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¿CLEPTOCRACIA O DEMOCRACIA?


 

Hace ocho días, el 8 de junio, mi maestro Miguel De Zubiria lanzó su nuevo libro titulado: ¿ERES FELIZ? Casualmente, lo hizo en el mismo auditorio del hotel en el que me gradué de bachiller en 1998. Aquel año, Andrés Pastrana acababa de llegar a la presidencia con la promesa de un proceso de paz con las Farc. Con ese hecho social llegué a mi mayoría de edad y logré coronar una meta muy luchada luego de pasar por varias instituciones educativas y en varias modalidades de estudio.

El día que me gradué de bachiller fui muy feliz, 20 años después, evoqué esa felicidad y en la conferencia de Miguel caí en cuenta que el lanzamiento de ese libro me confirmaba un camino elegido: Ser Profesor de Psicología de la Felicidad. Dos décadas pasaron para descubrir el trabajo de mi vida. Luego de la presentación compartimos un rato con el maestro, en compañía de Carolina Jiménez, su más aplicada discípula de Psicología Afectiva, y quien luego del evento me puso a llenar un cuestionario de psicología política que Miguel está construyendo; quedé un poco sorprendido con los resultados, y al mismo tiempo confirmé un llamado que he sentido en esta época de elecciones presidenciales: la pedagogía política.

La primera conclusión a la que he podido llegar luego de reflexionar lo vivido ese mágico día, es que existe una estrecha relación entre la Felicidad y la Política.  Una política bien hecha, bien pensada, bien sentida, es una política que produce felicidad social, y por ende felicidad familiar y personal.

¿Cuál de los dos grupos políticos enfrentados en esta contienda electoral contribuyen con la auténtica felicidad de la sociedad colombiana?

¿El Centro Democrático y toda esa tripulación que sin duda alguna tiene mucho que ver en ese desangre del Estado llamado corrupción?

¿Cuánto de esos 50 billones de pesos anuales han ido a parar a los bolsillos de esos que hoy están montados en el barco uribista?

¿No es la corrupción un atentado contra la felicidad de los colombianos?

Yo estoy convencido que la Felicidad tiene que ver con la equidad, con la justicia social, con las oportunidades de educación, con el respeto por la diferencia, con la valoración del pluralismo y la diversidad. Yo creo que la Colombia Humana y todas las fuerzas políticas que se han unido a su lucha política tienen que ver con estos anhelos. Millones de personas de todos los sectores de la sociedad están creyendo en esta posibilidad. Yo soy uno esos que creen en la posibilidad de construir una auténtica democracia, más profunda y participativa en la que sea posible ser realmente feliz y vivir en paz construyendo cada uno su propio proyecto de vida.

De modo que ha llegado la hora de verdad. Es el momento de decidir; no entre dos figuras políticas, sino entre dos formas de estar en sociedad: la cleptocracia o la democracia.

De acuerdo con Wikipedia, “la Cleptocracia (del griego clepto, ‘robo’; y cracia, ‘fuerza’ = dominio de los ladrones) es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político y/o el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico.”

De corrupción, nepotismo, clientelismo político y/o peculado está lleno el barco del Centro Democrático que está ávido de poder para poder hacer de las suyas e implantar una  nefasta cleptocracia muy parecida a la actual situación venezolana. Las encuestas dicen que ganará, yo espero que no.

Yo espero que gane la Democracia, que gane la Colombia Humana, con todo y sus imperfecciones, es preferible a un gobierno de delincuentes que ve enemigos por todo lado, que hace uso del miedo, la mentira y la manipulación para obstaculizar la construcción de una cultura de paz en el que tema central sea la Educación, y no la violencia política ni la corrupción.

Soy muy feliz expresando estos pensamientos, aunque de pronto no le gusten del todo a mi maestro Miguel, que muy a mi pesar ve con mejores ojos la propuesta política que tanto crítico, paradójicamente, políticamente me siento más afín con la postura de su hermano Julián De Zubiria, quien hizo público su apoyo a Gustavo Petro.

De todas maneras, pase lo que pase, y gane quien gane, queda claro que será necesario un fuerte trabajo psicológico y pedagógico para reconciliar esta sociedad herida por tantos años de violencia, y no solo guerrillera, sino también paramilitar, estatal y mafiosa.

La paz es felicidad, por eso vale la pena seguir apostándole a este proceso de construcción de paz que a buena hora inició el Presidente Santos, no ha sido fácil, no es fácil y no será fácil, tal y como ocurre con la Felicidad que es una tarea para nada fácil. Sin embargo, se facilita cuando aparecen en la vida herramientas tan poderosas como las que viene creando el maestro Miguel y que sintetizó con gran habilidad en su nuevo libro: ¿Eres Feliz?   

En estos momentos soy muy feliz, porque luego de mucho esfuerzo por centrar mi atención, he logrado cumplir la meta de escribir esta columna de opinión sociopolítica, lo cual me hace sentir bien conmigo mismo porque me estoy obedeciendo en la orden que me he dado: escribir cada semana una columna inspirado en la portada de la Revista Semana.

