Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

PAPÁ SOLTERO

papa soltero

Yo no quería ser papá soltero pero me tocó.

Alguna vez pensé vivir esta experiencia pero después me arrepentí. Sin embargo, ya había dado el salto al vacio y desde entonces estoy tratando de salir de aquí.

No logré ser un papá casado con la madre de mis hijos.

Ella no volvió a confiar en mí y un día se decidió a no caminar más junto a mí.

Creo que hizo bien, porque al soltarme me permitió encontrarme a mi mismo y en la soledad de este abismo al que me lancé sin paracaídas, he podido reconocer mis luces y mis sombras, hacerme mas consciente de mis cualidades y mis defectos.

Mis cualidades me tienen bien laboralmente, en cambio mis defectos, mal afectivamente.

Gracias a mis cualidades hoy soy un hombre independiente.

Gracias a mi trabajo puedo sustentarme y contribuir con el sustento de mis  hijos.

Dependo solo de mi responsabilidad para mantener mis proyectos laborales y trabajar por su crecimiento.

Eso me hace sentir feliz, porque depender de si mismo para sustentarse y cumplir con la responsabilidad de sustentar a tus hijos, es una fuente de satisfacción.

En carne propia he podido comprobar que cuando uno trabaja  en lo que le gusta, lo hace bien y lo disfruta, por lo tanto experimenta bienestar.

Pero también en carne propia he podido experimentar los devastadores efectos de los defectos en mi vida afectiva.

Esta es mi realidad.

Hoy vivo una vida agridulce.

Dulce por el sentido de vida que me brinda mi trabajo.

Agria porque estoy privado de las dos fuentes de afecto más nutritivas de la adultez:

Los hijos y la pareja.

Como diría la canción, afectivamente, vivo en el limbo.

La pregunta es:

¿Cómo salir de este limbo afectivo?

Como psicólogo soy consciente del profundo impacto que tienen las creencias sobre la vida del ser humano.

Me atrevo a afirmar que somos lo que creemos.

El conflicto surge cuando lo que creemos es diferente de lo que vivimos.

La psicología le llama a esto disonancia cognitiva.

Leo Festinger descubrió que cuando creemos en una cosa y hacemos otra, entramos en una fase de ansiedad y angustia que puede incluso enfermarnos, paralizar nuestra existencia, bloquear nuestra vida y arrojarnos a un limbo afectivo, atormentados por las sin salidas.

Pero siempre hay una salida.

Este libro que estoy escribiendo y que tu, recién salido del horno estas leyendo, es la búsqueda de esa salida.

Gracias a este ejercicio reflexivo, en el relato anterior me di cuenta que estaba padeciendo los efectos de dos creencias encontradas.

Cada una me plantea un estilo de vida diferente y no se porque, pero presiento que resolver este dilema me puede despejar el camino hacia la coherencia entre lo que creo y lo que vivo.

Ahora me surge una nueva inquietud….

Si estoy en un limbo afectivo por un choque de creencias, no será que lo primero que debo preguntarme es:

¿Qué es lo que quiero?

¿Si tengo claro lo que quiero, podre tener claro lo que creo?

¿Si aclaro lo que quiero y se despeja en lo que creo, podré salir del limbo afectivo en el que hoy me encuentro?

Ya soy papá.

¿Quiero tener más hijos?

Con su madre, aunque no somos pareja, somos familia.

¿Quiero tener otra familia?

Estas son las inquietudes que ahora como papá soltero me planteo.

Y confió que será la misma vida la que me traerá las respuestas.

Mientras tanto, seguiré escribiendo, reflexionando, y mi vida, poco a poco, iré sanando y ordenando.

 

 

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MIS TRES PADRES

Uno me dio la vida.

Otro me la rescató.

Y el tercero me la estructuró.

Eduardo Granada es mi padre biológico.

Arnoldo Acosta Benjumea es mi padre espiritual.

Miguel De Zubiria es mi padre intelectual.

Tres paternidades que han contribuido con mi construcción como ser humano, los tres tienen parte en lo que fui, soy y seré.

