Publicado en LIBRO

APREHENDER A VALORAR

Escribir

 

Son las 8:19 de la mañana. Escribo para empezar tranquilo el día.

Escribir es mi terapia.

Cuando escribo, descubro las lecciones que se esconden detrás de las experiencias de la vida.

En cada experiencia convertida en vivencia hay una lección.

Me he dado cuenta que en realidad lo que yo soy es un aprehendiz de la Vida.

Un aprehendiz al que le apasiona la palabra, porque creo que por medio de su expresión; escrita y hablada, puede uno descubrir la savia de la Vida, sus lecciones para crear una mejor vida.

Hoy amanecí sintiendo un pensamiento:

APREHENDER A VALORAR.

Como aprehendiz de la Vida, me urge aprehender a valorar.

Valorar el amor.

Valorar el trabajo.

Valorar las fuentes de amor.

Valorar las fuentes de trabajo.

¿Y por qué escribo esto?

Hombre pues porque estoy viviendo en carne propia los efectos de no saber valorar las riquezas que me ha enviado la vida.

Porque generosa ha sido la Vida conmigo, y por una extraña razón que apenas logro explicarme, esas riquezas me han sido retiradas, porque no las valoré.

Como quien dice: si no aprendes a las buenas, pues entonces ahora aprende a las malas.

Yo tenía una gran fuente de amor, tan nutritiva y enriquecedora que me dio la alegría de la paternidad, de una familia.

Pero no supe valorar ese presente de la Vida.

No lo aprecie como se lo merecía, no lo cuide.

Mi mente estuvo ausente.

Desconectada.

Más bien llena de fallos, lo que popularmente llamamos defectos.

Pero extraña es la forma  de actuar de la Vida en nuestras vidas.

Ahora me tiene aquí, aprendiendo la valiosa lección del valorar.

Compartiendo estas líneas con personas que están siguiendo esta historia de un ser humano que ha decidido consagrar su vida a la Psicología Afectiva, a la práctica de la Afectividad.

Y la primera practica afectiva, para mí, indudablemente es valorar.

Por eso, como ser humano, lo que más valoro es la familia que Dios me ha dado para crecer.

Mis hijos, su mamá, porque aunque hoy no somos pareja, ella me sigue ayudando a crecer.

Intento no lamentarme por su distancia, sino, valorar los pequeños momentos que compartimos alrededor de nuestros hijos.

Disfrutarlos.

Ahora estamos viviendo tiempos de paz.

Y estos tiempos de paz, presiento, dependen de mi trabajo, de valorar lo que hago, pero también de valorar lo que soy.

¿Y qué soy?

Yo soy yo y mis vínculos afectivos.

Por eso también quiero aprehender a valorar a mi familia de origen.

Mi padre y mi madre.

Mis hermanas.

Mis sobrinos.

Mis tías y tíos.

Mis primos y primas.

En todos ellos hay una gran riqueza, hay afecto y sabiduría.

La verdad es que no he sabido valorarlos.

Tampoco significa esto que me esté dando golpes de pecho, simplemente me parece importante reconocer la realidad, aceptarla para empezar a transformarla.

Transformar mi realidad, esa es la labor que ahora emprendo, por eso es tan importante para mí valorar lo que hago.

¿Y qué hago?

Anuncios
Publicado en LIBRO

CAMBIO DE RUMBO

 

NUEVO RUMBO

Mi vida acaba de tomar un rumbo inesperado.

¿Que pasó Andrez?

Te preguntarás…

Como diría Cancerbero, aunque no lo acepte, debo hallar ahora la manera de huir de la muerte.

Y justo en este instante, la vida me envía un mandato a través de mi colega Letty:

“Hola:

No dejes nunca de escribir

Gracias.

Que tengas un bello día.”

Suspiro profundo porque me sorprende la manera como actúa Dios en nuestras vidas.

Me saluda Letty Maribel Gonzalez Fúquene en este dia y no se imagina ella que me ha alegrado la vida.

Escribo estas líneas el 22 de diciembre, son las 7:54 de la mañana, el sol pega en mi espalda, estoy sentado en mi cama, escuchando a Green Valley diciendo:

“Abreme tu alma que yo quiero limpiarla bien”

“Las sombras vinieron a buscarte, no te escondas”

Llevo mas de una semana escondido, incomunicado, pensando que hacer y como responder a esta nueva movida de la Vida.

¿Que querrá la Vida de mi?

Siento miedo.

La verdad, escribo para poder disipar este temor y llenarme de valor para poder actuar con amor.

