Publicado en PSICOLOGÍA AFECTIVA, PSICOLOGIA POSITIVA

¿CUÁL ES MI TRABAJO COMO PSICÓLOGO AFECTIVO?

MI TRABAJO COMO PSICOLOGO AFECTIVO

El pasado 19 de enero fui testigo de un acontecimiento histórico en el mundo de la Psicología en Colombia. Ese día, la semilla de la Psicología Positiva fue sembrada por el más brillante de sus cultivadores:

Mihaly Csikszentmihalyi.

En un evento organizado por la Asociación Colombiana de Psicología Positiva, este Grande de la ciencia psicológica contemporánea nos invitó a sumarnos al proyecto de la felicidad en Colombia.

Motivado por ese inspirador momento, elaboré este relato que tiene como propósito presentarte mi trabajo como Psicólogo Afectivo, una aplicación práctica de la Psicología Positiva.

La Psicología Afectiva es una aplicación desarrollada por mi maestro Miguel De Zubiría, un psicólogo y pedagogo colombiano con quien tengo la dicha de trabajar en la FICA, una institución que hemos creado para materializar  nuestro compromiso con la Evaluación del Bienestar Psicológico y la promoción del Autoconocimiento y el Desarrollo Afectivo como estrategias para la construcción de vidas felices y plenas.

Dos días después de ese evento me encontré con mi maestro Miguel y luego de esa reunión, salí más convencido que nunca de mí que hacer como psicólogo.

Yo soy un Psicólogo Afectivo.

Todos los días de mi vida estudio, practico y comparto lo aprendido sobre la Afectividad Humana.

Esta es una labor que sin duda alguna me hace muy feliz y le da pleno sentido a mi vida.

Pensando en mí que hacer como Psicólogo Afectivo, llegué a la conclusión que tengo tres trabajos:

Trabajo Personal.

Trabajo Familiar.

Trabajo Profesional.

El Trabajo Personal es hacer uso de las herramientas de la Psicología Afectiva para fortalecer mis cualidades, transformar mis defectos en cualidades, cultivar vínculos afectivos y construir mis proyectos de vida.

El Trabajo Familiar es desempeñar conscientemente esos roles afectivos que la vida me ha asignado, empezando por el primero de ellos:

Ser Papá de Orianna y Dante, desde la cuna hasta la tumba, en las buenas y en las malas.

Mi segundo rol afectivo es ser Hijo de Inés y Eduardo. Mis  padres que aun son una nutritiva fuente de afecto y sabiduría para mí, y que ahora están en una etapa del camino  en la que siento la necesidad de estar cerca a ellos, de compartirnos y conocernos.

Mi tercer rol afectivo es ser Hermano de Viviana y Gloria. Mis queridas compañeras de viaje familiar. Me interesa mucho asumir un rol mas activo en esta relación con mis hermanas, dos mujeres que amo inmensamente y todos los días de mi vida tengo en mi mente.

Mi cuarto rol afectivo es ser Tío de Juliana, María Fernanda, Dylan, Felipe, Gabriel y Juan David. Mis seis bellos sobrinos que me hacen pensar en el futuro de la tribu y en la importancia que para ese futuro tiene el asumir activamente mi rol como tío.

Mi quinto rol afectivo es ser Sobrino de Cecilia, Ofelia, Ibelice, Mery, Gonzalo, Javier, Oscar, Jorge y Nelson; tías y tíos que son fuente de afecto y sabiduría y en algún momento de sus vidas han estado presentes en la mía.

Y finalmente, mi sexto rol afectivo es ser primo de todos mis primos, es largo el listado, por eso lo dejaré para el relato donde profundice sobre la importancia de este rol afectivo.

Ser familiar entonces es mi segundo trabajo, y como tal, exige tiempo y atención. Ahora que lo pienso como Psicólogo Afectivo, la tribu familiar es una gran fuente de afecto y sabiduría, todas sus vidas, incluyendo la de quienes están en la otra vida, dejan lecciones para viajar por esta vida, solo es cuestión de valorarlas y conocerlas, arduo trabajo que bien vale la pena.

Y por ultimo, está mi Trabajo Profesional, el cual he estructurado a partir de mi Don y mis Talentos.

Tengo claro que mi Don es la palabra, y que tengo Talento como escritor, conferencista, consultor, profesor y orientador.

Como escritor mi propósito es hacer uso de la palabra escrita para dar testimonio del impacto positivo de la Psicología Afectiva en la transformación y construcción de mi vida personal, familiar y profesional.

