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10 AÑOS DESPUES…

10 AÑOS DESPUES

En nuestra sesión de trabajo de ayer, nuestro maestro Miguel De Zubiria empezó haciéndonos la siguiente pregunta:

¿Cuáles han sido los tres hechos más importantes de sus vidas?

Sin pensarlo mucho, a mi mente llegaron tres hechos definitivos:

  1. Cuando me fui de la casa, a los 12 años.
  2. Cuando me gradué de psicólogo, a los 26 años.
  3. Cuando me hice papá, a los 28 años.

Según el maestro Miguel, la vida termina a los 30. Es decir, las decisiones que van a definir la vida se toman antes de los 30 años. Si esto es así; salir de casa siendo un niño, estudiar para ser psicólogo profesional, y ser papá, son las decisiones que han marcado mi vida.

No puedo decir que haya tomado esas decisiones de forma plenamente consciente, siento que lo hice más bien movido por la intuición.

La intuición me llevó a salir de casa porque estaba creciendo en un entorno peligroso, si me quedaba en ese barrio, allá en Pereira, viviendo la vida que vivía, mi camino era la delincuencia, todo estaba dado para ello: violencia intrafamiliar, negligencia parental, desconexión familiar, cultura barrial delincuencial.

Esa decisión infantil me salvó de la miseria y me encaminó, con los años, 6 después, a estudiar psicología, en una de las mejores facultades de América Latina, en la Universidad Católica de Colombia.

Estudiar psicología fue una decisión juvenil que me salvó de la ignorancia intelectual, y aunque con esa psicología no logré sanar las heridas afectivas que desde la infancia traía, por lo menos me dio la entrada al mundo de los trabajadores profesionales, podría ganar un poco más que el mínimo, no mucho, pero ya era un avance. No sería un obrero raso.

Terminé la carrera a los 24 años y dos años después, en el 2006 y recién cumplidos los 26, me gradué de psicólogo. En ese mismo año, y un poco más de 6 años después de mi decisión juvenil de entrar al mundo de la psicología, conocí a la mujer con quien tuve la dicha de ser papá en el 2009, a los 28 años de edad.

Desde ese día, hasta hoy, han pasado exactamente 10 años.

El 28 de enero de 2006, la Vida me puso en contacto con los asuntos del corazón. Ese día, allá en la Cinemateca Distrital, empezaba para mí una historia de amor. Hoy se, a mis 35 años, que toda historia de amor deja lecciones, algunas son muy gozosas y otras muuuuy dolorosas.

Las lecciones gozosas hasta hijos dejan.

Y las lecciones dolorosas, hasta de los hijos nos alejan.

Siete años duraron mis clases gozosas, aprendiendo del amor a través de su experiencia, sintiéndolo, fui muy feliz, apreciado y amado por una tribu familiar, como nunca antes lo había sido en mi vida.

Tuve el hogar que en mi infancia no había, pero no fue eso suficiente para sanar mis heridas afectivas, ahí seguían los miedos, las inseguridades, los malos hábitos, las agresividades, los egoísmos, machismos, todo lo que heredé y aprendí para sobrevivir.

Herencia y aprendizaje que en la adultez, habiendo alcanzado el gran logro de la pareja, los hijos y la profesión, me empezó a pasar factura.

Y fue tan alto el precio pagado, que sin la compañía de esa familia me he quedado.

Tres años llevo ya en este proceso de separación.

Tres años de dolorosas lecciones que han abonado el terreno para mi maduración.

El dolor es un gran maestro, no hay que temerle, hace poco escuché que evitar la infelicidad no es el camino a la felicidad y que algunas veces, para encontrarte a ti mismo, necesitas estar un poco perdido.

Yo siento que ya me encontré a mí mismo, también siento que la soledad ha sanado las heridas afectivas de mi infancia; los apegos malsanos, los resentimientos familiares, los miedos sociales.

He descubierto mi identidad, tomado conciencia de mi Don y mis Talentos, tengo clara mi misión como profesional, estoy convencido de mi vocación, y ahora actuó movido por una fuerte convicción:

Conocerse y trabajar en nuestro Desarrollo Afectivo, son dos estrategias de vida poderosas para construir una vida feliz y plena.

Este es el mensaje de la Psicología Afectiva, la psicología que estudio y practico, la psicología que compartiéndola le da un profundo sentido a mi vida, la psicología a la que quiero consagrarme el resto de mis días.

Gracias a esta psicología, comprendí que en soledad se pueden sanar las heridas afectivas.

Pero en una soledad creativa, que se convierta en una oportunidad para conocer nuestra vida y diseñarla para construirla.

La soledad es la gran oportunidad para conquistar nuestra soberanía.

Ser soberanos sobre nuestra propia vida.

De aquí en adelante, se sufra o se goce, todo lo demás es ganancia.

Diez años después de haber empezado esta dulce y luego amarga historia de amor, agrego un cuarto momento determinante en mi vida:

A mis 35 años, ser libre.

Sin yugos afectivos, ni intelectuales, ni materiales.

Libre para de forma soberana, cultivar y cosechar los recursos vitales que necesito para sustentar mi viaje por esta vida:

Afecto.

Sabiduría.

Y pan.

Creo fervorosamente que con estos recursos es posible construir una vida feliz y plena.

Poco a poco, con paciencia, teniendo siempre presente que “el camino ya es la meta”.

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SOY ANDRÉS

“Por el hecho de haber actuado contra la ley del amor durante el pasado no estáis condenados para siempre, sino que todos tenéis una oportunidad de rectificar y comenzar de nuevo, en el momento que queráis, sin que se tenga en cuenta quienes fuisteis ni lo que hicisteis.”

 

-Las leyes espirituales-

 

Andrés fue uno de los primeros que lo viò.

Andrés es uno de sus apóstoles.

Mi labor es practicar, estudiar y enseñar su mensaje.

¿Practicar que?

Afectividad.

¿Estudiar que?

Afectividad.

¿Enseñar que?

Afectividad.

Él no necesita que hable de él, ni siquiera que lo nombre. Él quiere es que encarne su mensaje.

Él no necesita que le rinda culto, ya tiene muchos que lo hacen. Él quiere es que practique su mensaje.

Él no necesita que edifique una iglesia en nombre suyo, ese no es su negocio. Él quiere es que con su mensaje, contribuya con la sanación y evolución de las relaciones de pareja. Esa es una de sus causas, y por lo tanto la mía.

Soy Andrés, he comprendido su mensaje y gracias a esto he descubierto mi camino.

¿Cuál es mi camino?

Paz.

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HOJA DE VIDA

PROLOGO

Son las 4:48 am, estoy frente al computador y lo único que se me viene a la mente es: ¿Qué es una hoja de vida?

Hacerle preguntas a la mente es poderoso porque de inmediato ella se pone a trabajar, pero no me logra dar respuestas convencionales, no se si esto sea un defecto o una cualidad.

La hoja de vida es toda una metáfora. Yo soy una hoja, que hace parte de una rama, que es parte de un árbol, que hace parte de la Vida.

Como hoja, es decir como individuo, me defino como un caminante, como un buscador.

Racionalmente hablando, mi viaje empezó hace 33 años. Empecé  mi andadura en este mundo el 16 de septiembre de 1980.

Intuitivamente sintiendo, presiento que mi viaje  por la vida empezó mucho tiempo atrás. Pero lógicamente actuando, se que este no es el momento ni el lugar para hablar de este punto, así que continuemos.

Pereira es la tierra que me vio nacer. Lo hice en una casa, recibido por la más noble de mis tías; una hoja de ese árbol de mi vida que vale la pena emular en su amor y generosidad.

LA FAMILIA DE ORIGENSoy el mayor de tres hermanos.

Me sigue Viviana, quien ya se multiplicó por tres.

Y la hoja menor de esta rama es mi hermana Gloria, quien no se quedó atrás y también se multiplicó por tres.

Por esas cosas que solo la Vida comprende y que uno con el paso de los años medianamente entiende, me fui de casa a los 12 años.

Hoy, con la perspectiva del tiempo, medio en broma y medio en serio, siento y pienso que yo partí de casa en busca de mi “piedra filosofal.”

La primera conclusión entonces a la que llego, es que mi vida es la historia de esa búsqueda. Y como toda historia, tiene sus capítulos:

EL INTERNADO

La primera gran estación de mi viaje fue un internado de una comunidad religiosa llamada Terciarios Capuchinos. Entre Cajicà y Manizales transcurrieron 38 meses de mi existencia. En este lugar aprendí las artes de la metalistería y de la interacción interpersonal con todo tipo de personalidades. Especialmente las más difíciles.

A los 16 años y con esa nutritiva experiencia a cuestas, salí nuevamente al mundo.

EL TRABAJO I

Nuevamente y por esas cosas de la Vida, mi clan familiar terminó viviendo en Bogotá. De modo que después de mi aventura en el internado, sentí la inmensa necesidad de reunirme con el resto de hojas de mi rama familiar. En ese momento no sabía por qué, pero me halaba mi necesidad de amor familiar, del cual estuve tan hambriento en esa aventura que acababa de terminar.

