FELICIDAD, fluir, FORMACIÓN AFECTIVA

FELICIDAD (Relato 24)

Hay logros en la vida que uno puede recordar conscientemente para experimentar felicidad. Hoy me levanté con la meta de plasmar estas palabras para conmemorar un logro que me permitió crecer un poco más en este viaje hacia el bienestar en el que ando.

El 22 de septiembre de 2006 me gradué como psicólogo profesional de la Universidad Católica de Colombia. Recuerdo que la ceremonia fue en el centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada. El diploma me lo entregó el Doctor Carlos Vargas (QEPD), me acompañaron mi padre, mi madre, mi tía chila y su esposo Fabio. Casualmente, caminando por la séptima después de la graduación, nos encontramos en el camino con Luz Adriana. Han pasado doce años ya, que veloz es el paso del tiempo.

Reflexionando, me doy cuenta como ese día se cruzaron los dos mundos centrales de mi adultez: el trabajo y el amor, el amor y el trabajo. En ambos mundos he vivido momentos difíciles, de lucha, de contradicción, de emociones encontradas, de altas y bajas, sin embargo, observando todo lo vivido en perspectiva, no eran más que pruebas para aprender y llegar al punto del camino en el que hoy me encuentro.

Este presente de mi existencia lo denomino con una sola palabra: Felicidad. Una felicidad que nace de la gratitud por continuar caminando junto a Luz Adriana y nuestros hijos, este núcleo familiar es mi mayor felicidad, es el eje de mi vida, mi mayor logro la verdad, mas importante incluso que haberme graduado como psicólogo.

Dos años después de ese logro intelectual llegó a mi vida una psicología bonita, una psicología afectiva, muy distinta a la psicología que había conocido en la universidad, de la cual incluso me había desilusionado. De hecho creo que si no hubiese sido por esa poderosa idea de la psicología afectiva me habría dedicado a otra actividad.

Justamente en este mes de septiembre se están cumpliendo 10 años de ese encuentro y he tomado conciencia que la psicología afectiva en realidad es una psicología de la felicidad; una teoría, pero sobre todo una práctica de la felicidad. Ser consciente de esto me hace pensar que más que un trabajo, lo que tengo es una misión: practicar el concepto de felicidad que ha construido la psicología afectiva: cultivar metas, vínculos, cualidades y compartir lo aprendido con entusiasmo.

Hace doce años no me imaginaba que íbamos a hacer una familia con Luz Adriana, y aquí vamos, ad portas de nuestro primer viaje a tierras ecuatorianas en compañía de Orianna y Dante a promover la Formación Afectiva como una herramienta constructora de felicidad.

Y doce años después encontré el tema que más me apasiona como psicólogo: la Felicidad. Estoy absolutamente convencido, como persona y profesional de la psicología, que nada más importa en esta vida que ser feliz. Como dicen por ahi, todo lo demás llega por añadidura.

En estos momentos por ejemplo estoy experimentando una intensa felicidad intelectual, propia del cultivo de la palabra y del trabajo con ideas. Quiero cumplir una meta que me he trazado: alimentar este libro con relatos escritos en tres días del mes: el 1, 11 y 22, días para dar cuenta de este viaje hacia el bienestar en el que estoy inmerso. No lo hacía desde el día en que reporté la novedad de la vasectomía, el 11 de julio.

Ya lo sé, la Felicidad es el Camino hacia el Bienestar.

#Deviajehaciaelbienestar

#FelicidadIntelectual
#FelicidadIntelectual

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FELICIDAD

LE APUESTO A LA FELICIDAD

LE APUESTO A LA FELICIDAD

Seamos aliados de nuestro crecimiento, no cómplices de nuestro sufrimiento.

Somos responsables de nuestro crecimiento, pero también de nuestro sufrimiento.

Como bien dicen por ahí, el dolor es inevitable, el sufrimiento es una opción.

Si sufrir es una opción, entonces crecer y ser feliz es también una opción.

Elegir la felicidad, aunque el dolor de vez en cuando nos visite, es un acto de sensatez.

Le apuesto a la felicidad.

¿Y tu?

