CARTAS AMIGONIANAS, LIBROS DE PSICOLOGIA DE LA VIDA

CARTA AMIGONIANA # 2 -VOLUNTAD PARA CRECER-

 

CON MI PADRE ESPIRITUAL

Muy apreciado padre Arnoldo:

He comprendido que una de las características de la disciplina es la constancia.

Ser constante en nuestros propósitos es fundamental para lograr lo que hemos proyectado ser y hacer en nuestra vida.

En la carta anterior le comentaba que mi propósito es darle vida a un libro cuyo espíritu este alimentado por sus sermones, esas lecciones de sabiduría que en cada eucaristía comparte usted con sus feligreses, entre los que me cuento activamente.

Es decir, con una mente despierta y activa para lograr captar la esencia de sus palabras que surgen a la luz de la Palabra.

De modo que aquí estoy de nuevo en el cultivo de este proyecto que espero sea un ejercicio colectivo, porque si conversamos alrededor de estas cartas, descubriremos nuevos elementos que luego compartiremos con nuestros lectores.

Te cuento mí querido padre que me produjo mucha alegría que te haya gustado esta iniciativa, por eso quiero dejar huella de la primera retroalimentación que me hiciste:

“Me pareció interesante el proyecto. Sobre todo porque recoge muchos pensamientos y aportes que me salen en el momento de explicar la Palabra, que luego si me pusiera a escribir no seria lo mismo.”

Quiere esto decir que captaste la esencia de la propuesta, la cual es recoger esos pensamientos sabios que provienen  de un territorio que está mas allá de tu mente, es decir, de tu espíritu.

Yo creo que la inspiración viene del espíritu y es desde el espíritu de donde provienen las palabras verdaderas, esas que trascienden toda cultura, todo tiempo y todo lugar.

Esta fue la semana de las bienaventuranzas, presiento que este pasaje es de los que mas te gusta del evangelio.

Recuerdo que en una de nuestras conversaciones me enseñaste que el sermón de la montaña es la psicología de la felicidad planteada por Jesús.

Especialmente, me llama la atención un pensamiento que dice:

“Dichosos los que trabajan por la paz porque se llamarán hijos de Dios”.

Al respecto, en tu sermón dijiste que era muy importante hacer conciencia de que somos hijos de Dios y que como tales, fuimos constituidos para ser felices, por eso creo que lo primero que tenemos que hacer es reconocernos como hijos de Dios.

Comprendo entonces que a partir de ese reconocimiento constante podemos empezar a sentir lo que significa Dios en nuestra vida y para nuestra existencia.

Yo personalmente siento y creo que Dios es nuestro mayor proveedor de amor, por lo tanto nuestra máxima fuente de felicidad.

Por esto es que me parece muy lógica tu enseñanza de que como hijos de Dios fuimos constituidos para ser felices.

Pero esa felicidad no es gratuita, hay que ganársela, para ser felices hay que ser libres, porque como bien lo dijiste en esta oportunidad, los hijos de Dios son libres.

Pienso esta libertad en términos de alinearse con Dios en la co-creaciòn de nuestro proyecto de vida.

Una vida que podemos empezar a construir conscientemente tan pronto comprendemos que no estamos solos; que Dios nos acompaña en esta tarea, nos guía, nos va mostrando las señales, día tras día, nos enseña a través de los otros a vivir, esto es, a supervivir, crecer y trascender.

Ahora entiendo tu palabra cuando dices que ser hijos de Dios es una dignidad y que esa nobleza obliga, es decir, si me considero hijo de Dios, debo actuar como tal.

¿Y cómo debo actuar?

Como tú lo dijiste:

“Compartiendo con generosidad las riquezas de mi corazón.”

Compartiendo mi afecto con los vínculos afectivos que disponga Dios en mí camino; valorándolos, conociéndolos, interactuando empática y asertivamente con ellos, haciendo que su interacción conmigo sea fuente de bienestar.

Resulta muy reconfortante escucharte decir que todos estamos llamados a ser elegidos para vivir esta vida conducidos por el amor y la sabiduría de Dios.

Y sobre todo aquellos  que han pasado por grandes tribulaciones, momentos difíciles, angustias existenciales, dolores profundos que han puesto a prueba nuestra fe y confianza en lo que somos y hacemos.

Como lo vimos en la liturgia de esta semana, el modelo por excelencia de estos personajes son los santos, seres humanos de carne y hueso que durante su paso por este mundo tuvieron que enfrentar tempestades existenciales que les ayudaron a descubrir el sentido de sus vidas y consagrarse al amor y el servicio, de forma tan apasionada que dejaron huella y alcanzaron la trascendencia.

Ejemplo de ello, nuestro querido Luis Amigó, un hombre y una obra que ha trascendido y vencido las barreras del tiempo, tanto que 126 años después de la fundación de su obra, su mensaje sigue vigente, llamando la atención sobre ese sector de la sociedad que tanto lo necesita:

Los jóvenes en dificultad, que no son mas que jóvenes reclamando atención, amor y sabiduría para conducir sus vidas.

Quiero terminar esta segunda carta retomando la bienaventuranza de Jesus en la que hace referencia a lo dichosos que son los que trabajan por la paz.

Yo soy un trabajador por la paz, me identifico tanto con esta Causa que la integrè a mi propia identidad, por eso soy Andrez Paz. Ya soy consciente que soy hijo de Dios, y que todo lo que he vivido desde aquel 18 de septiembre, día en el que entre en contacto con la causa Amigoniana, tiene un tremendo sentido, creo que ha sido Dios quien me ha conducido desde entonces y quien me ha traído hasta el punto donde hoy estoy.

Creo fervorosamente que Él tiene un claro propósito para mi vida afectiva y laboral.

Por eso es que Dios es el punto de partida de mi proyecto de vida.

Ahora soy consciente que requiero voluntad para crecer.

No es coincidencia que ahora en el CIPA sea el psicólogo de Voluntad y de Crecer.

Así son las Diosidencias.

Así obra Él.

Con aprecio,

Su discípulo e hijo espiritual:

Andrez Paz.

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1 thought on “CARTA AMIGONIANA # 2 -VOLUNTAD PARA CRECER-”

  1. Mi querido Andres Paz, cada vez me voy dando cuenta que te sientes y de verdad eres un Hijo de Dios y por lo tanto un constructor de La Paz que solo Dios a travez de su Hijo nos quiso dar. Muy bien explicado el mensaje en este segunda carta y la conexión con Fray Luis Amigo, el apóstol de la juventud, y abanderado de La Paz como buen hijo de Francisco de Asís, me encanta.
    Sigue adelante con este buen proyecto, seguro que hará mucho bien a aquellos que trabajan por La Paz como hijos de Dios.

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