junio. http://www.movimientos.org/foro_comunicacion/show_text.php3?key=1012 Esta ponencia fue presentada en el “Encuentro Latinoamericano: ¿Y por qué no una sociedad de la comunicación”, preparatorio de la Cumbre, Quito, junio 2002. http://movimientos.org/foro_comunicacion/ponencia.phtml. Fue presentada por ALAI en el primer Comité Preparatorio de la Cumbre de julio 2002.

[17] Citado en el resumen del evento: “Cooperación, diversidad y paz”, II Coloquio de los Tres Espacios Lingüísticos, México, 2-4 de abril de 2003. http://www.3el.refer.org/rubriqueES.php3?id_rubrique=18

Publicado en BOLETINES

BOLETIN # 5

CONSULTORIA ARTESANA

Soy un profesional Artesano y Analista Simbólico que actúa bajo la Ética Hacker. Trabajo por el cambio y la mejora de las PERSONAS y las organizaciones, realizo un trabajo que suele englobarse bajo el término de consultoría. A esta denominación le añado un adjetivo que representa un atributo diferencial: hago consultoría artesana. Me defino como una estructura simple y autónoma, tengo un taller más que una fabrica o empresa donde abordo proyectos de dimensión humana, enfocados al desarrollo afectivo, intelectual y práxico.

http://wp.me/pdesm-bX

ARTICULO # 89 LA SALUD: LA CRISIS DE UN MODELO

Lamentable, penosamente lamentable; pero a su vez coherente, perversamente coherente. La crisis de la salud visibilizada aún más por la emergencia social, no es otra cosa que el reflejo de un modelo. La salud, al igual que la educación es tratada como un negocio. Simple y llanamente, el sistema está concebido para generar rentabilidad económica por encima de la rentabilidad social.

El sistema de salud colombiano bien puede verse como una tragicomedia. Ahora bien, ¿quiénes son los actores de esta farsa? Como buena obra que se respete tiene sus villanos y victimas enfrentados en un mismo escenario.

http://wp.me/pdesm-bO

CHOQUE DE CIVILIZACIONES

El Sistema de Formación para el Bien-estar tiene como paradigma la Sociedad de la Información. Uno de los referentes teóricos de este paradigma es Alvin Toffler, quien con su modelo de “choque entre olas” permite comprehender las características, magnitud y alcance de los cambios que se dan de una ola a otra. Sostiene Toffler que la humanidad ha atravesado por tres grandes olas de cambio que a su vez han configurado su propia civilización.

http://wp.me/pdesm-bE

LA GENEALOGÍA DE LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL

El tema de esta entrevista es la genealogía de la pedagogía conceptual y el propósito es contestar la pregunta: ¿de cuáles propuestas pedagógicas se derivan sus posturas didácticas? Esta breve entrevista es la síntesis de muchas conversaciones que hemos tenido los profesionales del equipo pedagogía conceptual, para intentar “descubrir” quienes son lo “padres” del modelo. De ahí que en la entrevista un pedagogo conceptual pregunte sobre este tema a los creadores de esta pedagogía, y que se desarrolle lo que en pedagogía conceptual conocemos como la clase supraordinada de este concepto.

http://wp.me/plA3o-i

EL PROYECTO SOCIAL DE LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL

El tema de esta entrevista es la postura social –y si se quiere ideológica- de la pedagogía conceptual. A todo modelo pedagógico subyace una ideología, en algunos oculta y en otros evidente. En este apartado se sintetizan las ideas sobre qué tipo de ser humano –y para que sociedad- se propone formar la pedagogía conceptual. Se desarrolla la tesis de que la apuesta más inteligente para los países en vías de desarrollo es formar adultos que puedan participar en la sociedad de conocimiento y crear solidas redes de apoyo afectivo.

http://wp.me/plA3o-m

Publicado en LOS TOFFLER, tercera ola

CHOQUE DE CIVILIZACIONES

“Unas generaciones nacen para crear una nueva civilizacion, otras para mantenerla”

Alvin Toffler

El Sistema de Formación para el Bienestar tiene como paradigma la Sociedad de la Información. Uno de los referentes teoricos de este paradigma es Alvin Toffler, quien con su modelo de “choque entre olas” permite comprehender las características, magnitud y alcance de los cambios que se dan de una ola a otra. Sostiene Toffler que la humanidad ha atravesado por tres grandes olas de cambio que a su vez han configurado su propia civilización.

Ahora estamos transitando de una segunda ola industrial a una tercera ola informacional (en términos de Manuel Castells). ¿Qué significará ese inevitable hecho? ¿Estamos preparados los colombianos para asumir ese cambio? Mucho me temo que no. Tenemos una mentalidad tan parroquiana, que nos lleva a pensar que eso de la Sociedad de la Información es sólo una cuestión de computadores e internet. Esto último no es más que parte de la infraestructura necesaria para configurar a favor de las personas esa sociedad que se está mostrando ante nuestros ojos.

Con este serie de textos, pretendo compartir contigo el pensamiento de los Toffler, me asiste la convicción de que el conocimiento debe circular libremente, sin restricciones de ningún tipo. Es necesario conocer los pormenores de la Sociedad de la Información y estos autores son la mejor fuente para iniciar nuestro estudio.

