Publicado en HISTORIA DE VIDA, PROYECTO DE VIDA

YO CREO EN EL HOGAR

CLAN PAZ TIRADO

Ha sido más lo que he escrito que lo que he publicado. Mis cuadernos de notas están repletos de pensamientos, ideas, proyectos, lamentos, peticiones, oraciones, reflexiones, y esto no lo digo con el ánimo de alardear sino porque mientras caminaba por el centro de Bogotá, caí en cuenta que había llegado a una serie de relatos:

Bitácora de un sembrador.

Esto es lo que yo hago en Transmilenio y en mi vida, sembrar.

Sembrar pensamientos, sembrar afectos.

No tenía planeada esta serie, de hecho, así llame mi relato anterior, cuyo título le puse una vez terminé de escribirlo.

Pero la idea de la bitácora me siguió sonando, hasta que no lo pude evitar y me tocó sentarme a escribir en un paradero que queda al frente de un centro comercial llamado Nutabes, en la 19 con 4, en pleno corazón de Bogotá.

Venia pensando que el espíritu se expresa de forma espontánea, quizá sea eso lo que llaman inspiración.

El caso es que venía pensando también en la soledad. ¿Y por qué?

Porque me siento solo.

A veces disfruto mucho de esta soledad, sobre todo cuando estoy creando.

Pero cuando no estoy en una actividad creativa, esta soledad me empieza a doler.

La soledad duele.

Y cuando se acumula ese dolor, se convierte lentamente en una depresión.

Y cuando se acumula la depresión el fantasma del suicidio empieza a hacer su aparición.

Lejos estoy de ello, pero sé que este es el proceso. Por eso es tan peligroso dejarse atrapar por la depresión.

¿Y porque te cuento todo esto?

Porque soy psicólogo y me ha correspondido ser un psicólogo que no entiende su oficio si no es a partir de la reflexión de sus propias experiencias de vida. Lo cual además de ser terapéutico para mí mismo, creo humildemente, que le puede ser de provecho a mis amigos, conocidos y compañeros de la vida, además de aquellos con quienes nunca he interactuado en persona, pero que gracias a las redes sociales estamos conectados de corazón.

Yo escribo para mis espíritus afines.

Creo que el compartir mi experiencia nos puede ayudar a los dos a comprendernos un poco más.

Porque para mí, de eso es lo que se trata la vida, de comprender sus caminos para comprendernos a nosotros mismos; como individuos, como tribus familiares, como sociedad y como humanidad.

Entonces creo que mi labor es propia de esos personajes que intentan ayudar en este juego de la vida.

Pero no es fácil.

Para nada fácil.

Ayer lo comprendí mientras conversaba con mi colega Carolina, se requiere compromiso, disciplina y practica constante.

¿Será que esto va en contra de la espontaneidad del espíritu?

Por ahora no creo que sea así.

Más bien pienso que hay momentos de trabajo planeado y labor espontanea, como escribir esta bitácora por ejemplo.

Cuando camino solo por las calles de esta ciudad, las ideas me van llegando en cascada. Esta tarde por ejemplo sentí una idea que está relacionada con mi causa personal:

Reparar y construir mi hogar.

Siento este proyecto afectivo como un proceso en tres fases.

Fase 1 Supervivencia

Reflexionando la situación, siento que una de las principales causas del derrumbamiento de mi hogar fue la carencia material.

¿Qué tan cierto será eso de que cuando el hambre entra por la puerta el amor sale por la ventana?

En los años que convivimos bajo el mismo techo de sus padres nunca pude llevar a cabo un ejercicio de proveedor pleno para espantar el estress.

Esa realidad material me confundió muchas veces. Me estreso muchas veces.

No es fácil vivir con la sensación de que son tus suegros los que te mantienen.

No es fácil vivir con la sensación de no ocupar el lugar que te corresponde.

