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RELATO 36. PAPÁ

Hay muchos motivos para celebrar la vida, estar vivos y poder sentir esta experiencia de existir es de por si un motivo de celebración. Celebrar la vida de un hijo es un motivo de intensa alegría. El pasado 31 de enero celebramos la vida de Orianna, ha completado nuestra hija sus primeros diez años de vida. Plasmo estas palabras con una imagen que se niega a evaporarse de mi mente: una joven mujer con su niño de 10 años en sus brazos, a punto de saltar de un puente en Ibagué. Solo se me ocurre una pregunta: ¿Dónde estaba el papá?

La maestra vida nos enseña a vivir a través de la vida propia y de los otros. A veces son lecciones amorosas, otras veces, son lecciones dolorosas. A las buenas o a las malas se nos da la oportunidad de aprender a vivir y convivir. Y si nos negamos, la consecuencia será ser atrapados por un intenso deseo de escapar de esa realidad que sin querer hemos forjado. Ante lo ocurrido con esa mujer y su hijo se me ocurre preguntarme y de paso preguntarte: ¿Será posible prevenir la llegada a ese punto de no retorno?

Estoy muy conmovido, y he querido liberarme de esta sensación practicando una palabra que vengo cultivando este año: GRATITUD. Ser agradecidos con la Vida, independientemente de las circunstancias, nos da energía para vivir; fuerza para luchar y enfrentar las naturales adversidades de la existencia. Como veíamos en relatos anteriores, practicar la Gratitud nos permite desarrollar una mayor capacidad para apreciar la propia vida, al igual que experimentar unos niveles más elevados de bienestar personal y por lo tanto, una mayor cantidad y calidad de emociones positivas. Estoy plenamente convencido que cultivar la gratitud es una poderosa medida preventiva contra el suicidio.

Alguna vez le escuché a Miguel De Zubiria preguntarse: ¿Por qué no me suicido? Hoy me ha llegado también esta pregunta. Yo no me suicido porque tengo un motivo para vivir. Y no uno, sino muchos motivos por los cuales me siento muy agradecido. Quizá, el primero de ellos es el que en este día me tiene plasmando estas palabras: Ser Papá. Hace 10 años la vida me dio esta oportunidad para aferrarme a ella. A veces me pregunto cuál habría sido mi destino de no haber aceptado esta oportunidad. Es más, en ocasiones creo que muy probablemente no habría continuado caminando por los senderos de la psicología y mucho menos habría llegado al camino de la pedagogía.

Ser papá encauzó mi vida. En el fondo siento que Orianna y Dante son los maestros que me envió la Vida para crecer. La paternidad es un llamado a crecer, a ser grandes. Confieso que no ha sido fácil para mi aceptar este llamado, de hecho, creo que gran parte de la crisis que vivimos con Luz Adriana tuvo que ver con esto. Conociéndome, me he dado cuenta que mi temperamento y carácter no estaban dispuestos para este rol, por eso tuve que emprender la construcción de una nueva personalidad. Una nueva forma de pensar, sentir y actuar que me permitiera conectarme con esta vocación de ser papá.

Estoy absolutamente convencido que aceptar el llamado que nos hace la vida para servirle como papás, es fundamental para el Viaje hacia el Bienestar. De modo que además de celebrar la primera década de vida de Orianna, también celebro los 10 años de este rol que le da un inmenso sentido a mi vida.

¿Cómo no estar agradecidos con esta oportunidad que nos da la vida para crecer a través de la paternidad?

De alguna manera, siento que la crisis social tan profunda que estamos viviendo como sociedad, tiene su raíz en la crisis de la paternidad. El padre cada vez más brilla por su ausencia en las células familiares. Yo soy un absoluto convencido de la importancia de trabajar por la Unidad Familiar. A esta causa he consagrado mi vida personal, profesional y vocacional. ¿Hay algo más importante para el futuro de una sociedad? Si se derrumba la familia, se derrumba la sociedad.

