Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR

RELATO 23. VASECTOMIA

El pasado 29 de junio entré a formar parte de un creciente grupo de hombres que toma una decisión crucial en su vida: hacerse la cirugía de vasectomía. A los 37 años opté por este camino para consagrarme a una obra familiar e intelectual.

Yo soy un hombre rico, quizá no materialmente, pero si afectiva e intelectualmente. Estoy plenamente convencido que la riqueza afectiva e intelectual atrae la riqueza material, solo es cuestión de tiempo y constancia en el camino elegido.

Elegí el camino de la construcción de familia, logré superar una honda crisis que me tuvo un buen tiempo alejado de la convivencia con mi núcleo familiar, e incluso, llegué a considerar la posibilidad de crear una nueva familia. No ha sido fácil sacar adelante este proyecto familiar que ya lleva 12 años. Por eso resulta tan importante para mi haber tomado esta decisión de practicarme la vasectomía, creo que es fundamental para este viaje hacia el bienestar en el que ando embarcado.

Elegí también el camino de la construcción de una obra escrita. Tengo una creencia, quizá un poco esotérica, que me hace pensar que el hecho de no liberar mis espermatozoides contribuye con mi creatividad artística, creo que toda esa energía se puede destinar ya no a crear una vida sino una obra, este es el gran sueño intelectual de mi vida: escribir libros. Especialmente libros que me permitan conocerme, diseñarme y construirme. Creo fervorosamente en el infinito poder creador de la palabra. Palabra a palabra, seamos conscientes de ello o no, vamos construyendo nuestra vida. De esto ya no me cabe le menor duda, es un hecho para mí. En cada uno de los tres libros que he publicado doy cuenta de esto.

Vivimos una época de una profunda crisis de paternidad, mientras plasmo estas palabras tengo a mi lado a Dante, mi hijo menor quien justo en este instante me pregunta: ¿Cómo se llama lo que estas escribiendo, es un relato o un libro? No te alcanzas a imaginar la emoción que siento en este momento, esto para mí es un sueño cumplido y por eso me siento en la necesidad de dejar una huella de esta experiencia. A mí me hace muy feliz la paternidad, confieso que soy un completo aprendiz, lejos aún estoy de ser un papa ejemplar, pero la voluntad sigue aquí, acompañándome en esta tarea. Dante por ejemplo ha sido el ser que me ha mostrado el amor en acción. Eso que llamamos amor lo he podido sentir gracias a Dante, y también con Orianna la conexión es muy bonita, sin embargo, observando la interacción con mi hija, me he dado cuenta que tengo una tarea por hacer para conectarme mejor con la energía femenina.

La experiencia de la vasectomía me puso a reflexionar por ejemplo en el dolor de las mujeres. Escuchando a Luz Adriana su relato de los partos de Orianna y Dante, y el dolor que le causó el procedimiento de la pomeroy, no dejo de pensar que definitivamente los hombres la tenemos muy fácil. La vasectomía no duele para nada, es un procedimiento sumamente sencillo, toma apenas unos pocos minutos, es ambulatoria y el postoperatorio no tiene ninguna complicación.

Me alegra mucho haber podido dar los pasos para vivir esta experiencia, y más aún, haberlo podido hacer de la mano de Luz Adriana, quien me acompañó física y emocionalmente. Plasmo estas palabras el 11 de julio de 2018, feliz, muy feliz porque siento que va bien encaminada mi vida.

 

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Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

PAPÁ SOLTERO

papa soltero

Yo no quería ser papá soltero pero me tocó.

Alguna vez pensé vivir esta experiencia pero después me arrepentí. Sin embargo, ya había dado el salto al vacio y desde entonces estoy tratando de salir de aquí.

No logré ser un papá casado con la madre de mis hijos.

Ella no volvió a confiar en mí y un día se decidió a no caminar más junto a mí.

