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ARTICULO # 101 DEJO CONSTANCIA

Foto: La Silla Vacia

Un dicho muy popular dice que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Una persona bien educada y sensata llegaría a la conclusión que Colombia merece -después de 200 años de ser gobernada por los mismos de siempre-, un gobierno en cabeza de Antanas Mockus y su equipo.

La actual contienda electoral ha puesto en evidencia una paradoja. Indudablemente, para elegir buenos gobernantes necesitamos un buen sistema educativo. Pero, para tener un buen sistema educativo debemos elegir un buen gobernante.

Hoy la realidad indica que tenemos un pésimo, perverso, atrasado y alienante sistema educativo; concebido para producir obreros en masa desde el pre-escolar hasta el Doctorado. Un sistema donde no se enseña a pensar, centrado en la memoria y no en operaciones intelectuales (conceptualizar, argumentar, inferir, etc). Con un sistema así, es perfectamente lógico que elijamos los gobernantes que elegimos: demagogos, clientelistas, populistas, corruptos. Expertos en decirle a las personas lo que éstas quieren escuchar y no la verdad. Expertos en el juego sucio, en el TODO VALE.

Por eso no es raro ver a jóvenes universitarios, campesinos, gentes de todas las clases sociales; al igual que profesionales de todas las disciplinas, apoyando una candidatura mentirosa y populista como la de Juan Manuel Santos. Es perfectamente lógico. Fueron educados, adoctrinados, más no formados.

Ahora aparece una organización política: El Partido Verde. Con un hombre a la cabeza: Antanas Mockus. Que nos invita a transformar el país, y lo hace abanderando una causa: La causa de la educación relevante, esa que nos enseña a pensar, esa que nos enseña a elegir bien a nuestros gobernantes.

Y como es perfectamente lógico, en un país con un sistema educativo tan perverso como el nuestro, una propuesta de estas características parece que va a ser desperdiciada. No de otra forma se podría explicar que ante los ojos de todos, la clase política tradicional colombiana ha cerrado filas para no perder sus privilegios provenientes de la explotación de los recursos del Estado. De nuestros recursos. Todos los manzanillos, politiqueros, clientelistas, marrulleros, delfines y lo peor de la política colombiana, se alista para repartirse la torta, para exprimir la marrana. Y como sabían que en la campaña Verde no les daban nada, se fueron en masa a entregarse en brazos del que si les garantiza su pedazo de Estado.

Y se han organizado de frente, pero eso no es lo peor. Lo más lamentable es que van a contar con el apoyo de millones de colombianos, cuya perversa educación, no les permite darse cuenta que nos están robando nuestro presente e hipotecando nuestro futuro de frente y sin tapujos.

Por eso hoy dejo constancia. Que este artículo sea una evidencia para la historia de mi apoyo el Partido Verde, a Antanas Mockus. Y al mismo tiempo, una manifestación de rechazo profunda a lo que representa Juan Manuel Santos: la egoísta élite económica y social que siempre ha gobernado este país. La descarada clase política que siempre se arrima al árbol que más cobija, la misma que no tiene reparos en cambiar de convicciones ideológicas, de venderse al mejor postor, con tal de no perder sus privilegios, sostenidos a costillas de nuestra ignorancia.

Escribo esto para mostrárselo a mi hija cuando crezca. Para poderla mirar a los ojos y demostrarle que no fui cómplice, ni por acción ni por omisión. Que no me abstuve de votar, que no lo  hice en blanco,  que salí a votar, que lo hice por Antanas Mockus, que puse mi granito de arena, que aporté a esta semilla. Que creí en la necesidad para Colombia de un verdadero e inspirador LIDER que diera lo mejor de si y sacara lo mejor de cada uno de nosotros. Y no un “gerente” presto a mantener el statu quo a punta de mentiras y demagogia.

Pase lo que pase el próximo domingo, los que creemos en esta causa VERDE tenemos un deber: seguir trabajando, seguir luchando para que el ideario representado en el Partido Verde algún día llegue a orientar los destinos de este país.

Dejo constancia pues.

