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¿QUÉ SIGNIFICA PRACTICAR LA AFECTIVIDAD?

Acabo de hacer seis conferencias en Transmilenio, estoy contento porque es medio día, y ya llevo la mitad de la tarea. Por eso me siento motivado a compartir lo que escribí esta mañana.

La pregunta que amaneció en la superficie de mi conciencia fue:

¿Qué significa practicar la Afectividad?

Y esta fue la respuesta que me llegó.

Practicar la Afectividad quiere decir cultivar lo más conscientemente posible vínculos afectivos, porque cuando esto se hace, lo que se cosecha son los recursos vitales para supervivir, crecer y trascender: afecto, sabiduría y pan.

En mi entender, el primer vínculo afectivo que uno debe cultivar es con el dueño de toda esta película llamada Vida. El mismo que nos pone en escena cuando Él quiere y nos saca de esta obra cuando Él quiere.

Cada quien es libre de decidir si quiere construir un vínculo afectivo con Él; si quiere sentirlo, si quiere conocerlo, si quiere interactuar con Él.

En lo que a mí respecta, ya no puedo vivir sin este vínculo porque es el sostén de mi existencia, el combustible de mi vida.

Él me provee del afecto, la sabiduría y el pan necesarios para cultivar un vínculo afectivo con todo mi Ser, es decir, con mi espíritu, mi mente y mi cuerpo.

Esta comunión con Él, y la comunión conmigo mismo, es lo que le da estructura a mi vida, es lo que me pone a pensar, sentir y actuar de forma equilibrada y como tal, me convierte en un vínculo afectivo más nutritivo para los demás.

Este hecho me lleva a pensar en el sentido de mi vida.

¿Cuál será?

Andrez Paz // Psicología de la Vida

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LA AFECTIVIDAD HUMANA: MAS ALLÁ DE LA “INTELIGENCIA EMOCIONAL”

La Afectividad Humana: el libro fundacional de la Psicología Afectiva
La Afectividad Humana: el libro fundacional de la Psicología Afectiva

En 1983 el estudio de la inteligencia se partió en dos. El responsable de esta ruptura, o mejor de esta re-evolución fue Howard Gardner. En efecto, su libro “Estructuras de la Mente: la Teoría de las Inteligencias Múltiples” marcaría lo que -en palabras de mi maestro Miguel de Zubiria[1]– seria el fin de la tiranía de la INTELIGENCIA: racional, cognitiva, monárquica, única, lógica-verbal, académica y escolar. El tan cacareado CI.

No contento con propinarle un certero golpe a la inteligencia única, Gardner propuso la existencia de siete mentes o siete tipos de inteligencia, a saber:

  • Inteligencia Lingüística
  • Inteligencia Musical
  • Inteligencia Logicomatematica
  • Inteligencia Espacial
  • Inteligencia Cinestesicocorporal
  • Inteligencia Intrapersonal
  • Inteligencia Interpersonal[2]

Después de Gardner, llegaría otro gigante de la psicología a hacer su aporte en el desmantelamiento de la inteligencia única como paradigma dominante. Robert Stemberg amplía y profundiza la critica realizada por Gardner al Coeficiente Intelectual (CI). Los hechos y la profunda recopilación bibliográfica de innumerables estudios lo obligan a postular, en contra del CI, cuando menos tres inteligencias[3]:

  • Analítica
  • Creativa
  • Práctica

Sostiene el maestro De Zubiriaque “faltaba cerrar la crítica con una propuesta que superara la vieja idea “inteligencia”. Inválido conceptual y prácticamente el CI, corresponde a mi juicio y al de muchos, a Daniel Goleman el merito mayor: finaliza por siempre la tiranía de la “inteligencia” reduciendo a su justa y pequeña medida la vieja y hereditaria inteligencia general de Binet, Simon y Weschler. Pues como bien lo captó hace siglos el filólosofo alemán Hegel: “la mejor critica a un rio es construirle un puente”. El puente que propone Goleman lo desarrolla en su libro La Inteligencia Emocional. Este libro demuele al antiguo CI. Y no solo ello, también avanza un paso, un paso crucial sobre Gardner y Sternberg al proponer en lugar del CI la teoría de la inteligencia emocional como fundamento primario de la mente humana.”[4]

Como podrás ver, mi maestro De Zubiria reconoce claramente el aporte hecho por Gardner (inteligencias personales) Stemberg (inteligencia social) y Goleman (Inteligencia emocional) a la superación de una INTELIGENCIA monolítica, única, invariable y hereditaria. Sin embargo, argumenta el Maestro que no les correspondería a estos “gigantes” expedir el acta de defunción de este pseudoconcepto llamado INTELIGENCIA. Dicha labor estaba reservada para Steve Mithen.

Steve Mithen aventaja a sus tres predecesores. Ni Gardner, ni Stemberg, ni Goleman gestan una teoría biopsicosocial mental, a partir de la cual se pueda sostener el nuevo concepto de MENTE HUMANA.[5] Plantea De Zubiria que “seria mejor, a cambio de inteligencia proponer como eje a la mente: sus orígenes, arquitectura, génesis y funciones. No lo había pensado así, -dice- pero más peligroso que los mismos test de CI fue el pseudoconcepto “inteligencia” tan peligroso y contaminado que hasta me obliga a destacar entre comillas el sugestivo concepto de “inteligencia emocional” No en vano considera el Maestro que “este termino también debe eliminarse del vocabulario científico por idéntica razón”

Así las cosas, si resulta inválido el concepto de “inteligencia” más inválido aún es el de “inteligencia emocional”. La razón es que al ser reemplazado por el concepto de MENTE HUMANA[6], las emociones pasan a constituirse como una parte más de un sistema todavía más amplio: el SISTEMA AFECTIVO[7].

De modo que no obstante la euforia e ingenuidad con que muchos psicólogos y psicólogas siguen “dando lora” con el cuento de la “inteligencia emocional”, es necesario hablar con seriedad y claridad. Ya no podemos –ni debemos- seguir dando vueltas alrededor de lo mismo, digamos las cosas por su nombre, hablemos de AFECTIVIDAD HUMANA.

Hablar de Afectividad Humana es reconocer que las personas no sólo estamos en capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos. Además de nuestras emociones, como humanos nos mueven también sentimientos, actitudes, valores y principios. Hablar de “inteligencia emocional” es ser reduccionistas y es faltar a la evidencia cierta de la existencia de la Dimensión Afectiva humana. 

Pasar de la “inteligencia emocional” a la Afectividad Humana, es el aporte re-evolucionario de mi maestro Miguel De Zubiria Samper. Este Psicólogo y Pedagogo colombiano recoge las contribuciones teóricas de una línea directa que viene desde Gardner, pasa por Stenberg, Goleman, Mithen y es tan relevante que incluso bebe de la fuente directa de la Tercera Ola: Alvin Toffler.

Sin lugar a dudas, se trata de un descomunal aporte a la construcción de la Sociedad Formativa. Por esta razón, en la Escuela-Taller de Psicología Afectiva y Formación Afectiva se estudia, aplica y multiplica sus enseñanzas, por eso estoy trabajando arduamente, porque mi propósito es que esta Institución Formativa se convierta en el siguiente ladrillo en el levantamiento de ese edificio intelectual.

Gracias a la contribución teórica de los autores que te he presentado, es posible dar por muerto el pseudoconcepto de inteligencia. Todo lo que se le atribuya como tal, no son más que aptitudes de la Mente Humana, constituida por tres componentes: socioantropologico, biológico y psicológico, este último a su vez compuesto por un sistema cognitivo, expresivo y afectivo.

Después de décadas de estudio hemos descubierto lo fundamental. La AFECTIVIDAD es la dimensión más importante del Ser Humano. Ni el psicoanálisis, ni el conductismo, ni el análisis experimental del comportamiento, ni el cognitivismo, pudieron entender esta innegable realidad.

Nuestros afectos nos acompañan las 24 horas al día, nuestros pensamientos y nuestras acciones pasan primero por la dimensión afectiva. Eso lo sabían nuestros antepasados hace mucho tiempo, ¿en qué momento desviamos el rumbo?

Por todo lo anterior, no olvides que en adelante no debes decir “inteligencia emocional” sino, Afectividad Humana.

¿Queda claro?

Si no es así, no te preocupes que de aquí en adelante me daré a la tarea de explicártelo minuciosamente.

Una ultima cosa,

Al quedar demostrada la invalidez del concepto “inteligencia emocional”, (salvo que tu me ARGUMENTES lo contrario) igual suerte ocurre con el resto de “inteligencias” y todos sus “instrumentos para medirla”: cognitiva, creativa, social, financiera, práctica, comercial, organizacional, ecológica, exitosa y otras tantas que ni siquiera vale la pena enumerar.


[1] Miguel De Zubiria Samper “El mito de la inteligencia y los peligros del cociente intelectual CI”. Bogotá, 2006

[2] Howard Gardner “Estructuras de la Mente: la teoría de las inteligencias múltiples” México. Fondo de Cultura Económica. Segunda edición 1994.

[3] Ob cit. De Zubiria Samper. Pag 27

[4] Ibid. Pag 28

[5] Ibid. Pag 29

[6] La cual puede ser explicada desde sus tres constituyentes: Biología (Neurología, Filogenia y Bioquímica) Psicología (Sistema Afectivo, Sistema Cognitivo, Sistema Expresivo) Socioantropologia (Axiología, Ideología y Praxeologia)

[7] El Sistema Afectivo es parte del componente psicológico de la Mente Humana, comparte lugar con el Sistema Cognitivo y el Sistema Expresivo.

