Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

13. STORYTELLER

“Seamos prolíficos en elogios y carentes de adulación. El elogio autentico nace de la convicción del mérito, del talento, o de la virtud ajena que es reconocida por quien elogia.”

Luis Aníbal López

-77 Claves de Asertividad Comunicacional-

“La admiración por las cosas buenas de cada persona permite valorarlas, tener armónicas relaciones con ellas y aprender sus cualidades.”

Julio Ponce de León / Carlos Lemoine Amaya

-Como Manejar la Libertad-

“Luchas que pueden culminar en un triunfo (…) Ha pasado el tiempo de pensar y ha llegado el de hacer (…) Poco dinero, pero constante y suficiente para asegurar la supervivencia y los gastos básicos (…) Los problemas de la pareja no son graves, sino que es aquello que forma su entorno lo que tiene importancia y relevancia (problemas familiares, económicos, etc) (…)  Inteligencia y habilidad para transformar la propia vida, habla de talentos potenciales y habilidades creativas, predice una oleada de energía e intuición como motor para poner en marcha nuevas oportunidades (…) Oportunidad para una nueva vida si se consigue desprenderse de la anterior. El paso a una etapa completamente nueva.”  

Libro del Tarot

-Julia Querol-

Hace un año tuve unas sesiones de interacción terapéutica con Luis Roberto Hernández. Mis colegas de la Universidad Católica de Colombia lo conocen y saben el tipo de ser humano que es. Yo lo admiro mucho y siento por él una profunda gratitud. Gracias a sus generosas palabras y a su capacidad de conexión empática, logré encaminarme hacia mi máxima meta existencial: COMPARTIR LA VIDA CON MI NÚCLEO FAMILIAR.

Lo logramos Luis Roberto!!!, gracias. Gracias de verdad.

Que estas palabras compartidas en el Ágora de los tiempos ultramodernos, llamado redes sociales, queden como evidencia de tu calidad y de tus cualidades. Aprendí por ahí con otro colega nuestro, que la admiración de lo bueno y lo bello es una forma de manejar la libertad. Te admiro por lo que eres y por lo que esa mente brillante y prolífica ha producido. Sin duda que has sido una gran influencia para mí. Me conoces, hemos compartido escenarios de la vida y somos amantes de las palabras.

Miguel de Zubiria, quien ha sido mi mentor durante toda mi carrera como psicólogo, dice que el afecto es más determinante para la supervivencia que el alimento. Y yo le creo. Por eso hace un año empecé ese proceso con Luis Roberto, porque tenía como meta retornar a la vida familiar, sin duda alguna, la mayor fuente de afecto para mí.

Plasmo estas palabras el 26 de enero de 2018, hace dos años exactamente empezó a gestarse Tiempos de Paz, el primer libro que tuve la fortuna de crear; en aquellos días estaba atravesando por una dura prueba existencial, y experimentando la más dura soledad. Vivía en los Alcázares, compartía apartamento con Harold Franco, mi compañero y amigo de infancia en los tiempos del internado en la Escuela de Trabajo la Linda.    

Hoy es un día especial para mí porque celebro el inicio de mi camino como creador de libros, y es curioso que lo haga expresándole gratitud a Luis Roberto, otro creador de libros. Yo estoy convencido que el haber empezado este camino de creación me ayudó a lograr la reconexión con el núcleo familiar del cual soy parte.

Coincide esta celebración con el inicio de la segunda parte de la creación de este libro que he llamado DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR. Por eso me remonto al principio, al primer relato con el que empecé este intuitivo viaje. ¿Lo recuerdas?

Una madrugada de noviembre me desperté con unas palabras dando vueltas en mi mente:

“Será mejor que lo cuentes”, “Será mejor que lo cuentes”.

Lo primero que conté fue un reconocimiento de mi realidad material:

“Yo soy un hombre materialmente pobre, esta es mi realidad.”

Por eso me preguntaba:

¿QUÉ HACER PARA EVOLUCIONAR DE LA POBREZA HACIA EL BIENESTAR?

Con esta pregunta en mente continué caminando, tenía la intensión de escribir intensamente todos los días, levantándome a las cuatro de la mañana dizque para recibir la energía creadora de esa hora de la vida. Pero no ha sido así, pareciera ser que los libros tienen su propio ritmo, van surgiendo según como les plazca.

En lo que llevo de este viaje me hice consciente de otras dos riquezas. Primero de mi riqueza afectiva, representada en el hecho de estar viviendo con un grupo, con mi núcleo familiar. Eso hizo que superara esa dolorosa sensación de soledad que me acompañó durante el tiempo que estuve en el exilio afectivo. Por primera vez en mi vida, pude disfrutar de una navidad y fin de año en paz y cerca a los seres que más amo en mi vida: Luz Adriana, Orianna y Dante. ¿No es verdad que estar cerca a la familia que has cocreado es una gran riqueza afectiva?