ANDRES PAZ, FELICIDAD, PSICOLOGIA AFECTIVA

¿CÓMO SER UN PSICÓLOGO FELIZ EN MEDIO DE UNA SOCIEDAD DE CONSUMO?

 

“Siga el camino sabio de otros…”

I Ching

 “Todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo.”

Miguel De Zubiría

“Si se os pregunta en qué consiste la felicidad, responded: en vivir de acuerdo con uno mismo…”

Sabiduría Hermética

 

Indudablemente vivimos en una época de dominio cultural de la sociedad de consumo; sus creencias, prácticas y afectos influyen poderosamente en el comportamiento de las mujeres y hombres de esta generación, en la que prima el placer sobre el “sentido que da a la vida un determinado compromiso.”[1]

En 1999, el mismo año en el que empezó mi peregrinaje por el fascinante mundo de la Psicología, Martin Seligman abrió un sendero sabio para la nueva generación de psicólogos.

Dicha corriente conocida como la Psicología Positiva, sostiene que la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”.

Para que la felicidad perdure mas allá de un instante, es preciso que sea fruto no solo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente esto, -de acuerdo como Mihaly Csikszentmihalyi– lo que produce el flujo que desemboca en la felicidad.[2]

Como psicólogo creo firmemente en esta concepción de la felicidad. Contraria como es apenas lógico, a esa felicidad chatarra y toxica que pregonan desde sus respectivos atriles mediáticos los apóstoles de la sociedad de consumo.

Por eso, 15 años después del inicio de esa profunda re-evolución en el mundo de la psicología, aquí estoy siguiendo el camino sabio de otros, sumándome a esta causa de la Psicología Positiva, uniéndome a sus filas, tal y como ya lo hiciera mi maestro Miguel De Zubiría, quien muy pronto detectó los alcances y el impacto que esta corriente tiene y tendrá en la conciencia de las actuales y próximas generaciones de psicólogos y por lo tanto de las personas que hacen uso de nuestros servicios terapéuticos y formativos.

Comparto plenamente la idea de mi maestro Miguel de que todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo. A partir de mi propia experiencia, a esta idea le agrego que la felicidad no se compra, se cultiva.

La felicidad es una semilla que podemos cultivar en nuestras vidas.

Los psicólogos de esta generación tenemos el deber de ser felices. Solo siendo felices, podemos contribuir con la felicidad de los demás.

Por eso es que resulta tan importante comprender que la psicología más que una profesión es un estilo de vida, una forma de ser y de estar en el mundo.

La psicología no es solamente un medio para “ganarse la vida”, es ante todo una forma de vivir la vida.

La psicología no es solo un trabajo certificado por un cartón, es sobre todo una Vocación respaldada por una vida bien cultivada.

Se nace para ser psicólogo, no solo para trabajar como psicólogo.

Así como hay muchos estilos de vida, también hay muchas maneras de ser psicólogo.

Luego de seis años de profundo estudio, yo elegí la forma de ser psicólogo propuesta por mi maestro Miguel De Zubiría.

Yo soy Psicólogo Afectivo. Esta es mi identidad.

Mi propósito como Psicólogo Afectivo es uno solo:

Ser feliz, y con ello contribuir con la felicidad de los demás; de la Tribu Familiar a la que pertenezco, de las parejas y familias para las que trabajo.

En mi entender, la Psicología Afectiva es una practica psicológica que consiste en cultivar amorosa, sabia y conscientemente la semilla de la Felicidad en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿Cómo puede un psicólogo cultivar la semilla de la felicidad en su vida?

De esto hablaremos en el próximo relato…

Salud!!!

 

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Andrés Paz

Psicólogo Afectivo

Terapeuta Formativo de Pareja y Familiar

 

 

 

[1] Eduardo Punset: “El viaje a la felicidad”. 2005

[2] Ibid

FELICIDAD

APREHENDER A VIVIR FELIZ

¿Puede el Proyecto Vital de un individuo –Vivir Feliz-, trascender su propia individualidad y convertirse en el proyecto vital de una pareja, una familia, una comunidad y una sociedad? Estoy convencido que si. Es totalmente posible que una apuesta individual trascienda y se convierta en un proyecto colectivo.

