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ESTRUCTURANDO LA VIDA CON PSICOLOGIA AFECTIVA

HOMBRE SOLO

Estoy diseñando una estructura de vida.

Una estructura debida para actuar de forma tal, que cada dia de mi vida pueda cultivar y cosechar los recursos vitales que necesito para mi supervivencia, crecimiento y trascendencia.

Soy un hombre solo, soberano.

Ahora que caigo en cuenta, el hombresolo es una herramienta ¿verdad?

Las herramientas sirven para reparar y construir.

Un hombre solo, soberano, puede ser una herramienta para reparar corazones estrellados y construir vidas felices y plenas.

Ahora comprendo mi llamado.

He sido llamado por la Vida para servirle en los fertiles campos de la Psicologia.

Mi vocacion es la Psicologia.

Mi oficio es la Psicologia Afectiva.

Mis herramientas provienen de la Psicologia Positiva.

Teniendo clara mi vocacion, mi oficio y las herramientas para llevar a cabo mi labor, creo que el siguiente paso es crear una estructura de vida flexible que me permita hacer las tareas propias de mi labor, esto es, cumplir con mi trabajo personal, familiar y profesional.

No es nada facil estructurarse.

Quien opta por la independencia y la soberania en su vida, se enfrenta al desafio de estructurarse, lo cual requiere mucho esfuerzo mental, paciencia afectiva y perseverancia activa.

Para mi ha sido muy dificil estructurarme.

Me esfuerzo mentalmente, pero todavia me siento impaciente afectivamente, y aunque persevero activamente, siento que lo hago desordenadamente.

¿Y que puede ordenar la mente?

Una estructura.

Cuando uno tiene una estructura de vida, puede actuar mas ordenadamente.

Y el actuar ordenado nos conduce a la productividad. A producir mas afecto, mas sabiduria y mas pan. Recursos vitales para asegurar tu supervivencia, crecimiento y trascendencia.

Con el pan supervivimos.

Con la sabiduria crecemos.

Con el afecto trascendemos.

Soy un hombre solo, soberano, y en estos momentos me pregunto:

¿Dónde y cómo podré cultivar y cosechar los recursos vitales para mi sustento?

No se porque, o talves si, pero siento que esta Psicologia Afectiva que estoy practicando, tiene un punto de partida clave para mi supervivencia, crecimiento y trascendencia.

Un terreno que en otros años he explorado, cultivado y cosechado, y lo he hecho tan bien, que hasta en EL PERIODICO EL TIEMPO, lo han reseñado.

Estoy hablando del mas grande sistema de transporte masivo del pais:

Transmilenio.

Y como ya me tengo que ir cumplir con esa labor, que no solo pan me deja, sino vinculos para cultivar sabiduria y afecto, entonces dejo hasta aquí mi primera tarea del dia:

Escribir.

Esto es lo que hago tan pronto me levanto a las cinco de la mañana.

Escribir para iluminar mi vida con la sabiduría que en este instante me envía la Vida.

 

EL MENSAJE DE LA PSICOLOGÍA AFECTIVA

El mensaje de la psicología afectiva

Si te conoces y trabajas en tu Desarrollo Afectivo constantemente, podrás construir una vida feliz y plena.

Según la Revista Semana, en una investigación realizada por científicos de la University College London, Reino Unido, reveló que a las personas les toma por lo menos 66 días adoptar nuevos hábitos.

Un hallazgo que coincide plenamente con los estudios llevados a cabo por la psicóloga positiva Barbara Fredrikson, quien en libro “Vida Positiva”, presenta las bases neuropsicológicas de este hecho humano.

Un hecho que como bien lo recalca ese estudio, requiere disciplina y capacidad de adaptación.

Conocerse puede llegar a ser un hábito.

Cultivar conscientemente vínculos afectivos puede llegar a ser un hábito.

Construir constantemente tus proyectos de vida puede llegar a ser un hábito.

