Publicado en CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO, COMUNIDAD AMIGONIANA

SABIDURIA

SABIDURIA

Todos los miércoles, mi apreciado padre Arnoldo Acosta Benjumea nos visita en el CETA para celebrar la eucaristía.

Esta semana el mensaje fue muy claro:

Estamos invitados a vivir desde la sabiduría.

En el sermón el padre se preguntaba:

¿Como adquirir la sabiduría?

-Aceptando que en mi inexperiencia y en mi poco juicio, puedo acercarme al banquete de la vida y aprender para vivir.

Y agregaba:

-Que mi inexperiencia, se vaya convirtiendo poco a poco en una gran experiencia.

Citaba al psicólogo Pablo cuando el invitaba a la comunidad a no ser insensatos, a aprovechar el momento presente, a no ser irreflexivos.

La conclusión que saco del encuentro con el padre y la psicología de Jesús que el enseña es que para cosechar sabiduría resulta fundamental reflexionar las vivencias de la vida, pero manteniendonos siempre en el presente.

Así y como lo enseño el padre, algún día seremos expertos en vida, en trabajo, en paz.

No sera de la noche a la mañana, pero si podemos empezar a caminar por los seguros senderos de la sabiduría.

Esta es mi propia reflexión de la actividad formativa que lleva a cabo el padre Arnoldo cada 8 días con los jóvenes de la institución.

Reflexionar la vida.

Esta es una de las claves de la sabiduría.

Un antídoto contra el aburrimiento, la monotonía y el sin sentido de vida.

Andrez Paz // Psicología de la Vida
Taller de Psicología Práctica

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Publicado en andres granada

CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO -Una empresa de relaciones personales-

CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO

Claudia Cárdenas, la líder de Talento Humano, me marcó con una frase el día de la inducción:

“Esta es una empresa de relaciones personales”.

En ese momento sentí que debía destacar ese pensamiento, lo que no sabia era cuando.

Pues bien, el momento ha llegado.

Llevo ya dos meses cumpliendo con mi misión en la Escuela de Trabajo el Redentor, uno de los programas del Centro Educativo Amigoniano y he podido constatar en carne propia que Claudia tiene toda la razón.

Esta es una empresa de relaciones personales.

Aquí es fundamental aprender a relacionarse, de lo contrario, uno no podría adaptarse.

Este es un escenario de intensa interacción intrapersonal, interpersonal y sociogrupal.

Este es un terreno para la práctica del complejo arte de las relaciones humanas.

Este es un campo fértil para el cultivo de vínculos afectivos.

Aquí es posible aprender a vivir y convivir.

Una de las cosas que más me alegra de ser parte de esta empresa es que se respira una cultura de la calidad, mi tocayo Andrés Rodríguez es el líder de este proceso y un día, en reunión con todos los psicólogos de la organización dijo:

“Ustedes pueden proponer, porque al que no propone se le impone.”

Este pensamiento, junto con el de Claudia, puso mi mente a pensar.

En la practica he podido constatar que en efecto esta es una empresa de relaciones personales, pero también he podido observar que a esta practica le hace falta un concepto que la respalde y la fortalezca, un marco teórico fundamentado en los principios de la Identidad Amigoniana.

La calidad va de la mano de la innovación, donde hay una cultura de la calidad necesariamente están abiertas las puertas para la innovación.

Así las cosas, atendiendo al pensamiento de Andrés, me atrevo a tomar la iniciativa y proponer un modelo conceptual que sirva de guía para favorecer las relaciones personales y el cultivo de vínculos afectivos que sean fuente de paz, crecimiento y bienestar.

Porque la esencia de la tarea en esta institución es cooperar, trabajar en equipo en pro de una Causa:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil.

Para mi, que disfruto de la fortuna de ser padre y ser psicólogo; aportar a esta Causa es fuente de una profunda satisfacción existencial, me hace experimentar que mi vida tiene sentido.

Y una vida con sentido es una vida dichosa.

Es fundamental que seamos plenamente concientes de la inmensa labor social que llevamos a cabo, máxime cuando vivimos en un país cuya cultura inequitativa, violenta e indiferente produce de forma silvestre las condiciones familiares y sociales de donde surgen ejércitos de menores y jóvenes atrapados por las feroces garras de la delincuencia.