Los hombres estamos llamados a romper con las cadenas de violencia en las que fuimos criados. No puede ser que repitamos la historia, ni como familia ni como sociedad. Me niego a aceptar que estamos condenados a vivir en medio de la violencia. Por eso plasmo estas palabras, por eso hago libros, por eso sirvo como psicólogo, por eso ofrezco mi historia, para dejar una huella de esta resistencia. Para recordarme la misión, especialmente en los momentos de desfallecimiento.

La foto que acompaña este relato la tomó Dante. Aquel día estuvimos en el Jardín Botánico, un paraíso en medio de la gran ciudad, allá fuimos a celebrar el cumpleaños de Orianna, casualmente nos encontramos con Sandra Mantilla, quien trabaja allí y nos dio un tour por ese bellísimo escenario. Compartimos unos deliciosos sanduches de aguacate preparados por Luz Adriana y luego nos fuimos para el Parque Simón Bolívar a encontrarnos con Marleny y Patricia (las tías maternas) y con Sander y Damián. Nos acompañó también Jean Franco, el amiguito del barrio que siempre se une a la celebración.

Aquí seguimos en este Viaje hacia el Bienestar, ya encauzados, con la esperanza puesta en el afianzamiento de este proyecto de vida que se construye día a día. Agradeciendo todo lo vivido, sin importar lo sentido.

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OBSERVANDO LA SOCIEDAD…

Hoy es 11 de enero de 2019, me siento a plasmar estas palabras para reafirmarme el compromiso de crear columnas de opinión inspirado en la portada de la Revista Semana. Creo que es un medio de comunicación que le mide el pulso al país y más allá de eso, es una herramienta pedagógica que le ayuda a uno a comprender la realidad sociopolítica de este macondiano pedazo de tierra en el que la realidad supera la fantasía.

Este es un proyecto intelectual para practicar el hábito de escribir, este nuevo año lo he empezado convencido plenamente del poder de la escritura para ayudarle a uno a conocerse a sí mismo. Intuyo que el Autoconocimiento no es un proceso solo personal, sino también, familiar y social. Hace mucha falta conocernos a nosotros mismos, como individuos, familia y sociedad.

Me parece que observando la Revista Semana se pueden reconocer nociones para reflexionar, palabras que nos pueden permitir hacer asociaciones reveladoras. En cada portada se pueden ver realidades que están conectadas entre sí; y cada una de esas realidades las podemos conectar con nuestra propia realidad personal y familiar.

La Revista Semana es para mí un documento histórico, una especie de testigo de la época. Cada componente de la portada me permite hacer conexiones que luego puedo observar y aprender de ellas.

¿Qué veo en esta edición 1914?

El número me conecta con un fatal suceso de la historia reciente de la humanidad: la primera guerra mundial empezó en 1914. Hace apenas cuatro generaciones, los habitantes pasajeros de esta tierra se volcaron a una carnicería dantesca. Una guerra entre egos que dejó millones de muertos. ¿Podría el mundo volver a enfrascarse en una confrontación de esa magnitud? ¿Será que estamos adportas de una tercera guerra mundial? ¿Verá este siglo XXI una guerra? ¿Seguimos los humanos siendo tan estúpidos como ayer?

Hoy la confrontación corre por cuenta de la ideología política, se ven claramente dos posiciones: izquierda y derecha. ¿Cuál de las dos más demente? Desde la izquierda y la extrema izquierda se ataca a la derecha y la extrema derecha, y viceversa. Estas ideologías y quienes las profesan, se la pasan en conflicto, hay mucha crítica y poca autocritica, muchas idolatrías y mesianismos. Mucha ilegalidad, corrupción y nepotismo. América Latina es un hervidero, y los ojos de izquierdosos y derechosos están puestos sobre los movimientos de los colosos de la región: México y Brasil. La izquierda colombiana ve con esperanza lo que pueda pasar con Andrés Manuel López Obrador. Y la derecha Colombiana, cree que Jair Bolsonaro es una esperanza para evitar el avance del “socialismo” en la región.

Personalmente me siento más identificado con el Centro Político, aunque tengo mi corazón en la izquierda y escribo con la derecha. De López Obrador me gusta que escribe, que cultiva la palabra, es autor de más de 15 libros y célebre por su perseverancia para llegar a la presidencia de México. Bolsonaro me preocupa, me da la impresión que podría desatar una guerra en la región. No me gusta su discurso, ni mucho menos la manera como discrimina a las minorías, sus palabras son incendiarias y apela a la mentira y al odio. Peligroso, muy peligroso.