La segunda riqueza de la que me hice consciente es la riqueza intelectual. Reflejada en el hecho de estar creando libros que me ayudan a conocerme y relacionarme. Me di cuenta que este es el propósito de estos libros, saber qué soy, quién soy, qué quiero y qué hago. Esta es una gran riqueza intelectual, ¿No crees? Además, es un puente para relacionarme con aquellos seres que por alguna u otra razón, entran en contacto con estas palabras y sienten curiosidad por conocer a quien está detrás de estas letras. Esto me encanta, que los libros que creo me lleven a conocer personas es para mí una gran fuente de alegría. Miguel lo sabe muy bien, cada nuevo vinculo es una fuente de felicidad. Más oxitocina, más serotonina, más dopamina, más endorfinas, es la recompensa del cerebro cuando constata que hemos logrado establecer una nueva conexión con otro ser humano. Ayer me quedó muy claro esto luego del encuentro con Rodolfo y Yuri, el vínculo es lo más importante. El vínculo en sí mismo, no como medio, sino como fin. Ser consciente de esto es una gran riqueza, ¿No crees?

Con estas dos grandes riquezas deseo atraer la riqueza material. Ya la estoy sintiendo, hoy tengo $9.600 pesos en mi billetera de Mario Bros, éste es todo mi capital material, pero no estoy pobre. Disfruto de esas dos grandes riquezas; la riqueza afectiva: representada en la cercanía con mi núcleo familiar y ese par de amigos (Rodolfo y Yuri) que son un inmenso tesoro para mí, además de muchos otros vínculos que tengo por ahí listos para ser cultivados; y la riqueza intelectual, de la cual me hice más consciente luego de escuchar a una mujer extraordinaria llamada  Eva que dijo:

“Las palabras son cosas”

¿POR QUÉ EVA SNIJDERS DIRÁ QUE LAS PALABRAS SON COSAS?

Si las palabras son cosas entonces es posible producir palabras reflexionando sobre la relación entre las cosas y las experiencias de la vida. Las experiencias propias y comunes, mutuamente influyentes.

Si las palabras son cosas las puedo conectar y compartirlas en forma de relatos. Con estos relatos practico el Storytelling y doy a conocer mi servicio.

¿Cuál es mi servicio?

¿Qué palabras puedo crear para compartir este servicio que estoy destinado a prestar?

Producir palabras es crear cosas.

Las cosas no son solo tangibles sino también intangibles.

Yo soy un creador de cosas intangibles que le sirven a las personas para descubrir el sentido de su vida.

La esencia es el sentido.

El elixir vital es el sentido, así lo aprendí de Antonio Núñez, el primer ser humano al que escuché hablar sobre Storytelling, me encanta su libro:

SERA MEJOR QUE LO CUENTES.

-Los relatos como herramientas de comunicación-

Eva, una Storyteller, me ayudó a ser consciente de una parte esencial de lo que soy:

Un Storyteller.

Aquella madrugada de noviembre, sin ser consciente de ello, me levanté a dar comienzo a mi camino como Storyteller.

Quizá, en esencia, eso es Luis Roberto, un narrador, que al igual que yo, estudió psicología para intentar comprender un poco los misterios de la naturaleza humana, y que también estudió filología para hallarle el sentido a las palabras, y que no contento con ello estudio también filosofía para preguntarse a lo mejor por la razón de nuestra existencia en este plano de la vida.

En fin, conjeturas para darle sentido a lo que vivo, me gusta mucho como ha quedado este relato, ahora que ya soy consciente de ser un Storyteller, pretendo tejer este libro partiendo de la reflexión de los trece primeros relatos. Y así hasta completar las seis partes de este libro, una cosa que me servirá para conocerme un poco más, pero más importante aún, para relacionarme con aquellos que se conecten con estas palabras.

Ahí nos vemos.

Abracadabra.

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10. JUGAR!!!

“La felicidad no es un estado que se pueda buscar directamente, sino una experiencia que acompaña a la acción, una actividad. No es haber jugado lo que nos proporciona satisfacción, sino estar jugando.”

-José Antonio Marina-

“No se trata del lugar que al juego corresponde entre las demás manifestaciones de la cultura, sino en qué grado la cultura misma ofrece un carácter de juego”

“Todo juego es, antes que nada, una actividad libre (…) El juego es libre, es libertad” 

Johan Huizinga

-Homo Ludens-

 “Juego…luego existo”

Darío Silva

 ¿QUÉ VAS A JUGAR PARA LOGRAR LO QUE DESEAS SER?

-Oye papi.

-Dime hijo.

-¿Cuál es tu juego preferido?

-Mmm, el Tarot.

Y Orianna dice:

-¿No es Mario Bros?

-A si, si, ese era mi juego preferido en la infancia, soy modelo 80 y crecí jugando Mario Bros en unas maquinitas que estaban ubicadas en una panadería del barrio Villa Santana, sector Intermedio, en la ciudad de Pereira. Recuerdo que funcionaba con monedas de $20 pesos que había que depositar cada tres minutos. Alrededor del jugador de turno se hacía toda una barra que animaba y descubría los trucos del juego.

