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RELATO 37. FAMILIA Y FUNDACIÓN

 

“Para encauzar los pensamientos hacia las mejores metas, para desarrollarse y progresar, se necesitan mutuamente el hombre y la mujer.”

-Como Manejar la Libertad-

“Hay muchos hombres capaces de amasar una fortuna, pero muy pocos capaces de crear una familia.

S Bryan

En el relato anterior vimos cómo se metió la idea del suicidio en este Viaje Hacia El Bienestar, así de profundo fue el impacto que causó en mi ser el final de la historia de Jessy Paola Moreno Cruz, la mujer de 32 años que se lanzó del puente de la variante a Ibagué, con su hijo de 10 años, May Nicolás Ceballos Moreno. Han sido estos días de mucha reflexión al respecto. Especialmente en torno a la pregunta: ¿Por qué no me suicido?

Dice Miguel De Zubiria que desde psicología afectiva hay cuatro o cinco respuestas generales. Yo cultivo tres de esas respuestas: Metas, Vínculos y Cualidades. No me suicido porque tengo metas, vínculos y cualidades que me permiten mantenerme aferrado a la vida. Ser consciente de esta riqueza y agradecerlo, me hace sentir más feliz. Tener motivaciones, cultivar vínculos y ejercitar las cualidades, hace que uno se enamore más de la vida, que tenga más deseos de vivir, que resista más las adversidades, frustraciones y sinsabores propios de la existencia.

Tengo muchas metas, cultivo muchos vínculos, y ejercito mucho mis cualidades. Creo que por esto no me suicido, porque estoy conectado con unos propósitos que me motiva alcanzarlos, con seres humanos a los que aprecio y deseo servirles y con unas cualidades que me permiten expresar lo mejor de mi ser. La conexión es clave. Desconectarse de las metas, de los vínculos y de lo mejor de sí, es lo que aumenta el riesgo de atentar contra sí mismo.

Hoy quiero visibilizar en este relato dos propósitos que tengo en mi vida, uno familiar y otro social. Los dos están íntimamente conectados. Son el hilo que me une a una mujer, con Luz Adriana estamos tejiendo una vida familiar en compañía de Orianna y Dante, y estamos llevando a cabo una labor social. En ese ejercicio de tejido familiar y social se van puliendo cualidades, se va construyendo una nueva personalidad.

Cada vinculo es una conexión con la vida. Será por eso que nos duele tanto la ruptura, porque cuando perdemos cercanía con un vínculo valioso es como perder una parte de nuestra vida. ¿Existe un vínculo más valioso que el que tenemos con nuestra célula familiar? Estoy plenamente convencido que este es un vínculo determinante para nuestro crecimiento y bienestar. Esta convicción es la que me ha permitido mantenerme firme en mi deseo de hacer familia con Luz Adriana, Orianna y Dante. Quienes me conocen, son testigos de la lucha que he librado para salir adelante en esta exigente tarea. La célula familiar es la piedra angular de mi proyecto de vida. No soy capaz de imaginarme una vida diferente. Es este vínculo afectivo el que me mantiene conectado con la vida.

De alguna manera siento que plasmo estas palabras para seguirme animando y motivando a continuar con esa tarea que a veces me dan ganas de abandonar. Cuando esto ocurre, me recuerdo que tengo una misión que cumplir, que no hay nada que temer, que cada día compartido con mi célula familiar es un día ganado que debo agradecer.

En el presente estamos unidos, somos un reino unido que tiene un propósito como familia: Crecer. Y para lograrlo, no solamente debemos trabajar al interior de nosotros mismos, sino, poner nuestra historia, aprendizajes, conocimientos y experiencias al servicio de otras células familiares. Esta es nuestra vocación familiar, este es un nuestro llamado como familia. Por eso hemos creado una institución social, una fundación que promueve la Unidad Familiar a través de la Formación Afectiva.

¿Cómo lo hacemos?

Hemos diseñado tres acciones:

  1. Reuniones Familiares.
  2. Encuentros por la Unidad Familiar.
  3. Seminarios de Unidad Familiar.

En las Reuniones Familiares vamos a las casas de otras células familiares, nos compartimos y conversamos en torno a las practicas que favorecen la Unidad Familiar.

Los Encuentros por la Unidad Familiar los hacemos en un bello lugar llamado la Unión, un corregimiento del municipio de Fomeque. Allí nos encontramos con otras células familiares que están interesadas en adquirir conocimientos y herramientas para trabajar la Unidad en sus familias.

Los Seminarios de Unidad Familiar los hacemos en colegios, tanto públicos como privados. Trabajamos con estudiantes, docentes y familias.

La Unidad Familiar es el más grande propósito al que vale la pena consagrarse. Sin importar los obstáculos, las diferencias y las exigencias afectivas, intelectuales y materiales de cada día. Al menos para mí esto es fundamental para continuar con vida.

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RELATO 36. PAPÁ

Hay muchos motivos para celebrar la vida, estar vivos y poder sentir esta experiencia de existir es de por si un motivo de celebración. Celebrar la vida de un hijo es un motivo de intensa alegría. El pasado 31 de enero celebramos la vida de Orianna, ha completado nuestra hija sus primeros diez años de vida. Plasmo estas palabras con una imagen que se niega a evaporarse de mi mente: una joven mujer con su niño de 10 años en sus brazos, a punto de saltar de un puente en Ibagué. Solo se me ocurre una pregunta: ¿Dónde estaba el papá?