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ARTICULO # 90 UN DÍA PARA LA HISTORIA Y LA SAGRADA HERENCIA

El 26 de febrero de 2010 entrará a formar parte de la historia colombiana. Ese día, se evitó una dictadura constitucional respaldada por unas emotivas y supuestas mayorías que asaltadas en su buena fe, pretendían depositar la suerte de TODOS los colombianos en manos de un hombre sediento de poder y rodeado de una camarilla que además de mediocre, ni siquiera fue capaz de actuar con eficacia en el trámite de la ley de referéndum. Por fortuna.

Por si no lo sabias, una dictadura constitucional es la forma de gobierno dictatorial en la que, aunque se respeta la Constitución, en realidad el poder se concentra de manera autoritaria o totalitaria en las manos de un dictador, controlando éste, directa o indirectamente, los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, por lo que no se asienta el principio de separación de poderes, requisito indispensable según Montesquieu y la corriente politológica mayoritaria para que la forma de gobierno se configure como Estado de Derecho[1]

¿No es acaso eso lo que pretendían hacer Uribe y sus áulicos? ¿No sostenían Uribe y su “filosofo” de cabecera que el Estado de Opinión estaba por encima del Estado de Derecho? ¿No controlaba Uribe el poder legislativo? ¿No pretendía poner un fiscal de bolsillo?

Una democracia de por si en crisis, con un congreso podrido y tomado por la parapolitica, la corrupción y la politiquería, difícilmente habría soportado el rigor de la concentración del poder en manos de un individuo sin principios. De tenerlos, hace rato habría dejado ver sus verdaderas intenciones camufladas por una “cantinflesca” “encrucijada del alma”.

Ese día, el país entero estaba a la expectativa. Y no era para menos. Se trataba de la decisión más importante desde los tiempos de la constituyente del 91, pero a diferencia de ese positivo acontecimiento histórico que significó una evolución política, en esta oportunidad Colombia se jugaba su suerte. No se trataba solamente de la posibilidad de reelegir al presidente, estaba sobre la mesa la desgracia de legitimar y respaldar una forma de hacer política.

Lo que se ha dado en llamar “uribismo” es la degradación de esta política industrial o de segunda ola. Una política que gira alrededor de un individuo es patética y poco creíble. La demora es que el personaje central caiga en desgracia para que todos los patos salgan a volar.

¿Significará el fin de la era Uribe el ocaso del uribismo?

Probablemente si. Cuando una organización no gira en torno a unos valores y principios sino de un hombre, tiene muy poco futuro. Sin embargo, las malas prácticas en la política no van a desaparecer, nuestros ilustres políticos son unos expertos del camuflaje. Para la muestra un botón: Juan Manuel Santos.

Este ilustre delfín, miembro de una de las familias más poderosas e influyentes del país desde los tiempos de Eduardo Santos, ha sido capaz de pasar del gobierno de Cesar Gaviria (Ministro de relaciones exteriores) al de Andrés Pastrana (Ministro de Hacienda) y luego de ser opositor, convertirse en Ministro de Defensa del gobierno Uribe.

En efecto, de acuerdo con la Silla Vacia “cuando Uribe arrancó su gobierno, Santos venía de apoyar la candidatura de Serpa y se ubicó en la oposición. En su columna “Me da mucha pena” de El Tiempo, la emprendió con toda contra la primera reelección del mandatario paisa y fue uno de sus críticos más mordaces. A la vez, defendió el Partido Liberal, que trató de presidir después de que Uribe nombró a Horacio Serpa Embajador ante la OEA. Así lo propuso en una reunión en la casa del senador Juan Fernando Cristo. Pero para ese entonces, los liberales ya estaban en conversaciones con César Gaviria para que se volviera presidente del Partido. “Después de esa reunión, salió a crear La U”

Este camaleón de la política pretende heredar el trono y liderar a los representantes de la “nueva política” personificada en un partido narcisista lleno de “Uportunistas” arropados con la popularidad del gran jefe.

