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¿QUÉ PUEDO HACER POR TI? ¿Te gustaría APREHENDER a ser feliz?

El concepto de felicidad ha sido tan maltratado y tan mal entendido que probablemente una propuesta para aprehender a ser feliz genera desconfianza, por no decir lo menos. Dicha postura ha sido alimentada por la forma tan folklórica y ligera como que se aborda un tema tan importante. No son pocos los charlatanes que pululan en el ambiente ofreciendo “recetas mágicas para ser feliz”, de hecho, la industria de la felicidad mueve billones de dólares al año vendiendo ilusiones.

Baste con analizar críticamente la manipulación mediática de una empresa como Coca-Cola. Ésta, apela a las emociones para relacionar muy sutilmente el consumo de esa bebida con la felicidad, nada más lejano de la realidad. La emoción es el elemento más básico y fácilmente manipulable de la afectividad humana y si acaso produce unos fugaces e intensos momentos de placer. Nada más.

Otro ejemplo de tergiversación del concepto, es la perversa relación establecida por la sociedad de consumo entre felicidad y dinero. ¿En que momento nos comimos el cuento de que el dinero es la solución a todos nuestros problemas? ¿De cuándo acá creemos que el dinero es fuente de felicidad? Si el dinero da la felicidad, ¿quiere eso decir entonces que TODOS los ricos, por el solo hecho de serlo, son felices?

Esa ideología del consumo, sustentada en el TENER más que en el SER, es la que ha llevado a creer que la felicidad viene dada por la cantidad de dinero que echamos a nuestros bolsillos. Lo más lamentable de esta postura es la fabricación de falsos ídolos “dignos de emular” sólo por el tamaño de sus carteras.

Como consecuencia de lo anterior, Bill Gates, Warren Buffet, Carlos Slim, Luis Carlos Sarmiento Angulo, Julio Mario Santodomingo y Carlos Ardila Lulle entre otros, se han convertido en “héroes” para cierto sector de emprendedores cuyo máximo referente teórico es Robert Kiyosaki y su “filosofía del padre rico” con sus predicas falsas, entre las cuales se encuentra la siguiente: “para ser rico y feliz: no vaya a la escuela” en otras palabras, si desea alcanzar la riqueza y por ahí derecho la felicidad, aprenda a pensar como rico, emule los valores de los ricos.

Dejémonos de ingenuidades y hablemos claro de una vez por todas. La felicidad no es una cuestión de ricos o pobres, esa dicotomía es utilizada solo para explotar el afán de riqueza de los pescadores de fortunas. El dinero simple y llanamente no es más que un recurso –que no el único- para acceder a bienes y servicios. Poco tiene que ver con la felicidad.

Llegado a este punto, preguntémonos entonces ¿Qué es la felicidad?

Hoy, gracias a los aportes de “monstruos” de la psicología como Michael Argyle, Martin Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper, es posible sostener desde la Psicología y la Pedagogía Afectiva, que “la felicidad es el resultado del balance psicológico Interpersonal e Intrapersonal”.[1]

Aja, ¿bueno y eso con qué se come?

Sencillo. Si la felicidad es el resultado del balance psicológico Interpersonal e Intrapersonal, quiere decir entonces que se puede aprehender a ser feliz.

Y esa es mi propuesta, enseñarte a ser feliz, para que después tú le enseñes a los demás.

A continuación te expongo lo que sería el “plan de estudios”[2] para aprehender a ser feliz.

1. Afectividad Interpersonal

La afectividad interpersonal tiene por tarea comprehender a otros. Su expresión superior la constituye el talento interpersonal. Componen el modulo interpersonal: la unidad cogntiva (conocimiento interpersonal), la unidad afectiva (aprecio interpersonal) y la unidad ejecutiva (destrezas interpersonales)

1.1        Conocimiento Interpersonal

Es construir una teoría del otro con base en la proporcionalización de sus afectos, sus creencias y sus roles. De acuerdo con el Maestro De Zubiria, “teoría del otro con enorme beneficio práctico para quien la fabrica. Le permite explicar sus acciones y predecir como se comportará –el otro- en circunstancias futuras”

¿De dónde obtienen conocimiento interpersonal los seres humanos?

