Publicado en DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

10. JUGAR!!!

“La felicidad no es un estado que se pueda buscar directamente, sino una experiencia que acompaña a la acción, una actividad. No es haber jugado lo que nos proporciona satisfacción, sino estar jugando.”

-José Antonio Marina-

“No se trata del lugar que al juego corresponde entre las demás manifestaciones de la cultura, sino en qué grado la cultura misma ofrece un carácter de juego”

“Todo juego es, antes que nada, una actividad libre (…) El juego es libre, es libertad” 

Johan Huizinga

-Homo Ludens-

 “Juego…luego existo”

Darío Silva

 ¿QUÉ VAS A JUGAR PARA LOGRAR LO QUE DESEAS SER?

-Oye papi.

-Dime hijo.

-¿Cuál es tu juego preferido?

-Mmm, el Tarot.

Y Orianna dice:

-¿No es Mario Bros?

-A si, si, ese era mi juego preferido en la infancia, soy modelo 80 y crecí jugando Mario Bros en unas maquinitas que estaban ubicadas en una panadería del barrio Villa Santana, sector Intermedio, en la ciudad de Pereira. Recuerdo que funcionaba con monedas de $20 pesos que había que depositar cada tres minutos. Alrededor del jugador de turno se hacía toda una barra que animaba y descubría los trucos del juego.

Estoy haciendo memoria y recuerdo una niñez con mucho juego. Tengo en mente los cuatro años que viví en Villa Santana, entre los ocho y los doce años, me la pasaba más en la calle que en la casa, mi felicidad era estar callejeando, prefería eso a ser testigo de las constantes peleas en casa. En la calle, además de jugar Mario Bros en la panadería del “Sarco”, me gustaba jugar dominó, parqués y bingo con unos vecinos que todas las noches se reunían a jugar. También era muy aficionado a jugar 21, un juego de monedas con tres huecos que se abrían en la tierra, varias peleas tuve en ese juego.

Como todo niño, mi vida giraba en función del juego. Mientras plasmo estas líneas escucho de fondo la banda sonora de Mario Bros y siento que me transporto a aquellos años. De alguna manera, los permanentes conflictos en casa me dieron la libertad de buscar en el juego una vía de escape. Jugar y leer, especialmente las revistas que me atraparon en mi niñez: Kaliman, Águila Solitaria y Memin. Pienso en la infancia que ahora están viviendo mis hijos y me regocijo en constatar lo diferente que es el entorno en el que ahora ellos están creciendo. Quizá no con la libertad de callejear que yo tuve, pero si con más atención y cuidado. Toda una tribu en torno suyo.

Esa exagerada libertad que tuve en mi niñez me llevo a vivir una experiencia que yo mismo busqué, el internamiento en un centro de reeducación, allí, en la Escuela de Trabajo la Linda, en la ciudad de Manizales, viví de los 13 a los 16 años. Y jugué, jugué mucho. Todos los días hacíamos deporte, además de labores de mantenimiento, estudié y aprendí un oficio que nunca ejercí, la metalistería.

En la juventud, no recuerdo haber jugado tanto, pero si monté mucho en bicicleta, en la época de la universidad ese era mi medio de transporte, me encantaba andar por Bogotá en bicicleta, especialmente en mis tiempos de mensajero en la OPAN.

Y ahora en mi adultez, un amigo muy especial me conectó con un juego que me entretiene mucho y de paso me ayuda a conocerme y conducirme por los laberintos de la vida. Me refiero al enigmático Tarot.

Yo soy un jugador del Tarot de Marsella, me encanta ese juego de cartas, muy diferente al juego que practicaba mi padre, quien en su juventud fue un jugador de “fierro”, un juego de cartas con la baraja española que a su vez aprendió viendo jugar a su padre. “Fierrito” le decían a mi padre, quien también ha sido un avezado jugador de parqués, mi madre también disfruta mucho de este juego, legendarias son las batallas que ha tenido con mis sobrinos.

Jugar es una actividad que enriquece el espíritu, ¿Qué sería de la vida sin jugar? Muy aburrida.

Jugar produce bienestar, sin duda alguna, y más aún cuando se hace en compañía de quienes amamos, con la familia y los amigos. Yo por ejemplo tengo un par de maestros de juego que me muestran la importancia de compartirte con tus hijos en torno al juego, Dante y Orianna son muy creativos, yo soy más bien perezoso para jugar con ellos, por eso plasmo estas palabras para hacerme consciente de lo crucial que resulta jugar con mis hijos.

El viaje hacia el bienestar hay que hacerlo jugando, disfrutando de esos momentos mágicos que nos permiten experimentar la dicha de la existencia.

A lo mejor y resulte ser cierto eso que algunos dicen:

-Ándrez, la vida no es más que un gran juego en el que nunca perdemos, solo aprendemos.

¿Tú que crees?

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Publicado en ANDRES PAZ

¿QUIÉN SOY? ¿QUÉ ESTUDIO? ¿QUÉ SE? ¿QUÉ HAGO?

 

“Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a si mismo”

Ludwig Wittgenstein

 

El primer empleo formal que tuve en mi vida fue como mensajero. Tenía 16 años y recién había salido de un internado de los Terciarios Capuchinos en el que viví durante tres años de mi existencia.

Ese primer empleo lo tuve en 1997 y se lo debo a los Terciarios Capuchinos. En la OPAN hice carrera. Después de cuatro años como mensajero fui ascendido a vigilante. En esa época trabajaba de noche y estudiaba Psicología de día en la Universidad Católica de Colombia.

