Publicado en ANDRES PAZ, OBRA EXISTENCIAL

¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE MI VIDA?

“…uno de los mejores predictores de felicidad es si una persona considera que su vida tiene un propósito. Sin un propósito claramente definido, siete de diez individuos no se sienten a gusto con su vida; con un propósito, casi siete de cada diez se sienten satisfechos.. Vivir una vida feliz como adulto es como tratar de conseguir un helado cuando se es un niño. Usted debe saber qué quiere y utilizar una estrategia para conseguirlo”[1].

[1] David Niven (2003) Los 100 Secretos de la Gente Feliz. Editorial Norma.

Practicar el Autoconocimiento me hizo tomar conciencia que yo nací para crear una Obra Existencial, este es el propósito de mi vida. Cada día de mi existencia lo estoy dedicando a la construcción de una Obra Vital, mi Tribu Familiar. No obstante las dificultades que esto conlleva, son más las satisfacciones que se experimentan cuando se vive rodeado de personas que te aman genuinamente y que por lo tanto, están aportándote desinteresadamente en tu evolución como ser humano.

Con la tranquilidad que proporciona el vivir en el seno de una Tribu Familiar, estoy trabajando en la construcción de una Obra Conceptual. Mi mente está enfocada en investigar y aprehender cómo es que funcionamos afectivamente los seres humanos.

El Mundo Afectivo humano es un mundo al que las ciencias biológicas, psicologías, socioantropologicas y sociobiologicas recientemente le están prestando atención. No obstante, de este Mundo Afectivo vienen ocupándose hace miles de años las mitologías, las religiones, la filosofía, el arte, la ética y otras epistemologías que desde sus respectivas lupas se han dedicado a observar y describir el misterioso y problemático fenómeno del sentir humano.

Sentires que se traducen en afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios). Afectos que nos hacen experimentar una vida paradisíaca o una vida infernal. Afectos que le dan sabor a la vida; una vida que en algunas ocasiones es amarga y otras veces dulce, y no pocas veces agridulce. Afectos que le dan color a la vida. Afectos que en últimas le dan sentido a la vida, o en su peor expresión, le quitan el sentido a la existencia.

Mi Tribu Familiar alimenta mi corazón. Mi pasión intelectual por el Mundo Afectivo alimenta mi mente. Estos dos alimentos son el combustible que le da energía a la Obra Social que estoy empeñado y comprometido en construir: una Comunidad Formativa, el alimento de mi conciencia. La labor que ocupa y ocupará el resto de mis días.

Creo que la mejor manera de ayudarse a sí mismo es ayudar a los demás. Esto significa poner nuestra experiencia de vida y nuestros conocimientos al servicio de los demás. También creo que nuestro Sistema Educativo (desde el pre-escolar hasta la universidad) padece un profundo vacío formativo.

Lo anterior significa que en ninguna fase del proceso educativo nos forman para vivir. Esto es, no nos enseñan a Conocernos, a Valorarnos, ni a Interactuar con nosotros mismos (Administrarnos; gobernarnos, motivarnos). Mucho menos nos enseñan a Conocer a los Otros, ni a Valorar a los Otros, ni que decir, a Interactuar con los Otros. Tampoco nos enseñan a Conocer a los Grupos, a Valorar a los Grupos, ni a Interactuar con los Grupos.

Este vacío formativo tiene profundas y nefastas consecuencias personales, familiares, comunitarias y sociales.

Quien no se Conoce a Sí Mismo, navega por la vida a la deriva; satisfaciendo solamente sus necesidades biológicas, sin un propósito que le dé sentido a su existencia.

Quien no se Valora a Si Mismo no se cuida, no se aprecia. Cae en uno de dos extremos: o se vuelve esclavo del ego y se supravalora, o carece de autoestima y se infravalora. Esto lleva al individuo a la autodestrucción lenta pero segura; a establecer vínculos afectivos tóxicos, a generar dependencias afectivas enfermizas.

Quien no se Administra a Si Mismo, termina siendo un postergador crónico, esclavo de sus placeres, a merced de la pereza y gobernado por sus miedos, sus culpas y sus iras.

