CARTAS AMIGONIANAS, LIBROS DE PSICOLOGIA DE LA VIDA

CARTA AMIGONIANA # 2 -VOLUNTAD PARA CRECER-

 

CON MI PADRE ESPIRITUAL

Muy apreciado padre Arnoldo:

He comprendido que una de las características de la disciplina es la constancia.

Ser constante en nuestros propósitos es fundamental para lograr lo que hemos proyectado ser y hacer en nuestra vida.

En la carta anterior le comentaba que mi propósito es darle vida a un libro cuyo espíritu este alimentado por sus sermones, esas lecciones de sabiduría que en cada eucaristía comparte usted con sus feligreses, entre los que me cuento activamente.

Es decir, con una mente despierta y activa para lograr captar la esencia de sus palabras que surgen a la luz de la Palabra.

De modo que aquí estoy de nuevo en el cultivo de este proyecto que espero sea un ejercicio colectivo, porque si conversamos alrededor de estas cartas, descubriremos nuevos elementos que luego compartiremos con nuestros lectores.

Te cuento mí querido padre que me produjo mucha alegría que te haya gustado esta iniciativa, por eso quiero dejar huella de la primera retroalimentación que me hiciste:

“Me pareció interesante el proyecto. Sobre todo porque recoge muchos pensamientos y aportes que me salen en el momento de explicar la Palabra, que luego si me pusiera a escribir no seria lo mismo.”

Quiere esto decir que captaste la esencia de la propuesta, la cual es recoger esos pensamientos sabios que provienen  de un territorio que está mas allá de tu mente, es decir, de tu espíritu.

Yo creo que la inspiración viene del espíritu y es desde el espíritu de donde provienen las palabras verdaderas, esas que trascienden toda cultura, todo tiempo y todo lugar.

Esta fue la semana de las bienaventuranzas, presiento que este pasaje es de los que mas te gusta del evangelio.

Recuerdo que en una de nuestras conversaciones me enseñaste que el sermón de la montaña es la psicología de la felicidad planteada por Jesús.

Especialmente, me llama la atención un pensamiento que dice:

“Dichosos los que trabajan por la paz porque se llamarán hijos de Dios”.

Al respecto, en tu sermón dijiste que era muy importante hacer conciencia de que somos hijos de Dios y que como tales, fuimos constituidos para ser felices, por eso creo que lo primero que tenemos que hacer es reconocernos como hijos de Dios.

Comprendo entonces que a partir de ese reconocimiento constante podemos empezar a sentir lo que significa Dios en nuestra vida y para nuestra existencia.

Yo personalmente siento y creo que Dios es nuestro mayor proveedor de amor, por lo tanto nuestra máxima fuente de felicidad.

Por esto es que me parece muy lógica tu enseñanza de que como hijos de Dios fuimos constituidos para ser felices.

Pero esa felicidad no es gratuita, hay que ganársela, para ser felices hay que ser libres, porque como bien lo dijiste en esta oportunidad, los hijos de Dios son libres.

Pienso esta libertad en términos de alinearse con Dios en la co-creaciòn de nuestro proyecto de vida.

Una vida que podemos empezar a construir conscientemente tan pronto comprendemos que no estamos solos; que Dios nos acompaña en esta tarea, nos guía, nos va mostrando las señales, día tras día, nos enseña a través de los otros a vivir, esto es, a supervivir, crecer y trascender.

Ahora entiendo tu palabra cuando dices que ser hijos de Dios es una dignidad y que esa nobleza obliga, es decir, si me considero hijo de Dios, debo actuar como tal.

¿Y cómo debo actuar?

Como tú lo dijiste:

“Compartiendo con generosidad las riquezas de mi corazón.”

Compartiendo mi afecto con los vínculos afectivos que disponga Dios en mí camino; valorándolos, conociéndolos, interactuando empática y asertivamente con ellos, haciendo que su interacción conmigo sea fuente de bienestar.

Resulta muy reconfortante escucharte decir que todos estamos llamados a ser elegidos para vivir esta vida conducidos por el amor y la sabiduría de Dios.

Y sobre todo aquellos  que han pasado por grandes tribulaciones, momentos difíciles, angustias existenciales, dolores profundos que han puesto a prueba nuestra fe y confianza en lo que somos y hacemos.

Como lo vimos en la liturgia de esta semana, el modelo por excelencia de estos personajes son los santos, seres humanos de carne y hueso que durante su paso por este mundo tuvieron que enfrentar tempestades existenciales que les ayudaron a descubrir el sentido de sus vidas y consagrarse al amor y el servicio, de forma tan apasionada que dejaron huella y alcanzaron la trascendencia.

Ejemplo de ello, nuestro querido Luis Amigó, un hombre y una obra que ha trascendido y vencido las barreras del tiempo, tanto que 126 años después de la fundación de su obra, su mensaje sigue vigente, llamando la atención sobre ese sector de la sociedad que tanto lo necesita:

Los jóvenes en dificultad, que no son mas que jóvenes reclamando atención, amor y sabiduría para conducir sus vidas.

Quiero terminar esta segunda carta retomando la bienaventuranza de Jesus en la que hace referencia a lo dichosos que son los que trabajan por la paz.

Yo soy un trabajador por la paz, me identifico tanto con esta Causa que la integrè a mi propia identidad, por eso soy Andrez Paz. Ya soy consciente que soy hijo de Dios, y que todo lo que he vivido desde aquel 18 de septiembre, día en el que entre en contacto con la causa Amigoniana, tiene un tremendo sentido, creo que ha sido Dios quien me ha conducido desde entonces y quien me ha traído hasta el punto donde hoy estoy.

