ANDRES PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO

RELATO 34. EL APREHENDIZAJE DE LA SABIDURÍA

En el relato anterior, aprendimos que cultivar la Gratitud nos permite desarrollar una mayor capacidad para apreciar la propia vida. Apreciar nuestra vida, es decir querernos. Que bonito, cuando se cultiva la Gratitud se fortalece nuestra autoestima. Se está más dispuesto para pasar de la quejadera crónica a la acción constructiva de nuestros proyectos de vida.

Este año 2019 cumplo 20 años de estar moviéndome por el mundo de la psicología. Parece que fue ayer cuando pisé por primera vez una universidad, el 25 de julio de 1999. En estos momentos estoy pensando en dos compañeras que conocí en ese primer semestre y con quienes aún tenemos conexión. Diana Constanza Ramírez y Elsy Carolina Jiménez. Cada uno de nosotros, a su manera, ha construido un proyecto de vida profesional y familiar. ¿Exigente ha sido el reto, verdad compañeras?

Carolina se fue por los senderos de la psicología organizacional, Diana por su parte está batallando en los campos de la psicología educativa. Carito trabaja en una empresa farmacéutica y Dianita en un colegio distrital. ¿Y yo? Bueno, yo me consagré al sueño de mi vida: cultivar palabras, hacer libros. Pero más allá de este oficio, en realidad yo soy un psicólogo que hizo de la práctica del Autoconocimiento su estilo de vida.

Conocerse es una disciplina poderosa. A ella llegué en el año 2008 gracias a la Psicología Afectiva, una rama de la Psicología Positiva que me hizo retomar los senderos de la psicología, luego de un fugaz paso por el mundo del Derecho. Hoy pienso que si no me hubiera encontrado con esa psicología formulada por Miguel De Zubiria, me habría graduado de abogado, no hubiese conocido la pedagogía, y probablemente, tampoco le habría apostado a la construcción de un proyecto familiar.

Como bien lo aprehendí de Psicología Afectiva, conocerse no implica solamente conocer el mundo propio, sino también conocer el mundo del otro y conocer el mundo social. En otras palabras; observando la sociedad y a los otros, podemos conocernos mejor a nosotros mismos. Creo que esta es la razón por la que en lugar de estar confinado en una organización de 8am a 5pm, opté por el trabajo independiente como consultor y terapeuta. En esta labor sí que he podido conocer el mundo del otro. Cada persona que he atendido en mi vida profesional, me ha ayudado a conocerme un poco más a mí mismo. Y lo más impresionante, luego de cada encuentro, que en realidad es una conexión de corazón a corazón, cosecho una abundante inspiración que luego llevo a mis libros.

Estudiando Psicología Afectiva me encontré con un autor fundamental, me atrevo a decir que es una de las máximas influencias del pensamiento de Miguel De Zubiria. Gracias a José Antonio Marina entré en contacto con una idea que literalmente ha transformado mi vida y es la que en gran medida me tiene plasmando estas palabras. Me refiero a la idea de “Personalidad Elegida”.

Acabo de recordar que ya había empezado a hablar de esta idea de la personalidad elegida en el relato 19 de este libro, me fui a leerlo y me encontré con estas palabras de José Antonio Marina:

“Aristóteles definía el carácter como el conjunto de hábitos poseídos por una persona. Para mí es la personalidad aprendida, es decir, todo aquello que a partir del temperamento hemos adquirido a través de la vida. A partir del carácter – aprovechándonos de él, modulándolo, cambiándolo- cada uno diseñamos nuestra personalidad elegida, la última figura de nuestra individualidad, nuestro gran proyecto.”

Me impresiona mucho esta proposición y por eso la quiero reiterar preguntándome: ¿Cómo es eso que cada uno diseñamos nuestra personalidad elegida, la última figura de nuestra individualidad, nuestro gran proyecto?

¿Tu sabias que cada uno de nosotros puede diseñar su personalidad elegida?

Acabo de encontrarme con una palabras que son muy pertinentes para este momento:

“Las ideas que dominan nuestra mente son de una inmensa influencia en nuestro futuro”.