[8] Si quieres profundizar en el tema te recomiendo los siguientes libros de Miguel de Zubiria Samper: “La Afectividad Humana” y “Psicología de la Felicidad” Ambos se consiguen en las librerías Panamericana o directamente en la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani.

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LA FORMACIÓN DE LA AFECTIVIDAD DESDE LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL


Alejandro De Zubiria[1], plantea una conversación imaginaria entre el Área de Formación de Valores (AFV) de una institución educativa y un Pedagogo Conceptual. En dicho dialogo presenta la manera como se forma la afectividad desde la Pedagogía Conceptual. En este texto conservaré la escencia del articulo original, a nivel personal y profesional me identifico con muchos de los postulados de este modelo pedagógico, pero también discrepo en algunos aspectos. Mis observaciones las podrás leer como notas de pie de página.

Área de Formación de Valores (AFV): Hasta la idea que se ha generalizado es que la pedagogía conceptual privilegia la dimensión cognitiva de los estudiantes. ¿Desde cuándo ha comenzado a trabajar en valores?

Pedagogo conceptual: En realidad, la pedagogía conceptual ha abordado la enseñanza de valores desde su inicio, primero comenzó por los sentimientos, luego siguió con las actitudes, y por ultimo, terminó con los valores. La dimensión afectiva adquiere especial importancia, al ver que muchos estudiantes con dificultades académicas no presentan problemas cognitivos sino afectivos. Comenzamos a indagar en las historias de estos niños y niñas y encontramos que generalmente vivian con un solo padre, y sin hermano: que pasaban mucho tiempo solos y que su red de apoyo era muy débil.[2]

AFV: pero los orientadores y docentes que trabajamos en formación de valores conocemos esta situación.

Pedagogo conceptual: la mayoría de los estudiantes que son atendidos por los orientadores tienen una situación afectiva difícil. Generalmente los colegios son conscientes del problema, pero no de su magnitud; no conocen cuántos de sus estudiantes tienen padres separados, cuántos son hijos únicos, cuántos han realizado un intento de suicidio, cuál es el número de niños que se sienten muy solos.[3]

AFV: En general, ¿qué muestran las investigaciones?

Pedagogo conceptual: el panorama afectivo de los niños es muy complicado debido a que en las últimas tres décadas ha aumentado significativamente el numero de niños que viven con uno de sus padres. Cerca del 30% de los estudiantes viven esta situación. Así, los niños pasan muy poco tiempo con uno de ellos, especialmente con el padre –un hombre que se separa por lo general, no vive con sus hijos y la mayoría termina viendo a sus hijos tres veces al año-. En cuanto a la madre, ella tiene que trabajar más de ocho horas diarias para aportar en todo o en parte al sostenimiento del hogar. En Colombia, aproximadamente el 30% de las familias está a cargo de una madre cabeza de hogar.

En el mundo, sabemos que el número de niños menores de 14 años con depresión se ha multiplicado por 20 con respecto a la última generación. Este es un fenómeno mundial del que no estamos escapando. Además, esta situación tiende a agravarse, pues NADIE[4] está formando a nuestros niños para que sean buenos amigos, compañeros, novios, esposos, etc…, pues quienes lo hacían (padres, abuelos, tios o primos) ya no existen en su escenario.

AFV: es evidente la importancia de aportar educativamente a la dimensión afectiva de nuestros estudiantes ¿Cómo lo hacen los colegios que trabajan con pedagogía conceptual?

Pedagogo conceptual: hemos realizado tres grandes innovaciones que están teniendo muy buenos resultados en los colegios. Primero, hemos diseñado un currículo centrado en competencias afectivas. Segundo, hemos creado una asignatura para desarrollar inteligencia emocional. Tercero, unificamos el estilo de autoridad de los docentes.[5]

AFV: ¿Cuál es la diferencia entre un currículo centrado en valores, como los nuestros, y uno en competencias afectivas?

Pedagogo conceptual: Miremos un ejemplo de un logro en valores y otro en competencias:

Que el estudiante asuma la actitud de solidaridad.

Que el estudiante aprenda a establecer relaciones de reciprocidad, basándose en su conocimiento de las reglas de interacción entre los grupos de pares, y que se esfuerce por ayudar a los otros.

La diferencia es enorme: formar una persona competente afectivamente no es sólo lograr que asuma una actitud –la solidaridad en nuestro ejemplo-, sino también debe saber como actuar. En suma, comprehender en qué consiste la solidaridad, reconocer una actitud solidaria en los otros y actuar asertivamente.

AFV: ¿Lo anterior quiere decir que tenemos que enseñar nuevas cosas a nuestros estudiantes?

Pedagogo Conceptual: por supuesto, imagine a un estudiante que considera que es muy importante ayudar a sus compañeros, pero desconoce todo acerca del funcionamiento de los grupos de pares, usted no llamaría a este estudiante competente. Ahora imagine a un estudiante que sepa todo sobre la forma como interactúa un grupo de pares, pero no considera importante ser reciproco en sus interacciones, tampoco lo llamará competente. Ahora imagine un estudiante que sabe mucho sobre el funcionamiento de los grupos de pares y, además, siente la necesidad de establecer vínculos de mutua ayuda, pero no sabe cómo actuar recíprocamente, tampoco lo denominará competente. Las tres dimensiones se necesitan: el querer, el saber (sobre el contexto) y el saber actuar.

Actualmente para el diseño de los currículos de formación de valores no se tienen en cuenta las teorías derivadas de los estudios psicológicos y sociológicos; tampoco es objeto de enseñanza el actuar competentemente. Los programas se centran primordialmente en el querer.[6]

AFV: Pero no todos los profesores poseen ese conocimiento sobre el saber y el saber hacer, entonces ¿cómo podrían formar personas competentes afectivamente?

Pedagogo conceptual: La formación de actitudes y valores es una tarea que requiere mucha preparación. No cualquier profesional puede enseñar matemáticas, química o física, solamente quienes se han preparado para ello; igualmente, debe ocurrir con la formación de las competencias afectivas. Lo ideal es incorporar al currículo una asignatura con el propósito específico de la enseñanza de competencias afectivas, y encomendar su desarrollo a especialistas en el área.[7]

AFV: ¿Cuál es el “peso” que debería tener esta área?

Pedagogo conceptual: Si el tiempo destinado a trabajar el área se determinara según el “peso” que tiene para la vida de un individuo las relaciones interpersonales –ser buenos amigos, compañeros, novios, esposos, hijos, trabajadores, lideres, vecinos,….- y el “peso” de los dominios cognitivos, es evidente que gran parte del éxito de un individuo depende de un desenvolvimiento apropiado en el ámbito familiar, social y laboral, pero, paradójicamente, en las escuelas más del 90% del tiempo se destina a las competencias académicas: casi la totalidad de las asignaturas están orientadas a la formación cognitiva del estudiante.

AFV: usted ha mencionado la importancia de enseñar a ser amigo, compañero, hijo, etc, pero no ha mencionado actitudes como ser solidario, ser responsable, honesto.

Pedagogo conceptual: Es una muy buena observación. En este aspecto nos diferenciamos de otras propuestas pedagógicas, en cuanto esperamos que nuestros estudiantes, además de poseer estas actitudes, puedan asumir los roles afectivos que les corresponderán en la vida y que lo hagan competentemente.

La primera revolución en la formación de valores y actitudes la hizo la escuela activa, al establecer que la principal función de la escuela debe ser formar actitudes para la vida. Entonces la educación se volcó a formar la autoestima, la solidaridad, el respeto, la autonomía…, casi todo el conjunto de actitudes a los que apuntamos hoy. Desde entonces, no se han realizado avances muy significativos.

Promover las competencias afectivas, pensamos, será la revolución más importante de educación en los próximos 10 años. Sin desconocer la importancia de los debates en torno a la enseñanza de las ciencias, las matemáticas, la lecto-escritura, actualmente la urgencia es garantizar la vida afectiva de nuestros niños y niñas, que están viviendo un proceso nunca antes visto en la historia de nuestra especie: la disolución de las familias. Ninguno de nosotros estaba preparado para este fenómeno, por ello todavía tenemos un sistema educativo diseñado para un escenario en el que los niños tienen abuelos, tios y amigos y, en consecuencia, la escuela se puede dedicar con exclusividad a la enseñanza de las ciencias, las artes y la técnica. No obstante, esa escuela debe cambiar y dar respuesta a un problema de una magnitud no imaginada por los educadores.´

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Completamente de acuerdo con Alejandro!!!! Ese es el punto clave. La escuela debe cambiar, y más que cambiar, EVOLUCIONAR. Para ello se deberán tener en cuenta los más recientes hallazgos en el estudio de la Mente Humana. Personalmente, me imagino esa “nueva escuela” como Centros de Formación Humana. Donde a los niños y niñas se les desarrolle su mente integralmente, es decir, afectiva, cognitiva y expresivamente (sus talentos). Así mismo, serán un sistema donde no entra solo el niño sino, la familia completa. También me lo imagino pequeños, grupos máximo de 150 familias, atendiendo los hallazgos de Robín Dunbar. Y para no limitar el acceso, no dependerá de costosas “pensiones” que paguen las familias (quienes pagaran acorde a su capacidad, y de ser posible con servicios) estos Centros serán financiados por las empresas altruistas. (Sobre esto te contaré con más detalle en próximos artículos)



[1] De Zubiría Ragó, Alejandro “Pedagogía Conceptual” en “Enfoques Pedagógicos y Didácticas Contemporáneas” bajo la dirección conceptual de Miguel De Zubiria Samper. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2004.