La bola de cristal de la Revista Semana trae unos personajes que me producen todo tipo de emociones y pensamientos. Me dan ganas de empezar por Trump, para algunos el Bolsonaro gringo. ¿Podría este Ego desatar una guerra mundial? Ese sí que es experto en mentiras, aunque la derecha dice que está obteniendo notables resultados en economía. Eso es lo que me gusta de este personaje, que es un mago para hacer dinero. ¿Pero a qué precio? Si es un presidente-empresario, no creo que vaya a armar un polvorín global, a no ser que tenga acciones en la macabra industria de la guerra. ¿Y qué tal que si? ¿Qué tal que esté considerando seriamente la posibilidad de invadir Venezuela con la excusa de derrocar a Maduro? ¿Qué tal que Uribe y Duque sean fichas suyas para meterse en Venezuela? Aunque es posible, me resisto a creer que esto sea así. Perdónenme la expresión, pero sería un “mierdero ni el hijueputa”.

Venezuela está en una encrucijada tremenda, ahora con esa nueva realidad de tener un gobierno paralelo, se abrió la caja de pandora, pareciera que si no se da un ataque externo, podría desatarse una confrontación interna con resultados impredecibles.

¿Y Santrich? Viene a mi mente una expresión: Chivo expiatorio. Toda una movida para poner en crisis el Acuerdo de Paz. ¿Se atreverá Duque a extraditarlo? ¿Cómo reaccionaría la Farc? ¿Por qué le incomoda tanto a Álvaro Uribe la Paz? Justamente hoy leí unas palabras que me pusieron a pensar en este hombre tan odiado e idolatrado por tantos colombianos que podrían llegar a matarse entre sí por las pasiones que este hombre despierta.

“La paz es el mayor enemigo del ego, de acuerdo con su interpretación de la realidad, la guerra es la garantía de su propia supervivencia. El ego se hace más fuerte en la lucha.” El ego de Uribe se hace fuerte en un escenario de guerra y se debilita en uno de paz. ¿Qué hacer entonces? Por mi mente viene rondando una idea que le comenté a mi concuñado Juan: “Hay que perdonar a Álvaro Uribe Vélez, no atacarlo sino perdonarlo, porque entre más lo ataquemos más fuerte se hace”.

Yo creo en los milagros, y espero que este año ocurra el milagro de que el joven presidente Iván Duque se emancipe de su mentor y pase a la historia como el presidente que fue capaz de mantener este barco a flote y no dejarlo caer en el abismo de la dictadura de la extrema derecha en lo que se podría convertir un “uribismo” desbordado y ebrio de poder. Quizá así Duque corra con una mejor suerte y no termine peor que Andrés Felipe Arias, que suma días en la cárcel por ser leal a su mentor.

Me queda Claudia López, según el pronóstico de la Revista Semana, será la próxima alcaldesa de Bogotá. Eso me gusta, lo confieso. Creo que Claudia López es un ejemplo de política de Centro. Y si ella llega a la Alcaldía de Bogotá, es un buen augurio para el futuro del país, que necesita construir una cultura política capaz de reconocer el aporte de todos, de la izquierda y de la derecha, como cuerpo social que somos, necesitamos del aporte de todos. Un gobierno de centro le apostaría a la paz y no a la guerra. Sería un gobierno de ciudadanos libres y conscientes.

Continuó observando la sociedad, a ver si encuentro elementos que me permitan conocerme a mismo y ver claridad en medio de tanta turbulencia sociopolítica. Pese a tanto ruido, soy optimista y creo vamos por buen camino, está emergiendo una nueva visión de la realidad; más centrada e incluyente.

#FelicidadIntelectual
#ColumnasSemana

 

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RELATO 27 POSCONFLICTO

Plasmo estas palabras en una fecha mágica: mes 11 día 11. Los números tienen su magia, Pitágoras captó muchas claves al respecto. Hay quienes dicen que el 1111 es un portal de ingreso a otra realidad. La verdad no se mucho al respecto, pero si me gusta poder plasmar estas palabras en este día.