Creo que hizo bien, porque al soltarme me permitió encontrarme a mi mismo y en la soledad de este abismo al que me lancé sin paracaídas, he podido reconocer mis luces y mis sombras, hacerme mas consciente de mis cualidades y mis defectos.

Mis cualidades me tienen bien laboralmente, en cambio mis defectos, mal afectivamente.

Gracias a mis cualidades hoy soy un hombre independiente.

Gracias a mi trabajo puedo sustentarme y contribuir con el sustento de mis  hijos.

Dependo solo de mi responsabilidad para mantener mis proyectos laborales y trabajar por su crecimiento.

Eso me hace sentir feliz, porque depender de si mismo para sustentarse y cumplir con la responsabilidad de sustentar a tus hijos, es una fuente de satisfacción.

En carne propia he podido comprobar que cuando uno trabaja  en lo que le gusta, lo hace bien y lo disfruta, por lo tanto experimenta bienestar.

Pero también en carne propia he podido experimentar los devastadores efectos de los defectos en mi vida afectiva.

Esta es mi realidad.

Hoy vivo una vida agridulce.

Dulce por el sentido de vida que me brinda mi trabajo.

Agria porque estoy privado de las dos fuentes de afecto más nutritivas de la adultez:

Los hijos y la pareja.

Como diría la canción, afectivamente, vivo en el limbo.

La pregunta es:

¿Cómo salir de este limbo afectivo?

Como psicólogo soy consciente del profundo impacto que tienen las creencias sobre la vida del ser humano.

Me atrevo a afirmar que somos lo que creemos.

El conflicto surge cuando lo que creemos es diferente de lo que vivimos.

La psicología le llama a esto disonancia cognitiva.

Leo Festinger descubrió que cuando creemos en una cosa y hacemos otra, entramos en una fase de ansiedad y angustia que puede incluso enfermarnos, paralizar nuestra existencia, bloquear nuestra vida y arrojarnos a un limbo afectivo, atormentados por las sin salidas.

Pero siempre hay una salida.

Este libro que estoy escribiendo y que tu, recién salido del horno estas leyendo, es la búsqueda de esa salida.

Gracias a este ejercicio reflexivo, en el relato anterior me di cuenta que estaba padeciendo los efectos de dos creencias encontradas.

Cada una me plantea un estilo de vida diferente y no se porque, pero presiento que resolver este dilema me puede despejar el camino hacia la coherencia entre lo que creo y lo que vivo.

Ahora me surge una nueva inquietud….

Si estoy en un limbo afectivo por un choque de creencias, no será que lo primero que debo preguntarme es:

¿Qué es lo que quiero?

¿Si tengo claro lo que quiero, podre tener claro lo que creo?

¿Si aclaro lo que quiero y se despeja en lo que creo, podré salir del limbo afectivo en el que hoy me encuentro?

Ya soy papá.

¿Quiero tener más hijos?

Con su madre, aunque no somos pareja, somos familia.

¿Quiero tener otra familia?

Estas son las inquietudes que ahora como papá soltero me planteo.

Y confió que será la misma vida la que me traerá las respuestas.

Mientras tanto, seguiré escribiendo, reflexionando, y mi vida, poco a poco, iré sanando y ordenando.

 

 

Publicado en LIBRO

MIS TRES PADRES

Uno me dio la vida.

Otro me la rescató.

Y el tercero me la estructuró.

Eduardo Granada es mi padre biológico.

Arnoldo Acosta Benjumea es mi padre espiritual.

Miguel De Zubiria es mi padre intelectual.

Tres paternidades que han contribuido con mi construcción como ser humano, los tres tienen parte en lo que fui, soy y seré.

En este día, que será histórico en mi vida, pude tomar mas conciencia de la presencia de Dios en mi existencia.

De mi padre Eduardo heredé el Don de la palabra.

De mi padre Arnoldo aprendí el amor por la Palabra.

Y de mi padre Miguel, aprendí a cultivar y construir palabras.

Los tres son fuente de sabiduría. para mi.

Eduardo me ha enseñado a través de su vida y de los tangos que hablan de la Vida.