En este día, que será histórico en mi vida, pude tomar mas conciencia de la presencia de Dios en mi existencia.

De mi padre Eduardo heredé el Don de la palabra.

De mi padre Arnoldo aprendí el amor por la Palabra.

Y de mi padre Miguel, aprendí a cultivar y construir palabras.

Los tres son fuente de sabiduría. para mi.

Eduardo me ha enseñado a través de su vida y de los tangos que hablan de la Vida.

Arnoldo me ha enseñado a través de su vocación y del evangelio que habla de la Vida y de una nueva vida.

Miguel me ha enseñado a través de su obra y de su pasión por la psicología y la pedagogía.

Como no valorar la vida, cuando nos da estas bellas y generosas alegrías.

Este fue un día histórico en mi vida, los tres hombres mas importantes de mi existencia, se encontraron el mismo día y dejaron una huella para el resto de mis días.

Valiosa es mi vida porque valiosas son sus vidas.

Es una dicha tener clara la paternidad.

Mis padres me aprecian.

Y por eso yo aprecio a mis padres.

Son valiosos para mi.

Eduardo, Arnoldo y Miguel.

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IDENTIDAD

IDENTIDAD

¿Quién soy?

¿Este soy yo?

¿Yo quién soy?

¿Qué hago aquí?

¿Qué quiero ser?

¿Qué quiero hacer?

¿Cuál es mi vocación?

¿Cuáles son mis dones y mis talentos?

Creo que con estas preguntas PODEMOS DESCUBRIR nuestra identidad.

Lo intentaré y te contaré

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GRANADA Y PAZ

GRANADA Y PAZ

Alguna vez me encontré con un bello pensamiento que me impactó:

“Cambia tu forma de ver las cosas, y cambiaran las cosas que ves”

Me he propuesto escribir este libro día a día, para de esta forma poder sanarme un poco más cada día y disfrutar de paz en medio de mi soledad.

A lo mejor y cuando lo termine, habrá cicatrizado la herida. Bueno, esa es mi esperanza para seguir con vida.

Por eso vuelvo a este cultivo de pensamientos a darle forma a este proyecto editorial.

Un proyecto que nace de la vivencia, que se nutre de la experiencia propia y de aquellos que el flujo de la Vida pone en mi camino para aprender y crecer.

Una de estas personas providenciales fue Julio Caro. Este hombre me transmitió el mensaje de la paz.

En ese día, que recordaré por el resto de mis días, Julio, un psicólogo que trabaja como coach profesional y de vida, me hizo caer en cuenta del tema central de mi vida:

El conflicto.

Hasta ese día creí que estaba padeciendo los efectos de un conflicto.

El conflicto entre mi ego y mi espíritu.

Con solo una sesión de 40 minutos, este hombre fue capaz de ayudarme a ver de una manera diferente, ya no creo que haya conflicto.

Creo que he hecho las paces con mi ego.

Ya no lo combato, lo acepto, porque mi ego es parte de mí.

Mi ego soy yo.

Eso es lo que heredé de mis padres.

Eso es lo que aprendí para sobrevivir.

Ya no tengo necesidad de pelear.

Ya estoy en paz con mi ego. Con mis raíces, mi herencia y mi historia.

Ya no veo a mi ego como un enemigo, ahora lo he convertido más bien en un aliado.

Es más fácil influenciar a un aliado que a un enemigo.

Siempre será mejor tener amigos que enemigos.

¿Cómo voy a ser enemigo de mi mismo?

Eso sería absurdo.

Pero por muy absurdo que parezca, hasta ese día creí que mi ego era mi rival.

De modo que terminada la guerra, ahora lo que viene es el trabajo:

La construcción de la paz.

Superada la división, lo que viene es el fortalecimiento de la unión.

La comunión entre lo que heredé y aprendí, es decir mi ego, y lo que elegí, es decir mi espíritu.

Es curioso, pero cada una de esas fuerzas tiene nombre propio:

Andrés Granada y Andréz Paz.

