Publicado en MI HISTORIA DE PAREJA, REFLEXIONES DE PAREJA

AMAR Y TRABAJAR: LOS DOS MÁXIMOS PROYECTOS DE LA EXISTENCIA

 

 

 “La filosofía estrictamente especulativa nos proporciona seguridad psicológica y cierta orientación existencial, pero no nos modifica. En cambio, la filosofía esencial (sabiduría) exige, y a la vez posibilita la conversión de nuestra personalidad, la ampliación de nuestro nivel de conciencia. Su finalidad es la de favorecer la capacidad de penetración de nuestra mirada interior, nuestra transformación profunda y nuestra realización; pues somos receptivos a la verdad sólo en la medida en que somos “verdaderos”. Solo en la medida en que somos nosotros mismos en profundidad, podemos conocer las cosas tal y como son.”

 

Mónica Cavallè 

 

Recientemente una colega me saludó por el chat y me comentó: “¿no te expones mucho contando tus cosas en face?”. Hace poco leí en un libro de Andrés Pérez Ortega que “compartir demasiada información personal suele perjudicar más que ayudar.” Respeto por supuesto ambas posturas, pero creo que el proyecto que estoy construyendo me exige una transparencia radical.

Hablar del Mundo de la Pareja es sumamente delicado y complejo. Pero yo no lo quiero abordar desde una perspectiva erudita, sino, desde una perspectiva experiencial.

Mi interés es comprender con la mayor profundidad posible el Mundo de la Pareja, solo así, podrá esto tener un impacto en mi propia vida y en la vida de las personas que me buscan para que les ayude a resolver sus conflictos de pareja.

El Mundo de la Pareja tiene sus verdades y como lo aprendí de Mónica Cavallè:

Somos receptivos a la verdad en la medida que somos verdaderos.

¿Y qué significa ser verdadero?

Cada quien lo interpretará a su manera, acorde a lo que haya en su propia conciencia. Para mi significa verse al espejo y ver su realidad. En ocasiones duele, pero de ese dolor puede surgir la transformación.

Hace ocho años empecé a construir mi proyecto de pareja. Nunca imaginé que este proyecto sería el origen del trabajo de mi vida.

¿Me miré al espejo y saben que descubrí?

Que mi aporte a ese proyecto de pareja era un amor dependiente, carente, inmaduro, egoísta, machista.

Yo no he sabido amar a Luz Adriana. Nadie me enseñó. Esto no lo enseñan en la escuela, ni mucho menos en la universidad.

Yo fui el típico hombre que se emparejó para satisfacer sus carencias afectivas.

Lógicamente todo eso fue inconsciente, solo hasta ahora que me he mirado al espejo y miro la realidad, es que vengo a tomar conciencia de todo esto.

Y cuando un proyecto de pareja está alimentado por un amor codependiente, tarde o temprano empieza a producir un profundo malestar. Se configura un círculo vicioso que solo la toma de conciencia puede romper.

Por fin he comprendido que el amor verdadero está sustentado en el Dar: en ayu-dar, brin-dar, cui-dar, respal-dar. Pero también en cooperar, respetar, empatizar.

El amor dependiente es un amor ignorante. Y cuando uno es ignorante comete muchos errores.

Justamente esa es la base de mi trabajo. Mostrarle a los hombres y las mujeres los errores que se cometen y los conflictos que esto produce cuando se ignora como funciona El Mundo de la Pareja.

De modo que los dos máximos proyectos de la existencia: Amar y Trabajar, en mi caso, están íntimamente relacionados.

Así lo ha querido la Vida, así lo he aceptado yo.

Escribo esto porque estoy libre de cargas, estoy libre de culpas, estoy libre de miedos. Y es justamente esta libertad de la que hoy gozo la que me permite comprender que mi misión definitivamente es ayudar a resolver conflictos de pareja. Esto en cuanto a mi trabajo, y en cuanto al amor, me ha quedado clara la lección: el amor es dar, dar incondicionalmente, sin exigir, sin pedir contraprestación.

Yo quiero caminar el resto de mi vida junto a Luz Adriana, y más que caminar, quiero que volemos juntos, pero quiero hacerlo bien. Sin miedos, en libertad. Quiero que hagamos el curso completo; desde compañeros hasta esposos.

Y como el amor es dar, entonces mi querida Luz, te doy mi fidelidad y mi lealtad.

Yo por fin comprendí que la libertad va de la mano de la responsabilidad.

No te pido nada a cambio, simplemente que hagamos las cosas como deben ser, desde el principio.

Amar y Trabajar son los dos máximos proyectos de la existencia. Ambos proyectos se alimentan con sabiduría.

La sabiduría nos enseña el verdadero amor y para ello debemos aprender a dar.

La sabiduría nos enseña que la mejor forma de trabajar es a partir de tu vocación, y para ello debemos aprender a conocernos a nosotros mismos.

La sabiduría entonces te libera de la dependencia afectiva, pero también de la dependencia material.

La clave es la sabiduría.

Andrés Paz

Psicólogo Formador Afectivo

Ayudo a Resolver Conflictos de Pareja

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