La maestra vida nos enseña a vivir a través de la vida propia y de los otros. A veces son lecciones amorosas, otras veces, son lecciones dolorosas. A las buenas o a las malas se nos da la oportunidad de aprender a vivir y convivir. Y si nos negamos, la consecuencia será ser atrapados por un intenso deseo de escapar de esa realidad que sin querer hemos forjado. Ante lo ocurrido con esa mujer y su hijo se me ocurre preguntarme y de paso preguntarte: ¿Será posible prevenir la llegada a ese punto de no retorno?

Estoy muy conmovido, y he querido liberarme de esta sensación practicando una palabra que vengo cultivando este año: GRATITUD. Ser agradecidos con la Vida, independientemente de las circunstancias, nos da energía para vivir; fuerza para luchar y enfrentar las naturales adversidades de la existencia. Como veíamos en relatos anteriores, practicar la Gratitud nos permite desarrollar una mayor capacidad para apreciar la propia vida, al igual que experimentar unos niveles más elevados de bienestar personal y por lo tanto, una mayor cantidad y calidad de emociones positivas. Estoy plenamente convencido que cultivar la gratitud es una poderosa medida preventiva contra el suicidio.

Alguna vez le escuché a Miguel De Zubiria preguntarse: ¿Por qué no me suicido? Hoy me ha llegado también esta pregunta. Yo no me suicido porque tengo un motivo para vivir. Y no uno, sino muchos motivos por los cuales me siento muy agradecido. Quizá, el primero de ellos es el que en este día me tiene plasmando estas palabras: Ser Papá. Hace 10 años la vida me dio esta oportunidad para aferrarme a ella. A veces me pregunto cuál habría sido mi destino de no haber aceptado esta oportunidad. Es más, en ocasiones creo que muy probablemente no habría continuado caminando por los senderos de la psicología y mucho menos habría llegado al camino de la pedagogía.

Ser papá encauzó mi vida. En el fondo siento que Orianna y Dante son los maestros que me envió la Vida para crecer. La paternidad es un llamado a crecer, a ser grandes. Confieso que no ha sido fácil para mi aceptar este llamado, de hecho, creo que gran parte de la crisis que vivimos con Luz Adriana tuvo que ver con esto. Conociéndome, me he dado cuenta que mi temperamento y carácter no estaban dispuestos para este rol, por eso tuve que emprender la construcción de una nueva personalidad. Una nueva forma de pensar, sentir y actuar que me permitiera conectarme con esta vocación de ser papá.

Estoy absolutamente convencido que aceptar el llamado que nos hace la vida para servirle como papás, es fundamental para el Viaje hacia el Bienestar. De modo que además de celebrar la primera década de vida de Orianna, también celebro los 10 años de este rol que le da un inmenso sentido a mi vida.

¿Cómo no estar agradecidos con esta oportunidad que nos da la vida para crecer a través de la paternidad?

De alguna manera, siento que la crisis social tan profunda que estamos viviendo como sociedad, tiene su raíz en la crisis de la paternidad. El padre cada vez más brilla por su ausencia en las células familiares. Yo soy un absoluto convencido de la importancia de trabajar por la Unidad Familiar. A esta causa he consagrado mi vida personal, profesional y vocacional. ¿Hay algo más importante para el futuro de una sociedad? Si se derrumba la familia, se derrumba la sociedad.

Los hombres estamos llamados a romper con las cadenas de violencia en las que fuimos criados. No puede ser que repitamos la historia, ni como familia ni como sociedad. Me niego a aceptar que estamos condenados a vivir en medio de la violencia. Por eso plasmo estas palabras, por eso hago libros, por eso sirvo como psicólogo, por eso ofrezco mi historia, para dejar una huella de esta resistencia. Para recordarme la misión, especialmente en los momentos de desfallecimiento.

La foto que acompaña este relato la tomó Dante. Aquel día estuvimos en el Jardín Botánico, un paraíso en medio de la gran ciudad, allá fuimos a celebrar el cumpleaños de Orianna, casualmente nos encontramos con Sandra Mantilla, quien trabaja allí y nos dio un tour por ese bellísimo escenario. Compartimos unos deliciosos sanduches de aguacate preparados por Luz Adriana y luego nos fuimos para el Parque Simón Bolívar a encontrarnos con Marleny y Patricia (las tías maternas) y con Sander y Damián. Nos acompañó también Jean Franco, el amiguito del barrio que siempre se une a la celebración.

Aquí seguimos en este Viaje hacia el Bienestar, ya encauzados, con la esperanza puesta en el afianzamiento de este proyecto de vida que se construye día a día. Agradeciendo todo lo vivido, sin importar lo sentido.

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RELATO 34. EL APREHENDIZAJE DE LA SABIDURÍA

En el relato anterior, aprendimos que cultivar la Gratitud nos permite desarrollar una mayor capacidad para apreciar la propia vida. Apreciar nuestra vida, es decir querernos. Que bonito, cuando se cultiva la Gratitud se fortalece nuestra autoestima. Se está más dispuesto para pasar de la quejadera crónica a la acción constructiva de nuestros proyectos de vida.

