Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

15. EL YO ELEGIDO

 

“Yo elijo que quiero en mi vida”

-Patricia Castañeda Paz-

“Enfócate en ganar vínculos, no solo en ganar dinero, porque si ganas vínculos, el dinero llegará naturalmente a ti. La clave maestra es una sola: SERVIR.”

-Ándrez Paz-

“Todo inicio necesita por lo menos tres actitudes: Esperanza, Confianza y Disposición al trabajo. No puedes iniciar ningún proyecto creyendo que vas a fracasar, ni puedes dejar que el pesimismo sea el motor que te mueva a actuar en tu vida diaria. Para empezar un nuevo día, mes, o cualquier proyecto, es necesario tener la esperanza de que todo va a ser mucho mejor de como venía siendo.”

-Alberto Linero-

“Si uno es indiferente a los problemas de los demás, los demás serán indiferentes a los problemas de uno.”

Swami Paramadvaiti 

“Recuerda siempre que tu identidad es una identidad compartida, y que en eso reside Su realidad.”

UCDM

 

EL YO ELEGIDO

Estoy creando una vida, la mía, no sé qué tan bien lo esté haciendo, lo cierto es que me levanto cada día con este proyecto en mente que me mueve el corazón.

¿QUÉ VIDA QUIERO?

Quiero una vida con Bienestar.

Es lo primero que a mi conciencia llega:

Bienestar.

Deseo fervorosamente una vida con Bienestar.

Nacen estas palabras en el centro de operaciones de nuestra Fundación; Luz Adriana guarda silencio, reflexiona, de vez en cuando mira a su compañero, quien mientras tanto, plasma estas palabras con la esperanza de cultivar memoria. Sé que volveré por estas líneas y encontraré más respuestas a la pregunta:

¿QUÉ VIDA QUIERO?

Quiero una vida con Bienestar en todas las áreas de la existencia. TODAS. Pase lo que pase, y haga pasar lo que haga pasar, lo que deseo con todas las fuerzas de mi Ser Consciente es una vida con Bienestar.

La quiero para mí.

Y como anhelo tanto que esto sea asi, entonces hago un alto en el camino, respiro profundo y digo para ti:

Mi meta es tu Bienestar.

Si tu creces, yo crezco.

Si tu estas bien, yo estoy mejor.

Ya me di cuenta que la única manera de experimentar este Bienestar que quiero es Sirviendo.

Servir es clave.

Ya lo capté.

Casi que no florece esta semilla sembrada hace tantos años en mi inconsciente.

Servir. Si, ya lo capté.

Servirte a ti.

A ti.

El Bienestar que deseo será una realidad en mí, si te sirvo a ti.

Ganamos los dos.

Ganas tú y gano yo.

Es una Ley del Bienestar.

Ganar-Ganar.

Vivimos tiempos exigentes y desafiantes para nuestras mentes y nuestros espíritus, gracias a Internet vamos a una gran velocidad, el tiempo, al menos para mí, está pasando muy rápido, como si los años de hoy, fueran más cortos que los años de ayer, por esta razón es vital conectarse con el Bienestar.

Hay que estar bien para poder movernos con lucidez por estos tiempos ultramodernos como diría el gran Filósofo José Antonio Marina. “De una vez te las canto”, como dirían mis parceros; yo admiro la obra de este intelectual español. JAM, puras siglas de súper héroe.

José Antonio Marina ha creado una obra muy profunda además de bella, alguna vez interactuamos, le causo curiosidad mi experiencia pedagógica en Transmilenio. El caso es que el trabajo de este hombre es muy valioso y día a día está muy presente en mis constantes lecturas y reflexiones.

Los conceptos que JAM ha desarrollado y la lucidez con la que procesa la información de los campos que ha cultivado, -de la neurociencia a la ética, como él mismo lo dice- son muy útiles y relevantes en mi trabajo como Psicólogo Amigo.

¿PSICOLOGO AMIGO?