Ovejas descarriadas por las que debemos ir en pos, y una vez en nuestros rebaños, nunca mas volverlas a abandonar; porque de nada sirve engordarlas durante un tiempo para luego lanzarlas nuevamente a merced de los depredadores.

Creo que para fortalecer nuestra labor en pro de esta Causa, necesitamos una psicología que nos identifique y nos lleve a trabajar en comunidad, en equipo, no como islas sino como una red con unas prácticas en común.

A estas prácticas las llamo:

Psicología Amigoniana.

¿Y qué es la Psicología Amigoniana?

Es:

Valorar.

Conocer.

Interactuar.

Cultivar.

Construir.

Compartir.

Conducir.

Administrar.

Gobernar.

Practicas que potencian el tejido de vínculos afectivos.

Que mejoran las relaciones personales.

Y que favorecen la interacción consigo mismo, con los compañeros, con la institución, y sobre todo con los jóvenes, que al fin de cuentas son la razón de ser de nuestra labor.

Finalizo este relato con un pensamiento de Ricardo Pérez, el segundo al mando de este barco amigoniano:

“Más que un cargo, cada uno de nosotros lo que propone es un estilo de vida, una visión sensata del mundo.”

Pues bien, como fruto del modelo de Crianza Amigoniana que soy, esto es lo que vivo, y esto es lo que propongo.

Lo que viene entonces es el cultivo de esta idea de la Psicología Amigoniana, tomo la iniciativa conciente de la verdad impartida por el Maestro:

“La mies es mucha y los obreros pocos”.

Te invito a esta labor.

Te invito a pensar.

Te invito a crear.

Te invito a transformar.

Te invito a trascender.

Te invito a crecer.

 Andrez Paz

Psicologo Amigoniano

Centro Educativo Amigoniano

Publicado en andres granada, ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR, PSICOLOGIA AMIGONIANA

ESCRIBIR PARA LIBERARSE DE LAS CADENAS DE LA DELINCUENCIA

Me gusta terminar el día así, escribiendo.

Me gusta empezar el día así, escribiendo.

Escribir es sumamente satisfactorio.

Escribir ordena la mente, trae armonía a la conciencia.

Escribir es una experiencia óptima, de esas que nos ponen a fluir.

Escribir sana las heridas del alma.

Escribiendo descubrimos el sentido y significado de nuestras vidas.

Escribiendo construimos nuestra realidad.

Escribiendo escapamos de la miseria.

“Si yo supiera escribir, me la pasaría escribiendo”.

Así me dijo hoy un muchacho de la Escuela de Trabajo el Redentor.

Un joven afrocolombiano de 17 años con una dura historia de vida, pero que aún conserva la inocencia de la niñez y que disfruta de la conversación.

Un joven que bien formado, puede llegar a ser un maestro de la palabra, un hombre que ha sanado sus heridas y cuya misión es ser un testimonio y ejemplo de vida para los demás.

¿Por qué no soñar esa posibilidad?

¿Porque no formar en la Escuela de Trabajo El Redentor, maestros de la palabra?

Cuando se hace desde el corazón, escribir salva.

¿Porque no creer en la salvación de estos muchachos a través de la escritura?

Publicado en ESCRITURA

ESCRIBIR PARA VIVIR

Hoy tuve un bello día.

Pero tengo que aprender a no dejarme contagiar por la amargura de otros egos.

Hay que interactuar con todos los compañeros de Causa de la Escuela de Trabajo el Redentor.

De todos puedo aprender.

Todos son portadores de profundas lecciones de sabiduría.

Esas lecciones de vida son fuente para mis relatos.

Yo soy un creador de relatos.

Yo soy un escritor.

Este es uno de mis talentos, por eso me gusta tanto escribir.

Pero siento que no he hecho de este talento un verdadero oficio, no obstante, al mismo tiempo también siento que he acumulado las suficientes horas de practica como para atreverme a pensar, sentir y actuar como un escritor.

¿Qué tipo de escritor?

No lo se.

Apenas me estoy descubriendo.

Lo cierto es que para pasar de ser un amateur a un profesional es necesario asumir la escritura como un oficio, a veces pensado, otras veces sentido, y no pocas veces encarnado.

Y esto lo se gracias a una práctica psicológica que ejercito desde hace varios años:

El Autoconocimiento.

Es vital conocerse.

Quien se conoce a si mismo conoce a los demás.

Quien conoce a los demás se conoce a si mismo.

Quien se conoce aprende a valorarse.