[2] Me parece que esas causas son lógicas y se repiten una y otra vez. Sin embargo, me asalta una duda, ¿será que  las “dificultades academicas” se deben solo a esa realidad? ¿No será más bien que otra de las causas es la obsolescencia del sistema educativo industrial actual? A los muchachos nos le motiva el sistema. Por eso tampoco les interesa rendir. Nota de Andrés Granada

[3] Este es un diagnostico que debe realizar en su etapa inicial el equipo que haga parte de la Escuela de Formación Afectiva.  Se debe iniciar desde aquí. Nota de Andrés Granada.

[4] Esta es una de las razones por las que nace EL TALLER: CENTRO DE FORMACIÓN AFECTIVA. Es necesario asumir la formación afectiva como una causa, estamos atravesando por una verdadera crisis que requiere alternativas innovadores y con capacidad de multiplicarse a lo largo y ancho del país y de América Latina. Nota de Andrés Granada

[5] Dichas innovaciones representan un notable avance en la causa de la formación afectiva. Sin embargo, una verdadera transformación se logrará cuando re-evolucionemos el sistema educativo industrial vigente y dominante. Por otro lado, hoy sabemos, gracias entre otras cosas a Miguel De Zubiria, que la “inteligencia emocional” es un concepto superado y revaluado por la teoría de la afectividad humana. y por ultimo, la formación afectiva no debe ser responsabilidad únicamente de los docentes, aquí se hace necesario vincular a TODA la comunidad educativa. Por eso, desde el Taller: Centro de Formación Afectiva, proponemos la creación de Escuelas de Formación Afectiva al interior de las instituciones. Escuelas conformadas y lideradas por los docentes, padres y estudiantes. Cada uno formando afectivamente a sus respectivos pares.  Nota de Andrés Granada.

[6] Dichos currículos desconocen además la teoría de la naturaleza humana. Debe partirse incluso de la primatologia, la arqueología de la mente, la Psicologia afectiva.

[7] No estoy de acuerdo con esta postura. La formación afectiva no debe estar sólo a cargo de “profesionales” sino de personas expertas en el tema, que no necesariamente han pasado por una universidad. Sino que son personas. Ejemplos y modelos en lo que enseñan. Tampoco comparto la idea de que se incorpore una asignatura especifica a cargo de un “especialista”, eso seria seguir la lógica de pretender abordar los temas cruciales solo con una nueva asignatura, tal y como ocurre por ejemplo con la mal llamada cátedra de “educación sexual”. No, la afectividad, al menos en el sistema educativo industrial actual debe ser trabajada en equipos representativos de la comunidad educativa. (padres, docentes y estudiantes) quienes conformarían las Escuelas de Formación Afectiva. Dichos equipos deben ser formados y actualizados por instituciones externas como los Centros de Formación Afectiva. Nota de Andrés Granada.

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ARTICULO # 108 SOBRE LO QUE HE ESCRITO Y ESCRIBIRÉ

Mi verdadera formación la he obtenido de la lectura. Del sistema educativo industrial, incluyendo la Universidad, sólo obtuve un cartón que me acredita como psicólogo. Nada más. Soy un fervoroso cultor del conocimiento. No imagino la existencia sin un libro a mi alcance. Alguna vez escuché por ahí que la lectura es el único camino que conduce a la escritura. Y mi caso no podía ser la excepción. Efectivamente, el 3 de septiembre de 2007 incursioné por primera vez en la blogosfera y desde entonces, no he parado de cultivar éste espacio virtual.

Un blog, es el mejor testigo de la trayectoria de su autor. Cuando inicié este espacio, lo hice con reseñas y comentarios de los libros que iba leyendo; después, me atreví a opinar sobre la realidad sociopolítica colombiana. Luego, sin dejar de hacer lo anterior, empecé a darle forma al proyecto que hoy es mi brújula personal, existencial y profesional.

Inicialmente lo llamaba herramientas para la vida. Después, competencias para la vida. Cuando conocí la obra de Alvin Toffler su influencia no se hizo esperar y pasé a llamarlo competencias de tercera ola. Luego evolucionó y se convirtió en el Sistema de Formación para el Bien-Estar. Pero hasta ese punto aún no  había encontrado el enfoque definitivo.

Dicho enfoque lo encontré cuando me dedique a estudiar de lleno la obra de un maestro colombiano. Mismo que de haber nacido en tierras “gringas” indudablemente sería una estrella mundial. Un maestro que no tiene nada que envidiarles a personajes como Howard Gardner, Daniel Goleman, Martin Seligman y otras tantas luminarias, quienes han hecho importantes aportes a la Psicologia arropándose de paso con el prestigio de universidades consideradas como unos verdaderos templos del saber. ¿Quién es este ilustre colombiano? Miguel De Zubiria Samper. Por este gran hombre soy Psicologo, no por el titulo que me vendió la universidad.

Gracias al Maestro De Zubiria, descubrí el mundo de la Afectividad Humana. Desde ese momento, me entregué al estudio y puesta en practica de lo que el maestro llama la “Nueva Psicologia”. Esto era lo que estaba buscando y como dirían las abuelas: “el que busca, encuentra”. Dicho hallazgo me llevó a diseñar junto con mi amada- lo que hoy es una bella realidad: El Taller: Centro de Formación Afectiva.

Para eso me ha servido este Blog. Para encontrar el camino. Y ahora que ya sé la ruta, me dispongo a recorrerla. El itinerario es el siguiente:

Escribiré sobre la praxis. Daré cuenta de todos los proyectos y actos educativos que programe y lleve a cabo en el marco del trabajo en El Taller: conferencias, talleres, cursos, seminarios, diplomados de Afectividad Humana. También escribiré sobre los temas que se me presenten en mi ejercicio de orientación afectiva con personas, parejas y familias.

El Taller es una innovación conceptual. Lo desarrollamos para darle estructura al Centro de Formación Afectiva. Aunque a decir verdad, aún está en su etapa Beta. Sin embargo, luego de haber sentado las bases, será la práctica la que nos permitirá ajustar el modelo. Y es precisamente sobre esta innovación que escribiré. Mostraremos los conceptos propios del Taller, su filosofía artesana, sus principios, sus raíces, sus bases epistemológicas, los autores que lo nutren. En fin, la idea es dar a conocer el modelo para que pueda ser replicado en cualquier parte del mundo.

Este es un proyecto que está enmarcado en los principios del Informacionalismo, paradigma propuesto por el Sociólogo español Manuel Castells y ampliamente desarrollado en su trilogía “La Era de la Información”. En esta línea de escritura daré cuenta de las características de esa sociedad que se está configurando alrededor de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, lo mismo que de la forma como esta realidad inobjetable afecta y apalanca el trabajo de El Taller.

La Formación Afectiva es el producto del Taller. Por eso es importante escribir sobre la teoría de la afectividad humana. Para dar a conocer sus bases teóricas, sus conceptos y aplicaciones prácticas. No tengo ninguna duda de que la afectividad es el motor de la existencia. Es lo que nos mueve a hacer todo, lo que hacemos o dejamos de hacer. Por eso en esta línea escribiré sobre la vida misma, sobre nuestras cotidianidades como padres, hermanos, hijos, tíos, abuelos,  sobrinos, padrastros, hermanastros, esposos, parejas, novios, amantes, amigos, compañeros, trabajadores, emprendedores.

Escribiré sobre la naturaleza humana. El amor, el odio, los celos, la infidelidad, la felicidad, la alegría, la tristeza, la depresión, las emociones, los sentimientos, las actitudes, los valores, los principios. Te voy a hablar sobre el egoísmo, el nepotismo, el altruismo, la cooperación, la ayuda mutua.

Te hablaré sobre la Mente Humana. Su historia, su evolución, su funcionamiento. Nos preguntaremos por sus constituyentes biológico, psicológico y socioantropológico. Es decir, te contaré sobre la Biología de la Mente (Neurología, Filogenia y Bioquímica). La Psicologia de la Mente (sistemas afectivo, cognitivo y expresivo) la Socioantropologia de la Mente (Axiología, Ideología y Praxeologia)[1]

Al ser la afectividad el motor de la existencia, está presente en todas las esferas cotidianas. A diario vemos noticias que dan cuenta de nuestra vida afectiva. Muchas veces no tan agradables, reflejan más bien las consecuencias de no tener un adecuado desarrollo afectivo. Riñas callejeras, violencia intrafamiliar, maltrato infantil, homicidios cometidos por hombres dominados por sus celos enfermizos; suicidios. Es decir, aprovecharé las noticias coyunturales para llamar la atención sobre la necesidad de hacerle frente a estas deficiencias afectivas a punta de Formación Afectiva.

Esta es pues, la hoja de ruta de este viaje. La carta de navegación de una fascinante aventura que ahora emprendo justo antes de ingresar al club de los 30. Encontré el camino.

Ese camino se resume en mi propósito existencial:

Humanizar al hombre y Construir Bien-Estar.

Esto es lo que vas a encontrar en este Blog. Esto es parte de lo que te puedo ofrecer.

¿Te interesa?


