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EL MUNDO DE LA PAREJA -UN PROYECTO PARA CONTRIBUIR CON LA SANACIÓN Y EVOLUCIÓN DE LAS RELACIONES DE PAREJA-

VINCULOS SAGRADOS

“La complementariedad de lo femenino con lo masculino es una cualidad afirmada por todos los grandes mitos religiosos no solo de cara al engendramiento, sino también para la formación de una pareja que tenga una acción conjunta en el mundo: hacer un hijo no es la única manera de engendrar Conciencia. Toda pareja tiene como finalidad crear una Conciencia en común, encarnar un proyecto, un discurso, una obra, etcétera.”

Alejandro Jodorowsky

 

La Vida tiene sus planes y si le sirves a la Vida, Ella te alimentará con sus frutos.

¿Cuáles son los frutos de la Vida?

Afecto, sabiduría, comida, techo, vestuario y recreación.

Si le sirves a la Vida, Ella tiene el poder para satisfacer con generosidad todas tus necesidades vitales, y no solo las tuyas, sino también las de todos aquellos que están cerca de ti. Empezando por tu clan; tus hijos, tu pareja y tu tribu familiar. Teniendo esto presente, este relato marca el punto de partida de mi aceptación personal del trabajo que me ha asignado la Vida.

En su particular lenguaje la Vida me ha dicho:

-Andrés, tu trabajo o misión, como quieras llamarle; será contribuir con la sanación y evolución de las relaciones de pareja. ¿Es claro para ti lo que tienes que hacer?

-Muy claro mi amada Vida. Como dicen por ahí: “mas claro no canta un gallo”.

– Muy bien, entonces ten muy presente que “el éxito real consiste en ayudar”, en poner todas tus habilidades al servicio de una Causa. No te preocupes por los recursos, ocúpate de tu trabajo que yo te alimentaré, y poco a poco pondré en tu camino a las personas que trabajaran contigo. Confía en mí.

Confío en ti Vida.

– Así es Andrés, eso es lo único que tienes que hacer, Confiar. Ahora presta mucha atención que te voy a decir cuales van a ser tus labores para cumplir cada día del resto de tus días con la misión que te he encomendado.

-Ok Vida, escucho.

– Lo primero que debes comprender es que la primera relación de pareja que debes sanar y evolucionar es la tuya propia. Si trabajas en la sanación y evolución de tu relación, tendrás la energía y sabiduría necesaria para contribuir con la sanación y evolución de las relaciones de pareja que lleguen a ti. Las guiaras desde tu propia experiencia. Les hablarás desde tu corazón. No desde tu intelecto. A juzgar por lo que has vivido en los últimos días con tu Luz, has empezado el camino de vuelta. La reconexion afectiva ya se ha logrado, ¿verdad?

-Si Vida, mi corazón esta pletórico de alegría porque nos hemos vuelto a mirar a los ojos. La chispa sigue viva, frágil, pero viva. Nuestra relación ha despertado de su coma profundo, ahora está en cuidados intensivos. Luego de compartirnos con nuestros hijos, caminar y cenar juntos, acordamos que esta nueva etapa de nuestro Vinculo la empezaríamos desde el nivel de compañeros de crianza. Ella me dice que necesita un co-equipero, un hombre maternal. Muy sabio eso, ¿verdad Vida?

-Si Andrés, tu Luz es una mujer muy sabia, poderosa. De hecho, si te fijas bien, como en otro momento lo dije a través de Ramtha “el mayor de los sexos en la naturaleza es el femenino, porque la cría de los pequeños descansa sobre sus hombros Ése es el mayor de los sexos. Sé que a los hombres no os gusta oír esto, pero dejad que os diga algo: nombrad a todas las criaturas de la naturaleza que después de copular asumen la responsabilidad de criar a los retoños. Ahora comprenderéis lo poderosas que son las mujeres y lo poderoso que es el género femenino. Hay excepciones. La energía femenina en cualquier hombre no consiste en convertirlo en una vagina. La energía femenina en un hombre es tener la fuerza de seguir adelante con las responsabilidades, algo que la mayoría de los hombres no están acostumbrados a hacer. Ésa es una verdad.”[1]

– Respiro profundo al escuchar tus sabias palabras mi querida Vida. Y todo llega en el momento justo. Por eso, la petición de mi Luz a que actué como un hombre maternal, más lo que me acabas de enseñar, es lo que me ha llevado a aceptar definitivamente el trabajo que me has encargado.

 


[1] Ramtha “Ese elixir llamado amor: la verdad acerca de la atracción sexual,  las fantasías secretas y la magia del amor verdadero.”

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Publicado en EL MUNDO DE LA PAREJA, LEY DEL AMOR, SABIDURIA HERMETICA

LA SABIDURÍA EN EL MUNDO DE LA PAREJA

 

“El TODO es Mente; el universo es mental”

EL KYBALION

“En el Mundo de la Pareja, el único camino para poder discernir entre el amor y el egoísmo es la Sabiduría. “

“La clave es la Sabiduria

Andrès Paz

 

El principio fundamental de la Sabiduría Hermética es que Todo es Mente. Si esto es así, el Mundo de la Pareja está sujeto a este principio.

En el Mundo de la Pareja todo es mente.

De acuerdo con la neuropsicología, la mente tiene tres componentes: afectivo, cognitivo y expresivo.

El amor es el afecto, la idea, y la practica que gobierna el Mundo de la Pareja.

La única ley en el Mundo de la Pareja es la Ley del Amor.

Si los individuos que conforman una pareja viven acorde a la Ley del Amor, entonces su vínculo afectivo será una fuente de nutritivo Bienestar y felicidad. En cambio, si alguno de los dos, o los dos, van en contra de la Ley del Amor, esa relación será una amarga fuente de malestar y el sufrimiento estará a la orden del día.

Conectando esto con la cosmogonía y Sabiduría Judeo-Cristiana, podemos tomar prestada la imagen del génesis que hace referencia al paraíso.

En el Mundo de la Pareja hay un paraíso y si se vive acorde a la Ley del Amor, la pareja disfrutará de ese paraíso. En cambio, si se viola la Ley del Amor, es decir, si se impone el egoísmo (que viene a ser el fruto prohibido), la pareja es expulsada, desterrada del paraíso, tal y como le sucedió a Adán y Eva. Las consecuencias del destierro no solo las padecen la pareja, si no, todos sus descendientes.

En el Mundo de la Pareja vivir juntos es un arte, y la materia prima de ese bello arte es el amor.