Este año 2019 cumplo 20 años de estar moviéndome por el mundo de la psicología. Parece que fue ayer cuando pisé por primera vez una universidad, el 25 de julio de 1999. En estos momentos estoy pensando en dos compañeras que conocí en ese primer semestre y con quienes aún tenemos conexión. Diana Constanza Ramírez y Elsy Carolina Jiménez. Cada uno de nosotros, a su manera, ha construido un proyecto de vida profesional y familiar. ¿Exigente ha sido el reto, verdad compañeras?

Carolina se fue por los senderos de la psicología organizacional, Diana por su parte está batallando en los campos de la psicología educativa. Carito trabaja en una empresa farmacéutica y Dianita en un colegio distrital. ¿Y yo? Bueno, yo me consagré al sueño de mi vida: cultivar palabras, hacer libros. Pero más allá de este oficio, en realidad yo soy un psicólogo que hizo de la práctica del Autoconocimiento su estilo de vida.

Conocerse es una disciplina poderosa. A ella llegué en el año 2008 gracias a la Psicología Afectiva, una rama de la Psicología Positiva que me hizo retomar los senderos de la psicología, luego de un fugaz paso por el mundo del Derecho. Hoy pienso que si no me hubiera encontrado con esa psicología formulada por Miguel De Zubiria, me habría graduado de abogado, no hubiese conocido la pedagogía, y probablemente, tampoco le habría apostado a la construcción de un proyecto familiar.

Como bien lo aprehendí de Psicología Afectiva, conocerse no implica solamente conocer el mundo propio, sino también conocer el mundo del otro y conocer el mundo social. En otras palabras; observando la sociedad y a los otros, podemos conocernos mejor a nosotros mismos. Creo que esta es la razón por la que en lugar de estar confinado en una organización de 8am a 5pm, opté por el trabajo independiente como consultor y terapeuta. En esta labor sí que he podido conocer el mundo del otro. Cada persona que he atendido en mi vida profesional, me ha ayudado a conocerme un poco más a mí mismo. Y lo más impresionante, luego de cada encuentro, que en realidad es una conexión de corazón a corazón, cosecho una abundante inspiración que luego llevo a mis libros.

Estudiando Psicología Afectiva me encontré con un autor fundamental, me atrevo a decir que es una de las máximas influencias del pensamiento de Miguel De Zubiria. Gracias a José Antonio Marina entré en contacto con una idea que literalmente ha transformado mi vida y es la que en gran medida me tiene plasmando estas palabras. Me refiero a la idea de “Personalidad Elegida”.

Acabo de recordar que ya había empezado a hablar de esta idea de la personalidad elegida en el relato 19 de este libro, me fui a leerlo y me encontré con estas palabras de José Antonio Marina:

“Aristóteles definía el carácter como el conjunto de hábitos poseídos por una persona. Para mí es la personalidad aprendida, es decir, todo aquello que a partir del temperamento hemos adquirido a través de la vida. A partir del carácter – aprovechándonos de él, modulándolo, cambiándolo- cada uno diseñamos nuestra personalidad elegida, la última figura de nuestra individualidad, nuestro gran proyecto.”

Me impresiona mucho esta proposición y por eso la quiero reiterar preguntándome: ¿Cómo es eso que cada uno diseñamos nuestra personalidad elegida, la última figura de nuestra individualidad, nuestro gran proyecto?

¿Tu sabias que cada uno de nosotros puede diseñar su personalidad elegida?

Acabo de encontrarme con una palabras que son muy pertinentes para este momento:

“Las ideas que dominan nuestra mente son de una inmensa influencia en nuestro futuro”.

Esta idea de la personalidad elegida ha dominado mi mente en los últimos años y por eso estoy escribiendo esto. Esta es la razón por la cual me metí de lleno en el estudio y vivencia de la Teoría de la Personalidad que plantea José Antonio Marina. Dicha teoría está amplia y profundamente formulada en un libro clave de la obra de este autor: El Aprendizaje de la Sabiduría. Justamente allí, dice Marina:

“Resulta muy difícil hacer la genealogía de nuestra personalidad, intentar descubrir los elementos que influyeron en nuestro modo de ser. Me interesa averiguar cómo emerge una personalidad a partir de una algarabía de influencias: genéticas, sociales y educativas. Es una investigación detectivesca sobre la biografía de los seres humanos. Voy a explicarles lo que la ciencia nos dice sobre la construcción de una personalidad. Vamos a recorrer de nuevo, en términos generales, el proceso que el lector ha seguido en su vida, esa compleja interacción entre individuo y circunstancia, entre biología y cultura, entre la realidad y el deseo, entre esfuerzo y claudicación, entre proyecto y casualidad que nos ha hecho a todos. La psicología que voy a exponer debe ser pedagógicamente de ida y vuelta. Para comprender el desarrollo de un niño, el lector debe ir desde su situación adulta hasta el bebé que fue, para desde allí regresar de nuevo a su situación presente. Al final, si ni usted ni yo nos hacemos un lio, espero que entienda mejor al niño y se entienda mejor a sí mismo.”

Entendernos a nosotros mismos, ese es el fruto de la práctica del autoconocimiento. Por eso los antiguos griegos recomendaban con tanta sapiencia: “Conócete a ti mismo”.

Para mí, conocerse a sí mismo es convertirse en un Aprehendiz de Sabiduría. Esta es la base de lo que elegí ser:

Un aprehendiz de sabiduría.