Hace un año exactamente pasé por este portal. La noche del 10 de noviembre de 2017 me acosté con la sensación de que tenía que empezar un libro para emprender un viaje, no tenía muy claro cual seria el destino pero igual quería arrancar.

En la madrugada del 11 de noviembre unas palabras rondaban insistentemente por mi cabeza: “Será mejor que lo cuentes” “Será mejor que lo cuentes”. Escuché esa voz en mi interior y me puse manos a la obra; así nació el primer relato de este serie que hoy completa un año y llega al número 27. La meta es llegar al 77 y materializar un libro que de cuenta de este viaje hacia al Bienestar en el que estoy embarcado.

Con el tiempo, me vine a dar cuenta que ese relato cero, era el punto de partida de una nueva era que empezaba en mi vida. Días antes había logrado retomar la vida en familia, luego de cuatro años de naufragio y de cargar con el peso del exilio afectivo. Ahora se que en ese momento lo que empezó fue lo que comúnmente se conoce como el Posconflicto.

Ese proceso de reconexion familiar y de construcción luego de esos cuatro años de doloroso conflicto, tuvo un momento hermoso con un magico y fascinante viaje que nos regaló la vida.

Entre el 30 de septiembre y el 6 de octubre de este año 2018, vivimos una experiencia maravillosa que nos cohesionó más como celula familiar y nos confirmó en nuestra misión como fundación. Gracias a una generosa invitación que nos hiciera Teresa Vinueza, la directora de la Unidad Educativa Lev Vigotsky, viajamos a Ecuador.

Durante esa semana hicimos seis presentaciones, le llegamos a mas de mil persones entre madres, padres de familia y docentes, hicimos formación afectiva, hablamos de felicidad; los cuatro, en família, en paz y muy felices por estar viviendo esa experiencia iniciatica.

Para mi fue un sueño hecho realidad, fue la constatación del poder de las palabras, durante mucho tiempo anhelé la unidad familiar. Yo, que vengo de una célula familiar desunida y disfuncional, lo que más he deseado en mi adultez es vivir esta experiencia de la unidad. Estoy muy agradecido con la vida por está bendición.

Un año llevamos construyendo este Posconflicto, sabemos que esta es una manera de aportarle a la construcción de una sociedad en paz, desde la célula familiar. No te imaginas cuanto me alegra poder plasmar estas palabras y compartirlas contigo en este día.

Esa semana de acción en Ecuador nos dejó la inspiración para diseñar un Seminario que queremos hacer en colegios. Lo hemos llamado justamente asi:

FAMÍLIA, VIOLENCIA Y PAZ.

Deseo que para dentro de un año pueda estar dando cuenta de los avances en el cumplimiento de esta misión.

El Posconficto se construye día a día, palabra a palabra, acción tras acción.

Nos vemos en la próxima bitácora de este viaje, algo me dice que estaré muy activo en esta narración. Me siento muy motivado y lleno de energía creativa.

#DeViajehaciaelBienestar
#FelicidadIntelectual

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HAY QUE APRETARLE EL CINTURÓN AL ESTADO NO A LOS CIUDADANOS

Los colombianos tenemos un Estado que padece dos costosas enfermedades terminales: corrupción y burocracia.

La corrupción es un cáncer que nos roba 50 billones de pesos al año. ¿Cuánto nos cuesta el cáncer de la burocracia?

Ahora nos hablan de una “Ley de Financiamiento” y nos pretenden vender el cuento de que la estabilidad económica del país depende de dicha ley. ¿Será?

Digamos la verdad: los impuestos en este país son utilizados para mantener el cáncer, es decir, la corrupción y la burocracia.

El miedo que nos meten es que si no pagamos mas impuestos no es posible financiar los programas sociales. ¿Cuanta corrupción y burocracia hay en estos programas?

Se supone que el Estado es un ente que está al servicio de la Sociedad, pero en Colombia ocurre al contrario: los colombianos trabajamos para mantener al Estado, un Estado corrupto y burocrático dirigido por una clase política perversa, delincuente y criminal.