Aunque para mi fueron de gran ayuda y estoy agradecido con ellos, no es fácil vivir con tus suegros.

Y a juzgar por los resultados, no resultó bien ese experimento.

El hogar se derrumbó.

Por eso la fase 1 es una lucha a muerte por la supervivencia, no solo la mía, sino y sobre todo, la de mi clan familiar.

Ahora que ya no estoy viviendo bajo el mismo techo con ellos, no puedo seguir permitiendo que mis hijos sean sustentados principalmente por sus abuelos.

Eso no es propio de un padre adulto.

Y la molestia que hoy siento en mi corazón es una energía que la quiero convertir en creación, en producción.

Por eso este relato, para comprender esta anómala situación.

Hace un año el mensaje me llegó y solo hasta ahora lo vengo a sentir con apremio:

Ocupa tu lugar!!!!

Asegúrate de la supervivencia digna de tu clan!!!!

Esta es la primera fase de mi proyecto de vida afectivo.

Y aquí termino porque ya tengo hambre y como ahora ando solo por la vida, no me alimento como un hombre casado, ya no tengo una suegra que vele por mi alimentación, ahora como solo cuando me da hambre.

Pero quería escribir antes de comer, quería sentir lo que se experimenta crear con el estómago  vacío y el corazón dolido.

Y esto no es un lamento, simplemente es una expresión de mis sentimientos.

¿Puede uno proyectar su vida afectiva?

Por supuesto que sí, no solo es posible, sino necesario, de no creer en ello no estaría haciendo esto. De hecho, los poderes superiores de la vida hoy me enviaron un contundente mensaje:

“Para poderse enfocar en algo, hay que creer en algo.”

Yo creo en la familia.

Yo creo en el hogar.

Sin hogar, la vida corre el riesgo de perderse antes de tiempo.

Con hogar la vida se ama y se vive.

¿Y para qué otra cosa vinimos al mundo sino fue a amar y vivir?

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HOGAR

EL CLAN TIRADO PAZ
Cuando un hogar se derrumba es porque fue construido sobre la arena, pero eso no quiere decir que no se pueda asumir la tarea de la reconstrucción y esta vez sobre la roca y la experiencia de lo vivido para no ser repetido.

Por eso resulta tan importante hacer el duelo de manera creativa y no depresiva.

Esto es así porque la creatividad te lleva a pensar, sentir y actuar mejor.

A comprender las profundas lecciones de la vida de pareja y familiar y por lo tanto, a superar la adversidad y transformar la energía dolorosa en energía creadora, constructora, productora.

Una energía única, inspiradora.

Una energía que muy probablemente viene desde arriba, como si se tratara de un presente de los poderes superiores de la Vida.

El regalo es comprender el presente.

Porque cuando se comprende el presente adquiere sentido el pasado y se pone a nuestra disposición el futuro.

Un futuro que sin duda alguna podemos proyectar y construir.

Este es el regalo de la crisis, tener la posibilidad de pensar tu vida, de enfocar tus energías, es decir tus pensamientos, emociones y acciones en la construcción de tu Proyecto de Vida.

Estos últimos días en Transmilenio me han resultado sumamente inspiradores, especialmente desde que hice mi pacto personal con Dios.

Esta primera mitad del mes he podido transmutar mi energía dolorosa en energía creadora y comprender que la máxima causa de mi vida es la reconstrucción de mi hogar con las mas solidas de las rocas:

El Amor y la Sabiduría.

Tomará tiempo, lo se.

Pero es que un HOGAR no se construye de la noche a la mañana.

Tomará tiempo, lo se.

Pero en el proceso he de convertirme en un Ser Adulto:

Con paciencia y diligencia como Ella me enseñó, se que podre ser un Padre, un Talento, un Esposo. Claro que si. ¿Porque no habría de ser así?

Estos roles me garantizan una fuente inagotable de recursos afectivos como las satisfacciones y las gratificaciones.