Te puedes habituar a una vida feliz y plena, eso sí, no exenta de dolores y tristezas, porque estas también son parte importante de la vida, de hecho, suelen dejar las más profundas lecciones para seguir viajando por esta vida.

Los dolores y las tristezas son pasajeras, van y vienen, sin embargo, si te conoces y trabajas en tu Desarrollo Afectivo, tu viaje por la vida será feliz y pleno.

Este es el mensaje de la Psicología Afectiva.

La psicología que yo, como psicólogo afectivo; estudio, practico y comparto.

EL AFECTO

hombre feliz

El afecto es una necesidad vital, tan vital como el agua.

Tenemos necesidad de afecto.

He ahí el sufrimiento, cuando el afecto que alimenta nuestra vida brilla por su Ausencia y en su lugar solo quedan apariencias.

Cuando nos fijamos mas en la apariencia que en la esencia, nos privamos de alimentarnos con un afecto que nutra nuestra existencia.

Esa actitud pone de relieve una carencia.

La mas dolorosa carencia de la existencia:

La carencia afectiva.

De entrada, defino este tipo de carencia como la satisfacción insuficiente de las naturales necesidades afectivas humanas.

Esta insatisfacción es lo que configura una personalidad afectada por la carencia afectiva.

Esa es la primera consecuencia psicológica que identifico observándome y observando a las personas con quienes me relaciono en mi vida personal y laboral.

Cuando somos movidos por la carencia nos invade un sentimiento de urgencia, acompañado de punzante impaciencia.

He ahí la primera característica de la personalidad carente:

La impaciencia.

Y como la paciencia es la ciencia de la paz, fácilmente se concluye que el carente afectivo esta en permanente conflicto consigo mismo, no tiene paz.

Y esa crisis personal, lo lleva a desatar crisis de pareja, familiares y laborales.

Configurándose así una auténtica crisis existencial.

Que te sume en un pesado estancamiento y te deja al borde del derrumbamiento, pero también, en el preámbulo de un gran crecimiento.

Continuará….

Andrez Paz // Psicología de la Vida
-Pareja, Familia, Trabajo-

SENTIPENSADOR

CEREBRO Y CORAZON

 

Soy un sentipensador, aprehendiz, pero he tomado conciencia que lo soy.

Ahora siento que soy más conciente.

Siento como si mi espíritu se hubiera despertado.

¿Quizá he asistido a un nuevo nacimiento?

¿Será que el espíritu nace?

Si es así… ¿en que momento lo hace?

Lo cierto es que me siento diferente.

Luz Adriana se encontró con la idea del sentipensar en un relato de Eduardo Galeano, la atrapo, tanto, que produjo un relato al instante. Dejó la huella de cómo llegó a este proceso psicológico afectivo.

El sentipensar, como en este momento lo entiendo, es un proceso que consiste en cultivar y producir pensamientos a partir de emociones y sentimientos, es decir, a partir de la vida, de las experiencias de la vida.

El sentipensar tiene muchas características, yo mismo las estoy descubriendo y experimentando; y cuando las observo me sorprendo de su potencia, de su brillante energía transformadora.

Por ejemplo, durante este preciso instante está pasando frente a mi conciencia una idea:

El sentipensador es un creador.

El sentipensador es aquel que piensa a partir de lo que vive.

El sentipensador es aquel que cultiva y produce pensamientos a partir de lo que siente.

Aprehender a sentir, esta es una de las clave para convertirse en un sentipensador.

Aprehender a sentir es el fundamento del Desarrollo Afectivo.

Suspiro….

Ahora me pregunto:

¿Por qué estoy sentipensando esto?

-Porque has aprehendido a sentipensar y ahora debes compartirle a otros lo que has aprendido.

-Si eres egoísta y no compartes, se te apagará este don.

-Comparte y construye.