Estoy haciendo memoria y recuerdo una niñez con mucho juego. Tengo en mente los cuatro años que viví en Villa Santana, entre los ocho y los doce años, me la pasaba más en la calle que en la casa, mi felicidad era estar callejeando, prefería eso a ser testigo de las constantes peleas en casa. En la calle, además de jugar Mario Bros en la panadería del “Sarco”, me gustaba jugar dominó, parqués y bingo con unos vecinos que todas las noches se reunían a jugar. También era muy aficionado a jugar 21, un juego de monedas con tres huecos que se abrían en la tierra, varias peleas tuve en ese juego.

Como todo niño, mi vida giraba en función del juego. Mientras plasmo estas líneas escucho de fondo la banda sonora de Mario Bros y siento que me transporto a aquellos años. De alguna manera, los permanentes conflictos en casa me dieron la libertad de buscar en el juego una vía de escape. Jugar y leer, especialmente las revistas que me atraparon en mi niñez: Kaliman, Águila Solitaria y Memin. Pienso en la infancia que ahora están viviendo mis hijos y me regocijo en constatar lo diferente que es el entorno en el que ahora ellos están creciendo. Quizá no con la libertad de callejear que yo tuve, pero si con más atención y cuidado. Toda una tribu en torno suyo.

Esa exagerada libertad que tuve en mi niñez me llevo a vivir una experiencia que yo mismo busqué, el internamiento en un centro de reeducación, allí, en la Escuela de Trabajo la Linda, en la ciudad de Manizales, viví de los 13 a los 16 años. Y jugué, jugué mucho. Todos los días hacíamos deporte, además de labores de mantenimiento, estudié y aprendí un oficio que nunca ejercí, la metalistería.

En la juventud, no recuerdo haber jugado tanto, pero si monté mucho en bicicleta, en la época de la universidad ese era mi medio de transporte, me encantaba andar por Bogotá en bicicleta, especialmente en mis tiempos de mensajero en la OPAN.

Y ahora en mi adultez, un amigo muy especial me conectó con un juego que me entretiene mucho y de paso me ayuda a conocerme y conducirme por los laberintos de la vida. Me refiero al enigmático Tarot.

Yo soy un jugador del Tarot de Marsella, me encanta ese juego de cartas, muy diferente al juego que practicaba mi padre, quien en su juventud fue un jugador de “fierro”, un juego de cartas con la baraja española que a su vez aprendió viendo jugar a su padre. “Fierrito” le decían a mi padre, quien también ha sido un avezado jugador de parqués, mi madre también disfruta mucho de este juego, legendarias son las batallas que ha tenido con mis sobrinos.

Jugar es una actividad que enriquece el espíritu, ¿Qué sería de la vida sin jugar? Muy aburrida.

Jugar produce bienestar, sin duda alguna, y más aún cuando se hace en compañía de quienes amamos, con la familia y los amigos. Yo por ejemplo tengo un par de maestros de juego que me muestran la importancia de compartirte con tus hijos en torno al juego, Dante y Orianna son muy creativos, yo soy más bien perezoso para jugar con ellos, por eso plasmo estas palabras para hacerme consciente de lo crucial que resulta jugar con mis hijos.

El viaje hacia el bienestar hay que hacerlo jugando, disfrutando de esos momentos mágicos que nos permiten experimentar la dicha de la existencia.

A lo mejor y resulte ser cierto eso que algunos dicen:

-Ándrez, la vida no es más que un gran juego en el que nunca perdemos, solo aprendemos.

¿Tú que crees?

Publicado en PROYECTO AMIGO

EL PROYECTO AMIGO

proyecto amigo

Me estoy dejando guiar por mi intuición.

Por eso hoy amanecí sintiendo una profunda necesidad afectiva:

Necesito Amigos.

Amigos para aprender a Valorar, Conocer e Interactuar.

Amigos para Crecer.

Amigos para Trascender.

Amigos para Vivir.

Amigos para Trabajar.

MI AMIGO ESTA EN CASA.

Un amigo es una bendición de Dios.

Por eso es tan vital valorar a tu amigo.

Porque a través de tu amigo Dios te provee de afecto, sabiduría y pan.

Tu amigo es un tesoro.

Recibir a tu amigo en tu corazón es como recibir las riquezas que Dios tiene para ti.

En la foto estoy con dos grandes amigos, los tres tenemos una historia y un lugar en común:

Escuela de Trabajo la Linda.

Publicado en PROPUESTAS

LA REEDUCACIÓN AFECTIVA -CARTA AL PADRE ARNOLDO ACOSTA-

Diapositiva1 

“Cada joven que se re-educa es una generación que se salva”

Luis Amigó

 

 

Muy apreciado Padre Arnoldo:

En la vida de toda persona hay vínculos afectivos que lo marcan. Vínculos que dejan huella para toda la vida.

En lo profundo de mi corazón, siento que usted es uno de esos vínculos que ha marcado mi existencia.

Hace 20 años tuve la oportunidad de conocerlo.

Aquel 13 de noviembre de 1993 llegue a la Escuela de Trabajo la Linda. Era un viernes, después de 8 horas de viaje acompañado por el padre Wilson Saldaña llegué al que seria mi hogar durante los siguientes tres años de mi vida.

Usted me recibió con esa amabilidad y acogida que siempre lo ha caracterizado y quizá mi carencia afectiva hizo que inmediatamente viera en usted una figura paternal.