Ya no es Andrés Granada Vrs Andrez Paz.

Los dos son uno solo.

Pero entre la guerra y la paz, siempre será mejor estar en paz.

Porque cuando uno esta en paz consigo mismo, siempre estará en paz con los demás.

Dicen por ahí que el que no conoce su historia esta condenado a repetirla, por eso me di a la tarea de escribir este libro, para conocer mi historia.

Porque después de cada conflicto lo que viene es la construcción de la historia.

Esta es pues la historia de mi identidad.

La historia de cómo empecé a vivir en paz.

La historia de cómo llegue a ser Andrez Paz.

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EL ARTE SANA… Y ADEMÁS LIBERA DE LA SOLEDAD QUE MATA

ARTE SANA

Son muchos los testimonios que dan cuenta de la eficacia del arte como forma de terapia.

El arte sana.

El arte une.

El arte estructura.

El arte le da sentido a la vida.

Necesito sanarme porque como bien lo señalara el filósofo Cancerbero:

“Ninguna herida sana sin cicatriz”.

Mi herida no ha cicatrizado, aun siento un profundo dolor. La verdad es que me acostumbré a vivir con él. Pero ya no lo quiero más.

Necesito liberarme de este dolor para empezar a crecer.

Porque ese es nuestro destino, crecer, y si nos lo permitimos, trascender.

El arte sana, creo fervorosamente en ello.

El arte es vida y sana la vida.

Y como creo en ello, entonces voy a apelar al arte para sanar mi vida.

La escritura es un arte.

Escribir es mi pasión.

Por eso creo que escribiendo podré curar mi corazón.

Ahora bien, la pregunta es:

¿Escribir que?

¿Escribir sobre que?

Llevo años como aprehendiz de este oficio. Escribiendo relatos, bitácoras, crónicas, ensayos, columnas. Mis lienzos han sido mis cuadernos de notas y mi blog.

He acumulado más de cien cuadernos y he publicado más de 600 entradas en mi blog personal.

Después de esta larga y copiosa practica, creo que ha llegado la hora de convertirme oficialmente en un escritor. Pero lo hago no para vanagloriarme sino para sanarme.

Escribir es mi terapia afectiva.

Por eso quiero escribir sobre mi vida.

Sobre lo que soy y hago.

Sobre lo que fui e hice.

Sobre lo que quiero ser y hacer.

Creo que un escritor se afirma como tal cuando crea su primer libro.

Concebir y parir un libro es lo que lo gradúa a uno como escritor.

Ya tengo una historia para contar.

La historia que más conozco, la mía propia.

La historia de Andrez Paz.

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SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ

La soledad tiene nombre de mujer.

Pero esta soledad tiene nombre de mujer fatal.

Y las mujeres fatales, mortales son.

A la muerte llevan.

¿Cómo liberarse del yugo de este cruel verdugo?

Creo que lo primero que hay que hacer es aceptar con respeto su presencia en la vida.

Mirarla a los ojos.

Conocerla para poder interactuar de la mejor forma posible con ella.
Viene a mi mente la línea de una canción:

“Hola soledad”.

La saludo y ella me responde con un profundo silencio e indiferencia.
Estoy solo.

Me siento intensamente solo.

Allá afuera, en la vida, muchas voces de aliento escucho:

“No estás solo Andrés,
Dios está contigo,
Tu familia,
Tus amigos,
Tus compañeros,
Tus maestros,
Tus aprehendices,
Tus socios,
Tus colegas,
Incluso, quienes no te conocen, pero saben de ti, mucha gente te aprecia.”

Si, lo sé, ustedes están ahí, pero yo estoy solo aquí; sin hijos y sin pareja.

Escribiendo estas líneas para poder descubrir el sentido de lo que estoy viviendo, lejos de los seres que más quiero en esta vida.

Ahora vivo con Soledad.

Pero esta es una soledad que me deteriora y me destruye, solo me ofrece placeres cancerígenos, deseos fugaces, encuentros fortuitos, ilusiones perdidas.