Quien padece estas incompetencias afectivas, inevitablemente tendrá serios conflictos consigo mismo, con su pareja, su Tribu Familiar, su trabajo, su comunidad y su sociedad. El malestar será su permanente compañero. Y no solo el suyo, sino de quienes se compartan con esa persona.

¿No es este el pan de cada día en nuestra sociedad?

¿No son la soledad, la depresión y el suicidio las epidemias de nuestro tiempo?

¿Por qué la violencia intrafamiliar?

¿Por qué la violencia escolar?

¿Por qué el aumento de la delincuencia juvenil y el pandillismo?

¿Por qué el hacinamiento en las cárceles?

¿Por qué el aumento de los crímenes violentos?

¿Por qué los crímenes pasionales?

¿Por qué el aumento de los adictos a las drogas, el alcohol, el juego y el sexo?

¿Por qué el aumento de las bandas criminales?

¿Por qué la corrupción endémica de la clase política?

La respuesta podría ser la siguiente:

Como individuos, como Tribus Familiares y como sociedad padecemos de algo que me hizo tomar conciencia mi maestro Miguel De Zubiria: un profundo vacío formativo, para ser más exactos, carecemos de Habilidades Psicoafectivas. La real pobreza de nuestro país entonces no es material, es Mental.

No se nos Forma desde pequeños para desarrollar una solida Estructura Mental que nos permita coexistir pacíficamente con nosotros mismos, ni mucho menos, vivir en Comunidad, dedicados a descubrir el Sentido de nuestra existencia. Se nos pasan los años apenas sobreviviendo y luchando arduamente para llegar a fin de mes. Y si la carencia no es material, padecemos una carencia aun más dolorosa, la carencia afectiva.

La tesis es muy clara: donde hay Riqueza Mental, hay Riqueza Existencial. Esto es, Riqueza Afectiva; representada en sólidos y nutritivos vínculos afectivos (Tribu Familiar, amigos, colegas). Riqueza Intelectual; representada en profundos conocimientos sobre el arte de vivir y convivir. Y Riqueza Material; representada en la Autonomía económica que logran quienes descubren y desarrollan sus talentos, dones o facultades –como enseña Aristóteles-, y los ponen al servicio de sus semejantes –como enseña Confucio-. Para de esta manera, ganarse la vida rectamente –como enseña Buda-.

Como ha ocurrido en todas las épocas de la historia humana, el hombre siempre encuentra la manera de satisfacer sus necesidades. Pues bien, vivimos una época con una acuciante necesidad de Formación, y más específicamente, de Formación Afectiva. Esto es, de cultivar y desarrollar Habilidades Psicoafectivas que le permitan al individuo aprehender a tener una mejor relación consigo mismo y con los demás.

Las Habilidades Psicoafectivas son el recurso mental para darnos forma a nosotros mismos, para construir solidas Tribus Familiares, para crear fuertes Comunidades, para edificar funcionales Sociedades.

Ahora bien, ¿cómo hacemos para que estos conocimientos lleguen al conjunto de nuestra sociedad actual?

Yo como Psicólogo Afectivo de profesión y Formador Afectivo de oficio, ya lo estoy aplicando a mi propia vida. Además, he empezado a Formar a otros ciudadanos en mi Escuela-Taller de Formación Afectiva. Ellos a su vez serán multiplicadores. Esta es mi Obra Social, para esto vivo y de esto vivo. A esta tarea he consagrado mi existencia.

He asumido un doble compromiso: continuar dándome forma a mí mismo y a partir de mi experiencia y conocimientos, Formar a 48 personas en mi Escuela-Taller. De igual manera, lo hago practicando los principios del Altruismo Reciproco. Esto significa sin cobrar una suma especifica por mi trabajo, a cambio, solo pido un aporte económico que cada Aprehendiz este en capacidad de hacer, acorde a su sentido de justicia, gratitud y satisfacción. Aprehender sobre la Vida no tiene que ser un negocio, sino una Causa. Una causa autosostenible.

Creo en lo que alguna vez dejo dicho Henry David Thoreau:

Ha llegado el momento de que contemos con escuelas fuera de lo común, de que no abandonemos nuestra educación cuando empezamos a convertirnos en hombres y mujeres.

