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OBSERVANDO LA SOCIEDAD…

Hoy es 11 de enero de 2019, me siento a plasmar estas palabras para reafirmarme el compromiso de crear columnas de opinión inspirado en la portada de la Revista Semana. Creo que es un medio de comunicación que le mide el pulso al país y más allá de eso, es una herramienta pedagógica que le ayuda a uno a comprender la realidad sociopolítica de este macondiano pedazo de tierra en el que la realidad supera la fantasía.

Este es un proyecto intelectual para practicar el hábito de escribir, este nuevo año lo he empezado convencido plenamente del poder de la escritura para ayudarle a uno a conocerse a sí mismo. Intuyo que el Autoconocimiento no es un proceso solo personal, sino también, familiar y social. Hace mucha falta conocernos a nosotros mismos, como individuos, familia y sociedad.

Me parece que observando la Revista Semana se pueden reconocer nociones para reflexionar, palabras que nos pueden permitir hacer asociaciones reveladoras. En cada portada se pueden ver realidades que están conectadas entre sí; y cada una de esas realidades las podemos conectar con nuestra propia realidad personal y familiar.

La Revista Semana es para mí un documento histórico, una especie de testigo de la época. Cada componente de la portada me permite hacer conexiones que luego puedo observar y aprender de ellas.

¿Qué veo en esta edición 1914?

El número me conecta con un fatal suceso de la historia reciente de la humanidad: la primera guerra mundial empezó en 1914. Hace apenas cuatro generaciones, los habitantes pasajeros de esta tierra se volcaron a una carnicería dantesca. Una guerra entre egos que dejó millones de muertos. ¿Podría el mundo volver a enfrascarse en una confrontación de esa magnitud? ¿Será que estamos adportas de una tercera guerra mundial? ¿Verá este siglo XXI una guerra? ¿Seguimos los humanos siendo tan estúpidos como ayer?

Hoy la confrontación corre por cuenta de la ideología política, se ven claramente dos posiciones: izquierda y derecha. ¿Cuál de las dos más demente? Desde la izquierda y la extrema izquierda se ataca a la derecha y la extrema derecha, y viceversa. Estas ideologías y quienes las profesan, se la pasan en conflicto, hay mucha crítica y poca autocritica, muchas idolatrías y mesianismos. Mucha ilegalidad, corrupción y nepotismo. América Latina es un hervidero, y los ojos de izquierdosos y derechosos están puestos sobre los movimientos de los colosos de la región: México y Brasil. La izquierda colombiana ve con esperanza lo que pueda pasar con Andrés Manuel López Obrador. Y la derecha Colombiana, cree que Jair Bolsonaro es una esperanza para evitar el avance del “socialismo” en la región.

Personalmente me siento más identificado con el Centro Político, aunque tengo mi corazón en la izquierda y escribo con la derecha. De López Obrador me gusta que escribe, que cultiva la palabra, es autor de más de 15 libros y célebre por su perseverancia para llegar a la presidencia de México. Bolsonaro me preocupa, me da la impresión que podría desatar una guerra en la región. No me gusta su discurso, ni mucho menos la manera como discrimina a las minorías, sus palabras son incendiarias y apela a la mentira y al odio. Peligroso, muy peligroso.

La bola de cristal de la Revista Semana trae unos personajes que me producen todo tipo de emociones y pensamientos. Me dan ganas de empezar por Trump, para algunos el Bolsonaro gringo. ¿Podría este Ego desatar una guerra mundial? Ese sí que es experto en mentiras, aunque la derecha dice que está obteniendo notables resultados en economía. Eso es lo que me gusta de este personaje, que es un mago para hacer dinero. ¿Pero a qué precio? Si es un presidente-empresario, no creo que vaya a armar un polvorín global, a no ser que tenga acciones en la macabra industria de la guerra. ¿Y qué tal que si? ¿Qué tal que esté considerando seriamente la posibilidad de invadir Venezuela con la excusa de derrocar a Maduro? ¿Qué tal que Uribe y Duque sean fichas suyas para meterse en Venezuela? Aunque es posible, me resisto a creer que esto sea así. Perdónenme la expresión, pero sería un “mierdero ni el hijueputa”.

Venezuela está en una encrucijada tremenda, ahora con esa nueva realidad de tener un gobierno paralelo, se abrió la caja de pandora, pareciera que si no se da un ataque externo, podría desatarse una confrontación interna con resultados impredecibles.

