Publicado en ANDREZ PAZ, COLUMNAS DE OPINION SOCIOPOLITICA, COLUMNAS SEMANA

¿GENOCIDIO?

¿Se está configurando un nuevo genocidio en Colombia? ¿Por qué están matando a los líderes sociales? ¿Quiénes están detrás de esos viles asesinatos? ¿Es este el precio de la paz? ¿La sociedad colombiana es una sociedad tan acostumbrada a la violencia que le está costando aceptar el cambio hacia una era de paz? ¿Qué podemos hacer?

Para quienes estamos interesados en la dinámica sociopolítica, lo que está ocurriendo con los líderes sociales en Colombia es realmente preocupante. No es posible estar de espaldas a esta realidad. Así como tampoco podemos estar de espaldas a nuestra realidad comunitaria, familiar y personal. Tarde o temprano nos llegan las consecuencias de eso que tanto ignoramos y tratamos con indiferencia.

Ya pasaron las elecciones presidenciales, ya terminó la distracción del mundial del fútbol, ahora nos enfrentamos a una dura realidad: están matando hombre y mujeres que luchan por el bienestar de sus comunidades. Hace muy bien la Revista Semana en preguntarse esta semana: ¿Quién los está matando? ¿Tú qué crees?

En la década de los 80 y los 90, justamente después de un fallido proceso de paz con las Farc, ocurrió un genocidio político en Colombia. En aquella tragedia, los líderes sociales de entonces eran los integrantes de la Unión Patriótica, un partido político que surgió como fruto de esas negociaciones y que fue masacrado de forma constante y sistemática, más de cinco mil hombres y mujeres fueron víctimas de esta locura colectiva. Esto lo sé porque lo investigué, de hecho fue la tesis de grado que escribí para graduarme como psicólogo en la Universidad Católica de Colombia.

Pero… ¿Qué es el genocidio? ¿Es esto lo que está ocurriendo con los líderes sociales?

Grosso modo, el genocidio es el exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, religión o política. Se le atribuye la invención del término a Raphael Lemkin quien consideraba que «el genocidio iba más allá de la eliminación física en masa, que a su juicio era un caso límite y excepcional; consistía, más bien, en una multiplicidad de acciones destinadas a destruir las bases de la supervivencia de un grupo en cuanto grupo. Era una síntesis de los diferentes actos de persecución y destrucción»

¿Es esto lo que está pasando con los líderes sociales?

Hay que reflexionarlo mucho, máxime por la presencia de un fenómeno que tiene un peso adicional a la lucha por la tierra, me refiero al negocio del narcotráfico. Ese que han explotado todos los actores del conflicto, ese que ha permeado toda la sociedad colombiana, ese que ha dado lugar a una cultura traqueta que es hasta bien recibida y celebrada en ciertas capas sociales.

Luego de todo proceso de paz llega un periodo de bandolerización que resulta ser un reajuste de fuerzas, creo que eso es lo que está pasando con los líderes sociales que están cayendo en medio de esa lucha. Por eso hoy más que nunca se hace necesario seguir trabajando en la construcción de una cultura de paz. Especialmente, en una cultura de paz al interior de las familias, pues el fenómeno del narcotráfico y las bandas criminales se alimenta de esta crisis familiar.

Que compleja es la realidad sociopolítica colombiana, y más compleja aun cuando tenemos una gran cantidad de personas que inconscientemente le dan más poder a esos actores violentos que se benefician del caos y del fracaso de los procesos de paz. Actores que se empeñan en mantenernos en un ambiente de confrontación. Actores que dividen la sociedad colombiana y se niegan a asumir su responsabilidad, prestos solamente a acusar y de espaldas a la realidad, inventando fantasmas para asustar y no encarar la situación. Mientras plasmo estas palabras no dejo de pensar que muy parecido ocurre con la vida familiar. Pero eso ya es harina de otra costal y cada quien tiene que asumir lo que le corresponde. Incluyendo quien escribe estas líneas.

Este es mi aporte de esta semana, me alegra que he seguido constante en este empeño, ya voy en la séptima columna, la meta es completar 52 y convertirlo en un libro de opinión sociopolítica que me permita comprender un poco más el país tan “loco” en el que vivimos.

#ColumnasdeOpinionSociopolitica

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Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR

RELATO 23. VASECTOMIA

El pasado 29 de junio entré a formar parte de un creciente grupo de hombres que toma una decisión crucial en su vida: hacerse la cirugía de vasectomía. A los 37 años opté por este camino para consagrarme a una obra familiar e intelectual.

Yo soy un hombre rico, quizá no materialmente, pero si afectiva e intelectualmente. Estoy plenamente convencido que la riqueza afectiva e intelectual atrae la riqueza material, solo es cuestión de tiempo y constancia en el camino elegido.

Elegí el camino de la construcción de familia, logré superar una honda crisis que me tuvo un buen tiempo alejado de la convivencia con mi núcleo familiar, e incluso, llegué a considerar la posibilidad de crear una nueva familia. No ha sido fácil sacar adelante este proyecto familiar que ya lleva 12 años. Por eso resulta tan importante para mi haber tomado esta decisión de practicarme la vasectomía, creo que es fundamental para este viaje hacia el bienestar en el que ando embarcado.

Elegí también el camino de la construcción de una obra escrita. Tengo una creencia, quizá un poco esotérica, que me hace pensar que el hecho de no liberar mis espermatozoides contribuye con mi creatividad artística, creo que toda esa energía se puede destinar ya no a crear una vida sino una obra, este es el gran sueño intelectual de mi vida: escribir libros. Especialmente libros que me permitan conocerme, diseñarme y construirme. Creo fervorosamente en el infinito poder creador de la palabra. Palabra a palabra, seamos conscientes de ello o no, vamos construyendo nuestra vida. De esto ya no me cabe le menor duda, es un hecho para mí. En cada uno de los tres libros que he publicado doy cuenta de esto.