Así las cosas, a continuación te presento el segundo capitulo del libro “La creación de una nueva civilización” titulado “Choque de Civilizaciones”. Es un texto clave para comprehender el concepto de choque entre olas.

Buena lectura y nos estamos conversando.

Choque de Civilizaciones

Se empieza ahora a caer tardíamente en la cuenta de que la civilización industrial está concluyendo. Este descubrimiento –ya evidente cuando en 1970 nos referimos en El shock del futuro a la «crisis general del industrialismo»- lleva consigo la amenaza de más, y no menos, guerras, de contiendas de un nuevo cuño.

Como no es posible que en nuestra sociedad se produzcan cambios masivos sin conflicto, creemos que la metáfora de la historia como «olas» de cambio es más dinámica y reveladora que hablar de una transición al «posmodernismo». Las olas son dinámicas. Cuando chocan entre sí, se desencadenan poderosas corrientes transversales. Cuando se estrellan las olas de la historia, se enfrentan civilizaciones enteras. Y esto arroja luz sobre buena parte de lo que en el mundo de hoy parece carente de sentido o aleatorio.

La teoría del conflicto de olas sostiene que el más grave con que nos enfrentamos no es entre el Islam y Occidente o el de «todos los demás contra Occidente», según señaló recientemente Samuel Huntington. Ni está en decadencia Estados Unidos, como declara Paul Kennedy, ni nos hallamos ante el «final de la historia», conforme a la expresión de Francis Fukuyama. El cambio económico y estratégico más profundo de todos es la próxima división del mundo en tres civilizaciones distintas, diferentes y potencialmente enfrentadas a las que no cabe situar según las definiciones convencionales.

La civilización de la primera ola se hallaba y sigue estando inevitablemente ligada a la tierra. Sean cuales fueren la forma local que adquiera, la lengua que hablen sus gentes, su religión o su sistema de creencias, constituye un producto de la revolución agrícola. Incluso ahora son multitud los que viven y mueren en sociedades premodernas y agrarias, arañando un suelo implacable, como hace siglos sus antepasados.

Se discuten los orígenes de la civilización de la segunda ola. Pero, en términos aproximados, la vida no cambió fundamentalmente para gran número de personas hasta hace unos trescientos años. Fue cuando surgió la ciencia newtoniana, cuando se inició el uso económico de la máquina de vapor y empezaron a proliferar las primeras fábricas de Gran Bretaña, Francia e Italia. Los campesinos comenzaron a desplazarse a las ciudades. Aparecieron ideas nuevas y audaces: la del progreso, la curiosa doctrina de los derechos individuales, la noción roussoniana de contrato social, la secularización, la separación de la Iglesia y del estado y la idea original de que los gobernantes deberían ser elegidos por el pueblo y no ostentar el poder por derecho divino.

Muchos de estos cambios fueron impulsados por un nuevo modo de crear riqueza, la producción fabril. Y antes de que transcurriera mucho tiempo se integraron para formar un sistema numerosos elementos diferentes: la fabricación en serie, el consumo masivo, la educación universal y los medios de comunicación, ligados todos y atendidos por instituciones especializadas: escuelas, empresas y partidos políticos. Hasta la estructura familiar abandonó la amplia agrupación de estilo agrario, que reunía a varias generaciones, por la pequeña familia nuclear, típica de las sociedades industriales.

La vida tuvo que parecer caótica a quienes experimentaron realmente tantos cambios. Sin embargo, todas las transformaciones se hallaban en verdad muy interrelacionadas: constituían simplemente etapas hacia el desarrollo pleno de lo que hoy se denomina modernidad, la sociedad industrial de masas, la civilización de la segunda ola.

El término «civilización» puede parecer pretencioso, sobre todo a muchos oídos norteamericanos, pero ningún otro es suficientemente amplio para abarcar materias tan variadas, como la tecnología, la vida familiar, la religión, la cultura, la política, las actividades empresariales, la jerarquía, la hegemonía, los valores, la moral sexual y la epistemología. En cada una de estas dimensiones de la sociedad se están operando cambios rápidos y radicales. Si alguien cambia al mismo tiempo tantos elementos sociales, tecnológicos y culturales no logra una transición sino una transformación, no consigue una nueva sociedad sino el comienzo, al menos, de una civilización enteramente nueva. Esta nueva civilización penetró rugiente en Europa occidental, tropezando con resistencias a cada paso.

EL PATRON DE LOS CONFLICTOS

En cada país que se industrializaba estallaron duras pugnas, a menudo sangrientas, entre los grupos industriales y comerciales de la segunda ola y los terratenientes de la primera, con mucha frecuencia aliados a la Iglesia (a su vez gran propietaria rústica). Masas de campesinos se vieron empujadas a abandonar los campos para proporcionar obreros a los nuevos «talleres satánicos» y a las fábricas que se multiplicaron por el paisaje.