[1] De Zubiria, Miguel “El Mito de la Inteligencia” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2006

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ARTICULO # 104 EL OFICIO DE SER PADRES

La crianza de un hijo implica dos tipos de tareas: las cotidianas y las cruciales. Las primeras se llevan a cabo de modo casi instintivo (cuidar, alimentar, vestir, asear, vigilar, etc). Las segundas requieren de un dominio especial. Mismo que la gran mayoría de quienes se embarcan en este oficio, difícilmente adquieren. Las tareas cruciales en la crianza de los hijos son formar y orientar, pero sobre todo, la tarea más importante de los padres es desarrollar afectivamente a sus hijos.

La Psicología Afectiva plantea que el desarrollo afectivo es lo central de la existencia humana.[1] De hecho, no hay nada más importante y determinante para la vida de una persona que desarrollarse afectivamente. Así lo han comprobado cientos de investigaciones en Salud Mental Positiva, los cuales han dado cuenta de que el desarrollo afectivo es la mayor causa de felicidad, lo mismo que las incompetencias afectivas causan la mayor infelicidad.

Desarrollarse afectivamente, significa adquirir competencias afectivas Intrapersonales (Autovalorar-se, Autoconocer-se y Autoadministrar-se); Interpersonales (Valorar al Otro, Conocer al Otro e Interactuar con el Otro -Destrezas Interpersonales-) y Sociogrupales. Competencias que se convierten en las herramientas necesarias y fundamentales  para interactuar de forma adecuada con la familia, los amigos, la pareja, el trabajo y consigo mismo.

Miguel De Zubiria[2] –experto en Psicologia Afectiva– plantea que los padres deberían ser los tutores principales del desarrollo afectivo de sus hijos. En nosotros como padres recae la mayor responsabilidad en este duro oficio de formar a las siguientes generaciones. Tarea que por lo visto, cada vez se ha vuelto más compleja y generación tras generación, los nuevos padres ejecutan de una forma inadecuada y sin el compromiso característico de nuestros antepasados.

A esto debe sumársele unas nuevas realidades: los niños crecen solos, carecen de tutores afectivos, los padres abandonan su hogar, ha aumentado el número de madres solteras, mismas que deben asumir ambos roles, incluyendo el de salir a trabajar, dejando a su prole al cuidado de terceros o en instituciones donde no se forma y escasamente se educa.

La conclusión es muy sencilla. “Es buen padre quien contribuye  con decisión a desarrollar afectivamente a sus hijos.”[3] No basta con ser un mero proveedor de recursos. Es necesario prepararlos para la vida real, dotarlos de herramientas que les permitan tener una mejor relación consigo mismo, con los demás y con la sociedad en general.

Por eso desarrollar afectivamente a los hijos, es la tarea crucial de los padres. Ese es nuestro verdadero oficio. Ni más, ni menos.


[1] De Zubiria, Miguel “Ser Mejores Padres I: Conozco el desarrollo afectivo de mis hijos” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2010.

[2] Ibid

[3] Ibid

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EL TRIPLE PROPÓSITO DE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Psicologia Afectiva se nutre y se robustece de la Psicologia Positiva y la Psicologia de la Felicidad. Trilogía que constituye el cuerpo teórico de la Salud Mental Positiva y ofrece las herramientas para la Formación Afectiva, la cual tiene un triple propósito:

  • Desarrollar en las personas las Competencias Afectivas Interpersonales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con otras personas, siguiendo con las Competencias Afectivas Intrapersonales requeridas para Autovalorarse, Autoconocerse y Autoadministrarse, y concluyendo con las Competencias Afectivas Sociogrupales requeridas para Valorar, Conocer e Interactuar con grupos informales, formales, pequeños, medianos, grandes, comunitarios y empresariales, de cualquier tipo que estos sean.[1]
  • Trabajar en la prevención de la violencia, el maltrato y en la promoción del autocuidado y el cuidado del otro.
  • Trabajar en aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales.

Cuando una persona recibe este tipo de Formación Afectiva tiene en sus manos poderosas herramientas para afrontar la vida. Si una sociedad le apunta a la formación afectiva de sus ciudadanos, muy seguramente los indicadores de violencia tenderán a reducirse drásticamente, repercutiendo en una mejor calidad de vida para todos.

TODOS, -sin excepción- debemos recibir formación afectiva, no importa la edad, no obstante, entre más temprano se empiece mucho mejor, mayor es el impacto. Ahí juega un papel fundamental la escuela, pero sobre todo, el hogar, la comunidad, los medios de comunicación y las organizaciones que estén interesadas en formar seres humanos que aprendan a amarse a si mismos, a los demás y a vivir en sociedad.

¿O acaso existe algo más importante que formar personas felices? ¿Personas que sepan interactuar consigo mismo y con los demás? ¿Personas que desarrollen competencias afectivas Intrapersonales e interpersonales? ¿Personas que sepan dirigir su existencia, gobernar su propia vida? ¿Personas que aprendan a ser mejores padres, hermanos, hijos, trabajadores, novios, esposos, compañeros, amigos, y sobre todo mejores ciudadanos?

No existe nada más importante que aprender a ser persona, que aprender a vivir en comunidad y en sociedad. Y como bien lo señala el maestro Miguel De Zubiria:

“Esa es la ilusión de las personas comprometidas de corazón con la Psicologia Afectiva, comprometidas en descifrar las formas de penetrar (sentir, conocer e interactuar) con otras mentes.”[2]

Comprometidas en aportar su grano de arena para humanizar al hombre, para hacer de nuestra sociedad, un mejor lugar donde vivir.


[1] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[2] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA, PSICOLOGIA AFECTIVA

RELEVANCIA Y PERTINENCIA DE LA PSICOLOGIA AFECTIVA

Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad enferma. No de otra forma se puede calificar a una sociedad en la que sus índices de violencia, -de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Medicina Legal- dan cuenta de 29.433 necropsias por muerte violenta durante el año 2009, representando un incremento de 2.475 muertes, equivalente a un 9.2% más en relación con el 2008.[1]

Ha sido tanta la sangre que se ha derramado en este país, que ya nos acostumbramos a la muerte. Nada más en el año 2009, murieron asesinadas 17.717 personas, 16.2% más que en 2008.[2] Es decir, en lugar de reducir, la cifra aumenta. Y si por los lados del homicidio “llueve”, las cifras relacionadas con el suicidio tampoco son muy halagadoras. De acuerdo con el citado informe de Medicina Legal, en el año 2009 se quitaron la vida 1.845 personas, 0.3% más que en 2008.

El homicidio, sea cual sea el móvil, representa una afrenta contra la humanidad. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro de forma dolosa. Y si esto ocurre con el asesinato, ¿qué se puede decir entonces del suicidio?

Es una pena que alguien se quite la vida. Pero es más lamentable reconocer que detrás de esa letal decisión, se esconde la posibilidad de que se habría podido evitar, porque las causas que llevaron a esa decisión, indudablemente tienen que ver con la dimensión afectiva.  Si es así, la formación afectiva habría sido determinante para contrarrestar esa medida. Formación Afectiva que hoy es posible llevar a cabo con los insumos teóricos y prácticos provenientes de la Psicología Afectiva.

Basta con revisar la “Posible Razón del Suicidio”. De acuerdo con Medicina Legal, se encontró que los conflictos amoro­sos, y la falta de motivación en varios niveles o áreas de ajuste de las mujeres y de los hombres, eran las probables causas para que se suicidaran las perso­nas. De hecho, esas 1.845 personas ha­brían decidido quitarse la vida por posibles problemas dentro de las relaciones de pareja o con su ex pareja, por desmotivación frente a circunstancias económi­cas o por la presencia de enfermedades tanto físicas como mentales[3].

1.845 personas ha­brían decidido quitarse la vida por posibles problemas dentro de las relaciones de pareja o con su ex pareja.

Esto hay que subrayarlo, la pareja es una de las más nutritivas fuentes de felicidad, pero paradójicamente, a su vez es una de las mayores fuentes de Infelicidad. Tanta, que las personas se suicidan cuando no son capaces de superar una separación. Ahora bien, ¿se quitan la vida por ello? ¿No será más bien que la raíz del suicidio está en la carencia de competencias afectivas Intrapersonales e Interpersonales que les permita afrontar la adversidad de una mejor manera? Está claro que desde la Psicología Afectiva, la respuesta está por los lados del segundo interrogante.

Cuando una persona no desarrolla autoestima, cuando no se quiere a si mismo; cuando es incapaz de iniciar, profundizar, desconflictuar y terminar vínculos afectivos; cuando carece de destrezas interpersonales (asertividad) cuando no le haya sentido a la vida, cuando no sabe motivarse y gobernar su propia existencia… es muy probable que termine suicidándose. No porque perdió a su pareja, o porque se ha quebrado económicamente, o porque a raíz de una accidente perdió alguna de sus capacidades. Al fin de cuentas, son adversidades que hacen parte de la vida misma, y las enfrentamos con nuestras competencias afectivas, mismas que infortunadamente no desarrollan quienes optan por tan fatal camino.

Y lo más triste es que son los jóvenes los que se están suicidando. Según Medicina Legal, jóvenes entre los 20 y los 30 años son los que más suicidios presentaron el año pasado. El registro dice que 427 se quitaron la vida por tener, generalmente, relaciones de pareja disfuncionales y dificultades en su situación económica.[4]

Lo dicho, el asunto es afectivo. Luego entonces se puede prevenir. ¿No es este un argumento contundente para demostrar la necesidad de formación afectiva? La gente se está matando!!! Las personas se están suicidando y muchos se preguntan ¿Por qué? Y buscan las causas en el mundo externo de los individuos, pero no, el problema esta adentro, porque si fuera externa la causa, ya todos nos habríamos quitado la vida. Insisto, hace falta con suma urgencia formación afectiva. Formación que nos enseñe a valorar la vida de los demás, pero sobre toda la vida propia. Formación que nos enseñe a construir buenas relaciones de pareja, que nos enseñe a procesar las naturales perdidas de la vida, que nos enseñe a afrontar las vicisitudes propias de la existencia.