De modo que aun bajo el cuidado y la tutela de los Terciarios Capuchinos, di el siguiente paso y empecé a trabajar formalmente, porque informalmente ya lo hacia desde los 10 años.

Mi primer empleo fue como mensajero en la OPAN. Mi primer jefe fue Francisco Castañeda, un hombre que recuerdo gratamente por su proactividad y eficiencia.

Después y gracias a la gestión de mi “ángel protector” -el padre Arnoldo Acosta– fui ascendido a vigilante. Este trabajo, que llevaba a cabo en las noches, me facilitó los recursos necesarios; tiempo y dinero, para empezar la tercera etapa de este viaje.

LA UNIVERSIDAD    

Desde que tengo uso de razón he sentido una inmensa fascinación por los libros. Me encanta la lectura. Es un alimento vital para mi existencia. Tan vital como el agua y la comida. Tan vital como el afecto, tan vital como la sabiduría.

Intuyo que mi “piedra filosofal” está por los senderos de la sabiduría. Por eso ingresé a la universidad a estudiar Psicología.

Entre 1999 y 2004, estuve habitando por los terrenos de la Universidad Católica de Colombia. Ese fue mi hogar durante esos cinco años. Esa fue mi iniciación en el estudio de la mente humana.

EL TRABAJO II

Terminada esta experiencia académica, llegó el siguiente nivel. Gracias a la confianza y apoyo del padre Arnoldo Acosta, debuté como psicólogo en abril de 2005 en el Colegio Seminario Espíritu Santo.

Ya han pasado casi nueve años y lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Fue una experiencia maravillosa el trabajar con adolescentes, de alguna manera me veía reflejado en ellos. Me encanta mucho el rol de enseñar. De hecho, junto con la lectura y la escritura, estas tres actividades configuran mi pasión.

Trabajé como psicólogo egresado no graduado entre el 2005 y el 2006. Cuando terminé materias, me dedique a escribir con tranquilidad mi tesis de grado: “El genocidio de la Unión Patriótica: una mirada desde la victimologia.”

Finalizando el 2006 sentí que era el momento de partir del colegio. Y así fue. A partir de ese instante empezó una etapa crucial en mi existencia.

LA NEOFAMILIA

VINCULOS SAGRADOSEl 2006 me dejó dos hermosos regalos: la que hasta hoy ha sido la mujer de mi vida y el grado como profesional de la psicología.

Con Luz Adriana le hemos dado vida a Orianna y Dante, pero también creamos la semilla de una forma de entender la Vida, de ser y estar en este mundo, una filosofía de vida que llamamos Formación Afectiva.

Gozo de la dicha de ser padre, hoy Orianna tiene 5 años y Dante casi 3. Entre el 2007 y el 2013, viví y conviví bajo el mismo techo con mi neofamilia. Con mi suegra Imelda, mi suegro Silvino, con mi cuñada Patricia y hasta con el perro Merlín. Con esta tribu que también tiene en su rama a Marleny y sus cachorros Damián y Sander,  pude disfrutar de lo que carecí en mi infancia: el amor de una familia.

Indudablemente, este ha sido el mejor periodo de mi existencia, el más tranquilo, el más seguro, el más alegre, el más feliz. El más determinante en la búsqueda de mi “piedra filosofal.” El que definitivamente me preparó para dar el siguiente paso en mí caminar.

“Causalmente”, durante este mismo periodo llego a mi vida un componente clave de mi “piedra filosofal”:

LA AFECTIVIDAD I Y EL TRABAJO III

Cuando terminé la carrera de psicología, sentí desilusión.

Esa psicología que me enseñaron no llenó mis expectativas. No era una psicología transformadora. Era una psicología que todavía seguía enfocada en el tratamiento de la enfermedad y el trastorno mental, y no en la formación para la vida.

Al ser la psicología el estudio de la mente por excelencia, cuenta con todas las herramientas para formar la mente, y por lo tanto, para preparar al individuo para dirigir su vida.

Esa desilusión casi me desvía del camino. De hecho, me sentí atraído por el mundo del Derecho. Alcancé incluso a estudiar 3 semestres, y a darle vida a “El Altavoz”, un periódico universitario.

Pero definitivamente ese no era mi sendero, por fortuna, la psicología me volvió a conquistar, más específicamente una de sus más potentes ramas: la Psicología Afectiva.

El 22 de septiembre de 2008 empecé un diplomado en “Inteligencia Emocional” en la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani.   

Venia de un proyecto editorial que tenía como propósito reflexionar sobre la comunidad LGBTI, ese fue otro de mis emprendimientos, se llamaba “Revista Ser” y me dejó como aprendizaje una potente lección: todos tenemos un mismo origen pero diversos destinos. Cada quien, consciente o inconscientemente, va en la búsqueda de su propia “piedra filosofal”.

Gracias a este proyecto se me abrieron las puertas de la Secretaria Distrital de Salud. Entre octubre de 2008 y agosto de 2009 trabajé como referente de Diversidad Sexual en el Hospital Rafael Uribe Uribe. Un proyecto cuyo objetivo era posicionar la política publica LGBTI en las localidades Antonio Nariño y Rafael Uribe.

Esa experiencia llevaba el sello de la Afectividad. Ésta me permitió abrir la mente y tener una mirada más amplia y respetuosa de la diversidad de género.

Una vez terminado el diplomado y concluida la experiencia en la Secretaria de Salud, me entregué de lleno al estudio de la Afectividad Humana bajo la orientación y guía del padre de la Pedagogía Conceptual y de la Psicología Afectiva: Miguel De Zubiría. Mi maestro y mentor.

LA AFECTIVIDAD II

Entre enero y octubre del año 2010 junto con Luz Adriana llevé a cabo el diseño y ejecución de un diplomado en Afectividad Humana. Recuerdo que a su clausura asistió mi maestro Miguel y fue de alguna manera la graduación como su discípulo. A partir de ese momento confirmé definitivamente que mi rama de trabajo era la Psicología Afectiva.

Desde entonces vengo estudiándola con pasión a tal punto que se convirtió en el insumo fundamental de lo que se convertiría en mi propia propuesta teórico-practica: la Formación Afectiva.     

Técnicamente hablando, la Psicología Afectiva es la ciencia y la Formación Afectiva es la tecnología.

La Formación Afectiva entonces es una tecnología mental que tiene como propósito formar para el Bienestar. Está sustentada en doce enseñanzas básicas:

  • Necesidades Vitales
  • Habilidades Afectivas
  • Vínculos Afectivos
  • Recursos Vitales
  • Personalidad
  • Conflictos Afectivos
  • Sufrimiento
  • Energía Afectiva
  • Estrategia de Vida
  • Evolución Mental
  • Poder
  • Bienestar

DON, VOCACIÓN Y MISIÓN

Me ha sido concedido el Don de la Palabra. Por eso me encanta tanto escribir, he ahí la razón por la que disfruto tanto la labor de hablar en público. Ahora comprendo porque me fascina la lectura.

De la mano de este Don, me ha sido concedida la Vocación de la Psicología. Por eso es que tengo la firme convicción de que la psicología es un servicio, tan vital como el agua, porque así como el cuerpo necesita calmar su sed para experimentar bienestar físico, la mente y el espíritu necesitan también satisfacer sus necesidades para experimentar Bienestar Afectivo y Espiritual.

De modo que la psicología vivida como una Vocación significa que debe hacerse todo lo posible para hacerle llegar este servicio a la mayor cantidad de personas posible. Por eso comparto lo que escribo y por eso hablo en Transmilenio.

El Don de la palabra y la vocación de la psicología me han sido concedidos para cumplir una Misión: contribuir con la sanación y evolución de las relaciones de pareja.

Entiendo que hay dos tipos de relaciones de pareja: la interna y la externa.

La relación de pareja interna es la que tienes contigo mismo.

La relación de pareja externa es la que tienes con otra persona.

Si la relación que tienes contigo mismo es caótica, entonces tu relación de pareja será un caos. Si tu relación contigo mismo es armónica, entonces tu relación de pareja será de armonía. Si mejoras la relación que tienes contigo mismo, mejorará tu relación de pareja.

Como ves, esta es una historia de vida, te acabo de presentar el prologo, te la iré contando a medida que yo mismo la vaya comprendiendo, y según me la vaya dictando mi corazón.

 

Publicado en ANDRES PAZ, biografia, EL JUEGO DE LA VIDA

MI TRABAJO ES APREHENDER A VIVIR Y COMPARTIR LO APREHENDIDO

EL JUEGO DE LA VIDA

Mi trabajo es aprehender a  vivir y compartir lo aprehendido.

Metafóricamente hablando, mi trabajo es jugar conscientemente el Juego de la Vida. Aprehender las lecciones de este diario juego vital.

Como todo juego, el Juego de la Vida también tiene sus reglas. Mi trabajo es aprehender esas reglas, comprehenderlas, ponerlas en práctica en mi propia vida y compartirlas.

A los 12 años intuí que la Vida era un juego y empecé a jugar. Sin embargo, en ese entonces no entendía lo que eso significaba. Mi inmadura Mente y mi adormecida Conciencia no me permitían todavía asimilar esa realidad.