La imagen que acompaña este relato tiene mucho significado para mí porque es una foto en Ecuador, en un lugar conocido como “La Mitad del Mundo”. Yo estoy convencido que la sabiduría está en el camino medio, los extremos llevan al sufrimiento. Eso la humanidad lo descubrió hace miles de años y pareciera que todavía estamos lejos de practicarlo.

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RELATO 33. GRATITUD

El año 2018 fue una temporada de abundantes bendiciones. Fue el año de la reconexión familiar y de pareja, del compartir, del viajar en familia, de conocer una parte de Colombia, de volar al extranjero y llegar a la mitad del mundo, allá en Ecuador cosechamos grandes dosis de afecto y sabiduría. Personalmente experimento una profunda gratitud por lo vivido.

Le escuché decir a un neurocientifico español, Luis Castellanos, que las palabras forjan la personalidad. Somos lenguaje y construimos la personalidad que elegimos palabra a palabra. Yo elegí una personalidad que he venido construyendo muy intuitivamente, y ahora que entramos a un nuevo año y se ve el 2020 en el horizonte, quiero hacerlo más conscientemente. Creo que de esta manera, conectando lo intuitivo con lo consciente, el Viaje hacia el Bienestar puede pasar a un siguiente nivel.

Intuitivamente me llegaron estas palabras:

“Elige un rumbo y comienza a navegar.”

Conscientemente elegí una carta de navegación que se llama Psicología Positiva, este es el enfoque con el que me identifico como psicólogo, por eso escucho a  Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los padres fundadores de esta rama de la psicología que aplico en mi vida personal y laboral. Según este autor: “El Yo es una construcción creativa. Nadie está nunca completo y acabado. Lo que somos viene determinado por lo que haremos en el futuro. Trascender los límites de la individualidad es el camino de la evolución.”

Nos hacemos día a día, y la materia prima con la cual nos construimos es la palabra. Por eso me encanta tanto cultivarla. De modo que aprovechando el inicio de este nuevo año, me place cultivar la palabra Gratitud, esta vez de la mano de otro grande de la Psicología Positiva: Tal Ben-Shahar, autor de un libro poderoso que se llama “Practicar la Felicidad”.

Según este profesor del curso de Psicología Positiva más popular de Harvard, dedicar uno o dos minutos diarios a expresar la gratitud que una persona siente por los hechos de su vida puede tener notables consecuencias:

  1. Desarrollar una mayor capacidad para apreciar la propia vida.
  2. Niveles más elevados de bienestar personal.
  3. Emociones positivas.
  4. Sentirse más feliz.
  5. Ser más asertivo, enérgico y optimista.
  6. Mostrarse más generoso y dispuesto a ayudar a otros.
  7. Dormir mejor.
  8. Sentir más ganas de hacer ejercicio.
  9. Tener menos enfermedades.

Practicar la gratitud es la vía más sencilla para producir serotonina. Ser agradecidos es recompensado por nuestro cerebro, que nos premia con nutritivas dosis bioquímicas que nos hacen experimentar bienestar.

De modo que vale la pena desarrollar el hábito de agradecer, hacerlo conscientemente cada día, agradecer incluso lo que nos causa malestar, porque detrás de ellos hay una gran lección por aprender.

Empiezo este 2019 muy agradecido por el encuentro interfamiliar que tuvimos con Ana María, mamá e hija, y violeta, una de las amigas de Orianna y Dante. Tuvimos una bella tarde de Arte en el Museo Miguel Urrutia de Bogotá. La meta para este año con la Célula Familiar es conectarnos con la oferta cultural de la Candelaria, queremos hacer un recorrido educativo por los museos, y especialmente, deseamos estudiar en familia la historia de Colombia.

Aquí seguimos navegando por esta vida, son tiempos buenos, el firmamento está despejado, en el horizonte vemos un año de mucho servicio y aprehendizaje. Queremos continuar viajando, estar atentos a los llamados a servir, soñamos con seguir explorando y conociendo esta bella tierra Colombiana y continuar con el recorrido por la países andinos.

Gratitud, una bella palabra para interiorizar.

POSTDATA
Si quieres el libro de “Practicar la Felicidad”, te lo puedo compartir por WhatsApp. Envíame un mensaje al 3142666337.

#DeViajehaciaelBienestar
#FelicidadIntelectual

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RELATO 30. FELIZ, YO TE QUIERO VER FELIZ

La imagen puede contener: 2 personas, incluido Andrés Paz Psicologo Pedagogo, personas sentadas

Una de las actividades que más nos gusta llevar a cabo en familia es ir a cine. Es una pasion familiar. Justamente ayer para cerrar el mes y darle la bienvenida a este nuevo diciembre, nos vimos “El Grinch”.

Me gustó la película porque muestra que el verdadero espíritu de la navidad no es ese afán consumista de comprar regalos, sino, compartir en familia y disfrutar del encuentro.

Hemos llegado al 1 de diciembre y este barco familiar sigue navegando con rumbo hacia el Bienestar. Estamos unidos y con la esperanza de poder cumplir con nuestro destino.

Estoy muy contento porque el mes pasado logré la meta de escribir los relatos que me propuse para alimentar este libro. Siento que el cultivo de las palabras me da la energía para continuar con este viaje y sobre todo, me va mostrando el rumbo a seguir.