Cualquier individuo puede aspirar a Vivir Feliz, pero ha de saber que el aprehendizaje será arduo, muchos serán los obstáculos que tendrá que sortear. Se verá desafiado a vencer sus propios miedos, dudas, angustias. Pero también tendrá que doblegar sus condicionamientos genéticos; su propensión al mínimo esfuerzo, a la pereza, a relajarse cuando ya tiene satisfecha sus necesidades biológicas o a movilizarse solo cuando se ve amenazada su supervivencia.

Pero no solamente contra sus condicionamientos biológicos deberá luchar, también le esperan encarnizadas batallas contra otros condicionamientos, ya no genéticos sino culturales (memeticos diría Richard Dawkins). Se me viene a la mente el miedo al que dirán, el temor al rechazo, la necesidad de ser aceptados, la resistencia a la critica, el pánico a salirse del camino más transitado, la angustia por ir contra la corriente, la presión a adaptarse a los parámetros sociales.

Las fuerzas genéticas y memeticas que enfrenta quien decide aprehender a Vivir Feliz son tremendamente poderosas, esa es la mala noticia, la buena es que no son invencibles. Muchos hombres y mujeres a lo largo de la historia de la humanidad han ganado la batalla, han llegado a un punto del camino en el que empiezan a experimentar esa luchada Felicidad; y cuando eso ha ocurrido, la misma historia nos muestra también que su gesta empieza a influenciar en su entorno y entre más consistente y coherente es, más lejos va llegando su ejemplo vital, más ilumina el brillo de su Felicidad.

¿Pero que significa Vivir Feliz hoy en pleno siglo XXI? Responder esta pregunta es lo que guía mi propio Proyecto Vital. Comprendo que la respuesta a este interrogante no es solamente intelectual. ¿Qué se gana uno con devorar tratados sobre la Felicidad si esto no se ve reflejado en la vida que se vive? Indagar por la Felicidad necesariamente tiene que afectar la existencia de quien pregunta.

Tengo claro que la Felicidad –esto lo aprendí de mi maestro Miguel De Zubiria– está relacionada con la calidad de los vínculos que establezca. También tengo claro que esas relaciones se pueden cultivar en ocho escenarios –esto lo descubrí con mi Mincha-. El primero de esos escenarios es la relación que tengo Conmigo Mismo. El segundo con mi Pareja. El tercero con mi Neofamilia y con mi Familia de Origen. El cuarto con mi Trabajo. El quinto con mis Amigos. El sexto con los grupos en los que participo. El séptimo con la Sociedad. Y el octavo con la Naturaleza misma.

Tengo muy claro que estos vínculos pueden ser manantiales de Felicidad, pero también minas de infelicidad para mi vida, de mi depende. La diferencia entre uno y otro está en lo que con mi esposa hemos denominado las Habilidades Psicológicas. Estas habilidades me permiten estrechar y fortalecer el vínculo con cada uno de mis Escenarios de Interacción.

Además del conocimiento sobre lo que es la Felicidad, y la puesta en practica en mi vida de dicho conocimiento, el tercer elemento para Vivir Feliz es enseñar, compartir lo que se ha aprehendido y lo que se aprehende día a día. La enseñanza, vital y teorica, es lo que le da sentido a mi vida.

Aprehender a Vivir Feliz y compartir con los demás esas enseñanzas es todo un proyecto de vida. He tomado plena conciencia de que ésta es la misión de mi vida, mi propósito existencial. Cuando escapé de casa a los 12 años, inconscientemente emprendí ese viaje hacia la Felicidad, hoy, casi 20 años después, siento que estoy cerca de ese punto del camino de la vida en el que como bien lo señala Eduardo Punset: “lo único verdaderamente importante es que la felicidad es la ausencia de miedo”[1], en otras palabras, se sabe que se ha empezado a Vivir Feliz cuando se ha perdido el miedo. A este punto quiero llegar, ya se cómo hacerlo, sólo me resta practicar, y esa practica es con mi propia vida y Formando a los demás.


[1] Eduardo Punset “El Viaje a la Felicidad: las nuevas claves científicas” Ediciones Destino. Barcelona 2005