Como conferencista, mi propósito es hacer uso de la palabra hablada para impactar los corazones de aquellas personas que necesitan ser motivadas e inspiradas para emprender un proceso de Autoconocimiento y Desarrollo Afectivo que les brinde las herramientas para construir conscientemente una vida feliz y plena en sus ámbitos personal, familiar y profesional.

Como consultor mi propósito es poner mi vida y mis conocimientos en Psicología Afectiva al servicio de la construcción de soluciones a los conflictos afectivos personales, familiares, de pareja y laborales que embargan y amargan la vida de las personas que en algún momento de sus vidas se encuentran en una sinsalida, atrapados en laberintos sentimentales que roban paz a su vida.

Como profesor, mi propósito es compartir a través de mi Escuela de Psicología Afectiva, todos los conocimientos que he adquirido en mi estudio y practica de esta aplicación de la Psicología Positiva.

Y como orientador, mi propósito es servir de guía para aquellas personas que quieran mejorar su vida afectiva, a través de Talleres de Afectividad, cuya finalidad es la construcción de Comunidad como una estrategia para el aprendizaje y practica de habilidades afectivas como el Valorar, Conocer e Interactuar, las cuales son vitales para el cultivo de vínculos afectivos que sean fuente de felicidad.

Este es mi Trabajo Profesional, mi fuente de pan.

Mi Trabajo Personal y Familiar, son mi fuente de afecto y sabiduría.

Afecto, sabiduría y pan son los recursos que necesito para sustentar mi vida y construir la vida que quiero.

Una vida feliz y plena.

Para esto trabajo.

Para esto vivo.

Será un placer para mi poderte servir; como Psicólogo Afectivo o como compañero, amigo o socio.

Nunca olvides que como bien lo enseña la sabiduría taoísta:

“Solos caminamos mas rápido, pero acompañados llegaremos mas lejos”

 

 

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Publicado en ANDRES PAZ, LIBRO

TODO HA DE TERMINAR PARA VOLVER A COMENZAR

Espiritualidad

En estos momentos voy a cosechar un fruto.

Hace un año, exactamente el 4 de enero de 2015, la Vida me llevó a un puerto seguro:

Dios.

Hace un año hice un pacto personal con Dios.

El barco de mi vida había naufragado, sin trabajo, sin familia, derrotado.

Ese día decidí poner a Dios en el primer lugar de mi vida, como ser humano, lo acepte, y como psicólogo afectivo comprendí que la espiritualidad es una fortaleza psicológica vital para la supervivencia.

Le pedí a Dios recuperar mi familia y mostrarme el camino para servirle.

Un año después doy un parte de victoria.

Soy consciente que tengo una bella familia.

Quizá no el tipo de familia que quería, pero es familia, y como tal, quiero dejar constancia que la valoro, lo agradezco, lo aprecio.

Las fiestas navideñas y de fin de año me dejaron muchas claridades y tranquilidades.

Atrás han quedado dos años de dolor, estoy convencido que me llegó la hora del amor, no de ese que se espera, sino de ese que se da generosamente, a todas esas personas que la Vida ponga en mi camino humano y profesional,

La familia, cualquiera sea su configuración es el valor mas importante de mi vida.

Por eso valoro y agradezco a Dios el tipo de familia que me ha concedido.

Y le pido, me vuelva a dar la oportunidad para hacer realidad el tipo de familia que quiero, me encanta mucho eso de compartir la vida con una mujer, unos hijos, crecer en familia, todos los días de nuestra vida.

Esta es mi petición personal para este año.

En cuanto a lo laboral, el camino esta muy claro:

Hacer Psicología Afectiva.

Construir, a través de la practica, una psicología de la vida afectiva para aprender a amar, vivir en paz y ser feliz.

¿Será esto mucho pedir?

Escribo este relato en un café Internet cerca al cementerio central, acabo de pasar un rato muy espiritual en este lugar.

Estoy convencido que la espiritualidad es la piedra angular del ser un humano.

Así como también estoy convencido que la afectividad es el camino para la expresión de nuestro espíritu.

Practicar la Afectividad, ese es mi propósito para este nuevo año.

Esto quiere decir, cultivar vínculos afectivos.

Darle una calurosa bienvenida a mi vida a todos aquellos seres humanos que Dios ponga en mi camino en la corriente de la Vida.

Cada vinculo es muy valioso.