El problema es que en el Mundo de la Pareja el amor tiene un poderoso enemigo, tan poderoso que incluso hasta se camufla de amor y le hace creer a los hombres y a las mujeres que están amando.

De acuerdo con la Sabiduría emanada del mundo espiritual, “el egoísmo es el mayor enemigo del desarrollo del amor y tiene muchas ramificaciones. Si no las conocemos podemos torcer nuestra evolución hasta el punto de que podemos llegar a creer que estamos amando, cuando en realidad estamos dejándonos llevar por formas de egoísmo disfrazadas de amor, como si fuera un lobo cubierto con piel de cordero.”[1]

En el Mundo de la Pareja, el único camino para poder discernir entre el amor y el egoísmo es la Sabiduría.

La sabiduría te ayuda a comprender que tipo de pareja eres, si sabes amar o no, y que tipo de pareja tienes, si sabe amar o no.

Comprender esto significa tomar conciencia de pareja.

Tomar conciencia de pareja significa empezar a comprender las raíces de todos tus conflictos de pareja.

Y la comprensión es el primer paso para la solución, para apagar el incendio y empezar la construcción de una fructífera relación de pareja.

Mi propósito entonces es compartirte esas ideas que poco a poco te ayudarán a tomar conciencia de pareja.

Esto es lo que yo llamo una pedagogía del emparejamiento, una pedagogía del Mundo de la Pareja.

Andrés Paz

Psicólogo Formador Afectivo

Ayudo a Resolver Conflictos de Pareja

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TENER UNA AMANTE ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD AFECTIVA (Reflexión # 1)

Uno de los más potentes beneficios de cultivar la Positividad es que amplia nuestra mente. Alimentarse de Emociones Positivas nos permite tener una mayor apertura, poco a poco nos va liberando de las cadenas, de la tiranía de nuestros genes y nuestros memes.

Hoy voy a hablarte de una esclavitud; de un comportamiento que nuestra sociedad de consumo celebra y padece. Quizá mi postura sea políticamente incorrecta, incluso corre el riesgo de ser tildada de moralista y mojigata. Sin embargo, dados los problemas individuales, familiares y sociales que dicho fenómeno causa, bien vale la pena atreverse a reflexionar al respecto.

Empecemos pues por la tesis:

“Tener una amante es perjudicial para la salud”

Para no dar lugar a interpretaciones “romanticonas” del concepto, entiéndase por amante a la moza, querida, concubina, vacilón, arrocito en bajo, tinieblo, amigos especiales, etc…

¿Por qué es tan perjudicial para la salud mental y afectiva tener una amante?

En primer lugar, arranquemos con el componente biológico del fenómeno.

Quien se busca una amante esta ávido de experimentar emociones intensas. Al principio, la dopamina es la recompensa por alcanzar el objetivo, entonces sentimos un gran placer –efímero por demás-, pero detrás de éste –en la gran mayoría de los casos- viene la culpa y con ella el estrés, es decir, la cortisol liberada por las glándulas suprarrenales cuando estamos expuestos a algo que psicológicamente nos inquieta; esconder la pilatuna, inventar mentiras, planear coartadas. Todos estos actos demandan el gasto de una gran cantidad de energía psíquica, e inevitablemente activan otra emoción: el miedo a hallarnos descubiertos.

Psicológicamente hablando, se pone en evidencia la fragilidad afectiva de quienes participan de esta tragicomedia. Cuando una mujer se presta para el juego básicamente son varios los motivos que la mueven: una profunda soledad, una baja Autoestima, un pobre Autocuidado o en su defecto, el deseo de mejorar sus condiciones materiales a través de los recursos que le provee su interlocutor.

Los hombres buscan novedad y si es necesario pagar por ella, se hace. Aunque hoy en día tampoco es extraño ver hombres que también sucumben al metálico con damas maduras. En ambos casos se pone en evidencia su falta de Autogobierno.

Ambos actores, finalmente son egoístas, solo actúan pensando en sus propios intereses.

A la larga esta es una dinámica que atrapa porque dichas relaciones se ven envueltas en una lógica de consumo, de usar y “tirar”, nos vamos convirtiendo en marionetas desechables, y esto, inevitablemente tarde o temprano pasa la cuenta de cobro.

Y aquí es donde entra el componente sociológico.

La infidelidad es la segunda causa de divorcio después de la infertilidad. Cuando explota la bomba aparece la tragedia; lo peor es que es una catástrofe psicológica cuyos daños colaterales dejan a su paso víctimas inocentes. Los más de ellos: nuestros hijos, a quienes decimos “amar”, por quienes aparentemente damos la vida; son ellos los que más sufren, son ellos lo que terminan pagando los platos rotos por nuestra incompetencia afectiva.

Cuando tenemos una amante no solamente engañamos a nuestra pareja, también a nuestros hijos y lo peor del caso: a nosotros mismos. Claro, somos muy hábiles para hallar excusas, construir sofisticadas justificaciones, como la que alguna vez le escuche a un actorcito mexicano: “se es infiel porque se busca por fuera lo que no hay en casa” falso!!!, yo diría más bien que se es infiel porque buscamos por fuera lo que no hay en nosotros mismos.

Desde que existimos como especie e incluso más atrás, la infidelidad ha estado siempre presente. No fuimos diseñados para ser monógamos por naturaleza, la promiscuidad viene programada en nuestros genes, esa es nuestra animalidad; pero la buena noticia es que podemos alterar esa programación, de hecho, es eso lo que nos hace humanos.

Aprehender a construir vínculos sanos, afectivamente estables, debería ser una apuesta de nuestra sociedad. Propósito que nos beneficia como individuos, pero también como parejas, padres, ciudadanos. Basta con revisar los datos de Medicina Legal para encontrar toda la cantidad de delitos relacionados con el solo hecho de tener una amante: crímenes pasionales, suicidios, violencia intrafamiliar, maltrato infantil y un largo etc.

Cuando una familia se rompe es como si un órgano de nuestro cuerpo se afectara, si es verdad que las sociedades son sistemas complejos, quiere decir que éstas también se enferman, desarrollan patologías sociales y el origen de muchas de esas patologías está precisamente en las familias rotas, en los hijos que se quedan sin padres, sin tutores afectivos, sin adultos equilibrados que los preparen para sobrevivir, vivir y convivir, quedando así como casi seguros candidatos a engrosar las filas de los denominados antisociales: adictos, asesinos, suicidas, ladrones, delincuentes de todo tipo, desde el más callejero, hasta el más encopetado de cuello blanco. ¿No lo vemos a diario en las noticias? ¿No sientes Tú los efectos?

