Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

13. STORYTELLER

“Seamos prolíficos en elogios y carentes de adulación. El elogio autentico nace de la convicción del mérito, del talento, o de la virtud ajena que es reconocida por quien elogia.”

Luis Aníbal López

-77 Claves de Asertividad Comunicacional-

“La admiración por las cosas buenas de cada persona permite valorarlas, tener armónicas relaciones con ellas y aprender sus cualidades.”

Julio Ponce de León / Carlos Lemoine Amaya

-Como Manejar la Libertad-

“Luchas que pueden culminar en un triunfo (…) Ha pasado el tiempo de pensar y ha llegado el de hacer (…) Poco dinero, pero constante y suficiente para asegurar la supervivencia y los gastos básicos (…) Los problemas de la pareja no son graves, sino que es aquello que forma su entorno lo que tiene importancia y relevancia (problemas familiares, económicos, etc) (…)  Inteligencia y habilidad para transformar la propia vida, habla de talentos potenciales y habilidades creativas, predice una oleada de energía e intuición como motor para poner en marcha nuevas oportunidades (…) Oportunidad para una nueva vida si se consigue desprenderse de la anterior. El paso a una etapa completamente nueva.”  

Libro del Tarot

-Julia Querol-

Hace un año tuve unas sesiones de interacción terapéutica con Luis Roberto Hernández. Mis colegas de la Universidad Católica de Colombia lo conocen y saben el tipo de ser humano que es. Yo lo admiro mucho y siento por él una profunda gratitud. Gracias a sus generosas palabras y a su capacidad de conexión empática, logré encaminarme hacia mi máxima meta existencial: COMPARTIR LA VIDA CON MI NÚCLEO FAMILIAR.

Lo logramos Luis Roberto!!!, gracias. Gracias de verdad.

Que estas palabras compartidas en el Ágora de los tiempos ultramodernos, llamado redes sociales, queden como evidencia de tu calidad y de tus cualidades. Aprendí por ahí con otro colega nuestro, que la admiración de lo bueno y lo bello es una forma de manejar la libertad. Te admiro por lo que eres y por lo que esa mente brillante y prolífica ha producido. Sin duda que has sido una gran influencia para mí. Me conoces, hemos compartido escenarios de la vida y somos amantes de las palabras.

Miguel de Zubiria, quien ha sido mi mentor durante toda mi carrera como psicólogo, dice que el afecto es más determinante para la supervivencia que el alimento. Y yo le creo. Por eso hace un año empecé ese proceso con Luis Roberto, porque tenía como meta retornar a la vida familiar, sin duda alguna, la mayor fuente de afecto para mí.

Plasmo estas palabras el 26 de enero de 2018, hace dos años exactamente empezó a gestarse Tiempos de Paz, el primer libro que tuve la fortuna de crear; en aquellos días estaba atravesando por una dura prueba existencial, y experimentando la más dura soledad. Vivía en los Alcázares, compartía apartamento con Harold Franco, mi compañero y amigo de infancia en los tiempos del internado en la Escuela de Trabajo la Linda.    

Hoy es un día especial para mí porque celebro el inicio de mi camino como creador de libros, y es curioso que lo haga expresándole gratitud a Luis Roberto, otro creador de libros. Yo estoy convencido que el haber empezado este camino de creación me ayudó a lograr la reconexión con el núcleo familiar del cual soy parte.

Coincide esta celebración con el inicio de la segunda parte de la creación de este libro que he llamado DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR. Por eso me remonto al principio, al primer relato con el que empecé este intuitivo viaje. ¿Lo recuerdas?

Una madrugada de noviembre me desperté con unas palabras dando vueltas en mi mente:

“Será mejor que lo cuentes”, “Será mejor que lo cuentes”.

Lo primero que conté fue un reconocimiento de mi realidad material:

“Yo soy un hombre materialmente pobre, esta es mi realidad.”

Por eso me preguntaba:

¿QUÉ HACER PARA EVOLUCIONAR DE LA POBREZA HACIA EL BIENESTAR?

Con esta pregunta en mente continué caminando, tenía la intensión de escribir intensamente todos los días, levantándome a las cuatro de la mañana dizque para recibir la energía creadora de esa hora de la vida. Pero no ha sido así, pareciera ser que los libros tienen su propio ritmo, van surgiendo según como les plazca.