 

¿CÓMO SER UN PSICÓLOGO FELIZ EN MEDIO DE UNA SOCIEDAD DE CONSUMO?

 

“Siga el camino sabio de otros…”

I Ching

 “Todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo.”

Miguel De Zubiría

“Si se os pregunta en qué consiste la felicidad, responded: en vivir de acuerdo con uno mismo…”

Sabiduría Hermética

 

Indudablemente vivimos en una época de dominio cultural de la sociedad de consumo; sus creencias, prácticas y afectos influyen poderosamente en el comportamiento de las mujeres y hombres de esta generación, en la que prima el placer sobre el “sentido que da a la vida un determinado compromiso.”[1]

En 1999, el mismo año en el que empezó mi peregrinaje por el fascinante mundo de la Psicología, Martin Seligman abrió un sendero sabio para la nueva generación de psicólogos.

Dicha corriente conocida como la Psicología Positiva, sostiene que la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”.

Para que la felicidad perdure mas allá de un instante, es preciso que sea fruto no solo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente esto, -de acuerdo como Mihaly Csikszentmihalyi– lo que produce el flujo que desemboca en la felicidad.[2]

Como psicólogo creo firmemente en esta concepción de la felicidad. Contraria como es apenas lógico, a esa felicidad chatarra y toxica que pregonan desde sus respectivos atriles mediáticos los apóstoles de la sociedad de consumo.

Por eso, 15 años después del inicio de esa profunda re-evolución en el mundo de la psicología, aquí estoy siguiendo el camino sabio de otros, sumándome a esta causa de la Psicología Positiva, uniéndome a sus filas, tal y como ya lo hiciera mi maestro Miguel De Zubiría, quien muy pronto detectó los alcances y el impacto que esta corriente tiene y tendrá en la conciencia de las actuales y próximas generaciones de psicólogos y por lo tanto de las personas que hacen uso de nuestros servicios terapéuticos y formativos.

Comparto plenamente la idea de mi maestro Miguel de que todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo. A partir de mi propia experiencia, a esta idea le agrego que la felicidad no se compra, se cultiva.

La felicidad es una semilla que podemos cultivar en nuestras vidas.

Los psicólogos de esta generación tenemos el deber de ser felices. Solo siendo felices, podemos contribuir con la felicidad de los demás.

Por eso es que resulta tan importante comprender que la psicología más que una profesión es un estilo de vida, una forma de ser y de estar en el mundo.

La psicología no es solamente un medio para “ganarse la vida”, es ante todo una forma de vivir la vida.

La psicología no es solo un trabajo certificado por un cartón, es sobre todo una Vocación respaldada por una vida bien cultivada.

Se nace para ser psicólogo, no solo para trabajar como psicólogo.

Así como hay muchos estilos de vida, también hay muchas maneras de ser psicólogo.

Luego de seis años de profundo estudio, yo elegí la forma de ser psicólogo propuesta por mi maestro Miguel De Zubiría.

Yo soy Psicólogo Afectivo. Esta es mi identidad.

Mi propósito como Psicólogo Afectivo es uno solo:

Ser feliz, y con ello contribuir con la felicidad de los demás; de la Tribu Familiar a la que pertenezco, de las parejas y familias para las que trabajo.

En mi entender, la Psicología Afectiva es una practica psicológica que consiste en cultivar amorosa, sabia y conscientemente la semilla de la Felicidad en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿Cómo puede un psicólogo cultivar la semilla de la felicidad en su vida?

De esto hablaremos en el próximo relato…

Salud!!!