Y quien aprende a valorarse logra interactuar con los demás y consigo mismo de una forma efectiva y productiva, se convierte en un hábil cultivador de vínculos afectivos.

Quien cultiva vínculos afectivos cosecha constantemente:

Afecto,

Sabiduria, y

Pan.

No le faltara aprecio, rumbo y combustible para vivir y convivir, en suma, para existir con dignidad y bienestar.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

Publicado en ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR, PSICOLOGIA AMIGONIANA

GESTIONAR LA VIDA CON CALIDAD

GESTIONAR LA VIDA CON CALIDAD

“No hay nadie tan miserable como aquel en quien nada es habitual, salvo su indecisión.”

William James

 

Dios es mi fortaleza, la visión es Su regalo.

Algo está pasando…

Estoy sintiendo la energía para crear.

M.C enseña que el primer paso para la creatividad es ordenar tu entorno.

Hoy es el día.

Mi entorno ha de reflejar lo que soy.

La inspiración llega en cualquier momento, hay que estar atento a su llamado para abrirle las puertas y dejarla salir.

Es el momento de la magia.

Es el momento de disfrutar el lado mágico de la vida y dejar atrás el lado trágico, dramático y melancólico.

Es el momento de crear.

Y para crear hay que planificar.

Pero solo los hábitos estructurales porque lo demás se va dando, va fluyendo, y con el día a día va uno aprendiendo y comprendiendo.

En cualquier momento llega la idea, el pensamiento, el instante vital que luego se ha de convertir en un argumento, en un elemento para un recuento.

La Escuela de Trabajo El Redentor está llena de instantes vitales, esos bellos momentos que me permiten recoger elementos para narrar este cuento.

Hace unos días, en una tarde soleada y somnífera, tuve mi primera capacitación del Sistema de Gestión de Calidad. Debo confesar que después de unas cuantas cabeceadas, salí con la sensación de no haber comprendido, luego conversando con Jacqueline, vi que había captado la idea del PHVA para trasladarla al campo de la vida cotidiana misma.

Hay que planificar lo básico de la vida.

Aunque la planificación no implica una camisa de fuerza, si brinda una estructura para ejecutar y ejercitar hábitos productivos y constructivos.

Hace poco leía en el psicólogo William James una idea muy práctica y pertinente:

“No hay nadie tan miserable como aquel en quien nada es habitual, salvo su indecisión.”

Y al frente de estas mismas líneas Horacio dice:

“Quien vive temiendo nunca se tendrá por libre.”

Está claro que el equilibrio mental depende de estar en constante crecimiento, lo que el Sistema de Gestión de Calidad diría: mejora continua.

En la mejora continua esta la calidad, y se abren las puertas para la innovación.

El Sistema de Gestión de Calidad no es una camisa de fuerza, no es un fin en si mismo sino un medio.

Un medio para prestar un mejor servicio y en el caso de nuestra cotidianidad, un medio para construir una mejor vida.

Pero hay que planificar lo general, y el día a día nos ofrecerá lo particular.

Levantada a la misma hora, pase lo que pase, duerma lo que duerma.

Cultivo espiritual para iniciar el día, ejercitar la gratitud, estar atento a los mensajes que arriban.

Llegada a la Escuela una hora antes de la normal para practicar la puntualidad, dedicar tiempo a la creatividad, transcribir estos relatos, preparar material.

A las 8am en punto llegar a Perseverancia, unirme al Grupo de Atención Especializada (Israel, Serafín, José, Mauricio). Alimentar la mente y el espíritu de los muchachos que han llegado a este lugar; motivarlos, recordarles su identidad, dejarlos pensando sobre su realidad, compartirles insumos para la creatividad de su vida, la construcción de su proyecto vital.

Salvo el llamado a actividades institucionales, el día gira en torno a la intervención individual, en pareja y grupal.

Más que una intervención terapéutica, es una intervención formativa, estructurante, motivante, cimentada en el presente, proyectados hacia delante.

En la hora de almuerzo se publica y se comparte.

En la tarde es el instante para crear las conexiones entre Perseverancia y otras tierras de este reino. Apelar a los recursos humanos, naturales y culturales presentes en la Escuela para llevar a los jóvenes al descubrimiento del sentido de sus vidas, el cual como es lógico no se llega solo por las vías del intelecto sino del sentir, del reconocimiento del entorno y de las riquezas que éste ofrece.