¿O acaso no es un crimen ponerle más impuestos a la canasta familiar?

¿Debería la comida tener impuestos?

En un país en el que los pobres reciben educación de pobres, resulta absolutamente indignante que se le pida a los ciudadanos del común apretarse el cinturón.

En un país donde la educación de calidad no es un derecho sino un privilegio, resulta aberrante que se impongan más impuestos para financiar un Estado corrupto y burocrático.

Y con el cinismo propio de la mayoría de los políticos, dice Iván Duque que “Si todos ponemos, Colombia gana”

¿Qué pone la clase política?

¿Estarán dispuestos a renunciar a sus descarados privilegios?

¿Cuánto nos cuesta a los colombianos mantener a los políticos y su clientela?

Más que impuestos, lo que necesitamos es más conciencia de la ineficacia del Estado para resolver los problemas sociales, de hecho, el principal problema que tenemos los colombianos es éste Estado corrupto y burocrático.

¿Qué opinas tú?

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#FelicidadIntelectual
#RevistaSemana

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CONOCE EL MUNDO Y TE CONOCERÁS A TI MISMO


Esta portada de Semana me hizo recordar unas palabras de José Antonio Marina. Las encontré en uno de sus mejores libros: EL APRENDIZAJE DE LA SABIDURÍA. Dice este encantador filósofo que “en un mundo amenazador, mísero, humillante, sometido a la ley de la selva, no se puede ser feliz.”

Hace unos días me encontré en el Camino con un colega de la Universidad. Recién había terminado una sesión de trabajo psicológico y tuve la dicha de cruzarme con Wilson Pasachoa. Un ser brillante, “con gracia” como diría él.

Dicen por ahí que la admiración es el camino del aprendizaje, pues bien, admiro mucho a las personas como Wilson. Tengo noticia de su existencia desde hace más de 10 años. Desde nuestros tiempos como estudiantes de la Católica.

Esta portada de Semana me hizo recordar una idea que aquel día me compartió Wilson: LA MICROPOLITICA.

Es un placer escuchar a Wilson, habla con claridad, fluidez, pasión y convicción. Ese día me ayudó a comprender que hay una Macropolitica, reflejada por ejemplo en esta portada de Semana, e igualmente, hay una Micropolitica, esa lucha por el poder que se da al interior de cada uno de nosotros.

Observar esta portada de Semana me lleva a preguntarme: ¿Puede la Macropolitica darnos información acerca de la Micropolitica? ¿Pueden estos hechos mundiales darnos información sobre nosotros?

La Revista Semana plantea que el mundo esta medio loco porque un fascista llegó al poder en Brasil, Obama y Clinton fueron atacados, un gobierno descuartizó a un periodista y los migrantes viajan en masa por el mundo.

Si uno observa estos hechos y los vuelca sobre si mismo, ¿qué encontrará? ¿Qué pasa cuando un individuo esta medio loco?

Creo que lo que pasa a nivel mundial, puede ser de utilidad para observar lo que pasa a nivel personal, familiar y comunitario.

La locura de un líder político puede llevar al derrumbamiento de una sociedad.

Un líder político loco puede crear con la ayuda de sus aulicos, ese mundo amenazador, mísero, humillante, sometido a la ley de la selva, en el que no se pueda ser feliz como dice José Antonio Marina.

Celebro haber plasmado estas palabras, con ellas retomo una meta que tenía en el tintero. Hacer columnas de opinión inspiradas en la portada de la Revista Semana. La meta es completar 52 y convertirlas en un libro.

Cada uno de nosotros crea su propio mundo. Yo plasmo estas palabras porque creo que con ellas estoy creando el mío.

Esto me hace muy feliz, experimento lo que la psicología afectiva llama Felicidad Intelectual y de paso me ayuda a hacerme más consciente de una parte de lo que elegí ser: un Storyteller; un escritor a partir de sus propias vivencias y un divulgador de lo que enseñan las ciencias…

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#FelicidadIntelectual

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RELATO 26 CÉLULA FAMILIAR

Plasmo estas palabras el 1 de noviembre de 2018. Emprendo esta acción creativa observando una imagen que me emociona. Las emociones producen pensamientos y los pensamientos producen emociones. Esta fotografía familiar a mí me produce un torrente de emociones positivas. ¿Cómo se le llama a eso? Movido por este “Qui de Felicidad”, me dispongo a darle vida a estos pensamientos.