Estallaron huelgas y revueltas, insurrecciones civiles, disputas fronterizas y levantamientos nacionalistas cuando la guerra entre los intereses de la primera y la segunda ola se convirtió en el patrón de los conflictos, la tensión crucial de la que se derivaban otros enfrentamientos. Este esquema se repitió en casi todos los países en vías de industrialización. En Estados Unidos fue necesaria una terrible guerra civil para que los intereses industriales y comerciales del Norte vencieran a las minorías agrarias del Sur. Sólo unos pocos años después sobrevino en Japón la revolución Meiji y, una vez más, los modernizadores de la segunda ola se impusieron a los tradicionalistas de la primera.

La difusión de la civilización de la segunda ola, con su modo extraño y nuevo de producir riqueza, desestabilizó también las relaciones entre los países, creando vacíos y desplazamientos de poder.

La civilización industrial, producto de la segunda gran ola de cambio, arraigó con mayor rapidez en las costas septentrionales de la gran cuenca atlántica. Una vez industrializadas, las potencias atlánticas necesitaron mercados y materias primas baratas de regiones remotas. Las potencias avanzadas de la segunda ola libraron así guerras de conquista colonial y llegaron a dominar a los estados remanentes y las unidades tribales de la primera ola en Asia y Africa.

Se trataba del mismo patrón de conflictos –fuerzas industriales de la segunda ola frente a fuerzas agrarias de la primera-, pero esta vez en una escala global en lugar de nacional. Y fue esta pugna la que básicamente determinó la conformación del mundo hasta hace muy poco tiempo: dispuso el marco dentro del cual se desarrolló la mayoría de las guerras.

Prosiguieron, como se habían sucedido durante milenios, las contiendas tribales y territoriales entre diferentes grupos primitivos y agrícolas. Pero éstas revestían una importancia limitada y a menudo simplemente debilitaban a ambos bandos, convirtiéndolos en presa fácil para las fuerzas colonizadoras de la civilización industrial. Así sucedió, por ejemplo, en Sudáfrica, cuando Cecil Rhodes y sus agentes armados se apoderaron de vastos territorios de grupos tribales y agrarios, que se afanaban en pelear entre sí con armas primitivas. Además, en todas partes del mundo, numerosas guerras, aparentemente no relacionadas, constituían en realidad expresiones del conflicto global principal, no entre estados en pugna sino entre civilizaciones que competían. Sin embargo, las guerras mayores y más sangrientas de la era industrial fueron intraindustriales, contiendas que enfrentaron a naciones de la segunda ola como Alemania y Gran Bretaña, porque cada una aspiraba al dominio global mientras por todo el mundo mantenía en un puesto subordinado a poblaciones de la primera ola.

El resultado último fue una división clara. La era industrial bisecó el mundo en una civilización dominante y dominadora de la segunda ola e infinidad de colonias hoscas pero subordinadas de la primera ola. La mayoría de nosotros hemos nacido en este mundo, dividido entre civilizaciones de la primera y de la segundo ola. Y resultaba perfectamente claro quién ostentaba el poder.

En la actualidad, es diferente el alineamiento de las civilizaciones del mundo. La humanidad se dirige cada vez más deprisa hacia una estructura de poder totalmente distinta que creará un mundo dividido no en dos sino en tres civilizaciones tajantemente separadas, en contraste y competencia: la primera, simbolizada por la azada, la segunda por la cadena de montaje y la tercera por el ordenador.

En este mundo trisecado el sector de la primera ola proporciona los recursos agrícolas y mineros, el sector de la segunda ola suministra mano de obra barata y se encarga de la producción en serie, y un sector de la tercera ola en veloz expansión se eleva hasta el predominio basado sobre los nuevos modos de crear y explotar conocimientos.

Las naciones de la tercera ola venden al mundo información e innovación, gestión, cultura y cultura popular, tecnología punta, programas informáticos, educación, formación profesional, asistencia sanitaria y servicios financieros y de otro tipo. Uno de estos servicios puede muy bien consistir en una protección militar basada sobre su mando de fuerzas superiores de la tercera ola. (Esto es, en efecto, lo que las naciones de tecnología avanzada proporcionaron a Kuwait y Arabia Saudí durante la guerra del Golfo.)

SOCIEDADES DESMASIFICADAS

La segunda ola creó sociedades de masas que reflejaban y requerían la producción en serie. En la tercera ola de economías de base mental, la producción en serie (a la que casi podría considerarse como el signo distintivo de la sociedad industrial) es ya una forma anticuada. La producción desmasificada –cantidades escasas de productos muy específicos- constituye la clave manufacturera. La mercadotecnia de masas da paso a una segmentación del mercado y a una «mercadotecnia de partículas» en paralelo con el cambio en la producción.

Los gigantes del antiguo estilo industrial se desploman por su propio peso y se enfrentan con el aniquilamiento. Menguan los sindicatos en el sector de la producción en serie. Los medios de comunicación se desmasifican a la par que la producción y las grandes cadenas de televisión se marchitan a medida que proliferan nuevos canales.

También se desmasifica el sistema familiar; la familia nuclear, antaño el modelo moderno, se convierte en forma minoritaria mientras se multiplican los hogares con un solo progenitor, los matrimonios sucesivos, las familias sin hijos y los que viven solos. Cambia, por consiguiente, toda la estructura de la sociedad cuando la homogeneidad de la sociedad de la segunda ola es reemplazada por la heterogeneidad de la civilización de la tercera. A la masificación sigue la desmasificación.

