ANDREZ PAZ, COLUMNAS DE OPINION SOCIOPOLITICA, COLUMNAS SEMANA

OBSERVANDO LA SOCIEDAD…

Hoy es 11 de enero de 2019, me siento a plasmar estas palabras para reafirmarme el compromiso de crear columnas de opinión inspirado en la portada de la Revista Semana. Creo que es un medio de comunicación que le mide el pulso al país y más allá de eso, es una herramienta pedagógica que le ayuda a uno a comprender la realidad sociopolítica de este macondiano pedazo de tierra en el que la realidad supera la fantasía.

Este es un proyecto intelectual para practicar el hábito de escribir, este nuevo año lo he empezado convencido plenamente del poder de la escritura para ayudarle a uno a conocerse a sí mismo. Intuyo que el Autoconocimiento no es un proceso solo personal, sino también, familiar y social. Hace mucha falta conocernos a nosotros mismos, como individuos, familia y sociedad.

Me parece que observando la Revista Semana se pueden reconocer nociones para reflexionar, palabras que nos pueden permitir hacer asociaciones reveladoras. En cada portada se pueden ver realidades que están conectadas entre sí; y cada una de esas realidades las podemos conectar con nuestra propia realidad personal y familiar.

La Revista Semana es para mí un documento histórico, una especie de testigo de la época. Cada componente de la portada me permite hacer conexiones que luego puedo observar y aprender de ellas.

¿Qué veo en esta edición 1914?

El número me conecta con un fatal suceso de la historia reciente de la humanidad: la primera guerra mundial empezó en 1914. Hace apenas cuatro generaciones, los habitantes pasajeros de esta tierra se volcaron a una carnicería dantesca. Una guerra entre egos que dejó millones de muertos. ¿Podría el mundo volver a enfrascarse en una confrontación de esa magnitud? ¿Será que estamos adportas de una tercera guerra mundial? ¿Verá este siglo XXI una guerra? ¿Seguimos los humanos siendo tan estúpidos como ayer?

Hoy la confrontación corre por cuenta de la ideología política, se ven claramente dos posiciones: izquierda y derecha. ¿Cuál de las dos más demente? Desde la izquierda y la extrema izquierda se ataca a la derecha y la extrema derecha, y viceversa. Estas ideologías y quienes las profesan, se la pasan en conflicto, hay mucha crítica y poca autocritica, muchas idolatrías y mesianismos. Mucha ilegalidad, corrupción y nepotismo. América Latina es un hervidero, y los ojos de izquierdosos y derechosos están puestos sobre los movimientos de los colosos de la región: México y Brasil. La izquierda colombiana ve con esperanza lo que pueda pasar con Andrés Manuel López Obrador. Y la derecha Colombiana, cree que Jair Bolsonaro es una esperanza para evitar el avance del “socialismo” en la región.

Personalmente me siento más identificado con el Centro Político, aunque tengo mi corazón en la izquierda y escribo con la derecha. De López Obrador me gusta que escribe, que cultiva la palabra, es autor de más de 15 libros y célebre por su perseverancia para llegar a la presidencia de México. Bolsonaro me preocupa, me da la impresión que podría desatar una guerra en la región. No me gusta su discurso, ni mucho menos la manera como discrimina a las minorías, sus palabras son incendiarias y apela a la mentira y al odio. Peligroso, muy peligroso.

La bola de cristal de la Revista Semana trae unos personajes que me producen todo tipo de emociones y pensamientos. Me dan ganas de empezar por Trump, para algunos el Bolsonaro gringo. ¿Podría este Ego desatar una guerra mundial? Ese sí que es experto en mentiras, aunque la derecha dice que está obteniendo notables resultados en economía. Eso es lo que me gusta de este personaje, que es un mago para hacer dinero. ¿Pero a qué precio? Si es un presidente-empresario, no creo que vaya a armar un polvorín global, a no ser que tenga acciones en la macabra industria de la guerra. ¿Y qué tal que si? ¿Qué tal que esté considerando seriamente la posibilidad de invadir Venezuela con la excusa de derrocar a Maduro? ¿Qué tal que Uribe y Duque sean fichas suyas para meterse en Venezuela? Aunque es posible, me resisto a creer que esto sea así. Perdónenme la expresión, pero sería un “mierdero ni el hijueputa”.

Venezuela está en una encrucijada tremenda, ahora con esa nueva realidad de tener un gobierno paralelo, se abrió la caja de pandora, pareciera que si no se da un ataque externo, podría desatarse una confrontación interna con resultados impredecibles.

¿Y Santrich? Viene a mi mente una expresión: Chivo expiatorio. Toda una movida para poner en crisis el Acuerdo de Paz. ¿Se atreverá Duque a extraditarlo? ¿Cómo reaccionaría la Farc? ¿Por qué le incomoda tanto a Álvaro Uribe la Paz? Justamente hoy leí unas palabras que me pusieron a pensar en este hombre tan odiado e idolatrado por tantos colombianos que podrían llegar a matarse entre sí por las pasiones que este hombre despierta.

“La paz es el mayor enemigo del ego, de acuerdo con su interpretación de la realidad, la guerra es la garantía de su propia supervivencia. El ego se hace más fuerte en la lucha.” El ego de Uribe se hace fuerte en un escenario de guerra y se debilita en uno de paz. ¿Qué hacer entonces? Por mi mente viene rondando una idea que le comenté a mi concuñado Juan: “Hay que perdonar a Álvaro Uribe Vélez, no atacarlo sino perdonarlo, porque entre más lo ataquemos más fuerte se hace”.

Yo creo en los milagros, y espero que este año ocurra el milagro de que el joven presidente Iván Duque se emancipe de su mentor y pase a la historia como el presidente que fue capaz de mantener este barco a flote y no dejarlo caer en el abismo de la dictadura de la extrema derecha en lo que se podría convertir un “uribismo” desbordado y ebrio de poder. Quizá así Duque corra con una mejor suerte y no termine peor que Andrés Felipe Arias, que suma días en la cárcel por ser leal a su mentor.

Me queda Claudia López, según el pronóstico de la Revista Semana, será la próxima alcaldesa de Bogotá. Eso me gusta, lo confieso. Creo que Claudia López es un ejemplo de política de Centro. Y si ella llega a la Alcaldía de Bogotá, es un buen augurio para el futuro del país, que necesita construir una cultura política capaz de reconocer el aporte de todos, de la izquierda y de la derecha, como cuerpo social que somos, necesitamos del aporte de todos. Un gobierno de centro le apostaría a la paz y no a la guerra. Sería un gobierno de ciudadanos libres y conscientes.

Continuó observando la sociedad, a ver si encuentro elementos que me permitan conocerme a mismo y ver claridad en medio de tanta turbulencia sociopolítica. Pese a tanto ruido, soy optimista y creo vamos por buen camino, está emergiendo una nueva visión de la realidad; más centrada e incluyente.

#FelicidadIntelectual
#ColumnasSemana

 

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