Esta idea de la personalidad elegida ha dominado mi mente en los últimos años y por eso estoy escribiendo esto. Esta es la razón por la cual me metí de lleno en el estudio y vivencia de la Teoría de la Personalidad que plantea José Antonio Marina. Dicha teoría está amplia y profundamente formulada en un libro clave de la obra de este autor: El Aprendizaje de la Sabiduría. Justamente allí, dice Marina:

“Resulta muy difícil hacer la genealogía de nuestra personalidad, intentar descubrir los elementos que influyeron en nuestro modo de ser. Me interesa averiguar cómo emerge una personalidad a partir de una algarabía de influencias: genéticas, sociales y educativas. Es una investigación detectivesca sobre la biografía de los seres humanos. Voy a explicarles lo que la ciencia nos dice sobre la construcción de una personalidad. Vamos a recorrer de nuevo, en términos generales, el proceso que el lector ha seguido en su vida, esa compleja interacción entre individuo y circunstancia, entre biología y cultura, entre la realidad y el deseo, entre esfuerzo y claudicación, entre proyecto y casualidad que nos ha hecho a todos. La psicología que voy a exponer debe ser pedagógicamente de ida y vuelta. Para comprender el desarrollo de un niño, el lector debe ir desde su situación adulta hasta el bebé que fue, para desde allí regresar de nuevo a su situación presente. Al final, si ni usted ni yo nos hacemos un lio, espero que entienda mejor al niño y se entienda mejor a sí mismo.”

Entendernos a nosotros mismos, ese es el fruto de la práctica del autoconocimiento. Por eso los antiguos griegos recomendaban con tanta sapiencia: “Conócete a ti mismo”.

Para mí, conocerse a sí mismo es convertirse en un Aprehendiz de Sabiduría. Esta es la base de lo que elegí ser:

Un aprehendiz de sabiduría.

La imagen que acompaña este relato tiene mucho significado para mí porque es una foto en Ecuador, en un lugar conocido como “La Mitad del Mundo”. Yo estoy convencido que la sabiduría está en el camino medio, los extremos llevan al sufrimiento. Eso la humanidad lo descubrió hace miles de años y pareciera que todavía estamos lejos de practicarlo.

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RELATO 33. GRATITUD

El año 2018 fue una temporada de abundantes bendiciones. Fue el año de la reconexión familiar y de pareja, del compartir, del viajar en familia, de conocer una parte de Colombia, de volar al extranjero y llegar a la mitad del mundo, allá en Ecuador cosechamos grandes dosis de afecto y sabiduría. Personalmente experimento una profunda gratitud por lo vivido.

Le escuché decir a un neurocientifico español, Luis Castellanos, que las palabras forjan la personalidad. Somos lenguaje y construimos la personalidad que elegimos palabra a palabra. Yo elegí una personalidad que he venido construyendo muy intuitivamente, y ahora que entramos a un nuevo año y se ve el 2020 en el horizonte, quiero hacerlo más conscientemente. Creo que de esta manera, conectando lo intuitivo con lo consciente, el Viaje hacia el Bienestar puede pasar a un siguiente nivel.

Intuitivamente me llegaron estas palabras:

“Elige un rumbo y comienza a navegar.”

Conscientemente elegí una carta de navegación que se llama Psicología Positiva, este es el enfoque con el que me identifico como psicólogo, por eso escucho a  Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los padres fundadores de esta rama de la psicología que aplico en mi vida personal y laboral. Según este autor: “El Yo es una construcción creativa. Nadie está nunca completo y acabado. Lo que somos viene determinado por lo que haremos en el futuro. Trascender los límites de la individualidad es el camino de la evolución.”

Nos hacemos día a día, y la materia prima con la cual nos construimos es la palabra. Por eso me encanta tanto cultivarla. De modo que aprovechando el inicio de este nuevo año, me place cultivar la palabra Gratitud, esta vez de la mano de otro grande de la Psicología Positiva: Tal Ben-Shahar, autor de un libro poderoso que se llama “Practicar la Felicidad”.

Según este profesor del curso de Psicología Positiva más popular de Harvard, dedicar uno o dos minutos diarios a expresar la gratitud que una persona siente por los hechos de su vida puede tener notables consecuencias:

  1. Desarrollar una mayor capacidad para apreciar la propia vida.
  2. Niveles más elevados de bienestar personal.
  3. Emociones positivas.
  4. Sentirse más feliz.
  5. Ser más asertivo, enérgico y optimista.
  6. Mostrarse más generoso y dispuesto a ayudar a otros.
  7. Dormir mejor.
  8. Sentir más ganas de hacer ejercicio.
  9. Tener menos enfermedades.

Practicar la gratitud es la vía más sencilla para producir serotonina. Ser agradecidos es recompensado por nuestro cerebro, que nos premia con nutritivas dosis bioquímicas que nos hacen experimentar bienestar.

De modo que vale la pena desarrollar el hábito de agradecer, hacerlo conscientemente cada día, agradecer incluso lo que nos causa malestar, porque detrás de ellos hay una gran lección por aprender.

Empiezo este 2019 muy agradecido por el encuentro interfamiliar que tuvimos con Ana María, mamá e hija, y violeta, una de las amigas de Orianna y Dante. Tuvimos una bella tarde de Arte en el Museo Miguel Urrutia de Bogotá. La meta para este año con la Célula Familiar es conectarnos con la oferta cultural de la Candelaria, queremos hacer un recorrido educativo por los museos, y especialmente, deseamos estudiar en familia la historia de Colombia.