Hoy, a mis casi 33 años, mi Mente y mi Conciencia me han permitido empezar a comprender las reglas del Juego de la Vida.

A los 12 años mi instinto de conservación y mi intuición me motivaron a irme de la casa. A los 12 años empecé a caminar. A los 12 años leí una línea de Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Este ha sido el lema de mi vida, y desde entonces no he parado de caminar, ni mucho menos de jugar.

Llevo 20 años jugando este Juego de la Vida. Como desconocía las reglas, muchas veces hice erróneas jugadas. Pero otras veces hice acertadas jugadas, en ambas circunstancias aprehendía las lecciones y pasaba al siguiente nivel del juego.

Las reglas del Juego de la Vida las he aprehendido viviendo, pero también leyendo.

A los 12 años nació mi pasión por la lectura. Cuando partí de casa, además de los pocos chiros que cargaba en mi morral, empaqué mi tesoro mas valioso en aquella época: mis revistas de Kaliman, Águila Solitaria y Memin.

Desde entonces, no he parado de leer, los libros han sido mi mejor compañía.

Continuara….

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LLEGUÉ A LOS 32 AÑOS Y DESCUBRÍ LA LABOR DE MI VIDA: LA FORMACIÓN AFECTIVA (Parte 2)

Mis amigas: Cony, Luz Adriana y Marleny

El quinto escenario son los amigos. Como la gran mayoría de personas, desde mi infancia he tenido relaciones que podrían ser calificadas de amistad, pero que bien valoradas no son tal. Y llegamos a la adultez considerando amigos a quienes no lo son.

Se suele confundir a los compañeros con los amigos. Yo por ejemplo pensaba que había tenido amigos en mi infancia, pero fueron más bien compañeros barriales. Luego en el internado llegue a tener mas de tres años de convivencia con compañeros de esa época, a propósito, la corriente de la vida me volvió a cruzar con dos viejos compañeros de ese tiempo en la Escuela de Trabajo la Linda. Néstor González y Harold Franco. El primero, sumergido en el mundo del circo de los políticos colombianos, admirador furibundo de viudos de poder. Y el segundo, un comerciante aventurero además de un talentoso artesano del pan. El día que nos encontramos experimenté una intensa alegría.

Con Néstor ocurre algo muy particular. Nuestros pasos han sido muy paralelos. Además de compartir en la Linda, fuimos compañeros en el San Rafael –un colegio de los Terciarios en Manizales-. Lo recuerdo como un destacado futbolista, aguerrido para los deportes y también como líder, será por eso que terminó metido en ese oscuro mundo de la política chibchombiana. Pero también, ya en la adultez vinimos a tener algo más en común. La Universidad. Por esas vueltas de la vida, Néstor termino estudiando Derecho en la misma universidad donde yo estudié psicología. Un día de septiembre de 2009 por pura “casualidad” nos encontramos en un foro sobre la reelección presidencial en la católica. Para ese entonces él era un Edil uribista de San Cristobal y yo abogaba por la causa antireeleccionista.

Con Harold nos encontramos meses después. Valga decir que la única pelea que tuve en el internado fue justamente con él. Y en plena celebración de la virgen de los dolores –patrona de los Terciarios Capuchinos-.

Con ninguno de los dos me he vuelto a encontrar, pero el lazo esta conectado. Ellos son muy importantes para reconstruir esa época del internado. Para elaborar esa historia común. Porque los tres, a nuestra manera, somos hijos de una generación de padres indiferentes y los tres, de alguna forma hemos escapado a las consecuencias que eso trae. Unos mas que otros.

Mi adolescencia y temprana juventud me dejó un amigo que visto desde la Formación Afectiva, también fue solo un compañero. Aunque lo recuerdo de forma muy especial. Alex y yo también compartimos el hecho de una infancia difícil, luchada, trabajada. Nos conocimos semestralizando el bachillerato. En decimo grado. Una vez graduados nuestros destinos tomarían su rumbo. El día que yo ingresaba a la universidad, Alex entraba al ejército a prestar servicio militar; “deber patrio” que hoy me alegro inmensamente de haber evadido. Aun lo aprecio, y anhelo que la Vida me lo vuelva a poner en el camino, lo recuerdo como un buen muchacho y un notable basquetbolista.

En la universidad también tuve compañeros que llegué a pensar eran amigos. Pero no fueron tal. O mejor, como sostiene la Formación Afectiva, fueron amigos biológicos. De esos que solo están para compartir placeres, para beberse unas polas. De esa época aun sigue vigente el lazo con Liliana Gil, quien siempre se acuerda de mí cada vez que cumplo años. Y ayer no fue la excepción.

Mis dos únicos empleos como psicólogo tampoco fueron espacios para el cultivo de la amistad. Aunque conservo muy gratos recuerdos de compañeros que tuve en la OPAN y en el COLSES: Marthica, Martin Carvajalino, Oscar Jimenez, Francisco Álvarez, Claudia Montaño, Gina Cruz, Emerson Arias, Edwin Triana, José Ríos, Mauricio Cercado, Mary Luz, Ángela, Mónica.

En conclusión, mis verdaderos amigos serán mis colegas de Oficio, serán los Formadores Afectivos con los que cultivaremos una genuina amistad socioantropologica.  Una amistad duradera, de esas que son para toda la vida, para envejecer juntos.

Hoy mis amigos están en mi tribu familiar. La primera de ellas: mi amiga, esposa, socia, amante y coequipera: Luz Adriana. También son mis amigas mis cuñadas: Patito y Marleny.

Ya hemos empezado a caminar con Aura, Mari, Juan Pablo y Melany; nuestros Aprehendices de Crianza Formativa. Con quienes hemos entrado en una nueva etapa del proceso de formación.

Lo mismo ocurre con Martin y Angie. Un Odontólogo con vocación de formador y una Optómetra que podría encontrar en la Crianza Formativa una manera de crear conexión afectiva con su hijo y de paso ganarse la vida enseñándole a otras madres solteras a hacer lo mismo.

Con Luz Adriana y Cony.

Por ahí esta dando señales de humo una persona que anhelamos tener en nuestro barco: Cony. Un tremendo talento psicológico-artístico que se malograría si se queda viviendo en el bosque con los lobos.

Tengo un amigo socioantropologico, que es mi maestro y mi padre cultural. Hablo de Miguel De Zubiría, quien me adoptó para su causa de la Psicología Afectiva y nos mostró los primeros memes de la Formación Afectiva. Este es un vínculo que me genera mucha alegría. Es un padre que me presta atención y me guía por el selvático mundo de la ciencia.

Con mi mentor y maestro Miguel De Zubiria

Ahora caigo en cuenta de algo. A falta de un padre biológico que me prestara atención, la Vida me recompensó con dos padres psicológicos: el padre Arnoldo y mi suegro Silvino. Y con un padre socioantropologico: mi maestro Miguel De Zubiría.

Por eso hoy a mis 32 años me siento tan pleno y tan tranquilo. Por que tengo una nutritiva Neofamilia. Estoy rodeado de personas que genuinamente me quieren. Tengo tutores afectivos e intelectuales que me están guiando y descubrí mi propio camino: el de la Formación Afectiva. Y con tanta fortuna que es el mismo camino de mi amada. De modo que si hay algo que puede representar la felicidad, es esto. Una vida con sentido.

Esta vida con sentido me pone a pensar en el sexto escenario: los grupos. Somos animales sociales y como tal, necesitamos de los grupos. La primera oportunidad que tenemos de experimentar un sentido de comunidad es en la familia. ¿Y qué hacer cuando ésta falla? Apelar al grupo. El problema es que no todos los grupos son saludables desde el punto de vista afectivo. Muchos son una prolongación autoritaria, permisiva o indiferente de la familia, que busca hacerse con los recursos de sus miembros (dinero, tiempo y atención) sin ninguno tipo de retribución más allá de la sensación espuria de comunidad.

Nunca he sentido la necesidad de vincularme a un grupo. Ni político, ni religioso, ni de ningún otro tipo. Más bien he intentado crear grupos. En mis tiempos como estudiante de psicología lo intenté una vez, pero mi falta de experiencia me paso la cuenta de cobro. Años después cuando volví a estudiar Derecho lo intenté de nuevo, esta vez avance un poco más al darle vida a un periódico estudiantil que llamamos El Altavoz. Esa experiencia me mostró que era capaz de liderar, pero todavía seguía muy biche y por eso no progresó. Después lo intenté de nuevo con una revista sobre diversidad sexual y como no era mi causa vital, también tuvo una corta vida. La siguiente prueba fue el primer intento de construir un grupo alrededor de la Formación Afectiva. Recuerdo que invitamos a unas personas para llevar a cabo un diplomado en Afectividad Humana. De hecho lo hicimos, y nos dejó una profunda experiencia. Además del conocimiento, la certeza que esa no era la forma de darle vida a una comunidad y por eso cerramos esos vínculos y seguimos adelante con nuestra causa.