Gracias al juicioso trabajo de la Silla Vacia[2], es posible establecer el perfil del partido que ambiciona quedarse con la mayor cantidad del botín del Estado. De acuerdo con este medio, dicha organización ha conformado una verdadera “Selección Colombia” (llena de troncos por cierto)

Esa “ejemplar selección” cuenta en sus filas con “figuras estelares”. Desde retoños como Nicolás Uribe (un yupi bogotano con acento paisa, salido de las entrañas del gran jefe). Investigados por parapolitica como Jorge Visbal Martelo (quien renunció a su curul en el actual periodo para ser investigado por la Fiscalía) Marco Alirio Cortes Torres, Manuel Guillermo Mora y Armando Bennedeti (los cuatro tienen investigación preliminar en la Corte Suprema por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares).

Caciques políticos como Eduardo Carlos Merlano (hijo de Jairo Merlano cacique sucreño quien estuvo investigado por parapolitica), Andrés Felipe Serna Hoyos (hijo del reconocido cacique antioqueño Bernardo Guerra Serna). Piedad Zucardi (esposa del ex senador Juan Jose Garcia Romero, un político corrupto condenado por el famoso miti-miti de Telecartagena). Dilian Francisca Toro (con investigación preliminar por parapolitica en Corte Suprema). Jose David Name Cardozo (heredero del clan político de los Name). Aurelio Iragori (cacique político del Cauca).

Tránsfugas como Jorge Ballesteros Bernier (proveniente de Alas equipo Colombia). Elsa Gladis Cifuentes (lastimosamente paisana mía, quien proviene de las filas de Cambio Radical). Plinio Olano (boyacense, quien viene de Cambio Radical). Musa Besaile (viene del partido liberal y tiene investigación preliminar por parapolitica). Roy Barreras (el principal promotor del transfuguismo que se bajo de Cambio Radical)

Cristianos como Victor Velázquez Reyes (tránsfuga de Colombia viva y fervoroso homofóbico). Jorge Enrique Gomez (pastor cristiano que tiene investigación en la Corte Suprema por estafa).

Miembros de la farsandula criolla como Neru (coreagrafo de Shakira, Aura Cristina Geithner e Ivan y sus Ban-Band)

Herederos de los parapoliticos como Maritza Martinez (esposa de Luis Carlos Torres, quien tiene investigación formal en la Corte Suprema por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares). Martin Morales Diaz (cuota de Zulema Jattin, investigada para parapolitica). Astrid Sanchez Montes de Oca (hermana de Odin Sanchez, exsenador detenido por parapolitica)

Exfuncionarios del gobierno Uribe como Juan Lozano (tránsfuga de Cambio Radical y otrora seguidor de Luis Carlos Galán) Camilo Montes (ex asesor del director del Sena y quien posa como el representante de los emprendedores colombianos)

Estos son pues algunos de los representantes de la “nueva política”, los sagrados herederos del gran jefe, aquellos que quieren convertirse en los padres de la patria, proto-hombres y mujeres cuyo único interés es servir al país.

Que belleza de prospectos!!! Con políticos asi, yo no voy a salir a votar, sino a Botar.

Tu me entiendes, no?


[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Dictadura_constitucional

[2] Cristina Velez Vieira “La U la verdadera “Selección Colombia” 17 de febrero de 2010  http://www.lasillavacia.com/historia/6885

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ARTICULO # 89 LA SALUD: LA CRISIS DE UN MODELO


Lamentable, penosamente lamentable; pero a su vez coherente, perversamente coherente. La crisis de la salud visibilizada aún más por la emergencia social, no es otra cosa que el reflejo de un modelo. La salud, al igual que la educación es tratada como un negocio. Simple y llanamente, el sistema está concebido para generar rentabilidad económica por encima de la rentabilidad social.

El sistema de salud colombiano bien puede verse como una tragicomedia. Ahora bien, ¿quiénes son los actores de esta farsa? Como buena obra que se respete tiene sus villanos y victimas enfrentados en un mismo escenario.

¿Estarías de acuerdo conmigo si le asignamos el papel de villanos a los mercaderes de la muerte (los dueños de las EPS) y a quien defiende sus intereses, es decir al gobierno?

¿Coincidirías conmigo en afirmar que el papel de victimas recae en esta oportunidad sobre el gremio de los trabajadores de la salud, y una vez más, sobre el común de los colombianos?