Aquí seguimos navegando por esta vida, son tiempos buenos, el firmamento está despejado, en el horizonte vemos un año de mucho servicio y aprehendizaje. Queremos continuar viajando, estar atentos a los llamados a servir, soñamos con seguir explorando y conociendo esta bella tierra Colombiana y continuar con el recorrido por la países andinos.

Gratitud, una bella palabra para interiorizar.

POSTDATA
Si quieres el libro de “Practicar la Felicidad”, te lo puedo compartir por WhatsApp. Envíame un mensaje al 3142666337.

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RELATO 31. HAY QUE CAMBIAR EL SISTEMA EDUCATIVO

El remedio más eficaz para combatir el cáncer de la corrupción es CAMBIAR el Sistema Educativo. Sueño con un Sistema Educativo en el que ganemos TODOS. Es un sueño que comparto con muchos otros soñadores que estamos convencidos de la urgente necesidad de Cambiar el Sistema Educativo. Es urgente diseñar un Sistema que nos permita tomar conciencia que lo más valioso de un país, en todo el sentido de la palabra, son sus habitantes, en sus talentos y dones está la mayor riqueza.

Para nadie es un secreto que la inequidad es un doloroso malestar de nuestra sociedad. La profunda inequidad es un factor de violencia.  De acuerdo con el Banco Mundial, Colombia es el segundo país más desigual de América Latina y el séptimo en todo el mundo. Una realidad como esta me hace sentir la imperiosa necesidad de unirme a esta tarea de Cambiar el Sistema Educativo.

Plasmo estas palabras el 11 de diciembre de 2018, en las últimas semanas vengo prestándole atención a un sueño “imposible”: Cambiar el Sistema Educativo. ¿Podré ser testigo de esta transformación social? Espero y aspiro a estar presente para entonces. Calculo este proyecto para una generación, es decir, creo que tardarán 25 años de arduo trabajo. Empezando desde ya. Hoy tengo 38 años, este sueño está proyectado para cuando llegue a los 63.

Lo que más alegría me produce de aceptar el llamado a Cambiar el Sistema Educativo, es que no estoy solo en la tarea, ya somos muchos, y también somos conscientes que necesitamos conectarnos, unirnos, crecer y movernos en la misma dirección. Esto no es tarea de un solo individuo, esta es una apuesta colectiva, es un reto generacional.

El Viaje hacia el Bienestar requiere utopías, horizontes hacia dónde dirigirnos, pues bien, descubrí que este es mi horizonte como Pedagogo, me ilusiona mucho este sueño de Cambiar el Sistema Educativo, creo que vale la pena sumarse a esta tarea que pone a prueba la inteligencia colectiva y nuestra capacidad para cooperar como miembros de la especie humana.

Cristian me pregunta, ¿cuál sería tu propuesta?

He estado pensando esta pregunta y llegaba a mi mente Rodolfo Llinas. Según este neurocientifico, el cerebro tiene básicamente tres funciones: Movimiento, Intencionalidad y Predicción.

Cristian, necesitamos crear un cerebro colectivo que se mueva con la intención de hacer realidad lo que hoy es un bello sueño: Cambiar el Sistema Educativo.

Hay que crear un Movimiento Sociopolítico y creo que la primera tarea es crear células sociales. Así es como hoy lo veo y lo manifiesto en estas palabras. Cada uno de nosotros es una neurona de ese cerebro colectivo. La meta es conectarse con otras neuronas y darle vida a células eucariotas, grupos de activistas movidos por un mismo fin: Cambiar el Sistema Educativo.  

Por lo pronto, hay que seguir produciendo reflexiones que nos permitan hacernos conscientes de la urgencia de esta tarea para nuestra generación. Y además de las reflexiones, es fundamental hacer conexiones, intercambiar información y conversar al respecto.

Siento en mi interior la voz de Rodolfo Llinas diciéndonos:

“Hay que cambiar el sistema educativo, ya!!!”

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RELATO 30. FELIZ, YO TE QUIERO VER FELIZ

La imagen puede contener: 2 personas, incluido Andrés Paz Psicologo Pedagogo, personas sentadas

Una de las actividades que más nos gusta llevar a cabo en familia es ir a cine. Es una pasion familiar. Justamente ayer para cerrar el mes y darle la bienvenida a este nuevo diciembre, nos vimos “El Grinch”.

Me gustó la película porque muestra que el verdadero espíritu de la navidad no es ese afán consumista de comprar regalos, sino, compartir en familia y disfrutar del encuentro.