Jejejeejej, estoy muy contento.

Psicólogo Amigo.

Me parece muy bonito.

Llega a mi mente una foto del Padre Arnoldo Acosta con el Maestro Miguel De Zubiria.

Y luego sube a mi conciencia este pensamiento:

“La vida no tiene sentido, a la vida hay que darle sentido.”

Por eso escribo y plasmo estas palabras que ahora tú estás leyendo (me encantaría conocerte), porque escribiendo le doy sentido a mi vida, es decir, con la escritura proceso las experiencias que significan algo para mi subsistencia, crecimiento y trascendencia.

Yo creo que me hice psicólogo gracias a las experiencias vividas con mi papá Eduardo, especialmente en los primeros 12 años de mi vida. Y creo que el tipo de psicólogo que soy está muy influenciado por los años que viví la experiencia amigoniana internado en los programas de la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos, particularmente entre los 13 y los 16 años, cuando el rector de la Linda el padre Arnoldo Acosta. Y soy un Psicólogo Amigo por los 10 años llevo que llevo interactuando con el concepto de Psicología Afectiva, y con su creador, el maestro Miguel de Zubiria, lo cual hizo que me convirtiera en un entusiasta divulgador de la Afectividad.

Y llega a mi mente la foto donde están los tres, aquel 7 de diciembre de 2015. Un día único en mi vida. Como un milagro ver juntos a  esos tres seres que han marcado mi destino.

Hoy es 8 de febrero, mi hermana Viviana ha llegado al nivel 33 del Juego de Su Vida. Celebro este día y plasmo estas palabras como evidencia de que te tuve en mente hermanita querida. Tú eres la del medio, por eso siento que eres la conciencia del Nucleo Familiar del cual provenimos. ¿No ha sido fácil, verdad? Pero estamos vivos hermanita, somos sobrevivientes. Dos canciones me llegaron en este instante gracias a ti:

“Sin Ver Ni Oír”

“Mi Amigo Está En Casa”

Que mensajes hermanita, muchas gracias por esas dosis de conciencia, de polo a tierra.

La imagen que acompaña este relato es como una presentación que he hecho para aquellas personas que estén interesadas en darme la oportunidad de ser su Psicólogo Amigo, de que me elijas como tu psicólogo, para que trabajemos juntos, para que nos entrenemos afectivamente. Para que nos ayudemos en la Formación y Sanación de nuestros Núcleos Familiares.

Esa imagen es como el resumen de mi hoja de vida. Con esas palabras sintetizo lo que soy y elegí ser.

El 15 de noviembre del año pasado, en el relato 2 de este seria me preguntaba:

¿QUÉ HACER PARA EVOLUCIONAR DE LA POBREZA HACIA EL BIENESTAR?

Y en el mismo me respondía:

“Crear, creo que el viaje de la pobreza hacia el bienestar se hace creando.“

Han pasado 11 semanas desde entonces y trece relatos después me doy cuenta que lo hay que crear es una personalidad elegida.

Pues bien, esta es la mía, te la presento.

No ha surgido de la noche a la mañana, llevo años ya practicando el Autoconocimiento que me trajo a este punto, 25 diría yo, haciendo este viaje que empezó en realidad cuando salí de casa a los 12 años.

Hoy tengo 37 y estoy listo para vivir estas palabras:

“Sirve a los demás.

Mahatma Gandhi una vez dijo que “la mejor manera de encontrarte a ti mismo es perderte en el servicio hacia los demás.” La introspección y no alcanzar a los demás puede causar que te alejes de la gente. Servir a otras personas y a la comunidad es la mejor manera de encontrar el propósito y el sentido del lugar en el mundo. Cuando veas lo dura que puede ser la vida de las personas más necesitadas que tú, puede ser una llamada para que despiertes y pongas en perspectiva tus preocupaciones. Te ayudará a ver qué has tenido oportunidades durante tu vida. Descubrirás lo que realmente importa. Pruébalo. Te gustará.”