Desde entonces, este sentimiento siempre ha estado en mí y como alguna vez se lo expresé en otra carta que hace años le escribí, para mi usted ha sido como un “ángel protector”.

Nuestras vidas entonces han estado unidas desde ese momento.

¿Por qué?

¿Cuál será el propósito de este vínculo?

Antenoche lo vi a usted en mis sueños. Y eso me parece muy llamativo. Lo interpreto como una señal. Por eso he decidido hacerle caso a mi intuición y sentarme a redactarle esta carta que hace mucho tiempo estaba pensando escribirle.

Siento que ha llegado el momento.

Alguna vez le conté que andaba metido estudiando el tema de la Afectividad Humana. De hecho, me pidió usted que le pasara una propuesta para trabajar el tema con los religiosos. La verdad es que en ese momento no me sentía seguro de lo que sabia, por eso deje pasar esa oportunidad.

Pero hoy es muy diferente.

Creo que ya estamos listos para hacerle una propuesta.

Y digo estamos, mi querido Padre Arnoldo, porque no le hablo solamente como individuo, sino como una parejapadre y Formador Afectivo.

Encontré mi sendero Padre!!!!

Tengo una Neofamilia!!!!

Una Mujer (Luz Adriana), dos hijos (Orianna y Dante) y un Trabajo con Sentido.

La Vida, Dios, como quiera que le llamemos me ha dado este regalo, ha compensado mis carencias infantiles. Me ha dado una oportunidad para ser feliz.

Mi estimado Padre, yo comparto mis días con una Mujer Maravilla. Una sabía mujer que ha sabido encaminarme con amor y firmeza por un sendero que no creía para mí.

Pero sabe algo, no obstante mi tozudez y mi egoísmo, siento que he podido escuchar su llamado a construir una vida con sentido gracias a la semilla que los Terciarios Capuchinos sembraron en mí.

Padre, de no haber sido por la providencial intervención de los Terciarios en mi vida, mi sendero habría sido otro, muy seguramente me habría ido al abismo. En términos amigonianos: me habría descarriado.

Yo creo firmemente en el lema de los Terciarios:

“Cada joven que se re-educa es una generación que se salva”.

Yo soy un fruto de los Terciarios Capuchinos.

Yo soy un resultado de esta Filosofía Amigoniana.

Ya tengo 33 años Padre. Una Familia, y una pasión intelectual: el estudio de la Afectividad Humana.

La Familia y la Afectividad están totalmente conectadas.

Por experiencia propia puedo afirmarle que al igual que la construcción de una vivienda, la construcción de una Familia requiere Herramientas, nosotros le llamamos Herramientas Afectivas.

Padre, usted mismo sabe que quienes pasamos por un Centro de Reeducación venimos de familias desestructuradas, disfuncionales.

Familias donde la violencia intrafamiliar esta a la orden del día.

Familias donde el amor genuino brilla por su ausencia.

Familias donde la principal característica es la indiferencia.

No de otra forma se puede explicar que uno termine en un proceso de reeducación.

Uno no elige su Familia de origen, pero si puede elegir su Neofamilia.

Y más que elegirla, puede construirla.

Hoy, con la experiencia de la vida, y el conocimiento de la Afectividad Humana, soy consciente de la importancia vital que tiene para un individuo vivir en comunidad, y esa primera comunidad es la Familia.

Esta es pues, la tesis central de lo que nosotros llamamos la Reeducación Afectiva.

La Reeducación Afectiva es enseñarles a los jóvenes Herramientas Afectivas para construir Vínculos Afectivos. El primero de ellos, su pareja.

Una buena relación dpareja salva la vida.

Una buena relación de pareja es la semilla de una buena Familia.

Una buena Familia es el núcleo de una buena sociedad.

Mi estimado Padre, queremos, sabemos y podemos enseñarle Herramientas Afectivas a los jóvenes que hoy están bajo el cuidado de los Terciarios Capuchinos en sus Centros de Reeducación.

Esta es nuestra propuesta, mi esposa y yo Trabajamos Juntos en esta tarea.

Ya estamos listos Padre. No solamente desde la teoría y el respaldo que puede dar un titulo académico, sino y sobre todo, desde la practica y la experiencia vital.

Con esta carta pretendo llamar su atención, y lo hago públicamente porque la misión de los Terciarios Capuchinos hoy más que nunca es sumamente relevante en nuestro país.

Un país en el que se vienen incrementando alarmantemente las tasas de abandono infantil y de criminalidad juvenil.

De igual manera, a la espera de su llamado, le seguiré escribiendo cartas mostrándole las bondades de la Reeducación Afectiva y del por qué son los Terciarios Capuchinos los llamados a aplicar este concepto en el trabajo con esos muchachos que tanto lo necesitan.

Un fuerte abrazo mi querido Padre Arnoldo.

Uno de sus tantos hijos de oficio,

Andrés.

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LLEGUÉ A LOS 32 AÑOS Y DESCUBRÍ LA LABOR DE MI VIDA: LA FORMACIÓN AFECTIVA (Parte 2)

Mis amigas: Cony, Luz Adriana y Marleny

El quinto escenario son los amigos. Como la gran mayoría de personas, desde mi infancia he tenido relaciones que podrían ser calificadas de amistad, pero que bien valoradas no son tal. Y llegamos a la adultez considerando amigos a quienes no lo son.