Por primera vez desde que estamos metidos en esto de la Formación Afectiva siento que estamos listos para construir comunidad. Por eso los Formadores Afectivos nos agrupamos en lo que con mi esposa Luz Adriana hemos denominado como COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER. Técnicamente hablando este es un Grupo Formativo y su propósito es el mismo de la Formación Afectiva: formar personas talentosas para gobernar sus vidas, vivir en pareja, criar a sus hijos, trabajar por si mismos y por los demás.

Este propósito de la Formación Afectiva me conecta con el septimo escenario: la sociedad. Tenemos un chivo expiatorio para echarle la culpa de todos los males que vivimos como sociedad: los políticos. Éstos recogen siempre el agua sucia, aunque a decir verdad, su falta de creatividad y ambición egoísta sin límites les hace merecedor a tan generosa consideración. Pero viéndolo bien, el problema no son los políticos, es la pobre concepción que tenemos de lo que la significa la política. Es la ignorancia y la pereza. Es una cultura que se han entroncado en nuestro ADN social. La cultura de lo fácil y rápido. Por eso es que Colombia es tierra fértil para pirámides, regueton, narcotráfico, prostitución, sicarios, bandas criminales y políticos clientelistas. Las empresas de televisión se lucran vendiendo esa parte de la realidad colombiana con la excusa de estar creando conciencia social. De los canales nacionales, el único que saca la cara es Señal Colombia.

De modo que con respecto a la sociedad podemos asumir dos posturas: o somos súbditos o actuamos como Ciudadanos. En el primer caso, concentramos nuestras energías para quejarnos de la ineficiencia del Estado. O peor aun, somos absolutamente indiferentes. En el segundo caso, ser Ciudadano significa tomar parte activa en la solución de los problemas sociales que nos aquejan. Significa trabajar en la construcción de esa sociedad en la que anhelamos vivir. Esto se convierte incluso en una creativa forma de ganarse la vida. Eso es precisamente la Formación Afectiva. Un Oficio que le apunta a un tipo de desarrollo que es más potente que el desarrollo económico. Me refiero al Desarrollo Afectivo.

Cuando una persona tiene un óptimo Desarrollo Afectivo dirige su existencia de forma eficaz; se conoce, se valora, se administra y se gobierna. Quien interactúa adecuadamente consigo mismo, es mucho más hábil para interactuar con los demás. Empezando por la interacción con su pareja, sus hijos, sus amigos, su familia. Una persona con buen Desarrollo Afectivo tiene más conciencia social y por ende, contribuye con el desarrollo de la sociedad en su conjunto. Por eso esta tan potente el Oficio de la Formación Afectiva.

Este es nuestro aporte a la sociedad en la que vivimos. Ahora nuestra tarea, además de seguirnos formando, es formar Formadores Afectivos. Construir una Comunidad, una Tribu Formativa que le de vida a otras tribus. Preparar hombres y mujeres para que gobiernen sus vidas, construyan relaciones de pareja de largo aliento, críen a sus hijos, trabajen por sí mismos y por los otros. En suma, que sean Formadores Afectivos.

Y aquí aterrizo en el octavo escenario. La naturaleza. Somos parte de la naturaleza, una forma más como ésta se expresa. Sin embargo, separarnos de ella es lo que nos complica la vida. Ahora pienso que no estar bien con uno mismo, ni con quienes te rodean, repercute sobre la forma como nos relacionamos con la naturaleza. Solo ahora en mi vida adulta vengo a ser consciente de esto. Y la Formación Afectiva me llevó a ello. La explicación que tengo es la siguiente:

Existe una Habilidad Afectiva que se llama el Autocuidado. Cuando yo me cuido a mismo, también cuido al otro. Y ese otro no es solamente un ser humano, sino, como diría el budismo cualquier cosa viviente, es decir, la naturaleza misma.

Así lo comprendo hoy, como la Formación Afectiva es un proceso que solo acaba con la muerte, seguiré aprehendiendo, tengo por delante un largo camino de estudio, practica y enseñanza.

Este es mi camino, y este artículo es una introducción a los temas sobre los que reflexionaré de aquí en adelante. Me dedicaré a sentir, pensar y practicar la vida. A formarme para formar.

Aquí puedes la primera parte de esta bitácora vital. 

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LLEGUÉ A LOS 32 AÑOS Y DESCUBRÍ LA LABOR DE MI VIDA: LA FORMACIÓN AFECTIVA (Parte 1)

Mis 32 con mi amada

La Vida no es lo que uno va a vivir sino lo que ha vivido y está viviendo. Por eso, el mejor regalo de cumpleaños que he tenido en mis 32 años de existencia es el regalo de la Formación Afectiva que me ha dado la Vida.

Antes de encontrar a mi esposa Luz Adriana -con quien gestamos y le hemos dado vida cultural al Oficio de la Formación Afectiva– no imaginaba que llegaría a esta edad siendo lo que hoy soy: un esposo, un padre y un Formador Afectivo.Máxime cuando el rumbo que traía el barco de mi vida no tenía como destino lo que hoy para mi es una bella realidad vital.

Orianna y Dante

En ese ya lejano año 2006, a mis 25 años era como un barco a la deriva. Aunque lo sentía, todavía no me planteaba con tanta determinación el asunto de la Autonomía. Era dependiente. Estaba anclado a un estilo de vida en el que no veía con claridad la posibilidad de tener una esposa, mucho menos unos hijos, y ni que decir de ganarme la vida con un Oficio que además me permite ser mejor ser humano cada día.

Una de las habilidades que cultiva y enseña un Formador Afectivo es el Autoconocimiento. Dicha habilidad es fundamental para uno explicarse y comprehender su propia vida. Esta bitácora es justamente un ejercicio de reflexión vital que tiene como propósito seguir ahondando en el conocimiento de mi mismo.

Desde la Formación Afectiva, sostenemos que la Vida es como una obra de teatro con ocho escenarios diferentes aunque estrechamente conectados entre sí. En esta bitácora te mostrare los primeros cuatro escenarios y si quedas con ganas de mas, te invito a que leas la segunda parte.

El primero de esos escenarios es el Sí Mismo. Parafraseando a Facundo Cabral, la Vida nos hizo cargo de un ser humano: nosotros mismos!!!!. ¿Pero dónde nos enseñan a lidiar con nosotros mismos? No conozco ese lugar. Ni tampoco ninguna profesión que se dedique a eso de forma específica. Por eso le hemos dado vida al oficio de la Formación Afectiva, para guiar nuestra propia existencia y compartir nuestras experiencias con aquellos que quieran tomar el timón de sus vidas. Antes de encontrarme con la Formación Afectiva no tenía ni idea de cómo podía lograrse esto, hoy, a mis 32 años el panorama está despejado para seguir aprehendiendo y compartiendo.

El segundo escenario es la Familia. Los Formadores Afectivos distinguimos entre Familia de Origen y la Neofamilia. La Familia de Origen puede jugar dos papeles en la vida de uno: puede ser un valioso apoyo o una pesada carga. Es sumamente importante reconocer esta realidad, de ello depende que uno siga adelante con su viaje existencial y progrese o se quede estancado y frustrado.

Por experiencia propia y por lo observado en las vidas de las personas con las que hemos trabajado, puedo decir que reconocer el papel que juega la Familia de Origen en la vida de uno es sumamente difícil. La razón estriba en que hacerlo tiene implicaciones afectivas que al principio duelen, pero que con el tiempo resultan saludables afectivamente hablando. En este reconocimiento se interpone un mecanismo psicológico que hace las veces de calmante temporal pero a su vez nos aleja de tomar las decisiones que debemos tomar: el autoengaño.

Al respecto, la Psicología Evolucionista, en la voz cantante de Steven Pinker[1], nos cuenta como Robert Trivers llevando su teoría de las emociones a su conclusión lógica, señala que en un mundo habitado por detectores de mentiras vivientes, la mejor estrategia es creerse las propias mentiras. Uno no puede fugarse de sus intenciones ocultas si no piensa que son las suyas propias. En conformidad a su teoría del autoengaño, cuanto mejor se oculta la verdad respecto de si mismo, mejor la oculta a los demás.

Pero como bien lo señala Pinker, la verdad es útil, por tanto debe quedar consignada en el algún lugar de la mente.[2] Y si esto es así, en algún momento puede salir a flote y nos veremos entonces ante dos opciones: o la reprimimos y nos seguimos autoengañando o la aceptamos (aunque nos duela) y actuamos en consecuencia.

Yo decidí aceptar la verdad y aunque me ha dolido, también me he sentido más libre y por lo tanto más autónomo.  En mi caso, mi Familia de Origen en lugar de ser un valioso apoyo, ha resultado ser una pesada carga. Esta realidad nos enfrenta a tomar decisiones: o aceptas esa carga y sufres con ella; o tomas distancia y te dedicas a construir tu vida.  Yo opté por el segundo camino y eso me ayudó a valorar el regalo de mi Neofamilia.

Mi Neofamilia

Mi Neofamilia es una tribu conformada por nueve personas. Nuestros Tutores Vitales: Silvino e Imelda. Mis cuñadas: Marleny y Patito. Mis sobrinos políticos (hijos de Marleny) Damian y Sander. Y por supuesto, mi esposa Luz Adriana y nuestros dos hijos: Orianna y Dante.