Adquirí un compromiso conmigo mismo, me propuse crear un relato en tres días específicos de cada mes: 1, 11 y 22. La meta es completar 78 relatos y con ello darle forma a un libro que he llamado: De Viaje Hacia el Bienestar. Esta es una meta intelectual, me siento muy motivado para llevarla a cabo, ya llevo un año trabajando en este proyecto, vamos por el 33% de la meta. Ejercitar el intelecto contribuye con el bienestar, por eso leo y escribo habitualmente.

La unidad familiar es vital para el bienestar. En los últimos tres relatos de esta serie he podido dar cuenta de esta unidad. Este proyecto familiar es esencial para mí, es el proyecto que me hace experimentar el sentido de comunidad, el que me permite vivir la experiencia del compromiso, el que me hace sentir como parte de un Nosotros, el que le aporta un profundo significado a mi existencia. Navegar en familia por la vida es un inmenso logro y una gran responsabilidad.

Hace exactamente un mes estábamos en tierras ecuatorianas, esta foto nos la tomó Emilia Vinueza, una creativa y talentosa mujer que con su lente retrató momentos y expresiones que ahora hacen parte de nuestro banco de recuerdos emocionales. Esta foto es como la portada de ese viaje a Ecuador que nos dejó tantas vivencias llenas de sentido.

Somos una célula familiar, hemos sobrevivido al naufragio, seguimos navegando juntos, tenemos un proyecto de vida compartido. Viajar es una parte fundamental de este proyecto, queremos que nuestros hijos conozcan la vida explorando el mundo, que conozcan muchos lugares, que interactúen con muchas personas, de diferentes culturas, de diversas formas de ser y estar en la vida.

El viaje a Ecuador nos dejó esta mágica foto, y ahí vamos, haciéndonos conscientes de nuestra misión como familia y como fundación. Viendo el horizonte despejado y claro.

El Viaje hacia el Bienestar es un viaje que se hace en familia, cualquiera sea el tipo de familia, pero en familia.

La familia es clave para  la supervivencia, el crecimiento y la trascendencia.

Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, ECUADOR, Fundacion de Formacion Afectiva Crecer, LEV VIGOTSKY

RELATO 25 NOSOTROS EN ECUADOR

 

La vida es un viaje y hace un año decidi conscientemente que fuera un viaje hacia el Bienestar. Plasmo estas palabras el 11 de octubre de 2018, lo hago pletórico de alegría porque la semana anterior vivimos la experiencia familiar más fascinante de nuestras vidas.

Viajamos a un país mágico, a la mitad del mundo, a la tierra del colibrí; al hogar de majestuosos volcanes.

Estuvimos en Ecuador, compartiendo la vida con familias y profesores del Colegio Lev Vigotsky, una hermosa institución, no sólo en su infraestructura sino en su filosofía y visión de sociedad.

Casualmente, hace un año retomamos la vida familiar y laboral en un colegio que se llamaba justamente asi: República del Ecuador, sin saberlo, era la señal de lo que vendría un año después.

El sueño de mi adultez ha sido combinar en un solo proyecto el mundo amoroso y el mundo laboral; allá en Sangolqui, Ecuador, vi como ese sueño se hizo realidad de forma impresionante.

Llevamos a cabo seis talleres con más de mil asistentes. Nos emocionó mucho ver a Orianna y Dante hablándole a todas esas personas, y más me conmovió ver a Luz Adriana en acción ante tanta gente. Para mi fue un momento de gloria, estar con mi familia unida sembrando las semillas de la Felicidad y la Formación Afectiva.

Felicidad es caminar por la vida con tu núcleo familiar. Felicidad es cumplir la misión de tu vida laboral en compañía de tu núcleo familiar. Felicidad es viajar juntos y servir juntos.

En Ecuador confirmé que somos un Nosotros, una Familia y una Fundación. Unos compañeros de vida y unos compañeros de misión.

