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LO QUE PIENSO SOBRE GUSTAVO PETRO

Esta semana he reflexionado mucho para poder escribir esta columna, he leído y escuchado opiniones de simpatizantes y detractores del protagonista de esta portada; creo que nuestras posturas políticas dicen mucho de lo que somos.

Debo confesar que me parece completamente estúpida e idiota, esa división entre izquierda y derecha que se suele hacer en el mundo de la politica. Me parece que es una trampa para crear división entre los colombianos. ¿A quien le conviene una sociedad dividida?

Me siento más inclinado a pensar que la disputa no es entre “izquierda y derecha” , sino, entre Estado y Sociedad Civil.

Creo que el Estado es el negocio de los políticos, por lo tanto, las contiendas electorales son simplemente las batallas para acceder al botin.

Yo desconfío de los políticos en general, pero también es cierto que no se puede generalizar. Como en todo, hay excepciones.

Aunque para muchos mi postura puede estar equivocada, yo creo que Gustavo Francisco Petro Urrego es una de esas excepciones. Petro es un político excepcional. Un valiente, un luchador, un hombre que la tiene clara frente al hecho de que hay que facilitar el acceso a la educación de la juventud colombiana. En esto estoy completamente de acuerdo con él. Y me pregunto si Petro sería capaz de cambiar el Sistema Educativo, liberar la Educación y entregarle esta función a la Sociedad Civil. Esa sí que sería una auténtica re-evolución.

Gustavo Petro es un tipo incómodo para el establecimiento, una piedra en el zapato para las mafias políticas, aunque para muchos es motivo de odios viscerales, para muchos otros es un líder con visión qué comprende las necesidades de esta generación.

Tengo claro que es un ser humano, por lo tanto no está exento de equivocación: ¿quien está libre de pecado en el mundo de la politica? Ni Antanas Mockus, a quien también lo ha tentado la vanidad.

En sus 200 años de historia, este país ha sido gobernado por los mismos de siempre. Ocho generaciones de gobernantes han configurado un Estado incapaz de superar la Inequidad; por eso la violencia, por eso el subdesarrollo, por eso la polarización social.

Como es apenas lógico, a esa élite gobernante no le interesa soltar el poder político, ni mucho menos perder el control del aparato estatal, éste es su modus vivendi, de esto depende el mantenimiento de sus privilegios.

El Estado es nuestro, no de unos pocos, aunque esto en la práctica dista mucho de la realidad, me parece importante apoyar una propuesta que desafíe el Statu Quo. Creo que Petro es parte de esa propuesta, aunque no el único.

El liderazgo de Gustavo Petro es muy importante para el país, hay que valorarlo. Y también es importante reconocer que no se puede caer en idolatrías ni caudillismos que nos lleven al abismo.

A pesar de mi escepticismo frente a los políticos, sigo creyendo en Petro, en su lado amable, en su constante lucha contra la inequidad y la injusticia social en este país.

Gracias a Dagoberto Quiroga, alguna vez tuve la oportunidad de saludar a Petro en persona, me gustaría mucho volver a saludarlo y conversar con él.

Aprovecharía para preguntarle:

¿Usted apoyaría el Cambio del Sistema Educativo?

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¿CLEPTOCRACIA O DEMOCRACIA?


 

Hace ocho días, el 8 de junio, mi maestro Miguel De Zubiria lanzó su nuevo libro titulado: ¿ERES FELIZ? Casualmente, lo hizo en el mismo auditorio del hotel en el que me gradué de bachiller en 1998. Aquel año, Andrés Pastrana acababa de llegar a la presidencia con la promesa de un proceso de paz con las Farc. Con ese hecho social llegué a mi mayoría de edad y logré coronar una meta muy luchada luego de pasar por varias instituciones educativas y en varias modalidades de estudio.

El día que me gradué de bachiller fui muy feliz, 20 años después, evoqué esa felicidad y en la conferencia de Miguel caí en cuenta que el lanzamiento de ese libro me confirmaba un camino elegido: Ser Profesor de Psicología de la Felicidad. Dos décadas pasaron para descubrir el trabajo de mi vida. Luego de la presentación compartimos un rato con el maestro, en compañía de Carolina Jiménez, su más aplicada discípula de Psicología Afectiva, y quien luego del evento me puso a llenar un cuestionario de psicología política que Miguel está construyendo; quedé un poco sorprendido con los resultados, y al mismo tiempo confirmé un llamado que he sentido en esta época de elecciones presidenciales: la pedagogía política.

La primera conclusión a la que he podido llegar luego de reflexionar lo vivido ese mágico día, es que existe una estrecha relación entre la Felicidad y la Política.  Una política bien hecha, bien pensada, bien sentida, es una política que produce felicidad social, y por ende felicidad familiar y personal.