La evaluación puede hacerse semanalmente. Los indicadores para esta Verificación son muy claros:

Cuantitativamente: numero de sesiones, numero de relatos.

Cualitativamente: comentarios del servicio, demanda de los usuarios, retroalimentación de los compañeros, opiniones de los muchachos.

De ahí saldrán los insumos para corregir, para actuar con una actitud receptiva, correctiva y constructiva.

Así entiendo el PHVA, así estructuro mi vida en la Escuela de Trabajo El Redentor.

Estoy pensando en mi tocayo Andrés Rodríguez.

Compañero de Causa: ¿Será que esto me sirve como tarea?

Siempre es mejor la inspiración que la obligación.

Termino este relato como lo empecé:

Dios es mi fortaleza, la visión es Su regalo.

Publicado en ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR

INTERVENCIÓN Y PREVENCIÓN DE LA DELINCUENCIA JUVENIL

Escuela de Trabajo El Redentor

“El medio principal para educar es el amor, que es benigno y paciente. En todo ser humano hay un germen de sentimiento que hay que desarrollar “mas moscas se cazan con una gota de miel que con un tonel de hiel”.[1]

Hace dos años estalló la crisis en mi vida de pareja. Por fortuna, ese conflicto ha terminado en paz.

Hoy estamos construyendo el posconflicto. Somos compañeros de crianza, somos amigos, interactuamos como una familia, aunque no somos pareja; ella es libre y yo también.

En libertad nos estamos relacionando, nos estamos compartiendo. Sin presión, sin miedo, sin expectativas. Nuestras mentes están enfocadas en nuestro rol como padres, y en nuestro rol como trabajadores.

Esta claro que los principales beneficiados con esta pacifica interacción son nuestros hijos. A juzgar por lo que he aprendido en mi trabajo como psicólogo en la Escuela de Trabajo el Redentor, una de las principales causas de la delincuencia juvenil es la violenta interacción entre los padres de familia; el abandono, la negligencia e irresponsabilidad con el cuidado y protección de los hijos.

Por sus frutos los conoceréis”, así nos lo enseñó el maestro Jesús. Esta es una verdad eterna.

“Por sus frutos los conoceréis”.

Es muy emocionante llegar a tu destino laboral, descubrir la misión de tu vida, que en mi caso es ayudar a Reparar y Reconstruir Proyectos de Vida, la prueba de que esto es así estriba en el hecho de haber llegado la primera de las causas afines:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil. Sin duda alguna, el principal problema social de nuestra generación.

Esta es una Causa Amigoniana con la cual me identifico plenamente.

Cuanto me alegra haber llegado a este puerto en mi vida.

Para mi es muy satisfactorio poder contribuir con esta causa; poner mi historia de vida y mis aprendizajes al servicio de los adolescentes de esta generación.

Aquí estaré narrando esta experiencia, lo hago porque quiero cultivar vínculos afectivos alrededor de esta Causa, me interesa mucho conversar con mis compañeros de la Comunidad Amigoniana, y empezar a construir conocimiento colectivo, amen de mostrarle al mundo esta loable labor liderada por los Religiosos Terciarios Capuchinos.

Este es mi aporte a la Causa, un testimonio de vida y unas ideas que no pretenden ser dogmas de fe, sino insumos para edificar lo que considero una necesidad institucional:

Una Psicología Amigoniana.

Una psicología que es necesario encarnar, explicar, mostrar, representar y aplicar.

Una psicología que me parece clave para intervenir y prevenir la delincuencia juvenil.

 

[1] Textos Pedagógicos de Autores Amigonianos.

Publicado en andres granada

EL PROCESO DE PAZ

PAZ CONSIGO MISMO

El tema político y social que ocupa la agenda nacional es el proceso de paz. Hace mucho tiempo he querido reflexionar en voz alta sobre este tema pero no me había llegado el momento.

Ahora es el momento. ¿Por qué?

Porque ahora encuentro una conexión entre ese proceso de paz y mi propio proceso de paz personal.

Quienes siguen este relato vital y me conocen de cerca, saben que viví una profunda crisis familiar que me llevó a replantear mi proyecto de vida, tanto en el campo afectivo como en el laboral.

Las crisis vitales son la antesala de profundas transformaciones, solo si uno se lo permite, porque de lo contrario estará caminando en círculos, repitiendo una y otra vez los mismos errores.