Por otra parte, la complejidad del nuevo sistema requiere un intercambio cada vez mayor de información entre sus unidades: empresas, entidades oficiales, hospitales, asociaciones, otras instituciones e incluso los individuos. Esto crea una necesidad voraz de ordenadores, redes de telecomunicaciones digitales y nuevos medios de información.

Simultáneamente, se aceleran el ritmo del cambio tecnológico, las transacciones y la vida cotidiana. De hecho, las economías de la tercera ola operan a velocidades tan altas que apenas pueden mantenerse a ese ritmo sus proveedores premodernos. Además, como la información reemplaza en creciente medida a las materias primas, la mano de obra y otros recursos, los países de la tercera ola se vuelven menos dependientes de sus asociados de la primera o de la segunda olas, excepto en lo que se refiere a los mercados. Cada vez existen más intercambios comerciales entre las economías de la tercera ola. Su tecnología, en gran medida basada sobre la capitalización de conocimientos, absorberá con el tiempo muchas tareas realizadas en este momento por países de mano de obra barata y las realizará más deprisa, mejor y con un coste menor. En otras palabras, estos cambios amenazan con cortar muchos de los actuales vínculos económicos entre las economías ricas y las pobres.

El aislamiento completo es, sin embargo, imposible, puesto que no cabe impedir que la contaminación, las enfermedades y la inmigración crucen las fronteras de los países de la tercera ola. Ni pueden sobrevivir las naciones ricas si las pobres acometen una guerra ecológica, manipulando su ambiente de tal modo que dañen a todos. Por estas razones seguirán creciendo las tensiones entre la civilización de la tercera ola y las otras dos formas más antiguas de civilización, y la nueva pugnará por establecer una hegemonía mundial de la misma manera que hicieron en siglos anteriores los modernizadores de la segundo ola con respecto a las sociedades premodernas de la primera.

Una vez entendido el concepto del choque de civilizaciones, es más fácil comprender muchos fenómenos aparentemente extraños: por ejemplo, los desbocados nacionalismos actuales. El nacionalismo es la ideología de la nación-estado, que constituye un producto de la revolución industrial. Así, cuando sociedades de la primera ola o agraria tratan de iniciar o de completar su industrialización, exigen los arreos de la nacionalidad. Ex repúblicas soviéticas como Ucrania, Estonia o Georgia insisten impetuosamente en la autodeterminación y demandan los signos que ayer correspondían a la modernidad, las banderas, los ejércitos y las monedas que definían a la nación-estado durante la era de la segunda ola o industrial.

Para muchos de los que viven en el mundo de la tecnología avanzada resulta fácil comprender las motivaciones del ultranacionalismo. Les hace reír su desorbitado patriotismo. Suscita el recuerdo de la nación de Freedonia en Sopa de ganso, la película de los hermanos Marx, que satirizaba la noción de una superioridad nacional a través de la guerra entre dos naciones imaginarias. En contraste, a los nacionalistas les resulta incomprensible que algunos países permitan a otros inmiscuirse en su independencia, supuestamente sacrosanta. Pero la «globalización» empresarial y financiera exigida por las economías en vanguardia de la tercera ola perfora la «soberanía» nacional, tan cara a los nuevos nacionalistas.

A medida que las economías son transformadas por la tercera ola, se ven obligadas a ceder parte de su soberanía y a aceptar crecientes y mutuas intrusiones económicas y culturales. Así pues, mientras los poetas e intelectuales de regiones económicamente atrasadas escriben himnos nacionales , los poetas e intelectuales de los países de la tercera ola cantan las virtudes de un mundo «sin fronteras» y de una «conciencia planetaria». Las colisiones resultantes, reflejo de las agudas diferencias entre las necesidades de dos civilizaciones radicalmente distintas, podrían provocar en los próximos años un derramamiento de sangre de la peor especie.

Si la nueva división del mundo de dos a tres partes no parece ahora obvia es simplemente porque aún no ha concluido la transición de las economías de la fuerza bruta de la segunda ola a las economías de la fuerza mental de la tercera. Incluso en Estados Unidos, Japón y Europa, todavía no ha terminado la batalla doméstica por el control entre las elites de la tercera y la segunda olas. Subsisten instituciones y sectores importantes de producción de la segunda ola y aún se aferran al poder grupos políticos de presión de la civilización industrial.

La mezcla de elementos de la segunda y de la tercera olas proporciona a cada país de tecnología avanzada su propia «formación» característica. Pero las trayectorias resultan claras. La carrera competitiva global la ganarán los países que terminen su transformación de la tercera ola con el volumen mínimo de dislocación e intranquilidad internas.

Mientras tanto, el cambio histórico de un mundo bisecado a otro trisecado puede muy bien desencadenar en el planeta las más serias pugnas por el poder cuando cada país trate de situarse dentro de la triple estructura de fuerzas. Esta monumental redistribución del poder se acompaña de un cambio en el papel, la significación y la naturaleza del conocimiento.