Arnoldo me ha enseñado a través de su vocación y del evangelio que habla de la Vida y de una nueva vida.

Miguel me ha enseñado a través de su obra y de su pasión por la psicología y la pedagogía.

Como no valorar la vida, cuando nos da estas bellas y generosas alegrías.

Este fue un día histórico en mi vida, los tres hombres mas importantes de mi existencia, se encontraron el mismo día y dejaron una huella para el resto de mis días.

Valiosa es mi vida porque valiosas son sus vidas.

Es una dicha tener clara la paternidad.

Mis padres me aprecian.

Y por eso yo aprecio a mis padres.

Son valiosos para mi.

Eduardo, Arnoldo y Miguel.

Publicado en ANDREZ PAZ PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

EL ARTE SANA… Y ADEMÁS LIBERA DE LA SOLEDAD QUE MATA

ARTE SANA

Son muchos los testimonios que dan cuenta de la eficacia del arte como forma de terapia.

El arte sana.

El arte une.

El arte estructura.

El arte le da sentido a la vida.

Necesito sanarme porque como bien lo señalara el filósofo Cancerbero:

“Ninguna herida sana sin cicatriz”.

Mi herida no ha cicatrizado, aun siento un profundo dolor. La verdad es que me acostumbré a vivir con él. Pero ya no lo quiero más.

Necesito liberarme de este dolor para empezar a crecer.

Porque ese es nuestro destino, crecer, y si nos lo permitimos, trascender.

El arte sana, creo fervorosamente en ello.

El arte es vida y sana la vida.

Y como creo en ello, entonces voy a apelar al arte para sanar mi vida.

La escritura es un arte.

Escribir es mi pasión.

Por eso creo que escribiendo podré curar mi corazón.

Ahora bien, la pregunta es:

¿Escribir que?

¿Escribir sobre que?

Llevo años como aprehendiz de este oficio. Escribiendo relatos, bitácoras, crónicas, ensayos, columnas. Mis lienzos han sido mis cuadernos de notas y mi blog.

He acumulado más de cien cuadernos y he publicado más de 600 entradas en mi blog personal.

Después de esta larga y copiosa practica, creo que ha llegado la hora de convertirme oficialmente en un escritor. Pero lo hago no para vanagloriarme sino para sanarme.

Escribir es mi terapia afectiva.

Por eso quiero escribir sobre mi vida.

Sobre lo que soy y hago.

Sobre lo que fui e hice.

Sobre lo que quiero ser y hacer.

Creo que un escritor se afirma como tal cuando crea su primer libro.

Concebir y parir un libro es lo que lo gradúa a uno como escritor.

Ya tengo una historia para contar.

La historia que más conozco, la mía propia.

La historia de Andrez Paz.

Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ

La soledad tiene nombre de mujer.

Pero esta soledad tiene nombre de mujer fatal.

Y las mujeres fatales, mortales son.

A la muerte llevan.

¿Cómo liberarse del yugo de este cruel verdugo?

Creo que lo primero que hay que hacer es aceptar con respeto su presencia en la vida.

Mirarla a los ojos.

Conocerla para poder interactuar de la mejor forma posible con ella.
Viene a mi mente la línea de una canción:

“Hola soledad”.

La saludo y ella me responde con un profundo silencio e indiferencia.
Estoy solo.

Me siento intensamente solo.

Allá afuera, en la vida, muchas voces de aliento escucho:

“No estás solo Andrés,
Dios está contigo,
Tu familia,
Tus amigos,
Tus compañeros,
Tus maestros,
Tus aprehendices,
Tus socios,
Tus colegas,
Incluso, quienes no te conocen, pero saben de ti, mucha gente te aprecia.”

Si, lo sé, ustedes están ahí, pero yo estoy solo aquí; sin hijos y sin pareja.

Escribiendo estas líneas para poder descubrir el sentido de lo que estoy viviendo, lejos de los seres que más quiero en esta vida.