Después de mi última crisis, entré en un proceso de reparación y reconstrucción de mi proyecto de vida, empecé un proceso de paz conmigo mismo.

¿Cuál fue el primer paso que di?

Hay crisis vitales que se convierten en auténticos naufragios existenciales, y cuando esto ocurre, no queda más remedio que apelar al instinto de supervivencia. Por eso, al iniciar el año, lo primero que hice fue apelar a mi dimensión espiritual, mi intuición me señaló que debía volver a lo fundamental: cultivar un vínculo afectivo de forma consciente con Dios.

Después de hacer un pacto con Él, su respuesta no se hizo esperar. Aparecieron en mi camino personas que me ayudaron a sobrellevar el naufragio, sea esta la oportunidad para agradecer públicamente al Pastor Cesar Pinto, a Natalia y Paulina su mamà. Los tres me compartieron su sentir y visión de Dios y de Jesús, aprendí mucho y fueron muy importantes en ese momento.

Mi familia de origen fue crucial en esta etapa; mis padres, hermanas y sobrinos me acogieron en casa y me brindaron todo su apoyo, ahí también sentí la presencia de Él.

Los tres primeros meses de este año fueron muy difíciles para mí porque a pesar del apoyo, me sentía muy solo, sin embargo, en esa soledad me adentré en el conocimiento de Dios, y por ende de mi mismo, tratando de descubrir mi identidad y la razón de ser de mi existencia, creo que ha sido el momento más exigente desde el punto de vista afectivo durante toda mi vida.

En esa búsqueda de identidad y del propósito de mi vida volví a mis raíces, y me encontré con mi destino.

A los 13 años, Dios puso en mi camino a los Terciarios Capuchinos. Me salvó de un destino que tenía cantado: la delincuencia. A esa edad ya había hecho mis primeras incursiones en la ilegalidad, específicamente en el tenebroso mundo de la venta de estupefacientes.

De modo que la Comunidad Amigoniana fue el vehículo que Dios utilizó para salvarme. Y ahora, a mis 34 años he comenzado a comprender cual es el propósito que Él tiene para mi vida.

Luego de 7 años de estar desconectado de los Terciarios Capuchinos, como el hijo prodigo, volví a casa. En lo más profundo de la crisis, Dios me mostró el camino de regreso y me volvió a recordar que hace muchos años me asignó un guía espiritual: mi muy apreciado padre Arnoldo Acosta.

Al principio solo buscaba su consuelo, su guía, pero después surgió la propuesta de vincularme al Redentor, una institución de reeducación de jóvenes que han tenido dificultades con la ley y que por circunstancias que probablemente no han elegido, llegaron al inframundo de la delincuencia. El mismo mundo del que Dios me salvó cuando tenía 13 años, de no haber sido así, seguramente hoy ni siquiera estaría contando el cuento.

Este cuento entonces es un proceso, es mi proceso de paz personal. Soy un convencido de que la paz de un país empieza por la paz de cada uno de nosotros como individuos, mas aun si se tiene la tremenda responsabilidad de ser padre y ser psicólogo, los dos roles que son el núcleo de mi existencia.

Yo estaba destinado a llegar al Redentor. De hecho, antes de que este proyecto laboral fuera una realidad, ya había descubierto – después de explorar aquí y allá- que la misión de mi vida es ayudar a Reparar y Reconstruir Proyectos de Vida, lo que no imaginaba era que esta misión la iba a poner al servicio de una Causa que tiene que ver con mi propia historia de vida: la intervención y prevención de la delincuencia juvenil.

Ya no me cabe la menor duda, la mano de Dios ha estado presente en mi vida, de modo que después de la tempestad ahora ha llegado la calma y con ella la estabilidad, tanto laboral como afectiva.

De hecho, tres días después de haber empezado labores en la Escuela de Trabajo el Redentor, el viernes 27 de marzo reanudamos la comunicación con la madre de mis hijos, ahora somos amigos interactuando en paz; compañeros de causa (la crianza de Orianna y Dante) y hasta vecinos porque para poder estar cerca a mis hijos arrendé un apto a dos cuadras de su casa. Curiosamente, ese mismo día, llegó Empatía a nuestras vidas, una perrita que simboliza la reconexion del vínculo.

Tal y como me lo había propuesto, Hogar y Trabajo, los dos proyectos de vida centrales de mi existencia.