Uno no elige su Familia de Origen, pero si puede elegir su Neofamilia. El problema es que cuando tu Familia de Origen ha sido una pesada carga, se corre un alto riesgo de que la Neofamilia continúe con esa misma lógica. Por eso es tan importante tomar Conciencia Familiar; para comprehender de qué tipo de familia vengo. De eso depende que continúe con un círculo virtuoso o rompa con un círculo vicioso.

Yo tuve que romper con un círculo vicioso de violencia intrafamiliar. Y de no ser por la profunda sabiduría de mí esposa y las enseñanzas emanadas de la Formación Afectiva, no habría sabido como tomar distancia. Me habría seguido dominando un segundo mecanismo psicológico que se suma al del autoengaño: me refiero a la punzante Culpa.

El tercer escenario de esta obra de teatro llamada Vida es la relación de pareja. Antes de la llegada de Luz Adriana a mi obra existencial, mi vida en ese escenario tenía una constante; mis relaciones de pareja tenían como propósito llenar esos vacios afectivos, suplir esas carencias afectivas que me habían quedado como consecuencia de haber tenido una crianza indiferente, sin tutores afectivos que me preparan para vivir la vida.

Formalmente tuve pocas novias, pero informalmente tuve varios romances. En aquella época no cabía en mi mente la idea de la fidelidad, no veía como podía ser posible. De hecho, de no ser por Luz Adriana y la Formación Afectiva, muy seguramente me habría unido al club de los “coleccionistas de polvos fugaces”. Aquí me acuerdo de un par de compañeros de universidad. Alguna vez conversando sobre nuestras peripecias sexuales, salió a colación el cuento de la cantidad. Uno de ellos en ese entonces ya sumaba 90 mujeres que habían pasado por su lecho. En esa época me daba envidia, hoy me da lástima. Se dedicó a coleccionar polvos y renunció al compromiso. No obstante la oportunidad que le dio la vida con sus dos hijos concebidos en su temprana juventud.

El cuarto escenario es el trabajo. Y aquí entra nuevamente mi Familia de Origen. El tipo de familia tan caótico del que provengo me llevó afrontar una dura realidad desde los 10 años de edad. Si quería sobrevivir debía trabajar. En mi memoria emocional están los recuerdos de un niño que vendía sahumerio en Pereira durante la semana santa. También de un niño que en su afán de buscar recursos y ante la indiferencia de sus padres, hizo parte de una cadena de distribución de sustancias psicoactivas. Buscando evadir esa realidad, ese niño migró de ciudad y en Cali incursionó en el mundo de la venta de dulces y cigarrillos. Me acuerdo como si fuera ayer de ese primer puestico que monté al frente de la Droguería del “tío rico” de la familia Becerra. También me acuerdo de las intensas jornadas en la Ermita vendiendo paquetes de chitos de los grandes y galletas waffer. Esa fue mi realidad. Hoy me pregunto: ¿Por qué no me paso nada? ¿Por qué nunca pasé un gran susto? ¿Por qué nunca fui víctima de algún abuso? ¿Por qué nunca me violentaron? Reflexiono y llego a la conclusión que estaba más seguro en la calle que en la casa. Que paradoja.

Desde entonces no he parado de trabajar. Después del inevitable internado seguí trabajando. Pero esta vez más formalmente y de la mano de quien considero uno de mis padres psicológicos: el padre Arnoldo Acosta. Un Religioso Terciario Capuchino que la vida puso en mi camino para seguir construyendo este proyecto de vida que hoy se hizo materia con la Formación Afectiva.

Mi vida laboral con los Terciarios empezó como mensajero en la OPAN. Después fui “ascendido” a vigilante -gracias a lo cual me di el lujo de estudiar de día y “trabajar” de noche- y después pude ejercer como psicólogo en el ahora extinto Colegio Seminario Espíritu Santo (COLSES).

Sea esta la oportunidad para reconocerlo públicamente: el apoyo de los Terciarios Capuchinos resultó vital en mi proyecto de vida. Sobre todo, el afecto de mí querido padre Arnoldo. Este hombre ha estado presente en mi vida desde los 13 años de edad y todavía siento su presencia. Gracias a él pude ingresar a la Universidad y gracias a él pude asegurarle la pensión de vejez a mi padre biológico. También gracias a él, pude tener los dos únicos empleos en los que me desempeñé como psicólogo y también gracias a él, hemos tenido varios casos como Formadores Afectivos. De modo que sigue ahí, y seguirá estándolo porque mi gratitud hacia él me acompañará hasta el fin de sus días o de los míos. Con los Terciarios Capuchinos solo me queda un sueño pendiente. Anhelo el día en que pueda retribuir de alguna manera todo lo que hicieron por mí, ser un testimonio vivo de la obra amigoniana.

De manera que con respecto al trabajo también hay un antes y un después. Conocer a Luz Adriana y ser adoptado por su tribu familiar, -que ahora también es la mía- fue determinante para construir mi evolución de la dependencia a la Autonomía. Como ambos lo sabemos, la Formación Afectiva no sería posible de no haber contado con el generoso apoyo de toda la tribu. Sin ellos, esta historia no habría sido una hermosa realidad.

Esta historia continua en la segunda parte…

Aqui.


[1] Steven Pinker “Cómo funciona la mente” Ediciones Destino, enero de 2001.

[2] Ibid pag 540

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Un regalo de otro de mis Maestros: Luis Roberto Hernandez.

Un regalo de otro de mis Maestros: Luis Roberto Hernandez. Un Psicólogo al que le debo muchas buenas emociones, pensamientos y acciones. :

Aquí les comparto estas bellas palabras del susodicho:

“Recuerdo a un hombre que escuchaba atento una charla sobre el dolor que yo impartía en medio de un silencio agónico de la gente en un aula universitaria. El hombre en cuestión era un invitado de alguien venido del lugar donde el olvido se parece a un patio sin paredes, un baño desaseado, una silla escuálida en la cafetería de algún lugar donde lo que menos importa es el café: “Yo no te admiro –me dijo–por lo que tú sabes sino por lo que tú haces con lo que sabes”. ¡Me sorprendió! porque lo que yo hacía era mi forma natural de ser. El alma Andrés, no es el espíritu, acaso no exista la una o el otro. Pero la voluntad sí que existe en representación de los dos. Tú sigues un camino empujado por las alas de tus sueños, tu viaje es en solitario en medio de la gente, el asombro es solo eso. Una cosa que no produce sombra en las personas, una abstracción que asusta a todos aquellos que sin darse cuenta arrastran el fardo del vacío en sus corazones. Hoy te veo en los buses, ¡Vale!, Quizá mañana te desprendas de esas alas y comiences a buscarte en las profundidades de tu propio laberinto, y entonces… habrás madurado el corazón para que otros entiendan que no solo palpita llevando y trayendo su alimento vital sino que además es el receptáculo de sentimientos poderosamente arraigados, esos de querer aliviiar el dolor de todo aquel que en silencio cuenta su propia historia, ya en los paraderos de los buses, ora parados bajo un alero mientras llora amargura el cielo por la indiferencia de dios. Si lo que haces te da alegría, alégrate, si lo que dices aligera la carga de tantos, contínúa diciéndolo. Si las criticas te arrojan lodo en el rostro, recuerda que el lodo es alimento nutricio para la piel, protegiéndote del sol y las arrugas. No te detengas en lo que haces, la vida es un riesgo y tú eres un tomador de riesgos, permeado por los sueños. Y si al final hay que llorar porque el llanto venga como un bálsamo a recordarte que eres humano, recuerda a Serrat y llora frente al mar cuando nadie te vea. Luego deténte un instante, levanta tus bártulos nunca vencidos e inventa otra pirueta en el escenario del mundo que es el teatro de Dios (aunque no exista). Algún representante de él tomará nota. Pero haz tu mejor baile, exhibe tu mejor sonrisa y no temas. Te andan buscando los que dirán que estás “de atar”, te señalarán los largos dedos de los tontos que nunca han sabido qué señalar porque nunca han arriesgado algo, esos que no aprendieron a silbar, a montar en bicicleta, a comer pan en la calle, acompañado de una lágrima de sal, te mirarán extraño los que siempre han tenido por costumbre criticar, los miopes, los fotofóbicos, los casi ciegos y los ciegos. Y sin embargo, el hado poderoso que te habita, te conducirá de la mano por entre piedras y comentarios, por entre ríos de maledicencias y fuegos, hacia el mar, donde una barca sin piloto te espera a seguir el rumbo que tú le quieras marcar. Un viaje que solo son capaces de hacer los alquimistas, los que transforman las ideas en hechos y los hechos en realidades luminosas. ¡Qué sencillo sería hacer psicología si solo fuera necesario decir de otra manera lo que no se ha dicho bien! El problema de la gente es que se busca problemas. Pero vivir es sencillo, la única dificultad legítima es que perdimos el manual de instrucciones. Tú estás recogiendo de la experiencia la sabiduría de marras. Quizá ahora la gente sonría más o no. Quién sabe. Tu ejemplo es maravilloso. Un psicólogo con la esperanzas en las espaldas. Bien supe hace tiempo que un psicólogo está obligado a avanzar mucho más allá, ingresando en un espacio donde nadie podrá ayudarlo, porque nadie sabrá cómo hacerlo. Solo él posee el secreto. ¡He hablado demasiado. Te entrego las palabras que ya no son mías:

“Yo no te admiro por lo que tú sabes sino por lo que tú haces con lo que sabes”

Un abrazo lleno de energía capaz de sacudirte para que no pierdas el entusiasmo.