Por todo lo anterior y por muchos motivos más que poco a poco iremos desarrollando, es que tener una amante es perjudicial para la  salud, no sólo del individuo, sino de la familia y la sociedad en general.

Por eso es que no voy a tener una amante y como bien dirían los Talentosos de Shakira y Alejandro Saenz:

“Te lo agradezco, pero no”

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ADULTERIO Y DIVORCIO (post # 148)


 

Uno de los principales motivos que lleva a la separación de las parejas es la infidelidad. Sin duda alguna, para que una relación sea constructiva y traiga bienestar en lugar de dolores de cabeza, la fidelidad es fundamental. Fácil decirlo, muy difícil cumplirlo, sobre todo cuando vivimos en una sociedad que no se preocupa por formar a sus ciudadanos para que aprendan a construir sanas relaciones de pareja.

Sobre este tema hablaremos mucho en este espacio. Hoy quiero compartir contigo lo que nos dice al respecto uno de nuestros guías intelectuales: el profesor Antonio Vélez, autor del libro “Homo Sapiens”, obra que reseñé en un artículo previo. De antemano aclaro que la perspectiva divulgada por el profesor Vélez no es una explicación de lo que debería ser, sino, de la forma como en la práctica funciona esto de la infidelidad, que él llama adulterio. Este ejercicio se circunscribe en nuestra Mision: “Enseñarle al ser humano cómo es para que pueda mejorar”.

Visto desde la Psicología Evolucionista, es valido hacerse la siguiente pregunta ¿Cuál será la razón de la existencia de esta fuerte propensión humana al adulterio –o a la polígama, que es equivalente-, capaz de contrarrestar todo un conjunto de prohibiciones y enseñanzas? Dice el profesor Vélez que puede darse el adulterio por insatisfacción sexual, pero esto solo implica una ínfima parte del problema. La tendencia natural de los humanos va dirigida a buscar novedad y variedad, movidos por la inevitable perdida de interés sexual hacia la pareja ya conocida. Una razón para esta perdida es la habituación, fenómeno bien conocido por los psicólogos. Hasta los protozoos experimentan la habituación. Pero el fenómeno es más intenso en las especies inteligentes. Los humanos nos acostumbramos al olor, al sabor, a los sonidos y a la vista.

Lo habituación entonces es lo que explica en parte lo complicado que es rearreglar nuestra vida sexual o de amor para hacerla permanentemente atractiva. Requiere como bien lo señala mi maestro De Zubiria: “Ciencia, Arte y Trabajo”.

De acuerdo con la Psicología Evolucionista, un hombre promiscuo puede preñar a muchas mujeres; una mujer promiscua logra mejorar su progenie si elige bien sus aventuras y conserva a su marido. En este juego sexual –comenta el profesor Vélez-, el hombre puede resultar perdedor al tener que cargar con la crianza de hijos ajenos, salvo que preste atención a sus celos y mantenga a raya las aventuras amorosas de su pareja. Mirada desde el punto de vista evolutivo, la conducta poligamica amplia apreciablemente la variedad genética de los descendientes. Es una manera eficiente y placentera de potenciar el efecto de variabilidad inducido por la reproducción sexual, aunque no exenta de riesgos y costos.

De acuerdo con lo anterior, es valido, entonces pensar que la tendencia a la promiscuidad sexual, que tantos líos sociales acarrea, puede tener su asiento en viejos y resistentes genes heredados desde muy antiguo, cuando todavía era muy importante para el individuo tener muchos y variados descendientes. Ya no cumplen esa función,  pero siguen ahí.[1] Causando estragos y haciendo sufrir a quienes desconocen esta biológica realidad.

Estudios serios llevados a cabo en Inglaterra mostraron que entre 10 y 12% de los bebes nacidos en los hospitales no son hijos biológicos del padre nominal. En Chicago, un estudio realizado por correlacion entre grupos sanguíneos de bebes, padres y madres demostró que 20% de los recién nacidos no eran hijos legitimos (Ascarin, 2001, citado por Vélez, 2006)

De acuerdo con el profesor Vélez, los antropólogos que han hecho una revisión histórica sobre el adulterio y sus leyes han concluido que es recurrente la idea de criminalizar y declarar ilegal las relaciones sexuales de la mujer por fuera del matrimonio aceptado, al tiempo que se alaba y  valora la castidad femenina. Se parte de la premisa de que la mujer es propiedad del hombre, y que el adulterio es una especie de violación a la propiedad privada. Estas ideas nos parecen arcaicas e ingenuas, y lo son para la razón pura, salvo que son dictadas desde lo más profundo de nuestros genes. Por tal motivo son tan difíciles de corregir, a pesar de que existen ya muchas sociedades que se han civilizado en este aspecto. Pero falta aún: la fachada de fidelidad de la mujer sigue siendo muy importante en multitud de sociedades.

En esos asuntos entra en acción el infaltable egoísmo humano, y de la mezcla surge una paradoja de la conducta, y ante todo, una injusticia: poligamia para mí; monogamia estricta para la pareja. Desde la perspectiva evolutiva se explica la injusticia, pues la justicia no ha sido nunca criterio de selección, y si lo ha sido la injusticia. Y aunque sintamos que las reglas impuestas a la pareja son injustas, es bien difícil renunciar a ellas, por civilizados que seamos. Bien lo recalca el profesor Velez: no nos dejemos confundir con el caso de aquellas personas controladas con sumo rigor y eficiencia por sus creencias religiosas, que las hay, ni con el de parejas que parecen amarse con dedicación y exclusividad casi enfermizas, que también las hay.  Pertenecen a las colas de la curva gaussiana. El impulso general es ser polígamos de pensamiento, de intención, de deseo, aunque en más de una ocasión la poligamia factual no se lleve a cabo.

De tal naturaleza son esas fuerzas inconscientes que gobiernan nuestra existencia. Sin embargo, no son excusas. También fuimos dotados de una corteza cerebral que nos permite razonar. El problema es que tenemos que aprehender a hacerlo, y si somos infieles por naturaleza, también podemos ser fieles por formación y convicción.

Lastimosamente, –como bien lo señala el profesor Vélez– por falta de un cabal entendimiento de los orígenes del hombre, las normas y las estructuras sociales diseñadas por los humanos muchísimas veces van en contravía, y eso explica su fracaso sempiterno. Están concebidas para el hombre como pensamos que debe ser, y no para el hombre de carne, hueso y pasiones que realmente es.