El único instante en el que encuentro sentido a esta soledad en mi vida, es cuando me dedico a crear, a darle rienda suelta a todas esas emociones y sentimientos que pugnan por salir a la superficie y manifestarse en forma de pensamientos.

Creo que pensando, reflexionando y creando, algún día podré salir de este doloroso desierto afectivo por el que hoy estoy transitando.

Gracias a la labor de mi vida, que es hacer psicología, había visto y escuchado que la soledad dolía.

Ese es el lado oscuro de la soledad:

El dolor.

Pero del dolor también se aprende y eso es lo que yo quiero, aprehender para no desfallecer y así poder crecer.

Ese es el lado luminoso de la soledad: la creación y el crecimiento.

De modo que estas son las dos caras de la soledad; la que mata y la que permite crear vida.

Soledad Mata, así se llama hoy mi compañía, quería ignorarla y no escribir sobre su presencia en mi vida, pero ha llegado y ahora solo espero poderte decir algún día que esta tortura he superado y mi vida he sanado.

Yo creo que escribir, sana.

Creo que el arte sana y además, libera de la soledad que mata.

Publicado en LIBRO, PROYECTOS LABORALES

LA SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ: EL PSICOLOGO DE LA VIDA

Y yo me estoy muriendo.

No estoy viviendo, solo, sobreviviendo.

Ando pensando…

¿Qué estoy haciendo?

Me lo pregunto y no lo entiendo.

Me estoy perdiendo y confundiendo.

Y en el abismo, estoy cayendo.

¿Qué estoy diciendo?

¿Qué estoy pensando?

Estoy muy triste,

Estoy sufriendo.

Y como aprendí que el arte sana, por eso este libro estoy escribiendo.

Sinceramente, esto es lo que hoy estoy sintiendo.

Dolor.

Un dolor de verdad.

De esos que apachurran el alma.

Me duele la vida.

Agria y dulce es mi vida.

Una vida sin el amor de los hijos, sin pareja.

Una vida sin familia es una vida amarga.

Así, poco a poco se va perdiendo el sentido de la vida.

Empieza como dolor, con el tiempo la tortura se va acentuando y se va convirtiendo en sufrimiento.

Me invade la ansiedad y el miedo.

Químicamente se que por mi cuerpo circulan grandes cantidades de adrenalina, testosterona, cortisol y dinofirnas.

Todo esto me hace sentir mal estar.

Un mal estar que de no ser intervenido va camino a la depresión.

Y si me descuido, a la extinción.

Ya lo estoy sintiendo.

Por eso estas líneas estoy produciendo.

Para evitar que este monstruo siga creciendo.

Ese monstruo se me aparece cuando a las cinco termina mi labor.

Después del trabajo se intensifica el dolor.

Un dolor que se apacigua cuando me entrego a mi labor.

Hoy mi labor es el lado dulce de mi vida.

Mi labor me recupera de la agonía.

Esta labor me devuelve la fe y le da sentido a mi vida.

Yo, que padezco de soledad, laboro combatiendo la soledad de jóvenes perdidos en la vida.

Extraviados en su aventura existencial, intervengo para ayudarles a descubrir el sentido de sus vidas.

Esa tarea me llena de alegría y me motiva a trabajar para sanar mi vida.

La soledad, como las heridas profundas al cuerpo que no son atendidas, mata.

Escribo entonces para vivir.

Hoy sobrevivo, y espero que al terminar este libro, aun esté vivo para compartirlo.

Creo que en soledad, se puede dar rienda suelta a la creatividad.

No solo es sufrir, también se puede producir.

Convertir ese dolor en creación.

Si lo logro, esta será mi salvación.

Si no, se avecina mi perdición.

Vivir o morir, creo que esta es la cuestión.

Publicado en CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO, PROYECTO DE VIDA, PROYECTO DE VIDA LABORAL

MIS PROYECTOS LABORALES -Centro Educativo Amigoniano-

 

LOGO CEA

 

Yo no creo en los sueños, creo en los proyectos.