Amigos, ese es mi proyecto afectivo clave para este año.

Buena energía para ti que lees este relato.

Y si algún día baja tu animo, y te sientes cansado de las presiones de la vida, no dudes conectarte conmigo, mi tarea es animar, dar aliento para continuar el viaje.

Recuerda que caminando solos podemos ir mas rápido, pero si caminamos acompañados, podremos llegar mas lejos.

Cuenta conmigo.

Que a mi me gustaría contar contigo.

Gracias por leer y por compartir.

Animo!!!!

Pdta

El titulo de este relato lo vi como un graffiti en el cementerio central

Publicado en EL TALLER DE PSICOLOGIA PRACTICA

EL TALLER DE PSICOLOGÍA PRÁCTICA

MENTEFACTO EL TALLER DE PSICOLOGIA PRACTICA

Una idea hay que cultivarla para que crezca. De lo contrario, se quedará en una idea más de las tantas que a diario producimos, pero que pocas veces llevamos a la práctica. Porque es con la práctica como las ideas se hacen realidad y transforman tu realidad.

Esta es pues mi segunda visita a este cultivo, estoy resuelto a darle vida a una idea; la idea de un Taller de Psicología, particularmente, un Taller de Psicología Practica.

En el primer relato compartí la anécdota de la visita de mi sobrino Felipe a su padre en la cárcel modelo.

Ese sábado lo acompañé a compartirse con su progenitor, era la tercera vez que vivía la experiencia de entrar a una cárcel y sentir su lúgubre atmosfera.

En las tres visitas que llevé a cabo, algo llamó poderosamente mi atención: la juventud de la población carcelaria. La gran mayoría de los que observé no pasaban de los 30 años, son los presos de mi generación. Proyectos de vida mal logrados que se están perdiendo en esos infiernos contemporáneos.

Ver esa realidad me conmueve y al mismo tiempo me compromete aun mas con mi labor.

La psicología no puede ser indiferente a esta realidad y por eso urge la creación de propuestas que le apunten a una mejor intervención y prevención de la criminalidad en general y de la delincuencia juvenil en particular.

Justamente, ayer estuve de turno en el CETA y me sorprendió ver la cantidad de familias que asistían a la visita dominical de sus hijos adolescentes privados de la libertad.

Mucha madre soltera, mucha abuela, pocos papás.

Pues bien, con este duro marco de la vida, te presento formalmente el concepto del primer Taller de Psicología Práctica.

Llevo a cabo esta tarea utilizando una herramienta que aprendí a manejar en el Taller de Psicología Afectiva de mi maestro Miguel De Zubiría:

El mentefacto conceptual.

Una herramienta muy poderosa porque le permite a uno estructurar el pensamiento y graficar en una sola imagen todos los ladrillos de un concepto.

El mentefacto es el plano para la construcción de un concepto.

Este es pues, el modelo conceptual del Taller de Psicología Práctica.

Soy un creyente de la sabiduría colectiva, creo que la más eficaz estrategia de vida es la práctica de la cooperación y el trabajo en comunidad.

Creo que esta estrategia de vida favorece la supervivencia de nuestro cuerpo, la evolución de nuestra mente y la trascendencia de nuestro espíritu.

Viene a mi mente en estos momentos, un mensaje que mi maestro Miguel De Zubiría me envió luego de nuestra sesión de trabajo en su Taller de Psicología Afectiva:

“Le agregaría a la tarea es esculpirte con otra, pues una sola mano no crea una escultura”

En otras palabras, la construcción de este concepto, que es una obra social, requiere de la participación de auténticos amantes de la psicología, como enseña la sabiduría popular, una sola golondrina no hace verano, de modo que este es un llamado a la acción:

Estoy convocando a psicólogos por vocación, en formación o de profesión, que tengan madera de pioneros y quieran sumarse a esta tarea de construir un modelo de prestación de servicios psicológicos, inspirado en el modelo artesano de aprendizaje, practica y trabajo; un Taller de Psicología que tenga la misión de consolidarse como modelo para la creación de un gremio de Talleres de Psicología, cultivadores y constructores de conceptos y practicas psicológicas enfocadas en cuatro temas vitales:

  • Pareja
  • Hijos
  • Familia
  • Trabajo
  • Amigos

Creo que estos cuatros escenarios de la vida son el núcleo de la existencia y también creo que la psicología, de la mano de la ciencia y el arte, tienen herramientas lo suficientemente poderosas para construir sólidos proyectos de vida en cada uno de estos terrenos vitales.