Afectos mas nutritivos que los meros placeres. Necesarios, pero no los únicos para experimentar bienestar y evolucionar como ser humano.

Ser Adulto, esta es la base de mi proyecto de vida, el fundamento de la reconstrucción de mi hogar.

No me interesa otro hogar, me interesa Crecer, Ser Adulto.

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CIEGOS POR LA VIDA

Bien dicen por ahí que el que no sabe es como el que no ve, es decir, el ignorante es ciego.

El ignorante por su propia ignorancia le dice SI AL EGO, una y otra vez, como si se tratara de una acción rayada.

Decirle si al ego es un fallo constante de la mente y por eso andamos CIEGOS por la vida.

¿En qué momento toma uno conciencia de su ignorancia, esto es, de las repetidas veces que uno le ha dicho si al ego?

En mi vida de pareja y familiar he sido un completo ignorante y he tomado conciencia de ello gracias al dolor que me ha producido la distancia de mi mayor tesoro:

Mi clan familiar; mis hijos y la madre de mis hijos.

No los he perdido porque ellos para mí no son una propiedad sino una responsabilidad y si uno pretende caminar por la vida como un Ser Adulto, no puede renunciar a esa bella responsabilidad.

Y digo que es bella porque no hay mejor oportunidad en la existencia para liberarse del yugo opresor de la ignorancia y decirle no al ego y SI A LA SABIDURIA.

Si a la sabiduría, si a la luz.

Caminar por los senderos de la sabiduría es caminar hacia la luz, hacia el despertar. Hacia la configuración de una mente libre de fallos y que funcione armónicamente, con fluidez y en paz. En suma:

Una mente adulta.

Cuan arrepentido estoy de todos mis fallos!!!

Cuan arrepentido estoy de mi ignorancia!!!

Cuan arrepentido estoy de todo el malestar que le causé a mi clan familiar y a mi tribu!!!

Gracias, gracias, gracias Señor, porque gracias a este dolor te he conocido y me pregunto cómo he podido caminar sin ser consciente de tu presencia en mi vida, sin valorarte.

Porque revisando mi historia de vida compruebo que siempre has estado ahí, he sido yo el que no había querido aceptarte, escucharte, conocerte, obedecerte.

Me arrepiento de mi ignorancia.

Pero gracias por este momento.

Gracias por permitirme llegar a la adultez.

El domingo pasado comprendí muy claramente tu mensaje:

El único requisito para caminar por los senderos de la sabiduría es asumir tu responsabilidad como el hombre de tu casa.

El hombre que trabaja.

El hombre que cuida de sus hijos.

El hombre que vela por la madre de sus hijos.

El hombre que da testimonio de su vida.

Porque la salvación empieza por casa.

Muchas veces me dijiste:

Salva tu mundo.

Gracias, gracias, gracias.

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ELIJO EL AMOR

ELIJO EL AMOR

 

Una cosa es entender el amor y otra muy distinta es comprenderlo.

Una cosa es la teoría del amor y otra muy distinta es la práctica del amor.

En mis años de vida familiar me preocupé más  por entender el amor desde un punto de vista intelectual, y no me ocupé de practicar el amor desde una perspectiva espiritual.

Parece irónico, pero observándome me di cuenta que entendía el amor y al mismo tiempo sentía miedo.

Es decir, el amor estaba en mi cabeza y el miedo en mi corazón.

Yo creía que sabía amar, pero el miedo me llevaba a amar erráticamente.

Por eso no pude comprender la invitación que me hizo Luz Adriana el año pasado a practicar un amor fraternal, comprometido, responsable, amable, sereno, respetuoso.

El miedo me ganó. El miedo me impidió ser paciente, diligente, constante, perseverante, detallista, atento, compasivo, generoso y bondadoso.

Ahora comprendo que una cosa es el conocimiento y otra muy distinta es la experiencia. Con dolor me di cuenta que estaba cultivando una vida intelectual por encima de una vida sabia.