Hemos llegado al 1 de diciembre y este barco familiar sigue navegando con rumbo hacia el Bienestar. Estamos unidos y con la esperanza de poder cumplir con nuestro destino.

Estoy muy contento porque el mes pasado logré la meta de escribir los relatos que me propuse para alimentar este libro. Siento que el cultivo de las palabras me da la energía para continuar con este viaje y sobre todo, me va mostrando el rumbo a seguir.

¿Cuál es el fruto de cultivar palabras?

¿Qué utilidad práctica tiene hacer el ejercicio de escribir?

En mi experiencia propia he podido comprobar que la palabra sana. Hablar y escribir, sana. ¿Qué sana? Las heridas del corazón, los dolores del alma. Por eso siempre le recomiendo a mis consultantes que escriban, que se expresen, que se liberen de esas ideas que merodean por sus cabezas y que en no pocas ocasiones producen verdaderos dolores de cabeza.

Como leí hace poco por ahí, “la palabra es la herramienta creativa por excelencia.” Para eso sirven las palabras, para crear. ¿Para crear qué? Nada más y nada menos que para crear la propia vida.

Yo creo que los seres humanos en general, no somos todavía muy conscientes del poder sanador y creador de las palabras. Si así fuera, no habría tanta resistencia a desarrollar el hábito de leer y escribir, y si así fuera, pronunciaríamos más bendiciones y menos maldiciones.

Ya está llegando a su fin este primer día de diciembre, en este día siempre me acuerdo del año 1995, en aquel diciembre tenía 15 años y estaba sobreviviendo en un internado de Manizales. 23 años después, plasmo estas palabras en el tercer piso de la mansión que hábito con mi mayor tesoro.

En el cine nos comimos un paquete GIGANTE de snacks, no de los clásicos “De Todito”sino de una marca bumanguesa llamada casualmente: “LA VICTORIA” ¿Verdad que recuperar tu familia y navegar por la Vida junto a ella es una gran victoria?

Nos gusta quedarnos hasta el final, disfrutar hasta de los créditos de la película, a veces llegan mensajes por ese medio, el de anoche llegó en la voz de Fany Lu:

Feliz, yo te quiero ver feliz.

Eso quiere la Vida con cada uno de nosotros, vernos felices.

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RELATO 29. LA UNION

Esta foto nos la tomamos en un lugar llamado La Unión. Estuvimos allí el pasado 18 de noviembre. Fuimos a cumplir una misión con nuestra Fundación. Gracias a la profesora María de Jesús, hicimos un taller de familia con sus estudiantes y sus familias.

Hoy es 22 de noviembre y plasmo estás palabras para cumplirme un compromiso que me hice. Sumo este relato al que escribí el 11 de noviembre hablando del Posconflicto y al que escribí el 1 de noviembre hablando de la Célula Familiar.

Tres palabras me aparecieron en este Viaje Hacía el Bienestar durante este mes:

Celula Familiar.
Posconflicto.
Unión.

Observando la foto me doy cuenta que representa justamente esas tres palabras.

Esta célula familiar es el mayor proyecto de mi vida. Quienes me conocen, saben lo mucho que he luchado por mantenerme conectado a estos hermosos seres que la vida me ha dado como compañeros de viaje.

Nosotros estamos en una etapa de construcción del Posconflicto familiar que vivimos. Este año ha sido mágico, de reconexiones y viajes.

A la profesora María de Jesús la conocí en el Diplomado de Felicidad en Fomeque, desde ahí quedamos conectados y el domingo pasado logramos llevar a cabo una actividad que ella muy de cuenta suya le obsequió a sus estudiantes y sus familias. El encuentro fue en un balneario llamado El Kiosko, casualmente en un sector conocido como La Unión, un hermoso lugar detrás de los cerros orientales de Bogotá.

La aventura empezó el domingo a las tres de mañana, nos levantamos muy entusiasmados por el viaje, Dante con iniciativa, fue el primero en alistarse. Llegamos a Transmilenio a las 5am, lleno total. Logramos abordar un colectivo de Cootransfomeque a las 6:30am, partimos desde la sexta con Caracas. El paisaje es espectacular. Unos verdes que alegran la vida. Vimos la “danza de los pinos” contemplamos una belleza de tierra.

Llegamos a las 8:05am, la profesora María de Jesús aún no había llegado. Nosotros estábamos muy felices de haber logrado llegar a tiempo.

Vivimos una experiencia fascinante con un grupo de familias muy bonitas, compartimos con ellos experiencias y prácticas que nos ayudan a mantenernos en paz con nosotros mismos y con nuestra família más cercana. Cuatro horas de intensa interacción Intrapersonal, interpersonal y sociogrupal.