¿Cuál de los dos grupos políticos enfrentados en esta contienda electoral contribuyen con la auténtica felicidad de la sociedad colombiana?

¿El Centro Democrático y toda esa tripulación que sin duda alguna tiene mucho que ver en ese desangre del Estado llamado corrupción?

¿Cuánto de esos 50 billones de pesos anuales han ido a parar a los bolsillos de esos que hoy están montados en el barco uribista?

¿No es la corrupción un atentado contra la felicidad de los colombianos?

Yo estoy convencido que la Felicidad tiene que ver con la equidad, con la justicia social, con las oportunidades de educación, con el respeto por la diferencia, con la valoración del pluralismo y la diversidad. Yo creo que la Colombia Humana y todas las fuerzas políticas que se han unido a su lucha política tienen que ver con estos anhelos. Millones de personas de todos los sectores de la sociedad están creyendo en esta posibilidad. Yo soy uno esos que creen en la posibilidad de construir una auténtica democracia, más profunda y participativa en la que sea posible ser realmente feliz y vivir en paz construyendo cada uno su propio proyecto de vida.

De modo que ha llegado la hora de verdad. Es el momento de decidir; no entre dos figuras políticas, sino entre dos formas de estar en sociedad: la cleptocracia o la democracia.

De acuerdo con Wikipedia, “la Cleptocracia (del griego clepto, ‘robo’; y cracia, ‘fuerza’ = dominio de los ladrones) es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político y/o el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico.”

De corrupción, nepotismo, clientelismo político y/o peculado está lleno el barco del Centro Democrático que está ávido de poder para poder hacer de las suyas e implantar una  nefasta cleptocracia muy parecida a la actual situación venezolana. Las encuestas dicen que ganará, yo espero que no.

Yo espero que gane la Democracia, que gane la Colombia Humana, con todo y sus imperfecciones, es preferible a un gobierno de delincuentes que ve enemigos por todo lado, que hace uso del miedo, la mentira y la manipulación para obstaculizar la construcción de una cultura de paz en el que tema central sea la Educación, y no la violencia política ni la corrupción.

Soy muy feliz expresando estos pensamientos, aunque de pronto no le gusten del todo a mi maestro Miguel, que muy a mi pesar ve con mejores ojos la propuesta política que tanto crítico, paradójicamente, políticamente me siento más afín con la postura de su hermano Julián De Zubiria, quien hizo público su apoyo a Gustavo Petro.

De todas maneras, pase lo que pase, y gane quien gane, queda claro que será necesario un fuerte trabajo psicológico y pedagógico para reconciliar esta sociedad herida por tantos años de violencia, y no solo guerrillera, sino también paramilitar, estatal y mafiosa.

La paz es felicidad, por eso vale la pena seguir apostándole a este proceso de construcción de paz que a buena hora inició el Presidente Santos, no ha sido fácil, no es fácil y no será fácil, tal y como ocurre con la Felicidad que es una tarea para nada fácil. Sin embargo, se facilita cuando aparecen en la vida herramientas tan poderosas como las que viene creando el maestro Miguel y que sintetizó con gran habilidad en su nuevo libro: ¿Eres Feliz?   

En estos momentos soy muy feliz, porque luego de mucho esfuerzo por centrar mi atención, he logrado cumplir la meta de escribir esta columna de opinión sociopolítica, lo cual me hace sentir bien conmigo mismo porque me estoy obedeciendo en la orden que me he dado: escribir cada semana una columna inspirado en la portada de la Revista Semana.

Según lo que he aprehendido, las metas son la primera fuente de felicidad, activan un circuito neuroquímico de producción de dopamina, adrenalina, endorfinas, serotonina y oxitocina; al mismo tiempo, las metas crean interacciones y vínculos, la segunda fuente de felicidad.

La sola idea de pensar en país sin corrupción, en paz y educado, me da mucha felicidad. Por eso vale la pena sumarse a esta meta colectiva. Sin miedo, con confianza y esperanza.

Yo no quiero una cleptocracia, deseo una democracia, ¿Y tú?

 

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MAFIAS POLITICAS VRS CIUDADANOS LIBRES

 

 

De acuerdo con Juan José Alonso, la identificación es un proceso psíquico que se da de forma inconsciente, aunque también se puede dar de forma consciente. Según este autor, la mente humana por cada objeto que ve, de cada frase que oye, de cada línea que lee, por cada olor o por cada sensación que experimenta hace una abstracción o absorción de las cualidades que para él representan.

La práctica constante y sistemática del Autoconocimiento lo lleva a uno a hacerse consciente de las identificaciones que ha adquirido a lo largo de su vida. Por estos días ando muy reflexivo con las identificaciones políticas, ya faltan muy poco para que vivamos el desenlace de las elecciones presidenciales más tensas de los últimos tiempos.