Según la psicología afectiva las fuentes privilegiadas de dicho conocimiento las crean tres operaciones psicológicas interpersonales:

  1. Escuchar
  2. Observar
  3. Deducir

Escuchar a la persona que dice de sí misma o preguntarle a otras personas cercanas. Observarla en varias situaciones y contextos e inferir sus afectos (qué quiere), sus creencias (qué cree) y sus roles (qué hace). En tercer término, con esos conocimientos deducir comportamientos de la persona que ratifiquen o invaliden mis conocimientos extraídos. Escuchar, observar y deducir conductas. ¡Qué sencillo de decir, qué difícil de hacer!

1.2        Valorar a otro

Después de elaborar una teoría del otro, el conocimiento debe atravesar la unidad afectiva interpersonal para que ella dictamine su veredicto, lo someta a sus preferencias y actitudes personales. Esta operación informa si cada característica descubierta en el otro conviene o perjudica. El conocimiento interpersonal sirve para decidir que hacer. Si conviene mantener a alguien como compañero, o llevarlo a la categoría de amigo o a la categoría de amante, o socio, o novio o esposo. O si por el contrario, la amistad, el noviazgo, el matrimonio con esa persona no tiene caso; circunstancia cuando es mejor concluir la relación, antes de que en adelante cause mayores sacrificios.

Es menester subjetivizar cada conocimiento, valorarlo: aplicarle la operación afectiva valorar, que precisamente fabrica juicios de valor sobre cada característica del otro. El resultado me muestra sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Además, el resultado ocurre de cara a mi propia escala de valores y preferencias interpersonales, no a una cualquier escala, sino a la mía propia. En esencia, dicha valoración me indicará si debo invertir más, invertir menos, cancelar el nexo o esperar a ver como evoluciona la relación. Una gran ventaja. Conocer a otros me permite elegir los mejores amigos, socios, novias, amantes, esposa y evitar dolorosos sufrimientos.

1.3        Destrezas Interpersonales

La operación afectiva optar no cierra el proceso, genera la motivación actuar, muchas veces por la ruta de la comunicación interpersonal. Pero como comunicarle algo al otro, dudas, incertidumbres, anhelos, o deseos causa su previsible reacción, positiva como negativa; conviene planear bien QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO hacerlo. Planeación y ejecución que el lenguaje coloquial sintetiza en ser diestro interpersonalmente. De eso se trata, de dominar la pragmática comunicativa interpersonal cuyo mejor indicador es la asertividad –ser asertivo-. Es asertivo quien integra el qué, el cómo y el cuándo de modo FUNCIONAL. La asertividad define el súmmum de la competencia interpersonal, debemos enseñársela temprano a nuestros hijos y aprehendices, les resultará vital, ni más ni menos que para ser felices.

Psicología afectiva subdivide la destreza interpersonal en cuatro competencias:

1.3.1          querer-saber- iniciar vínculos

1.3.2          querer-saber- profundizarlos

1.3.3          querer-saber- desconflictualizarlos

1.3.4          querer-saber- concluirlos

Note que a cualquier competencia le precede la expresión querer-saber la razón es que además del hacer mismo (expresividad) requiere una actitud favorable (afectividad) y a la vez contar con conocimiento (cognición) sobre los estándares que cada subcultura, grupo o persona acepta en tal condición. Colosal paquete de enseñanzas interpersonales –la asertividad– que antiguamente le enseñaban con paciencia y generosidad todos los parientes al niño hasta hacerlo un hombre o mujer. Hoy nadie lo enseña, ocupados los colegios por las matemáticas, la física, la química, las ciencias sociales, los idiomas y la gramática; y los padres y madres dedicados a suplir la existencia material de su crio. Nadie asume tamaña tarea.

2. Afectividad Intrapersonal

La afectividad Intrapersonal moviliza los mecanismos de autocomprehensión. Es condición esencial de felicidad el talento Intrapersonal que orienta la propia existencia. La psicología afectiva tiene como argumentales que las personas felices se Autoconocen, se Autovaloran y se Autoadministran (dirigen su vida)

2.1     Autoconocimiento

Con dificultad enorme se conoce a otra persona. ¿Qué podría decirse entonces de conocerse a sí mismo? ¿Cómo opera el autoconocimiento? Muy distinto a como maniobra el conocimiento de los objetos exteriores y comunes, descifra los afectos, las creencias y los roles de una subjetividad, ¡la suya propia!