Creo fervorosamente que Él tiene un claro propósito para mi vida afectiva y laboral.

Por eso es que Dios es el punto de partida de mi proyecto de vida.

Ahora soy consciente que requiero voluntad para crecer.

No es coincidencia que ahora en el CIPA sea el psicólogo de Voluntad y de Crecer.

Así son las Diosidencias.

Así obra Él.

Con aprecio,

Su discípulo e hijo espiritual:

Andrez Paz.

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CARTAS AMIGONIANAS

CARTAS AMIGONIANAS

CON MI PADRE ESPIRITUAL

Muy apreciado padre Arnoldo:

Hace tiempo en mi mente viene rondando la idea de escribir un libro inspirado en sus homilías.

Me gusta escucharlo y aprender lo que usted plantea en sus sermones.

Disfruto de este placer intelectual y espiritual hace ya 22 años, desde que tenía 13, en mis tiempos en la Escuela de Trabajo la Linda, y ahora como psicólogo en el Centro Educativo Amigoniano.

Más de dos décadas abriendo mi mente y mi corazón para dejarme guiar por la Palabra y su sabia interpretación.

He postergado muchas veces esta tarea, pero creo que ha llegado su momento; porque como bien usted me lo señaló en aquella reunión con Inca, Ricardo y Claudia, a la disciplina en mi vida le ha llegado su momento.

Este libro entonces es una forma de ejercitar esa disciplina.

Este es un libro de Cartas Amigonianas.

Cartas de un colaborador amigoniano.

Cartas de un reeducado amigoniano.

Cartas de un psicólogo amigoniano.

La disciplina me señala que debo escribir una carta después de cada eucaristía en la que escuche su palabra.

Veo entonces mi querido padre que la disciplina implica un propósito, pero también constancia.

Florece padre esta idea, justo el día en que el evangelio según San Marcos hace referencia al hecho de que la grandeza está en servir.

Yo creo en esta verdad padre.

Psicológicamente hablando nos hacemos grandes, es decir, pensamos, sentimos y actuamos como adultos en el momento en el que nos consagramos al servicio; cuando descubrimos nuestra función y misión en esta vida.

Todos somos útiles, todos servimos para algo, de lo que se trata es de descubrirlo, creerlo y construir el servicio que tenemos para ofrecer a nuestro prójimo.

No es coincidencia que justo en este día, 21 de octubre de 2015, yo haya tenido la fortuna de lanzar formalmente el servicio que he diseñado para servirle a mi sociedad.

Padre, no me cabe la menor duda que la mejor Estrategia de Vida en la adultez es el servicio.

El servicio lo afirma a uno en la adultez.

El servicio le estructura al ser humano una mentalidad adulta.

Por eso creo que el maestro Jesús decía que “el que quiera ser grande entre ustedes debe ser servidor de los demás” y grande no significa ser superior a los demás, sino, un Adulto Consciente entre los demás.

Y esto que exige la mayor responsabilidad también trae consigo la mayor libertad:

La libertad de la mente para que se pueda expresar la belleza del espíritu.

Y esta libertad de la mente, me permite, como lo dijo usted en esta eucaristía, sentir que yo presto un servicio tal y como Dios quiere que yo lo preste.

Por eso me gustó tanto la referencia que usted hizo al ser acomedido, porque prestar un servicio es ser acomedido.

En este día aprendí de usted que acomedido es aquel que se da cuenta de la necesidad del otro y corre a ayudarlo.

Y agregó también que por eso uno no puede pasar por la vida dormido, debe es pasar despierto para ver como uno puede ayudar al otro.

Y concluiste tu sermón citando una de las frases celebres que le han atribuido a la madre Teresa de Calcuta:

“El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

Los amigonianos entonces estamos llamados a servir.

Cada uno desde nuestras propias vivencias, experiencias y sapiencia en pro del cumplimiento de ese legado que nos dejó Luis Amigò a los religiosos, reeducados y colaboradores:

“Vosotros, zagales de su rebaño, sois los que habeis de ir en pos de la oveja descarriada hasta volverla al aprisco del buen pastor”.

De modo que mi querido padre, nosotros los reeducados somos actores de una nueva evangelización, que hemos aceptado el llamado a ser discípulos y misioneros de Jesús para ayudar a los adolescentes a resignificar sus historias de vida y construir sus proyectos de vida.

Entre otras cosas, para eso es que sirve la Psicología de la Vida.

La psicología que he creado para compartir en esta vida.

Un fuerte abrazo mi querido padre y muchas gracias por compartirme su sabiduría.

Solo espero que estas cartas de verdad se conviertan en un libro y puedan servir como un testimonio de vida.

Un testimonio de vida Amigoniana.

Con profundo aprecio,

Su discípulo e hijo espiritual:

Andrez Paz.

 

 

 

 

PROYECTO AMIGO

EL PROYECTO AMIGO

proyecto amigo

Me estoy dejando guiar por mi intuición.

Por eso hoy amanecí sintiendo una profunda necesidad afectiva:

Necesito Amigos.

Amigos para aprender a Valorar, Conocer e Interactuar.

Amigos para Crecer.

Amigos para Trascender.

Amigos para Vivir.

Amigos para Trabajar.

MI AMIGO ESTA EN CASA.