¿Serás tu uno de esos pioneros?

 

Publicado en REFLEXIONES VITALES

CULTIVAR LA PALABRA PARA CULTIVAR VINCULOS

cultivar

A las 4am me tengo que levantar a cultivar la palabra, sobre todo la palabra sentida, esa palabra es la que viene del corazón, de las experiencias vividas.

Son las reflexiones que provienen de las circunstancias de mí día a día.

Me permiten dejar una huella de mis pasos y comprender lo que estoy viviendo, lo que estoy pensando, sintiendo y haciendo.

Me permite mantenerme conectado con la vida, mielinizar esa conexión entre mi mente y mi espíritu.

Practicar la constancia para cosechar ganancias afectivas, sapienciales y materiales. Energía para vivir con dignidad y bienestar.

Produzco estos pensamientos para motivar y guiar mi acción.

Y te los comparto porque quiero proponerte una conexión.

Solo cuando nos conectamos afectivamente con espíritus y mentes afines podemos encontrar la manera de crecer, de cultivar un vínculo que sea fuente de afecto, sabiduría y pan.

¿Cultivamos un vínculo?

Publicado en PSICOLOGIA DE LA VIDA

ERES LO QUE PIENSAS, SIENTES Y HACES

 actuar-pensar-sentir-encontrá-tu-equilibrio

Hoy me levanté pensando con insistencia en una idea.

Tan intensa que me hizo sentir la necesidad de levantarme a hacer algo con ella, materializarla, darle forma para comunicarla, y de paso empezar a explicármela.

Eres lo que piensas, sientes y haces.

Es como si fuera una sencilla pero profunda respuesta del más allá, a la eterna pregunta existencial:

¿Quién soy?

Y Aquel o aquellos que saben quién soy, me han enviado una respuesta:

Eres lo que piensas, sientes y haces.

No sé porque, pero presiento que esta idea me llega como consecuencia de tres profundas conversaciones que tuve el día de ayer y que me dejaron pensando y sintiendo cosas que intuyo tendrán un impacto sobre mi accionar diario.

Al medio día me reuní con Claudia Montaño, la más juiciosa estudiante de mi teoría psicológica. Quedé impactado por la forma como está organizando la información que estoy compartiendo. Vi con claridad cómo se está conectando su mente con su espíritu, es decir, sus pensamientos con sus acciones.

Y me impresiona este hecho porque no estoy exento de sufrir fogonazos de incredulidad en mí mismo, a veces dudo de mi teoría, pero ver la manera como la está asimilando Claudia me devuelve la fe en lo que estoy pensando y haciendo.

De hecho, siento que los dos estamos descubriendo cosas, es como si fuéramos aprendices de esa psicología de la vida. Que bello es este vínculo con Claudia, compañeros de la vida, nos conocemos hace ya 10 años desde nuestros tiempos como colaboradores del COLSES, ella como profesora de Ciencias Sociales, y yo como psicólogo orientador del colegio.

Quien se iba a imaginar que una década después estaríamos materializando una teoría psicológica y empezando el cultivo de nuestro primer proyecto editorial, un libro en el que vamos a explorar la realidad del sistema educativo colombiano.

Después de ese encuentro y de ese delicioso almuerzo que Claudia y su esposo Wilson me compartieron, me dirigí a mi cita con Nancy, curiosamente una maestra pensionada, dotada de mucha sabiduría, pero también con intensos temores. En nuestra conversación vi con claridad sus pensamientos, identifiqué esas ideas que la hacen sentir mal, producirle negatividad y por ende actuar erráticamente.

También fue muy productivo ese encuentro porque me permitió recolectar información para confirmar la idea que hoy llegó con fuerza a mi conciencia:

Somos lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Pero eso que somos no es un ente estático, sino más bien un flujo de energía, somos como un rio, necesitamos fluir, porque cuando no lo hacemos nos estancamos, y si nos estancamos, sufrimos, y si sufrimos nos despertamos para continuar fluyendo o lentamente nos vamos hundiendo, secando, apagando, desapareciendo…

Así siento a esa persona con la que me reuní en la noche, no lo tenía previsto, pero mi encuentro con este hombre cercano a mi tribu, me hizo ver en el espejo y me mostró claramente que si no piloteamos con sabiduría las crisis de la vida, nos hundiremos en la tristeza y la desolación, en la rabia y en la agresión.