En lo que llevo de este viaje me hice consciente de otras dos riquezas. Primero de mi riqueza afectiva, representada en el hecho de estar viviendo con un grupo, con mi núcleo familiar. Eso hizo que superara esa dolorosa sensación de soledad que me acompañó durante el tiempo que estuve en el exilio afectivo. Por primera vez en mi vida, pude disfrutar de una navidad y fin de año en paz y cerca a los seres que más amo en mi vida: Luz Adriana, Orianna y Dante. ¿No es verdad que estar cerca a la familia que has cocreado es una gran riqueza afectiva?

La segunda riqueza de la que me hice consciente es la riqueza intelectual. Reflejada en el hecho de estar creando libros que me ayudan a conocerme y relacionarme. Me di cuenta que este es el propósito de estos libros, saber qué soy, quién soy, qué quiero y qué hago. Esta es una gran riqueza intelectual, ¿No crees? Además, es un puente para relacionarme con aquellos seres que por alguna u otra razón, entran en contacto con estas palabras y sienten curiosidad por conocer a quien está detrás de estas letras. Esto me encanta, que los libros que creo me lleven a conocer personas es para mí una gran fuente de alegría. Miguel lo sabe muy bien, cada nuevo vinculo es una fuente de felicidad. Más oxitocina, más serotonina, más dopamina, más endorfinas, es la recompensa del cerebro cuando constata que hemos logrado establecer una nueva conexión con otro ser humano. Ayer me quedó muy claro esto luego del encuentro con Rodolfo y Yuri, el vínculo es lo más importante. El vínculo en sí mismo, no como medio, sino como fin. Ser consciente de esto es una gran riqueza, ¿No crees?

Con estas dos grandes riquezas deseo atraer la riqueza material. Ya la estoy sintiendo, hoy tengo $9.600 pesos en mi billetera de Mario Bros, éste es todo mi capital material, pero no estoy pobre. Disfruto de esas dos grandes riquezas; la riqueza afectiva: representada en la cercanía con mi núcleo familiar y ese par de amigos (Rodolfo y Yuri) que son un inmenso tesoro para mí, además de muchos otros vínculos que tengo por ahí listos para ser cultivados; y la riqueza intelectual, de la cual me hice más consciente luego de escuchar a una mujer extraordinaria llamada  Eva que dijo:

“Las palabras son cosas”

¿POR QUÉ EVA SNIJDERS DIRÁ QUE LAS PALABRAS SON COSAS?

Si las palabras son cosas entonces es posible producir palabras reflexionando sobre la relación entre las cosas y las experiencias de la vida. Las experiencias propias y comunes, mutuamente influyentes.

Si las palabras son cosas las puedo conectar y compartirlas en forma de relatos. Con estos relatos practico el Storytelling y doy a conocer mi servicio.

¿Cuál es mi servicio?

¿Qué palabras puedo crear para compartir este servicio que estoy destinado a prestar?

Producir palabras es crear cosas.

Las cosas no son solo tangibles sino también intangibles.

Yo soy un creador de cosas intangibles que le sirven a las personas para descubrir el sentido de su vida.

La esencia es el sentido.

El elixir vital es el sentido, así lo aprendí de Antonio Núñez, el primer ser humano al que escuché hablar sobre Storytelling, me encanta su libro:

SERA MEJOR QUE LO CUENTES.

-Los relatos como herramientas de comunicación-

Eva, una Storyteller, me ayudó a ser consciente de una parte esencial de lo que soy:

Un Storyteller.

Aquella madrugada de noviembre, sin ser consciente de ello, me levanté a dar comienzo a mi camino como Storyteller.

Quizá, en esencia, eso es Luis Roberto, un narrador, que al igual que yo, estudió psicología para intentar comprender un poco los misterios de la naturaleza humana, y que también estudió filología para hallarle el sentido a las palabras, y que no contento con ello estudio también filosofía para preguntarse a lo mejor por la razón de nuestra existencia en este plano de la vida.

En fin, conjeturas para darle sentido a lo que vivo, me gusta mucho como ha quedado este relato, ahora que ya soy consciente de ser un Storyteller, pretendo tejer este libro partiendo de la reflexión de los trece primeros relatos. Y así hasta completar las seis partes de este libro, una cosa que me servirá para conocerme un poco más, pero más importante aún, para relacionarme con aquellos que se conecten con estas palabras.

Ahí nos vemos.

Abracadabra.

Publicado en ANDREZ PAZ, DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

12. SER CONSCIENTE

 

“Ahora mismo, practica el estar presente. Date cuenta cuando estés consciente de que te has salido del “presente”.”

-John Roger-

“El hombre quiere hacerse más consciente de lo que está haciendo, y asumir las riendas de su propia historia.”