De acuerdo con la Psicología Afectiva, al descifrar los afectos, creencias y los roles la autoconciencia posee tres operaciones privilegiadas:

  • Escuchar a otros hablar acerca de él. Esta operación aprovecha el conocimiento de personas próximas quienes lo tratan de tiempo atrás (hermanos, amigos, amigas, padres, novia), quienes mediante las mismas operaciones pero interpersonales, logran una imagen fiel y fina suya, una Teoría.

  • Inducir conocimiento Intrapersonal. En este caso el Sí mismo observa al YO y generaliza acerca de sus formas regulares de actuar. Observa al observador.

  • Deducir conocimiento Intrapersonal. El Sí mismo toma de su extensa teoría personal cualquier conocimiento y deriva hipótesis. Este conocimiento puede contrastarlo contra lo que otros saben o contra las acciones reales del Yo.

Autoconocerse significa autoproporcionalizarse o crear proposiciones sobre sí mismo. ¿Qué son los propios estados internos a los que alude Goleman en su libro best seller La inteligencia emocional? En psicología afectiva, los estados internos son las creencias, los afectos y los roles de cada quien, los cuales configuran su Ser. Superan las emociones y los afectos e incluyen las creencias y los roles que desempeña. Descubrir –proporcionalizar o conceptuar- los afectos, creencias y roles propios resulta ser la tarea esencial del autoconocimiento o de la autoconciencia.[3]

En síntesis ¿Qué conoce el autoconocimiento?:

  • Mis roles
  • Mis afectos
  • Mis creencias

2.2 Autovaloración

Tanto la buena como la mala autoestima atañe al desempeño de alguien; resulta de sus actuaciones, más que de los elogios que recibe y las palmaditas en el hombro. He aquí el problema. El dispositivo autoestima promedia los DESEMPEÑOS más que los halagos recibidos. La autovaloración es un proceso con tres características:

  1. Promediador
  2. Basada en desempeños reales
  3. Siempre inconclusa

Autovalorarse resulta un proceso afectivo complejo, extenso, siempre inconcluso. Proceso afectivo que compara contra un parámetro (los otros) el propio desempeño real y juzga su valor. Complejo, pues valora actuaciones propias. Extenso, pues abarca todas las acciones de la persona. Inconcluso, pues cada nueva circunstancia lo hace funcionar, ya que la existencia humana es devenir y cambio.

2.3       Autoadministración

La Autoadministración agrupa a los dispositivos que intervienen sobre el YO mientras se gestionan afectos, creencias y comportamientos: los tres “recursos” con los que los humanos viven su vida. Además funciona proactivamente. No solo inhibe acciones, o sentimientos, o creencias indeseables, sino que sobre todo conduce la propia vida hacia los destinos que el Sí mismo se traza, la dirige dotándola de sentido, de dirección.

La Autoadministración encausa al Yo en alguna dirección, la que elige el Si mismo, logra dominar al caballo, en lugar de que el caballo lo domine a él.

La Autoadministración es ejecutiva, práctica, operativa. Atañe al saber hacer, al saber práctico para dirigir y administrar nuestro caballo.

La Autoadministración tiene tres funciones:

  1. La función organizativa
  2. La función ejecutiva
  3. La función de monitoreo

La Autoadministración se vale de la operación afectiva motivar, la cual canaliza las energías psicológicas. Esta operación tiene dos sentidos: proactiva e inhibitoria. En el primer caso operan a su vez la automotivación o el estado de flujo

Hasta aquí la somera presentación del “arsenal” Intrapersonal e Interpersonal que se requiera conocer, aprehender y dominar para llegar a ser feliz. Tarea para nada fácil, y aunque se pueden adquirir las bases, nunca se termina de aprehender. Por ello resulta tan importante empezar a una edad temprana con el desarrollo de competencias afectivas, no en vano, para la Psicología afectiva “el desarrollo personal, afectivo y profesional reside más en el desarrollo psicológico (intra e interpersonal) que en superar estándares académicos.