Esta farsa empezó a escribirse en el año 1993. Una ley que vendieron como la panacea para asegurar el acceso a la salud de toda la población colombiana, no fue más que una artimaña para abrir la puerta de un lucrativo negocio que ha crecido sobre el detrimento de los servicios de salud y el desmejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores de este sector. En efecto, la ley 100, promovida y defendida ardorosamente por el entonces senador Alvaro Uribe Velez, sería la excusa legal para entregar en manos de un voraz sector privado con animo de lucro, la salud de los colombianos.

16 años después… ¿Cuál es el balance?

Como era de esperarse, el sistema colapsó. Los villanos hicieron su agosto y hoy disfrutan de las mieles de jugosos ingresos y sobre todo de las mieles del poder. Las EPS están entre las más grandes, poderosas e influyentes empresas del país. El principal impulsor de ese adefesio llamado ley 100, hoy es el presidente de la República, lleva ocho años en el poder y pretende quedarse otros cuatro años más con la anuencia de unas supuestas mayorías “uribistas”.

La crisis del sector salud y por ende la tragedia de la gran mayoría de los colombianos, contrasta con las escandalosas ganancias de los mercaderes de la muerte. Para la muestra un boton: SALUDCOOP.

En efecto, esta EPS “ocupa el lugar número 18 en el ranking de las mayores empresas del país. Saludcoop nació en 1994 con 2.500 millones de pesos de capital y de acuerdo con el informe publicado en mayo por SEMANA -basado en las cifras declaradas-, hoy cuenta con un patrimonio de 439.391 millones de pesos. Lo cual quiere decir que en estos 16 años ha multiplicado 176 veces su tamaño”.[1]

En el caso de las victimas el balance no es para nada halagador. Ha resultado tan funesto el sistema que incluso la Corte Constitucional tuvo que pronunciarse mediante la sentencia T-760 conminando al ejecutivo a hacer lo necesario para asegurar la universalización en salud. Resulta vergonzoso ver como en el país, mientras los mercaderes de la muerte se lucran desmedidamente, el “25% de la población Colombiana (10 millones) no tienen ningún servicio, estando en un estado de total indefensión y muerte segura”[2].

En estos 16 años de entrada en vigencia de la ley 100, “aumentó la mortalidad desde 1996, con 68 muertes por cien mil nacidos vivos; según la OPS (Organización Panamericana de la Salud), Colombia esta en el grupo con mayor riesgo del continente en Tuberculosis, porque tiene 52 casos por cien mil habitantes; aumenta crecientemente los casos de enfermedades transmisibles como es el VIH; las coberturas individuales en vacunación están por debajo del nivel internacional (95%); aumentan el número de muertes evitables, aumentó desastrosamente las tutelas de 21.301 a más de 146 mil”.[3]

En esta farsa, los villanos son los únicos que celebran las medidas del gobierno. Es por eso que con respecto a la emergencia social, “Juan Manuel Diazgranados, presidente de la Acemi -gremio que reúne a las EPS del contributivo-, ha advertido que debe ser considerada en su extensión, toda vez que esa disponibilidad de dinero tiene que responder a unas necesidades básicas, donde la priorización de servicios y beneficios juega un papel fundamental para la sostenibilidad. Según él, las medidas eran necesarias y, en general, están bien orientadas.”[4]

En esa misma línea opina el representante de los verdaderos dueños del país. En efecto, es un “punto de vista con el que coincide Luis Carlos Villegas, presidente de la ANDI, al celebrar que la mayoría de los conceptos que enmarcan los decretos (fijar límites al POS y al ‘no POS’ y buscar recursos en las prestaciones extraordinarias, nuevos impuestos o liberación de recursos, por ejemplo) fueron planteados en la asamblea de su gremio el año pasado. “La prioridad es la sostenibilidad del sistema de salud y eso es lo que hay que proteger. Ya hay unas medidas que inyectarán 4 billones al sector y que, sin lugar a dudas, van a evitar el colapso”, asegura.[5]

Indudablemente, la perla de los villanos la aporta el ministro de la “desprotección” social. Según Diego Palacio, los decretos de la emergencia social representan el “gran salto al goce efectivo a la salud de todos”[6]. Semejante chiste no lo disfruta ni él mismo.