En verdad me he encaminado en un viaje hacia el Bienestar. Estas palabras son mi forma de reconocer esta realidad, las plasmo para seguir dejando una huella de este camino.

El Camino de la Felicidad.

Gracias Ecuador por tu acogida, gracias a todos los compañeros y nuevos amigos de la Unidad Educativa Lev Vigotsky, gracias a Teresita mamá y Armando, a Teresita hija y Cristian, a Emilia y Cristian; Jeaneth y sus hijos, Charvel y Mireya, Jimmy y Paulina, Roberto y Gabriela, Ruth, Jonhatan, Jaime, Williams. Y muchos otros que iré nombrando en próximos relatos de este libro que ya va en el 25.

Estoy convencido que con tu lectura este relato se llena de energía, muchas gracias.

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#FelicidadAmorosa
#FelicidadLaboral
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¿GENOCIDIO?

¿Se está configurando un nuevo genocidio en Colombia? ¿Por qué están matando a los líderes sociales? ¿Quiénes están detrás de esos viles asesinatos? ¿Es este el precio de la paz? ¿La sociedad colombiana es una sociedad tan acostumbrada a la violencia que le está costando aceptar el cambio hacia una era de paz? ¿Qué podemos hacer?

Para quienes estamos interesados en la dinámica sociopolítica, lo que está ocurriendo con los líderes sociales en Colombia es realmente preocupante. No es posible estar de espaldas a esta realidad. Así como tampoco podemos estar de espaldas a nuestra realidad comunitaria, familiar y personal. Tarde o temprano nos llegan las consecuencias de eso que tanto ignoramos y tratamos con indiferencia.

Ya pasaron las elecciones presidenciales, ya terminó la distracción del mundial del fútbol, ahora nos enfrentamos a una dura realidad: están matando hombre y mujeres que luchan por el bienestar de sus comunidades. Hace muy bien la Revista Semana en preguntarse esta semana: ¿Quién los está matando? ¿Tú qué crees?

En la década de los 80 y los 90, justamente después de un fallido proceso de paz con las Farc, ocurrió un genocidio político en Colombia. En aquella tragedia, los líderes sociales de entonces eran los integrantes de la Unión Patriótica, un partido político que surgió como fruto de esas negociaciones y que fue masacrado de forma constante y sistemática, más de cinco mil hombres y mujeres fueron víctimas de esta locura colectiva. Esto lo sé porque lo investigué, de hecho fue la tesis de grado que escribí para graduarme como psicólogo en la Universidad Católica de Colombia.

Pero… ¿Qué es el genocidio? ¿Es esto lo que está ocurriendo con los líderes sociales?

Grosso modo, el genocidio es el exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, religión o política. Se le atribuye la invención del término a Raphael Lemkin quien consideraba que «el genocidio iba más allá de la eliminación física en masa, que a su juicio era un caso límite y excepcional; consistía, más bien, en una multiplicidad de acciones destinadas a destruir las bases de la supervivencia de un grupo en cuanto grupo. Era una síntesis de los diferentes actos de persecución y destrucción»

¿Es esto lo que está pasando con los líderes sociales?

Hay que reflexionarlo mucho, máxime por la presencia de un fenómeno que tiene un peso adicional a la lucha por la tierra, me refiero al negocio del narcotráfico. Ese que han explotado todos los actores del conflicto, ese que ha permeado toda la sociedad colombiana, ese que ha dado lugar a una cultura traqueta que es hasta bien recibida y celebrada en ciertas capas sociales.

Luego de todo proceso de paz llega un periodo de bandolerización que resulta ser un reajuste de fuerzas, creo que eso es lo que está pasando con los líderes sociales que están cayendo en medio de esa lucha. Por eso hoy más que nunca se hace necesario seguir trabajando en la construcción de una cultura de paz. Especialmente, en una cultura de paz al interior de las familias, pues el fenómeno del narcotráfico y las bandas criminales se alimenta de esta crisis familiar.