Dotados de competencias afectivas Intrapersonales e interpersonales estamos en capacidad de afrontar el mundo de una mejor forma. Esta tesis debería ser la base para empezar a formar afectivamente a las nuevas generaciones.

Dotados de competencias afectivas, las personas podrían valorar y cultivar más efectivamente las verdaderas fuentes de la felicidad: la familia, los amigos, la pareja, el Si mismo y el trabajo.

Como Psicologo y Pedagogo afectivo, pero sobre todo como persona, estoy en capacidad de ofrecerte lo siguiente:

  • Terapia afectiva individual
  • Terapia afectiva de pareja
  • Terapia afectiva familiar
  • Si te dedicas a la docencia te puedo entrenar como Pedagogo Afectivo.
  • Si eres psicólogo o psicóloga y te gusta este tema, te puedo formar.
  • Si estás interesado en implementar un programa de formación afectiva en tu colegio o escuela, te puedo asesorar.

Si quieres profundizar en el tema te invito a que visites el siguiente blog:

http://afectividadhumana.wordpress.com

Si deseas recibir información sobre el tema, suscríbete a ese blog y ahí nos estamos conversando.


[1] Miguel De Zubiria Samper “Psicología de la Felicidad: fundamentos de psicología positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[2] Este “plan de estudios” lo he tomado del libro “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas” escrito por el Maestro Miguel de Zubiria Samper, pionero de la Psicología y la Pedagogía Afectiva.

[3] Ob. Cit. De Zubiria “La afectividad humana…”

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ARTICULO # 78 LA DICHA DE SER PADRES


En esta temporada caracterizada por un desaforado consumismo, quiero compartir con ustedes unos sentimientos y emociones producidos por un hecho maravilloso de la existencia humana. Me refiero a la dicha de ser padres.

Y esa dicha sólo se experimenta cuando se cumple ese rol. Este año que está por expirar, me dejó esa alegría. Llegó a mi vida Orianna, una hermosa niña (porque todos los niños para sus padres son hermosos) que hoy tiene 11 meses. Mientras escribo estas letras, además de pensar en mis padres y hermanas, pienso en colegas y amigas que estoy seguro disfrutan cada día al lado de ese tremendo regalo de la naturaleza.

Es cierto, sólo cuando se es padre se comprende la lucha de quienes nos dieron la vida. A veces olvidamos esos sacrificios y esfuerzos de nuestros padres por procurarnos una existencia digna y en no pocas ocasiones, actuamos de forma ingrata frente a ellos.

Indudablemente, una de las fuentes de felicidad más genuina que existe, es la familia, particularmente los hijos, y a fe que este año lo he podido comprobar. Nunca había experimentado tanta satisfacción al ver crecer un ser que es parte de ti, que es la continuación de tu existencia.

Cada momento de su crecimiento se convierte en una celebración. Que las primeras palabras, que le salió el primer dientecito, que se alegra por verte, que ya gatea, que ya se para solita, que te hace ojitos, que se ríe contigo y toda una larga lista de actos sublimes que te alegran la vida todos los días.

Aunque no todo es “color de rosa”. Cuando Orianna nació por ejemplo, su primer mes de vida lo pasó en la clínica. Una insuficiencia respiratoria y luego una infección nosocomial, haría que nuestra primeriza experiencia como padres fuera dolorosa. No es fácil ver a tu hija en una incubadora luchando por vivir, te sientes impotente y acudes a tu espiritualidad para enviarle buena energía a ese diminuto Ser.

En algún momento de esta tarea, todos pasamos por esas circunstancias. Y estoy seguro que no hay tristeza mas embargante que la de ver un hijo sufrir. Por eso hoy comprendo cuanta razón tienen quienes afirman que es mucho más grande el dolor que se experimente cuando se pierde un hijo, que cuando se pierde otro ser querido.

En los primeros meses de ese nuevo Ser juega un papel importante su círculo afectivo. Resultan muy afortunados aquellos bebes que cuentan a su lado con una gran tribu que gira alrededor de ellos. Los primos y primas, las tías y tíos, los abuelos y abuelas. Estas últimas si que son fundamentales. En nuestro caso, la ayuda de la abuela Imelda ha resultado vital.