Se suele confundir a los compañeros con los amigos. Yo por ejemplo pensaba que había tenido amigos en mi infancia, pero fueron más bien compañeros barriales. Luego en el internado llegue a tener mas de tres años de convivencia con compañeros de esa época, a propósito, la corriente de la vida me volvió a cruzar con dos viejos compañeros de ese tiempo en la Escuela de Trabajo la Linda. Néstor González y Harold Franco. El primero, sumergido en el mundo del circo de los políticos colombianos, admirador furibundo de viudos de poder. Y el segundo, un comerciante aventurero además de un talentoso artesano del pan. El día que nos encontramos experimenté una intensa alegría.

Con Néstor ocurre algo muy particular. Nuestros pasos han sido muy paralelos. Además de compartir en la Linda, fuimos compañeros en el San Rafael –un colegio de los Terciarios en Manizales-. Lo recuerdo como un destacado futbolista, aguerrido para los deportes y también como líder, será por eso que terminó metido en ese oscuro mundo de la política chibchombiana. Pero también, ya en la adultez vinimos a tener algo más en común. La Universidad. Por esas vueltas de la vida, Néstor termino estudiando Derecho en la misma universidad donde yo estudié psicología. Un día de septiembre de 2009 por pura “casualidad” nos encontramos en un foro sobre la reelección presidencial en la católica. Para ese entonces él era un Edil uribista de San Cristobal y yo abogaba por la causa antireeleccionista.

Con Harold nos encontramos meses después. Valga decir que la única pelea que tuve en el internado fue justamente con él. Y en plena celebración de la virgen de los dolores –patrona de los Terciarios Capuchinos-.

Con ninguno de los dos me he vuelto a encontrar, pero el lazo esta conectado. Ellos son muy importantes para reconstruir esa época del internado. Para elaborar esa historia común. Porque los tres, a nuestra manera, somos hijos de una generación de padres indiferentes y los tres, de alguna forma hemos escapado a las consecuencias que eso trae. Unos mas que otros.

Mi adolescencia y temprana juventud me dejó un amigo que visto desde la Formación Afectiva, también fue solo un compañero. Aunque lo recuerdo de forma muy especial. Alex y yo también compartimos el hecho de una infancia difícil, luchada, trabajada. Nos conocimos semestralizando el bachillerato. En decimo grado. Una vez graduados nuestros destinos tomarían su rumbo. El día que yo ingresaba a la universidad, Alex entraba al ejército a prestar servicio militar; “deber patrio” que hoy me alegro inmensamente de haber evadido. Aun lo aprecio, y anhelo que la Vida me lo vuelva a poner en el camino, lo recuerdo como un buen muchacho y un notable basquetbolista.

En la universidad también tuve compañeros que llegué a pensar eran amigos. Pero no fueron tal. O mejor, como sostiene la Formación Afectiva, fueron amigos biológicos. De esos que solo están para compartir placeres, para beberse unas polas. De esa época aun sigue vigente el lazo con Liliana Gil, quien siempre se acuerda de mí cada vez que cumplo años. Y ayer no fue la excepción.

Mis dos únicos empleos como psicólogo tampoco fueron espacios para el cultivo de la amistad. Aunque conservo muy gratos recuerdos de compañeros que tuve en la OPAN y en el COLSES: Marthica, Martin Carvajalino, Oscar Jimenez, Francisco Álvarez, Claudia Montaño, Gina Cruz, Emerson Arias, Edwin Triana, José Ríos, Mauricio Cercado, Mary Luz, Ángela, Mónica.

En conclusión, mis verdaderos amigos serán mis colegas de Oficio, serán los Formadores Afectivos con los que cultivaremos una genuina amistad socioantropologica.  Una amistad duradera, de esas que son para toda la vida, para envejecer juntos.

Hoy mis amigos están en mi tribu familiar. La primera de ellas: mi amiga, esposa, socia, amante y coequipera: Luz Adriana. También son mis amigas mis cuñadas: Patito y Marleny.

Ya hemos empezado a caminar con Aura, Mari, Juan Pablo y Melany; nuestros Aprehendices de Crianza Formativa. Con quienes hemos entrado en una nueva etapa del proceso de formación.

Lo mismo ocurre con Martin y Angie. Un Odontólogo con vocación de formador y una Optómetra que podría encontrar en la Crianza Formativa una manera de crear conexión afectiva con su hijo y de paso ganarse la vida enseñándole a otras madres solteras a hacer lo mismo.

Con Luz Adriana y Cony.

Por ahí esta dando señales de humo una persona que anhelamos tener en nuestro barco: Cony. Un tremendo talento psicológico-artístico que se malograría si se queda viviendo en el bosque con los lobos.

Tengo un amigo socioantropologico, que es mi maestro y mi padre cultural. Hablo de Miguel De Zubiría, quien me adoptó para su causa de la Psicología Afectiva y nos mostró los primeros memes de la Formación Afectiva. Este es un vínculo que me genera mucha alegría. Es un padre que me presta atención y me guía por el selvático mundo de la ciencia.