Pero también necesitamos formación que nos enseñe a relacionarnos con los demás. A vivir en sociedad. Y en este punto, las cifras de Medicina Legal tampoco son nada alentadoras. Según esta entidad, en el año 2009, realizó 303.471 reconocimientos médicos por lesiones personales, con respecto al año 2008 se practicaron 11.315 peritaciones más que representan un incremento del 3.9%.[5] No obstante que seguramente no son reportados todos los casos, de por si la cifra ya es considerable e indicadora de la intolerancia con la que nos relacionamos con el otro. Nada más la violencia interpersonal (riña, atraco, etc) arrojo una cifra de 138.617 lesionados. La violencia intrafamiliar 93.859 y los delitos sexuales 21.612 casos.

Las anteriores cifras son indicadoras del alto precio que paga una sociedad que no forma afectivamente a sus ciudadanos. No basta con “educación emocional”, tampoco son suficientes las cátedras de ética y valores, ni las charlas de derechos humanos. Es necesario comprender la naturaleza del hombre y actuar en consecuencia. Es urgente la formación afectiva.

Por eso es tan relevante y pertinente la Psicologia Afectiva.


[1] Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[2] Ibid

[3] Valenzuela, Diana “Suicidio. Colombia, 2009” Centro de Referencia Nacional sobre Violencia – CRNV. División de Referencia de Información Pericial – DRIP Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

[4] Revista Semana “Los 20, edad fatal en Colombia” http://www.semana.com/noticias-nacion/20-edad-fatal-colombia/138463.aspx. Mayo 4 de 2010

[5] Roa Vargas, Ana “Algunas reflexiones sobre la relacione entre capital social y violencia interpersonal” Forensis 2009 “Datos para la vida” Volumen 11 – Numero 1 – Mayo 2010 http://medicinalegal.gov.co/index.php?option=com_wrapper&view=wrapper&Itemid=60

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA, PSICOLOGIA AFECTIVA

TEORÍA DE LA AFECTIVIDAD HUMANA

La Psicología de la Afectividad prácticamente fue marginada de los textos, las discusiones y las investigaciones de la psicología académica y profesional. La causa de esta tremenda omisión, estuvo en que la segunda mitad del siglo XX trajo la re-evolución cognitiva. De ella surgieron fructíferas interdisciplinas como la neuropsicología, la neurolingüística y la psicolingüística, cuyos conocimientos fértiles aportaron una mejor visión de la mente humana. Sin embargo, la re-evolución cognitiva parece llegar a su fin; en el ambiente académico varios indicios anticipan un nuevo paradigma para el siglo XXI.[1] Y ese paradigma es el imperio de la afectividad. La re-evolución afectiva.

Pero dicha re-evolución tiene sus antecedentes. Según Miguel De Zubiria, la re-evolución cognitiva venció la visión conductista que explicó el comportamiento humano con “leyes” obtenidas de la experimentación con ratas de laboratorio. La re-evolución cognitiva observó al ser humano de una nueva manera: como un ser dotado de mente, mientras echó al baúl la idea incorrecta de organismo sin mente. Autómatas cuya existencia la guiarían los reforzamientos (comida, agua, sexo… palmaditas en el hombro) y la evitación (los castigos).[2]

Los conductistas sobresimplificaron las leyes de la conducta por un capricho metodológico: se restringieron a estudiar ratas blancas mientras accionaban una palanca en la caja de Skinner, y se restringieron a observar condicionamientos en perros que escuchaban sonidos previos a la aparición del deseado alimento.[3]

Los cognitivistas dieron nacimiento a la nueva Psicologia del aprehendizaje en reemplazo de la vieja Psicologia del aprendizaje (clásico y operante); estimularon estudiar el pensamiento, y el aprehendizaje re-evolucionó la mirada sobre el hombre, sobre su manera peculiar de autoconfigurarse, asimilando conocimientos y afectos de otros seres de su misma cultura.[4]

Esta renovación pronto afecto a la educación y a la Psicologia educativa. Mutó en concebir al alumno clásico pasivo, que estudiaba solo por calificaciones, receptor de reforzadores y evitador de castigos, en un individuo que aprehende, un aprehendiz que asimila pensamientos y teorías, que razona, induce e hipotetiza, motivado desde adentro: un ser humano genuino.[5]

Sin lugar a dudas, la re-evolución cognitiva rindió sus frutos. Aunque olvido un “pequeño” detalle: el corazón del ser humano (su sentir, su dimensión afectiva); omitió que los niños y jóvenes son seres apasionados, entusiastas, con metas y anhelos, portadores de angustias, buscándole sentido a su vida, no sólo autómatas que inducen, deducen y formulan hipótesis. Olvidó que el intelecto sirve a las pasiones.[6] Ignoró que la afectividad es la dimensión primaria y más remota de la mente humana.

La Psicologia Afectiva se ocupa entonces de la afectividad humana. Ahora bien, ¿Qué es la afectividad humana?

De acuerdo con Miguel De Zubiria, la afectividad humana es valorar las realidades humanas. ¿Realidades humanas? Si, realidades, en plural. Las personas no habitamos una sola realidad, sino tres. Así lo sabemos desde que Karl Popper nos lo describiera en su teoría de los tres mundos. Veamos un poco más al respecto:

Además del mundo material, físico y biológico, común a todos los organismos vivos (Mundo-1), los humanos habitamos dos mundos adicionales: el Mundo-2 y el Mundo-3.

El Mundo-1 reúne las cosas y los seres vivientes, que regular, pero imprecisamente, se designa como la Realidad. La realidad con mayúscula, supuestamente la única y genuina realidad. Designación que el filosofo Popper considera miope y pobre, puesto que también son reales otros dos planos.[7]

Además de las cosas y los seres, otras “cosas” para los humanos son tan reales o más que ellas, entre ellas, ¡ellos mismos! Los sujetos, quienes arman el Mundo-2 de realidades subjetivas como los sentimientos, las angustias, los pensamientos, las palabras, configuran el segundo plano (tan real como cualquiera, o más) en donde vive la mayor parte del tiempo toda persona.[8]

El Mundo-3 agrupa las creencias y los valores creados por los homínidos. En particular, sus tres sistemas: el conocimiento (ciencia),  los valores estéticos (arte), y lo jurídico y ético (axiología).[9]

Tres mundos o tres realidades, dan lugar a tres afectividades: la afectividad práxica (Mundo-1). La afectividad psicológica (Mundo-2) y La afectividad cultural (Mundo-3). Juntas, constituyen la Afectividad Humana.

La afectividad práxica valora y opta ante las realidades objetivas (m1) (…) En los millones de años que nuestros antepasados recorrieron el mundo, siempre al borde de extinguirse en las dificilísimas llanuras africanas, dichas valoraciones fueron decisivas. Hoy algunos grupos por la muerte indiscriminada de ballenas, por el calentamiento global del planeta, por las horribles condiciones en que se depositan millones de pollos y gallinas en jaulas asfixiantes.[10]

Con respecto a la afectividad cultural (m3), dice De Zubiria que funciona cuando alguien decide escuchar una sonata para violín o alguna canción de rock, o asistirá un recital de poesía o estudiar una escultura, o también decide orientar su vida hacia la matemática, la física, la biología, la psicología, o la sociología que le encantan.[11] Es el amor por la cultura como tal y por los productos de la mente.

La afectividad psicológica valora y opta ante realidades subjetivas humanas (m2). Y según su objeto de aplicación, puede dividirse en Interpersonal, Intrapersonal y Sociogrupal.[12]

Como equivocadamente sugieren varios autores obnubilados por el éxito del tema “inteligencia emocional”, penetrar la escencia de otra persona, es mucho más que leer su estado emocional. La lectura emocional la logra hasta el más inexperto niño; no así la lectura sentimental, y menos la lectura actitudinal o la lectura valorativa profunda, que descifra el ser intimo del otro.[13]

El módulo interpersonal no solamente “lee” estados emocionales (por este error conceptual es que ha sido llamado equivocadamente INTELIGENCIA EMOCIONAL) sino que penetra la subjetividad del otro.[14] Es decir, dicho modulo permite dar cuenta –además de las emociones- de los sentimientos, las actitudes, los valores y los principios que movilizan al otro.

Pero para conocer un poco más de la forma como actúa este modulo interpersonal, veamos a continuación una descripción más detallada:

  1. Afectividad Interpersonal[15]

La afectividad interpersonal tiene por tarea comprehender a otros. Su expresión superior la constituye el talento interpersonal. Componen el modulo interpersonal: la unidad cognitiva (conocimiento interpersonal), la unidad afectiva (aprecio interpersonal) y la unidad ejecutiva (destrezas interpersonales)

1.1        Conocimiento Interpersonal[16]

Es construir una teoría del otro con base en la proposicionalización de sus afectos, sus creencias y sus roles. Teoría del otro con enorme beneficio práctico para quien la fabrica. Le permite explicar sus acciones y predecir como se comportará –el otro- en circunstancias futuras.