¿Cuál es el fruto de cultivar palabras?

¿Qué utilidad práctica tiene hacer el ejercicio de escribir?

En mi experiencia propia he podido comprobar que la palabra sana. Hablar y escribir, sana. ¿Qué sana? Las heridas del corazón, los dolores del alma. Por eso siempre le recomiendo a mis consultantes que escriban, que se expresen, que se liberen de esas ideas que merodean por sus cabezas y que en no pocas ocasiones producen verdaderos dolores de cabeza.

Como leí hace poco por ahí, “la palabra es la herramienta creativa por excelencia.” Para eso sirven las palabras, para crear. ¿Para crear qué? Nada más y nada menos que para crear la propia vida.

Yo creo que los seres humanos en general, no somos todavía muy conscientes del poder sanador y creador de las palabras. Si así fuera, no habría tanta resistencia a desarrollar el hábito de leer y escribir, y si así fuera, pronunciaríamos más bendiciones y menos maldiciones.

Ya está llegando a su fin este primer día de diciembre, en este día siempre me acuerdo del año 1995, en aquel diciembre tenía 15 años y estaba sobreviviendo en un internado de Manizales. 23 años después, plasmo estas palabras en el tercer piso de la mansión que hábito con mi mayor tesoro.

En el cine nos comimos un paquete GIGANTE de snacks, no de los clásicos “De Todito”sino de una marca bumanguesa llamada casualmente: “LA VICTORIA” ¿Verdad que recuperar tu familia y navegar por la Vida junto a ella es una gran victoria?

Nos gusta quedarnos hasta el final, disfrutar hasta de los créditos de la película, a veces llegan mensajes por ese medio, el de anoche llegó en la voz de Fany Lu:

Feliz, yo te quiero ver feliz.

Eso quiere la Vida con cada uno de nosotros, vernos felices.

#DeviajeHaciaelBienestar
#FelicidadIntelectual

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RELATO 28. RAICES

 

Me gusta mucho escribir, de hecho, mi pasión # 1 es hacer libros. Hace ya casi tres años estoy escribiendo de forma intensa y sistemática. Ya tengo siete manuscritos, de los cuales he publicado tres. No obstante esta entrega, aún sigo dudando de este oficio. Por eso quiero aprovechar esta oleada de creatividad que me ha llegado después del viaje a Ecuador, para plasmar las palabras que quiero plasmar en los libros que estoy haciendo.

Este es uno de ellos: El Viaje Hacía el Bienestar. Cada relato es como una bitácora de este viaje que formalmente inició hace ya un año.

Ahora quiero tejer este relato conectandolo con lo que escribí en aquel entonces. En ese relato 1 expresaba que me había dado cuenta que era intelectualmente adulto y emocionalmente continuaba siendo un niño. Fue difícil para mi reconocer esa realidad.

Con el tiempo, vine a encontrar una convincente explicación a esa realidad en la famosa teoría del apego de John Bowlby. Según ésta, la calidad de nuestros apegos tempranos influye profundamente en nuestro comportamiento adulto.

Básicamente, existen dos tipos de apego: inseguro y seguro.

Se le llama apego inseguro porque las experiencias tempranas fueron por debajo de lo óptimo (sus cuidadores estaban distraídos, eran extremadamente autoritarios, eran despectivos, no eran confiables, estaban ausentes o tal vez eran amenazantes).”

No es éste el espacio para entrar en detalles, pero así es como yo recuerdo mi infancia, muy amenazante, con la violencia intrafamiliar como pan de cada día.

Con una realidad como esta, al individuo le toca construir su propia zona de seguridad. Esto es lo que he procurado hacer en mi adultez con mi celula familiar, la cuál ha sido para mi la oportunidad de romper con esa herencia de violencia. Tampoco ha sido fácil este empeño.

Estoy reflexionando sobre esto porque llevo un año sin ver a mis padres, especialmente a mi madre, Inesita, quien está de primera -de izquierda a derecha- en la foto que acompaña este relato.

Confieso que me ha emocionado mucho ver a mi madre en compañía de sus hermanos: Javier, Cecilia, Ofelia, Oscar, Gonzalo y Jorge. Todos ellos son mis raíces. Los aprecio por eso, aunque la relación hoy en día es más bien distante. Sin embargo, me alegra mucho ese encuentro, que bueno que mi madre se haya podido compartir con sus hermanos. Me imagino su felicidad.

En el Viaje Hacía el Bienestar es clave sanar las raíces, arduo trabajo porque cometemos el error de juzgar. Mi sueño es poder estar conectado con todos los miembros de mi tribu, poco a poco, sin presiones ni culpas, pero tampoco con indiferencia.

#DeViajeHaciaelBienestar
#FelicidadIntelectual
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RELATO 26 CÉLULA FAMILIAR

Plasmo estas palabras el 1 de noviembre de 2018. Emprendo esta acción creativa observando una imagen que me emociona. Las emociones producen pensamientos y los pensamientos producen emociones. Esta fotografía familiar a mí me produce un torrente de emociones positivas. ¿Cómo se le llama a eso? Movido por este “Qui de Felicidad”, me dispongo a darle vida a estos pensamientos.

