Publicado en ANDREZ PAZ PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

EL ARTE SANA… Y ADEMÁS LIBERA DE LA SOLEDAD QUE MATA

ARTE SANA

Son muchos los testimonios que dan cuenta de la eficacia del arte como forma de terapia.

El arte sana.

El arte une.

El arte estructura.

El arte le da sentido a la vida.

Necesito sanarme porque como bien lo señalara el filósofo Cancerbero:

“Ninguna herida sana sin cicatriz”.

Mi herida no ha cicatrizado, aun siento un profundo dolor. La verdad es que me acostumbré a vivir con él. Pero ya no lo quiero más.

Necesito liberarme de este dolor para empezar a crecer.

Porque ese es nuestro destino, crecer, y si nos lo permitimos, trascender.

El arte sana, creo fervorosamente en ello.

El arte es vida y sana la vida.

Y como creo en ello, entonces voy a apelar al arte para sanar mi vida.

La escritura es un arte.

Escribir es mi pasión.

Por eso creo que escribiendo podré curar mi corazón.

Ahora bien, la pregunta es:

¿Escribir que?

¿Escribir sobre que?

Llevo años como aprehendiz de este oficio. Escribiendo relatos, bitácoras, crónicas, ensayos, columnas. Mis lienzos han sido mis cuadernos de notas y mi blog.

He acumulado más de cien cuadernos y he publicado más de 600 entradas en mi blog personal.

Después de esta larga y copiosa practica, creo que ha llegado la hora de convertirme oficialmente en un escritor. Pero lo hago no para vanagloriarme sino para sanarme.

Escribir es mi terapia afectiva.

Por eso quiero escribir sobre mi vida.

Sobre lo que soy y hago.

Sobre lo que fui e hice.

Sobre lo que quiero ser y hacer.

Creo que un escritor se afirma como tal cuando crea su primer libro.

Concebir y parir un libro es lo que lo gradúa a uno como escritor.

Ya tengo una historia para contar.

La historia que más conozco, la mía propia.

La historia de Andrez Paz.

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Publicado en LIBRO, PROYECTOS LABORALES

LA SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ: EL PSICOLOGO DE LA VIDA

Y yo me estoy muriendo.

No estoy viviendo, solo, sobreviviendo.

Ando pensando…

¿Qué estoy haciendo?

Me lo pregunto y no lo entiendo.

Me estoy perdiendo y confundiendo.

Y en el abismo, estoy cayendo.

¿Qué estoy diciendo?

¿Qué estoy pensando?

Estoy muy triste,

Estoy sufriendo.

Y como aprendí que el arte sana, por eso este libro estoy escribiendo.

Sinceramente, esto es lo que hoy estoy sintiendo.

Dolor.

Un dolor de verdad.

De esos que apachurran el alma.

Me duele la vida.

Agria y dulce es mi vida.

Una vida sin el amor de los hijos, sin pareja.

Una vida sin familia es una vida amarga.

Así, poco a poco se va perdiendo el sentido de la vida.

Empieza como dolor, con el tiempo la tortura se va acentuando y se va convirtiendo en sufrimiento.

Me invade la ansiedad y el miedo.

Químicamente se que por mi cuerpo circulan grandes cantidades de adrenalina, testosterona, cortisol y dinofirnas.

Todo esto me hace sentir mal estar.

Un mal estar que de no ser intervenido va camino a la depresión.

Y si me descuido, a la extinción.

Ya lo estoy sintiendo.

Por eso estas líneas estoy produciendo.

Para evitar que este monstruo siga creciendo.

Ese monstruo se me aparece cuando a las cinco termina mi labor.

Después del trabajo se intensifica el dolor.

Un dolor que se apacigua cuando me entrego a mi labor.

Hoy mi labor es el lado dulce de mi vida.

Mi labor me recupera de la agonía.

Esta labor me devuelve la fe y le da sentido a mi vida.

Yo, que padezco de soledad, laboro combatiendo la soledad de jóvenes perdidos en la vida.

Extraviados en su aventura existencial, intervengo para ayudarles a descubrir el sentido de sus vidas.

Esa tarea me llena de alegría y me motiva a trabajar para sanar mi vida.

La soledad, como las heridas profundas al cuerpo que no son atendidas, mata.

Escribo entonces para vivir.

Hoy sobrevivo, y espero que al terminar este libro, aun esté vivo para compartirlo.

Creo que en soledad, se puede dar rienda suelta a la creatividad.

No solo es sufrir, también se puede producir.

Convertir ese dolor en creación.

Si lo logro, esta será mi salvación.

Si no, se avecina mi perdición.

Vivir o morir, creo que esta es la cuestión.