Este es mi Yo Elegido.

Y quien mejor que José Antonio Marina para ir concluyendo este relato que hoy te comparto:

“Somos seres impulsados a vivir, a actuar, a enfrentarnos con la realidad. Pero no estamos movidos solo por impulsos y por objetivos fijados biológicamente, sino también por metas que conscientemente nos proponemos y con las que nos seducimos desde lejos, con mayor o menor fortuna.”

El 26 de julio de 2016, escribía en el día 17 de Tiempos de Pan:

“El amor que más necesito experimentar es el amor familiar.”

Desde el 1 de octubre de 2017 lo estoy experimentando de nuevo, y por eso estoy tan inspirado creando. Porque estoy compartiendo la vida con mi Nucleo Familiar.

Hoy justamente me llegaron estas palabras:

“Se camina hacia la funcionalidad familiar, o se continua en la disfuncionalidad, tú eliges, consciente o inconscientemente, tú eliges.”

Y me quedo con este mensaje que a través del amigo Yuri me llegó:

“No tenga miedo de luchar. Recuerde sus convicciones y su origen.”

-YU-

I Ching 16

 

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Publicado en LIBRO

MIS TRES PADRES

Uno me dio la vida.

Otro me la rescató.

Y el tercero me la estructuró.

Eduardo Granada es mi padre biológico.

Arnoldo Acosta Benjumea es mi padre espiritual.

Miguel De Zubiria es mi padre intelectual.

Tres paternidades que han contribuido con mi construcción como ser humano, los tres tienen parte en lo que fui, soy y seré.

En este día, que será histórico en mi vida, pude tomar mas conciencia de la presencia de Dios en mi existencia.

De mi padre Eduardo heredé el Don de la palabra.

De mi padre Arnoldo aprendí el amor por la Palabra.

Y de mi padre Miguel, aprendí a cultivar y construir palabras.

Los tres son fuente de sabiduría. para mi.

Eduardo me ha enseñado a través de su vida y de los tangos que hablan de la Vida.

Arnoldo me ha enseñado a través de su vocación y del evangelio que habla de la Vida y de una nueva vida.

Miguel me ha enseñado a través de su obra y de su pasión por la psicología y la pedagogía.

Como no valorar la vida, cuando nos da estas bellas y generosas alegrías.

Este fue un día histórico en mi vida, los tres hombres mas importantes de mi existencia, se encontraron el mismo día y dejaron una huella para el resto de mis días.

Valiosa es mi vida porque valiosas son sus vidas.

Es una dicha tener clara la paternidad.

Mis padres me aprecian.

Y por eso yo aprecio a mis padres.

Son valiosos para mi.

Eduardo, Arnoldo y Miguel.

Publicado en PROYECTO DE VIDA, PSICOLOGIA DE LA VIDA

MI PROYECTO DE VIDA

MI PROYECTO DE VIDA

La Psicología de la Vida es una psicología para aprehender a construir proyectos de vida.

La vida es un proyecto.

El proyecto mas importante de la existencia es Vivir; crecer y trascender, no solo subsistir.

Quizá, la característica que más nos diferencia de otras especies animales es que podemos diseñar y construir conscientemente nuestra vida.

Conscientemente, es decir, con una mente consciente, despierta, no con una mente egocéntrica, dormida.

Creo que la vida hay que pensarla y proyectarla en torno a los roles afectivos, nuestra vocación, dones y talentos creativos.

Ya tengo claro mi proyecto de vida.

Ya se quien soy, ya se quien quiero ser.

Ya se lo que hago, ya se lo que quiero hacer.

Descubrir tu identidad es el mayor hallazgo de tu vida.

Ya me hice consciente de la personalidad que heredé y de la personalidad que aprendí.

Ahora soy consciente de la personalidad que elegí.

Creo que un proyecto de vida se construye valorando, conociendo e interactuando.