Luis Roberto. “

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LA MINCHA Y YO: 6 AÑOS CONSTRUYENDO

 

Hay fechas en la vida de las personas que tienen un especial significado; éste puede ser positivo o negativo, puede evocar momentos de alegría o tristeza, en cualquier caso, cada vez que llega ese día, sencilla o fastuosamente lo conmemoramos. El 28 de enero es una fecha especial para mí. Ese día la Vida puso sobre mi camino a mi compañera de viaje, y desde entonces, llevamos 6 años construyendo un sendero en común, un mundo compartido, una realidad para los dos.

No hicimos una celebración particular, el regalo fue estar juntos todo el día, compartirnos. De hecho, las actividades que llevamos a cabo en este día reflejan la evolución y cohesión de nuestra relación.

En la primera parte del día nos compartimos en la cotidianeidad de nuestro hogar, con nuestros hijos; Orianna de 3 años y Dante de 8 meses (cumplidos en esta misma fecha). También con parte del resto de la Tribu; la Tía Patito y la Abuela Imelda. Dos poderosas Tutoras Afectivas que nos están ayudando en esta compleja tarea de la crianza. Para mi, Patito representa el modelo de Tía Formativa que promovemos en la Comunidad y doña Imelda encarna ese rol de Abuela Formativa; genuinamente interesada en el bienestar de su descendencia. Estos dos bellos personajes explican en parte la razón por la que nosotros estamos transitando este camino de la Formación Afectiva. Debo reconocerlo y expresar una gratitud publica; haber sido adoptado por esta Tribu es uno de los mejores regalos de mi vida, en el seno de esta familia (con don Silvino, Marleny, Damian, Sander y hasta el perro Merlyn) he tenido la fortuna de conocer y experimentar la armonía familiar, misma que me fue tan esquiva durante mis años pasados.

El día siguió su marcha y nosotros con él. La siguiente actividad de la jornada fue una sesión de Formación Afectiva en un caso de Depresión que estamos trabajando. Al respecto, debo señalar que cada nuevo caso que enfrentamos los dos lo desmenuzamos, analizamos, le vemos todas las alternativas; hemos descubierto que intervenir conjuntamente en el proceso es una estrategia muy efectiva porque se tienen dos valoraciones complementarias del caso y por lo tanto, se van construyendo soluciones  más solidas con el  aporte de cada uno. En el caso en cuestión, acumulamos el primer mes de trabajo, ya tenemos un panorama un poco más despejado y buenas expectativas para sacar adelante esta historia.

Terminada la sesión nos fuimos a caminar, a comentar nuestras impresiones. Debo destacar que lo mejor de trabajar con la Mincha es que nunca dejamos de conversar. Los asuntos son variados; temas familiares, sociales, políticos, económicos y del Oficio como Formadores Afectivos.

En este punto se me ocurre hacer una reflexión BioPsicoSocial del hecho de trabajar con tu pareja. Lo hago porque esta practica forma parte de nuestro modelo de Parejas Formativas y considero fundamental empezar a compartir sus principales premisas.

Desde el punto de vista Biológico, estudios científicos han demostrado que el compartirse con tu pareja activa la producción de oxitocina y vasopresina, generándose lo que psicológicamente hablando conocemos como el apego. Trabajar con tu pareja entonces fortalece el apego y se constituye en una Vacuna Afectiva que protege la relación contra el aburrimiento, la ansiedad, la apatía y por lo tanto, reduce el riesgo de ser victimas de psicopatologías del emparejamiento como la infidelidad y la violencia.

Desde el punto de vista Psicológico, la amalgama del apego favorece la conexión, la sintonía entre la pareja. Trabajar juntos hace que se ejerciten Habilidades Afectivas como la empatía y la asertividad. Estar construyendo un proyecto de vida amarra mi suerte a la suerte del otro, al trabajar con tu pareja sumas y multiplicas, al no hacerlo, corres el riesgo de restar y dividir.

Y desde el punto de vista Social, podemos parafrasear: “pareja que trabaja unida, permanece unida”. En efecto, cuando las parejas trabajan juntas, tienen menos probabilidades de separarse y con ello crear un caos en la familia, en sus hijos. Una pareja que trabaja unida es más productiva, genera mayor riqueza, no sólo en metálico, sino social,  porque tiene mayores posibilidades de compartirse con sus hijos, vincularlos incluso a sus propias actividades, esto se traduce en familias más cohesionadas, solidas y resilentes. ¿No este un gran aporte social?

Por estas razones trabajamos con la Mincha, por eso hemos creado una forma de ganarnos la Vida, por eso somos Formadores Afectivos.

Hoy, 6 años después de habernos encontrado, comprendo con toda claridad el propósito de nuestra unión. Además de amarnos como pareja, debemos Formar a nuestros hijos; desarrollar sus talentos. Ejercer una influencia positiva sobre nuestro entorno y desarrollar un Modelo Vital, Conceptual y de Trabajo que nos permita ser parte de ese contingente de hombres y mujeres que en todos los rincones del mundo y desde sus respectivos frentes, están trabajando a diario en la construcción de unas sociedades más humanas, éticas y equitativas.

Al final del día nuestra caminata nos llevó hasta la Biblioteca Luis Ángel Arango, entregamos unos libros que teníamos prestados, a propósito en esta ultima quincena lei tres de ellos: “Por qué soy Cristiano” de José Antonio Marina; “Vida Positiva: cómo superar las emociones negativas y prosperar” de Barbara Fredrickson y “La Neurocultura: una cultura basada en el cerebro” de Francisco Mora. Tres textos claves para nuestro pensamiento.

Así celebramos nuestro sexto aniversario; compartiéndonos, trabajando, conversando, pensando la realidad. Contentos porque cada vez que obtenemos un ingreso por nuestras orientaciones afectivas, confirmamos la eficacia de nuestro modelo, alimentado así la esperanza y convicción de estar recorriendo el camino indicado para nosotros, un camino que promete la cercana recogida de generosas cosechas.

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HOY ES EL DIA DE NUESTRA ORIANNA. UNA CARTA DE CUMPLEAÑOS

Hoy es el dia de nuestra Orianna. De modo que este dia tuve un doble motivo para ponerme en pie a las 6 de la mañana: cumplir con la tarea de empezar la lucha con el alba y escribirle estas letras a mi adorada hija.

Pienso que los detalles que nacen de nuestras propias pasiones y habilidades tienen más merito y requieren mayor esfuerzo que aquellos que compramos con el metalico. No soy partidario de dar regalos suntuosos, efímeros; me parece mejor elaborarlos uno mismo y que tengan la posibilidad de perdurar con el tiempo.

Por lo anterior mi querida Orianna, quiero obsequiarte estas letras, nacen desde el corazón, desde mi profundo amor por ti. Cuando naciste -hace exactamente tres años- te hice una carta de bienvenida. En el inicio de ese año 2009 mi mente estaba definiendo el camino a seguir; me encontraba en la mitad de una feroz batalla, de hecho, muy cerca estuve de ser parte de ese cada vez más numeroso “club” de papás de fin de semana; como también estuvo cerca tu madre de engrosar las filas de las “madres solteras”. Por fortuna logré vencer mi egoísmo, comprehender que tu nacimiento nos marcaba una misión en la vida; un reto existencial que a pesar del miedo, bien valía la pena asumir porque se trata de un desafío vital que pasa por la construcción de una Familia, tarea que a los miembros de mi generación al parecer nos estás quedando muy duro.

¿Sabes Ori? Por muchas razones que no viene al caso traer a colación, mi generación es una generación de padres separados, miro a mí alrededor (a mis colegas, amigos, familiares) y constato cada vez más este hecho; esta es una generación de madres solteras y lo peor, de madres solteras adolescentes. Estamos jugando a ser papás y a ser mamás sin quererlo, sin planearlo, por lo menos eso es lo que señalan las estadísticas. Dicen los que saben Ori, que uno de cada dos niños en Colombia nació sin ser deseado, producto de un descuido o de una falla en la anticoncepción.

Algo está pasando con esta generación mi Ori. Cada vez es mayor el número de niños abandonados, no solo física, sino afectivamente. La tarea de la crianza se está desplazando del hogar a la escuela; la lucha por la supervivencia mantiene alejados a los padres de sus hijos. Paradójicamente muchos progenitores dicen que trabajan por sacar adelante a  sus hijos, la pregunta es ¿Qué significa sacarlo adelante? ¿Alimentarlo? ¿Vestirlo? ¿Entretenerlo? ¿Pagarle su educación?