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¿QUIÈN SOY? ANDRÈS PAZ

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Publicado en Andres Paz Pareja, OBRA EXISTENCIAL

¿QUIEN SOY? ANDRÉS PAZ

  

Con este relato presento oficialmente mi nueva identidad. Antes me llamaba Eduardo Andrés Granada Becerra, y no era solamente un nombre; era también una forma de pensar, de sentir y de actuar.

No me avergüenzo de lo que era, ni de donde vengo, simplemente esas fueron mis circunstancias. He tomado las riendas de mi vida y esta evolución de mi identidad es la primera muestra de ello.

Desde que aprehendí que uno puede elegir su personalidad, me sentí liberado para empezar a crearme a mí mismo. Y aquí estoy, en plena metamorfosis; esforzándose por salir de mi zona de confort, por mantener a raya mis instintos animales; por vencer esos miedos al qué dirán. Luchando para Ser, para Existir, para despertar plenamente a la Vida.

Ahora soy Andrés Paz Pareja y esta nueva identidad me exige asumir mis Deberes como Hombre. Esto es, como individuo, como pareja, como padre, como miembro de una tribu familiar, como trabajador y como ciudadano.

Estos Deberes son la base de lo que hago como Psicólogo y como Formador.

Además de un nombre y de unos Deberes, mi nueva identidad significa que soy Psicólogo Afectivo de Profesión y Formador Afectivo de Oficio. ¿Esto qué significa?

Quiere decir que practico y enseño Habilidades Psicoafectivas. Estas son de tres tipos:

Habilidades Psicoafectivas Intrapersonales

  • Conocimiento Intrapersonal
  • Valoración Intrapersonal
  • Interacción Intrapersonal

Habilidades Psicoafectivas Interpersonales

  • Conocimiento del Otro
  • Valoración del Otro
  • Interacción con el Otro

Habilidades Psicoafectivas Sociogrupales

  • Conocimiento de los Grupos
  • Valoración de los Grupos
  • Interacción con los Grupos

 

Con un nombre coherente con mi forma de pensar, sentir y actuar (Andrés Paz Pareja); con un compromiso ético representado en mis Deberes como Hombre (individuo, pareja, padre, miembro de una tribu familiar, trabajador y ciudadano); con una profesión (Psicólogo Afectivo), un oficio (Formador Afectivo); con una practica y unos conocimientos (Habilidades Psicoafectivas); estoy construyendo una Obra Existencial.

Esta Obra Existencial que estoy construyendo está integrada por tres creaciones: una obra vital, una obra conceptual y una obra social.

TRIBULa Obra Vital que estoy construyendo es mi Tribu Familiar, cuyo núcleo es mi neofamilia: mi pareja Luz Adriana, mis hijos Orianna y Dante; mis suegros Imelda y Silvino; mis cuñadas Patricia y Marleny; y mis sobrinos políticos Damian y Sander. Además de este nucleo tengo a mi familia de origen: mis padres Ines y Eduardo; mis hermanas Viviana y Gloria; y mis sobrinos Dylan, Felipe, Maria Fernanda, Juan David, Gabriel y Juliana.

Por su parte, la Obra Conceptual que estoy edificando es una creación conjunta con mi pareja Luz Adriana. Se trata de un Sistema de Formación Humana, cuya finalidad es ser un solido sustento teórico de la Obra Social que estamos construyendo.

LA FAMILIA DE ORIGENEsta Obra Social es una Comunidad Formativa. Un nuevo tipo de organización social que tiene como propósito –a través de Instituciones Formativas-, satisfacer las eternas necesidades de ComunidadEstructura Mental y Significado Existencial que tenemos todos los seres humanos.

Así las cosas, mi experiencia de vida; es decir, mis vivencias como hijo, hermano, tío, sobrino; pareja, padre, yerno, cuñado, tío político; amigo, estudiante, empleado, emprendedor, lector, “escritor”. Además de mi educación en la calle, escuelas, colegios, internados y universidades. Mas mi formación como Psicólogo Afectivo y como Formador Afectivo. Y mis horas de práctica y enseñanza de Habilidades Psicoafectivas, me llevaron a descubrir el sentido de mi existencia:

Yo nací para crear una Obra Existencial.