En otras palabras, creo que un proyecto de vida se construye cultivando vínculos afectivos.

Por eso mi proyecto de vida afectivo es edificarme como padre, familiar (hijo, hermano, tío, primo, sobrino), compañero,amigo, novio y esposo.

Estos son mis roles afectivos, los que hoy tengo y los que mañana quiero encarnar.

Cada rol tiene su historia.

De cada vínculo, bien cultivado, es posible cosechar afecto y sabiduría.

Yo creo que la mejor forma de obtener el pan, es decir el dinero, es cultivando nuestra vocación, dones y talentos.

Mi vocación es la psicología.

Mi Don es la palabra.

Mi talento es escribir, inspirar y motivar.

Por eso mi proyecto de vida laboral es escribir libros de psicología, para dar testimonio de mi vida, de la psicología en la que creo (psicología afectiva) y de la disciplina psicológica que practico (psicología de la vida).

Además de escribir me encanta escuchar, por eso también quiero consolidar mi consultorio de psicología de pareja, el proyecto que me permite seguir aprendiendo del fenómeno del emparejamiento y así prepararme para poder ser un buen novio y un buen esposo con la próxima mujer que Dios y la Vida pongan en mi camino.

Yo creo en la psicología afectiva, la propuesta psicológica de mi maestro Miguel de Zubiría.

Por eso decidí diseñar y construir un proyecto laboral para multiplicar esta psicología.

A este proyecto laboral lo llamo Taller de Psicología Afectiva.

En este proyecto, cooperando y trabajando en comunidad, estamos aprendiendo a valorar, conocer e interactuar.

Y también nos estamos fortaleciendo espiritual, afectiva, intelectual, creativa y productivamente.

En suma, estamos aprendiendo a cultivar vínculos afectivos y a diseñar y construir nuestros proyectos de vida.

Estamos construyendo y poniendo en práctica nuestra teoría, nuestro modelo psicológico al que hemos llamado Psicología de la Vida.

Con esta misma psicología estoy ayudando a intervenir y prevenir la delincuencia juvenil, la Causa Social del Centro Educativo Amigoniano, liderada por mi querido mentor espiritual, el padre Arnoldo Acosta.

El CEA es una institución a la que llegan jóvenes en dificultad que son el resultado del derrumbamiento del hogar; fruto de la desintegración familiar, consecuencia de la pobreza afectiva.

Por esto, mi quinto proyecto laboral esta enfocado en hacerle frente a esta dura realidad de la pobreza afectiva.

El Desarrollo Afectivo es la Causa Social de la Fundación Internacional de Coaching Afectivo, una institución que ha desarrollado poderosas herramientas que le permiten al ser humano aprehender a cultivar vínculos afectivos que sean fuente de nutritivo afecto, de riqueza afectiva y sabiduría.

Este es el proyecto que estoy construyendo con mi querido maestro de psicología y pedagogía, Miguel De Zubiría, de quien heredé el interés por tratar de comprender ese misterioso fenómeno del amor, por esa razón, mi sexto proyecto laboral, esta enfocado en ofrecer conferencias en las que pueda sembrar conciencia sobre la importancia de comprender el amor, pero sobre todo, de aprender a amar.

Este es pues mi proyecto de vida; lo que quiero Ser en mi vida, y lo que quiero Hacer en esta vida.

Este concepto de proyecto de vida, es uno de los conceptos centrales de la Psicología de la Vida, el modelo psicológico que estoy construyendo y aplicando en la construcción de mi propia vida.

Una vida que estoy construyendo a partir de mi propia historia, es decir de lo que heredé de mis padres y antepasados; cercanos, lejanos y remotos.

Pero también una vida que estoy construyendo a partir de lo que aprendí a lo largo de mi desarrollo como individuo y fruto de la interacción con todas esas personas que Dios y la Vida han puesto en mi camino, seres humanos que han influenciado en lo que hoy quiero Ser y Hacer.