Lastimosamente, en un país como el nuestro, son millones los niños y niñas que no tienen la “suerte” de contar con una red afectiva solida. Es pan de cada día escuchar las escabrosas historias de niños que son abandonados en “guarderías”, porque sus padres o en muchos casos madres solteras, deben salir a rebuscarse el sustento diario. Mujeres solas, que con verraquera sacan adelante a sus hijos, pero a un precio muy alto.

En esta temporada decembrina, muchos padres y madres andan desesperados porque no saben o no tienen con que comprarle un regalo dizque de “Niño Dios” a sus hijos. A tal grado de manipulación mediática ha llegado el sistema, que incluso genera culpa en aquellos que no pueden satisfacer los inocentes deseos de sus hijos, y entonces canciones tan aberrantes como esa de “Mamaaaa, dónde están los juguetes…. Mamaaaa, el niño no los trajo…..” hacen su efecto y producen ríos de lagrimas (aquí donde estoy ya estoy a punto de llorar, de verdad).

Mas allá de toda la parafernalia y el ruido que se hace en esta época, lo importante es tomar conciencia que los lazos afectivos no se estrechan solo el 24 o el 31 de diciembre. Es una tarea de todos los días.

De igual manera, el mejor regalo para un hijo no es la última muñeca de moda o el video juego de nueva generación, para mi, -que por supuesto no tiene que ser su postura- el mejor regalo y que se debería dar todos los días, es la renovación del afecto, es la enseñanza de aprehender a valorar aspectos que vayan mas allá que un juguete, es enseñarle a los hijos a no ser esclavos de una sociedad de consumo, es enseñarles a ser libres de toda atadura dogmatica e ideológica y no trasmitirle nuestros propios prejuicios que conviertan a ese futuro hombre o mujer en una persona excluyente, discriminadora y egoísta.

En todo caso, aunque algunos piensen lo contrario, ser padre es una maravilla. Se paga un precio, pero se hace con creces y con amor. Lo importante es no olvidar que los hijos no nos pertenecen, son prestados. Inevitablemente llega el día en que deben partir, cuando eso suceda, podremos entender el dolor de nuestros padres cuando nosotros partimos a crear nuestra familia y con ello, a continuar la historia.

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EL INFORMACIONALISMO Y LA SOCIEDAD RED: Parte I

“El informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo”.

Manuel Castells

Me encontré con éste documento en el libro de Pekka Himanen: “La ética del hacker y el espíritu de la era de la información”. Es una lectura semejante a la que realiza Alvin Toffler, de quien supongo, el autor habrá tenido que beber, dado que desde la publicación de “El Shock del Futuro” por alla en los 70, Toffler ya vislumbraba esa nueva civilización que para entonces denominaba como “postindustrialismo” y luego caracterizaría como “Tercera Ola”.

Este año me dediqué al estudio de la obra de Toffler, y gracias a su paradigma he podido dar forma a lo que denomino como Sistema de Formación para el Bienestar. El cual entre otros, bebe también de Manuel Castells y su paradigma del Informacionalismo.

Pues bien, habiendo consolidado las Macrotemáticas del Sistema, en adelante procederé a profundizar en el paradigma de Tercera Ola o Informacionalismo. Por lo pronto me limitaré a transcribir apartes de la obra de ambos autores. En esta oportunidad, daré comienzo con el texto de Manuel Castells aparecido en el libro de Pekka Himanen anteriormente mencionado.

Buena lectura.

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La tecnología es una dimensión fundamental del cambio social. Las sociedades evolucionan y se transforman a través de una compleja interacción de factores culturales, económicos, políticos y tecnológicos. Es preciso, pues, entender la tecnología en el seno de esta matriz multidimensional. Con todo, la tecnología tiene una dinámica propia. El tipo de tecnología que se desarrolla y difunde en una determinada sociedad modela decisivamente su estructura material.[1]

Los sistemas tecnológicos evolucionan de forma gradual hasta que se produce un cambio cualitativo de primera magnitud: una revolución tecnológica, que lleva a un nuevo paradigma tecnológico. La noción de paradigma fue propuesta por el destacado historiador y filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn para, explicar la transformación del conocimiento a través de las revoluciones científicas.