Hoy pienso Ori que debemos ampliar lo que cabe en ese “sacarlo adelante”. Hay que incluir Formarlo. Mi generación debe retomar la tarea de la Formación de nuestros hijos. Labor que se ha dejado en manos de la escuela, sin ser conscientes de que allí sólo se educa, se adoctrina; no se prepara para la vida, no se enseña a  Vivir, ni mucho menos a Convivir. Veladamente se entrena para salir a servir a un mercado laboral, para ser obreros, para seguir manteniendo la colonia intacta.

Porque el sistema educativo que hoy padecen nuestros niños no explora, no identifica, ni mucho menos desarrolla sus Talentos. La gran mayoría de niños y niñas va a una fabrica llamada escuela, allí pasan como por una cadena de montaje que cada vez empieza más temprano. Inicia en el jardín infantil y continua su paso por la educación primaria, hasta terminar el producto en grado once, cuando se hacen bachilleres. Y sabes a que salen esos bachilleres mi Ori? A nada!!!! A engrosar las filas de los desempleados, esas 50 mil horas sentadas frente a un tablero nos les da las herramientas para ser autónomos, los condena a la dependencia. Cosa que no ocurre con el Talento, cuyo desarrollo sólo exige 10 mil horas de intensa practica.

Por eso la tarea prioritaria de los padres y madres de esta generación debe ser Formar a sus hijos, porque cuando asumimos el reto de Formar a nuestros hijos es una ficha más que le arrebatamos al esclavizante mercado laboral; es un Talento más que le aportamos al desarrollo de nuestra sociedad. Es un delincuente menos, un adicto menos, un suicida menos; pero también es una mejor pareja, un mejor padre, una mejor madre, es un mejor trabajador. En suma, le damos a la sociedad un ser humano más feliz, más pleno, más satisfecho con su vida.

Formar a nuestros hijos implica sobre todo desarrollarlos afectivamente, ayudarlos a que aprendan a Sentir, porque no solo Talentosos necesita nuestra sociedad, también demanda con urgencia seres humanos íntegros, que aprehendan a construir sanos vínculos de pareja, a Formar a sus propios hijos, a combatir las miserias de nuestra sociedad, a crear un entorno saludable y enriquecedor para la mayoría de personas posible.

¿Me has comprendido mi Ori por qué tu nacimiento nos marcó una misión en nuestras vidas? Cuando fuiste concebida estábamos desorientados, naciste y el panorama se empezó a aclarar. ¿Y sabes cuándo quedó totalmente despejado? Con la llegada de tu hermanito Dante. Ahí se completó el cuadro, una imagen muy nítida que nos señaló inequívocamente el camino a seguir. Porque toda transformación social empieza por casa; porque no se puede predicar sin aplicar; porque estos tiempos exigen modelos vitales, porque se aprende mejor por imitación que por instrucción, porque debemos encarnar lo que divulgamos. Este es el mayor reto de nuestras vidas mi Ori, salir adelante todos, Formarnos, mostrarle a nuestra generación esta experiencia, compartir lo que vamos aprendiendo, ser una especie de experimento social.

Por ello es que en tu cumpleaños # 3 asumimos sistemáticamente tu Formación. A partir de este dia jugaras un rol más activo en esta historia. Nos ocuparemos con tu madre del desarrollo de tu mente a nivel afectivo, cognitivo y expresivo. Empezaras a compartir con más niños y niñas de tu edad, aprehenderas los primeros rudimentos intelectuales de nuestra cultura, tendrás la posibilidad de explorar tu Talento. En nuestros blogs iremos dando cuenta de tu avance, narraremos tu historia, mostraremos tu evolución.

Gracias mi Orianna por haberle dado sentido a nuestras vidas. Nos alegras la existencia. Nos llenas de Felicidad. Contigo he aprendido lo que para los buenos padres es un hecho inobjetable: “El mejor regalo de la vida son nuestros hijos!!!! Por eso vale la pena cuidarlos, por eso vale la pena Formarlos.

Feliz Cumpleaños mi amor.

Tu papi Andrés.

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ARTICULO # 116 HOJA DE RUTA: UN PLAN DE PRODUCCION INTELECTUAL


Una de las habilidades clave de un Analista Simbólico es ayudar a las personas a comprender sus necesidades. Muy diferente a crearlas, como ocurre con el marketing estandarizado, el cual, y de acuerdo con Robert Reich[1]; requiere persuadir a un gran numero de consumidores de las virtudes de un producto, preparar cantidades de pedidos y responder a las cuotas de venta, apelando siempre a la persuasión, sin importar si a larga el producto o servicio resulte de utilidad o no para quien lo adquiere.

En concordancia con la filosofía artesana, una buena forma de ayudar a las personas a comprender sus necesidades, es compartiéndole material intelectual que le aporte en la solución de sus dificultades y en la construcción de su Proyecto de Vida. Por eso el Analista Simbólico escribe, reflexiona, hace conexiones y comparte sus hallazgos con su comunidad, con la gente que lo lee.

Así las cosas, como Psicólogo Afectivo y Analista Simbólico, mi propósito es ayudarte a comprender tus necesidades; específicamente, aquellas relacionadas con tu dimensión afectiva y particularmente con tu rol de padre o madre de familia, con tu vida de pareja y si es tu caso, con tu experiencia como emprendedor (a).

¿Cómo pretendo lograr esto?

Para cumplirte con el propósito, he diseñado un plan de producción intelectual que será como mi hoja de ruta. Lo público para tener una guía y para que te enteres de lo que te puedes encontrar en este Blog de aquí en adelante.

La columna vertebral de este plan es la Psicología Afectiva. Mi pasión, la disciplina que le da sentido a mi existencia, y a la cual he decidido dedicarle el resto de mis días. Gran parte de lo que aquí te encuentres, esta permeado por esta novísima rama de la Psicologia creada por mi maestro Miguel De Zubiria Samper. Una de mis tareas entonces es dar a conocer su obra, interpretarla, aplicarla a la vida cotidiana, desarrollar sus tesis básicas, sus postulados, sus conceptos, sus fundamentos evolutivos y epistemológicos; refutar las tesis que esta teoría supera con creces, y que todavía siguen siendo utilizadas por mis despistados colegas (Un par de ejemplos: la cacareada “inteligencia emocional” y su “evolución”, la “inteligencia afectiva”. Ambos conceptos erróneos y hasta mal entendidos)

Como una estrategia para multiplicar las enseñanzas de la Psicología Afectiva, con mi esposa le hemos dado vida al Taller. El Taller es un Centro de Formación Afectiva que tiene como propósito “Procurar la Felicidad de las Personas a través de la Formación Afectiva”. Es un modelo de emprendimiento que iremos explicando poco a poco y de paso te contaremos como te puedes unir a nuestro equipo de trabajo. También te compartiremos nuestras experiencias en este proyecto, los actos formativos que vamos llevando a cabo y las líneas de trabajo que iremos desarrollando. Por lo pronto, te cuento que nos hemos enfocado en dos temas muy importantes. El Oficio de Ser Padres y Las Relaciones de Pareja y sus Historias. Ambos temas los desarrollaremos en detalle con Boletines que publicaremos cada 15 días.

Como El Taller es un emprendimiento, su desarrollo va dejando unas invaluables enseñanzas. Fiel a la ética hacker, es muy importante compartirlas, dejarlas en la red para que otros tomen atenta nota, se apoderen de lo que les sirva y no cometan los mismos errores que muy seguramente se cometen por la falta de experiencia. A esto le llamaré Lecciones Emprendedoras.

La Psicología Afectiva es un desarrollo de Pedagogía Conceptual. Por eso es muy importante dominar este modelo pedagógico. Además, su didáctica es la base de la pedagogía afectiva y por ende de los actos formativos (conferencias, talleres, seminarios, cursos, diplomados y jornadas de formación afectiva) que llevamos a cabo en El Taller. Por tal motivo, con mi esposa hemos abierto un blog en el que cada semana te compartiremos un par de artículos sobre este modelo creado por el maestro Miguel De Zubiria.

Mi maestro De Zubiria suele decir que “somos nuestros aprehendizajes” y ¿de dónde viene lo que aprendemos? En parte, de lo que él mismo -citando al gran Karl Popper- denomina el Mundo 3 o el mundo de los productos de la mente. Los libros son el depósito por excelencia de los productos de la mente. ¿Qué productos? Principios, leyes, teorías, ideologías… por eso, me daré a la tarea de hacer una reseña de cada libro que voy leyendo, los cuales son fuente primaria para todo lo que publico en este Blog. Sobre el particular, permíteme contarte que en estos momentos estoy llevando a cabo cuatro líneas de lectura. En primer lugar, Psicología Afectiva, es decir, la obra De Zubiriana; en segundo lugar, estoy leyendo sobre Mente Humana, particularmente Teorías Modulares Evolucionistas y Memetica. En tercer lugar, estoy intentando comprender el concepto de Informacionalismo; y por ultimo, estoy nutriéndome de fuentes que me dan insumos para fortalecer el Modelo del Taller; tendencias, innovación conceptual, posturas críticas hacia el capitalismo industrial, nueva economía y cultura artesana.