Este es mi proceso de paz personal.

Solo en paz es posible crecer.

Por eso, y a pesar de las dolorosas circunstancias, como país debemos seguirle apostando a la paz, porque solo en paz es posible crecer como sociedad.

Duele mucho la muerte de los soldados, pero mas duele que los halcones de la guerra se aprovechen de ese dolor ajeno para sembrar escepticismo y pescar en rio revuelto réditos  políticos.

Hay que seguir apoyando el proceso, la paz es lo mas importante de la existencia, porque donde hay paz hay seguridad, en cambio, en guerra lo único que impera es el miedo.

Publicado en ANDRES PAZ, IDENTIDAD

LIBERTAD PSICOLÓGICA Y RESPONSABILIDAD VITAL

CULTIVAR LA VIDA

 

 

“Con nosotros mismos,  con los proyectos de nuestras instituciones, con nuestros niños, adolescentes, jóvenes y sus familias, frente a su formación, frente a su presente y las situaciones que tienen que vivir cotidianamente.”

AULA PARA EDUCADORES

-Reflexiones Amigonianas

 

 

Siento que las ideas que hay en mi conciencia son poderosas, pero también siento que tengo unos obstáculos psicológicos, o quizá que soy un postergador, o también que mi intuición me pide esperar… No obstante, siento la necesidad de una transformación profunda en mi vida psicológica, es decir, en mis creencias, afectos y practicas.

Ahora que estoy cultivando conscientemente mi identidad, quiero utilizar un abono amigoniano, me refiero a sus dos primeros afectos en forma de valores: Libertad y Responsabilidad.

¿Libertad de qué?

¿Responsabilidad con qué?

Siento que es libertad psicológica de la tiranía del ego. Es decir, liberarse de esas creencias, afectos y prácticas, en suma, de esos virus psicológicos que no te permiten Crecer como ser humano.

Pienso que es responsabilidad con la vida: familiar, laboral, social, de pareja y personal.

Se que es lo que debo hacer en cada uno de estos terrenos, pero requiero amor y sabiduría para llevarlo a la practica.

Me pregunto:

¿Amo la Tribu Familiar a la que pertenezco? Si.

¿Amo el trabajo que llevo a cabo? Si.

¿Amo la pareja que me dio la Vida? Si.

¿Amo la sociedad en la que vivo? Si.

¿Me amo a mi mismo? Si.

Si esto es así, entonces este amor se tiene que ver reflejado en la práctica. De no ser así, de no materializar este amor en acciones nutritivas, entonces no es un amor genuino, sino un seudoamor, falso, egocéntrico.

Porque es verdad que el amor son obras, no solo palabras.

El amor son hechos, no solo promesas.

Porque los hechos producen frutos, y los frutos permiten alimentarnos.

Porque el alimento para nuestra vida es el amor, la sabiduría y el pan.

Porque estos alimentos nos permiten Crecer.

Porque Crecer nos proporciona Bien-estar y nos permite encaminarnos hacia el Bien-ser.

Suéltate.

Suéltate, no temas, actúa.

No dudes, cree en ti.

Entrégate y sirve.

Libera tu mente.

Responsabilízate con tu vida.

Publicado en IDENTIDAD AMIGONIANA, PSICOLOGIA AMIGONIANA

TESTIMONIO DE UN PSICÓLOGO AMIGONIANO

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“Para liderar bien, debemos comprender nuestro lugar dentro de una situación y las posiciones de aquellos que nos buscan para que los guiemos. Debemos aprender a servir antes de liderar con seguridad, y como seguir antes de pretender que otros nos sigan”

El libro de las mutaciones

Hace poco más de un mes publiqué un relato donde anunciaba que por fin había descubierto mi identidad. Desde entonces no volví a escribir para publicar, me dediqué más bien al cultivo de mi bitácora personal.

En este tiempo ocurrió algo maravilloso en mi vida. Me volví a conectar con una parte sustancial de mi identidad personal, una parte que sin duda alguna ha contribuido enormemente en mi crecimiento como ser humano.

Hablo de la Comunidad Amigoniana, cuya identidad es parte de la mía. Lo intuía, y tuve la oportunidad de confirmarlo el 22 y 24 de julio pasado, en un par de conferencias que ofrecí en El Redentor, justamente sobre Identidad Amigoniana. Debo confesar que me sentí como en casa. De hecho, en esas dos jornadas, uno de mis sueños vitales se hizo realidad.