Estos relatos son un testimonio de mi vida, de mi historia y de mis proyectos de vida.

Los comparto porque creo que en el compartir esta la clave del cultivo de los vínculos afectivos. Es decir, la clave de la felicidad.

Cada proyecto tiene su historia, de modo que en adelante te iré compartiendo la historia de estos proyectos afectivos y laborales que constituyen mi proyecto de vida.

Espero te sirvan de modelo, y puedas empezar a diseñar y construir tu propio proyecto de vida, para que dejes de naufragar y empieces a navegar por esta bella vida.

Publicado en ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR

INTERVENCIÓN Y PREVENCIÓN DE LA DELINCUENCIA JUVENIL

Escuela de Trabajo El Redentor

“El medio principal para educar es el amor, que es benigno y paciente. En todo ser humano hay un germen de sentimiento que hay que desarrollar “mas moscas se cazan con una gota de miel que con un tonel de hiel”.[1]

Hace dos años estalló la crisis en mi vida de pareja. Por fortuna, ese conflicto ha terminado en paz.

Hoy estamos construyendo el posconflicto. Somos compañeros de crianza, somos amigos, interactuamos como una familia, aunque no somos pareja; ella es libre y yo también.

En libertad nos estamos relacionando, nos estamos compartiendo. Sin presión, sin miedo, sin expectativas. Nuestras mentes están enfocadas en nuestro rol como padres, y en nuestro rol como trabajadores.

Esta claro que los principales beneficiados con esta pacifica interacción son nuestros hijos. A juzgar por lo que he aprendido en mi trabajo como psicólogo en la Escuela de Trabajo el Redentor, una de las principales causas de la delincuencia juvenil es la violenta interacción entre los padres de familia; el abandono, la negligencia e irresponsabilidad con el cuidado y protección de los hijos.

Por sus frutos los conoceréis”, así nos lo enseñó el maestro Jesús. Esta es una verdad eterna.

“Por sus frutos los conoceréis”.

Es muy emocionante llegar a tu destino laboral, descubrir la misión de tu vida, que en mi caso es ayudar a Reparar y Reconstruir Proyectos de Vida, la prueba de que esto es así estriba en el hecho de haber llegado la primera de las causas afines:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil. Sin duda alguna, el principal problema social de nuestra generación.

Esta es una Causa Amigoniana con la cual me identifico plenamente.

Cuanto me alegra haber llegado a este puerto en mi vida.

Para mi es muy satisfactorio poder contribuir con esta causa; poner mi historia de vida y mis aprendizajes al servicio de los adolescentes de esta generación.

Aquí estaré narrando esta experiencia, lo hago porque quiero cultivar vínculos afectivos alrededor de esta Causa, me interesa mucho conversar con mis compañeros de la Comunidad Amigoniana, y empezar a construir conocimiento colectivo, amen de mostrarle al mundo esta loable labor liderada por los Religiosos Terciarios Capuchinos.

Este es mi aporte a la Causa, un testimonio de vida y unas ideas que no pretenden ser dogmas de fe, sino insumos para edificar lo que considero una necesidad institucional:

Una Psicología Amigoniana.

Una psicología que es necesario encarnar, explicar, mostrar, representar y aplicar.

Una psicología que me parece clave para intervenir y prevenir la delincuencia juvenil.

 

[1] Textos Pedagógicos de Autores Amigonianos.

Publicado en biografia

LLEGUÉ A LOS 32 AÑOS Y DESCUBRÍ LA LABOR DE MI VIDA: LA FORMACIÓN AFECTIVA (Parte 2)

Mis amigas: Cony, Luz Adriana y Marleny

El quinto escenario son los amigos. Como la gran mayoría de personas, desde mi infancia he tenido relaciones que podrían ser calificadas de amistad, pero que bien valoradas no son tal. Y llegamos a la adultez considerando amigos a quienes no lo son.