Publicado en era de la informacion, LECCIONES DEL FUTURO

LECCIONES DEL FUTURO: LECCIÓN # 2 MÁS TRABAJO, MENOS EMPLEO

La Era de la Información, la Tercera Ola toffleriana, el Informacionalismo o como quiera que se le llame, está alterando la economía tal y como la conocemos. Lo que se ha dado en llamar la Nueva Economía[1] trae consigo un hecho inobjetable: el crecimiento del desempleo a escala global y la dramática disminución de los salarios. Paradójicamente, lo anterior ha representado un aumento del trabajo. Y como es apenas natural, esta realidad deja a su paso muchos perdedores y nuevos ganadores. Ahora bien, la distancia entre unos y otros puede ser superada  por el aprendizaje y apropiación de las nuevas reglas de juego.

Quizá te preguntes ¿Y dónde se aprehenden esas nuevas reglas de juego? El ideal seria que en la escuela, o por lo menos en la universidad, pero lamento decirte que el sistema educativo al parecer no se ha dado por enterado, o por lo menos en América Latina en general y en Colombia en particular aun “seguimos contando globos”

Muchos creen que eso de la “Era de la Información” es sólo una cuestión de computadores e internet. No pocos se muestran como promotores de la nueva vanguardia simplemente porque dotan las escuelas con unos cuantos equipos y luego salen con discursos demagógicos diciendo que Colombia tiene que ponerse al tanto de las nuevas tecnologías.

De aquí a que el sistema educativo (en todos sus niveles) comprenda los fundamentos profundos de este cambio de Era y los incluya en su currículo, podrían estar pasando varias generaciones. De modo que la única opción es aprenderlos por cuenta propia. En ese orden de ideas, debemos intentar reflexionar sobre lo que significa el trabajo en esta nueva realidad.

Al respecto, podemos acudir a lo expuesto por Alvin Toffler en su libro la “Revolución de la Riqueza”. Según él:

Tal vez sorprenda a muchos saber que hasta que el trabajo en el campo fue sustituido por el trabajo en la fabrica, pocos de nuestros antepasados tuvieron jamás un empleo. Y esto no era debido a que fueran ricos, pues la mayoría eran pobres de solemnidad. No tenían empleos porque el “empleo” (en el sentido actual de la adscripción oficial a un trabajo a cambio de un salario estipulado) estaba por inventarse. Al igual que la maquina de vapor y otras innovaciones industriales, los empleos y el trabajo asalariado en los tres últimos siglos.

El propio trabajo pasó del exterior al interior, con horarios que ya no se regían por la salida o la puesta del sol, sino por el reloj (para marcar tarjeta) La mayor parte del pago llegó en forma de salarios sobre horas trabajadas. Y esos tratos definieron esencialmente el término “empleo”.[2]

Pero el empleo no es más que una manera de empaquetar el trabajo. Y a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, habrá más gente que “trabaje” pero menos tendrá “empleo”. Ello alterará drásticamente las relaciones laborales, los departamentos de recursos humanos, la legislación y el mercado laboral en conjunto. Mala noticia para los sindicatos tal y como los conocemos hoy. El fundamento básico del trabajo está cambiando más profundamente que en ninguna otra época desde la revolución industrial.[3]

Repitamos lo que nos enseñan los Toffler:

“Iremos hacia un futuro en el que, habrá más gente que “trabaje” pero menos tendrá “empleo”

Comprender ésta anticipación es fundamental. Ello porque las aptitudes requeridas para tener trabajo son muy diferentes a las necesarias para acceder a un empleo cada vez mas escaso y más proletarizado.

Así las cosas, tarde o temprano tendrás que adquirir esas nuevas habilidades y entre más rápido lo hagas, mejor para ti porque mayores oportunidades tendrás.

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[1] Para entender el concepto de la Nueva Economía, recomiendo la lectura de Juan Urrutia, particularmente su libro “El capitalismo que viene”. Este libro en formato digital lo puedes bajar de la sección MIS LECTURAS de este blog.

[2] Alvin y Heidi Toffler “La Revolución de la Riqueza” Editorial Debate. 2006

[3] Ibid.

Publicado en EMPRENDIMIENTO SOCIAL Y ARTESANO

EL MANIFIESTO CLUTREAIN : EL OCASO DE LA EMPRESA CONVENCIONAL

Si eres emprendedor o emprendedora, y estas pensando en montar un nuevo negocio, estudiar el Manifiesto Clutreain no sólo es un deber sino una obligación. Eso que los “sabiondos” llaman las nuevas tendencias, no es más que la anticipación de las oportunidades que las nuevas tecnologías traen consigo.

De acuerdo con la Wikipedia[1]: “El Manifiesto Cluetrain es un listado de 95 conclusiones ordenadas y presentadas como un manifiesto, o una llamada a la acción, para todas las empresas que operan en lo que se sugiere un mercado con nuevas conexiones. Las ideas expresadas dentro del manifiesto buscan examinar el impacto de Internet tanto en los mercados (consumidores) como en las organizaciones. Además, ambos, consumidores y organizaciones, son capaces de utilizar Internet y otras redes para establecer un nivel de comunicación que anteriormente no existía entre estos dos grupos. El manifiesto sugiere los cambios necesarios para que las organizaciones respondan a un nuevo ambiente de mercado.