Con mi mentor y maestro Miguel De Zubiria

Ahora caigo en cuenta de algo. A falta de un padre biológico que me prestara atención, la Vida me recompensó con dos padres psicológicos: el padre Arnoldo y mi suegro Silvino. Y con un padre socioantropologico: mi maestro Miguel De Zubiría.

Por eso hoy a mis 32 años me siento tan pleno y tan tranquilo. Por que tengo una nutritiva Neofamilia. Estoy rodeado de personas que genuinamente me quieren. Tengo tutores afectivos e intelectuales que me están guiando y descubrí mi propio camino: el de la Formación Afectiva. Y con tanta fortuna que es el mismo camino de mi amada. De modo que si hay algo que puede representar la felicidad, es esto. Una vida con sentido.

Esta vida con sentido me pone a pensar en el sexto escenario: los grupos. Somos animales sociales y como tal, necesitamos de los grupos. La primera oportunidad que tenemos de experimentar un sentido de comunidad es en la familia. ¿Y qué hacer cuando ésta falla? Apelar al grupo. El problema es que no todos los grupos son saludables desde el punto de vista afectivo. Muchos son una prolongación autoritaria, permisiva o indiferente de la familia, que busca hacerse con los recursos de sus miembros (dinero, tiempo y atención) sin ninguno tipo de retribución más allá de la sensación espuria de comunidad.

Nunca he sentido la necesidad de vincularme a un grupo. Ni político, ni religioso, ni de ningún otro tipo. Más bien he intentado crear grupos. En mis tiempos como estudiante de psicología lo intenté una vez, pero mi falta de experiencia me paso la cuenta de cobro. Años después cuando volví a estudiar Derecho lo intenté de nuevo, esta vez avance un poco más al darle vida a un periódico estudiantil que llamamos El Altavoz. Esa experiencia me mostró que era capaz de liderar, pero todavía seguía muy biche y por eso no progresó. Después lo intenté de nuevo con una revista sobre diversidad sexual y como no era mi causa vital, también tuvo una corta vida. La siguiente prueba fue el primer intento de construir un grupo alrededor de la Formación Afectiva. Recuerdo que invitamos a unas personas para llevar a cabo un diplomado en Afectividad Humana. De hecho lo hicimos, y nos dejó una profunda experiencia. Además del conocimiento, la certeza que esa no era la forma de darle vida a una comunidad y por eso cerramos esos vínculos y seguimos adelante con nuestra causa.

Por primera vez desde que estamos metidos en esto de la Formación Afectiva siento que estamos listos para construir comunidad. Por eso los Formadores Afectivos nos agrupamos en lo que con mi esposa Luz Adriana hemos denominado como COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER. Técnicamente hablando este es un Grupo Formativo y su propósito es el mismo de la Formación Afectiva: formar personas talentosas para gobernar sus vidas, vivir en pareja, criar a sus hijos, trabajar por si mismos y por los demás.

Este propósito de la Formación Afectiva me conecta con el septimo escenario: la sociedad. Tenemos un chivo expiatorio para echarle la culpa de todos los males que vivimos como sociedad: los políticos. Éstos recogen siempre el agua sucia, aunque a decir verdad, su falta de creatividad y ambición egoísta sin límites les hace merecedor a tan generosa consideración. Pero viéndolo bien, el problema no son los políticos, es la pobre concepción que tenemos de lo que la significa la política. Es la ignorancia y la pereza. Es una cultura que se han entroncado en nuestro ADN social. La cultura de lo fácil y rápido. Por eso es que Colombia es tierra fértil para pirámides, regueton, narcotráfico, prostitución, sicarios, bandas criminales y políticos clientelistas. Las empresas de televisión se lucran vendiendo esa parte de la realidad colombiana con la excusa de estar creando conciencia social. De los canales nacionales, el único que saca la cara es Señal Colombia.

De modo que con respecto a la sociedad podemos asumir dos posturas: o somos súbditos o actuamos como Ciudadanos. En el primer caso, concentramos nuestras energías para quejarnos de la ineficiencia del Estado. O peor aun, somos absolutamente indiferentes. En el segundo caso, ser Ciudadano significa tomar parte activa en la solución de los problemas sociales que nos aquejan. Significa trabajar en la construcción de esa sociedad en la que anhelamos vivir. Esto se convierte incluso en una creativa forma de ganarse la vida. Eso es precisamente la Formación Afectiva. Un Oficio que le apunta a un tipo de desarrollo que es más potente que el desarrollo económico. Me refiero al Desarrollo Afectivo.

Cuando una persona tiene un óptimo Desarrollo Afectivo dirige su existencia de forma eficaz; se conoce, se valora, se administra y se gobierna. Quien interactúa adecuadamente consigo mismo, es mucho más hábil para interactuar con los demás. Empezando por la interacción con su pareja, sus hijos, sus amigos, su familia. Una persona con buen Desarrollo Afectivo tiene más conciencia social y por ende, contribuye con el desarrollo de la sociedad en su conjunto. Por eso esta tan potente el Oficio de la Formación Afectiva.