Se suele confundir a los compañeros con los amigos. Yo por ejemplo pensaba que había tenido amigos en mi infancia, pero fueron más bien compañeros barriales. Luego en el internado llegue a tener mas de tres años de convivencia con compañeros de esa época, a propósito, la corriente de la vida me volvió a cruzar con dos viejos compañeros de ese tiempo en la Escuela de Trabajo la Linda. Néstor González y Harold Franco. El primero, sumergido en el mundo del circo de los políticos colombianos, admirador furibundo de viudos de poder. Y el segundo, un comerciante aventurero además de un talentoso artesano del pan. El día que nos encontramos experimenté una intensa alegría.

Con Néstor ocurre algo muy particular. Nuestros pasos han sido muy paralelos. Además de compartir en la Linda, fuimos compañeros en el San Rafael –un colegio de los Terciarios en Manizales-. Lo recuerdo como un destacado futbolista, aguerrido para los deportes y también como líder, será por eso que terminó metido en ese oscuro mundo de la política chibchombiana. Pero también, ya en la adultez vinimos a tener algo más en común. La Universidad. Por esas vueltas de la vida, Néstor termino estudiando Derecho en la misma universidad donde yo estudié psicología. Un día de septiembre de 2009 por pura “casualidad” nos encontramos en un foro sobre la reelección presidencial en la católica. Para ese entonces él era un Edil uribista de San Cristobal y yo abogaba por la causa antireeleccionista.

Con Harold nos encontramos meses después. Valga decir que la única pelea que tuve en el internado fue justamente con él. Y en plena celebración de la virgen de los dolores –patrona de los Terciarios Capuchinos-.

Con ninguno de los dos me he vuelto a encontrar, pero el lazo esta conectado. Ellos son muy importantes para reconstruir esa época del internado. Para elaborar esa historia común. Porque los tres, a nuestra manera, somos hijos de una generación de padres indiferentes y los tres, de alguna forma hemos escapado a las consecuencias que eso trae. Unos mas que otros.

Mi adolescencia y temprana juventud me dejó un amigo que visto desde la Formación Afectiva, también fue solo un compañero. Aunque lo recuerdo de forma muy especial. Alex y yo también compartimos el hecho de una infancia difícil, luchada, trabajada. Nos conocimos semestralizando el bachillerato. En decimo grado. Una vez graduados nuestros destinos tomarían su rumbo. El día que yo ingresaba a la universidad, Alex entraba al ejército a prestar servicio militar; “deber patrio” que hoy me alegro inmensamente de haber evadido. Aun lo aprecio, y anhelo que la Vida me lo vuelva a poner en el camino, lo recuerdo como un buen muchacho y un notable basquetbolista.

En la universidad también tuve compañeros que llegué a pensar eran amigos. Pero no fueron tal. O mejor, como sostiene la Formación Afectiva, fueron amigos biológicos. De esos que solo están para compartir placeres, para beberse unas polas. De esa época aun sigue vigente el lazo con Liliana Gil, quien siempre se acuerda de mí cada vez que cumplo años. Y ayer no fue la excepción.

Mis dos únicos empleos como psicólogo tampoco fueron espacios para el cultivo de la amistad. Aunque conservo muy gratos recuerdos de compañeros que tuve en la OPAN y en el COLSES: Marthica, Martin Carvajalino, Oscar Jimenez, Francisco Álvarez, Claudia Montaño, Gina Cruz, Emerson Arias, Edwin Triana, José Ríos, Mauricio Cercado, Mary Luz, Ángela, Mónica.

En conclusión, mis verdaderos amigos serán mis colegas de Oficio, serán los Formadores Afectivos con los que cultivaremos una genuina amistad socioantropologica.  Una amistad duradera, de esas que son para toda la vida, para envejecer juntos.

Hoy mis amigos están en mi tribu familiar. La primera de ellas: mi amiga, esposa, socia, amante y coequipera: Luz Adriana. También son mis amigas mis cuñadas: Patito y Marleny.