Entramos en escena los cuatro, Dante y Orianna hicieron sus aportes, estuvimos muy sincronizados. Luego compartimos un delicioso arroz con pollo, dos platos me comi. Completamos la jornada con piscina para los niños y nosotros observando la majestuosidad del entorno. Árboles exóticos, tres picos de altas montañas, un cálido clima, un lugar especial, muy especial.

La Unión, mágico lugar para hacer encuentros familiares.

Terminada la actividad nos fuimos para el centro de Fomeque. Caminamos un rato, sentimos las energías del pueblo, bonito, muy activo. Un pueblo avícola, el segundo con mayor número de galpones en el país.

De regreso, una emisora de Choachi que se escuchaba en el colectivo, fue el canal para que nos llegara este mensaje:

“Unidos progresamos más”

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DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO, TRIBU FAMILIAR

RELATO 28. RAICES

 

Me gusta mucho escribir, de hecho, mi pasión # 1 es hacer libros. Hace ya casi tres años estoy escribiendo de forma intensa y sistemática. Ya tengo siete manuscritos, de los cuales he publicado tres. No obstante esta entrega, aún sigo dudando de este oficio. Por eso quiero aprovechar esta oleada de creatividad que me ha llegado después del viaje a Ecuador, para plasmar las palabras que quiero plasmar en los libros que estoy haciendo.

Este es uno de ellos: El Viaje Hacía el Bienestar. Cada relato es como una bitácora de este viaje que formalmente inició hace ya un año.

Ahora quiero tejer este relato conectandolo con lo que escribí en aquel entonces. En ese relato 1 expresaba que me había dado cuenta que era intelectualmente adulto y emocionalmente continuaba siendo un niño. Fue difícil para mi reconocer esa realidad.

Con el tiempo, vine a encontrar una convincente explicación a esa realidad en la famosa teoría del apego de John Bowlby. Según ésta, la calidad de nuestros apegos tempranos influye profundamente en nuestro comportamiento adulto.

Básicamente, existen dos tipos de apego: inseguro y seguro.

Se le llama apego inseguro porque las experiencias tempranas fueron por debajo de lo óptimo (sus cuidadores estaban distraídos, eran extremadamente autoritarios, eran despectivos, no eran confiables, estaban ausentes o tal vez eran amenazantes).”

No es éste el espacio para entrar en detalles, pero así es como yo recuerdo mi infancia, muy amenazante, con la violencia intrafamiliar como pan de cada día.

Con una realidad como esta, al individuo le toca construir su propia zona de seguridad. Esto es lo que he procurado hacer en mi adultez con mi celula familiar, la cuál ha sido para mi la oportunidad de romper con esa herencia de violencia. Tampoco ha sido fácil este empeño.

Estoy reflexionando sobre esto porque llevo un año sin ver a mis padres, especialmente a mi madre, Inesita, quien está de primera -de izquierda a derecha- en la foto que acompaña este relato.

Confieso que me ha emocionado mucho ver a mi madre en compañía de sus hermanos: Javier, Cecilia, Ofelia, Oscar, Gonzalo y Jorge. Todos ellos son mis raíces. Los aprecio por eso, aunque la relación hoy en día es más bien distante. Sin embargo, me alegra mucho ese encuentro, que bueno que mi madre se haya podido compartir con sus hermanos. Me imagino su felicidad.

En el Viaje Hacía el Bienestar es clave sanar las raíces, arduo trabajo porque cometemos el error de juzgar. Mi sueño es poder estar conectado con todos los miembros de mi tribu, poco a poco, sin presiones ni culpas, pero tampoco con indiferencia.

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#FelicidadIntelectual
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ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO

RELATO 26 CÉLULA FAMILIAR

Plasmo estas palabras el 1 de noviembre de 2018. Emprendo esta acción creativa observando una imagen que me emociona. Las emociones producen pensamientos y los pensamientos producen emociones. Esta fotografía familiar a mí me produce un torrente de emociones positivas. ¿Cómo se le llama a eso? Movido por este “Qui de Felicidad”, me dispongo a darle vida a estos pensamientos.

Adquirí un compromiso conmigo mismo, me propuse crear un relato en tres días específicos de cada mes: 1, 11 y 22. La meta es completar 78 relatos y con ello darle forma a un libro que he llamado: De Viaje Hacia el Bienestar. Esta es una meta intelectual, me siento muy motivado para llevarla a cabo, ya llevo un año trabajando en este proyecto, vamos por el 33% de la meta. Ejercitar el intelecto contribuye con el bienestar, por eso leo y escribo habitualmente.