Publicado en DEPRESION MASCULINA, INMADUREZ EMOCIONAL MASCULINA

¿SE DEPRIMEN LOS HOMBRES?

emociones hombres

Gracias a mi pilosa colega Constanza Londoño, ayer asistí a una conferencia suya donde el tema central era la depresión masculina.

¿Nos deprimimos los hombres?

Claro que si.

¿Por qué?

Lo dijo Constanza muy tímidamente:

Por inmadurez emocional.

Tardamos mas los hombres en madurar emocionalmente.

Eso es un hecho.

Lo he podido comprobar en mi vida personal y profesional.

Maduramos a los golpes a los trancasos.

Llegamos a enfrentarnos a los desafíos de la vida adulta (esposa, hijos) con una mentalidad adolescente y dependiente.

Esto nos lleva a ser afectivamente incompetentes.

Este tema hay que cultivarlo con mas ahinco, sobre todo el asunto de la inmadurez emocional.

Andréz Paz // Psicología de la Vida
Taller de Psicologia Practica

Publicado en ANDRES PAZ, OBRA EXISTENCIAL

¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE MI VIDA?

“…uno de los mejores predictores de felicidad es si una persona considera que su vida tiene un propósito. Sin un propósito claramente definido, siete de diez individuos no se sienten a gusto con su vida; con un propósito, casi siete de cada diez se sienten satisfechos.. Vivir una vida feliz como adulto es como tratar de conseguir un helado cuando se es un niño. Usted debe saber qué quiere y utilizar una estrategia para conseguirlo”[1].

[1] David Niven (2003) Los 100 Secretos de la Gente Feliz. Editorial Norma.

Practicar el Autoconocimiento me hizo tomar conciencia que yo nací para crear una Obra Existencial, este es el propósito de mi vida. Cada día de mi existencia lo estoy dedicando a la construcción de una Obra Vital, mi Tribu Familiar. No obstante las dificultades que esto conlleva, son más las satisfacciones que se experimentan cuando se vive rodeado de personas que te aman genuinamente y que por lo tanto, están aportándote desinteresadamente en tu evolución como ser humano.

Con la tranquilidad que proporciona el vivir en el seno de una Tribu Familiar, estoy trabajando en la construcción de una Obra Conceptual. Mi mente está enfocada en investigar y aprehender cómo es que funcionamos afectivamente los seres humanos.

El Mundo Afectivo humano es un mundo al que las ciencias biológicas, psicologías, socioantropologicas y sociobiologicas recientemente le están prestando atención. No obstante, de este Mundo Afectivo vienen ocupándose hace miles de años las mitologías, las religiones, la filosofía, el arte, la ética y otras epistemologías que desde sus respectivas lupas se han dedicado a observar y describir el misterioso y problemático fenómeno del sentir humano.

Sentires que se traducen en afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios). Afectos que nos hacen experimentar una vida paradisíaca o una vida infernal. Afectos que le dan sabor a la vida; una vida que en algunas ocasiones es amarga y otras veces dulce, y no pocas veces agridulce. Afectos que le dan color a la vida. Afectos que en últimas le dan sentido a la vida, o en su peor expresión, le quitan el sentido a la existencia.

Mi Tribu Familiar alimenta mi corazón. Mi pasión intelectual por el Mundo Afectivo alimenta mi mente. Estos dos alimentos son el combustible que le da energía a la Obra Social que estoy empeñado y comprometido en construir: una Comunidad Formativa, el alimento de mi conciencia. La labor que ocupa y ocupará el resto de mis días.

Creo que la mejor manera de ayudarse a sí mismo es ayudar a los demás. Esto significa poner nuestra experiencia de vida y nuestros conocimientos al servicio de los demás. También creo que nuestro Sistema Educativo (desde el pre-escolar hasta la universidad) padece un profundo vacío formativo.

Lo anterior significa que en ninguna fase del proceso educativo nos forman para vivir. Esto es, no nos enseñan a Conocernos, a Valorarnos, ni a Interactuar con nosotros mismos (Administrarnos; gobernarnos, motivarnos). Mucho menos nos enseñan a Conocer a los Otros, ni a Valorar a los Otros, ni que decir, a Interactuar con los Otros. Tampoco nos enseñan a Conocer a los Grupos, a Valorar a los Grupos, ni a Interactuar con los Grupos.

Este vacío formativo tiene profundas y nefastas consecuencias personales, familiares, comunitarias y sociales.

Quien no se Conoce a Sí Mismo, navega por la vida a la deriva; satisfaciendo solamente sus necesidades biológicas, sin un propósito que le dé sentido a su existencia.