Por eso hoy, prefiero la sabiduría en lugar de la erudición, de la misma manera y con la misma intensidad con la que  prefiero el amor en lugar del miedo. Porque el erudito sabe mucho de cosas, pero el sabio sabe vivir. Porque el erudito aprende de los libros y el sabio aprende de la vida, de su propia vida, especialmente de sus errores.

Elijo el amor en mi corazón para que se vuelva el combustible de mi acción.

Y como le he pedido a Dios ayuda en este empeño, hoy me inspiró este relato y me envió este mensaje:

“El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”

Ya no soy ese niño abandonado y temeroso que necesitaba ser cuidado, ya crecí, y ahora como adulto mi deber es cuidar y amar a quienes dependen de mí.

Es verdad, y ahora si lo puedo decir por experiencia propia:

Crecer duele, pero ese dolor se puede mitigar y despejar con amor, pero ya no solo recibiéndolo, sino sobre todo dándolo.

Amando.

Por eso elijo amar.

Por eso hoy le digo adiós al miedo y le doy la bienvenida al amor.

Porque el amor es vida.

Y el miedo es muerte.

Por eso elijo vivir.

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EN TRANSITO

 

Listo el salto, o mejor, estoy en transito, he hecho una parada técnica en casa de mis padres, recargándome de ese nutritivo amor familiar que muchas veces solo proviene de la familia de donde uno viene, porque a la familia donde uno llega siempre será un extranjero, si no te adaptas a las normas de tu nueva casa, tarde o temprano Serás repatriado.

Estoy como los Transmilenio cuando no están en servicio, es decir, en transito hacia mis nuevos aposentos. La salida del territorio en el que habité los últimos casi 9 años fue pacifica, sin dramas. Mi trasteo empezó en la mañana con una parte de mis libros, la sensación que experimenté no fue de tristeza sino de serenidad, sentía que no era un adiós sino un hasta luego.

De hecho, después de una jornada de 6 conferencias en Transmilenio y de publicar la carta que me envío mi maestro Miguel De Zubiria, regresé en la noche a recoger algo de ropa y a estar al menos un rato con los niños.

Antes de entrar en mi antigua casa volví a ver a Empatia, una perra que adoptamos cuando era apenas una cachorra y que un día cuando nos hablábamos con Luz Adriana, se nos pegó y nos persiguió hasta la casa, en la cual vivió algunos días, los suficientes como para encariñarnos con ella. El caso es que para la dueña de la casa se hizo inviable su estadía y la pobre Empatia terminó de nuevo en la calle.

Ya en su nuevo hábitat se juntó con su parche; el perro Compañía y la perra Luna, pero a diferencia de sus colegas, la pobre Empatia no ha podido adaptarse y está en un proceso de franco deterioro, me temo incluso que perderá la vida.

Cuando llegué, le di los salchichones que había comprado y le dije: “Mantente viva Empatia, mantente con vida que si lo logras te convertiré en mi mascota de compañía”, que bacano tener a Empatia como compañera de la vida, es una forma de cultivar un nutritivo vinculo con la naturaleza.

(Me engolosino escribiendo, me encanta mucho hacerlo, y mas aun, sobre las experiencias de la vida, las que para mi son las mejores fuentes de sabiduría.)

Pasadas las 10pm volví a salir, me despedí de mis hijos y las últimas palabras de doña Imelda fueron:

“Dios lo bendiga Andrés”

Y empezó una noche de aventuras, la primera noche de mi nueva vida no pude dormir, me la pase fue de conversación en conversación.

Primero fue con doña Gladys, una aguerrida mujer que se gana la vida vendiendo pinchos, chorizos y hamburguesas en las afueras del centro comercial unisur, calmando el hambre a los noctámbulos de Soacha. Me comí un pincho y conversamos un rato, me contó que piensa irse par a Holanda a compartir un tiempo con su hijo, que por cierto, resultó ser psicólogo.