Que compleja es la realidad sociopolítica colombiana, y más compleja aun cuando tenemos una gran cantidad de personas que inconscientemente le dan más poder a esos actores violentos que se benefician del caos y del fracaso de los procesos de paz. Actores que se empeñan en mantenernos en un ambiente de confrontación. Actores que dividen la sociedad colombiana y se niegan a asumir su responsabilidad, prestos solamente a acusar y de espaldas a la realidad, inventando fantasmas para asustar y no encarar la situación. Mientras plasmo estas palabras no dejo de pensar que muy parecido ocurre con la vida familiar. Pero eso ya es harina de otra costal y cada quien tiene que asumir lo que le corresponde. Incluyendo quien escribe estas líneas.

Este es mi aporte de esta semana, me alegra que he seguido constante en este empeño, ya voy en la séptima columna, la meta es completar 52 y convertirlo en un libro de opinión sociopolítica que me permita comprender un poco más el país tan “loco” en el que vivimos.

#ColumnasdeOpinionSociopolitica

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RELATO 23. VASECTOMIA

El pasado 29 de junio entré a formar parte de un creciente grupo de hombres que toma una decisión crucial en su vida: hacerse la cirugía de vasectomía. A los 37 años opté por este camino para consagrarme a una obra familiar e intelectual.

Yo soy un hombre rico, quizá no materialmente, pero si afectiva e intelectualmente. Estoy plenamente convencido que la riqueza afectiva e intelectual atrae la riqueza material, solo es cuestión de tiempo y constancia en el camino elegido.

Elegí el camino de la construcción de familia, logré superar una honda crisis que me tuvo un buen tiempo alejado de la convivencia con mi núcleo familiar, e incluso, llegué a considerar la posibilidad de crear una nueva familia. No ha sido fácil sacar adelante este proyecto familiar que ya lleva 12 años. Por eso resulta tan importante para mi haber tomado esta decisión de practicarme la vasectomía, creo que es fundamental para este viaje hacia el bienestar en el que ando embarcado.

Elegí también el camino de la construcción de una obra escrita. Tengo una creencia, quizá un poco esotérica, que me hace pensar que el hecho de no liberar mis espermatozoides contribuye con mi creatividad artística, creo que toda esa energía se puede destinar ya no a crear una vida sino una obra, este es el gran sueño intelectual de mi vida: escribir libros. Especialmente libros que me permitan conocerme, diseñarme y construirme. Creo fervorosamente en el infinito poder creador de la palabra. Palabra a palabra, seamos conscientes de ello o no, vamos construyendo nuestra vida. De esto ya no me cabe le menor duda, es un hecho para mí. En cada uno de los tres libros que he publicado doy cuenta de esto.

Vivimos una época de una profunda crisis de paternidad, mientras plasmo estas palabras tengo a mi lado a Dante, mi hijo menor quien justo en este instante me pregunta: ¿Cómo se llama lo que estas escribiendo, es un relato o un libro? No te alcanzas a imaginar la emoción que siento en este momento, esto para mí es un sueño cumplido y por eso me siento en la necesidad de dejar una huella de esta experiencia. A mí me hace muy feliz la paternidad, confieso que soy un completo aprendiz, lejos aún estoy de ser un papa ejemplar, pero la voluntad sigue aquí, acompañándome en esta tarea. Dante por ejemplo ha sido el ser que me ha mostrado el amor en acción. Eso que llamamos amor lo he podido sentir gracias a Dante, y también con Orianna la conexión es muy bonita, sin embargo, observando la interacción con mi hija, me he dado cuenta que tengo una tarea por hacer para conectarme mejor con la energía femenina.

La experiencia de la vasectomía me puso a reflexionar por ejemplo en el dolor de las mujeres. Escuchando a Luz Adriana su relato de los partos de Orianna y Dante, y el dolor que le causó el procedimiento de la pomeroy, no dejo de pensar que definitivamente los hombres la tenemos muy fácil. La vasectomía no duele para nada, es un procedimiento sumamente sencillo, toma apenas unos pocos minutos, es ambulatoria y el postoperatorio no tiene ninguna complicación.

Me alegra mucho haber podido dar los pasos para vivir esta experiencia, y más aún, haberlo podido hacer de la mano de Luz Adriana, quien me acompañó física y emocionalmente. Plasmo estas palabras el 11 de julio de 2018, feliz, muy feliz porque siento que va bien encaminada mi vida.