Un paradigma es un modelo conceptual que establece los criterios estándares de interpretación. Integra los descubrimientos en un sistema coherente de relaciones caracterizadas por su sinergia, es decir, por el valor añadido del sistema respecto a sus componentes individuales.

Un paradigma tecnológico organiza la gama disponible de tecnologías en torno a un núcleo que realza el rendimiento de cada uno de ellos. Por tecnología se suele entender el uso del conocimiento científico para establecer procedimientos que permitan su funcionamiento de una forma reproducible.

Así, la revolución industrial constituyó el industrialismo, un paradigma caracterizado por la capacidad de generar y distribuir energía a través de artefactos elaborados por el ser humano, sin depender del entorno natural. Dado que la energía es una fuente primaria para todos los tipos de actividad, la humanidad fue capaz, al transformar la generación de energía, de incrementar espectacularmente su poder sobre la naturaleza y las condiciones de su propia existencia.

Alrededor del núcleo de una revolución tecnológica se aglutinan y convergen tecnologías de diversos campos. La revolución en la tecnología de la energía (primero con el vapor y, luego, con la electricidad) condujo a sentar los fundamentos del industrialismo.

Una serie de revoluciones asociadas en el campo de la ingeniería mecánica, la metalurgia, la química, la biología, la medicina, los transportes y una amplia gama de otros campos tecnológicos convergieron en la constitución del nuevo paradigma tecnológico.

Esta infraestructura tecnológica hizo posible la aparición de nuevas formas de producción, consumo y organización social que conjuntamente formaron la sociedad industrial. Los rasgos centrales de la sociedad industrial fueron la fábrica, la gran empresa, la burocracia racionalizada, la supresión progresiva del trabajo agrícola, el proceso de urbanización a gran escala, la formación de sistemas centralizados para la prestación de servicios públicos, el ascenso de los medios de comunicación de masas, la construcción de sistemas de transporte nacionales e internacionales, y el desarrollo de armas de destrucción masiva.

El industrialismo aparecía en una variedad de expresiones culturales e industriales. El capitalismo industrial y el estadismo industrial eran formas antagónicas de organización social, aunque compartían similitudes esenciales en sus fundamentos materiales. La historia, la cultura, las instituciones y los patrones evolutivos de dominación política crearon una gama de sociedades industriales diversas, tan diferentes como Japón y Estados Unidos, España y Suecia. Con todo, no eran más que variaciones históricas de una especie sociotecnológica común: el industrialismo.

Esta analogía puede ser de ayuda a la hora de explicar el significado y la importancia del informacionalismo como paradigma tecnológico que actualmente está sustituyendo al industrialismo como matriz dominante de las sociedades del siglo XXI. Por supuesto, el industrialismo no desaparece ni de la noche a la mañana ni en pocos años. El proceso de transición histórica avanza con la absorción de las formas sociales precedentes por las nuevas y emergentes, de modo que las sociedades reales son considerablemente más confusas que los modelos que construimos con fines heurísticos.

¿Cómo sabemos que un paradigma dado (por ejemplo, el Informacionalismo) es dominante respecto a otros (por ejemplo, el industrialismo)? La respuesta es sencilla: por su rendimiento superior en cuanto a acumulación de riqueza y poder. Las transiciones históricas son moldeadas por el mundo de los que ganan. Este hecho no implica ningún juicio de valor.

En realidad, no sabemos si el hecho de producir más y más entraña valor superior alguno en términos de humanidad. La idea de progreso es una ideología. Lo bueno, malo o indiferente que sea un nuevo paradigma depende de la perspectiva, de los valores o de los criterios de calidad. Sabemos que es dominante porque, al imponerse, borra la competición por medio de la eliminación. En este sentido, el informacionalismo es el paradigma dominante de nuestras sociedades, que sustituye y subsume al industrialismo.

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En la segunda parte de este documento, veremos como define Manuel Castells el concepto de Informacionalismo.


[1] Este documento de Manuel Castells, corresponde al Epílogo del libro “La Ética del Hacker y el espíritu de la era de la información” de Pekka Himanen. Lo puede bajar completo en la Biblioteca Digital de este blog.