Después de esa interacción, aborde un colectivo por la 1 de mayo y luego de una parada energética, y al ver que ya no pasaban buses para el centro, me tocó irme hasta la 10ma con 22, estaba haciendo un frío que calaba en los huesos, pero me sentía tranquilo, no obstante que a esa hora de la noche, pasadas las 12, las fieras salen a cazar presas incautas, me sentía protegido, orando para evitar pensar, para no deprimirme porque ese es un lujo que no me puedo dar en estos momentos.

Tomé mi teléfono y llamé a mi amiga Liliana, conversamos un largo rato y llegamos a la conclusión que vale la pena apostarle a la construcción de un proyecto que sea fuente de afecto, sabiduría y pan para los dos. Durante esa conversación comprendí que con los amigos se puede establecer una relación de interdependencia para crecer juntos: psicológica, espiritual y materialmente.

La 1 de mayo con décima es una zona de taxistas, no me daban muy buena espina. Sabia que tenia que abordar un taxi pero no me sentía del todo confiado. Finalmente me decidí y un pelado como de unos 24 años  me llevó hasta la casa de mis padres en el Samper Mendoza. Francamente empecé a asustarme porque tomó una ruta que yo no conocía y ese taxi parecía mas bien un carro pirata, en ese instante me tocó hacer uso de mi mayor arma: la palabra, y lo puse a hablar, al final, intercambiamos algunas ideas y el viaje resulto ser ameno y rápido.

Cuando llegué, duré mas de media hora tocando, eran ya casi las 3 de la mañana, finalmente me abrió mi padre y empezamos a conversar porque a esa hora él da comienzo a su rutina de trabajo.

En esa madrugada y mientras mi padre me explicaba su faena, reconocí que este hombre ha sido un tremendo trabajador, luchador, aguerrido rebuscador del pan. Muy bueno en el trabajo, no tanto en el amor.

Muy bueno para trabajar, un poco torpe para amar, y como a mi me interesan sus cualidades, de él es quien tengo que aprender a trabajar. Me interesa aprender su constancia y disciplina, claves para esta nueva etapa de mi vida laboral.

Finalmente se volvió a acostar y yo me dediqué a escribir, a organizar ideas, mi cabeza estaba llena de pensamientos creativos.

Luego se levanto mi hermana Gloria y con ella empezamos a conversar, ahora anda de guarda de seguridad, nombre bonito que ahora le han puesto a los vigilantes. Es curioso, pero en Bogota ha aumentado la demanda de vigilantes, tanto, que ahora contratan hasta mujeres, de hecho, mi otra hermana Viviana también esta trabajando en este oficio, que también fue el mío durante mis tiempos de estudiante universitario.

¿Por qué esta demanda de vigilantes?

Mi percepción es que la policía ya no da abasto, y parece ser que es mas eficaz y menos propensa a la corrupción la seguridad privada. ¿Qué pensará mi maestro Miguel de esto?

Y si esta aumentando la demanda de seguridad, quiere decir que esta creciendo la percepción de inseguridad, y sí, Bogotá esta produciendo bandidos de forma silvestre, por eso el hacinamiento en las cárceles, las Uri están abarrotadas. Tema para pensar con más detenimiento.

Acompañe a mi hermana al Transmilenio, en la estación de la caracas con 24, luego me devolví a conversar con su pareja, quien tiene un puesto de jugos de naranja cerca al cementerio central, y se ha convertido en un tertuliadero de veteranos y de artesanos del mármol, maestros de la fabricación de lapidas, ahí conocí a Ricardo, un hombre de 43 años con quien conversamos largo rato sobre las relaciones de pareja, tan entretenida fue la charla que hasta me invitó a tomar un par de tintos, ya eran mas de las 6am. Quedé con Ricardo en que le llevaría la invitación para el Club de Amigos que montamos con mi colega de Psicología Afectiva, Carolina.