Miedo y amor, creo que estos son los afectos que se disputan el control de nuestro corazón.

Creo que el miedo es un invasor que viene de nuestra mente, y no lo hace solo, viene acompañado por una legión de dudas e inseguridades, que cuando atacan, neutralizan el accionar amoroso de nuestro corazón, nos bloquea, y cierra las puertas de nuestro espíritu que no puede expresar sus dones porque esta paralizado por el miedo.

Una silenciosa voz susurra a mi oído y me dice:

Andrez, el miedo es lo que no nos deja ser.

El miedo es lo que nos impide hacer.

Es extraño, pero mientras doy rienda suelta a estas líneas, en mi corazón empieza a bajar la tensión.

La verdad, escribir  es mi salvación.

Me tranquiliza y me muestra el camino hacia la evolución.

Me siento libre cuando escribo.

Me siento feliz.

Escribir es mi terapia.

Escribir es mi estrategia.

Escribir es mi vida.

Creo que escribir me permite comprender que el nuevo rumbo que ha tomado mi vida, lo puedo asumir como una oportunidad y no verlo como una amenaza.

Sin quererlo, ha terminado mi vinculación laboral con el Centro Educativo Amigoniano, pero al mismo tiempo, ha comenzado en forma mi proyecto laboral con la Fundación Internacional de Coaching Afectivo.

Salgo de la seguridad de un empleo  y de un sueldo fijo, al temor que produce depender sólo de si mismo,  sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, en esta oportunidad no estoy solo; formo parte de un equipo muy talentoso y creativo encabezado por mi maestro Miguel De Zubiria, padre de la Psicología Afectiva  y quien me considera  su discípulo # 1, razón por la cual me invitó a ser parte de este proyecto,  cuya finalidad es promover  la práctica de la Afectividad, como una manera de favorecer el desarrollo afectivo de los seres humanos.

De modo que ahora tengo la oportunidad de consagrarme de lleno a la práctica de la Psicología Afectiva, ya no solo a su estudio  sino a la aplicación en mi vida personal , afectiva y profesional de todas esas ideas  que me permiten definitivamente apostarle a la felicidad; propia y de quienes están a mi alrededor.

Como alguna vez me lo dijera mi maestro Miguel, ante este nuevo desafío existencial, o me hundo, o salgo al otro lado.

Espero poderte dar testimonio de que lo he logrado.

 

Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

PAPÁ SOLTERO

papa soltero

Yo no quería ser papá soltero pero me tocó.

Alguna vez pensé vivir esta experiencia pero después me arrepentí. Sin embargo, ya había dado el salto al vacio y desde entonces estoy tratando de salir de aquí.

No logré ser un papá casado con la madre de mis hijos.

Ella no volvió a confiar en mí y un día se decidió a no caminar más junto a mí.

Creo que hizo bien, porque al soltarme me permitió encontrarme a mi mismo y en la soledad de este abismo al que me lancé sin paracaídas, he podido reconocer mis luces y mis sombras, hacerme mas consciente de mis cualidades y mis defectos.

Mis cualidades me tienen bien laboralmente, en cambio mis defectos, mal afectivamente.

Gracias a mis cualidades hoy soy un hombre independiente.

Gracias a mi trabajo puedo sustentarme y contribuir con el sustento de mis  hijos.

Dependo solo de mi responsabilidad para mantener mis proyectos laborales y trabajar por su crecimiento.

Eso me hace sentir feliz, porque depender de si mismo para sustentarse y cumplir con la responsabilidad de sustentar a tus hijos, es una fuente de satisfacción.

En carne propia he podido comprobar que cuando uno trabaja  en lo que le gusta, lo hace bien y lo disfruta, por lo tanto experimenta bienestar.

Pero también en carne propia he podido experimentar los devastadores efectos de los defectos en mi vida afectiva.

Esta es mi realidad.

Hoy vivo una vida agridulce.

Dulce por el sentido de vida que me brinda mi trabajo.

Agria porque estoy privado de las dos fuentes de afecto más nutritivas de la adultez:

Los hijos y la pareja.

Como diría la canción, afectivamente, vivo en el limbo.

La pregunta es:

¿Cómo salir de este limbo afectivo?

Como psicólogo soy consciente del profundo impacto que tienen las creencias sobre la vida del ser humano.

Me atrevo a afirmar que somos lo que creemos.

El conflicto surge cuando lo que creemos es diferente de lo que vivimos.

La psicología le llama a esto disonancia cognitiva.