¿Y Santrich? Viene a mi mente una expresión: Chivo expiatorio. Toda una movida para poner en crisis el Acuerdo de Paz. ¿Se atreverá Duque a extraditarlo? ¿Cómo reaccionaría la Farc? ¿Por qué le incomoda tanto a Álvaro Uribe la Paz? Justamente hoy leí unas palabras que me pusieron a pensar en este hombre tan odiado e idolatrado por tantos colombianos que podrían llegar a matarse entre sí por las pasiones que este hombre despierta.

“La paz es el mayor enemigo del ego, de acuerdo con su interpretación de la realidad, la guerra es la garantía de su propia supervivencia. El ego se hace más fuerte en la lucha.” El ego de Uribe se hace fuerte en un escenario de guerra y se debilita en uno de paz. ¿Qué hacer entonces? Por mi mente viene rondando una idea que le comenté a mi concuñado Juan: “Hay que perdonar a Álvaro Uribe Vélez, no atacarlo sino perdonarlo, porque entre más lo ataquemos más fuerte se hace”.

Yo creo en los milagros, y espero que este año ocurra el milagro de que el joven presidente Iván Duque se emancipe de su mentor y pase a la historia como el presidente que fue capaz de mantener este barco a flote y no dejarlo caer en el abismo de la dictadura de la extrema derecha en lo que se podría convertir un “uribismo” desbordado y ebrio de poder. Quizá así Duque corra con una mejor suerte y no termine peor que Andrés Felipe Arias, que suma días en la cárcel por ser leal a su mentor.

Me queda Claudia López, según el pronóstico de la Revista Semana, será la próxima alcaldesa de Bogotá. Eso me gusta, lo confieso. Creo que Claudia López es un ejemplo de política de Centro. Y si ella llega a la Alcaldía de Bogotá, es un buen augurio para el futuro del país, que necesita construir una cultura política capaz de reconocer el aporte de todos, de la izquierda y de la derecha, como cuerpo social que somos, necesitamos del aporte de todos. Un gobierno de centro le apostaría a la paz y no a la guerra. Sería un gobierno de ciudadanos libres y conscientes.

Continuó observando la sociedad, a ver si encuentro elementos que me permitan conocerme a mismo y ver claridad en medio de tanta turbulencia sociopolítica. Pese a tanto ruido, soy optimista y creo vamos por buen camino, está emergiendo una nueva visión de la realidad; más centrada e incluyente.

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HAY QUE APRETARLE EL CINTURÓN AL ESTADO NO A LOS CIUDADANOS

Los colombianos tenemos un Estado que padece dos costosas enfermedades terminales: corrupción y burocracia.

La corrupción es un cáncer que nos roba 50 billones de pesos al año. ¿Cuánto nos cuesta el cáncer de la burocracia?

Ahora nos hablan de una “Ley de Financiamiento” y nos pretenden vender el cuento de que la estabilidad económica del país depende de dicha ley. ¿Será?

Digamos la verdad: los impuestos en este país son utilizados para mantener el cáncer, es decir, la corrupción y la burocracia.

El miedo que nos meten es que si no pagamos mas impuestos no es posible financiar los programas sociales. ¿Cuanta corrupción y burocracia hay en estos programas?

Se supone que el Estado es un ente que está al servicio de la Sociedad, pero en Colombia ocurre al contrario: los colombianos trabajamos para mantener al Estado, un Estado corrupto y burocrático dirigido por una clase política perversa, delincuente y criminal.

¿O acaso no es un crimen ponerle más impuestos a la canasta familiar?

¿Debería la comida tener impuestos?

En un país en el que los pobres reciben educación de pobres, resulta absolutamente indignante que se le pida a los ciudadanos del común apretarse el cinturón.

En un país donde la educación de calidad no es un derecho sino un privilegio, resulta aberrante que se impongan más impuestos para financiar un Estado corrupto y burocrático.

Y con el cinismo propio de la mayoría de los políticos, dice Iván Duque que “Si todos ponemos, Colombia gana”

¿Qué pone la clase política?

¿Estarán dispuestos a renunciar a sus descarados privilegios?

¿Cuánto nos cuesta a los colombianos mantener a los políticos y su clientela?

Más que impuestos, lo que necesitamos es más conciencia de la ineficacia del Estado para resolver los problemas sociales, de hecho, el principal problema que tenemos los colombianos es éste Estado corrupto y burocrático.

¿Qué opinas tú?

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EL AUTOGOBIERNO

Estudiando el concepto de Libertad, que lógicamente está directamente relacionado con la Felicidad, me encontré con unas palabras que me parecen muy pertinentes para este momento: “Hay un mejor Yo en todos nosotros. Debemos dejar qué él nos gobierne y nos mande porque es nuestro verdadero Yo, a quien le encomendaron la bella tarea de vivir nuestra vida”.