Basta de declaraciones rimbombantes de derechos, inalcanzables sin un mínimo de dinero: la educación es libre para todos, si tienen dinero para comprarla ; la comida es libre para todos, si tienen dinero para el supermercado; todos son libres para ir y venir si tienen dinero para el boleto; las medicinas son libres para todos, si tienen dinero para ir a la farmacia; la justicia es accesible a todos… los que tienen dinero para los abogados y notarías; ser votado como político es un derecho de todos… los que tienen dinero para comprar votos etc. etc. etc.[7]

De toda esta situación sólo se puede sacar una conclusión:

Mientras el sistema de salud siga siendo un negocio, no hay solución viable a la vista. Todas las explicaciones que intenten dar los villanos no son más que cortinas de humo para ocultar un perverso modelo que está diseñado para beneficiar a unos pocos en detrimento de la salud y la vida de la gran mayoría.

El debate no debe ser sobre los alcances e implicaciones de los decretos de la emergencia social. El debate debe ser más profundo, debe darse alrededor del MODELO. Mismo que impone la necesidad de buscar recursos en los bolsillos vacios de los colombianos, en lugar de hacerlo en las arcas de los dueños de las EPS y las aseguradoras.

Bajo este modelo, somos los colombianos los que tenemos que salir a rescatar el sistema –por eso los impuestos- y no quienes se lucran con el. Ante esta situación, habría lugar para preguntarse ¿Por qué no le impone el gobierno a las EPS la obligación de reducir sus utilidades y ayudar a salvar su sistema? Lo reitero, la crisis no es de la salud, la crisis es del modelo.

Ese modelo es el mismo que nos quieren imponer el señor Uribe y sus áulicos. Por eso al inicio de este artículo sostenía que la emergencia social es una medida perversamente coherente. ¿O acaso ya olvidamos el escándalo de Agro Ingreso Seguro?

Este es un gobierno demagogo que se muestra al servicio de los pobres, pero que demuestra con sus actos que está a merced de quienes detentan el poder económico. Así de simple y así de cruel.

La historia dirá que lo que no pudo hacer la parapolitica, la yidispolitica, los escándalos del DAS, las persecuciones a la oposición, los falsos positivos, las zonas francas, la corrupción desbordada, la politiquería, ni el clientelismo, lo va a lograr la emergencia social: abrirle los ojos a los colombianos y ver por fin el talante cínico de este gobierno.

Como quien dice, victimas de su propio invento.

El próximo mes se nos presenta una buena oportunidad para darle una lección a los villanos. Actúa con sensatez, por favor, no votes por ningún “uribista”. Hacerlo significa respaldar el modelo, y de paso, clavarnos el cuchillo nosotros mismos.


[1] Daniel Coronell “¿Dónde esta la bolita?” columna Revista Semana http://www.semana.com/noticias-opinion/donde-esta-bolita/134332.aspx enero 30 de 2009.

[2] Jorge Enrique Robledo “Los decretos de emergencia social empeoran el sistema de muerte”

[3] Ibid

[4] Revista Cambio “Reforma a la salud: Cómo lo afecta a usted” 29 de enero de 2010 http://www.cambio.com.co/portadacambio/864/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7055327.html

[5] Ibid

[6] Diego Palacio “Por qué sí, opinión del Ministro de Protección Social” Revista Cambio http://www.cambio.com.co/portadacambio/864/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-7056107.html

[7] Waldemar De Gregori “Manifiesto del proporcionalismo” http://www.globaltriunity.net/espanhol/manifiesto/manifiesto.htm

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ARTICULO # 72 CAMBIANDO DE PARADIGMA. PARTE I LA COSMOVISIÒN

Estamos tan pendientes de subsistir, de hacerle frente al día a día con sus afanes, que pocas veces nos detenemos a cuestionar los valores y practicas dominantes de la sociedad en que vivimos, los damos por sentados como si fueran naturales. No importa si esos valores promueven la discriminación, la exclusión, el egoísmo, la competencia, el machismo, el sexismo, la homofobia y otras tantas patologías sociales que tienen su origen en un paradigma caduco que sigue afectando nuestra cosmovisión.