Leo Festinger descubrió que cuando creemos en una cosa y hacemos otra, entramos en una fase de ansiedad y angustia que puede incluso enfermarnos, paralizar nuestra existencia, bloquear nuestra vida y arrojarnos a un limbo afectivo, atormentados por las sin salidas.

Pero siempre hay una salida.

Este libro que estoy escribiendo y que tu, recién salido del horno estas leyendo, es la búsqueda de esa salida.

Gracias a este ejercicio reflexivo, en el relato anterior me di cuenta que estaba padeciendo los efectos de dos creencias encontradas.

Cada una me plantea un estilo de vida diferente y no se porque, pero presiento que resolver este dilema me puede despejar el camino hacia la coherencia entre lo que creo y lo que vivo.

Ahora me surge una nueva inquietud….

Si estoy en un limbo afectivo por un choque de creencias, no será que lo primero que debo preguntarme es:

¿Qué es lo que quiero?

¿Si tengo claro lo que quiero, podre tener claro lo que creo?

¿Si aclaro lo que quiero y se despeja en lo que creo, podré salir del limbo afectivo en el que hoy me encuentro?

Ya soy papá.

¿Quiero tener más hijos?

Con su madre, aunque no somos pareja, somos familia.

¿Quiero tener otra familia?

Estas son las inquietudes que ahora como papá soltero me planteo.

Y confió que será la misma vida la que me traerá las respuestas.

Mientras tanto, seguiré escribiendo, reflexionando, y mi vida, poco a poco, iré sanando y ordenando.

 

 

Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

CREENCIAS ENCONTRADAS

CREENCIAS ENCONTRADAS

Hace unos días experimenté la colisión de dos creencias que están en pugna por ser parte central de mi vida.

En los últimos 10 años he practicado una creencia que trajo mucho bien a mi existencia, no obstante que hoy estoy viviendo con la soledad como compañía.

Yo creo en la familia nuclear.

Un hombre, una mujer, dos hijos.

Esa creencia se materializó en mi vida, pero hoy ya no vivo así, veo a mis hijos solo unas cuantas horas a la semana, ni yo estoy creciendo con ellos, ni ellos están creciendo conmigo.

Tenemos una relación a distancia, hay un vacio en su vida y un vacio en la mía.

Esa distancia se convirtió en un profundo dolor para mí.

Dolor que justamente hace un año experimenté cuando su madre me notificó que definitivamente no quería continuar junto a mí.

Dos años llevo ya en esta penosa situación.

¿Qué debo hacer?

¿Cómo puedo resolver esta cuestión?

Soy psicólogo, y creo que debo ser mi propio terapeuta, apoyándome en la sabiduría de las personas que están a mí alrededor.

Una de ellas, Luis Roberto, me dijo:

“Andrés, es una cuestión de decisión”.

En lo que respecta al tema familiar, y acorde a mis circunstancias, me encontré en el camino con un dilema:

Tener hijos con una sola mujer o convertirme en un hombre con hijos de mujeres diferentes.

Yo creo en la vida familiar, en la vida en pareja.

Pero me cuesta mucho asimilar la idea de ser papá otra vez.

Este es mi dilema existencial.

Y presiento que lo tendré que resolver de forma radical, porque estas creencias encontradas ya están empezando a causar malestar en mi existencia.

Lo irónico de toda esta historia es que cuando vivía con mis hijos y en pareja, era muy critico de esos hombres que tenían hijos con diferentes mujeres, como quien dice, no se puede escupir para arriba porque en la cara te cae. Lección aprendida.

Ya veremos que nos plantea la vida para resolver esta situación o como bien lo señala el Coaching Afectivo, ya encontraré la manera de superar este desafío.

Solo espero que al finalizar este libro una clara respuesta a esta inquietud haya concebido.

Sospecho que Luis Roberto tiene razón:

“Hay que tomar decisiones que has aplazado. Recuerda Andrés, las decisiones nacen del valor y el valor nace de la fe en si mismo y en el poder interior que el Dios en el que crees te da”

Concluyo entonces que al parecer, las creencias encontradas se resuelven con una decisión.

¿Y tú qué crees?

Publicado en LIBRO

MIS TRES PADRES

Uno me dio la vida.

Otro me la rescató.

Y el tercero me la estructuró.

Eduardo Granada es mi padre biológico.

Arnoldo Acosta Benjumea es mi padre espiritual.

Miguel De Zubiria es mi padre intelectual.

Tres paternidades que han contribuido con mi construcción como ser humano, los tres tienen parte en lo que fui, soy y seré.

En este día, que será histórico en mi vida, pude tomar mas conciencia de la presencia de Dios en mi existencia.

De mi padre Eduardo heredé el Don de la palabra.