Por esta cruda realidad es que el “amor eterno es de pocos”. Y no lo dice este servidor. Rodolfo Llinas, -el célebre neurocientifico colombiano. Dice que ese gran logro es “de inteligentes que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno. Cuidarla es mi responsabilidad y viceversa. Saber que no habrá puñalada trapera es la norma. ¡Nunca, primero me matan tres veces! Esa es la clave neuronal del amor eterno, la que mantiene el estado funcional activo y bloquea cualquier cosa que le sea contraria. Es una calidad de estado mental. Si se entiende no hay otra posibilidad que amar al otro; en cambio, querer acostarse con otro y pasarla rico no es amor. Amor es compromiso y cerebralmente está en el cerebro truhán. Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas, uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza, con las tetas no. Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno. Amar es bailar, no hacer gimnasia. Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro.”[1]

Y tu qué opinas?


[1] Antonio Vélez “Homo Sapiens” Editorial Villegas. Bogotá, 2006

[1] http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/doctor-llinas-que-son-el-cerebro-dios-y-el-amor_8929060-4

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¿DE DÓNDE VIENE ESTO DEL EMPAREJAMIENTO? (post # 132)

La conducta del emparejamiento tiene un componente evolutivo, psicológico, bioquímico y cultural. El día en que comprendamos como funcionan estos mecanismos, seguramente aprenderemos a disfrutar de nuestras relaciones, con los pies en la tierra y prestos a deleitarnos, sin sucumbir ante los estragos del enamoramiento.

Para comprender esto del emparejamiento es necesario preguntarse por sus raíces evolutivas, hay que indagar en la historia profunda de nuestros antepasados remotos, en esas estrategias sexuales que evolucionaron para ayudar a la especie en su “búsqueda, directa o indirecta, de una mayor eficacia reproductiva”[1].

Dichas estrategias tienen que ver con la forma como elegimos compañero. Sin embargo -señala David Buss-[2] hay elementos de esta conducta que desafían nuestra comprensión: hombres y mujeres eligen a veces una pareja que los maltrata física y psicológicamente; los esfuerzos para atraer a un compañero suelen fracasar; surgen conflictos en las parejas que producen espirales de culpa y desesperación; a pesar de sus buenas intenciones y promesas de amor eterno, la mitad de los matrimonios se divorcia.

Y si la elección y la atracción de un compañero resultan en muchas ocasiones desconcertantes, conservar el que se elige y conquista, trae consigo serias dificultades, sobre todo en un contexto tan romantizado como el nuestro, en el que no solemos ser conscientes de esa cara no tan amable de las relaciones de pareja. De hecho, “el dolor, la traición y la perdida contrastan fuertemente con los conceptos románticos habituales sobre el amor. Crecemos creyendo en el amor verdadero, en encontrar a nuestro “único” amor. Suponemos que cuando lo hagamos, nos casaremos, seremos felices y comeremos perdices. Pero la realidad rara vez coincide con nuestras creencias”[3] basta con revisar las altas tasas de divorcio, las relaciones extramatrimoniales, los ataques de celos, el uxoricidio[4], la violencia conyugal, para echar por tierra estas ilusiones creadas por esa visión tan ingenua del amor.

Y esa visión tan ingenua del amor hace que el problema se complique por el papel fundamental que precisamente desempeña el amor en la vida humana. Dice Buss[5] que los sentimientos amorosos nos hipnotizan cuando los experimentamos. La angustia del amor predomina, por encima de cualquier otro tema, en la poesía, la música, la literatura los culebrones y las novelas rosa. Como es una necesidad fisiológica, está presente en todas las culturas y se han acuñado palabras especificas para denominarlo. Su omnipresencia nos confirma que el amor hace parte de la experiencia humana y parece ser que se halla al alcance de todos.

¿Qué consecuencias trae para las personas y la sociedad en general el hecho de que ignoremos el funcionamiento de los mecanismos que nos impulsan a emparejarnos?

Al parecer, nuestra incapacidad para comprender la naturaleza real y paradójica de la pareja humana tiene un coste elevado, tanto científico como social. Desde el punto de vista científico, la falta de conocimientos deja sin respuesta algunos de los interrogantes más desconcertantes de la vida, como por qué la gente sacrifica años de su vida buscando amor y luchando por conseguir una relación. Desde el punto de vista social, nuestra ignorancia nos deja frustrados y desamparados cuando nos duele que la conducta de emparejamiento fracase[6] y aquello que inició como un idilio, termine convertido en una tortura, en no pocos casos insoportable.

Ante esta realidad cabria preguntarse: ¿Estamos condenados a sufrir por amor? ¿Será inevitable?

Indudablemente, lo primero que debemos hacer es aprender y tomar conciencia de cómo funciona esto del emparejamiento. Como bien lo señala Buss, tenemos que reconciliar el amor profundo que buscan los seres humanos con el conflicto que impregna nuestras relaciones más queridas. Tenemos que ajustar nuestros sueños a la realidad. Para comprender estas desconcertantes contradicciones, debemos mirar hacia atrás, hacia nuestros pasado evolutivo, un pasado que nos ha dejado huella tanto en la mente como en el cuerpo, tanto en nuestras estrategias de emparejamiento como en las de supervivencia.[7]

Así de importante es que aprendamos sobre este tema. Se trata ni más ni menos que de nuestra salud afectiva y la pareja puede ser una gran fuente de satisfacción o una penosa fuente de sufrimiento, como todo en la vida humana, al final sólo depende de nosotros.

¿Cuál es tu elección?

 


[1] Antonio Velez “Homo Sapiens” Villegas Editores. Bogotá, 2007

[2] David Buss ”La evolución del deseo: Estrategias del emparejamiento humano” Alianza Editorial. Madrid 2003

[3] Ibid

[4] Muerte de la mujer a manos de su marido.

[5] Op. Cit. Buss… pag 18

[6] ibidem

[7] Ibidem

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EL AMOR Y EL MATRIMONIO: DOS INTRUSOS RECIENTEMENTE EMPARENTADOS (post # 130)

Hace 50.000 años, luego de sucesivas extinciones, quedaban en pie dos líneas homínidas: la línea de los Neanderthal y la línea de los hombres de CroMagnon. Ambas habían comenzando su viacrucis 200.000 años atrás, entre glaciaciones y sobrecalentamientos que diezmaban a las demás especies acompañantes, representándoles largas inaniciones y hambrunas.[1]

El relato es de mi maestro Miguel De Zubiria, quien cuenta que en esa lucha continua por supervivir, el destino dejó otro acertijo irresuelto. Los Neandertal, mejor dotados que los CroMagnon, desaparecen completamente hace 25.000 años, y contra todo pronostico científico, en un breve instante situado hace 50.000 años, la línea treceava de los CroMagnon crea siete re-evoluciones descomunales que les garantizaron supervivir, expandirse por el planeta y colonizarlo de punta a punta con un éxito incomparable.[2]

Según el maestro, ese singular éxito pudo derivar de una invención maravillosa: el matrimonio, y con él, el de la familia humana.