Un amigo es una bendición de Dios.

Por eso es tan vital valorar a tu amigo.

Porque a través de tu amigo Dios te provee de afecto, sabiduría y pan.

Tu amigo es un tesoro.

Recibir a tu amigo en tu corazón es como recibir las riquezas que Dios tiene para ti.

En la foto estoy con dos grandes amigos, los tres tenemos una historia y un lugar en común:

Escuela de Trabajo la Linda.

CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO, COMUNIDAD AMIGONIANA

SABIDURIA

SABIDURIA

Todos los miércoles, mi apreciado padre Arnoldo Acosta Benjumea nos visita en el CETA para celebrar la eucaristía.

Esta semana el mensaje fue muy claro:

Estamos invitados a vivir desde la sabiduría.

En el sermón el padre se preguntaba:

¿Como adquirir la sabiduría?

-Aceptando que en mi inexperiencia y en mi poco juicio, puedo acercarme al banquete de la vida y aprender para vivir.

Y agregaba:

-Que mi inexperiencia, se vaya convirtiendo poco a poco en una gran experiencia.

Citaba al psicólogo Pablo cuando el invitaba a la comunidad a no ser insensatos, a aprovechar el momento presente, a no ser irreflexivos.

La conclusión que saco del encuentro con el padre y la psicología de Jesús que el enseña es que para cosechar sabiduría resulta fundamental reflexionar las vivencias de la vida, pero manteniendonos siempre en el presente.

Así y como lo enseño el padre, algún día seremos expertos en vida, en trabajo, en paz.

No sera de la noche a la mañana, pero si podemos empezar a caminar por los seguros senderos de la sabiduría.

Esta es mi propia reflexión de la actividad formativa que lleva a cabo el padre Arnoldo cada 8 días con los jóvenes de la institución.

Reflexionar la vida.

Esta es una de las claves de la sabiduría.

Un antídoto contra el aburrimiento, la monotonía y el sin sentido de vida.

Andrez Paz // Psicología de la Vida
Taller de Psicología Práctica

MAESTROS

MIS MAESTROS -Arnoldo Acosta y Miguel de Zubiria

mis maestros

“Ten paciencia, hasta que a ti llegue la vivencia, así aprenderás a conciencia”

Como psicólogo, yo escribo a partir de mis vivencias. Esto quiere decir que soy un psicólogo práctico.

Pero al mismo tiempo, valoro mis vivencias a partir de una teoría, de una visión de la existencia, a esa teoría yo la he llamado Psicología de la Vida.

Esto significa también que soy un psicólogo teórico, me encanta teorizar, me fascina pensar. A mi juicio, la actividad mas satisfactoria de la existencia humana.

El 8 de julio de 2015, lo voy a recordar como el día en el que salí de un laberinto sentimental que estaba absorbiendo mis energías, gastándome la vida, haciéndome pesada la existencia.

En ese miércoles, en Bogotá, que de por si es fría, estaba haciendo mas frio de lo habitual. Sin embargo, para mi fue un día caluroso. En la mañana, trabajando en el CETA, sentí la calidez de mi apreciado padre Arnoldo, quien acostumbra ir todos los miércoles a oficiar la eucaristía en la institución. Tuve la oportunidad de saludarlo en el comedor y con un abrazo sentir su energía.

Ya en la noche, pude experimentar la calidez de la interacción con mi maestro Miguel de Zubiría, con  quien nos reunimos en su apto a una sesión de trabajo en su Taller de Psicología Afectiva.

En un mismo día me compartí con mis dos maestros, esto es, con mis tutores, mentores, guías, orientadores, formadores.

El padre Arnoldo ha sido mi maestro desde que yo tenía 13 años. Es decir, ya casi 22 años siendo estructurado para llevar una constructiva y productiva vida.

Este padre ha sido mi segundo padre.

Miguel de Zubiría ha sido mi maestro desde que yo tenia 27 años, es decir, ya casi 8 años aprendiendo a pensar, asimilando una estructura de pensamiento psicológico y pedagógico.

He llegado a una conclusión personal:

El padre Arnoldo ha sido mi maestro de Psicología de Jesús, y Miguel ha sido mi maestro de Psicología Afectiva.

Para mí, esta es una prueba que todo en la vida esta conectado.

TODO.

En este día pude comprender que yo soy un aprehendiz de la Psicología de Jesús, es decir, de su forma de pensar, sentir y actuar.

Para mi Jesús es un autentico psicólogo de la vida que enseñó con palabras y hechos como cultivar y construir una vida con sentido.

Su mensaje fue muy claro:

Con amor.

Y fue tan re-evolucionario ese mensaje que dio origen a toda una civilización.

Sin duda alguna, un mensaje espiritual que trascendió en el tiempo y que hoy mas que nunca esta vigente, pero mas en su necesidad que en su practica.

El amor es una práctica, un arte, una ciencia, un oficio.

Así lo he escuchado de labios de mi maestro Miguel de Zubiría. Justamente en este día, en el que Claudia Blandon y yo, tuvimos el privilegio de recibir una presentación de su teoría del amor.

El amor es el tema central de la Psicología Afectiva.

De manera que el mensaje de Jesús, no es solo un asunto espiritual, sino una realidad psicológica, que por supuesto tiene repercusiones biológicas y socioculturales.

Todavía no comprendo del todo porque como psicólogo me ha tocado hacer esta conexión. Sin embargo, lo primero que llega a mi mente es la idea del pasado, presente y futuro y aunque algunos piensan que el tiempo es nada, yo pienso que el tiempo es todo.