Como soñar no cuesta nada, se nos puede ir la vida soñando y no haciendo nada.

Creo que si uno quiere algo tiene que Proyectarlo, Ejecutarlo, Evaluarlo y Corregirlo. A esto le llamo el ciclo PEEC de construcción de proyectos de vida.

Construir proyectos de vida requiere esfuerzo, dedicación, constancia, disciplina, voluntad, diversión, entretenimiento, relajación, conversación, reflexión, acción, proyección, ejecución, evaluación, corrección, una y otra vez, obteniendo pequeñas victorias y abonando los grandes logros.

Día a día.

Por el resto de la vida.

El Centro Educativo Amigoniano (CEA) es uno de mis proyectos laborales.

Hoy estoy prestando mis servicios profesionales como psicólogo en el CIPA, uno de sus programas.

Estoy identificado con la Causa Social Amigoniana:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil.

Por eso creo en la educación amigoniana.

Creo en la pedagogía amigoniana porque yo soy un fruto de ella.

Llevo 22 años siendo estructurado por la identidad amigoniana.

Esta es una parte de mi herencia y aprendizaje, fundamental en la construcción de mi identidad personal y laboral, en lo que soy y hago en esta vida.

Toda organización dedicada a la educación debe contar con psicólogos en sus filas.

El CEA cree en el valioso aporte que la psicología puede hacer en la construcción de los proyectos de vida de los jóvenes que hoy, privados de su libertad, están bajo su responsabilidad formativa.

Cada psicólogo aporta su ser y saber en esta ardua tarea de ayudar a los jóvenes a descubrir el sentido de sus vidas a través del diseño y construcción de sus proyectos de vida.

Esta es mi misión como psicólogo en esta valiosa institución social creada y dirigida por la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos, los herederos del legado de Luis Amigó.

Los amigonianos.

Esto para mi no es una etiqueta, es una esencia, una forma de ser y sobre todo, un hacer por el otro.

Ese otro es el joven en dificultad con la ley o vulnerable en su viaje por la vida.

Y eso fui yo, un niño vulnerable que en su infancia estuvo cerca al mundo de la delincuencia, un niño que se salvó de la calle, de la cárcel, del hospital y del cementerio.

Un niño que no se perdió en su adolescencia, y luego un adolescente que no se murió en su juventud.

Un niño que logró llegar a su adultez y que durante el trayecto en su vida afectiva se cayó y volvió a levantar, una y otra vez.

Y con cada caída, nuevas lecciones aprehendía.

Con estas lecciones de la vida, y lo que he aprendido en psicología, he creado una psicología para ayudarle a mis 49 jóvenes de Voluntad Y Crecer, a diseñar y construir sus proyectos de vida.

Este es mi rol, este es mi papel, esto es lo que soy y lo que hago en el Centro Educativo Amigoniano.

La piedra angular de mis proyectos laborales.

Por eso es un trabajo tan valioso para mí.

Publicado en BITACORAS PROYECTO DE VIDA

EL ARTE DE VIVIR

EL ARTE DE VIVIR

Recuperé el arte de vivir. Un libro escrito por un psicólogo llamado Charles Spezzano, que había extraviado hace un par de meses y que extrañaba porque es una sencilla y clara visión de la manera como podemos los seres humanos construir una vida en la que podamos experimentar gratitud y satisfacción.

Lo había perdido en casa de mis padres, cada vez que los visitaba le preguntaba a mi madre:

-Madre, ¿Has visto por ahí el arte de vivir?

-No, y luego respondía con una de sus frases favoritas: “Y lo he buscado!!!”

Ayer 12 de noviembre recuperé el arte de vivir.

Y hoy, 13 de noviembre me levanté entusiasmado a escribir.

Mi momento de mayor intimidad es entre las 5am y 6am, es el instante en el que puedo sentarme  a escribir desde el corazón, a hacer una sincera valoración de lo que estoy viviendo.

Estoy nervioso, he logrado llegar a un punto de mi vida que había anhelado, tanto a nivel afectivo como laboral, pero siento que me urge fortalecer mis cualidades y corregir mis fallos para no malograr lo que hasta ahora he alcanzado.