“El manifiesto fue creado en 1999 por Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger. Los autores afirmaron que Internet es distinto a los medios de comunicación convencionales utilizados para el mercadeo masivo, ya que permite a las personas tener conversaciones de “humano a humano”, que tienen el potencial de transformar las prácticas tradicionales de negocios radicalmente”.

La denominada Era de la Información, o en palabras tofflerianas la Tercera Ola, transforma radicalmente el universo empresarial. Surgen en el panorama nuevos formatos de empresas, más acordes con el nuevo paradigma. Por supuesto, los beneficiarios y explotadores del anterior orden se resistirán al cambio y combatirán contra los nuevos emprendedores. Éstos, ya no tendrán como incentivo únicamente la maximización de beneficios, ahora el cumplimiento de objetivos sociales y el trabajo por pasión y sostenible son características de dos nuevos tipos de emprendedores: el emprendedor social y el emprendedor artesano. Pero de éstos te hablaré en otra oportunidad.

Por lo pronto, ahí te dejo las 95 Tesis[2] del Manifiesto. Analízalas y después conversamos:

1. Los mercados son conversaciones.

2. Los mercados consisten de seres humanos, no de sectores demográficos.

3. Las conversaciones entre seres humanos suenan humanas. Se conducen en una voz humana.

4. Ya sea transmitiendo información, opiniones, perspectivas, argumentos en contra o notas humorosas, la voz humana es abierta, natural, sincera.

5. La gente se reconoce como tal por el sonido de esta voz.

6. La Internet hace posible tener conversaciones entre seres humanos que simplemente eran imposibles en la era de los medios masivos de comunicación.

7. Los hiper-enlaces socavan a las jerarquías.

8. En los mercados interconectados como entre empleados intraconectados, la gente utiliza nuevas y poderosas formas de comunicación.

9. Las conversaciones en red hacen posible el surgimiento de nuevas y poderosas formas de organización social y de intercambio de conocimientos.

10. Como resultado los mercados se vuelven más inteligentes, más informados, más organizados. La participación en un mercado interconectado hace que las personas cambien de una manera fundamental.

11. Las personas que participan en estos mercados interconectados han descubierto que pueden obtener mucha mejor información y soporte entre si mismos que de los vendedores. Ya basta de la retórica corporativa acerca de añadir valor a productos de consumo general.

12. No hay secretos. El mercado en red sabe más que las empresas acerca de sus propios productos. Y ya sea que las noticias sean buenas o malas, se las comunican a todo el mundo.

13. Lo que ocurre en los mercados, también sucede entre los empleados. Una construcción metafísica llamada “Compañía” es lo único que queda entre los dos.

14. Las corporaciones no hablan en la misma voz que estas conversaciones interconectadas. Para su “audiencia objetivo”, las compañías suenan huecas, opacas, literalmente inhumanas.

15. En sólo unos pocos años, la actual “voz” homogenizada del mundo de los negocios — el sonido de misiones corporativas y folletos oficiales — parecerá tan rebuscada y artificial como el lenguaje de la corte francesa en el siglo 18.

16. Hoy en día, las compañías que hablan el lenguaje del charlatán, ya no logran captar la atención de nadie.

17. Las compañías que asumen que los mercados en linea son iguales a los mercados que ven sus anuncios por televisión, se engañan a si mismas.

18. Las compañías que no se dan cuenta que sus mercados ahora están interconectados persona-a-persona, y por consecuencia volviéndose más inteligentes y profúndamente unidos en conversación, están perdiendo su mejor oportunidad.

19. Las empresas ahora pueden comunicarse con sus mercados directamente. Esta podría ser su última oportunidad si la desperdician.

20. Las compañías deben darse cuenta que sus clientes se ríen frecuentemente. De ellas.

21. Las empresas necesitan “alivianarse” y tomarse menos seriamente. Necesitan tener sentido del humor.

22. Tener sentido de humor no significa poner chistes en el Web corporativo. Requiere tener valores, un poco de humildad, honestidad y un punto de vista sincero.

23. Las compañías que intentan “posicionarse”, necesitan adoptar una posición. Idealmente relacionada con algo que realmente le importe a su mercado.

24. Las declaraciones exageradas — “Estamos en posición de convertirnos en el principal proveedor de XYZ” — no constituyen una posición.

25. Las compañías necesitan bajar de su pedestal y hablarle a la gente con quien esperan establecer relaciones.

26. Las relaciones públicas no se relacionan con el público. Las compañías tienen un temor profundo de sus mercados.

27. Al usar un lenguaje que resulta distante, poco atractivo, arrogante, levantan muros que las distancian de sus mercados.

28. La mayoría de los planes de mercadeo se basan en el temor de que el mercado pueda enterarse de lo que realmente sucede dentro de la compañía.

29. Ya lo dijo Elvis Presley: “No podemos seguir juntos si sospechamos mutuamente.”

30. La lealtad a la marca es la versión corporativa de una relación estable, pero el rompimiento es inevitable — y se aproxima rápidamente. Gracias a que están interconectados, los mercados inteligentes pueden renegociar sus relaciones con velocidad increible.