 

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Andrés Paz

Psicólogo Afectivo

Terapeuta Formativo de Pareja y Familiar

 

 

 

[1] Eduardo Punset: “El viaje a la felicidad”. 2005

[2] Ibid

REPRESENTACIÒN GEOMETRICA DE LO QUE SOY, LO QUE ESTUDIO, LO QUE SE Y LO QUE HAGO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

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PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

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PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

PSICÓLOGO AFECTIVO DE PROFESIÓN Y FORMADOR AFECTIVO DE OFICIO

 

ARTICULO # 114 EL MAESTRO MIGUEL DE ZUBIRIA: De paso por El Taller

La causa de la Formación Afectiva tiene un Precursor ilustre: Miguel De Zubiria Samper. El maestro le ha dado vida a la Fundación Internacional de Psicologia Afectiva (FIDPA) y con ello marca el inicio del accionar de un nuevo campo de la Psicologia.

Cuando un precursor le da vida a un nuevo paradigma, es necesario que surjan a su alrededor nuevas instituciones impulsadas por quienes tienen la misión de multiplicar los nuevos saberes. Estos son los Pioneros. El precursor sabe que debe emplearse a fondo para que su hallazgo tenga eco y por eso apoya a aquellos que adoptan sus planteamientos y se la juegan para posicionarlos en la comunidad.

Como Psicólogo he adoptado los postulados de la Psicología  Afectiva y como pionero, -junto con mi esposa le hemos dado vida al Taller: Centro de Formación Afectiva.

El sábado 9 de octubre es otra de las fechas claves de nuestra historia. Es muy importante por dos razones: en primer lugar, porque este día dimos por concluido el primer diplomado en Formación Afectiva de nuestro Taller y con ello, el primer proceso de formación para vincular aprehendices que se identifiquen con la causa de la Formación Afectiva y quieran hacer del Taller una posibilidad de trabajo y desarrollo afectivo, intelectual y profesional. Y en segundo lugar, porque contamos con la presencia del Padre de la Psicologia Afectiva, Miguel De Zubiria Samper.

El haber compartido con el Maestro De Zubiria representó mucho para nosotros. Sentimos que fue un espaldarazo a nuestra labor. Con mi esposa y quienes ingresan al Taller como aprendices, quedamos muy entusiasmados para seguir adelante con esta causa de la Formación Afectiva. Porque somos pioneros, y como tal, nos asiste la convicción de estar aportándole a la sociedad con un nuevo paradigma, uno que pone la dimensión afectiva en el centro de todo. O acaso, como bien se pregunta el maestro: “¿Existe algo más importante que la felicidad?”

En la clausura del Diplomado el maestro nos compartió parte de su historia de vida. Nos contó en  general, las líneas argumentales de su próximo libro: “Padre bueno, Padre malo”. Una obra que se prometió publicar después de la muerte de su papá, quien paradójicamente fue su padre malo. Una obra en la que da cuenta de la mala crianza de la que fue objeto, producto de la influencia de Rousseau en la mentalidad de su padre, en la que  primaba la libertad sobre la responsabilidad. Una crianza permisiva que lo llevó a fracasar una y otra vez, a pesar de su brillantez intelectual.

A los 15 años ya acumulaba un prontuario propio de un hijo malcriado. Nos contaba como empezó a fumar a los 9 años. Y a los 12 ya consumía marihuana. Del Gimnasio Moderno lo expulsaron en tercer grado. Luego, en el colegio siguiente, lo echaron en quinto grado. Fue a parar a una academia militar donde sólo se lo aguantaron hasta los 12 años. Después de trasegar por varios colegios, logró graduarse del San Viator. De allí saltó a estudiar medicina en la Universidad Javeriana para ser expulsado nuevamente porque en aquella época tocaba en una banda de Rock.

Un  hombre que ha escrito tanto, necesariamente tenia que ser un lector voraz. Y a fe que Miguel lo fue y lo sigue siendo. Recordaba la enorme biblioteca de su padre en la que se sumergía a leer lo que le diera la gana. Como los clásicos textos del marxismo-leninismo, en los que muy seguramente lo introdujo el que considera uno de sus cuatro padres buenos. Su abuelo.