Siento que este nerviosismo y ansiedad la puedo canalizar de forma creativa, practicando las ideas que he concebido para conducir y construir mi proyecto de vida.

La primera de ellas es:

Debo aprehender a valorar.

Vivir es un arte, definitivamente, y como todo arte, requiere del cultivo de habilidades.

Siento que la primera habilidad del arte de vivir, la piedra angular, es aprehender a valorar.

Creo que lo primero que uno cosecha cuando aprehende a valorar, es un sentimiento de gratitud con todo lo que la vida le ofrece día tras día, y deja de quejarse por lo que no tiene, y empieza a agradecer mas. Y cuando este sentimiento se vuelve un compañero permanente de viaje, comienza uno a experimentar satisfacción.

Así lo creo, porque por instantes así lo he vivido.

Ahora quiero que esta sensación sea parte de mí.

Por eso soy consciente que debo aprehender a valorar. Para ser agradecido y estar satisfecho con lo que hasta hoy he vivido.

El pasado 11 de noviembre lancé mi proyecto de vida, el mismo día en el que asumí la responsabilidad laboral de orientar el diseño y construcción de 49 proyectos de vida.

En el proyecto laboral que estoy desarrollando en el Centro Educativo Amigoniano, ahora estoy en el CIPA. Para mi alegría, fui trasladado nuevamente y tengo la fortuna de conocer un nuevo programa de la institución. Pasé de la selva de cemento, a un bello jardín, en el que ahora me corresponde impactar la vida de 49 adolescentes que estoy seguro Dios ha puesto en mis manos para ser cultivados a partir de mi propio testimonio de vida amigoniana.

Con ellos me voy a ejercitar en el arte de vivir, aprenderemos juntos. Creceré ayudándolos a crecer.

Confirmo así una vez más mi creencia en las Diosidencias.

Como bien lo leí en un mensaje de esos que suele enviar la vida:

“Cuando un hombre sabe para donde va, la vida se encarga de construirle el camino”.

Respiro profundo porque este ejercicio le da paz a mi mente y serenidad a mi corazón.

Aprehender a valorar, esta es la primera lección de mi nueva dirección.

Pero no puede ser de vez en cuando, sino a diario.

Solo así es posible desarrollar las habilidades necesarias para desempeñarse con destreza en el bello arte de vivir.

Publicado en PROYECTO DE VIDA, PSICOLOGIA DE LA VIDA

MI PROYECTO DE VIDA

MI PROYECTO DE VIDA

La Psicología de la Vida es una psicología para aprehender a construir proyectos de vida.

La vida es un proyecto.

El proyecto mas importante de la existencia es Vivir; crecer y trascender, no solo subsistir.

Quizá, la característica que más nos diferencia de otras especies animales es que podemos diseñar y construir conscientemente nuestra vida.

Conscientemente, es decir, con una mente consciente, despierta, no con una mente egocéntrica, dormida.

Creo que la vida hay que pensarla y proyectarla en torno a los roles afectivos, nuestra vocación, dones y talentos creativos.

Ya tengo claro mi proyecto de vida.

Ya se quien soy, ya se quien quiero ser.

Ya se lo que hago, ya se lo que quiero hacer.

Descubrir tu identidad es el mayor hallazgo de tu vida.

Ya me hice consciente de la personalidad que heredé y de la personalidad que aprendí.

Ahora soy consciente de la personalidad que elegí.

Creo que un proyecto de vida se construye valorando, conociendo e interactuando.

En otras palabras, creo que un proyecto de vida se construye cultivando vínculos afectivos.

Por eso mi proyecto de vida afectivo es edificarme como padre, familiar (hijo, hermano, tío, primo, sobrino), compañero,amigo, novio y esposo.

Estos son mis roles afectivos, los que hoy tengo y los que mañana quiero encarnar.

Cada rol tiene su historia.

De cada vínculo, bien cultivado, es posible cosechar afecto y sabiduría.