Según lo que he aprehendido, las metas son la primera fuente de felicidad, activan un circuito neuroquímico de producción de dopamina, adrenalina, endorfinas, serotonina y oxitocina; al mismo tiempo, las metas crean interacciones y vínculos, la segunda fuente de felicidad.

La sola idea de pensar en país sin corrupción, en paz y educado, me da mucha felicidad. Por eso vale la pena sumarse a esta meta colectiva. Sin miedo, con confianza y esperanza.

Yo no quiero una cleptocracia, deseo una democracia, ¿Y tú?

 

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Publicado en Taller de Psicologia Afectiva Miguel De Zubiria

TALLER DE PSICOLOGIA AFECTIVA -MIGUEL DE ZUBIRIA-

 

taller de psicologia afectiva

En mi encuentro conmigo mismo, hoy me llegó un mensaje:

“Es de sabios aprender a escuchar”

En su juventud, Miguel De Zubiria, un apasionado de la música, decidió escuchar a un maestro de la psicología: Alberto Merani.

Esa decisión marcó su vida, a tal punto, que junto con su hermano Julián, fundo el Instituto Alberto Merani, a finales de la década de los 80 y años después, junto a su esposa Georgie, la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani.

Alberto Merani ha sido el gran maestro de Miguel De Zubiria.

Ahora Miguel está viviendo los años de la trascendencia, hoy esta es su tarea existencial, trabajar para dejar un legado, continuar con la tradición intelectual que heredó de su maestro Alberto.

Después de 20 años dedicados al estudio de la inteligencia, el ahora maestro Miguel, lleva más de 15 años consagrado al estudio de la afectividad humana, el fruto de estas investigaciones es lo que él mismo denomina como Psicología Afectiva.

Esta nueva psicología, que está sólidamente fundamentada en los hallazgos científicos de la Psicología Positiva y en los aportes de las neurociencias afectivas, se enfoca en tres aspectos centrales para la vida de todo individuo:

  1. Sus vínculos afectivos e interacciones con cada uno de ellos, que pueden ser fuente de felicidad o infelicidad.
  2. Sus cualidades afectivas e incompetencias (defectos), que pueden favorecer o complicar la interacción con cada uno de sus vínculos.
  3. Sus proyectos de vida, que serán determinantes para darle sentido y dirección a su vida.

Vínculos, cualidades y proyectos previenen al individuo de padecer los tres mal-estares de nuestro tiempo:

La soledad, por fallar en la interacción con los demás.

La depresión, por fallar en la interacción consigo mismo.

Y el suicidio, por perderle el sentido a la vida y no poder poner su vida al servicio de otras vidas.

Hace ya 8 años yo era un psicólogo desorientado, profesional, pero sin identidad. Llevaba 4 años de egresado y 2 de graduado, pero sentía que en la elección de carrera me había equivocado, y para continuar con el verso, la psicología que en la universidad aprendí, me había desilusionado.

Hasta que un día de septiembre del 2008, llegué a la Fundación Alberto Merani a tomar un diplomado en inteligencia emocional, esa fue la primera vez que entre en contacto con la Psicología Afectiva, y desde entonces estoy conectado con este tema de la afectividad humana.

Decidí escuchar a Miguel De Zubiria, lo elegí como mi maestro y él me aceptó como su discípulo.

En octubre de 2014, en la celebración de los 25 años de su teoría pedagógica, mi maestro me graduó como Pedagogo Conceptual, recuerdo que lo hice con una conferencia ante más de 300 personas y que llamé Ego vrs Amor.

Unos meses, en mayo de 2015, el maestro me convocaría a ser parte de su equipo de creativos para darle vida a lo que hoy es la FICA (Fundación Internacional de Coaching Afectivo). La institución que hemos concebido para divulgar los conceptos y herramientas de la Psicología Afectiva y para formar Expertos en Evaluación y Coaching Afectivo.

Como discípulo de mi maestro, siento que mi misión es multiplicar su mensaje, dar testimonio del poder transformador y estructurante de la Psicología Afectiva.

Para lograr este propósito, y fiel a la sabiduría popular, según la cual una sola golondrina no hace verano, decidí diseñar y darle vida a mi proyecto laboral independiente:

Un Taller de Psicología Afectiva, que en homenaje y gratitud con mi maestro, lleva el nombre de Miguel De Zubiria.

Este Taller de Psicología Afectiva tiene un doble propósito. En primer lugar; ofrecer servicios de Consultoría Afectiva, Evaluación Afectiva y Coaching Afectivo. Y en segundo lugar, conformar un grupo de estudio, práctica y trabajo de la Psicología Afectiva, una Tribu que se convierta en el equipo pionero de esta nueva rama de la psicología.

¿Serás tu uno de nosotros?

¿Te unirías a esta Tribu de Psicólogos Afectivos?