Un tio lo introdujo en el mundo de la música. Y fue tanta su influencia que con el tiempo lo recuerda como uno de sus padres. Su esposa (Georgie Juliana Ragó) y madre de sus dos hijos (Alejandro y Juan Sebastian) es su tercer padre. Y en cuarto lugar su padre y maestro Alberto Merani.

Los cuatro lo formaron. Los cuatro le exigieron. Los cuatro le dieron lo que su liberal padre le negó. Una Formación como persona. Gracias a ellos, hoy Miguel De Zubiria es Miguel De Zubiria. El mismo que en una época creyó firmemente en el cuento de la inteligencia y el CI, el mismo que se dio cuenta a tiempo que lo más importante de la existencia no es la “inteligencia” sino la felicidad.

Y a eso es lo que se dedica el maestro hoy en día, a estudiar la felicidad. A indagar por sus fuentes. A preguntarse por su antítesis: la infelicidad, a preocuparse por las tres epidemias del siglo XXI, la soledad, la depresión y el suicidio. De hecho, en su intervención nos habló de su teoría de las 10 depresiones, dejándonos claro que la depresión es un fenómeno psicobiologico, que se puede combatir fortaleciendo los vínculos con los demás. Los amigos, la pareja, la familia, uno mismo. Encontrándole sentido a la vida, sacándole el jugo a la existencia.

El maestro De Zubiria, además de su bagaje intelectual, es un ejemplo de vida, de entrega al pensamiento, a la reflexión, al aporte a la humanidad. Ha dejado huella con su Pedagogía Conceptual, pero indudablemente, su pasaporte a la inmortalidad se lo dará la Psicología Afectiva.

Y los pioneros como nosotros nos daremos a esa tarea. No sólo por él, sino porque la sociedad requiere herramientas para formar mejores seres humanos, necesita con urgencia humanizar al hombre y construir Bien-Estar.

Como llegó se fue. A pie, solo con su sombrilla, contento por este encuentro, por este reconocimiento a su labor, que no proviene de la alta arcunia de la academia, sino de un apasionado discípulo quien junto con su esposa y un puñado de convencidos por la causa le ayudará a ocupar su lugar en la historia de la Psicologia.

Este fue pues el hombre que nos honró con su presencia. El gran maestro, pero sobre todo, SER HUMANO. Miguel De Zubiria Samper.


DIFERENCIAS ENTRE LA SALUD MENTAL NEGATIVA Y LA SALUD MENTAL POSITIVA

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicología de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martín Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  https://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

SE REQUIERE IMPULSAR LA PSICOLOGÍA AFECTIVA


El hecho de que la Psicologia Afectiva cuente con un copioso respaldo empírico y un solido fundamento teórico, obliga a que las nuevas generaciones de psicólogos, pedagogos y gentes interesadas en el estudio de la afectividad, se den a la tarea de multiplicar e impulsar los conocimientos y aplicaciones de esta nueva Psicología.

Para posicionar la Psicología Afectiva, se requiere también que las instituciones formadoras de los futuros profesionales de la Psicologia, den el salto hacia la Salud Mental Positiva y se pongan a tono con las nuevas realidades y necesidades sociales. No de otra forma se podrá lograr que la sociedad en su conjunto valore y demande los servicios de Formación Afectiva, promoción de la salud afectiva y prevención de la violencia y el trastorno mental afectivo. Servicios perfectamente pertinentes y relevantes en el mundo actual y venidero, dada su incidencia sobre la persona, los grupos y la sociedad en general.

En definitiva, si queremos que la psicología se articule en el entramado social, que incremente la demanda de psicólogos y que la profesión adquiera un nivel preferencial en la sociedad del siglo XXI, debemos adaptar las intervenciones a las necesidades de los usuarios y trabajar mucho más en la vertiente positiva de la salud.[1] Debemos multiplicar e impulsar la Psicologia Afectiva.