31. Los mercados interconectados pueden cambiar de proveedores instantáneamente. Los “empleados de conocimiento” interconectados pueden cambiar de empleador durante la comida. Las propias iniciativas de reducción de tamaño en las empresas nos enseñaron a preguntar: “¿Lealtad? ¿Qué es eso?”

32. Los mercados inteligentes encontrarán proveedores que hablen su mismo lenguaje.

33. Aprender a hablar con una voz humana no es un truco de magia. No puede ser aprendido en alguna conferencia.

34. Para hablar en una voz humana, las empresas deben compartir las preocupaciones de sus comunidades.

35. Pero primero, deben pertenecer a una comunidad.

36. Las empresas deben preguntarse a sí mismas hasta dónde llega su cultura corporativa.

37. Si su cultura acaba antes que comience su comunidad, entonces no tendrán mercado.

38. Las comunidades humanas se basan en el diálogo — conversaciones humanas acerca de inquietudes humanas.

39. La comunidad del diálogo es el mercado.

40. Las compañías que no pertenecen a una comunidad de diálogo, morirán.

41. Las compañías han hecho una religión de su seguridad, pero esto no sirve de nada. La mayoría se protegen menos en contra de sus competidores que de su propio mercado y fuerza de trabajo.

42. Tal como en los mercados interconectados, las personas también se comunican entre sí directamente dentro de la compañía — y no solamente hablan acerca de las reglas y regulaciones, la linea oficial, rentabilidad.

43. Estas conversaciones se llevan a cabo a través de los intranets corporativos. Pero sólo cuando las condiciones son favorables.

44. Las compañías instalan sus intranets desde arriba para distribuir sus políticas de recursos humanos y otra información corporativa que sus trabajadores están tratando de ignorar.

45. Los intranets tienden a centrarse en el aburrimiento. Los mejores se construyen desde abajo por individuos participativos que cooperan para construir algo mucho más valioso: una conversación corporativa interconectada.

46. Un intranet saludable organiza a los empleados en varios sentidos de la palabra. Su efecto es más radical que la agenda de cualquier sindicato.

47. Aunque esto asusta mucho a las empresas, también dependen en gran medida de estos intranets abiertos para generar y compartir conocimientos críticos. Necesitan resistirse a la tentación de “mejorar” o controlar estas conversaciones.

48. Cuando los intranets corporativos no se limitan por el temor y normativas, el tipo de conversación que promueven resulta notablemente parecido a una conversación de los mercados conectados en red.

49. Los organigramas funcionaron en la vieja economía en que los planes podían entenderse completamente desde el tope de las empinadas pirámides administrativas y se podían pasar detalladas órdenes de trabajo desde arriba.

50. Hoy en día, el organigrama está hiperenlazado, no jerarquizado. El respeto al conocimiento práctico resulta más importante que la autoridad abstracta.

51. Los estilos administrativos de “control de mando”, surgen de, y refuerzan la burocracia, las luchas de poder y una cultura general de paranoia.

52. La paranoia mata la conversación. Esa es su meta. Pero la falta de una conversación abierta mata a las empresas.

53. Existen dos conversaciones llevándose a cabo. Una dentro de la empresa. Otra con el mercado.

54. En general, ninguna de estas conversaciones va muy bien. Casi invariablemente, la causa del fracaso puede encontrarse en las ideas obsoletas de “control de mando”.

55. Como política, estas ideas son venenosas. Como herramientas, están descompuestas. Las prácticas de “control de mando” chocan con la hostilidad de los “empleados de conocimiento” intraconectados y generan desconfianza en los mercados interconectados.

56. Estas dos conversaciones quieren encontrarse. Hablan el mismo idioma. Reconocen sus voces mutuamente.

57. Las empresas inteligentes harán lo que sea necesario para lograr que lo inevitable suceda cuanto antes.

58. Si el coeficiente intelectual se midiera como la disposición de “abrir paso” o quitarse de en medio, resultaría que muy pocas compañías se han vuelto sabias.

59. Aunque en este momento es un poco subliminal, hay millones de personas en linea que perciben a las empresas como algo un poco más que curiosas ficciones legales tratando activamente de evitar que estas conversaciones se intersecten.

60 . Esta es una actitud suicida. Los mercados quieren conversar con las empresas.

61. Desafortunadamente, la parte de la empresa con la cual se quieren comunicar los mercados se esconde tras una cortina de humo, de un lenguaje que suena falso — y las más de las veces lo es.

62. Los mercados no quieren conversar con charlatanes y vendedores ambulantes. Quieren participar en las conversaciones tras la pared de protección corporativa (firewall).

63. Ponerse en un nivel más personal: Nosotros somos esos mercados. Queremos charlar contigo.

64. Queremos tener acceso a tu información corporativa, a tus planes y estrategias, a tus mejores ideas y a tu conocimiento genuino. No nos vamos a conformar con tus folletos a cuatro colores, o con tu Web sobrecargado de chucherías visuales pero con muy poca sustancia.

65. También somos los empleados que hacemos funcionar sus empresas. Queremos conversar directamente con los clientes con voz propia, no con frases trilladas escritas en un guión.