Hace mucho tiempo que vengo planeado escribir una serie de cartas. Hoy hemos perdido lo que en una época era la norma y no la excepción. El genero epistolar ha sido celebre porque de alguna manera da cuenta de las características de la época. Quiero escribir cartas a familiares lejanos; a personas que ocupan determinados cargos de relevancia política, económica, social; a instituciones y gremios que de acuerdo con mi parecer obstaculizan el desarrollo del país; a organizaciones que para bien o para mal, juegan un papel importante en el circo nacional y latinoamericano; a entidades que se ocupan de temas como la educación, la niñez, la mujer, la religión, los derechos humanos, etc.

Desde que conocí la obra de Steven Pinker y del divulgador científico Antonio Velez me enamoré del concepto de Naturaleza Humana y por ende de la Psicologia Evolucionista. Misma que le da un solido fundamento a la Psicología Afectiva. De hecho, el descubrimiento cumbre de la Psicologia es el de utilizar el prisma evolutivo para mirar a través de él la psiquis humana. Sin esta mirada, todo intento por entender a los hombres terminará en el más completo fracaso.[2] De modo que, en este Blog, -parafraseando a Velez- no se hablará de naturaleza O cultura, sino más bien de naturaleza Y cultura. Es falso que el hombre “nace”, y es igualmente falso que el hombre “se hace”. El hombre “nace” Y se “hace”.[3] Gran parte de nuestra vida afectiva tiene su base en nuestra propia naturaleza heredada de los antropomorfos y los primeros homínidos. Esto es muy importante comprenderlo, porque como bien lo señala Anton Chejov –citado por Pinker- “El hombre se volverá mejor cuando le muestres como es”.

Muy probablemente ya te habrás preguntado: ¿Y qué es un Analista Simbólico? Este es un término acuñado por Robert Reich en su libro “El Trabajo de las Naciones”. Obra publicada en 1990, y que representó un aporte considerable para comprender como se están configurando las categorías de trabajo en la nueva economía global. En la cual, aquellos que desarrollen habilidades metacognitivas para la intermediación estratégica, la identificación y resolución de problemas serán los grandes beneficiados de una economía que ha dejado de ser nacional para convertirse en mundial; economía centrada principalmente en el procesamiento de información y la producción de conocimiento relevante. Esto es determinante para comprender los cambios que se están dando en el ámbito laboral, y por eso en este Blog se reflexionará sobre ello, haciendo una férrea critica a nuestro obsoleto sistema educativo industrial, concebido para producir obreros en masa y no para aprehender.

La dimensión afectiva del ser humano ha sido objeto de múltiples interpretaciones. O mejor, de incontables tergiversaciones, especulaciones, conjeturas, juicios de valor provenientes de la religión, el esoterismo y la pseudociencia, carentes a todas luces de validez científica, que infortunadamente han hecho carrera y han contaminado las mentes de generaciones enteras, generando confusión y malos entendidos. Hasta ahora venimos a tener idea de como funciona ese mundo afectivo, la Psicología Afectiva apenas es una niña, pero son tan sólidos sus fundamentos que muy pronto ganará fuerza y ayudará a comprender ese motor de la existencia que es la afectividad. Por lo pronto, baste empezar con una seria Alfabetización Afectiva; Jose Antonio Marina nos ayuda en esa tarea, “El Laberinto Sentimental” y “El Diccionario de los Sentimientos” son dos obras clave para este propósito. Tenemos que aprehender con claridad que es una emoción, un sentimiento, una actitud, un valor y un principio. Sólo así podremos aspirar algún día a comprender como es que funciona este esquivo mundo afectivo.

La Psicología Afectiva se nutre de la casuística. Voy a compartir contigo entonces casos que nos permitan aprender sobre la afectividad de las personas en sus cinco dimensiones: Familia, Pareja, Amigos, Trabajo y Si Mismo.

En la Era de la Información la riqueza de un país ya no está representada en sus recursos naturales. La Verdadera Riqueza la poseen sus ciudadanos; parece una frase cliché, pero así es. Los verdaderos activos de una nación son las capacidades de sus ciudadanos para aportarle a la economía global. En otras palabras, el nivel de vida de la población de un país depende cada vez más de lo que pueda aportar a la economía mundial en términos del valor de sus conocimientos y habilidades.[4]

¿Y quienes son estas personas? Indudablemente los Talentosos. Aquellos que al decir de mi maestro De Zubiria “producen realizaciones u obras sobresalientes” demandadas por la economía mundial. Formar el Talento de TODOS nuestros niños y jovenes es vital para el desarrollo del país. Hay que pasar de la perversa lógica de la “selección del talento”, a la democratización del Talento. Esta es la tesis que defiende el maestro, sostiene que cada estudiante, por lógica tiene un campo que reúne su mayor interés y sus mejores aptitudes cognitivas y expresivas. El Talento surge entonces de conjugar estas condiciones psicológicas con la resonancia cultural y la formación del talento, su condición social. Al coincidir las condiciones psicológicas, con las condiciones sociales todo joven despliega su talento potencial y a futuro aportará riqueza a su nación, pues el talento y la creación humana son la materia prima de la ciencia, la tecnología, el arte y de las empresas, las cuales crean la riqueza y el bienestar colectivo… o su ausencia la pobreza.[5] Tremendamente importante, ¿no?, por eso en este Blog te encontraras con este tema que también tiene una intima relación con la Psicología Afectiva.

Mi intención es que este Blog se convierta en un lugar de referencia para aprender sobre Psicología Afectiva. Por eso también compartiré contigo entrevistas realizadas a personajes que tengan algo para decirnos al respecto. Indagaremos sobre sus posturas sobre los temas centrales de la existencia humana; la familia, los hijos, la pareja, los amigos, el trabajo, el talento, la educación, el amor, la felicidad, la soledad, la depresión y el suicidio, entre otros.

Antes de incursionar en esto de los blogs, acostumbraba a dejar evidencias de mi existencia en libros, por ahí tengo varios tomos de memorias, de historias, de recuerdos de infancia y adolescencia. Desde pequeño he tenido la necesidad de escribir, de contar. De dejar huellas para revisarlas con el paso de los años y comprender el rumbo que ha tomado la vida. Detrás de toda obra humana hay una biografía, una historia de vida, y como me asiste la firme motivación de trabajar fuertemente para convertirme en las próximas décadas en el heredero intelectual de mi maestro Miguel De Zubiria, considero que es importante contar mi historia personal; para ello hablaré sobre mi vida familiar, recordaré mis orígenes, lo publicable de mis relaciones de pareja, mis experiencias en el mundo del trabajo, mi vida escolar –desde la escuela hasta la universidad-, los vínculos con los amigos, aquellos hechos que marcaron mi existencia.

Lo anterior será una reconstrucción del pasado. Pero también hablaré de mi presente. De mis roles, afectos y creencias. De lo que hago, amo y creo. Pero también de lo que me disgusta, de lo que me genera aversión, de todo aquello en lo que no creo. De esos dogmas y falsas creencias impuestas por la “tradición”.

El estudio de la afectividad tiene un correlato bioquímico. Cuando estamos expuestos a la acción de las emociones y los sentimientos, nuestro cerebro produce unas sustancias que nos estimulan o nos atormentan. La felicidad, el amor, la soledad, la depresión y otros estados, están acompañados de esas sustancias que nos alegran la existencia o nos entristece la vida. Comprender esto, y sobre todo aprender a producir dichas sustancias de forma natural, a través del fortalecimiento de los vínculos, resulta fundamental para tener una mejor calidad de vida.

Por ultimo, todo lo dicho hasta aquí no podría ser posible si no tuviéramos una Mente que nos lo permitiera. Por eso, me ocuparé de lo que realmente es el objeto de estudio de la Psicologia: la Mente Humana, ese sistema que nos permite ser lo que somos.

Esta es pues mi hoja de ruta de producción intelectual, una guía que me orientará en esta viaje que he emprendido y el cual ya no tiene vuelta atrás.

Me anima poner en práctica un principio universal: Dar para Recibir. Quiero ser tenido en cuenta para dictar muchas conferencias, talleres, cursos, seminarios, jornadas de formación afectiva. No tengo más opción, a esto le dedico el 100% de mi tiempo. Necesito tener tranquilidad para seguir adelante con este propósito de multiplicar las enseñanzas de la Psicología Afectiva. Y eso sólo se logra Dando, compartiendo los conocimientos, ayudando a los demás. Ya comprendí que definitivamente lo primero que hay que hacer es DAR. Si se hace con convicción, voluntad y entrega, tarde o temprano empezaré a Recibir. Tengo confianza absoluta en este principio.


[1] Robert Reich “El Trabajo de las Naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI” Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1993.

[2] Antonio Velez “Homo Sapiens”. Villegas Editores. Bogotá, 2006

[3] Ibid, pag 30

[4] Robert Reich “El Trabajo de las Naciones: hacia el capitalismo del siglo XXI” Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1993. Pag 154

[5] Miguel De Zubiria Samper “Psicologia del Talento y la Creatividad” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2006