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ARTICULO # 67 ANALISTAS SIMBOLICOS

Alvin y Heidi Toffler / Robert Reich
Alvin y Heidi Toffler / Robert Reich

Resulta desalentador que un profesional en Colombia gane apenas entre dos y tres salarios mínimos ($1.000.000 a $1.500.00)[1] algo así como 700 Dólares. Ni siquiera aquellos que realizan un postgrado ven aumentados sus ingresos considerablemente. (Si no me cree, vea las estadísticas del observatorio laboral para la educación)[2].  Lo peor es que seguimos pensando que existen carreras mas “rentables” que otras y que quienes estudian ciertas carreras como Administración de Empresas, Medicina y Sistemas tienen más oportunidad de encontrar un empleo que quienes optan por otras como Antropología, Arquitectura y Artes Plásticas.[3] No nos hemos dado cuenta que hoy la diferencia ya no radica en la carrera que se estudia, sino, en lo que se hace con el conocimiento adquirido.

De acuerdo con Robert Reich[4], el mercado laboral esta dividido en tres categorías, a saber: Trabajos de producción rutinaria. Servicios a las personas. Y trabajos simbolico-analiticos.

Los trabajos de producción rutinaria son aquellos más repetitivos. Lo realizan las personas con menos formación, con menor acceso al conocimiento. El “ruso”, los servicios generales, los vigilantes, el jardinero, entre otros. De acuerdo con Miguel de Zubiria, “en los trabajos rutinarios el componente de conocimiento es ínfimo. Se requiere como mucho educación primaria. Millones de personas podrían realizarlos. Con la trágica contrapartida que dichos trabajadores quedan condenados a ingresos misérrimos, así como sus países.” [5]

Los servicios a las personas requieren desde un título de nivel secundario y de un cierto entrenamiento, hasta títulos profesionales muy específicos. Entre ellos entra una amplísima gama de ocupaciones: desde recepcionistas, conserjes y porteros, taxistas, peluqueros, cocineros, azafatas.  A medida que el servicio persona a persona se hace más sofisticado se requiere mayor capacitación: entrando al juego los docentes, médicos, abogados, odontólogos, psicólogos, enfermeros, entre otros.[6]

Ahora bien, cabe destacar como a medida que pasa el tiempo se va reduciendo la brecha salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres. De acuerdo con el estudio “Los profesionales colombianos en el siglo XXI, ¿más estudian, más ganan?”, hacia el 2002 los trabajadores con educación universitaria ganaban 3,2 veces lo que recibían trabajadores hasta con educación secundaria. Desde entonces, esa relación ha caído a 2,6 veces.”[7]

La tercera categoría, los trabajos simbolico-analiticos, son llevados a cabo por ANALISTAS SIMBOLICOS. De acuerdo con Alvin Toffler, son aquellos “trabajadores hábiles en el manejo de los símbolos”[8]. Mientras los profesionales utilizan rutinariamente el conocimiento acumulado, los analistas simbólicos lo RECREAN, es decir, lo utilizan creativamente.[9] Y ese aporte de creatividad les reporta honorarios considerables.

Actualmente, hay una exagerada sobreoferta de profesionales tradicionales. Y como es apenas lógico, al haber una abundancia de profesionales en el medio, la demanda por estos se reduce y los salarios son paupérrimos, miserables. En cambio, los analistas simbólicos, son escasos, en parte porque no los forma el sistema educativo tradicional y en parte también porque exige un esfuerzo de autoformación que muy pocos están dispuestos a llevar a cabo.[10] Por ende sus ingresos son elevados. Y se constituyen en el sector laboral con mayor proyección.

La educación de un analista simbólico requiere el perfeccionamiento en cuatro habilidades básicas, a saber: abstracción, pensamiento sistémico, experimentación y colaboración.[11]

La capacidad de abstracción -para descubrir patrones y significados- es naturalmente la verdadera esencia del análisis simbólico, en el cual la realidad debe ser simplificada de modo que pueda ser comprendida y manejada de diferentes maneras. El analista simbólico maneja ecuaciones, analogías, modelos y metáforas, a fin de crear las oportunidades para reinterpretar la información.[12]

El pensamiento sistémico. El analista simbólico antes de intentar resolver un problema, analiza porque ha surgido y de que manera se relaciona con otros problemas, para posteriormente plantear una solución integral y profunda. No meros “pañitos de agua tibia”.