Simplemente veo una línea de continuidad:

En primer lugar, un mensaje del amor que tiene un largo pasado.

En segundo lugar, una explicación del amor que tiene un amplio presente.

Y en tercer lugar, una puesta en practica de ese mensaje y esa explicación, que tiene un profundo futuro.

Del pasado viene el mensaje de Jesús sobre el amor.

En el presente está la explicación del amor que ofrece la Psicología Afectiva.

Y en el futuro esta la puesta en practica de ese mensaje y esa explicación. Esta es la tarea de la Psicología de la Vida.

Esa es mi labor como psicólogo.

Esa es nuestra misión como Taller de Psicología Practica.

Todo esta conectado.

El año pasado mientras mi vida de pareja estaba sumida en una profunda crisis, luchaba por mantenerme a flote avanzando en mi vida laboral.

Dos personajes fueron determinantes en ese momento.

El padre Arnoldo Acosta y el maestro Miguel de Zubiría.

El 22 y 24 de julio, el padre Arnoldo me abrió las puertas de la Escuela de Trabajo El Redentor, en una actividad de re-inducción, me contrató para ofrecer unas conferencias testimoniales con todo el personal del Centro Educativo Amigoniano, mas de 200 personas escucharon mi testimonio de vida.

Con ese acto me conecté con la Comunidad Amigoniana y con la Psicología de Jesús.

Esas dos conferencias las disfruté enormemente, fue un sueño cumplido. Un logro personal y profesional.

pedagogo conceptualTres meses después, mi maestro Miguel me graduó como Pedagogo Conceptual en el congreso conmemorativo de los 25 años de pedagogía conceptual.

Debuté como conferencista en el mundo de la pedagogía y la psicología, ante un auditorio de más de 300 personas.

¿Y adivinen de qué hablé?

Del amor!!!

Con esta conferencia me afirmé como Psicólogo Afectivo.

Avanzaba laboralmente, pero las emociones que en el trabajo ganaba, en el hogar las perdía. La crisis de pareja persistía.

Este año 2015 aparecieron nuevamente estos dos personajes en la obra de mi vida.

El 24 de marzo empecé a trabajar en la Escuela de Trabajo El Redentor con el padre Arnoldo.

El 16 de mayo empecé a trabajar en el Taller de Psicología Afectiva de mi maestro Miguel.

Dos auténticos logros laborales porque no es fácil acceder a formar parte de dos laboratorios sociales tan importantes:

Un Centro de Reeducación y un Taller de Psicología.

Estos son mis dos proyectos laborales y son el sustento del trabajo que estoy edificando:

Mi Taller de Psicología Practica, el cual lancé formalmente el 1 de julio de este año, día en el que publiqué el concepto a través de un mentefacto conceptual, una herramienta que aprehendí a utilizar en el Taller de Psicología Afectiva de mi maestro Miguel.

Todo está conectado.

En la sesión de trabajo con el maestro Miguel, acordamos que le ayudaríamos a los jóvenes del Centro Educativo Amigoniano, a diseñar y construir sus proyectos de vida afectivo y laboral.

Si esos muchachos atrapadados por las feroces garras de la delincuencia, comprenden las dinámicas del amor, contaran con herramientas para edificar un Hogar en paz y un Trabajo con sentido.

Tarea en la que todos aprendemos lo que nos corresponde aprender.

Después de cuatro meses; dos en El Redentor y dos en el CETA, por fin me asignaron el trabajo psicológico con dos sesiones completas; Avanzar y Futuro.

El 9 de julio, después de unas cuantas retroalimentaciones de tipo operativo, pedagógico y psicológico, Inca, el coordinador del CETA, me notificó esa responsabilidad.

Coincide este avance laboral, con una declaración de libertad afectiva que me permitió salir de ese laberinto sentimental en el que duré atrapado durante 18 dolorosos meses.

Con un camino nuevo en mi vida afectiva, y un sendero abierto en mi vida laboral.

Soy libre para vivir y crear.

Andrez Paz // Psicología de la Vida.
-Pareja, Familia, Trabajo-

andres granada

EL PROCESO DE PAZ

PAZ CONSIGO MISMO

El tema político y social que ocupa la agenda nacional es el proceso de paz. Hace mucho tiempo he querido reflexionar en voz alta sobre este tema pero no me había llegado el momento.

Ahora es el momento. ¿Por qué?

Porque ahora encuentro una conexión entre ese proceso de paz y mi propio proceso de paz personal.

Quienes siguen este relato vital y me conocen de cerca, saben que viví una profunda crisis familiar que me llevó a replantear mi proyecto de vida, tanto en el campo afectivo como en el laboral.

Las crisis vitales son la antesala de profundas transformaciones, solo si uno se lo permite, porque de lo contrario estará caminando en círculos, repitiendo una y otra vez los mismos errores.

Después de mi última crisis, entré en un proceso de reparación y reconstrucción de mi proyecto de vida, empecé un proceso de paz conmigo mismo.

¿Cuál fue el primer paso que di?

Hay crisis vitales que se convierten en auténticos naufragios existenciales, y cuando esto ocurre, no queda más remedio que apelar al instinto de supervivencia. Por eso, al iniciar el año, lo primero que hice fue apelar a mi dimensión espiritual, mi intuición me señaló que debía volver a lo fundamental: cultivar un vínculo afectivo de forma consciente con Dios.