Adquirí un compromiso conmigo mismo, me propuse crear un relato en tres días específicos de cada mes: 1, 11 y 22. La meta es completar 78 relatos y con ello darle forma a un libro que he llamado: De Viaje Hacia el Bienestar. Esta es una meta intelectual, me siento muy motivado para llevarla a cabo, ya llevo un año trabajando en este proyecto, vamos por el 33% de la meta. Ejercitar el intelecto contribuye con el bienestar, por eso leo y escribo habitualmente.

La unidad familiar es vital para el bienestar. En los últimos tres relatos de esta serie he podido dar cuenta de esta unidad. Este proyecto familiar es esencial para mí, es el proyecto que me hace experimentar el sentido de comunidad, el que me permite vivir la experiencia del compromiso, el que me hace sentir como parte de un Nosotros, el que le aporta un profundo significado a mi existencia. Navegar en familia por la vida es un inmenso logro y una gran responsabilidad.

Hace exactamente un mes estábamos en tierras ecuatorianas, esta foto nos la tomó Emilia Vinueza, una creativa y talentosa mujer que con su lente retrató momentos y expresiones que ahora hacen parte de nuestro banco de recuerdos emocionales. Esta foto es como la portada de ese viaje a Ecuador que nos dejó tantas vivencias llenas de sentido.

Somos una célula familiar, hemos sobrevivido al naufragio, seguimos navegando juntos, tenemos un proyecto de vida compartido. Viajar es una parte fundamental de este proyecto, queremos que nuestros hijos conozcan la vida explorando el mundo, que conozcan muchos lugares, que interactúen con muchas personas, de diferentes culturas, de diversas formas de ser y estar en la vida.

El viaje a Ecuador nos dejó esta mágica foto, y ahí vamos, haciéndonos conscientes de nuestra misión como familia y como fundación. Viendo el horizonte despejado y claro.

El Viaje hacia el Bienestar es un viaje que se hace en familia, cualquiera sea el tipo de familia, pero en familia.

La familia es clave para  la supervivencia, el crecimiento y la trascendencia.

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RELATO 23. VASECTOMIA

El pasado 29 de junio entré a formar parte de un creciente grupo de hombres que toma una decisión crucial en su vida: hacerse la cirugía de vasectomía. A los 37 años opté por este camino para consagrarme a una obra familiar e intelectual.

Yo soy un hombre rico, quizá no materialmente, pero si afectiva e intelectualmente. Estoy plenamente convencido que la riqueza afectiva e intelectual atrae la riqueza material, solo es cuestión de tiempo y constancia en el camino elegido.

Elegí el camino de la construcción de familia, logré superar una honda crisis que me tuvo un buen tiempo alejado de la convivencia con mi núcleo familiar, e incluso, llegué a considerar la posibilidad de crear una nueva familia. No ha sido fácil sacar adelante este proyecto familiar que ya lleva 12 años. Por eso resulta tan importante para mi haber tomado esta decisión de practicarme la vasectomía, creo que es fundamental para este viaje hacia el bienestar en el que ando embarcado.

Elegí también el camino de la construcción de una obra escrita. Tengo una creencia, quizá un poco esotérica, que me hace pensar que el hecho de no liberar mis espermatozoides contribuye con mi creatividad artística, creo que toda esa energía se puede destinar ya no a crear una vida sino una obra, este es el gran sueño intelectual de mi vida: escribir libros. Especialmente libros que me permitan conocerme, diseñarme y construirme. Creo fervorosamente en el infinito poder creador de la palabra. Palabra a palabra, seamos conscientes de ello o no, vamos construyendo nuestra vida. De esto ya no me cabe le menor duda, es un hecho para mí. En cada uno de los tres libros que he publicado doy cuenta de esto.

Vivimos una época de una profunda crisis de paternidad, mientras plasmo estas palabras tengo a mi lado a Dante, mi hijo menor quien justo en este instante me pregunta: ¿Cómo se llama lo que estas escribiendo, es un relato o un libro? No te alcanzas a imaginar la emoción que siento en este momento, esto para mí es un sueño cumplido y por eso me siento en la necesidad de dejar una huella de esta experiencia. A mí me hace muy feliz la paternidad, confieso que soy un completo aprendiz, lejos aún estoy de ser un papa ejemplar, pero la voluntad sigue aquí, acompañándome en esta tarea. Dante por ejemplo ha sido el ser que me ha mostrado el amor en acción. Eso que llamamos amor lo he podido sentir gracias a Dante, y también con Orianna la conexión es muy bonita, sin embargo, observando la interacción con mi hija, me he dado cuenta que tengo una tarea por hacer para conectarme mejor con la energía femenina.

La experiencia de la vasectomía me puso a reflexionar por ejemplo en el dolor de las mujeres. Escuchando a Luz Adriana su relato de los partos de Orianna y Dante, y el dolor que le causó el procedimiento de la pomeroy, no dejo de pensar que definitivamente los hombres la tenemos muy fácil. La vasectomía no duele para nada, es un procedimiento sumamente sencillo, toma apenas unos pocos minutos, es ambulatoria y el postoperatorio no tiene ninguna complicación.

Me alegra mucho haber podido dar los pasos para vivir esta experiencia, y más aún, haberlo podido hacer de la mano de Luz Adriana, quien me acompañó física y emocionalmente. Plasmo estas palabras el 11 de julio de 2018, feliz, muy feliz porque siento que va bien encaminada mi vida.