Los analistas simbólicos experimentan constantemente. Los hábitos y métodos de experimentación son decisivos en la nueva economía, donde las tecnologías y los mercados están en constante fluctuación. Se pone el acento en conservar ciertos aspectos de la realidad que son constantes, mientras se varían otros para facilitar la comprensión de las causas y efectos; de esta manera se indagan una serie de posibilidades y resultados, y se toma nota de las analogías y diferencias relevantes. Las conjeturas e intuiciones se comparan con las ideas previas.

Pero lo más importante es que el analista simbólico reconoce que el aprendizaje permanente es una responsabilidad propia.[13]

Por último está la capacidad de colaborar. Los analistas simbólicos generalmente trabajan en equipo, compartiendo problemas y soluciones en forma grupal. Los analistas simbólicos también pasa gran parte de su tiempo comunicando ideas a través de disertaciones, informes, proyectos, planes, artículos, y luego tratan de lograr un consenso para seguir adelante con el plan. Los analistas simbólicos aprenden a alentar y aceptar las críticas de sus condiscípulos.[14]

Otras características de los analistas simbólicos son: Tienen socios o colegas en lugar de jefes o supervisores. Su ingreso depende de la calidad, originalidad, destreza y oportunidades de su trabajo. Disfrutan de una próspera situación económica a una edad temprana. Sus carreras no son lineales ni jerárquicas. Trabajan solos o en equipos, los que a su vez pueden estar conectados con grandes organizaciones y redes mundiales. Prefieren un ambiente donde la comunicación sea fluida e informal. Poseen un gran manejo de las tecnologías. Poseen un importante capital social que se preocupan por expandir.

Son los analistas simbólicos, quienes le darán vida a las empresas sociales e instituciones que requiere la sociedad de tercera ola. Dicha tarea será generosamente recompensada, porque estos nuevos trabajadores y emprendedores sociales le apuntaran con firmeza –entre muchos otros- a dos objetivos sociales: la erradicación de la pobreza y la formación de mejores seres humanos.

En cuanto a los profesionales tradicionales, lastimosamente están condenados a la proletarización. A ser victimas de condiciones laborales decadentes, con salarios paupérrimos que escasamente les alcanzará para subsistir. Y si no se suben al tren de los analistas simbólicos, un oscuro, indigno y precario futuro les esperará.

Recuerde que la diferencia no esta en lo que usted estudia, sino, en lo que usted hace con lo que estudia.



[1]Hay profesionales que trabajan incluso por menos de 900 mil pesos.

[2] http://www.portafolio.com.co/finanzas/guias/educacion/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-5306968.html

[3] “Los profesionales colombianos en el Siglo XXI ¿más estudian, más ganan?” realizado por el Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia. http://www.portafolio.com.co/finanzas/guias/educacion/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4955136.html

[4] Ex Secretario de Trabajo de la administración Clinton y autor del libro  “El trabajo de las naciones”

[5] De Zubiria, Miguel “Pedagogías del siglo XXI: Mentefactos I: El arte de pensar para enseñar y de enseñar para pensar”. Fondo de Publicaciones Bernardo Herrera Merino. Fundación Alberto Merani. Bogotá 1998

[6] Reich, Robert “El trabajo de las naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI” 1993

[7] Periódico El Tiempo “Se reduce la diferencia salarial entre trabajadores profesionales y bachilleres” http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/se-reduce-la-diferencia-salarial-entre-trabajadores-profesionales-y-bachilleres_4704329-1

[8] Toffler, Alvin “El Shock del futuro” Editorial Plaza y Janes. Barcelona. 1970

[9] De Zubiria, Miguel “Pedagogías del siglo XXI: Mentefactos I: El arte de pensar para enseñar y de enseñar para pensar”. Fondo de Publicaciones Bernardo Herrera Merino. Fundación Alberto Merani. Bogotá 1998

[10] Se requiere mucha lectura, lo mismo que escribir y sobre todo intentar PENSAR.

[11] Reich, Robert “El trabajo de las naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI” 1993

[12] Ibid

[13] Ibid.

[14] Ibid