Hablándole a William sentía como si me estuviera hablando a mí mismo. Solo que a los 50 años.

Nos tomamos un par de cervezas y con la música de nuestros padres de fondo, reconocimos que cada quien carga su propia cruz, unas más pesadas que otras, quizá la diferencia no sea de peso, sino de la dignidad con la que carguemos nuestra propia cruz.

En esencia, somos seres dotados de dignidad, pero no podemos quedamos sentados esperando que los demás nos traten con dignidad si antes no nos tratamos dignamente a nosotros mismos. Y esto, para mí, quiere decir pensar bien de nosotros mismos, sentir bien por nosotros mismos, y actuar bien por nosotros mismos.

Solo así podremos pensar bien de los demás, sentir bien por los demás y actuar bien en pro de los demás.

Hace rato nos lo enseñaron:

Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Gracias por existir.

Publicado en HISTORIA DE VIDA

ELIJO EL AMOR

ELIJO EL AMOR

 

Una cosa es entender el amor y otra muy distinta es comprenderlo.

Una cosa es la teoría del amor y otra muy distinta es la práctica del amor.

En mis años de vida familiar me preocupé más  por entender el amor desde un punto de vista intelectual, y no me ocupé de practicar el amor desde una perspectiva espiritual.

Parece irónico, pero observándome me di cuenta que entendía el amor y al mismo tiempo sentía miedo.

Es decir, el amor estaba en mi cabeza y el miedo en mi corazón.

Yo creía que sabía amar, pero el miedo me llevaba a amar erráticamente.

Por eso no pude comprender la invitación que me hizo Luz Adriana el año pasado a practicar un amor fraternal, comprometido, responsable, amable, sereno, respetuoso.

El miedo me ganó. El miedo me impidió ser paciente, diligente, constante, perseverante, detallista, atento, compasivo, generoso y bondadoso.

Ahora comprendo que una cosa es el conocimiento y otra muy distinta es la experiencia. Con dolor me di cuenta que estaba cultivando una vida intelectual por encima de una vida sabia.

Por eso hoy, prefiero la sabiduría en lugar de la erudición, de la misma manera y con la misma intensidad con la que  prefiero el amor en lugar del miedo. Porque el erudito sabe mucho de cosas, pero el sabio sabe vivir. Porque el erudito aprende de los libros y el sabio aprende de la vida, de su propia vida, especialmente de sus errores.

Elijo el amor en mi corazón para que se vuelva el combustible de mi acción.

Y como le he pedido a Dios ayuda en este empeño, hoy me inspiró este relato y me envió este mensaje:

“El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”

Ya no soy ese niño abandonado y temeroso que necesitaba ser cuidado, ya crecí, y ahora como adulto mi deber es cuidar y amar a quienes dependen de mí.

Es verdad, y ahora si lo puedo decir por experiencia propia:

Crecer duele, pero ese dolor se puede mitigar y despejar con amor, pero ya no solo recibiéndolo, sino sobre todo dándolo.

Amando.

Por eso elijo amar.

Por eso hoy le digo adiós al miedo y le doy la bienvenida al amor.

Porque el amor es vida.

Y el miedo es muerte.

Por eso elijo vivir.

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA

¿QUÉ SIGNIFICA PRACTICAR LA AFECTIVIDAD?

Acabo de hacer seis conferencias en Transmilenio, estoy contento porque es medio día, y ya llevo la mitad de la tarea. Por eso me siento motivado a compartir lo que escribí esta mañana.

La pregunta que amaneció en la superficie de mi conciencia fue:

¿Qué significa practicar la Afectividad?

Y esta fue la respuesta que me llegó.

Practicar la Afectividad quiere decir cultivar lo más conscientemente posible vínculos afectivos, porque cuando esto se hace, lo que se cosecha son los recursos vitales para supervivir, crecer y trascender: afecto, sabiduría y pan.

En mi entender, el primer vínculo afectivo que uno debe cultivar es con el dueño de toda esta película llamada Vida. El mismo que nos pone en escena cuando Él quiere y nos saca de esta obra cuando Él quiere.

Cada quien es libre de decidir si quiere construir un vínculo afectivo con Él; si quiere sentirlo, si quiere conocerlo, si quiere interactuar con Él.

En lo que a mí respecta, ya no puedo vivir sin este vínculo porque es el sostén de mi existencia, el combustible de mi vida.