De mi padre Arnoldo aprendí el amor por la Palabra.

Y de mi padre Miguel, aprendí a cultivar y construir palabras.

Los tres son fuente de sabiduría. para mi.

Eduardo me ha enseñado a través de su vida y de los tangos que hablan de la Vida.

Arnoldo me ha enseñado a través de su vocación y del evangelio que habla de la Vida y de una nueva vida.

Miguel me ha enseñado a través de su obra y de su pasión por la psicología y la pedagogía.

Como no valorar la vida, cuando nos da estas bellas y generosas alegrías.

Este fue un día histórico en mi vida, los tres hombres mas importantes de mi existencia, se encontraron el mismo día y dejaron una huella para el resto de mis días.

Valiosa es mi vida porque valiosas son sus vidas.

Es una dicha tener clara la paternidad.

Mis padres me aprecian.

Y por eso yo aprecio a mis padres.

Son valiosos para mi.

Eduardo, Arnoldo y Miguel.

Publicado en ANDREZ PAZ PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

IDENTIDAD

IDENTIDAD

¿Quién soy?

¿Este soy yo?

¿Yo quién soy?

¿Qué hago aquí?

¿Qué quiero ser?

¿Qué quiero hacer?

¿Cuál es mi vocación?

¿Cuáles son mis dones y mis talentos?

Creo que con estas preguntas PODEMOS DESCUBRIR nuestra identidad.

Lo intentaré y te contaré

Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

GRANADA Y PAZ

GRANADA Y PAZ

Alguna vez me encontré con un bello pensamiento que me impactó:

“Cambia tu forma de ver las cosas, y cambiaran las cosas que ves”

Me he propuesto escribir este libro día a día, para de esta forma poder sanarme un poco más cada día y disfrutar de paz en medio de mi soledad.

A lo mejor y cuando lo termine, habrá cicatrizado la herida. Bueno, esa es mi esperanza para seguir con vida.

Por eso vuelvo a este cultivo de pensamientos a darle forma a este proyecto editorial.

Un proyecto que nace de la vivencia, que se nutre de la experiencia propia y de aquellos que el flujo de la Vida pone en mi camino para aprender y crecer.

Una de estas personas providenciales fue Julio Caro. Este hombre me transmitió el mensaje de la paz.

En ese día, que recordaré por el resto de mis días, Julio, un psicólogo que trabaja como coach profesional y de vida, me hizo caer en cuenta del tema central de mi vida:

El conflicto.

Hasta ese día creí que estaba padeciendo los efectos de un conflicto.

El conflicto entre mi ego y mi espíritu.

Con solo una sesión de 40 minutos, este hombre fue capaz de ayudarme a ver de una manera diferente, ya no creo que haya conflicto.

Creo que he hecho las paces con mi ego.

Ya no lo combato, lo acepto, porque mi ego es parte de mí.

Mi ego soy yo.

Eso es lo que heredé de mis padres.

Eso es lo que aprendí para sobrevivir.

Ya no tengo necesidad de pelear.

Ya estoy en paz con mi ego. Con mis raíces, mi herencia y mi historia.

Ya no veo a mi ego como un enemigo, ahora lo he convertido más bien en un aliado.

Es más fácil influenciar a un aliado que a un enemigo.

Siempre será mejor tener amigos que enemigos.

¿Cómo voy a ser enemigo de mi mismo?

Eso sería absurdo.

Pero por muy absurdo que parezca, hasta ese día creí que mi ego era mi rival.

De modo que terminada la guerra, ahora lo que viene es el trabajo:

La construcción de la paz.

Superada la división, lo que viene es el fortalecimiento de la unión.

La comunión entre lo que heredé y aprendí, es decir mi ego, y lo que elegí, es decir mi espíritu.

Es curioso, pero cada una de esas fuerzas tiene nombre propio:

Andrés Granada y Andréz Paz.

Ya no es Andrés Granada Vrs Andrez Paz.

Los dos son uno solo.

Pero entre la guerra y la paz, siempre será mejor estar en paz.

Porque cuando uno esta en paz consigo mismo, siempre estará en paz con los demás.

Dicen por ahí que el que no conoce su historia esta condenado a repetirla, por eso me di a la tarea de escribir este libro, para conocer mi historia.

Porque después de cada conflicto lo que viene es la construcción de la historia.

Esta es pues la historia de mi identidad.

La historia de cómo empecé a vivir en paz.

La historia de cómo llegue a ser Andrez Paz.