¿De dónde obtienen conocimiento interpersonal los seres humanos?

Según la Psicología Afectiva las fuentes privilegiadas de dicho conocimiento las crean tres operaciones psicológicas interpersonales:

  1. Escuchar
  2. Observar
  3. Deducir

Escuchar a la persona que dice de sí misma o preguntarle a otras personas cercanas. Observarla en varias situaciones y contextos e inferir sus afectos (qué quiere), sus creencias (qué cree) y sus roles (qué hace). En tercer término, con esos conocimientos deducir comportamientos de la persona que ratifiquen o invaliden mis conocimientos extraídos. Escuchar, observar y deducir conductas.[17]

1.2        Valorar a otro[18]

Después de elaborar una teoría del otro, el conocimiento debe atravesar la unidad afectiva interpersonal para que ella dictamine su veredicto, lo someta a sus preferencias y actitudes personales. Esta operación informa si cada característica descubierta en el otro conviene o perjudica. El conocimiento interpersonal sirve para decidir qué hacer. Si conviene mantener a alguien como compañero, o llevarlo a la categoría de amigo o a la categoría de amante, o socio, o novio o esposo. O si por el contrario, la amistad, el noviazgo, el matrimonio con esa persona no tiene caso; circunstancia cuando es mejor concluir la relación, antes de que en adelante cause mayores sacrificios.

Es menester subjetivizar cada conocimiento, valorarlo: aplicarle la operación afectiva valorar, que precisamente fabrica juicios de valor sobre cada característica del otro. El resultado me muestra sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Además, el resultado ocurre de cara a mi propia escala de valores y preferencias interpersonales, no a una cualquier escala, sino a la mía propia. En esencia, dicha valoración me indicará si debo invertir más, invertir menos, cancelar el nexo o esperar a ver como evoluciona la relación. Una gran ventaja. Conocer a otros me permite elegir los mejores amigos, socios, novias, amantes, esposa y evitar dolorosos sufrimientos.

1.3       Destrezas Interpersonales[19]

La operación afectiva optar no cierra el proceso, genera la motivación actuar, muchas veces por la ruta de la comunicación interpersonal. Pero, cómo comunicarle algo al otro, dudas, incertidumbres, anhelos, o deseos causa su previsible reacción, positiva como negativa; conviene planear bien QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO hacerlo. Planeación y ejecución que el lenguaje coloquial sintetiza en ser diestro interpersonalmente. De eso se trata, de dominar la pragmática comunicativa interpersonal cuyo mejor indicador es la asertividad –ser asertivo-. Es asertivo quien integra el qué, el cómo y el cuándo de modo FUNCIONAL. La asertividad define el súmmum de la competencia interpersonal, debemos enseñársela temprano a nuestros hijos y aprehendices, les resultará vital, ni más ni menos que para ser felices.

Psicología Afectiva subdivide la destreza interpersonal en cuatro competencias:

1.3.1          querer-saber- iniciar vínculos

1.3.2          querer-saber- profundizarlos

1.3.3          querer-saber- desconflictualizarlos

1.3.4          querer-saber- concluirlos

Note que a cualquier competencia le precede la expresión querer-saber la razón es que además del hacer mismo (expresividad) requiere una actitud favorable (afectividad) y a la vez contar con conocimiento (cognición) sobre los estándares que cada subcultura, grupo o persona acepta en tal condición. Colosal paquete de enseñanzas interpersonales –la asertividad- que antiguamente le enseñaban con paciencia y generosidad todos los parientes al niño hasta hacerlo un hombre o mujer. Hoy nadie lo enseña, ocupados los colegios por las matemáticas, la física, la química, las ciencias sociales, los idiomas y la gramática; y los padres y madres dedicados a suplir la existencia material de su crio. Nadie asume tamaña tarea.

2. Afectividad Intrapersonal[20]

La afectividad Intrapersonal moviliza los mecanismos de autocomprehensión. Es condición esencial de felicidad el talento Intrapersonal que orienta la propia existencia. La psicología afectiva tiene como argumentales que las personas felices se Autoconocen, se Autovaloran y se Autoadministran (dirigen su vida)

2.1        Autoconocimiento[21]

Con dificultad enorme se conoce a otra persona. ¿Qué podría decirse entonces de conocerse a sí mismo? ¿Cómo opera el autoconocimiento? Muy distinto a como maniobra el conocimiento de los objetos exteriores y comunes, descifra los afectos, las creencias y los roles de una subjetividad, ¡la suya propia!

De acuerdo con la Psicología Afectiva, al descifrar los afectos, creencias y los roles la autoconciencia posee tres operaciones privilegiadas:

  1. Escuchar a otros hablar acerca de él. Esta operación aprovecha el conocimiento de personas próximas quienes lo tratan de tiempo atrás (hermanos, amigos, amigas, padres, novia), quienes mediante las mismas operaciones pero interpersonales, logran una imagen fiel y fina suya, una Teoría.
  2. Inducir conocimiento Intrapersonal. En este caso el Sí mismo observa al YO y generaliza acerca de sus formas regulares de actuar. Observa al observador.
  3. Deducir conocimiento Intrapersonal. El Sí mismo toma de su extensa teoría personal cualquier conocimiento y deriva hipótesis. Este conocimiento puede contrastarlo contra lo que otros saben o contra las acciones reales del Yo.

Autoconocerse significa autoproposicionalizarse o crear proposiciones sobre sí mismo. ¿Qué son los propios estados internos a los que alude Goleman en su libro best seller La inteligencia emocional? En Psicología Afectiva, los estados internos son las creencias, los afectos y los roles de cada quien, los cuales configuran su Ser. Superan las emociones y los afectos e incluyen las creencias y los roles que desempeña. Descubrir –proposicionalizar o conceptuar- los afectos, creencias y roles propios resulta ser la tarea esencial del autoconocimiento o de la autoconciencia.

En síntesis ¿Qué conoce el autoconocimiento?:

  • Mis roles
  • Mis afectos
  • Mis creencias

2.2 Autovaloración[22]

Tanto la buena como la mala autoestima atañe al desempeño de alguien; resulta de sus actuaciones, más que de los elogios que recibe y las palmaditas en el hombro. He aquí el problema. El dispositivo autoestima promedia los DESEMPEÑOS más que los halagos recibidos. La autovaloración es un proceso con tres características:

  1. Promediador
  2. Basada en desempeños reales
  3. Siempre inconclusa

Autovalorarse resulta un proceso afectivo complejo, extenso, siempre inconcluso. Proceso afectivo que compara contra un parámetro (los otros) el propio desempeño real y juzga su valor. Complejo, pues valora actuaciones propias. Extenso, pues abarca todas las acciones de la persona. Inconcluso, pues cada nueva circunstancia lo hace funcionar, ya que la existencia humana es devenir y cambio.

2.3       Autoadministración[23]

La Autoadministración agrupa a los dispositivos que intervienen sobre el YO mientras se gestionan afectos, creencias y comportamientos: los tres “recursos” con los que los humanos viven su vida. Además funciona proactivamente. No solo inhibe acciones, o sentimientos, o creencias indeseables, sino que sobre todo conduce la propia vida hacia los destinos que el Sí mismo se traza, la dirige dotándola de sentido, de dirección.

La Autoadministración encausa al Yo en alguna dirección, la que elige el Si mismo, logra dominar al caballo, en lugar de que el caballo lo domine a él.

La Autoadministración es ejecutiva, práctica, operativa. Atañe al saber hacer, al saber práctico para dirigir y administrar nuestro caballo.

La Autoadministración tiene tres funciones:

  1. La función organizativa
  2. La función ejecutiva
  3. La función de monitoreo

La Autoadministración se vale de la operación afectiva motivar, la cual canaliza las energías psicológicas. Esta operación tiene dos sentidos: proactiva e inhibitoria. En el primer caso operan a su vez la automotivación o el estado de flujo.

Además de lo anterior, la Psicología Afectiva sostiene como tesis central la idea de que a una subjetividad la arman creencias, afectos y roles. Creencias relativas al mundo, la sociedad y los seres humanos incluido él mismo; sentimientos dirigidos al mundo, la sociedad y él mismo; y además de un conjunto de desempeños o roles sociales.[24]

La Psicología Afectiva denomina como instrumentos afectivos a las emociones, sentimientos, actitudes, valores y principios. Plantea que los seres humanos actúan bajo el influjo o guía de algunos de estos instrumentos. Desde el más elemental (emociones) hasta el más desarrollado (principios).

De acuerdo con la Psicología Afectiva, el desarrollo personal, afectivo y profesional, reside en el desarrollo psicológico Intrapersonal, Interpersonal y Sociogrupal.[25]

En fin, la re-evolución afectiva, en gestación, explicará los fines que rigen a cada ser humano, y por ende hará sugestivas propuestas respecto a cómo educar hombres y mujeres plenos afectivamente: apasionados, alegres y amorosos.[26]

Dicha re-evolución será liderada por la Psicología Afectiva, y respaldada por los hallazgos teóricos de la Psicologia Evolutiva, la Salud Mental Positiva (Psicologia Positiva y Psicologia de la Felicidad) la Teoría de la Mente y la Teoría de la Afectividad Humana.



[1] De Zubiria Samper, Miguel “ABC de Pedagogía Conceptual: las teorías de pedagogía conceptual” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2008

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] De Zubiria Samper, Miguel “Psicología del talento y la creatividad: como explorar, identificar y desarrollar el talento de TODOS los niños y jóvenes” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2006

[8] Ibid.