Este es nuestro aporte a la sociedad en la que vivimos. Ahora nuestra tarea, además de seguirnos formando, es formar Formadores Afectivos. Construir una Comunidad, una Tribu Formativa que le de vida a otras tribus. Preparar hombres y mujeres para que gobiernen sus vidas, construyan relaciones de pareja de largo aliento, críen a sus hijos, trabajen por sí mismos y por los otros. En suma, que sean Formadores Afectivos.

Y aquí aterrizo en el octavo escenario. La naturaleza. Somos parte de la naturaleza, una forma más como ésta se expresa. Sin embargo, separarnos de ella es lo que nos complica la vida. Ahora pienso que no estar bien con uno mismo, ni con quienes te rodean, repercute sobre la forma como nos relacionamos con la naturaleza. Solo ahora en mi vida adulta vengo a ser consciente de esto. Y la Formación Afectiva me llevó a ello. La explicación que tengo es la siguiente:

Existe una Habilidad Afectiva que se llama el Autocuidado. Cuando yo me cuido a mismo, también cuido al otro. Y ese otro no es solamente un ser humano, sino, como diría el budismo cualquier cosa viviente, es decir, la naturaleza misma.

Así lo comprendo hoy, como la Formación Afectiva es un proceso que solo acaba con la muerte, seguiré aprehendiendo, tengo por delante un largo camino de estudio, practica y enseñanza.

Este es mi camino, y este artículo es una introducción a los temas sobre los que reflexionaré de aquí en adelante. Me dedicaré a sentir, pensar y practicar la vida. A formarme para formar.

Aquí puedes la primera parte de esta bitácora vital. 

Publicado en andres granada

ARTICULO # 75 ¿QUIÈN SOY?

Me llamo Eduardo Andrés Granada Becerra, soy un hombre en constante evolución que tiene como propósito existencial convertirse en un buen Ser Humano.

Tengo el privilegio de provenir de una humilde familia. Mi padre,-llamado también Eduardo- es un guerrero digno de emular que esta ad portas de obtener su pensión como vigilante. Mi madre, -Ines- es una de las mujeres de mi vida. Paciente y tranquila “ama de casa” que me inspira en mi trasegar por este mundo.

Naci en Pereira (Risaralda) una pequeña y pujante ciudad del eje cafetero colombiano. El 16 de septiembre de 1980.

Podría decir que mi viaje empezó a los 12 años cuando salí de casa a buscar la posibilidad de un mejor futuro.

La primera estación de esa temprana aventura fue la ciudad de Cali. Allí fui a parar llevado por la promesa de unos tíos que me ayudarían con los estudios. No fue mas que una fugaz ilusión y terminé “vendiendo chitos” en la terminal de la Ermita.

Sin haber cumplido los 13 años, decidí continuar con el viaje. Esta vez “el destino” me llevaría a la fría capital de Colombia, Bogotá. Recuerdo que llegué a un hotel que en aquel año 93 se llamaba “Hotel Mediterráneo”, hoy es el más reconocido de los prostíbulos de la ciudad, “La Piscina” (quienes vivan en esta ciudad seguramente habrán escuchado de este lugar).

Siempre me ha gustado leer revistas y en una SEMANA de la época leí un artículo sobre el padre Javier de Nicolò y su obra en favor de los niños de la calle. Mi meta era encontrarlo y  pedirle ayuda. Nunca lo conocí. En su lugar, gracias a la recomendación de un taxista fui en búsqueda de quienes serian mis benefactores en los 13 años siguientes de mi existencia.

En efecto, la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos, una organización católica creada por un religioso español en el siglo XIX, Fray Luis Amigo y Ferrer, se convirtió en mi tabla de salvación.

Es así que terminé viviendo en una de sus tantas casas de reeducación. El Centro de Orientación Juvenil Luis Amigo, ubicado en el municipio de Cajicà, al norte de Bogotá.

Allí estuve escasos dos meses, dado que fui trasladado a la ciudad de Manizales. Una nueva estación. En la Escuela de Trabajo la Linda (hoy Ciudadela los Zagales) estuve por espacio de tres años. Desde finales del año 93 hasta finales del año 96.

Por esas cosas de la vida que muchas veces no encontrarnos como explicarnos, mi familia, que por entonces se había desintegrado, terminó viviendo en Bogotá. Un cáncer benigno de mi hermana menor, Gloria, llevo a que mi padre se trasladara de ciudad con suma urgencia, para que su pequeña hija fuera operada en el Instituto de Cancerología.

Esa desafortunada circunstancia trajo como consecuencia la reunificación familiar. Por eso regresé en diciembre del 96 a la ciudad que había visitado de paso tres años atrás. Desde entonces, los tres hijos de Eduardo e Inès ya hemos “echado raíces”, hasta mi hermana Gloria, que hoy goza de muy buena salud es madre de dos hijos, – Juancho y Gabo-; mi otra hermana –Viviana- tiene tres: Dylan, Pipe y Mafe. Y yo, soy un feliz y afortunado padre de una bebe que nació el 31 de enero de 2009. Mi bella ORIANNA.