66. Como mercados, como empleados, estamos hastiados de obtener nuestra información por control remoto. ¿Por qué necesitamos reportes anuales impersonales y estudios de mercado de tercera mano para presentarnos unos a otros?

67. Como mercados y como trabajadores, nos preguntamos ¿por qué no escuchas? Pareciera que hablas un idioma distinto.

68. El lenguaje inflado y pomposo que utilizas — en la prensa, en tus conferencias — ¿qué tiene que ver con nosotros?

69. Quizás impresiones a tus inversionistas. Tal vez impresiones a la bolsa de valores. No nos impresionas a nosotros.

70. Si no causas gran impresión en nosotros, tus inversionistas van a salir perdiendo. ¿Que no entienden esto? si lo entendieran, no te permitirían hablar en la forma que lo haces.

71. Tus ideas anticuadas acerca de “el mercado” nos hacen voltear la vista al cielo. No nos reconocemos en tus proyecciones — tal vez porque sabemos que ya estamos en otro lugar.

72. Este nuevo mercado nos parece mucho mejor. De hecho, nosotros lo estamos creando.

73. Estás invitado, pero es nuestro mundo. Quitate los zapatos y déjalos junto a la puerta. Si quieres comerciar con nosotros, ¡baja de tu camello.

74. Somos inmunes a la publicidad. Olvídalo.

75. Si quieres que te dirijamos la palabra, dinos algo. Que sea algo interesante para variar.

76. También tenemos algunas ideas para tí: nuevas herramientas que necesitamos, algún mejor servicio. Cosas por las cuales estamos dispuestos a pagar. ¿Tienes un minuto?

77. ¿Estas tan ocupado “haciendo negocios” que no puedes contestar nuestro correo electrónico? Por Dios, vaya, volveremos mas tarde. Tal vés.

78. ¿Quieres que pongamos nuestro dinero? Nosotros queremos que pongas atención.

79. Queremos que descartes tu viaje, que salgas de tu introversión neurótica, ven a la fiesta.

80. No te preocupes, aún puedes hacer dinero. Eso sí, mientras no sea lo único en tu mente.

81. ¿Te has dado cuenta que, por sí mismo, el dinero es unidimensional y aburrido? ¿De qué más podemos platicar.

82.Tu producto falló. ¿Por qué? Nos gustaría preguntarle a la persona que lo hizo. Tu estrategia corporativa no tiene sentido. Nos gustaría platicar con tu Director General. ¿Cómo que no está?

83. Queremos que trates a 50 millones de nosotros tan seriamente como tratas a un reportero del diario financiero.

84. Conocemos algunas personas en tu empresa. Son buena onda en linea. ¿Tienes más de esos escondidos por ahí? ¿Pueden salir a jugar?

85. Cuando tenemos dudas, nos apoyamos en el resto de nosotros para aclararlas. Si no tuvieras control tan estricto sobre “tu gente” tal vez nos apoyaríamos en ellos también.

86. Cuando no estamos ocupados siendo tu “mercado objetivo”, muchos de nosotros somos tu gente. Preferimos hablar con amigos en linea que estar viendo el reloj. Eso ayudaría a difundir tu nombre mejor que tu Web del millón de dólares. Pero tu dices que hablar con el mercado le corresponde al departamento de mercadotecnia.

87. Nos gustaría que entendieras lo que está pasando aquí. Eso estaría muy bien. Pero sería un error pensar que vamos a esperar con los brazos cruzados.

88. Nos preocupan cosas más importantes que si vás a cambiar a tiempo para hacer negocio con nosotros. El negocio es sólo una parte de nuestras vidas. Parece ser todo en la tuya. Piénsalo bien: ¿quién necesita a quién?

89. Tenemos poder real y lo sabemos. Si no alcanzas a ver la luz, alguien más vendrá y nos dará mayor atención, será más interesante y divertido para jugar.

90. Aún en el peor de los casos, nuestra nueva conversación es más interesante que la mayoría de las ferias comerciales, más entretenida que un programa de televisión y ciertamente más apegada a la vida real que cualquier Web corporativo que hayamos visitado.

91. Nuestra lealtad es para con nosotros mismos — nuestros amigos, nuestros nuevos aliados y conocidos, hasta nuestros compañeros de batalla. Las empresas que no juegan un papel en este mundo, tampoco tienen futuro.

92. Las compañías gastan millones de dólares en el problema Y2K. ¿Cómo es que no pueden escuchar el tic-tac de esta bomba de tiempo? En riesgo está algo más importante.

93. Estamos tanto adentro de empresas como fuera de ellas. Los límites que separan nuestras conversaciones semejan el muro de Berlin hoy, pero son sólo un estorbo. Sabemos que caerán. Trabajaremos de ambos lados para hacerlos caer.

94. Para las corporaciones tradicionales, las conversaciones interconectadas parecen un mar de confusión. Pero nos estamos organizando más rápido que ellas. Tenemos mejores herramientas, más ideas nuevas, y ninguna regla que nos detenga.

95. Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.


[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Manifiesto_Cluetrain

[2] http://tremendo.com/cluetrain/