Hoy, en los albores del siglo 21, en gran parte del mundo el matrimonio es una institución que simboliza el amor entre dos personas, y al mismo tiempo, esta rodeado de un ingenuo romanticismo que a nuestros antepasados asombraría, dado que no siempre fue así. Parece que el amor como requisito para la unión, es un invento que  nació con la Revolución Industrial.

Stephanie Coontz en su interesante libro “Historia del matrimonio”[3] nos cuenta como en el siglo XVIII la gente comenzó a adoptar la nueva y radical idea de que el amor debería ser la razón de mayor peso para unirse en matrimonio y que los jóvenes deberían tener la libertad de elegir a su compañero o compañera sobre la base del amor.

Dice la autora que hasta las postrimerías del siglo XVIII, la mayor parte de las sociedades del mundo juzgaba que el matrimonio era una institución económica y política demasiado trascendente como para dejarla enteramente en manos de la libre elección de los dos individuos implicados, especialmente si éstos pretendían basar su decisión en algo tan irracional y transitorio como el amor.[4]

En aquella época “el matrimonio tenía tanto que ver con obtener una buena familia política y aumentar la fuerza laboral familiar como con encontrar un compañero o compañera para toda la vida y criar juntos los hijos”[5] propósito que iba más allá del ingenuo amor romántico que hace estragos en los amantes y después causa dolorosos sufrimientos por haber elegido mal.

Y es que “durante la mayor parte de la historia fue inconcebible que las personas eligieran a sus compañeros basándose en algo tan frágil e irracional como el amor y que luego concentraran todos sus deseos sexuales, íntimos y altruistas en el matrimonio que resultaba de aquella elección”. Comprendían nuestros ancestros nuestra naturaleza, sabían que el amor romántico tenía un fin y que por eso no podía ser el criterio principal de elección.

En el Oriente por ejemplo “en la lengua china la palabra amor tradicionalmente no se aplicaba a los sentimientos que podrían nacer entre un esposo y una esposa. Se utilizaba para describir una relación ilícita, socialmente desaprobada.”[6]

En textos cristianos anteriores al siglo XVIII, la palabra amor se empleaba habitualmente para referirse a lo que alguien sentía por Dios y hasta por los vecinos antes que para expresar el sentimiento que le unía a su esposa.[7]

Es un hecho que con la revolución industrial las normas matrimoniales empezaron a cambiar. Dos cambios sociales sísmicos provocaron estos cambios:

Primero, la difusión del trabajo asalariado hizo que los jóvenes ya no dependieran tanto de sus padres para iniciarse en la vida. Un hombre no tenía que aplazar su matrimonio hasta heredar la tierra o el control del negocio de su padre. Y una mujer podía  ganar más fácilmente su propia dote. A medida que el trabajo por jornada reemplazó al de los aprendices y proporcionó alternativas al servicio doméstico, los trabajadores jóvenes ya no estuvieron obligados a vivir en casa de un amo durante varios años. Podían casarse apenas fueran capaces de  ganar los salarios suficientes.[8]

En segundo lugar, la libertad que ofrecía la economía de mercado tenía su paralelismo en las nuevas ideas políticas y filosóficas. Desde mediadle siglo XVII algunos teóricos políticos comenzaron a cuestionar las ideas del absolutismo. Las nuevas concepciones empezaron a ganar adeptos durante la ilustración del siglo XVIII, cuando influyentes pensadores de distintos puntos de Europa salieron a defender los derechos individuales y afirmaron que las relaciones sociales, incluyendo las que se producen entre hombres y mujeres, debían organizarse sobre la base de la razón y la justicia y no de la fuerza. Creyendo como creían que la busca de la felicidad era un objetivo legítimo, defendieron el matrimonio por amor antes que por riqueza o posición social.[9]

Los que se oponían al “amor” como criterio de elección se preguntaban: “Si la elección de un cónyuge era una decisión personal, ¿qué impedirá que los jóvenes, especialmente las mujeres, elijan de manera insensata? Si se alentaba a las personas a esperar que el matrimonio fuera la experiencia mejor y más feliz de sus vidas,  ¿qué mantendría unida a una pareja si lo que se daba era adversidad y no la fortuna?”[10]

A pesar de la oposición, la unión por amor siguió ganando fuerza. “A mediados del siglo XIX casi había unanimidad entre las clases medias y altas de toda Europa occidental y Norteamérica en que el matrimonio por amor, en el que la mujer permanecía en el hogar protegida y mantenida por el marido, era la receta para crear el paraíso en la Tierra.”[11]

En aquella misma época, mujer que se quedara sola, era una mujer desvalida. “Las mujeres solteras rara vez podían mantenerse por sí mismas durante varios años y muchos menos ahorrar para le vejez. Muchas veían el matrimonio como la única alternativa a la indigencia o la prostitución o, aun en los mejores casos, a la amable dependencia de los parientes.”[12]

Hicieron falta más de ciento cincuenta años para que el matrimonio basado en el amor y en un marido proveedor se estableciera como el modelo dominante en Norteamérica y en los países occidentales de Europa. Y bastaron sólo unos veinticinco para arrasar con él. Apenas los expertos en temas familiares llegaron a la conclusión de que se había alcanzado el perfecto equilibrio entre las libertades personales prometidas por la unión por amor y las restricciones requeridas para que existiera la estabilidad social, la gente comenzó a actuar de maneras que confirmaban las más funestas predicciones de los conservadores. En sólo dos décadas el matrimonio perdió su condición de “acontecimiento principal” que gobernaba la vida sexual de los jóvenes, la asunción a la vida adulta, las elecciones laborales y la transición a la paternidad. Las personas empezaron a casarse más tarde. La proporción de divorcios se elevó súbitamente. Las relaciones sexuales prematrimoniales se convirtieron en la norma. Y la división del trabajo entre el esposo encargado de llevar el pan al hogar y la esposa responsable de la casa, que los sociólogos habían considerado vital para la sociedad industrial, se derrumbaba.[13]

El matrimonio por amor trajo considerables consecuencias, sin embargo todavía sigue vigente; los hombres y mujeres de hoy no han perdido la fe y aun continúan buscando su media naranja. El problema es que no hemos comprendido que ese sentimiento llamado “amor” no lo es todo y por ende no es suficiente para construir una relación que vaya más allá de la química enloquecedora de los primeros instantes del cortejo.