Ya hemos empezado a caminar con Aura, Mari, Juan Pablo y Melany; nuestros Aprehendices de Crianza Formativa. Con quienes hemos entrado en una nueva etapa del proceso de formación.

Lo mismo ocurre con Martin y Angie. Un Odontólogo con vocación de formador y una Optómetra que podría encontrar en la Crianza Formativa una manera de crear conexión afectiva con su hijo y de paso ganarse la vida enseñándole a otras madres solteras a hacer lo mismo.

Con Luz Adriana y Cony.

Por ahí esta dando señales de humo una persona que anhelamos tener en nuestro barco: Cony. Un tremendo talento psicológico-artístico que se malograría si se queda viviendo en el bosque con los lobos.

Tengo un amigo socioantropologico, que es mi maestro y mi padre cultural. Hablo de Miguel De Zubiría, quien me adoptó para su causa de la Psicología Afectiva y nos mostró los primeros memes de la Formación Afectiva. Este es un vínculo que me genera mucha alegría. Es un padre que me presta atención y me guía por el selvático mundo de la ciencia.

Con mi mentor y maestro Miguel De Zubiria

Ahora caigo en cuenta de algo. A falta de un padre biológico que me prestara atención, la Vida me recompensó con dos padres psicológicos: el padre Arnoldo y mi suegro Silvino. Y con un padre socioantropologico: mi maestro Miguel De Zubiría.

Por eso hoy a mis 32 años me siento tan pleno y tan tranquilo. Por que tengo una nutritiva Neofamilia. Estoy rodeado de personas que genuinamente me quieren. Tengo tutores afectivos e intelectuales que me están guiando y descubrí mi propio camino: el de la Formación Afectiva. Y con tanta fortuna que es el mismo camino de mi amada. De modo que si hay algo que puede representar la felicidad, es esto. Una vida con sentido.

Esta vida con sentido me pone a pensar en el sexto escenario: los grupos. Somos animales sociales y como tal, necesitamos de los grupos. La primera oportunidad que tenemos de experimentar un sentido de comunidad es en la familia. ¿Y qué hacer cuando ésta falla? Apelar al grupo. El problema es que no todos los grupos son saludables desde el punto de vista afectivo. Muchos son una prolongación autoritaria, permisiva o indiferente de la familia, que busca hacerse con los recursos de sus miembros (dinero, tiempo y atención) sin ninguno tipo de retribución más allá de la sensación espuria de comunidad.

Nunca he sentido la necesidad de vincularme a un grupo. Ni político, ni religioso, ni de ningún otro tipo. Más bien he intentado crear grupos. En mis tiempos como estudiante de psicología lo intenté una vez, pero mi falta de experiencia me paso la cuenta de cobro. Años después cuando volví a estudiar Derecho lo intenté de nuevo, esta vez avance un poco más al darle vida a un periódico estudiantil que llamamos El Altavoz. Esa experiencia me mostró que era capaz de liderar, pero todavía seguía muy biche y por eso no progresó. Después lo intenté de nuevo con una revista sobre diversidad sexual y como no era mi causa vital, también tuvo una corta vida. La siguiente prueba fue el primer intento de construir un grupo alrededor de la Formación Afectiva. Recuerdo que invitamos a unas personas para llevar a cabo un diplomado en Afectividad Humana. De hecho lo hicimos, y nos dejó una profunda experiencia. Además del conocimiento, la certeza que esa no era la forma de darle vida a una comunidad y por eso cerramos esos vínculos y seguimos adelante con nuestra causa.

Por primera vez desde que estamos metidos en esto de la Formación Afectiva siento que estamos listos para construir comunidad. Por eso los Formadores Afectivos nos agrupamos en lo que con mi esposa Luz Adriana hemos denominado como COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER. Técnicamente hablando este es un Grupo Formativo y su propósito es el mismo de la Formación Afectiva: formar personas talentosas para gobernar sus vidas, vivir en pareja, criar a sus hijos, trabajar por si mismos y por los demás.