Yo soy un fruto de la Pedagogía Amigoniana. Fui uno de esos niños bienaventurados que a los 13 años fue acogido por los Terciarios Capuchinos y desde entonces mi vida se salvó. Hoy a mis 33 años, vivo profundamente agradecido con la Comunidad Amigoniana.

Y fue este sentimiento de gratitud lo que me hizo sentir la necesidad de retribuir de alguna manera la ayuda recibida. Este era uno de mis sueños, poder regresar a “mi casa” a dar este testimonio ante 250 Colaboradores Amigonianos, a quienes di las gracias por su encomiable labor, tan necesaria y muchas veces poco valorada por la sociedad de nuestro tiempo. 

Fue sumamente emocionante, no solo transmitirles este testimonio de vida, sino también tener la oportunidad de comunicarles un mensaje Amigoniano. 

Luis Amigó, ese gran emprendedor social del siglo XIX, cuyo pensamiento sigue hoy plenamente vigente, nos invita a Valorar, Conocer y poner en Practica la Causa Amigoniana: “ir en pos de la oveja descarriada”, de los jóvenes en contravida como les suelo decir.   

Esta Causa es el núcleo de la Identidad Amigoniana. Quien se identifica con esta Causa, descubre un sendero para hallarle sentido a su vida. Se encuentra con una nutritiva fuente de amor, sabiduría y pan.

Como se lo expresé al padre Arnoldo en una carta privada, “ser Amigoniano es una parte de mi identidad. Soy Amigoniano y esto me produce una inmensa alegría, porque esta bella realidad contribuye enormemente con el sentido de mi vida.”

Desde la Psicología de la Vida que estoy construyendo, uno tiene tres tipos de padres. El primero es el padre biológico, el que nos da la vida. El segundo es el padre psicológico, el que nos brinda su amor, representado éste en tiempo y atención. Y el tercero es el padre sociocultural, ese que nos introduce en algún campo del conocimiento humano.  

El padre Arnoldo es mi padre psicológico. Un padre que ha estado presente en mi formación desde los 13 años. Desde entonces, nuestro vínculo afectivo sigue ahí, cada vez más fuerte, y en cada nuevo paso que doy en mi crecimiento como ser humano, él, como si fuera mi “ángel de la guarda”, me acompaña. Así fue en esta oportunidad en la que debuté como conferencista Amigoniano.

El día que acordamos la realización de estas conferencias, mi padre Arnoldo me obsequió un ejemplar de las Obras Completas de Luis Amigó, con una dedicación que decía:

“Para Andrés Paz: que el espíritu de Fr Luis Amigó plasmado en estos escritos sirvan para alimentar el espíritu tuyo, para que seas un buen amigoniano en bien de tantos jóvenes necesitados”.

Ese libro es el sistema operativo de la Identidad Amigoniana. Ahí se vislumbran claramente las creencias, afectos y roles de Luis Amigo. Esa es su psicología, la raíz de lo que hoy conocemos como Pedagogía Amigoniana

De mi padre sociocultural, es decir de Miguel De Zubiría, aprehendí que toda pedagogía debe ir acompañada de su respectiva psicología.

De modo que es posible hablar de una Psicología Amigoniana. Esto es, de una forma de pensar, sentir y actuar Amigoniano. En síntesis, de una Identidad Amigoniana que nació en la vida de un gran ser humano, quien a su vez trascendió a través de su obra, tan profunda, que 125 años después se ha convertido en una vigorosa identidad colectiva que trabaja en pro de un segmento de la población que reclama a gritos tiempo y atención, en una palabra: Amor.

De manera que en relación con esta Identidad, yo soy un Psicólogo Amigoniano, y este es el comienzo de mi testimonio.

Y digo el comienzo porque en adelante me propongo estudiar, practicar y compartir las creencias, afectos, roles y practicas propias de la Identidad Amigoniana, la base de lo que fundamenta la Psicología Amigoniana.

Si eres también un amigoniano, me gustaría que este relato sirviera de excusa para empezar a conversar, a conocernos, a interactuar alrededor de esta Identidad que contribuye con el sentido de nuestras vidas.

Siempre tenlo presente, la Identidad Amigoniana es una nutritiva fuente de amor, sabiduría y pan.

Yo, Andrés Paz, doy fiel testimonio de ello.