Vivimos una época de una profunda crisis de paternidad, mientras plasmo estas palabras tengo a mi lado a Dante, mi hijo menor quien justo en este instante me pregunta: ¿Cómo se llama lo que estas escribiendo, es un relato o un libro? No te alcanzas a imaginar la emoción que siento en este momento, esto para mí es un sueño cumplido y por eso me siento en la necesidad de dejar una huella de esta experiencia. A mí me hace muy feliz la paternidad, confieso que soy un completo aprendiz, lejos aún estoy de ser un papa ejemplar, pero la voluntad sigue aquí, acompañándome en esta tarea. Dante por ejemplo ha sido el ser que me ha mostrado el amor en acción. Eso que llamamos amor lo he podido sentir gracias a Dante, y también con Orianna la conexión es muy bonita, sin embargo, observando la interacción con mi hija, me he dado cuenta que tengo una tarea por hacer para conectarme mejor con la energía femenina.

La experiencia de la vasectomía me puso a reflexionar por ejemplo en el dolor de las mujeres. Escuchando a Luz Adriana su relato de los partos de Orianna y Dante, y el dolor que le causó el procedimiento de la pomeroy, no dejo de pensar que definitivamente los hombres la tenemos muy fácil. La vasectomía no duele para nada, es un procedimiento sumamente sencillo, toma apenas unos pocos minutos, es ambulatoria y el postoperatorio no tiene ninguna complicación.

Me alegra mucho haber podido dar los pasos para vivir esta experiencia, y más aún, haberlo podido hacer de la mano de Luz Adriana, quien me acompañó física y emocionalmente. Plasmo estas palabras el 11 de julio de 2018, feliz, muy feliz porque siento que va bien encaminada mi vida.

 

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TRABAJAR EN EQUIPO

Uno de los mayores retos de mi existencia es aprehender a trabajar en equipo. Esta habilidad es quizá uno de los mayores legados de nuestros antepasados ancestrales. Si los remotos cazadores y recolectores no hubiesen trabajado en equipo, no habrían sobrevivido y nosotros no existiríamos.

Plasmo estas palabras movido por emociones encontradas. Alegre porque estoy compartiendo la existencia con el amor de mi vida, es decir con Luz Adriana, Orianna y Dante, el equipo más importante de mi vida. Estoy muy feliz porque estamos viviendo una época de comunión, conectados y caminando juntos hacia un mismo destino. Este núcleo familiar es el motor de mis días.

Pero me embarga en este instante una profunda tristeza social. Hace unos minutos fue eliminada la Selección Colombia del Mundial de Rusia. Estuvimos muy cerca de dar el siguiente paso, nos quedamos en octavos luego de la gesta del gran Yerri Mina. Canté ese gol con todas las fuerzas de mi ser. Lo acepto, este tipo de dinámicas sociales también me mueven y aunque algunos piensen que es una cosa superflua, creo que se pueden aprender muchas lecciones de lo vivido con Colombia en el Mundial.

La portada de Semana para esta semana trae a tres figuras. Juan Fernando Quintero, Juan Guillermo Cuadrado y Yerri Mina. Los dos primeros, víctimas de la violencia paramilitar, se quedaron sin papá por culpa de este monstruo que nació con la anuencia del Estado. Mina es hijo de una tierra, el Cauca, en la que las inequidad y la persecución a los líderes sociales es alarmante y preocupante. Hace apenas unas horas por ejemplo, fue perpetrada una masacra en Argelia que dejo 7 muertos. Que lamentable. De modo que el futbol, por muy emocionante que sea, no nos puede alejar de la realidad. No es posible estar de espaldas a la realidad social colombiana.

De todas formas ha sido un tremendo bálsamo esta participación de Colombia en el Mundial, me ha permitido confirmar una vez más que el futbol es como la vida, requiere trabajo en equipo, no se puede depender de un solo jugador, así como no podemos depender de un solo vinculo.

Para el logro de nuestra metas necesitamos aprender a cooperar con el otro. Para que el trabajo en equipo de resultado es clave comprender la función de cada uno y dar lo mejor de sí. Entregarlo todo, como lo hicieron los jugadores de la Selección Colombia. Así pasa en la vida de pareja, en la vida familiar, en la vida social, que son todos como micro juegos de un gran juego: El Juego de la Vida.

Trabajar en equipo es la esencia del Juego de la Vida.

Pensemos por ejemplo en lo vital que es aprender a trabajar en equipo con nuestra pareja. Fundamental para nuestro equilibro afectivo y crecimiento en todas las áreas de nuestra existencia. O que decir de lo importante que es aprender a trabajar en equipo con nuestros hijos. Y no menos importante es aprender a trabajar en equipo con nuestros compañeros de trabajo y de emprendimientos.

Casualmente en este instante escucho una canción de fondo que me parece muy representativo del trabajo grupal. Dice Caifanes: “Afuera tu no existes solo adentro”. Hay que aprender a trabajar en equipo para poder ser parte de grupos productivos, para soñar con metas grandes, para crecer y trascender.

¿Por qué no soñar con que Colombia pueda ser alguna día campeón del mundo?

Yo sueño con viajar por el mundo con mi núcleo familiar, deseo trabajar en equipo con Luz Adriana, Orianna y Dante para que esto se haga realidad.

¿Cuáles son tus sueños?

Cualesquiera sean, nunca olvides que la clave está en aprender a trabajar en equipo.