Él me provee del afecto, la sabiduría y el pan necesarios para cultivar un vínculo afectivo con todo mi Ser, es decir, con mi espíritu, mi mente y mi cuerpo.

Esta comunión con Él, y la comunión conmigo mismo, es lo que le da estructura a mi vida, es lo que me pone a pensar, sentir y actuar de forma equilibrada y como tal, me convierte en un vínculo afectivo más nutritivo para los demás.

Este hecho me lleva a pensar en el sentido de mi vida.

¿Cuál será?

Andrez Paz // Psicología de la Vida

Publicado en ANDRES PAZ, LA SEMILLA DE LA FELICIDAD

¿CÓMO CULTIVAR LA SEMILLA DE LA FELICIDAD EN TU VIDA?

 CULTIVA LA SEMILLA DE LA FELICIDAD EN TU VIDA

 

 

“Si se cree y si se trabaja, se puede”

Diego Pablo Simeone

Duré más de dos meses sin publicar contenido, estaba como en una especie de retiro afectivo, tratando de comprender el rumbo que le daría al barco de mi vida.

A la conclusión central que llegué en ese periodo de profunda reflexión fue la siguiente:

Nada mas importa en la Vida que la Felicidad.

¿Qué sentido tiene la Vida sino es para ser feliz?

En el relato anterior sostenía que los psicólogos de esta generación tenemos el deber de ser felices. Porque solo siendo felices, podemos contribuir con la felicidad de los demás.

También decía que la Felicidad es como una semilla que podemos cultivar en nuestras vidas.

Pues bien, mi conciencia de Psicólogo Formador Afectivo me muestra que no vivimos una sola vida sino que tenemos la posibilidad de vivir cinco vidas en esta Vida.

Pensándolo metafóricamente, la Vida es como una gran hacienda.

Esta hacienda de la Vida tiene cinco grandes terrenos, cada uno de los cuales con sus respectivas parcelas.

En cada uno de estos terrenos vitales podemos cultivar la semilla de la Felicidad, si así nos lo proponemos. Si creemos en ello y trabajamos por ello.

El primer terreno vital es la Vida Personal.

Esta Vida Personal es como un terreno con tres parcelas.

En primer lugar, como Seres Vivientes que somos, el cultivo de un Vínculo Afectivo con la Sabiduría Superior de la Vida es fundamental, en tanto que se trata de un alimento, el más nutritivo de todos que está a nuestro alcance y como tal, podemos beneficiarnos de él.

La segunda parcela es la parcela de la Naturaleza.

Somos hijos de la Tierra y por lo tanto, instintivamente nos maravillamos con su majestuosidad, si volvemos a Ella constantemente, podemos cultivar un Vinculo Afectivo muy nutritivo que nos mantiene recargados de saludables energías afectivas.

La tercera parcela de la Vida Personal es el cultivo de un Vinculo Afectivo Consigo Mismo.

Es una ironía, pero lo cierto es que somos los artífices de nuestra Felicidad, y al mismo tiempo, los responsables de nuestra infelicidad. Somos nuestros mejores aliados o nuestros peores enemigos.

Entre más nos empeñemos en buscar culpables por nuestras desdichas, más nos demoraremos en hacer lo que tenemos que hacer para liberarnos de los fantasmas del pasado y de las angustias del futuro; los cuales son como esa maleza que no nos permite expresar nuestra identidad en el presente, para con ello crecer, florecer y así poder compartir nuestros frutos con el mundo.

El segundo terreno vital es la Vida Familiar.

La Vida Familiar tiene dos parcelas; la familia de origen y la neofamilia. Juntas constituyen nuestra Tribu Familiar.

Para nuestro propósito de ser felices, es clave cultivar conscientemente un Vínculo Afectivo con todos y cada uno de los miembros de la Tribu Familiar a la que pertenecemos.

La Tribu Familiar es el escenario por excelencia para practicar el amor.

Al interior de la Tribu Familiar hay un Vínculo Afectivo que juega un papel determinante en la estabilidad y crecimiento en todos los aspectos de la tribu, me refiero al Vínculo Afectivo de pareja.

Si asemejamos la Tribu Familiar a una célula, La pareja es el núcleo de la célula familiar. Fundamental.

Tan importante, que este Vínculo Afectivo en si mismo da origen al tercer terreno vital: la Vida de Pareja.

Por múltiples razones, la Vida de Pareja es una intensa fuente de Felicidad, o infelicidad. En esta Vida descansa gran parte de nuestro bien-estar o se origina gran parte de nuestro mal-estar mental, físico y material.