Estas palabras tienen el propósito de seguir construyendo una meta y alimentando un sueño. La meta es darle vida a un libro inspirado en las portadas de la Revista Semana y el sueño es ser parte de esa gran empresa de medios colombiana que para mí es todo un recurso para hacer pedagogía.

Hay una pedagogía que es urgente en Colombia, y no solo en esta tierra sino en toda América Latina, me refiero a la Pedagogía Política, esa pedagogía que nos enseña a ser ciudadanos libres y con criterio para poder discernir lo que más nos conviene como sociedad, que no siempre es lo que más le conviene a ciertos grupos de poder cuyo interés es mantener en la ignorancia y el miedo a la masa inconsciente.

La masa inconsciente no es consciente de su identidad política. Sus preferencias políticas no son el fruto de la reflexión sino de la manipulación mediática que siempre la apunta a mover lo más primitivo de la naturaleza humana; sus instintos y emociones. Ciertos grupos de poder le apunta al miedo, al cerebro reptil. Apelan a lo que me gusta llamar la política reptiliana.

El llamado “Antipetrismo” está sustentando en esa política, una política del miedo, la mentira, la difamación, la propaganda negra es su principal herramienta. Hace ocho años, Mockus y la Ola Verde fueron víctimas de este tipo de estrategias, se sabe de la existencia de un perverso ser llamado JJ Rendón, un estratega político que pone sus conocimientos psicológicos al servicio de estos grupos de poder.

El “Antiuribismo” es diferente. No está sustentado en mentiras ni en la creación de escenarios futuros trágicos, sino en hechos y en la proyección de posibilidades reales. Oponerse al uribismo es oponerse a todo lo que esta fuerza política hizo cuando estuvo en el poder. ¿Cuántos funcionarios de ese gobierno hoy están en la cárcel o prófugos de la justicia? Solo unos cuantos ejemplos bastan para dimensionar el tamaño de esa cleptocracia. ¿Recuerdas lo que pasó con el DAS? Un valiente periodista llamado Julián Martínez Vallejo llevó a cabo una brillante investigación que luego presentó en un fantástico libro llamado justamente así: “Chuzadas: 8 años de espionaje y barbarie”.

¿Recuerdan la Yidispolitica? Diego Palacio y Sabas Pretelt, funcionarios estrella del gobierno de Uribe pagaron cárcel por un delito llamado cohecho, fueron ellos los que se prestaron para modificar el “articulito” que permitió la reelección de Uribe en el 2006.

¿Recuerdan los falsos positivos?

¿Recuerdan agro ingreso seguro?

¿Recuerdan la parapolítica?

¿Estos son hechos o invenciones?

¿Ocurrieron realmente estos hechos o son puras ficciones de los antiuribistas?

¿Es Uribe un criminal o un perseguido político?

Los fanáticos uribistas, es decir la masa inconsciente, niegan esta realidad. Al respecto, dice José Antonio Marina que el fanatismo impide cambiar de creencia a pesar de tener evidencias en contra.

Las evidencias en contra de Uribe son copiosas, y como dice Daniel Coronel, no solo la ha hecho sino que la sigue haciendo. De modo que oponerse a Uribe y su sequito es oponerse a una cultura de la mafia, del todo vale como dice Mockus, de la corrupción, del clientelismo, del nepotismo, y muchos otros males que configuran un cáncer social que está a punto de hacer metástasis. ¿Por qué? Nuevamente aparece el pedagogo José Antonio Marina:

“Nuestra sociedad está no solo fascinada por la personalidad psicopática, sino que es además cada vez más tolerante con ella. Pero aún más terrible es la posibilidad de que esos psicópatas se conviertan en retorcidos modelos de comportamiento para niños de familias disfuncionales o procedentes de comunidades desintegradoras en las que poco se valora la honestidad, el juego limpio y la conciencia de bienestar de los demás”.

Estamos pues a las puertas de una profunda transformación cultural, representada ya no solo en la figura de Gustavo Petro, sino también en la de Ciudadanos Libres como Antanas Mockus y su apuesta por la educación, Claudia López y su lucha contra la corrupción, Ingrid Betancur y su gesto de perdón y reconciliación, además de María Ángela Robledo, una psicóloga empeñado en tejer vínculos para la construcción de un era de paz en Colombia.

Con esta apuesta es con la que yo elegí identificarme.

Una apuesta que llena de sentido mi rol como papá, mi papel como psicólogo y mi vocación como pedagogo.

¿Cuál será tu apuesta?

¿Apoyaras a las mafias políticas o a los ciudadanos libres?