Después de tres meses de silencio, reflexión y dedicación exclusiva a la lectura, regreso para exponer lo que he venido buscando desde que tengo uso de razón. No sabia donde estaba, solo sabia que la lectura transformadora me podía mostrar el camino, el mismo que muchos otros han encontrado para ver la luz y empezar su viaje hacia la trascendencia.

Dicho viaje comienza dándonos cuenta que “El ser humano es parte del todo que llamamos ‘Universo’, una parte limitada en tiempo y espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto -una suerte de ilusión óptica de su conciencia-. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto por unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al ampliar nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivas y a la totalidad de la naturaleza en toda su belleza. Nadie es capaz de lograr esto por completo, pero esforzarse por lograrlo es en sí mismo parte de la liberación y la base de la seguridad interior.”[1]

Pero lo anterior, lo podemos comprender mejor si nos preguntamos por algo fundamental: ¿Qué es una COSMOVISIÒN?

De acuerdo con Pepón Jover “es el conjunto de opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del mundo que tiene una persona, época o cultura, a partir del cual interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente. Una cosmovisión define nociones comunes que se aplican a todos los campos de la vida, desde la política, la economía o la ciencia hasta la religión, la moral o la filosofía.” [2]

El sentido predominante del “yo”, la identidad personal, el “yo soy”, viene directamente definido por la cosmovisión que una sociedad posee sobre la vida y la realidad. Si esta visión se transforma, el sentido del “yo” también lo hace, por lo tanto, la conciencia de sus individuos.

Como consecuencia lógica, la cosmovisión de una civilización afecta a todos sus valores, prioridades, normas sociales, leyes, teorías científicas, etc., de tal manera que termina por afectar el comportamiento de los individuos, termina por moldear sus conciencias.

Es así que una cosmovisión afecta a:

  • Lo que sus individuos entienden por la vida y la muerte.
  • Lo que sus individuos creen que son y no son.

  • Lo que sus individuos creen que es o no es real.
  • Lo que sus individuos creen que es normal o anormal.
  • Lo que sus individuos creen que es posible o imposible.
  • Lo que sus individuos creen que es verdadero o falso.
  • Lo que sus individuos creen que es justo o injusto.
  • Lo que sus individuos creen qué pueden o no pueden hacer.
  • Lo que sus individuos entienden por libertad.
  • Lo que sus individuos entienden de si mismos.
  • Lo que sus individuos piensan, sienten, dicen y hacen.

Por lo tanto, una cosmovisión condiciona todo lo que los individuos pueden llegar a pensar, sentir, decir y hacer a lo largo de sus vidas.

No es necesario decir que quien controla el conocimiento y la información que alimenta o podría transformar una cosmovisión, controla las conciencias de los individuos que están sumergidos en ella.

Parafraseando a Jacque Fresco “Se dé cuenta usted de ello o no, (…) (bajo la cosmovisión dominante en estos momentos) las personas son constantemente manipuladas a través de los medios de comunicación; las creencias más apreciadas por la gente son influenciadas por los libros, las películas, la televisión, la religión, los modelos a seguir y por el entorno en que viven y crecen. Hasta sus nociones del bien y del mal, junto con sus conceptos morales, son parte de su patrimonio cultural y sus experiencias de vida. Este método de control no requiere del uso de la fuerza física y es tan exitoso, que ni siquiera reconocemos o sentimos su manipulación.

“Los valores dominantes de cualquier sistema social, raramente provienen de la gente. Más bien, representan la opinión de grupos de control dominantes tales como la iglesia, la milicia, los bancos, las corporaciones, la elite dominante o cualquier combinación de ellos. Estas entidades determinan la agenda pública, los tribunales, los impuestos, etc. todos los cuales sirven a sus propios intereses y perpetúan la ilusión de que los valores sociales se determinan desde abajo hacia arriba. Adicionalmente, los gobiernos suprimen o dan explicaciones convincentes a las desviaciones o nuevos enfoques que podrían amenazarlos.”[3]

Despertar cuesta. Este es sólo el comienzo. Nos vemos la próxima semana con la segunda parte de esta serie dedicada al cambio de paradigma.