Jesús Andrés Vela. S.J

“Individuo que se libera de su egoísmo instintivo para elevarse a lo divino. Iniciación.”

Arcano 12

-El Colgado-

“Ciertamente que la conciencia no es una entidad, sino el hecho vital en el hombre de volverse sobre sí mismo y reflejar de una manera consciente sus actitudes de vida en relación con la realidad (…) La conciencia supone un desdoblamiento sobre el yo “como en relación con el mundo de los otros yos o del mundo objetivo pero de una u otra manera humanizado”. Esto quiere decir que el campo directo de la conciencia son las actitudes propias como relacionales. Y que para la conciencia la realidad es lo histórico y lo humano.”  

Jesús Andrés Vela. S.J

Si uno quiere estar en paz pues tiene que elegir la paz cada día, cultivar la palabra paz hasta que se vuelva un hábito, es decir una acción para cada día.

Elegir, la clave está en elegir.

Yo elijo estar en paz porque creo que éste es el camino para Ser Consciente.

Ser consciente es estar en el presente.

¿Haciendo qué?

Muchas cosas, te sugiero ocho de ellas que yo mismo estoy practicando.

Crear para ser consciente.

Amar para ser consciente.

Soñar para ser consciente.

Trabajar para ser consciente.

Estudiar para ser consciente.

Jugar para ser consciente.

Filosofar para ser consciente.

Cazar y Recolectar para ser consciente.

Habituarse a crear, amar, soñar, trabajar, estudiar, jugar, filosofar, cazar y recolectar para ser consciente.

Cada vez que llevo a cabo alguna de estas actividades estoy en paz y consciente de lo que estoy haciendo con mi vida.

Observando esto que acabo de escribir me doy cuenta que en el fondo lo que deseo es no vivir en piloto automático, no quiero ser un ente movido solamente por sus mandatos biológicos y culturales; por lo que dicten los genes y los memes. De alguna manera creo que hay un margen de libertad para determinar uno mismo su camino, eso que llaman el libre albedrio lo entiendo así.

Entiendo ser consciente como mantenerse despierto a esta misteriosa experiencia del vivir. Y digo misteriosa porque al fin de cuentas es más lo que desconocemos que lo que sabemos. Sin embargo, lo poco que sabemos cómo humanidad, como cultura, nos puede ayudar en ese proceso que Carl Jung llamó “Individuación” y que muchos años después el gran filósofo José Antonio Marina llamaría “Personalidad Elegida”. Esto es, constituirse o configurarse como un Individuo en conexión consigo mismo y con su entorno; consciente de su papel en su historia personal, familiar, social.

Esta es pues, mi primera meta para este 2018: Ser Consciente. Intuyo que solo siendo consciente podré crecer y trascender, amén de supervivir. Por eso plasmo estas palabras, porque de alguna manera creo que la Palabra es como el código fuente con el cual nos programamos. En este instante pienso en el motivo por el cual comparto estas líneas, y me pregunto: ¿Será por satisfacer las necesidades de mi ego? Deseo creer que lo hago porque deseo encontrar individuos que se conecten con este relato y podamos conversar. Algo me dice que es en la conversación donde se da la construcción de lo que somos, no unos entes aislados, sino conectados.

Estoy por creer que esta es una de las razones por las cuales estudié psicología, para llevar a cabo este proceso de individuación, para descubrir mi identidad. No ha sido para nada fácil, pero siento que he llegado a un punto del Camino en el que experimento con apremio la necesidad de la conexión. Eso que creo ser, solo podrá crecer en conexión con los seres que hacen parte de mi vida y van apareciendo día a día.

En conclusión, necesitamos del otro para crear, amar, soñar, trabajar, estudiar, jugar, filosofar, cazar y recolectar.

La vida tiene sentido es en compañía.

Bueno, ahí nos vemos en el próximo paso, te recuerdo que son 78 de un viaje que he emprendido hacia el bienestar.

Hoy completamos la primera parte de este viaje.

Espero mantener el entusiasmo y seguir caminando.

Anhelo encontrarme en el Camino con otros seres que deseen también lo mismo:

Ser conscientes.

Creo que en la conciencia está la gran clave del bienestar.

 

Publicado en DE VIAJE HACIA EL BIENESTAR, LIBRO 8

10. JUGAR!!!

“La felicidad no es un estado que se pueda buscar directamente, sino una experiencia que acompaña a la acción, una actividad. No es haber jugado lo que nos proporciona satisfacción, sino estar jugando.”