Es decir, trabajar para que el producto que ofrecemos llegue a un sector cada vez más amplio de la población. En la medida que hagamos promoción y potenciemos los recursos del ser humano, las tasas de prevalencia de los trastornos disminuirán y una parte importante de los presupuestos dedicados a la enfermedad podrán reinvertirse en la salud. Por tanto, es necesario que los organismos oficiales y las universidades potencien el desarrollo de líneas de investigación dirigidas a: elaborar modelos de Salud Mental Positiva, identificar los factores que promueven la salud y diseñar programas de entrenamiento para diferentes grupos sociales: adolescentes, personal sanitario, personas de la tercera edad[2], padres y madres de familia, cuidadores, educadores, etc. De igual modo, trabajar en la prevención y la promoción de la salud mental, desde el ámbito individual y comunitario, creando entornos favorables y entrenando habilidades personales.[3]

Por ultimo, es importante aplicar lo que se predica. Por eso es valido preguntarse: ¿Los profesionales de la salud mental tenemos salud mental positiva?, ¿Fomentamos la salud mental positiva? El ejemplo empieza por casa, y no podemos enseñar lo que no aplicamos a nuestra vida propia. Así las cosas, es fundamental que los psicólogos, psicólogas y formadores afectivos en general, hagan de la Psicologia Afectiva no solamente su “herramienta de trabajo” y desarrollo profesional, sino, su instrumento de crecimiento afectivo.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  https://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

EL TRIPLE PROPÓSITO DE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Psicologia Afectiva se nutre y se robustece de la Psicologia Positiva y la Psicologia de la Felicidad. Trilogía que constituye el cuerpo teórico de la Salud Mental Positiva y ofrece las herramientas para la Formación Afectiva, la cual tiene un triple propósito:

  • Desarrollar en las personas las Competencias Afectivas Interpersonales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con otras personas, siguiendo con las Competencias Afectivas Intrapersonales requeridas para Autovalorarse, Autoconocerse y Autoadministrarse, y concluyendo con las Competencias Afectivas Sociogrupales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con grupos informales, formales, pequeños, medianos, grandes, comunitarios y empresariales, de cualquier tipo que estos sean.[1]
  • Trabajar en la prevención de la violencia, el maltrato y en la promoción del autocuidado y el cuidado del otro.
  • Trabajar en aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales.

Cuando una persona recibe este tipo de Formación Afectiva tiene en sus manos poderosas herramientas para afrontar la vida. Si una sociedad le apunta a la formación afectiva de sus ciudadanos, muy seguramente los indicadores de violencia tenderán a reducirse drásticamente, repercutiendo en una mejor calidad de vida para todos.

TODOS, -sin excepción- debemos recibir formación afectiva, no importa la edad, no obstante, entre más temprano se empiece mucho mejor, mayor es el impacto. Ahí juega un papel fundamental la escuela, pero sobre todo, el hogar, la comunidad, los medios de comunicación y las organizaciones que estén interesadas en formar seres humanos que aprendan a amarse a si mismos, a los demás y a vivir en sociedad.

¿O acaso existe algo más importante que formar personas felices? ¿Personas que sepan interactuar consigo mismo y con los demás? ¿Personas que desarrollen competencias afectivas Intrapersonales e interpersonales? ¿Personas que sepan dirigir su existencia, gobernar su propia vida? ¿Personas que aprendan a ser mejores padres, hermanos, hijos, trabajadores, novios, esposos, compañeros, amigos, y sobre todo mejores ciudadanos?

No existe nada más importante que aprender a ser persona, que aprender a vivir en comunidad y en sociedad. Y como bien lo señala el maestro Miguel De Zubiria:

“Esa es la ilusión de las personas comprometidas de corazón con la Psicologia Afectiva, comprometidas en descifrar las formas de penetrar (sentir, conocer e interactuar) con otras mentes.”[2]

Comprometidas en aportar su grano de arena para humanizar al hombre, para hacer de nuestra sociedad, un mejor lugar donde vivir.


[1] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[2] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

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