Así las cosas, si de verdad queremos disfrutar de este nutritivo vinculo debemos comprender como funcionan la mecánica de las relaciones de pareja. De lo contrario, seguiremos sufriendo y padeciendo los estragos del amor romántico.

Al fin de cuentas no debemos olvidar que el matrimonio fue una gran invención que le dio vida a la familia humana, y que su propósito desde hace 50.000 años no ha sido otro que el de humanizar a los hijos que nacen, criarlos, protegerlos, alimentarlos, enseñarles. En últimas, prepararlos para la vida.


[1] Miguel De Zubiria Samper “Cómo funciona la mente humana: más allá de la Psicologia Cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2010.

[2] Ibid

[3] Coontz Stephanie. Historia del matrimonio. Gedisa Editorial.  Barcelona. 2005.

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] Ibid

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] Ibid

[12] Ibid

[13] Ibid

 

Publicado en EL MUNDO DE LA PAREJA, GRUPOS POPPERIANOS

TERTULIAS DE PAREJAS ( post # 129)

El progreso de una relación de pareja no depende de la “buena o mala suerte”, pues está directamente relacionado con la afinidad en roles, afectos y creencias que tenga cada uno de los miembros de la pareja, además de las destrezas Interpersonales e Intrapersonales requeridas para construir la relación; y del conocimiento que se tenga de los mecanismos psicológicos, bioquímicos y culturales que determinan la conducta del emparejamiento.

Nos emparejamos con la ilusión de que las cosas funcionen. Armamos toda una historia para sacar adelante la relación. Nos imaginamos incluso un desenlace: algunos en el altar o conviviendo con ese ser amado, otros como mínimo en el lecho disfrutando de las mieles del amor. Pero esto ocurre sobre todo en la primera etapa del proceso, en el enamoramiento, o mejor conocida como amor romántico.

¿Qué ocurre después?

Si no se tiene afinidad en roles, afectos y creencias; si no se tiene un buen grado de desarrollo afectivo, es decir si se carece de destrezas Intrapersonales como el autoconocimiento, la autoadministración, la autovaloración; e Interpersonales como la empatía, la asertividad, la generosidad, la sociabilidad; y si se desconoce el funcionamiento de los mecanismos psicológicos, bioquímicos y culturales que determinan la conducta del emparejamiento, muy probablemente cuando empiecen a surgir los conflictos inherentes a las relaciones de pareja, se van a tener muchas dificultades para resolverlos e inevitablemente, la pareja dejará de ser la fuente de placer y satisfacción que fue al principio de la relación, para pasar a convertirse en una fuente de mucho sufrimiento, desdicha y malestar. Como le ocurre a la gran mayoría de las parejas, que no por el hecho de seguir juntas son felices y aún conviviendo, están solos.

Nuestro propósito es muy claro: “Enseñarle al ser humano cómo es para que pueda mejorar”, por eso con mi esposa hemos diseñado este grupo de apoyo al que denominamos “Tertulias de Parejas”. Como padres, pareja y estudiosos de la afectividad humana, creemos firmemente que es necesario orientar con nuestra experiencia y conocimientos a las parejas que estén interesadas en construir una solida relación, en hacer de este vinculo una experiencia enriquecedora y nutritiva, que reporte bienestar e inspiración para hacerle frente a los retos de la vida en pareja, entre los que se encuentra el más importante de todos: la crianza. Al fin de cuentas, una pareja formada tiene más probabilidad de formar adecuadamente a sus hijos; y ya sabemos los beneficios que le reporta a nuestros hijos el que seamos padres formativos, y también sabemos el daño que les hacemos a nuestros descendientes cuando somos malas  parejas y por ende padres permisivos, autoritarios o indiferentes.

Por eso es tan vital formarse en este tema, porque una sociedad es la suma de sus individuos, y si éstos están mentalmente sanos, construyendo relaciones saludables, formando hijos adecuadamente, serán personas que le aportarán a la sociedad ciudadanos felices, creativos y comprometidos con el desarrollo del país. Ahí esta la clave. En la mente.

Es posible ser feliz en la relación de pareja, pero no basta con desearlo, se requiere ciencia, arte y trabajo -al decir de mi maestro De Zubiria[1]-. Por eso en este Grupo vamos a conversar, indagar y resolver inquietudes que tienen las parejas sobre este inquietante mundo del emparejamiento humano. Lo haremos tomando como base la Psicologia Afectiva de Pareja, un modelo que hemos desarrollado con mi esposa para formar personas en esta dimensión.

De modo que si tienes pareja, y estás interesado de verdad en construir una buena relación, te invito a degustar unos exquisitos platos de conocimiento que serán de mucho alimento para tu mente y tu dimensión afectiva.

Estos manjares se servirán todos los Viernes de 6pm a 8pm en la Sala Candelaria de la Biblioteca Luis Angel Arango. Por cuestiones de espacio sólo tenemos mesa para 6 parejas, es decir, 12 comensales en total por sesión. Esto significa que debes reservar tu mesa con anticipación para cada banquete.  Estas tertulias inician el  viernes  8 de abril.

A continuación te presento el menú que vas a disfrutar, por ahora nuestro restaurante afectivo tiene una oferta de 6 platos principales y 6 deliciosos postres, puedes elegir el plato que desees, tú decidirás lo que comeremos en cada sesión.

¿Qué costo tiene asistir a este Restaurante Afectivo?

No te cobraremos una suma específica por participar en estas Tertulias, a cambio de estos conocimientos y de ser parte de este espacio, solo te solicitaremos una contribución voluntaria al término de cada sesión. Nuestro interés es construir comunidad.

PLATOS PRINCIPALES[2]

Psicologia Evolucionista del Emparejamiento

· Orígenes de la conducta de emparejamiento

  • Qué es lo qué quieren las mujeres.
  • Lo qué quieren los hombres.
  • Sexo ocasional.
  • La atracción de pareja
  • Seguir juntos.
  • Conflicto sexual.
  • Separarse.
  • Cambios con el tiempo.
  • Armonía entre los sexos.
  • Estrategias sexuales femeninas ocultas.
  • Misterios del emparejamiento humano.

