Publicado en PSICOLOGIA AFECTIVA, SALUD MENTAL POSITIVA

DIFERENCIAS ENTRE LA SALUD MENTAL NEGATIVA Y LA SALUD MENTAL POSITIVA

https://soyandrespaz.wordpress.com

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicología de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martín Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  https://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

Anuncios
Publicado en PSICOLOGIA AFECTIVA, SALUD MENTAL POSITIVA

SE REQUIERE IMPULSAR LA PSICOLOGÍA AFECTIVA


El hecho de que la Psicologia Afectiva cuente con un copioso respaldo empírico y un solido fundamento teórico, obliga a que las nuevas generaciones de psicólogos, pedagogos y gentes interesadas en el estudio de la afectividad, se den a la tarea de multiplicar e impulsar los conocimientos y aplicaciones de esta nueva Psicología.

Para posicionar la Psicología Afectiva, se requiere también que las instituciones formadoras de los futuros profesionales de la Psicologia, den el salto hacia la Salud Mental Positiva y se pongan a tono con las nuevas realidades y necesidades sociales. No de otra forma se podrá lograr que la sociedad en su conjunto valore y demande los servicios de Formación Afectiva, promoción de la salud afectiva y prevención de la violencia y el trastorno mental afectivo. Servicios perfectamente pertinentes y relevantes en el mundo actual y venidero, dada su incidencia sobre la persona, los grupos y la sociedad en general.

En definitiva, si queremos que la psicología se articule en el entramado social, que incremente la demanda de psicólogos y que la profesión adquiera un nivel preferencial en la sociedad del siglo XXI, debemos adaptar las intervenciones a las necesidades de los usuarios y trabajar mucho más en la vertiente positiva de la salud.[1] Debemos multiplicar e impulsar la Psicologia Afectiva.

Es decir, trabajar para que el producto que ofrecemos llegue a un sector cada vez más amplio de la población. En la medida que hagamos promoción y potenciemos los recursos del ser humano, las tasas de prevalencia de los trastornos disminuirán y una parte importante de los presupuestos dedicados a la enfermedad podrán reinvertirse en la salud. Por tanto, es necesario que los organismos oficiales y las universidades potencien el desarrollo de líneas de investigación dirigidas a: elaborar modelos de Salud Mental Positiva, identificar los factores que promueven la salud y diseñar programas de entrenamiento para diferentes grupos sociales: adolescentes, personal sanitario, personas de la tercera edad[2], padres y madres de familia, cuidadores, educadores, etc. De igual modo, trabajar en la prevención y la promoción de la salud mental, desde el ámbito individual y comunitario, creando entornos favorables y entrenando habilidades personales.[3]

Por ultimo, es importante aplicar lo que se predica. Por eso es valido preguntarse: ¿Los profesionales de la salud mental tenemos salud mental positiva?, ¿Fomentamos la salud mental positiva? El ejemplo empieza por casa, y no podemos enseñar lo que no aplicamos a nuestra vida propia. Así las cosas, es fundamental que los psicólogos, psicólogas y formadores afectivos en general, hagan de la Psicologia Afectiva no solamente su “herramienta de trabajo” y desarrollo profesional, sino, su instrumento de crecimiento afectivo.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  https://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA, PSICOLOGIA AFECTIVA, SALUD MENTAL POSITIVA

SALUD MENTAL POSITIVA

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos en el año 2000”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos en el año 2000”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Por décadas, la afectividad se localizó en la gaveta del desajuste psicológico, en el cajón psicopatológico de la psicología clínica y de la psiquiatría. Se la asoció con abulia, ansiedad, depresión, manía. El termino “afectividad” equivale a desorden, emociones intensas, sentimientos exacerbados, pasiones descontroladas.[6]

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicologia de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martin Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva.

La razón es muy sencilla. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  https://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007