Yo creo que la mejor forma de obtener el pan, es decir el dinero, es cultivando nuestra vocación, dones y talentos.

Mi vocación es la psicología.

Mi Don es la palabra.

Mi talento es escribir, inspirar y motivar.

Por eso mi proyecto de vida laboral es escribir libros de psicología, para dar testimonio de mi vida, de la psicología en la que creo (psicología afectiva) y de la disciplina psicológica que practico (psicología de la vida).

Además de escribir me encanta escuchar, por eso también quiero consolidar mi consultorio de psicología de pareja, el proyecto que me permite seguir aprendiendo del fenómeno del emparejamiento y así prepararme para poder ser un buen novio y un buen esposo con la próxima mujer que Dios y la Vida pongan en mi camino.

Yo creo en la psicología afectiva, la propuesta psicológica de mi maestro Miguel de Zubiría.

Por eso decidí diseñar y construir un proyecto laboral para multiplicar esta psicología.

A este proyecto laboral lo llamo Taller de Psicología Afectiva.

En este proyecto, cooperando y trabajando en comunidad, estamos aprendiendo a valorar, conocer e interactuar.

Y también nos estamos fortaleciendo espiritual, afectiva, intelectual, creativa y productivamente.

En suma, estamos aprendiendo a cultivar vínculos afectivos y a diseñar y construir nuestros proyectos de vida.

Estamos construyendo y poniendo en práctica nuestra teoría, nuestro modelo psicológico al que hemos llamado Psicología de la Vida.

Con esta misma psicología estoy ayudando a intervenir y prevenir la delincuencia juvenil, la Causa Social del Centro Educativo Amigoniano, liderada por mi querido mentor espiritual, el padre Arnoldo Acosta.

El CEA es una institución a la que llegan jóvenes en dificultad que son el resultado del derrumbamiento del hogar; fruto de la desintegración familiar, consecuencia de la pobreza afectiva.

Por esto, mi quinto proyecto laboral esta enfocado en hacerle frente a esta dura realidad de la pobreza afectiva.

El Desarrollo Afectivo es la Causa Social de la Fundación Internacional de Coaching Afectivo, una institución que ha desarrollado poderosas herramientas que le permiten al ser humano aprehender a cultivar vínculos afectivos que sean fuente de nutritivo afecto, de riqueza afectiva y sabiduría.

Este es el proyecto que estoy construyendo con mi querido maestro de psicología y pedagogía, Miguel De Zubiría, de quien heredé el interés por tratar de comprender ese misterioso fenómeno del amor, por esa razón, mi sexto proyecto laboral, esta enfocado en ofrecer conferencias en las que pueda sembrar conciencia sobre la importancia de comprender el amor, pero sobre todo, de aprender a amar.

Este es pues mi proyecto de vida; lo que quiero Ser en mi vida, y lo que quiero Hacer en esta vida.

Este concepto de proyecto de vida, es uno de los conceptos centrales de la Psicología de la Vida, el modelo psicológico que estoy construyendo y aplicando en la construcción de mi propia vida.

Una vida que estoy construyendo a partir de mi propia historia, es decir de lo que heredé de mis padres y antepasados; cercanos, lejanos y remotos.

Pero también una vida que estoy construyendo a partir de lo que aprendí a lo largo de mi desarrollo como individuo y fruto de la interacción con todas esas personas que Dios y la Vida han puesto en mi camino, seres humanos que han influenciado en lo que hoy quiero Ser y Hacer.

Estos relatos son un testimonio de mi vida, de mi historia y de mis proyectos de vida.

Los comparto porque creo que en el compartir esta la clave del cultivo de los vínculos afectivos. Es decir, la clave de la felicidad.

Cada proyecto tiene su historia, de modo que en adelante te iré compartiendo la historia de estos proyectos afectivos y laborales que constituyen mi proyecto de vida.

Espero te sirvan de modelo, y puedas empezar a diseñar y construir tu propio proyecto de vida, para que dejes de naufragar y empieces a navegar por esta bella vida.