Bioquímica del Emparejamiento

· Impulsos del Emparejamiento (Deseo, Amor Romántico y Apego)

  • Tipos de Amor: Tipología Clásica (Eros, Manía, Ludus, Storge, Ágape y Pragma) Tipología Psicologia Afectiva (Amor Emocional, Amor Sentimental, Amor Actitudinal, Amor Valorativo y Amor de Principios)
  • Neurotransmisores y hormonas del emparejamiento (dopamina, norepinefrina, oxitocina, vasopresina, testosterona)

Epistemología Evolucionista

  • Mundos Popperianos

El Amor como una Historia

  • Historias Asimétricas.
  • Historias Objeto.
  • Historias de Coordinación.
  • Historias Narrativas.
  • Historias de Genero.

Afectividad Humana

· Escala Evolutiva de la Relación de Pareja.

· Lectura Afectiva.

· Competencias Afectivas.

· Instrumentos Afectivos.

· Desarrollo Afectivo.

· Tipos de Parejas (Formativas, Autoritarias, Permisivas e Indiferentes).

POSTRES

  • Conocer y comprehender las estrategias sexuales del emparejamiento, contribuye con la construcción de mejores relaciones de pareja.
  • Tomar conciencia de la forma en que operan los mecanismos neuroquímicos durante el proceso del emparejamiento, incide positivamente en una mejor administración de las emociones.
  • Para que una relación de pareja trascienda la etapa del enamoramiento y sea funcional, se hace necesario una mayor afinidad en sus roles, afectos y creencias.
  • La comprensión de la historia de amor propia así como la de la pareja, juega un papel vital a la hora de construir la relación como de cambiarla.
  • La comprensión del amor como una historia ayuda considerablemente a encontrar el compañero idóneo desde un principio.
  • En la medida en que se cuente con un mayor grado de desarrollo afectivo, la elección y construcción de relaciones de pareja será mucho más acertada.

¿Qué tal, ah?

Se ve interesante, cierto? Pues bien, aquí te esperamos, en este espacio te vamos a alimentar muy bien. Tu tarea es aprender y multiplicar. Creemos que de esta forma podremos lograr una transformación de nuestra mentalidad y por lo tanto de la manera como nos relacionarnos con ese ser inevitable en nuestras vidas. Nuestra pareja.


[1] Miguel De Zubiria Samper “Qué es el amor”

[2] Aquí están los ingredientes de los platos que  hemos preparado para ti. Por si quieres profundizar por tu cuenta.

· David Buss “La evolución del deseo: Estrategias del emparejamiento humano”.

· Helen Fischer “Por qué amamos: Naturaleza y química del amor romántico” / “El primer sexo: Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo”.

· Karl Popper “El yo y su cerebro”

· Robert Sternberg “El amor es como una historia: Una nueva teoría de las relaciones”.

· Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: Sus remotos orígenes. Sus instrumentos y operaciones. Cómo medirla con escalas y afectogramas” / “¿Qué es el amor?” / “Psicologia de la Felicidad: Fundamentos de Psicologia Positiva” / “Cómo funciona la mente: más allá de la Psicologia cognitiva”

· Steven Pinker “La tabla rasa” / “Cómo funciona la mente”

· Antonio Velez “Homo Sapiens”

· David Niven “Los 100 secretos de las parejas felices”

· John Jacobs “Todo lo que necesitas es amor y otras mentiras sobre el matrimonio: qué hacer y qué no hacer para que la pareja funcione”

 

Publicado en EL MUNDO DE LA PAREJA, GRUPOS POPPERIANOS

EL MUNDO DE LA PAREJA (post # 128)


Sobre las relaciones de pareja se han escrito ríos de tinta, se ha dicho y desdicho de todo un poco; la música popular, los novelones y la literatura rosa siempre tienen como protagonista al amor de pareja. Está comprobado ampliamente que este vínculo es una gran fuente de satisfacción, alegría, placer, bienestar, felicidad, regocijo. Sin embargo, no todo es color de rosa, y en muchos casos, lo que alguna vez inició como un bello cuento de hadas, con el tiempo se convierte en una horrorosa pesadilla; fuente de tristeza, desdicha, ansiedad, depresión,  angustia y sufrimiento.

El emparejamiento es un mandato de la naturaleza. Como cualquier otra especie, tenemos la misión genética de aparearnos y reproducirnos para que nuestros genes pasen a la siguiente generación.[1] No obstante, a diferencia de otras especies, hemos creado la cultura y con ella el amor, el noviazgo, el matrimonio y la familia. Es decir, hemos recubierto de romanticismo un hecho meramente natural: dejar descendencia.

Ahora bien, para dejar descendencia no se requiere mucho esfuerzo, no hay que aprender, basta con dejarse llevar por los instintos, además resulta exquisitamente placentero y embriagante. En cambio, construir una solida relación de pareja demanda mucho trabajo y voluntad. Exige desplegar habilidades que sólo se desarrollan con la práctica: empatía, asertividad, generosidad, por nombrar apenas algunas de las destrezas claves para caminar junto a una persona que puede llegar a convertirse en algo más que un amante y con quien sea posible construir hombro a hombro un gran proyecto de vida, en el que estén presentes no únicamente los hijos, sino, la lucha por alcanzar los sueños compartidos, por trascender.

El Mundo de la Pareja no tiene porque ser un enigma. Con los conocimientos que la humanidad ha acumulado hasta hoy, es posible comprender con una mayor claridad esos mecanismos bioquímicos y psicológicos que nos impulsan a emparejarnos. Basta entonces con hacer un poco de esfuerzo para asimilar y poner en práctica dichos conocimientos, al final la recompensa parece que vale la pena: aprender a sacarle mayor provecho a este vínculo, disfrutarlo, convertirlo en una poderosa fuente de satisfacción y no sólo de placeres fugaces y adictivos.

A simple vista se pensaría que es muy poco, sin embargo, quien logra tener tranquilidad en esta dimensión, inevitablemente se encuentra con que sus demás escenarios (familia, amigos, trabajo, grupos, si mismo) se ven impactados positivamente.

Aunque también podría ser cierto lo contrario: cuando una persona sufre por una relación que le resulta enfermiza y desgastante, sus otros escenarios de interacción se verán igualmente afectados. ¿Cuántas veces las personas no han perdido su empleo porque han bajado el rendimiento a raíz de asfixiantes problemas con su pareja? ¿Cuántas discusiones se han tenido con la familia por culpa de esa pareja que no es bien recibida? ¿Cuántos amigos se han perdido por darle gusto a quien te exige dejar de verlos? ¿Cuánto se afecta tu autoestima por compartir tus largos días con alguien que te absorbe y te hunde en una profunda tristeza?