La unidad familiar es vital para el bienestar. En los últimos tres relatos de esta serie he podido dar cuenta de esta unidad. Este proyecto familiar es esencial para mí, es el proyecto que me hace experimentar el sentido de comunidad, el que me permite vivir la experiencia del compromiso, el que me hace sentir como parte de un Nosotros, el que le aporta un profundo significado a mi existencia. Navegar en familia por la vida es un inmenso logro y una gran responsabilidad.

Hace exactamente un mes estábamos en tierras ecuatorianas, esta foto nos la tomó Emilia Vinueza, una creativa y talentosa mujer que con su lente retrató momentos y expresiones que ahora hacen parte de nuestro banco de recuerdos emocionales. Esta foto es como la portada de ese viaje a Ecuador que nos dejó tantas vivencias llenas de sentido.

Somos una célula familiar, hemos sobrevivido al naufragio, seguimos navegando juntos, tenemos un proyecto de vida compartido. Viajar es una parte fundamental de este proyecto, queremos que nuestros hijos conozcan la vida explorando el mundo, que conozcan muchos lugares, que interactúen con muchas personas, de diferentes culturas, de diversas formas de ser y estar en la vida.

El viaje a Ecuador nos dejó esta mágica foto, y ahí vamos, haciéndonos conscientes de nuestra misión como familia y como fundación. Viendo el horizonte despejado y claro.

El Viaje hacia el Bienestar es un viaje que se hace en familia, cualquiera sea el tipo de familia, pero en familia.

La familia es clave para  la supervivencia, el crecimiento y la trascendencia.

ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, ECUADOR, Fundacion de Formacion Afectiva Crecer, LEV VIGOTSKY

RELATO 25 NOSOTROS EN ECUADOR

 

La vida es un viaje y hace un año decidi conscientemente que fuera un viaje hacia el Bienestar. Plasmo estas palabras el 11 de octubre de 2018, lo hago pletórico de alegría porque la semana anterior vivimos la experiencia familiar más fascinante de nuestras vidas.

Viajamos a un país mágico, a la mitad del mundo, a la tierra del colibrí; al hogar de majestuosos volcanes.

Estuvimos en Ecuador, compartiendo la vida con familias y profesores del Colegio Lev Vigotsky, una hermosa institución, no sólo en su infraestructura sino en su filosofía y visión de sociedad.

Casualmente, hace un año retomamos la vida familiar y laboral en un colegio que se llamaba justamente asi: República del Ecuador, sin saberlo, era la señal de lo que vendría un año después.

El sueño de mi adultez ha sido combinar en un solo proyecto el mundo amoroso y el mundo laboral; allá en Sangolqui, Ecuador, vi como ese sueño se hizo realidad de forma impresionante.

Llevamos a cabo seis talleres con más de mil asistentes. Nos emocionó mucho ver a Orianna y Dante hablándole a todas esas personas, y más me conmovió ver a Luz Adriana en acción ante tanta gente. Para mi fue un momento de gloria, estar con mi familia unida sembrando las semillas de la Felicidad y la Formación Afectiva.

Felicidad es caminar por la vida con tu núcleo familiar. Felicidad es cumplir la misión de tu vida laboral en compañía de tu núcleo familiar. Felicidad es viajar juntos y servir juntos.

En Ecuador confirmé que somos un Nosotros, una Familia y una Fundación. Unos compañeros de vida y unos compañeros de misión.

En verdad me he encaminado en un viaje hacia el Bienestar. Estas palabras son mi forma de reconocer esta realidad, las plasmo para seguir dejando una huella de este camino.

El Camino de la Felicidad.

Gracias Ecuador por tu acogida, gracias a todos los compañeros y nuevos amigos de la Unidad Educativa Lev Vigotsky, gracias a Teresita mamá y Armando, a Teresita hija y Cristian, a Emilia y Cristian; Jeaneth y sus hijos, Charvel y Mireya, Jimmy y Paulina, Roberto y Gabriela, Ruth, Jonhatan, Jaime, Williams. Y muchos otros que iré nombrando en próximos relatos de este libro que ya va en el 25.

Estoy convencido que con tu lectura este relato se llena de energía, muchas gracias.

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#FelicidadLaboral
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#FelicidadGrupal

ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR

RELATO 23. VASECTOMIA

El pasado 29 de junio entré a formar parte de un creciente grupo de hombres que toma una decisión crucial en su vida: hacerse la cirugía de vasectomía. A los 37 años opté por este camino para consagrarme a una obra familiar e intelectual.

Yo soy un hombre rico, quizá no materialmente, pero si afectiva e intelectualmente. Estoy plenamente convencido que la riqueza afectiva e intelectual atrae la riqueza material, solo es cuestión de tiempo y constancia en el camino elegido.