Después de hacer un pacto con Él, su respuesta no se hizo esperar. Aparecieron en mi camino personas que me ayudaron a sobrellevar el naufragio, sea esta la oportunidad para agradecer públicamente al Pastor Cesar Pinto, a Natalia y Paulina su mamà. Los tres me compartieron su sentir y visión de Dios y de Jesús, aprendí mucho y fueron muy importantes en ese momento.

Mi familia de origen fue crucial en esta etapa; mis padres, hermanas y sobrinos me acogieron en casa y me brindaron todo su apoyo, ahí también sentí la presencia de Él.

Los tres primeros meses de este año fueron muy difíciles para mí porque a pesar del apoyo, me sentía muy solo, sin embargo, en esa soledad me adentré en el conocimiento de Dios, y por ende de mi mismo, tratando de descubrir mi identidad y la razón de ser de mi existencia, creo que ha sido el momento más exigente desde el punto de vista afectivo durante toda mi vida.

En esa búsqueda de identidad y del propósito de mi vida volví a mis raíces, y me encontré con mi destino.

A los 13 años, Dios puso en mi camino a los Terciarios Capuchinos. Me salvó de un destino que tenía cantado: la delincuencia. A esa edad ya había hecho mis primeras incursiones en la ilegalidad, específicamente en el tenebroso mundo de la venta de estupefacientes.

De modo que la Comunidad Amigoniana fue el vehículo que Dios utilizó para salvarme. Y ahora, a mis 34 años he comenzado a comprender cual es el propósito que Él tiene para mi vida.

Luego de 7 años de estar desconectado de los Terciarios Capuchinos, como el hijo prodigo, volví a casa. En lo más profundo de la crisis, Dios me mostró el camino de regreso y me volvió a recordar que hace muchos años me asignó un guía espiritual: mi muy apreciado padre Arnoldo Acosta.

Al principio solo buscaba su consuelo, su guía, pero después surgió la propuesta de vincularme al Redentor, una institución de reeducación de jóvenes que han tenido dificultades con la ley y que por circunstancias que probablemente no han elegido, llegaron al inframundo de la delincuencia. El mismo mundo del que Dios me salvó cuando tenía 13 años, de no haber sido así, seguramente hoy ni siquiera estaría contando el cuento.

Este cuento entonces es un proceso, es mi proceso de paz personal. Soy un convencido de que la paz de un país empieza por la paz de cada uno de nosotros como individuos, mas aun si se tiene la tremenda responsabilidad de ser padre y ser psicólogo, los dos roles que son el núcleo de mi existencia.

Yo estaba destinado a llegar al Redentor. De hecho, antes de que este proyecto laboral fuera una realidad, ya había descubierto – después de explorar aquí y allá- que la misión de mi vida es ayudar a Reparar y Reconstruir Proyectos de Vida, lo que no imaginaba era que esta misión la iba a poner al servicio de una Causa que tiene que ver con mi propia historia de vida: la intervención y prevención de la delincuencia juvenil.

Ya no me cabe la menor duda, la mano de Dios ha estado presente en mi vida, de modo que después de la tempestad ahora ha llegado la calma y con ella la estabilidad, tanto laboral como afectiva.

De hecho, tres días después de haber empezado labores en la Escuela de Trabajo el Redentor, el viernes 27 de marzo reanudamos la comunicación con la madre de mis hijos, ahora somos amigos interactuando en paz; compañeros de causa (la crianza de Orianna y Dante) y hasta vecinos porque para poder estar cerca a mis hijos arrendé un apto a dos cuadras de su casa. Curiosamente, ese mismo día, llegó Empatía a nuestras vidas, una perrita que simboliza la reconexion del vínculo.

Tal y como me lo había propuesto, Hogar y Trabajo, los dos proyectos de vida centrales de mi existencia.

Este es mi proceso de paz personal.

Solo en paz es posible crecer.

Por eso, y a pesar de las dolorosas circunstancias, como país debemos seguirle apostando a la paz, porque solo en paz es posible crecer como sociedad.

Duele mucho la muerte de los soldados, pero mas duele que los halcones de la guerra se aprovechen de ese dolor ajeno para sembrar escepticismo y pescar en rio revuelto réditos  políticos.

Hay que seguir apoyando el proceso, la paz es lo mas importante de la existencia, porque donde hay paz hay seguridad, en cambio, en guerra lo único que impera es el miedo.

IDENTIDAD AMIGONIANA, PSICOLOGIA AMIGONIANA

TESTIMONIO DE UN PSICÓLOGO AMIGONIANO

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“Para liderar bien, debemos comprender nuestro lugar dentro de una situación y las posiciones de aquellos que nos buscan para que los guiemos. Debemos aprender a servir antes de liderar con seguridad, y como seguir antes de pretender que otros nos sigan”

El libro de las mutaciones

Hace poco más de un mes publiqué un relato donde anunciaba que por fin había descubierto mi identidad. Desde entonces no volví a escribir para publicar, me dediqué más bien al cultivo de mi bitácora personal.

En este tiempo ocurrió algo maravilloso en mi vida. Me volví a conectar con una parte sustancial de mi identidad personal, una parte que sin duda alguna ha contribuido enormemente en mi crecimiento como ser humano.

Hablo de la Comunidad Amigoniana, cuya identidad es parte de la mía. Lo intuía, y tuve la oportunidad de confirmarlo el 22 y 24 de julio pasado, en un par de conferencias que ofrecí en El Redentor, justamente sobre Identidad Amigoniana. Debo confesar que me sentí como en casa. De hecho, en esas dos jornadas, uno de mis sueños vitales se hizo realidad.