En el año 97 empecé mi vida laboral formal. Fui contratado como mensajero en la OPAN (uno de los programas de los Terciarios Capuchinos). En el 98 termine el bachillerato y en el 99, gracias a la ayuda del director de la organización –el padre Arnoldo Acosta-ingresé a la Universidad Católica de Colombia a estudiar psicología.

En el año 2001 fui “ascendido” a vigilante y me encargaron el cuidado de una de las casas de los Terciarios Capuchinos. Motivo por el cual, resulté estudiando en jornada diurna como si fuera uno de los pocos privilegiados que en este país no tienen que trabajar de día y estudiar de noche para poder pagar una matricula absurdamente costosa por su “derecho” a educarse.

El caso es que debido a ese “privilegio” intente cursar otra carrera al tiempo que estudiaba psicología. Fue así que hice un par de semestres en la ESAP y en la Universidad Pedagógica, estudiando Administración Publica y Ciencias Sociales respectivamente. Incluso después de graduarme como Psicologo, regresé a la Católica a estudiar Derecho. Hice hasta tercer semestre.

Francamente, hoy en día siento que estudié en la universidad equivocada. Seguramente mis colegas se sentirán orgullosos, pero mal haría yo en expresar algo que no siento. No es mi talante.

Terminé materias en el año 2004. Pero solo me pude graduar hasta el año 2006 ya que decidí hacer un trabajo de grado que me tomó casi dos años terminar. Efectivamente, me di a la tarea de abordar el GENOCIDIO POLÍTICO DE LA UNION PATRIOTICA desde una perspectiva victimologica.

Cabe recordar que la UP fue victima del exterminio a manos de fuerzas de ultraderecha y agentes del Estado colombiano. Se estima que fueron más de 5 mil personas las que fueron sacrificadas. La gran mayoría de los casos aun siguen en la impunidad.

Después de ser mensajero y vigilante, tuve la posibilidad de trabajar como Psicólogo en uno de los colegios de los Terciarios Capuchinos. El Seminario Espíritu Santo (COLSES). En diciembre de 2006 me retiré. Sabia que mi camino no estaba en el ejercicio formal de mi  profesión, de modo que, a partir del 2007 me entregué de lleno a mi verdadera formación. Es decir, me dediqué a leer con ahínco.

Regresé al circuito laboral en octubre de 2008. Esta vez en el Hospital Rafael Uribe Uribe. La propuesta resultó demasiado atractiva en la medida en que me correspondía posicionar la política pública LGBT en la Localidad. Y en los últimos meses trabajé como referente de Salud Mental. Me retiré en agosto de 2009.

Me he convertido en un especialista en “fracasos”. Por fortuna, pues se aprehende más de éstos que incluso del mismo éxito. Tengo en mi haber una frustrada revista de estudiantes de psicología; un periódico estudiantil que alcanzó a ver la luz cuando estudiaba Derecho (se llamaba EL ALTAVOZ) y una revista de diversidad sexual (SER).

Debo reconocer que todos fracasaron por mi falta de experiencia, sin embargo, lo aprendido en esas aventuras fue mas valioso y productivo para mi vida que los mismos cinco años invertidos en mi educación como Psicologo.

Mi verdadera formación la he obtenido de la lectura. Soy un fervoroso cultor del conocimiento. No imagino la existencia sin un libro a mi alcance. Gracias a este delicioso hábito he podido darle forma a un proyecto de vida al que he denominado como COMPETENCIAS DE TERCERA OLA.

Formación para el Bienestar; Marca Personal (Personal Branding) Competencias Afectivas Intrapersonales, Interpersonales y Sociogrupales; Educación para la Sexualidad; Analistas Simbolicos; Aprehender a Ser Padres, Tecnologias de Internet; Conciencia Ecológica, Alfabetizacion Politica y Emprendimiento Social.

De eso trata este Blog, mi propósito es escribir sobre cada una de estas competencias y materializarlas en proyectos provechosos para la humanidad.

El primer proyecto es FORMACION PARA EL BIENESTAR. El cual, es la base para desarrollar los demás.

Esta es mi apuesta para el resto de mis días y espero que se convierta en un buen aporte para la mayor cantidad de personas.

Estoy soy y espero llegar a SER. Hoy, bordeando los 30 años no vislumbro camino diferente que el  del Emprendimiento Social. Es justo reconocer que soy muy mal empleado, no estoy dispuesto a ser un replicador del sistema, me niego a aceptar que mi vida transcurra en una oficina de 8 a 5 y de lunes a viernes, haciendo fuerza para que la próxima reducción de personal no me perjudique.

Respeto a quienes eligieron ese destino para sus vidas. Pero en lo que a mi concierne, estoy convencido que se puede hacer algo mucho más productivo con la vida. La humanidad lo necesita y quienes pensamos así, lo merecemos.

A esto he consagrado mi vida.

La difusión y desarrollo de proyectos alrededor de estas COMPETENCIAS DE TERCERA OLA es la estrategia que he trazado para cumplir con mi mision en este mundo, y es “CONTRIBUIR CON LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA Y LA FORMACIÓN DE SERES HUMANOS”