Quien no se Valora a Si Mismo no se cuida, no se aprecia. Cae en uno de dos extremos: o se vuelve esclavo del ego y se supravalora, o carece de autoestima y se infravalora. Esto lleva al individuo a la autodestrucción lenta pero segura; a establecer vínculos afectivos tóxicos, a generar dependencias afectivas enfermizas.

Quien no se Administra a Si Mismo, termina siendo un postergador crónico, esclavo de sus placeres, a merced de la pereza y gobernado por sus miedos, sus culpas y sus iras.

Quien padece estas incompetencias afectivas, inevitablemente tendrá serios conflictos consigo mismo, con su pareja, su Tribu Familiar, su trabajo, su comunidad y su sociedad. El malestar será su permanente compañero. Y no solo el suyo, sino de quienes se compartan con esa persona.

¿No es este el pan de cada día en nuestra sociedad?

¿No son la soledad, la depresión y el suicidio las epidemias de nuestro tiempo?

¿Por qué la violencia intrafamiliar?

¿Por qué la violencia escolar?

¿Por qué el aumento de la delincuencia juvenil y el pandillismo?

¿Por qué el hacinamiento en las cárceles?

¿Por qué el aumento de los crímenes violentos?

¿Por qué los crímenes pasionales?

¿Por qué el aumento de los adictos a las drogas, el alcohol, el juego y el sexo?

¿Por qué el aumento de las bandas criminales?

¿Por qué la corrupción endémica de la clase política?

La respuesta podría ser la siguiente:

Como individuos, como Tribus Familiares y como sociedad padecemos de algo que me hizo tomar conciencia mi maestro Miguel De Zubiria: un profundo vacío formativo, para ser más exactos, carecemos de Habilidades Psicoafectivas. La real pobreza de nuestro país entonces no es material, es Mental.

No se nos Forma desde pequeños para desarrollar una solida Estructura Mental que nos permita coexistir pacíficamente con nosotros mismos, ni mucho menos, vivir en Comunidad, dedicados a descubrir el Sentido de nuestra existencia. Se nos pasan los años apenas sobreviviendo y luchando arduamente para llegar a fin de mes. Y si la carencia no es material, padecemos una carencia aun más dolorosa, la carencia afectiva.

La tesis es muy clara: donde hay Riqueza Mental, hay Riqueza Existencial. Esto es, Riqueza Afectiva; representada en sólidos y nutritivos vínculos afectivos (Tribu Familiar, amigos, colegas). Riqueza Intelectual; representada en profundos conocimientos sobre el arte de vivir y convivir. Y Riqueza Material; representada en la Autonomía económica que logran quienes descubren y desarrollan sus talentos, dones o facultades –como enseña Aristóteles-, y los ponen al servicio de sus semejantes –como enseña Confucio-. Para de esta manera, ganarse la vida rectamente –como enseña Buda-.

Como ha ocurrido en todas las épocas de la historia humana, el hombre siempre encuentra la manera de satisfacer sus necesidades. Pues bien, vivimos una época con una acuciante necesidad de Formación, y más específicamente, de Formación Afectiva. Esto es, de cultivar y desarrollar Habilidades Psicoafectivas que le permitan al individuo aprehender a tener una mejor relación consigo mismo y con los demás.

Las Habilidades Psicoafectivas son el recurso mental para darnos forma a nosotros mismos, para construir solidas Tribus Familiares, para crear fuertes Comunidades, para edificar funcionales Sociedades.

Ahora bien, ¿cómo hacemos para que estos conocimientos lleguen al conjunto de nuestra sociedad actual?

Yo como Psicólogo Afectivo de profesión y Formador Afectivo de oficio, ya lo estoy aplicando a mi propia vida. Además, he empezado a Formar a otros ciudadanos en mi Escuela-Taller de Formación Afectiva. Ellos a su vez serán multiplicadores. Esta es mi Obra Social, para esto vivo y de esto vivo. A esta tarea he consagrado mi existencia.

He asumido un doble compromiso: continuar dándome forma a mí mismo y a partir de mi experiencia y conocimientos, Formar a 48 personas en mi Escuela-Taller. De igual manera, lo hago practicando los principios del Altruismo Reciproco. Esto significa sin cobrar una suma especifica por mi trabajo, a cambio, solo pido un aporte económico que cada Aprehendiz este en capacidad de hacer, acorde a su sentido de justicia, gratitud y satisfacción. Aprehender sobre la Vida no tiene que ser un negocio, sino una Causa. Una causa autosostenible.

Creo en lo que alguna vez dejo dicho Henry David Thoreau:

Ha llegado el momento de que contemos con escuelas fuera de lo común, de que no abandonemos nuestra educación cuando empezamos a convertirnos en hombres y mujeres.

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