Es ese mejor Yo que cada uno de nosotros tiene en su interior, el que debemos elegir día tras días para generar una nueva realidad en nuestra vida.

Ha terminado la contienda electoral, un nuevo presidente ha llegado a la Casa de Nariño. Como soy optimista por naturaleza, quiero creer que Iván Duque será capaz de hacer historia por luchar con denuedo contra la corrupción y evitar que se expanda la cleptocracia en Colombia. Ardua tarea.

Algunos piensan que hemos empezado a transitar hacia la dictadura uribista, otros creen que no hay cuña que más apriete que la del mismo palo y será Duque quien termine siendo el presidente que lleve a la cárcel a Álvaro Uribe. Muchos son los escenarios que se pueden dar.

Cualquiera sea el desenlace de esta historia, lo cierto es que Iván Duque encarna en sí mismo el dilema de esta generación: ¿Qué tipo de sociedad le vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Una sociedad capturada por la Cleptocracia o una sociedad abierta y con una profunda Democracia?

Con todas y sus imperfecciones, yo creo en la Democracia. Pero igualmente creo que la auténtica Democracia solo la pueden construir seres humanos genuinamente libres. Hombres y mujeres capaces de gobernarse a sí mismos. Yo creo en el Autogobierno. Sueño con que esta nueva generación seamos capaces de gobernarnos a nosotros mismos. Así quizá algún día no necesitaremos de tanto gobierno, de tanto Estado.

Iván Duque puede encarnar una nueva generación de hombres libres que fueron capaces de llegar al poder, pero no solo de un Estado, sino y sobre todo de un estado mental. Ser capaz de gobernarse a sí mismo, creo que es la mayor proeza de la mente humana.

O también podría ser que Iván Duque sea simplemente la cabeza de una nueva generación de burócratas  corruptos que han explotado y usurpado la gallina de los huevos de oro llamada Estado. Una gallina alimentada por el trabajo de millones de Ciudadanos que por estar divididos, terminan una parte de ellos eligiendo a sus verdugos.

Estoy luchando para poder terminar esta columna, hoy es domingo 24 de junio, hace una semana 10 millones de conciudadanos le dieron el poder ejecutivo a un hombre joven, nacido el 1 de agosto de 1976, apenas cuatro años mayor que yo, impresionante. ¿Cómo logro esta hazaña este hombre? ¿Es verdaderamente un títere del expresidente o un hombre libre capaz de gobernarse a sí mismo y por lo tanto a todo un país?

¿Será Iván Duque el hombre de la liberación de la corrupción y el líder de la reconciliación de este país?

Espero que el nuevo presidente de Colombia sea capaz de construir un gobierno propio. Que escuche, pero que tome por sí mismo sus propias decisiones. Que piense en sus tres hijos, que son una representación de todos nuestros hijos. Los que hoy son menores de 10 años y esperamos puedan disfrutar de un país en paz. Libres del yugo de la corrupción y comprometidos con la transformación de la Educación.

Espero que Iván Duque gobierne de cara al futuro y no se quede amarrado por el pasado. Por eso, más que oposición a su gobierno, estaré a disposición para tender puentes de dialogo en torno a objetivos en común: en mi caso, la Paz y la Educación.

Creo que la Pedagogía es esencialmente constructiva, y debe estar al servicio no de un gobierno en particular, sino de una sociedad que requiere voces que expresen su sentir. Yo hoy siento que el país está polarizado, pero no está dividido entre derecha e izquierda, como muchos creen, sino entre Cleptocracia y Democracia, entre corrupción y ciudadanías libres. Esta es la polarización que debe superar Duque, porque Estado y Sociedad debe unirse en torno a una misma lucha:

La lucha contra la corrupción.

Y como dicen que el ejemplo empieza por casa, tremenda tarea la que tiene Duque para “traicionar” a quienes lo montaron en la presidencia.

Ojalá llegué ese día, mientras tanto, como individuo espero poder sentir algún día que en verdad me gobierno a mí mismo.

 

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MAFIAS POLITICAS VRS CIUDADANOS LIBRES

 

 

De acuerdo con Juan José Alonso, la identificación es un proceso psíquico que se da de forma inconsciente, aunque también se puede dar de forma consciente. Según este autor, la mente humana por cada objeto que ve, de cada frase que oye, de cada línea que lee, por cada olor o por cada sensación que experimenta hace una abstracción o absorción de las cualidades que para él representan.

La práctica constante y sistemática del Autoconocimiento lo lleva a uno a hacerse consciente de las identificaciones que ha adquirido a lo largo de su vida. Por estos días ando muy reflexivo con las identificaciones políticas, ya faltan muy poco para que vivamos el desenlace de las elecciones presidenciales más tensas de los últimos tiempos.