Este propósito de la Formación Afectiva me conecta con el septimo escenario: la sociedad. Tenemos un chivo expiatorio para echarle la culpa de todos los males que vivimos como sociedad: los políticos. Éstos recogen siempre el agua sucia, aunque a decir verdad, su falta de creatividad y ambición egoísta sin límites les hace merecedor a tan generosa consideración. Pero viéndolo bien, el problema no son los políticos, es la pobre concepción que tenemos de lo que la significa la política. Es la ignorancia y la pereza. Es una cultura que se han entroncado en nuestro ADN social. La cultura de lo fácil y rápido. Por eso es que Colombia es tierra fértil para pirámides, regueton, narcotráfico, prostitución, sicarios, bandas criminales y políticos clientelistas. Las empresas de televisión se lucran vendiendo esa parte de la realidad colombiana con la excusa de estar creando conciencia social. De los canales nacionales, el único que saca la cara es Señal Colombia.

De modo que con respecto a la sociedad podemos asumir dos posturas: o somos súbditos o actuamos como Ciudadanos. En el primer caso, concentramos nuestras energías para quejarnos de la ineficiencia del Estado. O peor aun, somos absolutamente indiferentes. En el segundo caso, ser Ciudadano significa tomar parte activa en la solución de los problemas sociales que nos aquejan. Significa trabajar en la construcción de esa sociedad en la que anhelamos vivir. Esto se convierte incluso en una creativa forma de ganarse la vida. Eso es precisamente la Formación Afectiva. Un Oficio que le apunta a un tipo de desarrollo que es más potente que el desarrollo económico. Me refiero al Desarrollo Afectivo.

Cuando una persona tiene un óptimo Desarrollo Afectivo dirige su existencia de forma eficaz; se conoce, se valora, se administra y se gobierna. Quien interactúa adecuadamente consigo mismo, es mucho más hábil para interactuar con los demás. Empezando por la interacción con su pareja, sus hijos, sus amigos, su familia. Una persona con buen Desarrollo Afectivo tiene más conciencia social y por ende, contribuye con el desarrollo de la sociedad en su conjunto. Por eso esta tan potente el Oficio de la Formación Afectiva.

Este es nuestro aporte a la sociedad en la que vivimos. Ahora nuestra tarea, además de seguirnos formando, es formar Formadores Afectivos. Construir una Comunidad, una Tribu Formativa que le de vida a otras tribus. Preparar hombres y mujeres para que gobiernen sus vidas, construyan relaciones de pareja de largo aliento, críen a sus hijos, trabajen por sí mismos y por los otros. En suma, que sean Formadores Afectivos.

Y aquí aterrizo en el octavo escenario. La naturaleza. Somos parte de la naturaleza, una forma más como ésta se expresa. Sin embargo, separarnos de ella es lo que nos complica la vida. Ahora pienso que no estar bien con uno mismo, ni con quienes te rodean, repercute sobre la forma como nos relacionamos con la naturaleza. Solo ahora en mi vida adulta vengo a ser consciente de esto. Y la Formación Afectiva me llevó a ello. La explicación que tengo es la siguiente:

Existe una Habilidad Afectiva que se llama el Autocuidado. Cuando yo me cuido a mismo, también cuido al otro. Y ese otro no es solamente un ser humano, sino, como diría el budismo cualquier cosa viviente, es decir, la naturaleza misma.

Así lo comprendo hoy, como la Formación Afectiva es un proceso que solo acaba con la muerte, seguiré aprehendiendo, tengo por delante un largo camino de estudio, practica y enseñanza.

Este es mi camino, y este artículo es una introducción a los temas sobre los que reflexionaré de aquí en adelante. Me dedicaré a sentir, pensar y practicar la vida. A formarme para formar.

Aquí puedes la primera parte de esta bitácora vital.