Elegí el camino de la construcción de familia, logré superar una honda crisis que me tuvo un buen tiempo alejado de la convivencia con mi núcleo familiar, e incluso, llegué a considerar la posibilidad de crear una nueva familia. No ha sido fácil sacar adelante este proyecto familiar que ya lleva 12 años. Por eso resulta tan importante para mi haber tomado esta decisión de practicarme la vasectomía, creo que es fundamental para este viaje hacia el bienestar en el que ando embarcado.

Elegí también el camino de la construcción de una obra escrita. Tengo una creencia, quizá un poco esotérica, que me hace pensar que el hecho de no liberar mis espermatozoides contribuye con mi creatividad artística, creo que toda esa energía se puede destinar ya no a crear una vida sino una obra, este es el gran sueño intelectual de mi vida: escribir libros. Especialmente libros que me permitan conocerme, diseñarme y construirme. Creo fervorosamente en el infinito poder creador de la palabra. Palabra a palabra, seamos conscientes de ello o no, vamos construyendo nuestra vida. De esto ya no me cabe le menor duda, es un hecho para mí. En cada uno de los tres libros que he publicado doy cuenta de esto.

Vivimos una época de una profunda crisis de paternidad, mientras plasmo estas palabras tengo a mi lado a Dante, mi hijo menor quien justo en este instante me pregunta: ¿Cómo se llama lo que estas escribiendo, es un relato o un libro? No te alcanzas a imaginar la emoción que siento en este momento, esto para mí es un sueño cumplido y por eso me siento en la necesidad de dejar una huella de esta experiencia. A mí me hace muy feliz la paternidad, confieso que soy un completo aprendiz, lejos aún estoy de ser un papa ejemplar, pero la voluntad sigue aquí, acompañándome en esta tarea. Dante por ejemplo ha sido el ser que me ha mostrado el amor en acción. Eso que llamamos amor lo he podido sentir gracias a Dante, y también con Orianna la conexión es muy bonita, sin embargo, observando la interacción con mi hija, me he dado cuenta que tengo una tarea por hacer para conectarme mejor con la energía femenina.

La experiencia de la vasectomía me puso a reflexionar por ejemplo en el dolor de las mujeres. Escuchando a Luz Adriana su relato de los partos de Orianna y Dante, y el dolor que le causó el procedimiento de la pomeroy, no dejo de pensar que definitivamente los hombres la tenemos muy fácil. La vasectomía no duele para nada, es un procedimiento sumamente sencillo, toma apenas unos pocos minutos, es ambulatoria y el postoperatorio no tiene ninguna complicación.

Me alegra mucho haber podido dar los pasos para vivir esta experiencia, y más aún, haberlo podido hacer de la mano de Luz Adriana, quien me acompañó física y emocionalmente. Plasmo estas palabras el 11 de julio de 2018, feliz, muy feliz porque siento que va bien encaminada mi vida.

 

ANDREZ PAZ, Coredsa, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, fundacion alberto merani

RELATO 22. TRABAJAR COMO DOCENTE DE PSICOLOGÍA…Y CONSULTOR DE FELICIDAD

Hace unos años aprendí que los seres humanos tenemos unas necesidades psicológicas, las cuales al ser satisfechas contribuyen con nuestra supervivencia, crecimiento y trascendencia.

Dichas necesidades son el sentido de comunidad, la estructura mental y el significado o sentido de vida.

Luego de varias semanas sin trabajar en este cultivo de palabras que he llamado De Viaje Hacia el Bienestar, retomo esta tarea que me permite justamente reflexionar sobre la satisfacción de mis propias necesidades psicológicas.

Me interesa mucho mostrar este proceso porque vivo la psicología de la mano de la pedagogía, es decir, estoy convencido que los psicólogos tenemos una gran responsabilidad educativa y como tal, la modelación resulta clave para comunicar los conceptos psicológicos que sabemos pueden contribuir con nuestro bienestar y el bienestar de las personas que por una u otra razón llegan a nuestras manos.

Plasmo estas palabras el 23 de abril de 2018, el anterior relato lo publiqué el 9 de marzo, se trataba de una carta que mi Yo adulto le envió a mi Yo niño reportándole una novedad: 25 años después por fin tenía una clara estructura mental, una personalidad elegida, una identidad.

Misteriosamente, o quizá, lógicamente, días después de haber logrado llegar a esa estructura mental, empecé a experimentar con mayor intensidad el sentido de comunidad. Hoy estoy conectado con tres comunidades; una familiar y dos laborales.