Egresé en el 2004 y para abril del 2005 ya estaba trabajando en el Colegio Seminario Espíritu Santo. Otra institución de los Terciarios Capuchinos. Ahí me estrené como Psicólogo. El padre Arnoldo Acosta, mi protector desde los 13 años, me dio la siguiente oportunidad.

Un día de octubre de 2006, ya con 26 años, amanecí sintiendo que no quería ir a trabajar.

Ese día se mostró ante mí la posibilidad de elegir: seguiría siendo empleado, dependiendo de un salario y de la renovación anual de un contrato, o lucharía para algún día llegar a ser un Psicólogo Autónomo.

¿Seguridad o Libertad? Ese fue el dilema existencial al que me enfrenté.

Con la misma osadía que me impulsó a salir de casa a los 12 años, opté por la Libertad. Desde el primero de enero de 2007 empecé a construirla. En mi mente estaba muy claro que no seria un Psicólogo empleado, seria un Psicólogo Autónomo.

Mi primer experimento fue una revista de diversidad sexual que estaba pensada para la población LGBTI.

En octubre de 2008 recogí los primeros frutos en mi lucha por conquistar la Autonomía. Fui contratado por el hospital Rafael Uribe Uribe para ayudar a posicionar la política pública para la población LGBTI en las Localidades Rafael Uribe y Antonio Nariño. Hice ese trabajo hasta agosto del 2009.

En ese mismo año 2008, en septiembre, me encontré con mi destino: conocí la Psicología Afectiva, una hermosa y poderosa creación de un psicólogo y pedagogo colombiano.

Con mi mentor y maestro Miguel de Zubiria
Con mi mentor y maestro Miguel de Zubiria

En la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani, hice un diplomado sobre “inteligencia emocional”. Y desde entonces, no he parado de estudiar y aplicar en mi trabajo como Psicólogo Afectivo y Formador Afectivo, la obra de quien se convertiría en mí querido maestro: Miguel de Zubiría.

Casi siete años después de aquella mañana de octubre de 2006, cuando a los 26 años amanecí sintiendo que no tenia ganas de ir a trabajar, hoy junio 10 de 2013 y a mis casi 33 años de edad, me levanté a las 4am lleno de energía para contarle al mundo que he conquistado mi Autonomía.

Soy libre!!!

Me he revolucionado a mi mismo!!!!

Soy dueño de mi mismo!!!

Soy un Psicólogo Autónomo. He creado una forma de vivir, estudiar y trabajar la Psicología que me permite satisfacer mis necesidades afectivas, intelectuales y materiales. La he denominado como Escuela-Taller de Psicología Afectiva y Formación Afectiva.   

Y lo mejor es que esta nueva forma de vivir, estudiar y trabajar nuestra bella psicología –como bien lo dice mi maestro Miguel de Zubiría-, tiene como uno de sus propósitos ayudarle a mis colegas psicólogas, a conquistar su Autonomía. A ser libres, a liberarse de la dependencia a un salario. A un empleo. A poner toda su pasión y amor por la Psicología al servicio de la Orientación y la Formación Existencial de si mismas y de los demás.

Siete arduos y dolorosos años me tomó esta lucha. Pero ha valido la pena.

Ser Autónomo no es una mera palabra. Significa que como Psicólogo  he logrado desarrollar una forma de vida, una solida estructura teórica y un funcional modelo de trabajo enfocado en la Orientación y la Formación Existencial, que nos permite a los profesionales de la Psicología satisfacer con tranquilidad –aunque no sin esfuerzo- nuestras necesidades afectivas, intelectuales y materiales.

Justo a partir de este relato empiezo a compartir sistemáticamente esta innovadora propuesta. Y a partir del próximo domingo 16 de junio arrancaré con mi ciclo de conferencias sobre “Cómo conquistar tu Autonomía Vital” (en la biblioteca Virgilio Barco) dirigido principalmente a mis colegas. Aunque también es útil para profesionales de las ciencias sociales y humanas. Docentes, trabajadores sociales, psicopedagogos, filósofos, etc.

Mi meta es tu Bien-Estar, colega, mi objetivo es que conquistes tu Autonomía. Para ello pongo a tu disposición lo que soy, lo que estudio, lo que se y lo que hago. Yo ya aprehendí. A los trancazos, pero aprehendí. Todavía sigo aprehendiendo, pero ahora mi deber es enseñar. Así funciona la vida, compartiendo lo aprehendido. Aprehender para enseñar y de paso aprehender dos veces.

De esta forma, podremos establecer una relación de interdependencia. Trabajar Juntos en el desarrollo de la Psicología Afectiva como un nuevo enfoque que ha nacido para convertirse en el  más influyente en Colombia y América Latina.  Y también en el posicionamiento de la Formación Afectiva como un oficio que  permite darle forma a nuestra Mente, y ganarnos la Vida (es decir, conquistar nuestra Autonomía) Orientando y Formando a los demás.

Hecha esta somera introducción, procedo entonces a desplegar todo el modelo. Lógicamente que no te voy a abrumar con toda la información de un solo “tacazo”. Por lo pronto, te voy a dejar planteado mediante unos esquemas geométricos lo que aquí te vas a encontrar.

Ser Autónomo significa tener muy claro lo que se es, lo que se estudia, lo que se sabe y lo que se hace.

 

  

GEOMETRIA AFECTIVA