[1] Sabias palabras de Albert Einstein.

 

[2] Ésta y algunas de las ideas expuestas a continuación, las he tomado de “Choque de Paradigmas: Revolución de la Conciencia”. La cual es una presentación de Pepón Jover en el Congreso de “Ciencia y Espíritu” llevado a cabo en marzo de 2009 en la ciudad de Barcelona, España.

[3] Jacque Fresco “Diseñando el Futuro” 2007

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LA FORMACIÒN DE LA MENTALIDAD SUMISA

Fotografia: Vladdo / Julio de 2008
Fotografia: Vladdo / Julio de 2008

Se dice que los medios de comunicación son el cuarto poder; además del ejecutivo, el legislativo y el judicial. En un país como Colombia: ¿qué tan cierto será dicha afirmación? ¿No serán por el contrario los grandes medios unos apéndices del ejecutivo? ¿Son éstos realmente independientes, objetivos y éticos? ¿Contribuyen efectivamente con la formación política, social y ciudadana de los individuos?

Vicente Romano, -autor del libro que da nombre a éste articulo- señala acertadamente que la “fe en la información ha producido la impresión de que la prensa, la radio y la televisión son medios de información o comunicación; si se miden por su volumen de producción sirven sobre todo al reclamo publicitario y al entretenimiento. La prensa del corazón es más numerosa que la de información general (por eso no es raro que la revista TV y Novelas sea la mas leída en Colombia, por encima incluso de la revista SEMANA) y se utilizan primordialmente, no para reducir la ignorancia, sino para cubrir temporal y ficticiamente los déficit emocionales con la distracción para matar el tiempo”

Sería injusto incluir en una misma canasta a todos los medios de comunicación, por fortuna, existen los medios alternativos, quienes en una quijotesca labor tratan de resistir a los embates de las multinacionales mediáticas, las cuales acuden constantemente a la manipulación, “produciendo deliberadamente mensajes que no concuerdan con la realidad social” –como diría Romano- para crear opiniones en incautos espectadores que creen ingenuamente en la “loable” defensa del bien común por parte de dichos medios, cuando lo cierto es que sólo actúan en defensa de unos intereses particulares e incluso hasta de clase. Tan efectivos son esos mensajes que han logrado sumir a la mayoría de los colombianos en una especie de letargo e hipnosis colectiva en la que es difícil darse cuenta que somos victimas de la imposición de una realidad virtual y por ende vivimos de espaldas a la verdadera realidad.

En el siglo XXI entonces, los medios, los que otrora tumbaran gobiernos y fueran veedores de las practicas gubernamentales, ahora están al servicio de quienes detentan el poder económico, que son los mismos que en ultimas sustentan el poder político y se dan sus mañas para controlar también el poder del conocimiento. Es decir, el que tiene el oro hace las reglas y las impone; y el ignorante creyéndose culto, dócilmente las acepta.

Porque de sumisos es de lo que está lleno éste país; de personajes que sólo se nutren de las informaciones oficiales y que no acuden a otras fuentes para contrastar las mentiras que a diario salen de palacio, se conforman con repetir los mismos y manidos argumentos que no resisten la fuerza del análisis pero que finalmente terminan imponiéndose gracias al eco de los grandes medios.

¿Estamos entonces ante una sociedad sumisa? ¿Una sociedad que ha personificado la política y que en medio de su desespero ha depositado su suerte en las manos de un individuo que se cree el salvador? ¿Cuál ha sido la responsabilidad de los grandes medios en dicho fenómeno?

Lo cierto es que hay que estar atentos, mantener los ojos abiertos y no creer ciegamente en todo lo que nos bombardean a diario como supuesta información los grandes medios de comunicación, se debe acudir también a otras fuentes, se debe contrastar, sopesar, analizar; porque en un país tan complejo como el nuestro se corre el riesgo de emitir juicios basados en informaciones prefabricadas y con otras intenciones menos las de informar.

En fin, a toda costa se debe evitar tener una mentalidad sumisa.