Yo soy un fruto de la Pedagogía Amigoniana. Fui uno de esos niños bienaventurados que a los 13 años fue acogido por los Terciarios Capuchinos y desde entonces mi vida se salvó. Hoy a mis 33 años, vivo profundamente agradecido con la Comunidad Amigoniana.

Y fue este sentimiento de gratitud lo que me hizo sentir la necesidad de retribuir de alguna manera la ayuda recibida. Este era uno de mis sueños, poder regresar a “mi casa” a dar este testimonio ante 250 Colaboradores Amigonianos, a quienes di las gracias por su encomiable labor, tan necesaria y muchas veces poco valorada por la sociedad de nuestro tiempo. 

Fue sumamente emocionante, no solo transmitirles este testimonio de vida, sino también tener la oportunidad de comunicarles un mensaje Amigoniano. 

Luis Amigó, ese gran emprendedor social del siglo XIX, cuyo pensamiento sigue hoy plenamente vigente, nos invita a Valorar, Conocer y poner en Practica la Causa Amigoniana: “ir en pos de la oveja descarriada”, de los jóvenes en contravida como les suelo decir.   

Esta Causa es el núcleo de la Identidad Amigoniana. Quien se identifica con esta Causa, descubre un sendero para hallarle sentido a su vida. Se encuentra con una nutritiva fuente de amor, sabiduría y pan.

Como se lo expresé al padre Arnoldo en una carta privada, “ser Amigoniano es una parte de mi identidad. Soy Amigoniano y esto me produce una inmensa alegría, porque esta bella realidad contribuye enormemente con el sentido de mi vida.”

Desde la Psicología de la Vida que estoy construyendo, uno tiene tres tipos de padres. El primero es el padre biológico, el que nos da la vida. El segundo es el padre psicológico, el que nos brinda su amor, representado éste en tiempo y atención. Y el tercero es el padre sociocultural, ese que nos introduce en algún campo del conocimiento humano.  

El padre Arnoldo es mi padre psicológico. Un padre que ha estado presente en mi formación desde los 13 años. Desde entonces, nuestro vínculo afectivo sigue ahí, cada vez más fuerte, y en cada nuevo paso que doy en mi crecimiento como ser humano, él, como si fuera mi “ángel de la guarda”, me acompaña. Así fue en esta oportunidad en la que debuté como conferencista Amigoniano.

El día que acordamos la realización de estas conferencias, mi padre Arnoldo me obsequió un ejemplar de las Obras Completas de Luis Amigó, con una dedicación que decía:

“Para Andrés Paz: que el espíritu de Fr Luis Amigó plasmado en estos escritos sirvan para alimentar el espíritu tuyo, para que seas un buen amigoniano en bien de tantos jóvenes necesitados”.

Ese libro es el sistema operativo de la Identidad Amigoniana. Ahí se vislumbran claramente las creencias, afectos y roles de Luis Amigo. Esa es su psicología, la raíz de lo que hoy conocemos como Pedagogía Amigoniana

De mi padre sociocultural, es decir de Miguel De Zubiría, aprehendí que toda pedagogía debe ir acompañada de su respectiva psicología.

De modo que es posible hablar de una Psicología Amigoniana. Esto es, de una forma de pensar, sentir y actuar Amigoniano. En síntesis, de una Identidad Amigoniana que nació en la vida de un gran ser humano, quien a su vez trascendió a través de su obra, tan profunda, que 125 años después se ha convertido en una vigorosa identidad colectiva que trabaja en pro de un segmento de la población que reclama a gritos tiempo y atención, en una palabra: Amor.

De manera que en relación con esta Identidad, yo soy un Psicólogo Amigoniano, y este es el comienzo de mi testimonio.

Y digo el comienzo porque en adelante me propongo estudiar, practicar y compartir las creencias, afectos, roles y practicas propias de la Identidad Amigoniana, la base de lo que fundamenta la Psicología Amigoniana.

Si eres también un amigoniano, me gustaría que este relato sirviera de excusa para empezar a conversar, a conocernos, a interactuar alrededor de esta Identidad que contribuye con el sentido de nuestras vidas.

Siempre tenlo presente, la Identidad Amigoniana es una nutritiva fuente de amor, sabiduría y pan.

Yo, Andrés Paz, doy fiel testimonio de ello.

 

PROPUESTAS

LA REEDUCACIÓN AFECTIVA -CARTA AL PADRE ARNOLDO ACOSTA-

Diapositiva1 

“Cada joven que se re-educa es una generación que se salva”

Luis Amigó

 

 

Muy apreciado Padre Arnoldo:

En la vida de toda persona hay vínculos afectivos que lo marcan. Vínculos que dejan huella para toda la vida.

En lo profundo de mi corazón, siento que usted es uno de esos vínculos que ha marcado mi existencia.

Hace 20 años tuve la oportunidad de conocerlo.

Aquel 13 de noviembre de 1993 llegue a la Escuela de Trabajo la Linda. Era un viernes, después de 8 horas de viaje acompañado por el padre Wilson Saldaña llegué al que seria mi hogar durante los siguientes tres años de mi vida.

Usted me recibió con esa amabilidad y acogida que siempre lo ha caracterizado y quizá mi carencia afectiva hizo que inmediatamente viera en usted una figura paternal.