 

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RELATO 17. ¿TRABAJAR PARA QUÉ? -Carta a un Amigo-

CON RODOLFO EN RESTAURANTE

Muy apreciado amigo Rodolfo:

¿Te has hecho esta pregunta alguna vez?

¿Trabajar para qué?

¿Para ganar dinero?

¿Para comprar cosas?

¿Trabajar para qué?

Quiero creer que se puede trabajar para GANAR VINCULOS.

No creo que el trabajo solo sea para ganar dinero, si esto es así, entonces Miguel tiene razón, el trabajo que viene de “Tripalium” es una tortura y por ende trabajar resultaría de esclavos.

Trabajar para ganar vínculos, así como lo hacían nuestros antepasados, los cazadores-recolectores, para quienes era apenas natural ganar vínculos, pues de ello dependía su supervivencia, no de un salario, sino de la cantidad y calidad de sus vínculos. Ahí sí, trabajar deja de ser una tortura y se convierte en un grato placer, en una fuente de inmensa satisfacción.

Por todo, mi querido amigo, ambos sabemos que los vínculos afectivos son el mayor tesoro de la vida, como bien lo escuché de Luz Adriana alguna vez: “la afectividad es el motor de la existencia.”

Te cuento que leyendo un libro poderoso me encontré con estas palabras de un tal Immanuel Kant:

“No trates a los demás como si fueran medios para alcanzar determinados fines, sino como fines en sí mismos.”

¿Qué tal ah?

Justo lo que hemos venido hablando en los últimos días compa; los vínculos como fines en sí mismos.

El día que te escuché decir esas palabras de Kant se conectaron muchas neuronas en mí. Empecé a sentir que no es descabellada la idea de trabajar para ganar vínculos y como todo trabajo que se aprecie, el cultivo de vínculos requiere esfuerzo, compromiso y mucha paciencia.

Llegan a mi conciencia unas palabras de Miguel sembradas en un bello libro que estoy redescubriendo:

“Todos venimos de una estrategia basada en la afectividad, fue nuestra,… única tabla de salvación.”

Pues sí, parece mi estimado amigo que Ganar Vínculos es lo único que nos libera de la pobreza en todas sus dimensiones, son los vínculos la primera condición de Bienestar. ¿No fueron los vínculos los que te salvaron en tu más reciente crisis?

Debo confesarte y reconocerme al mismo tiempo, que yo no he sido muy buen cultivador de vínculos, hábil para iniciar, sí, pero incompetente para profundizar. Por eso valoro tanto el vínculo contigo, bien lo sabes que en realidad eres mi primer amigo de la adultez. Y que bueno, porque este primer amigo ha sido como una Neurona Espejo para mi aprendizaje.

Entonces amigo Rodolfo, volviendo al principio:

¿Trabajar para qué?

Lo tengo claro, trabajar para Ganar Vínculos, ya no tengo ninguna duda, los vínculos son la mayor riqueza, y esto no es solo poesía, es un asunto de supervivencia; solo bien vinculados podremos crecer y pararnos con firmeza en la adultez.

Muchas gracias Rodolfillo por ser uno de mis vínculos y por mostrarme en la acción el inmenso valor de la amistad. Afortunado soy.

Me siento tentado a terminar esta carta para ti con una palabra:

Servir.

Servir es la mejor manera de Ganar Vínculos.

El acto de servir en sí mismo ya es una gran fuente de felicidad que lo libera a uno de la expectativa de la reciprocidad. Y la razón es muy sencilla. Me he dado cuenta que cuando se pone la actitud de servicio en acción, el cerebro lo recompensa a uno con sustancias bioquímicas que le producen mucha alegría, y esto hace que las demás actividades que uno lleva a cabo queden impregnadas con esta energía. Así lo experimenté la semana pasada con un par de colegas y de ahí surgió el entusiasmo por ejemplo para volver a escribirle a Miguel y para emprender el proyecto del Psicólogo Amigo en Transmilenio. En otras palabras, servir nos da energía emocional para vivir.

En fin, es mucho lo que hay para conversar al respecto, ya tendremos tiempo en nuestros encuentros de Afectivistas.

Un fuerte abrazo compa.

Espero que esa nueva experiencia laboral que estás viviendo sea fuente de muchos vínculos, y que a finales de esta temporada podamos hacer un buen balance de lo vivido y aprendido.

Con sincero aprecio.

Ándrez Paz.

Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

14. 12 AÑOS; UNA FAMILIA Y UNA CAUSA EN COMÚN…

“Hay que renovar ideas con respecto al amor”

Papisa-Sol

Tara

“El trabajo de un hombre o mujer le permite supervivir. El de dos crea riqueza.”

Miguel de Zubiria

“Fuerzas que tiran en direcciones opuestas son equilibradas a través de un adecuado manejo de la voluntad. (…) Necesidad de un flujo de sentimientos en las relaciones, con un importante potencial de armonía y cooperación.”

Arcano 14

-La Templanza-

Son las 8pm. Hoy es 28 de enero de 2018. No quiero que termine el día sin plasmar estas palabras. Lo hago para conmemorar el día en que la casualidad trajo a mi vida a esta mujer. Y me siento satisfecho, no me lo puedo negar. La verdad es que me alegra por mí, que doce años después aún sigamos compartiendo la vida. No como muchos se imaginan, estos no son tiempos de eros sino de ágape, de compartir, de vivir y convivir en familia. De seguir soñando, de seguir creyendo que podemos ser un Núcleo Familiar Unido y Funcional. De creer que se pueden romper las cadenas de la violencia, de no repetir la historia sino más bien de crear una nueva.