Estas palabras tienen el propósito de seguir construyendo una meta y alimentando un sueño. La meta es darle vida a un libro inspirado en las portadas de la Revista Semana y el sueño es ser parte de esa gran empresa de medios colombiana que para mí es todo un recurso para hacer pedagogía.

Hay una pedagogía que es urgente en Colombia, y no solo en esta tierra sino en toda América Latina, me refiero a la Pedagogía Política, esa pedagogía que nos enseña a ser ciudadanos libres y con criterio para poder discernir lo que más nos conviene como sociedad, que no siempre es lo que más le conviene a ciertos grupos de poder cuyo interés es mantener en la ignorancia y el miedo a la masa inconsciente.

La masa inconsciente no es consciente de su identidad política. Sus preferencias políticas no son el fruto de la reflexión sino de la manipulación mediática que siempre la apunta a mover lo más primitivo de la naturaleza humana; sus instintos y emociones. Ciertos grupos de poder le apunta al miedo, al cerebro reptil. Apelan a lo que me gusta llamar la política reptiliana.

El llamado “Antipetrismo” está sustentando en esa política, una política del miedo, la mentira, la difamación, la propaganda negra es su principal herramienta. Hace ocho años, Mockus y la Ola Verde fueron víctimas de este tipo de estrategias, se sabe de la existencia de un perverso ser llamado JJ Rendón, un estratega político que pone sus conocimientos psicológicos al servicio de estos grupos de poder.

El “Antiuribismo” es diferente. No está sustentado en mentiras ni en la creación de escenarios futuros trágicos, sino en hechos y en la proyección de posibilidades reales. Oponerse al uribismo es oponerse a todo lo que esta fuerza política hizo cuando estuvo en el poder. ¿Cuántos funcionarios de ese gobierno hoy están en la cárcel o prófugos de la justicia? Solo unos cuantos ejemplos bastan para dimensionar el tamaño de esa cleptocracia. ¿Recuerdas lo que pasó con el DAS? Un valiente periodista llamado Julián Martínez Vallejo llevó a cabo una brillante investigación que luego presentó en un fantástico libro llamado justamente así: “Chuzadas: 8 años de espionaje y barbarie”.

¿Recuerdan la Yidispolitica? Diego Palacio y Sabas Pretelt, funcionarios estrella del gobierno de Uribe pagaron cárcel por un delito llamado cohecho, fueron ellos los que se prestaron para modificar el “articulito” que permitió la reelección de Uribe en el 2006.

¿Recuerdan los falsos positivos?

¿Recuerdan agro ingreso seguro?

¿Recuerdan la parapolítica?

¿Estos son hechos o invenciones?

¿Ocurrieron realmente estos hechos o son puras ficciones de los antiuribistas?

¿Es Uribe un criminal o un perseguido político?

Los fanáticos uribistas, es decir la masa inconsciente, niegan esta realidad. Al respecto, dice José Antonio Marina que el fanatismo impide cambiar de creencia a pesar de tener evidencias en contra.

Las evidencias en contra de Uribe son copiosas, y como dice Daniel Coronel, no solo la ha hecho sino que la sigue haciendo. De modo que oponerse a Uribe y su sequito es oponerse a una cultura de la mafia, del todo vale como dice Mockus, de la corrupción, del clientelismo, del nepotismo, y muchos otros males que configuran un cáncer social que está a punto de hacer metástasis. ¿Por qué? Nuevamente aparece el pedagogo José Antonio Marina:

“Nuestra sociedad está no solo fascinada por la personalidad psicopática, sino que es además cada vez más tolerante con ella. Pero aún más terrible es la posibilidad de que esos psicópatas se conviertan en retorcidos modelos de comportamiento para niños de familias disfuncionales o procedentes de comunidades desintegradoras en las que poco se valora la honestidad, el juego limpio y la conciencia de bienestar de los demás”.

Estamos pues a las puertas de una profunda transformación cultural, representada ya no solo en la figura de Gustavo Petro, sino también en la de Ciudadanos Libres como Antanas Mockus y su apuesta por la educación, Claudia López y su lucha contra la corrupción, Ingrid Betancur y su gesto de perdón y reconciliación, además de María Ángela Robledo, una psicóloga empeñado en tejer vínculos para la construcción de un era de paz en Colombia.

Con esta apuesta es con la que yo elegí identificarme.

Una apuesta que llena de sentido mi rol como papá, mi papel como psicólogo y mi vocación como pedagogo.

¿Cuál será tu apuesta?

¿Apoyaras a las mafias políticas o a los ciudadanos libres?