Ahora vivo con Soledad.

Pero esta es una soledad que me deteriora y me destruye, solo me ofrece placeres cancerígenos, deseos fugaces, encuentros fortuitos, ilusiones perdidas.

El único instante en el que encuentro sentido a esta soledad en mi vida, es cuando me dedico a crear, a darle rienda suelta a todas esas emociones y sentimientos que pugnan por salir a la superficie y manifestarse en forma de pensamientos.

Creo que pensando, reflexionando y creando, algún día podré salir de este doloroso desierto afectivo por el que hoy estoy transitando.

Gracias a la labor de mi vida, que es hacer psicología, había visto y escuchado que la soledad dolía.

Ese es el lado oscuro de la soledad:

El dolor.

Pero del dolor también se aprende y eso es lo que yo quiero, aprehender para no desfallecer y así poder crecer.

Ese es el lado luminoso de la soledad: la creación y el crecimiento.

De modo que estas son las dos caras de la soledad; la que mata y la que permite crear vida.

Soledad Mata, así se llama hoy mi compañía, quería ignorarla y no escribir sobre su presencia en mi vida, pero ha llegado y ahora solo espero poderte decir algún día que esta tortura he superado y mi vida he sanado.

Yo creo que escribir, sana.

Creo que el arte sana y además, libera de la soledad que mata.

Publicado en LIBRO, PROYECTOS LABORALES

LA SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ: EL PSICOLOGO DE LA VIDA

Y yo me estoy muriendo.

No estoy viviendo, solo, sobreviviendo.

Ando pensando…

¿Qué estoy haciendo?

Me lo pregunto y no lo entiendo.

Me estoy perdiendo y confundiendo.

Y en el abismo, estoy cayendo.

¿Qué estoy diciendo?

¿Qué estoy pensando?

Estoy muy triste,

Estoy sufriendo.

Y como aprendí que el arte sana, por eso este libro estoy escribiendo.

Sinceramente, esto es lo que hoy estoy sintiendo.

Dolor.

Un dolor de verdad.

De esos que apachurran el alma.

Me duele la vida.

Agria y dulce es mi vida.

Una vida sin el amor de los hijos, sin pareja.

Una vida sin familia es una vida amarga.

Así, poco a poco se va perdiendo el sentido de la vida.

Empieza como dolor, con el tiempo la tortura se va acentuando y se va convirtiendo en sufrimiento.

Me invade la ansiedad y el miedo.

Químicamente se que por mi cuerpo circulan grandes cantidades de adrenalina, testosterona, cortisol y dinofirnas.

Todo esto me hace sentir mal estar.

Un mal estar que de no ser intervenido va camino a la depresión.

Y si me descuido, a la extinción.

Ya lo estoy sintiendo.

Por eso estas líneas estoy produciendo.

Para evitar que este monstruo siga creciendo.

Ese monstruo se me aparece cuando a las cinco termina mi labor.

Después del trabajo se intensifica el dolor.

Un dolor que se apacigua cuando me entrego a mi labor.

Hoy mi labor es el lado dulce de mi vida.

Mi labor me recupera de la agonía.

Esta labor me devuelve la fe y le da sentido a mi vida.

Yo, que padezco de soledad, laboro combatiendo la soledad de jóvenes perdidos en la vida.

Extraviados en su aventura existencial, intervengo para ayudarles a descubrir el sentido de sus vidas.

Esa tarea me llena de alegría y me motiva a trabajar para sanar mi vida.

La soledad, como las heridas profundas al cuerpo que no son atendidas, mata.

Escribo entonces para vivir.

Hoy sobrevivo, y espero que al terminar este libro, aun esté vivo para compartirlo.

Creo que en soledad, se puede dar rienda suelta a la creatividad.

No solo es sufrir, también se puede producir.

Convertir ese dolor en creación.

Si lo logro, esta será mi salvación.

Si no, se avecina mi perdición.

Vivir o morir, creo que esta es la cuestión.