Nos estamos viendo por segunda vez Juego de Tronos, una joya psicológica, hoy vimos una batalla épica entre  Ramsey y Jhon Snow, disfrutamos mucho de esta serie, al lado de Patico. La verdad yo siento que vivo como en una fraternidad, recuerdo que en mis años de adolescente, cuando vivía en un internado en Manizales, llegué a pensar que podía ser un Terciario Capuchino o un monje consagrado al estudio y la contemplación, alejado de las “tentaciones de la carne” jejejeje. Pero ese no era mi destino, el mío era amar a una mujer y con ella armar un Núcleo Familiar.

La foto que acompaña este relato es de esa época, del 2006, estábamos en plena juventud, gozando de sus mieles, 23 años tenía Luz Adriana y yo 25. Ha tiempos aquellos.

Llevamos 12 años viajando juntos, y pasamos de pareja a compañeros, amigos, socios y familia.

12 años han pasado ya, muchas emociones, muchas palabras, muchos ires y venires, mucha hiel también. Ahora que lo miro a la distancia, me doy cuenta que todo lo vivido no han sido más que pruebas, todo un aprendizaje de la maestra vida.

No imaginábamos en aquel momento que teníamos un destino en común, casualmente, hoy me encontré con las siguientes palabras en la lectura de Tiempos de Pan, el libro que en los próximos días voy a publicar:

“Tenemos el más grande proyecto en común que pueden emprender un hombre y una mujer:

La crianza de dos hijos.

Nuestros hijos.

Nuestras responsabilidades.

Nuestras oportunidades para crear.

Para conocer en esta vida la adultez.

Para trascender nuestro ego.

Para construir comunidad.

Si uno logra crear una comunidad familiar es capaz de darle vida a una comunidad social.

La comunión familiar es la mejor estrategia para la atracción del pan.

Donde hay unidad familiar hay pan.

Pan no solo para sobrevivir, sino también para crecer y trascender”.

Al respecto hay palabras que son muy claras:

“Si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir.”

Yo provengo de un Núcleo Familiar muy disfuncional y dividido, esa realidad me persiguió hasta mi adultez, a tal punto que un día me hice consciente que era intelectualmente adulto pero emocionalmente niño, ahí comprendí la raíz de todos los conflictos que tuvimos con Luz Adriana, eso me permitió ser consciente del por qué fue necesario finalizar la relación de pareja, tomar distancia mutua y emprender un proceso de autoconocimiento que nos mostrara a cada uno el camino a seguir.

Luz Adriana transformó todo su dolor en una Fundación consagrada a la Formación Afectiva y yo me dediqué a explorar mi potencial, a tratar de identificar para que era realmente bueno, y en esa búsqueda me hice consciente de mi profundo amor por las palabras y el cultivo de vínculos afectivos.

Justamente este tema de la Afectividad es nuestra causa en común.

Nos une el amor por nuestros hijos y por la Afectividad.

Mi deseo es que Orianna y Dante crezcan en un Núcleo Familiar Unido y Funcional. Es decir, que la maternidad y la paternidad esté presente en sus vidas. Que no tengan que perder el tiempo tratando de sanar sus raíces, sino que puedan descubrir sus dones y talentos, crecer, desplegar su potencial y ponerlo al servicio de la sociedad.

Creo que esta  meta familiar es el vehículo para mi crecimiento afectivo. Vuelvo a escuchar las palabras de Jodorowsky diciéndome:

“Encontrarse, ser adulto, es descubrir lo divino que hay en nosotros, liberándolo de los estorbos emocionales, mentales y sexuales que constituyen el ego individual.”

Esto es lo que he hecho durante todo esto tiempo, luchar para liberarme de esos estorbos, trabajar para trascender mi ego, enfocarme en el desarrollo de mi potencial para ponerlo al servicio del bienestar de mi Núcleo Familiar, aceptando que hay muchas formas de emprender familia, no solo la convencional del hombre como la cabeza del hogar y la mujer como su ayuda idónea, sino también, como la que hoy estamos viviendo con Luz Adriana; compartiendo espacio, libres del yugo, y comprometidos con nuestra tarea familiar y social.

Así como todo lo que ha pasado es aprendizaje, todo lo que pase de aquí en adelante es ganancia.

¿Cómo no va a ser ganancia estar compartiendo de nuevo tu vida con el Núcleo Familiar del cual eres parte?

Sigo caminando, ya sé que se hace camino al andar, y en esta segunda parte del viaje hacia el bienestar en el que ando, me están llegando sensaciones de abundancia, siento que al estar compartiendo la vida con los seres que amo, los recursos que requerimos para nuestra subsistencia están al alcance de la mano.

Casualmente, esta mañana me encontré con otro mensaje sembrado en Tiempos de Pan:

“Si uno se consagra al servicio de la familia y de la sociedad en la que vive, no tendrá que trabajar más, solo servir y vivir.

Vivir sirviendo.

Cumpliendo nuestra función; familiar y social.”