Pero el campeón de la jornada fue Alberto, un hombre sabio de 63 años, una fiera para los negocios con una filosofía de vida inspirada en el Kybalion, viajado, con años de residencia en México y Chile, todo un trotamundos de la vida.

 “Es mejor ser dirigente que dirigido”

Esa fue su lección. Pero ser dirigente no significa gobernar a los demás, sino, tener la capacidad de dirigir la vida propia. Cuando esto se logra se ha llegado a la Autonomía.

Y termino este relato con un mensaje que me ha llegado mientras redacto estas líneas:

“Las palabras no son de quien las dice, sino de quien las inspira”

 Cierto.

Seguiré narrando…

¿Seguirás escuchando?

 

 

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ME VOY…

“Su forma de abordar los problemas influye en como abordan otros los suyos, abórdelos sabiamente y no solo los resolverá, sino que dara asimismo un buen ejemplo que otros podrán seguir, abórdelos neciamente  y no solo los exacerbara, sino que provocará asimismo una reacción en cadena que agravará las cosas para otras personas. “

Lou Marinoff

 

Hemos llegado a un acuerdo, me quedaré hasta el 22 de diciembre.

Mientras tanto, iré cargando mis corotos: cuadernos de notas, libros y unos cuantos chiros. Eso es todo lo que tengo.

Vuelvo a empezar, o mejor, doy comienzo a un nuevo nivel de este juego de la vida. Un nivel actitudinal, autónomo y conceptual. Tengo que consolidar esta realidad para seguir creciendo como ser humano.

Para mantenerme en este nivel y no descender, tengo que practicar tres actitudes:

Empatía, asertividad y proactividad.

La práctica de la empatía empieza con los vínculos afectivos más importantes de mi vida.

¿Quiénes?

Mis hijos.

Tengo que velar por su bienestar. Ser un padre para ellos. Sentirlos, cuidarlos, apoyarlos.

Ser un padre proveedor fortalecerá mi empatía.

Tengo que estar muy atento a sus necesidades: físicas, psicológicas, espirituales.

Hacer lo que me corresponde. Cumplir con mi deber y ejercer mi derecho a ser padre.

Así como mi padre celestial me trata, yo debo tratar a mis hijos.

Mis hijos son lo más importante.

La práctica de la asertividad empieza con el vínculo afectivo más importante para mis hijos: su madre.

Debo ser muy asertivo con la madre de mis hijos. La interacción con ella debe ser muy fluida, sin miedo y sin agresión, siempre en pro del bienestar de los niños.

La práctica de la proactividad empieza con el cultivo del vínculo afectivo conmigo mismo. Es la proactividad la que me asegura la autonomía. En primer lugar, la autonomía afectiva para liberarme de mis miedos e inseguridades, de todos esos virus psicológicos que no me permiten crecer y me mantienen estancado, al borde del decaimiento.

En segundo lugar, la autonomía intelectual para liberarme de todas esas ideas chatarras y toxicas que me llevan a sentirme mal y perder energía innecesariamente.

Y en tercer lugar, la autonomía material para cumplir con mi responsabilidad como proveedor del clan familiar que me fue asignado.

La empatía, asertividad y proactividad son sumamente fundamentales para asegurar la autonomía afectiva, intelectual y material.

De esta manera podré contar con los recursos vitales (afecto, sabiduría y pan) necesarios para seguir construyendo mi proyecto de vida, es decir, seguir profundizando en lo que soy (identidad), lo que se (psicología de la vida) y lo que hago (psicología afectiva).

En tiempos de cambios, lo mejor es intentar conservar la serenidad.

No ha sido fácil para mí, pero no tengo más opción.

Estas son mis ideas, la manera como proceso mi presente vital, ahora el desafío será llevarlas a la práctica.