Desde entonces, este sentimiento siempre ha estado en mí y como alguna vez se lo expresé en otra carta que hace años le escribí, para mi usted ha sido como un “ángel protector”.

Nuestras vidas entonces han estado unidas desde ese momento.

¿Por qué?

¿Cuál será el propósito de este vínculo?

Antenoche lo vi a usted en mis sueños. Y eso me parece muy llamativo. Lo interpreto como una señal. Por eso he decidido hacerle caso a mi intuición y sentarme a redactarle esta carta que hace mucho tiempo estaba pensando escribirle.

Siento que ha llegado el momento.

Alguna vez le conté que andaba metido estudiando el tema de la Afectividad Humana. De hecho, me pidió usted que le pasara una propuesta para trabajar el tema con los religiosos. La verdad es que en ese momento no me sentía seguro de lo que sabia, por eso deje pasar esa oportunidad.

Pero hoy es muy diferente.

Creo que ya estamos listos para hacerle una propuesta.

Y digo estamos, mi querido Padre Arnoldo, porque no le hablo solamente como individuo, sino como una parejapadre y Formador Afectivo.

Encontré mi sendero Padre!!!!

Tengo una Neofamilia!!!!

Una Mujer (Luz Adriana), dos hijos (Orianna y Dante) y un Trabajo con Sentido.

La Vida, Dios, como quiera que le llamemos me ha dado este regalo, ha compensado mis carencias infantiles. Me ha dado una oportunidad para ser feliz.

Mi estimado Padre, yo comparto mis días con una Mujer Maravilla. Una sabía mujer que ha sabido encaminarme con amor y firmeza por un sendero que no creía para mí.

Pero sabe algo, no obstante mi tozudez y mi egoísmo, siento que he podido escuchar su llamado a construir una vida con sentido gracias a la semilla que los Terciarios Capuchinos sembraron en mí.

Padre, de no haber sido por la providencial intervención de los Terciarios en mi vida, mi sendero habría sido otro, muy seguramente me habría ido al abismo. En términos amigonianos: me habría descarriado.

Yo creo firmemente en el lema de los Terciarios:

“Cada joven que se re-educa es una generación que se salva”.

Yo soy un fruto de los Terciarios Capuchinos.

Yo soy un resultado de esta Filosofía Amigoniana.

Ya tengo 33 años Padre. Una Familia, y una pasión intelectual: el estudio de la Afectividad Humana.

La Familia y la Afectividad están totalmente conectadas.

Por experiencia propia puedo afirmarle que al igual que la construcción de una vivienda, la construcción de una Familia requiere Herramientas, nosotros le llamamos Herramientas Afectivas.

Padre, usted mismo sabe que quienes pasamos por un Centro de Reeducación venimos de familias desestructuradas, disfuncionales.

Familias donde la violencia intrafamiliar esta a la orden del día.

Familias donde el amor genuino brilla por su ausencia.

Familias donde la principal característica es la indiferencia.

No de otra forma se puede explicar que uno termine en un proceso de reeducación.

Uno no elige su Familia de origen, pero si puede elegir su Neofamilia.

Y más que elegirla, puede construirla.

Hoy, con la experiencia de la vida, y el conocimiento de la Afectividad Humana, soy consciente de la importancia vital que tiene para un individuo vivir en comunidad, y esa primera comunidad es la Familia.

Esta es pues, la tesis central de lo que nosotros llamamos la Reeducación Afectiva.

La Reeducación Afectiva es enseñarles a los jóvenes Herramientas Afectivas para construir Vínculos Afectivos. El primero de ellos, su pareja.

Una buena relación dpareja salva la vida.

Una buena relación de pareja es la semilla de una buena Familia.

Una buena Familia es el núcleo de una buena sociedad.

Mi estimado Padre, queremos, sabemos y podemos enseñarle Herramientas Afectivas a los jóvenes que hoy están bajo el cuidado de los Terciarios Capuchinos en sus Centros de Reeducación.

Esta es nuestra propuesta, mi esposa y yo Trabajamos Juntos en esta tarea.

Ya estamos listos Padre. No solamente desde la teoría y el respaldo que puede dar un titulo académico, sino y sobre todo, desde la practica y la experiencia vital.

Con esta carta pretendo llamar su atención, y lo hago públicamente porque la misión de los Terciarios Capuchinos hoy más que nunca es sumamente relevante en nuestro país.

Un país en el que se vienen incrementando alarmantemente las tasas de abandono infantil y de criminalidad juvenil.

De igual manera, a la espera de su llamado, le seguiré escribiendo cartas mostrándole las bondades de la Reeducación Afectiva y del por qué son los Terciarios Capuchinos los llamados a aplicar este concepto en el trabajo con esos muchachos que tanto lo necesitan.

Un fuerte abrazo mi querido Padre Arnoldo.

Uno de sus tantos hijos de oficio,

Andrés.

ANDRES PAZ

¿QUIÉN SOY? ¿QUÉ ESTUDIO? ¿QUÉ SE? ¿QUÉ HAGO?

 

“Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a si mismo”

Ludwig Wittgenstein

 

El primer empleo formal que tuve en mi vida fue como mensajero. Tenía 16 años y recién había salido de un internado de los Terciarios Capuchinos en el que viví durante tres años de mi existencia.

Ese primer empleo lo tuve en 1997 y se lo debo a los Terciarios Capuchinos. En la OPAN hice carrera. Después de cuatro años como mensajero fui ascendido a vigilante. En esa época trabajaba de noche y estudiaba Psicología de día en la Universidad Católica de Colombia.