-José Antonio Marina-

“No se trata del lugar que al juego corresponde entre las demás manifestaciones de la cultura, sino en qué grado la cultura misma ofrece un carácter de juego”

“Todo juego es, antes que nada, una actividad libre (…) El juego es libre, es libertad” 

Johan Huizinga

-Homo Ludens-

 “Juego…luego existo”

Darío Silva

 ¿QUÉ VAS A JUGAR PARA LOGRAR LO QUE DESEAS SER?

-Oye papi.

-Dime hijo.

-¿Cuál es tu juego preferido?

-Mmm, el Tarot.

Y Orianna dice:

-¿No es Mario Bros?

-A si, si, ese era mi juego preferido en la infancia, soy modelo 80 y crecí jugando Mario Bros en unas maquinitas que estaban ubicadas en una panadería del barrio Villa Santana, sector Intermedio, en la ciudad de Pereira. Recuerdo que funcionaba con monedas de $20 pesos que había que depositar cada tres minutos. Alrededor del jugador de turno se hacía toda una barra que animaba y descubría los trucos del juego.

Estoy haciendo memoria y recuerdo una niñez con mucho juego. Tengo en mente los cuatro años que viví en Villa Santana, entre los ocho y los doce años, me la pasaba más en la calle que en la casa, mi felicidad era estar callejeando, prefería eso a ser testigo de las constantes peleas en casa. En la calle, además de jugar Mario Bros en la panadería del “Sarco”, me gustaba jugar dominó, parqués y bingo con unos vecinos que todas las noches se reunían a jugar. También era muy aficionado a jugar 21, un juego de monedas con tres huecos que se abrían en la tierra, varias peleas tuve en ese juego.

Como todo niño, mi vida giraba en función del juego. Mientras plasmo estas líneas escucho de fondo la banda sonora de Mario Bros y siento que me transporto a aquellos años. De alguna manera, los permanentes conflictos en casa me dieron la libertad de buscar en el juego una vía de escape. Jugar y leer, especialmente las revistas que me atraparon en mi niñez: Kaliman, Águila Solitaria y Memin. Pienso en la infancia que ahora están viviendo mis hijos y me regocijo en constatar lo diferente que es el entorno en el que ahora ellos están creciendo. Quizá no con la libertad de callejear que yo tuve, pero si con más atención y cuidado. Toda una tribu en torno suyo.

Esa exagerada libertad que tuve en mi niñez me llevo a vivir una experiencia que yo mismo busqué, el internamiento en un centro de reeducación, allí, en la Escuela de Trabajo la Linda, en la ciudad de Manizales, viví de los 13 a los 16 años. Y jugué, jugué mucho. Todos los días hacíamos deporte, además de labores de mantenimiento, estudié y aprendí un oficio que nunca ejercí, la metalistería.

En la juventud, no recuerdo haber jugado tanto, pero si monté mucho en bicicleta, en la época de la universidad ese era mi medio de transporte, me encantaba andar por Bogotá en bicicleta, especialmente en mis tiempos de mensajero en la OPAN.

Y ahora en mi adultez, un amigo muy especial me conectó con un juego que me entretiene mucho y de paso me ayuda a conocerme y conducirme por los laberintos de la vida. Me refiero al enigmático Tarot.

Yo soy un jugador del Tarot de Marsella, me encanta ese juego de cartas, muy diferente al juego que practicaba mi padre, quien en su juventud fue un jugador de “fierro”, un juego de cartas con la baraja española que a su vez aprendió viendo jugar a su padre. “Fierrito” le decían a mi padre, quien también ha sido un avezado jugador de parqués, mi madre también disfruta mucho de este juego, legendarias son las batallas que ha tenido con mis sobrinos.

Jugar es una actividad que enriquece el espíritu, ¿Qué sería de la vida sin jugar? Muy aburrida.

Jugar produce bienestar, sin duda alguna, y más aún cuando se hace en compañía de quienes amamos, con la familia y los amigos. Yo por ejemplo tengo un par de maestros de juego que me muestran la importancia de compartirte con tus hijos en torno al juego, Dante y Orianna son muy creativos, yo soy más bien perezoso para jugar con ellos, por eso plasmo estas palabras para hacerme consciente de lo crucial que resulta jugar con mis hijos.

El viaje hacia el bienestar hay que hacerlo jugando, disfrutando de esos momentos mágicos que nos permiten experimentar la dicha de la existencia.

A lo mejor y resulte ser cierto eso que algunos dicen:

-Ándrez, la vida no es más que un gran juego en el que nunca perdemos, solo aprendemos.

¿Tú que crees?