Hace siete meses estoy viviendo de nuevo con el núcleo familiar del cual soy parte, eso para mí es una gran fuente de felicidad. En realidad yo creo que estar conectado a un núcleo familiar le da a uno la energía requerida para hacerle frente a los desafíos de la vida. Cada vez que uno se conecta con su núcleo familiar, se recarga, se anima, se motiva para luchar, estudiar y trabajar. La fuerza viene de allí, al menos así lo estoy experimentando yo.

Creo que esta conexión familiar me ha dado el movimiento para conectarme con dos instituciones dedicadas al campo educativo. Esto me tiene sumamente contento, soy parte de dos comunidades educativas afines a mis propios intereses profesionales; pedagógicos y psicológicos.

En COREDSA estoy trabajando como docente de psicología. Desarrollando la cátedra de ética y desarrollo humano, la cual trabajo desde el abordaje conceptual de la psicología afectiva y la psicología positiva. Espero en próximos relatos hablar con más detalle de esta experiencia con jóvenes y adultos que están trabajando su meta de ser bachilleres, y como la psicología les aporta en su proceso educativo con miras a prepararse para crecer en la vida.

Este trabajo para mí es un sueño cumplido, ser docente de psicología en una institución educativa de bachillerato para adultos. Casualmente, la misma institución de la que egresé en 1998, año en el que cursé los grados décimo y once. Volví como profesor a mi alma mater de bachiller. Ojalá algún día ocurra lo mismo con mi universidad.

Me llega esta responsabilidad a los 37 años, y me alegra mucho que me haya llegado luego de haber superado el naufragio familiar. Una experiencia que me dejó muchas lecciones de vida. Ahora que estoy disfrutando este momento de unidad familiar en mi vida, recuerdo esos dolores y comprendo que todo tenía un sentido, un propósito, una razón de ser.

La enseñanza es mi don, por eso estoy tan feliz de haberme confirmado en él. Estoy muy agradecido con la confianza que los profesores María Inés y Rubén están depositado en esta propuesta y por la oportunidad que me dan de ejercitar las funciones ejecutivas que tanto requiero fortalecer para crecer.

En esta misma institución estamos desarrollando un proyecto de capacitación en habilidades blandas, en alianza con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) se busca dotar de herramientas que aumenten la empleabilidad de personas sobrevivientes del conflicto armado. Una bella labor psicológica y pedagógica que me hace experimentar un profundo sentido de vida.

Como diría Martin Seligman, en el sentido de vida está la auténtica felicidad. Mientras plasmo estas palabras experimento una sensación de plenitud. Encontré lo que salí a buscar hace 25 años cuando me fui de casa de la mano de un tío que fue mi primer compañero de viaje.

¿Qué encontraste Andrés?

Encontré mi propio camino de felicidad.

La felicidad es el camino hacia el bienestar y cada quien debe encontrar su propio camino.

Caminar día a día de la mano de mi núcleo familiar es una gran felicidad para mí.

Ser docente para mi es una gran felicidad.

Este es mi camino de felicidad, ser padre, ser docente, hacer uso de las herramientas de la pedagogía y la psicología para asumir esa dura tarea de la educación de nuestros hijos y nuestros estudiantes.

Y como mi pasión máxima es escribir, pretendo dar cuenta de todo este proceso cultivando palabras, técnicamente hablando, haciendo ejercicios metacognitivos que me permitan mejorar mis niveles de atención, autocontrol y perseverancia, tal y como lo sugiere uno de los dos pedagogos que más admiro: José Antonio Marina.

Miguel de Zubiria es el otro pedagogo que además de admirar, aprecio por todo lo que he aprendido de él en los 10 años que llevamos interactuando. Ahora por fin soy parte de la Fundación Alberto Merani, estoy conectado con esta comunidad pedagógica, conexión que es para mí una gran fuente de felicidad.

Casualmente, aterricé en un proyecto de consultoría pedagógica para la Gobernación de Cundinamarca, cuyo gobernador actual está interesado en crear una cultura de la felicidad en el departamento. Un proyecto fascinante.

Aquí vamos, satisfaciendo mis necesidades psicológicas y reflexionando para ser más consciente de este proceso.

Creo que la felicidad es el camino hacia el bienestar.

Creo que satisfaciendo las necesidades de comunidad, estructura y significado podemos experimentar bienestar.

Escribo estos relatos porque creo que la vida no es solo luchar, estudiar y trabajar; también se puede sacar tiempo para crear, para el Autodesarrollo como diría psicología afectiva.

Atender una familia y dos trabajos demanda tiempo, sin embargo, espero seguir con esta serie de relatos, al menos uno cada semana.

Creo que cultivando palabras vamos creando nuestra propia realidad y dándole sentido a nuestra propia vida.

Esta es mi forma de vivir la psicología y poner en practica la pedagogía.

La verdad es que yo soy un creyente de la Educación y creo que ésta debe partir de la propia vida.