Con mi esposa hemos comprendido la importancia de esta dimensión en la vida de las personas. Por eso hemos encaminado nuestros esfuerzos a estudiar y enseñar todo lo relacionado con el Mundo de la Pareja. No solo nos resulta apasionante el tema, sino que también somos conscientes de la necesidad de orientación que tiene nuestra sociedad para hacerle frente a flagelos tan abominables como la violencia de pareja. Un dragón dormido que de acuerdo con cifras de Medicina Legal, en el año 2009 dejó como victimas a 61.139 personas y al igual que en años ante­riores, como principales víctimas a las mujeres con el 88,6% y principalmente las que estaban ubicadas en edades entre 20 a 29 años de edad.[2]

La violencia de pareja es muy preocupante porque va de la mano de otros tipos de violencia intrafamiliar. Los datos de Medicina Legal son reveladores al respecto: a la violencia conyugal le sigue la violencia entre otros familiares con 17.148 casos, luego el maltrato infantil con el 14.094 casos y por último la violencia contra el adulto mayor con 1.481[3]

Estas cifras son indicadoras de un fenómeno al que solo se puede combatir con formación. No hay de otra. Es necesario que hombres y mujeres comprendamos cuales son las fuentes de esos conflictos que se presentan en nuestras relaciones de pareja. Es vital que tomemos conciencia de esos mecanismos psicológicos y bioquímicos que hemos heredado de nuestros antepasados cazadores-recolectores y que afectan nuestra conducta de emparejamiento. Por eso nuestro propósito con esta línea de reflexión dedicada al Mundo de la Pareja es “enseñarle al ser humano como es para que pueda mejorar”.

Así las cosas, a continuación te presento entonces el menú que hemos diseñado con mi esposa para adentrarnos en este fascinante Mundo de la Pareja. Te invitamos a este de viaje de conocimiento y te aseguramos que después de disgustar estos exquisitos platos tendrás una percepción más conciente de tu vida de pareja y de cómo puedes sacarle mayor beneficio.

Buen provecho!!!!!

PLATOS PRINCIPALES[4]

Psicología Evolucionista del Emparejamiento

  • Orígenes de la conducta de emparejamiento.
  • Qué es lo qué quieren las mujeres.
  • Lo qué quieren los hombres.
  • Sexo ocasional.
  • La atracción de pareja
  • Seguir juntos.
  • Conflicto sexual.
  • Separarse.
  • Cambios con el tiempo.
  • Armonía entre los sexos.
  • Estrategias sexuales femeninas ocultas.
  • Misterios del emparejamiento humano.

Bioquímica del Emparejamiento

  • Impulsos del Emparejamiento (Deseo, Amor Romántico y Apego)
  • Tipos de Amor: Tipología Clásica (Eros, Manía, Ludus, Storge, Ágape y Pragma) Tipología Psicologia Afectiva (Amor Emocional, Amor Sentimental, Amor Actitudinal, Amor Valorativo y Amor de Principios).
  • Neurotransmisores y hormonas del emparejamiento (dopamina, norepinefrina, oxitocina, vasopresina, testosterona)

Epistemología Evolucionista

  • Mundos Popperianos

El Amor como una Historia

  • Historias Asimétricas.
  • Historias Objeto.
  • Historias de Coordinación.
  • Historias Narrativas.
  • Historias de Genero.

Afectividad Humana

  • Escala Evolutiva de la Relación de Pareja.
  • Lectura Afectiva.
  • Competencias Afectivas.
  • Instrumentos Afectivos.

POSTRES

1. Conocer y comprehender las estrategias sexuales del emparejamiento, contribuye con la construcción de mejores relaciones de pareja.

2. Tomar conciencia de la forma en que operan los mecanismos neuroquímicos durante el proceso del emparejamiento, incide positivamente en una mejor administración de las emociones.

3. Para que una relación de pareja trascienda la etapa del enamoramiento y sea funcional, se hace necesario una mayor afinidad en sus roles, afectos y creencias.

4. La comprensión de la historia de amor propia así como la de la pareja, juega un papel vital a la hora de construir la relación como de cambiarla.

4.1 La comprensión del amor como una historia ayuda considerablemente a encontrar el compañero idóneo desde un principio.

5. En la medida en que se cuente con un mayor grado de desarrollo afectivo, la elección y construcción de relaciones de pareja será mucho más acertada.

¿Qué tal, ah?

Se ve interesante, cierto? Pues bien, aquí te esperamos, en este espacio te vamos a alimentar muy bien. Tu tarea es aprender y multiplicar. Creemos que de esta forma podremos lograr una transformación de nuestra mentalidad y por lo tanto de la forma de relacionarnos con ese ser inevitable en nuestras vidas. Nuestra pareja.

 


[1] Se me ocurre preguntarme en este momento: ¿Tenemos unos genes, o los genes nos tienen a nosotros y nos utilizan de forma temporal?

[2] Instituto Nacional de Medicina Legal “Informe Forensis: violencia intrafamiliar. Colombia, 2009” Pedro A, Carreño.

[3] Ibid

[4] Aquí están los ingredientes de los platos que  hemos preparado para ti. Por si quieres profundizar por tu cuenta.

  • David Buss “La evolución del deseo: Estrategias del emparejamiento humano”.

 

  • Helen Fischer “Por qué amamos: Naturaleza y química del amor romántico” / “El primer sexo: Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo”.

 

  • Karl Popper “El yo y su cerebro”

 

  • Robert Sternberg “El amor es como una historia: Una nueva teoría de las relaciones”.

 

  • Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: Sus remotos orígenes. Sus instrumentos y operaciones. Cómo medirla con escalas y afectogramas” / “¿Qué es el amor?” / “Psicologia de la Felicidad: Fundamentos de Psicologia Positiva” / “Cómo funciona la mente: más allá de la Psicologia cognitiva”

 

  • Steven Pinker “La tabla rasa” / “Cómo funciona la mente”

 

  • Antonio Velez “Homo Sapiens”

 

  • David Niven “Los 100 secretos de las parejas felices”

 

  • John Jacobs “Todo lo que necesitas es amor y otras mentiras sobre el matrimonio: qué hacer y qué no hacer para que la pareja funcione”