Egresé en el 2004 y para abril del 2005 ya estaba trabajando en el Colegio Seminario Espíritu Santo. Otra institución de los Terciarios Capuchinos. Ahí me estrené como Psicólogo. El padre Arnoldo Acosta, mi protector desde los 13 años, me dio la siguiente oportunidad.

Un día de octubre de 2006, ya con 26 años, amanecí sintiendo que no quería ir a trabajar.

Ese día se mostró ante mí la posibilidad de elegir: seguiría siendo empleado, dependiendo de un salario y de la renovación anual de un contrato, o lucharía para algún día llegar a ser un Psicólogo Autónomo.

¿Seguridad o Libertad? Ese fue el dilema existencial al que me enfrenté.

Con la misma osadía que me impulsó a salir de casa a los 12 años, opté por la Libertad. Desde el primero de enero de 2007 empecé a construirla. En mi mente estaba muy claro que no seria un Psicólogo empleado, seria un Psicólogo Autónomo.

Mi primer experimento fue una revista de diversidad sexual que estaba pensada para la población LGBTI.

En octubre de 2008 recogí los primeros frutos en mi lucha por conquistar la Autonomía. Fui contratado por el hospital Rafael Uribe Uribe para ayudar a posicionar la política pública para la población LGBTI en las Localidades Rafael Uribe y Antonio Nariño. Hice ese trabajo hasta agosto del 2009.

En ese mismo año 2008, en septiembre, me encontré con mi destino: conocí la Psicología Afectiva, una hermosa y poderosa creación de un psicólogo y pedagogo colombiano.

Con mi mentor y maestro Miguel de Zubiria
Con mi mentor y maestro Miguel de Zubiria

En la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani, hice un diplomado sobre “inteligencia emocional”. Y desde entonces, no he parado de estudiar y aplicar en mi trabajo como Psicólogo Afectivo y Formador Afectivo, la obra de quien se convertiría en mí querido maestro: Miguel de Zubiría.

Casi siete años después de aquella mañana de octubre de 2006, cuando a los 26 años amanecí sintiendo que no tenia ganas de ir a trabajar, hoy junio 10 de 2013 y a mis casi 33 años de edad, me levanté a las 4am lleno de energía para contarle al mundo que he conquistado mi Autonomía.

Soy libre!!!

Me he revolucionado a mi mismo!!!!

Soy dueño de mi mismo!!!

Soy un Psicólogo Autónomo. He creado una forma de vivir, estudiar y trabajar la Psicología que me permite satisfacer mis necesidades afectivas, intelectuales y materiales. La he denominado como Escuela-Taller de Psicología Afectiva y Formación Afectiva.   

Y lo mejor es que esta nueva forma de vivir, estudiar y trabajar nuestra bella psicología –como bien lo dice mi maestro Miguel de Zubiría-, tiene como uno de sus propósitos ayudarle a mis colegas psicólogas, a conquistar su Autonomía. A ser libres, a liberarse de la dependencia a un salario. A un empleo. A poner toda su pasión y amor por la Psicología al servicio de la Orientación y la Formación Existencial de si mismas y de los demás.

Siete arduos y dolorosos años me tomó esta lucha. Pero ha valido la pena.

Ser Autónomo no es una mera palabra. Significa que como Psicólogo  he logrado desarrollar una forma de vida, una solida estructura teórica y un funcional modelo de trabajo enfocado en la Orientación y la Formación Existencial, que nos permite a los profesionales de la Psicología satisfacer con tranquilidad –aunque no sin esfuerzo- nuestras necesidades afectivas, intelectuales y materiales.

Justo a partir de este relato empiezo a compartir sistemáticamente esta innovadora propuesta. Y a partir del próximo domingo 16 de junio arrancaré con mi ciclo de conferencias sobre “Cómo conquistar tu Autonomía Vital” (en la biblioteca Virgilio Barco) dirigido principalmente a mis colegas. Aunque también es útil para profesionales de las ciencias sociales y humanas. Docentes, trabajadores sociales, psicopedagogos, filósofos, etc.

Mi meta es tu Bien-Estar, colega, mi objetivo es que conquistes tu Autonomía. Para ello pongo a tu disposición lo que soy, lo que estudio, lo que se y lo que hago. Yo ya aprehendí. A los trancazos, pero aprehendí. Todavía sigo aprehendiendo, pero ahora mi deber es enseñar. Así funciona la vida, compartiendo lo aprehendido. Aprehender para enseñar y de paso aprehender dos veces.

De esta forma, podremos establecer una relación de interdependencia. Trabajar Juntos en el desarrollo de la Psicología Afectiva como un nuevo enfoque que ha nacido para convertirse en el  más influyente en Colombia y América Latina.  Y también en el posicionamiento de la Formación Afectiva como un oficio que  permite darle forma a nuestra Mente, y ganarnos la Vida (es decir, conquistar nuestra Autonomía) Orientando y Formando a los demás.

Hecha esta somera introducción, procedo entonces a desplegar todo el modelo. Lógicamente que no te voy a abrumar con toda la información de un solo “tacazo”. Por lo pronto, te voy a dejar planteado mediante unos esquemas geométricos lo que aquí te vas a encontrar.

Ser Autónomo significa tener muy claro lo que se es, lo que se estudia, lo que se sabe y lo que se hace.

 

  

GEOMETRIA AFECTIVA