Este bien-estar o mal-estar permea toda la vida del ser humano. Para bien o para mal nos afecta definitivamente.

He ahí la importancia de cultivar conscientemente la semilla de la Felicidad en este terreno vital de la Vida de Pareja.

Como Psicólogo Formador Afectivo; la vida personal, familiar y de pareja, son la base de mi trabajo, es el fundamento de mi Vida Laboral, la cuarta de las cinco vidas que podemos vivir en esta Vida.

Sin duda alguna, el trabajo puede ser una fuente de Felicidad, sobre todo cuando se trata de un trabajo con sentido.

Un trabajo con sentido es aquel que contribuye con la Felicidad de los demás. Y este es justamente el propósito de un Psicólogo Formador Afectivo: contribuir con la sanación, crecimiento y Felicidad de sus consultantes, aprehendices, lectores y todos aquellos que escuchen su mensaje.

Por último, pero no por ello menos importante, está la Vida Social, la cual es un terreno vital que tiene tres parcelas: los amigos, los grupos y la sociedad en general.

Estas tres parcelas están íntimamente relacionadas. Con los amigos se hacen grupos, y en los grupos se pueden hacer amigos. Y cuando esos Vínculos Afectivos son nutritivos, los grupos de amigos pueden trabajar juntos en la construcción de una mejor sociedad.

Esto es grosso modo, la manera como puedes cultivar la semilla de la Felicidad en tu vida, teniendo claro primero cuales son los terrenos para cultivar.

Algo me dice que el primer terreno donde debes cultivar la semilla de la felicidad es en tu corazón. Es decir, en tu Vida Personal.

No obstante, escucho la voz de mi maestro diciéndome: “no Andrés, primero son los otros”. En este caso entonces, el primer terreno a cultivar seria el de la Vida Familiar; y a juzgar por mi propia experiencia, creería que le asiste la razón.  O pensándolo bien, depende de las circunstancias vitales de cada quien.

Sin embargo, esta mente terca que es la mía, insiste en pensar que el cultivo del Vínculo Afectivo Consigo Mismo es fundamental para comprender el tipo de vínculo que se puede cultivar en cada uno de los demás terrenos vitales.

Así las cosas, este cultivo de la semilla de la felicidad en tu Vida parte de dos preguntas vitales:

¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu identidad?

 

Andres Paz / Psicologo Formador Afectivo / Terapeuta de Pareja y Familiar

Publicado en ANDRES PAZ, FELICIDAD, PSICOLOGIA AFECTIVA

¿CÓMO SER UN PSICÓLOGO FELIZ EN MEDIO DE UNA SOCIEDAD DE CONSUMO?

 

“Siga el camino sabio de otros…”

I Ching

 “Todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo.”

Miguel De Zubiría

“Si se os pregunta en qué consiste la felicidad, responded: en vivir de acuerdo con uno mismo…”

Sabiduría Hermética

 

Indudablemente vivimos en una época de dominio cultural de la sociedad de consumo; sus creencias, prácticas y afectos influyen poderosamente en el comportamiento de las mujeres y hombres de esta generación, en la que prima el placer sobre el “sentido que da a la vida un determinado compromiso.”[1]

En 1999, el mismo año en el que empezó mi peregrinaje por el fascinante mundo de la Psicología, Martin Seligman abrió un sendero sabio para la nueva generación de psicólogos.

Dicha corriente conocida como la Psicología Positiva, sostiene que la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”.

Para que la felicidad perdure mas allá de un instante, es preciso que sea fruto no solo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente esto, -de acuerdo como Mihaly Csikszentmihalyi– lo que produce el flujo que desemboca en la felicidad.[2]

Como psicólogo creo firmemente en esta concepción de la felicidad. Contraria como es apenas lógico, a esa felicidad chatarra y toxica que pregonan desde sus respectivos atriles mediáticos los apóstoles de la sociedad de consumo.

Por eso, 15 años después del inicio de esa profunda re-evolución en el mundo de la psicología, aquí estoy siguiendo el camino sabio de otros, sumándome a esta causa de la Psicología Positiva, uniéndome a sus filas, tal y como ya lo hiciera mi maestro Miguel De Zubiría, quien muy pronto detectó los alcances y el impacto que esta corriente tiene y tendrá en la conciencia de las actuales y próximas generaciones de psicólogos y por lo tanto de las personas que hacen uso de nuestros servicios terapéuticos y formativos.