Publicado en ANDREZ PAZ PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

EL ARTE SANA… Y ADEMÁS LIBERA DE LA SOLEDAD QUE MATA

ARTE SANA

Son muchos los testimonios que dan cuenta de la eficacia del arte como forma de terapia.

El arte sana.

El arte une.

El arte estructura.

El arte le da sentido a la vida.

Necesito sanarme porque como bien lo señalara el filósofo Cancerbero:

“Ninguna herida sana sin cicatriz”.

Mi herida no ha cicatrizado, aun siento un profundo dolor. La verdad es que me acostumbré a vivir con él. Pero ya no lo quiero más.

Necesito liberarme de este dolor para empezar a crecer.

Porque ese es nuestro destino, crecer, y si nos lo permitimos, trascender.

El arte sana, creo fervorosamente en ello.

El arte es vida y sana la vida.

Y como creo en ello, entonces voy a apelar al arte para sanar mi vida.

La escritura es un arte.

Escribir es mi pasión.

Por eso creo que escribiendo podré curar mi corazón.

Ahora bien, la pregunta es:

¿Escribir que?

¿Escribir sobre que?

Llevo años como aprehendiz de este oficio. Escribiendo relatos, bitácoras, crónicas, ensayos, columnas. Mis lienzos han sido mis cuadernos de notas y mi blog.

He acumulado más de cien cuadernos y he publicado más de 600 entradas en mi blog personal.

Después de esta larga y copiosa practica, creo que ha llegado la hora de convertirme oficialmente en un escritor. Pero lo hago no para vanagloriarme sino para sanarme.

Escribir es mi terapia afectiva.

Por eso quiero escribir sobre mi vida.

Sobre lo que soy y hago.

Sobre lo que fui e hice.

Sobre lo que quiero ser y hacer.

Creo que un escritor se afirma como tal cuando crea su primer libro.

Concebir y parir un libro es lo que lo gradúa a uno como escritor.

Ya tengo una historia para contar.

La historia que más conozco, la mía propia.

La historia de Andrez Paz.

Publicado en ANDREZ PAZ EL PSICOLOGO DE LA VIDA, LIBRO

SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ

La soledad tiene nombre de mujer.

Pero esta soledad tiene nombre de mujer fatal.

Y las mujeres fatales, mortales son.

A la muerte llevan.

¿Cómo liberarse del yugo de este cruel verdugo?

Creo que lo primero que hay que hacer es aceptar con respeto su presencia en la vida.

Mirarla a los ojos.

Conocerla para poder interactuar de la mejor forma posible con ella.
Viene a mi mente la línea de una canción:

“Hola soledad”.

La saludo y ella me responde con un profundo silencio e indiferencia.
Estoy solo.

Me siento intensamente solo.

Allá afuera, en la vida, muchas voces de aliento escucho:

“No estás solo Andrés,
Dios está contigo,
Tu familia,
Tus amigos,
Tus compañeros,
Tus maestros,
Tus aprehendices,
Tus socios,
Tus colegas,
Incluso, quienes no te conocen, pero saben de ti, mucha gente te aprecia.”

Si, lo sé, ustedes están ahí, pero yo estoy solo aquí; sin hijos y sin pareja.

Escribiendo estas líneas para poder descubrir el sentido de lo que estoy viviendo, lejos de los seres que más quiero en esta vida.

Ahora vivo con Soledad.

Pero esta es una soledad que me deteriora y me destruye, solo me ofrece placeres cancerígenos, deseos fugaces, encuentros fortuitos, ilusiones perdidas.

El único instante en el que encuentro sentido a esta soledad en mi vida, es cuando me dedico a crear, a darle rienda suelta a todas esas emociones y sentimientos que pugnan por salir a la superficie y manifestarse en forma de pensamientos.

Creo que pensando, reflexionando y creando, algún día podré salir de este doloroso desierto afectivo por el que hoy estoy transitando.

Gracias a la labor de mi vida, que es hacer psicología, había visto y escuchado que la soledad dolía.

Ese es el lado oscuro de la soledad:

El dolor.

Pero del dolor también se aprende y eso es lo que yo quiero, aprehender para no desfallecer y así poder crecer.

Ese es el lado luminoso de la soledad: la creación y el crecimiento.

De modo que estas son las dos caras de la soledad; la que mata y la que permite crear vida.

Soledad Mata, así se llama hoy mi compañía, quería ignorarla y no escribir sobre su presencia en mi vida, pero ha llegado y ahora solo espero poderte decir algún día que esta tortura he superado y mi vida he sanado.

Yo creo que escribir, sana.

Creo que el arte sana y además, libera de la soledad que mata.