[9] Ibid

[10] Miguel De Zubiria Samper “La afectividad humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, cómo medirla con escalas y afectogramas” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2007

[11] Ibid.

[12] Ibid

[13] Ibid

[14] Ibid

[15] Ibid

[16] Ibid

[17] Ibid

[18] Ibid

[19] Ibid

[20] Ibid

[21] Ibid

[22] Ibid

[23] Ibid

[24] Ibid

[25] Ibid

[26] Ibid

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA, TEORIA DE LA MENTE

TEORÍA DE LA MENTE


Desde una perspectiva modular-evolucionista; sostiene esta teoría que la Mente Humana está compuesta por tres Macromódulos (psicológico, práxico y nocional)  y es el resultado de un larguísimo proceso evolutivo. “El primer Macromódulo –psicológico–  debió aparecer hace 35 millones de años, en respuesta original a la compleja vida social de los antropomorfos (orangutanes, gorilas y chimpancés). Entender mejor a los otros le permitió al macho acceder al poder de la banda y a la hembra convertirse en la mejor madre de todas. Ambos lo necesitaban con urgencia.”[1]

El segundo Macromódulo –práxico– debió aparecer hace dos millones de años, lo sugieren las evidencias de herramientas de piedra elaboradas con plena intención. La evolución del Macromódulo práxico arranca con el Homo Habilis.[2]

El tercer Macromódulo –nocional– es muy reciente, cuenta con sólo 50 mil años. Breve lapso cuando el pensamiento, el lenguaje, el arte y la religión producen el big bang cultural y psicológico humano del cual nacimos todos, la fecha definitiva del nacimiento de la especie humana.[3]

Lo anterior, nos permite deducir entonces que la dimensión afectiva de la mente es más antigua incluso que el mismo hombre. Se remonta a los antropomorfos. Quienes tuvieron que desarrollar el modulo Interpersonal de ese primer Macromódulo psicológico para poder “descifrar a los otros, sus intenciones y conductas”[4]

El Macromódulo psicológico, se especializa en <conocer>, <valorar> e <interactuar> con otras subjetividades o mentes. -Como vimos en líneas previas- arrancó su marcha 35 millones de años atrás en los monos antropomorfos, para quienes conocer a sus congéneres –su intención, deseo, motivación a cada instante- fue definitivo.[5]

La mente psicológica, o Macromódulo psicológico, procesa sujetos, sus ilusiones, anhelos, pensamientos, creencias, angustias, simpatías, antipatías. Es su materia prima. Aunque no sólo estos “objetos”, también procesa características similares de los grupos y ¡a ella misma! Por esta razón, al Macromódulo psicológico lo arman tres módulos:

  • El módulo psicológico INTERPERSONAL (procesa estados subjetivos de los otros)
  • El módulo psicológico GRUPAL (procesa estados subjetivos de grupos)
  • El módulo psicológico INTRAPERSONAL (procesa estados subjetivos del sí mismo).[6]

En orden evolutivo, el primer modulo psicológico en desarrollarse fue el Interpersonal, seguido por el Grupal y por último el Intrapersonal. “Todo tuvo su razón de ser. El módulo psicológico interpersonal valoró, descifro e interactuó con otras mentes como un asunto decisivo y fundamental en la adaptación de los homínidos. De este dependió ni más ni menos que el bienestar personal de su usuario.[7]

El modulo psicológico grupal realiza idénticas funciones, pero sobre grupos, en los cuales siempre están insertos los humanos, como las hormigas. Grupos tan variados, como la efímera agrupación que desaparece al sonar la campana del recreo, hasta la empresa en que laborará la persona durante toda su existencia como trabajador.[8]

Por ultimo, el modulo psicológico Intrapersonal conoce, valora y dirige al yo. Le permite auto-conocer-se, auto valorar-se y dirigir su existencia. El Autoconocimiento le dice quién es, de dónde viene, cuáles son sus intereses, metas, sueños: le da un plano preciso de si mismo. La Autovaloración aprecia sus fortalezas, sus puntos medios y sus áreas débiles, le confirma qué puede lograr y qué no. La Autoadministración, le indica cómo realizar sus anhelos.[9]

Y es justo aquí donde nace la teoría de la afectividad humana; en el estudio de la dimensión afectiva de la Mente. De eso se ocupa la Psicologia Afectiva.


[1] De Zubiria Samper, Miguel “Cómo funciona la Mente Humana: más allá de la Psicologia cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2009

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] Ibid

[9] Ibid

Publicado en AFECTIVIDAD HUMANA, PSICOLOGIA AFECTIVA, SALUD MENTAL POSITIVA

SALUD MENTAL POSITIVA

El concepto salud mental surge a mediados del siglo XX y se utiliza para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. La implantación del término ha ido paralela a la concepción integral del ser humano, entendida desde una perspectiva bio-psicosocial. La filosofía que “apadrina” su nacimiento pretende romper con el principio de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y, por tanto, auspiciar la vertiente positiva, es decir, la prevención y la promoción.[1]

Las organizaciones oficiales, como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental y las legislaciones de los diferentes países, que regulan las políticas y normativas en materia de salud, recogen la “ideología” positiva de: “prevención y promoción para todos en el año 2000”. Sin embargo, la realidad práctica, en el campo de la salud mental, se ajusta más a: “tratamiento, rehabilitación y algo de prevención, en los países occidentales, para todos en el año 2000”.[2]

La perspectiva negativa define la salud mental tomando como referencia la enfermedad. Su postulado básico es: ”salud igual a ausencia de enfermedad” y su objetivo fundamental es la curación. Esta perspectiva se corresponde fundamentalmente con el modelo clínico tradicional, responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales y refleja la realidad asistencial actual basada en la curación de las personas enfermas. Sin embargo, es un enfoque reduccionista que omite los aspectos positivos inherentes al concepto de salud mental.[3]

La perspectiva positiva intenta definir la salud mental a través de la salud. Su postulado básico es: “salud igual a algo más que ausencia de enfermedad” y, al menos sobre el papel, permite trabajar en la curación, la prevención y la promoción. En esta línea se definió la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948) cuando señaló que “la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalia”. De forma similar, la Federación Mundial para la Salud Mental, en 1962, la definió como “el mejor estado posible dentro de las condiciones existentes”.[4]

La perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo de la persona y, por tanto, defiende que hay que promover las cualidades del ser humano y facilitar su máximo desarrollo potencial (Belloch, Sandin y Ramos, 1995; Jahoda, 1958; Lluch, 1997a; Martí Tusquets y Murcia Grau, 1987, citados por Lluch, 1999).[5]

La Salud Mental Positiva representa un cambio de paradigma; una re-evolución. Significa pasar de una salud mental en la que predomina el modelo de enfermedad y la perspectiva negativa de la salud, a otra en la que se hace énfasis en la construcción de competencias, la prevención y la promoción de la salud afectiva.

Por décadas, la afectividad se localizó en la gaveta del desajuste psicológico, en el cajón psicopatológico de la psicología clínica y de la psiquiatría. Se la asoció con abulia, ansiedad, depresión, manía. El termino “afectividad” equivale a desorden, emociones intensas, sentimientos exacerbados, pasiones descontroladas.[6]

Tradicionalmente, la psicología se ha dedicado fundamentalmente a investigar, entender o explicar la disfunción, y los profesionales están formados para trabajar con la patología[7].

Durante muchos años la psicología se ha centrado exclusivamente en el estudio de la patología y la debilidad del ser humano, llegando a identificar y casi confundir psicología con psicopatología y psicoterapia. Este fenómeno ha dado lugar a un marco teórico de carácter patogénico que ha sesgado ampliamente el estudio de la mente humana. Así, la focalización exclusiva en lo negativo que ha dominado la psicología durante tanto tiempo, ha llevado a asumir un modelo de la existencia humana que ha olvidado e incluso negado las características positivas del ser humano (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006) y que ha contribuido a adoptar una visión pesimista de la naturaleza humana (Gilham y Seligman, 1999; citados por Vera Poseck, 2006).[8]

El modelo patogénico adoptado durante tantos años se ha mostrado incapaz de acercarse a la prevención del trastorno mental. Quizá la clave de este fracaso se encuentre en que la prevención siempre ha sido entendida desde los aspectos negativos y se ha centrado en evitar o eliminar las emociones negativas. De hecho, los mayores progresos en prevención han venido de perspectivas centradas en la construcción sistemática de competencias (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; citados por Vera Poseck, 2006). En este sentido, se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y parece existir suficiente evidencia empírica para afirmar que determinadas características positivas y fortalezas humanas, como el optimismo, la esperanza, la perseverancia o el valor, entre otras, actúan como barreras contra dichos trastornos.[9]

De forma histórica, la psicología ha concebido al ser humano como un sujeto pasivo, que reacciona ante los estímulos del ambiente. El foco de la psicología aplicada se ha centrado en curar el sufrimiento de los individuos y ha habido una explosión en la investigación de los trastornos mentales y los efectos negativos de estímulos estresores. Los profesionales tienen el cometido de tratar los trastornos mentales de los pacientes dentro de un marco patogénico en el que es crucial la reparación del daño. Sin embargo, la psicología no es sólo un brazo centrado en la enfermedad, es mucho más que eso. En los últimos años se han alzado voces que, retomando las ideas de la psicología humanista acerca de la necesidad del estudio de la “parte positiva” de la existencia humana, han aportado un sólido soporte empírico y científico a esta parte descuidada de la psicología.[10]

Y es esa parte descuidada de la psicología, la que recoge precisamente la Salud Mental Positiva. Paradigma que en sus bases teóricas y en su praxis, agrupa ramas de la Psicologia tales como:

  • La Psicologia Positiva
  • La Psicologia de la Felicidad
  • La Psicologia Afectiva.

Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología.[11]

Aspectos tales como el Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, la Felicidad, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo y las Fortalezas Personales, son el objeto de estudio de la Psicologia Positiva.

Martin Seligman portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas para que funcionen como amortiguador ante la adversidad, señala que el mensaje de la Psicología Positiva, es recordarnos que la psicología no sólo versa acerca de arreglar o mejorar lo que está mal, sino que también es acerca de encontrar las fortalezas y virtudes de las personas para lograr una mejor calidad de vida, un mayor bienestar.[12]

La Psicología Positiva parte de los siguientes interrogantes: ¿No sería lógico ocuparnos también de promover la salud más allá de la enfermedad? ¿Ayudar a las personas a tener una vida mejor y no sólo a tener una vida con menos problemas? ¿Estudiar a las personas que aseguran ser felices y saber cómo lo logran? ¿Aprender a saborear los momentos? ¿A experimentar una mayor cantidad de emociones y experiencias positivas? Y ¿Por qué no, a ser más felices?[13]

Psicología de la Felicidad

En la literatura psicológica son muy frecuentes los trabajos orientados a estudiar comportamientos negativos que conllevan malestar psicológico de las personas. La atención que han recibido, por ejemplo, la depresión, el estrés, la frustración, la angustia, la ansiedad, la desesperanza, el pánico, la violencia, la cólera, la agresión, los trastornos adictivos y psicóticos, entre otros, probablemente se deba a que constituyen problemas del comportamiento que requieren urgente intervención psicológica o psiquiátrica. No han tenido la misma suerte la dilucidación de fenómenos como la alegría, el entusiasmo, el optimismo, el amor, la simpatía, la solidaridad, la amistad, la risa y la felicidad que reflejan estados positivos del comportamiento. Algunos de estos hechos han constituido temas de la reflexión filosófica, y solo recientemente están atrayendo la atención de la investigación psicológica. Tal es el caso de LA FELICIDAD, que siempre ha tenido para hombres y mujeres singular valor entre las metas de sus vidas. La anhelan, la buscan, se esfuerzan por alcanzarla y a menudo la idealizan al punto que la perciben lejana y esquiva.”[14]

No obstante que la felicidad ha sido un tema antiguo tratado por la filosofía, solamente en décadas recientes ha sido tomado por la investigación psicológica. “La Base Mundial de Datos sobre Felicidad” con sede en Holanda, ha reportado que a partir de la década 1961-1970 los estudios sobre felicidad empiezan a tomar vigor, se publicaron en ese periodo 200 trabajos, entre 1971-1980 aparecen 811, y entre 1981-1990 se publicaron 1336 investigaciones. Actualmente se publica un extenso numero de artículos relacionados con la felicidad o bienestar subjetivo, habiéndose fundado en el año 2000, una revista especializada, el Journal of Happiness Studies. Las investigaciones están orientadas a analizar las relaciones entre felicidad y variables psicológicas, sean emocionales, de personalidad y cognitivas; sociales y económicas; demográficas, como genero, edad, estado conyugal; comparaciones etnológicas; investigaciones transculturales, consecuencias de la infelicidad sobre la salud mental y la vida de relación.[15]

La Psicologia de la Felicidad tiene por objeto de estudio, la búsqueda de respuestas a preguntas como: ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede definir? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué existe? ¿Qué función cumple en la psicología humana? ¿Cómo se siente ser feliz? ¿Por qué algunas personas son más felices que otras? ¿Cómo se puede identificar a una persona feliz? ¿Cómo hacen los investigadores para su estudio? ¿Qué personas son felices en realidad? ¿Tienen características especiales? ¿Qué tipo de ocupaciones eligen? ¿Qué tipo de vida social tienen? ¿Cómo es su vida familiar? ¿Están casados? ¿Tienen más dinero? ¿Son más exitosos? ¿Cuánta felicidad hay en nuestra sociedad, o en el resto del mundo? ¿Tiene la felicidad el mismo significado a través de diferentes culturas y naciones? ¿Cuáles son las causas reales de la felicidad? ¿Hay algún “secreto “para alcanzar la felicidad?[16] ¿A que grupo de actitudes humanas pertenece la felicidad? ¿Qué la diferencia de otras actitudes próximas como el bienestar, el amor o la autosatisfacción? ¿Existen tipos de felicidad?[17]

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de dar respuestas a todas estas inquietudes. Entre ellos sobresalen Michael Argyle, Mihalyi Csikszentmihalyi, Martin Seligman, David Niven y Miguel De Zubiria Samper.

El experto en Psicologia de la Felicidad, Michael Argyle nos advierte que “las fuentes de felicidad son los demás, el matrimonio, la familia, los amigos y otras relaciones sociales son fuentes fundamentales de felicidad”. Su conclusión resuena: ser feliz tiene que ver con los demás, ser feliz requiere encontrarse bien con las personas significativas y consigo mismo: bien con los otros, bien consigo mismo. ¡Ni más ni menos! Ser feliz requiere “engrasar” los vínculos con los padres, los hermanos, los compañeros, profesores, los grupos, la pareja, con los jefes y consigo mismo.[18]

El Psicologo Social David Niven reconfirma a Argyle cuando concluye que de 60 a 65% de la felicidad resulta de tener quienes lo quieran a uno y de tener a quienes querer.[19]

Con respecto a la felicidad, sostiene Miguel De Zubiria que:

  • La felicidad  la crea el balance psicológico interpersonal e Intrapersonal de cada quien.
  • El talento Interpersonal que funda y renueva los vínculos es condición esencial de felicidad.
  • El talento Intrapersonal que orienta la propia existencia es condición esencial de felicidad.
  • La felicidad es un componente esencial del bienestar humano
  • Satisfecha una necesidad animal hay bienestar biológico o placer, satisfecha una necesidad psicológica, hay satisfacción.
  • Satisfecha las demandas psicológicas principales hay felicidad, satisfechas las sociológicas, hay realización o trascendencia.
  • Hay cinco dominios principales de felicidad: familiar, interpersonal, intimo, subjetivo y laboral.[20]

Psicología Afectiva

Y es precisamente el maestro Miguel De Zubiria -sobre los hombros de esos gigantes que le precedieron- quien da el siguiente paso y sienta las bases teóricas de la Psicologia Afectiva.

De la Psicologia Positiva y de la Psicologia de la Felicidad, se nutre y se robustece la Psicologia Afectiva.

La razón es muy sencilla. Al ser la afectividad humana el objeto de estudio de la Psicologia Afectiva, ésta da cuenta de las Competencias Afectivas Intrapersonales (Autovaloración, Autoconocimiento y Autoadministración) e Interpersonales (Valoración del Otro, Conocimiento del Otro y Destrezas interpersonales)[21] que requiere desarrollar una persona interesada en obtener un mayor provecho de los aspectos positivos de la salud:

El Optimismo, la Resiliencia, los Estados de Fluidez, el Bien-Estar, la Creatividad, el Humor Positivo, las Fortalezas Personales y la Felicidad.

En otras palabras, una persona que no desarrolle estas competencias afectivas Intrapersonales, interpersonales y Sociogrupales no puede aspirar a tener una mejor calidad de vida, propia de quienes fortalecen esos aspectos positivos de la salud. Es decir, primero lo afectivo, y a partir de ahí, todo lo demás.


[1] Lluch Maria Teresa “Construcción de una escala para medir la salud mental positiva” Tesis Doctoral. Septiembre 1999.  https://soyandrespaz.files.wordpress.com/2010/06/tesis-construccion-de-una-escala-para-evaluar-la-salud-mental-positiva.pdf

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[7] Lluch Maria Teresa “Evaluacion empirica de un modelo conceptual de salud mental positiva” Salud Mental. Agosto 2002. Instituto Nacional de Psiquiatria. Mexico. Tesis Doctoral. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/582/58242505.pdf

[8] Vera Poseck, Beatriz “Psicologia Positiva: Una nueva forma de entender la Psicologia” Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(1), pp. 3-8 http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1279.pdf

[9] Ibid

[10] Ibid

[11] ¿Qué es la Psicologia Positiva? http://psicologia-positiva.com/2009/12/¿que-es-la-psicologia-positiva/

[12] Prada, Eliana Cecilia “Psicologia Positiva y Emociones Positivas” Septiembre de 2005. http://www.psicologia-positiva.com/Psicologiapos.pdf

[13] Ibid

[14] Alarcón, Reynaldo “Investigaciones sobre Psicologia de la Felicidad” 1er Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Psicologia. COLAEPSI 2007. Profesor emérito Universidad Nacional de San Marcos. http://www.colaepsi.psicologico.cl/tematicayponentes/REYNALDOALARCON.pdf

[15] Ibid

[16] Fordyce, Michael “Felicidad Humana: la nueva Psicologia de la Felicidad” http://www.gethappy.net/v101.htm

[17] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[18] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[19] Ibid.

[20] De Zubiria Samper, Miguel “Psicologia de la Felicidad: fundamentos de Psicologia Positiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007

[21] De Zubiria Samper, Miguel “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones, como medirla con escalas y afectogramas”. Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual. Bogotá, 2007