Comparto plenamente la idea de mi maestro Miguel de que todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo. A partir de mi propia experiencia, a esta idea le agrego que la felicidad no se compra, se cultiva.

La felicidad es una semilla que podemos cultivar en nuestras vidas.

Los psicólogos de esta generación tenemos el deber de ser felices. Solo siendo felices, podemos contribuir con la felicidad de los demás.

Por eso es que resulta tan importante comprender que la psicología más que una profesión es un estilo de vida, una forma de ser y de estar en el mundo.

La psicología no es solamente un medio para “ganarse la vida”, es ante todo una forma de vivir la vida.

La psicología no es solo un trabajo certificado por un cartón, es sobre todo una Vocación respaldada por una vida bien cultivada.

Se nace para ser psicólogo, no solo para trabajar como psicólogo.

Así como hay muchos estilos de vida, también hay muchas maneras de ser psicólogo.

Luego de seis años de profundo estudio, yo elegí la forma de ser psicólogo propuesta por mi maestro Miguel De Zubiría.

Yo soy Psicólogo Afectivo. Esta es mi identidad.

Mi propósito como Psicólogo Afectivo es uno solo:

Ser feliz, y con ello contribuir con la felicidad de los demás; de la Tribu Familiar a la que pertenezco, de las parejas y familias para las que trabajo.

En mi entender, la Psicología Afectiva es una practica psicológica que consiste en cultivar amorosa, sabia y conscientemente la semilla de la Felicidad en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿Cómo puede un psicólogo cultivar la semilla de la felicidad en su vida?

De esto hablaremos en el próximo relato…

Salud!!!

 

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Andrés Paz

Psicólogo Afectivo

Terapeuta Formativo de Pareja y Familiar

 

 

 

[1] Eduardo Punset: “El viaje a la felicidad”. 2005

[2] Ibid

Publicado en CONEXION VITAL, REFLEXIONES VITALES

CONEXIÓN VITAL

De repente llegó un chispazo a mi corazón y sentí una Conexión Vital.

Y pensé:

¿Qué será una Conexión Vital?

Siento que es la conexión consciente con la Vida.

Es sentir realmente que estamos vivos, despiertos, no solo física, sino mental y espiritualmente.

Acto seguido, empecé a percibir un reacomodamiento de sentires en mi corazón y de ideas en mi mente.

Claro!!!

La Conexión Vital es la conexión afectiva, espiritual y sapiencial con la Vida.   

Esto que acabas de leer es el resultado de un chispazo intuitivo. Tan pronto lo sentí, inmediatamente lo escribí.

Cuando uno esta conectado con la Vida, la existencia es fluida.

Cuando uno se desconecta de algún aspecto afectivo, espiritual o sapiencial de la Vida, la existencia se estanca.

La fluidez vital significa fortaleza, avance, progreso, evolución, crecimiento, desarrollo, cada día de tu existencia. Y esa sensación de fluidez se experimenta como Bienestar.

El estancamiento vital significa falta de armonía, obstrucción, negativismo, adversidad, debilidad, superficialidad, fragilidad. Y esa sensación de estancamiento se experimenta como malestar.

¿Cómo te sientes?

¿Fluyendo o estancado?

Sincérate contigo mismo.

Acepta humildemente tu realidad y a partir de este momento podrás empezar a salir paulatinamente de tu estancamiento.

No te sientas culpable por sentirte estancado.

Mucho menos busques culpables a tu alrededor.

Ni te culpes, ni culpes, si lo haces seguirás estancado.

Y con ello continuaras atrapado en un desgastante círculo vicioso.

De modo que lo primero que debes hacer es liberarte de tus culpas, lamentaciones, recriminaciones, y de toda la negatividad que hoy se está acumulando en tu sistema afectivo.

Debes purificar tus afectos, para que así se aclaren tus pensamientos, y de esta manera tus acciones sean más fluidas y constructivas.

Suspiro y siento que lo que debo decirte es lo siguiente:

Se receptivo.

Escucha los mensajes que te envía la Vida.

El mensaje de hoy es muy claro:

Conexión Vital.

El sendero hacia la fluidez es la Conexión Vital.

Recuerda que la Conexión Vital es la conexión afectiva, espiritual y sapiencial con la Vida.

Andrés Paz
Psicologia Afectiva, Espiritual y Sapiencial para Sanar y Evolucionar tu Relación de Pareja.