LIBRO, PROYECTOS LABORALES

LA SOLEDAD MATA

ANDREZ PAZ: EL PSICOLOGO DE LA VIDA

Y yo me estoy muriendo.

No estoy viviendo, solo, sobreviviendo.

Ando pensando…

¿Qué estoy haciendo?

Me lo pregunto y no lo entiendo.

Me estoy perdiendo y confundiendo.

Y en el abismo, estoy cayendo.

¿Qué estoy diciendo?

¿Qué estoy pensando?

Estoy muy triste,

Estoy sufriendo.

Y como aprendí que el arte sana, por eso este libro estoy escribiendo.

Sinceramente, esto es lo que hoy estoy sintiendo.

Dolor.

Un dolor de verdad.

De esos que apachurran el alma.

Me duele la vida.

Agria y dulce es mi vida.

Una vida sin el amor de los hijos, sin pareja.

Una vida sin familia es una vida amarga.

Así, poco a poco se va perdiendo el sentido de la vida.

Empieza como dolor, con el tiempo la tortura se va acentuando y se va convirtiendo en sufrimiento.

Me invade la ansiedad y el miedo.

Químicamente se que por mi cuerpo circulan grandes cantidades de adrenalina, testosterona, cortisol y dinofirnas.

Todo esto me hace sentir mal estar.

Un mal estar que de no ser intervenido va camino a la depresión.

Y si me descuido, a la extinción.

Ya lo estoy sintiendo.

Por eso estas líneas estoy produciendo.

Para evitar que este monstruo siga creciendo.

Ese monstruo se me aparece cuando a las cinco termina mi labor.

Después del trabajo se intensifica el dolor.

Un dolor que se apacigua cuando me entrego a mi labor.

Hoy mi labor es el lado dulce de mi vida.

Mi labor me recupera de la agonía.

Esta labor me devuelve la fe y le da sentido a mi vida.

Yo, que padezco de soledad, laboro combatiendo la soledad de jóvenes perdidos en la vida.

Extraviados en su aventura existencial, intervengo para ayudarles a descubrir el sentido de sus vidas.

Esa tarea me llena de alegría y me motiva a trabajar para sanar mi vida.

La soledad, como las heridas profundas al cuerpo que no son atendidas, mata.

Escribo entonces para vivir.

Hoy sobrevivo, y espero que al terminar este libro, aun esté vivo para compartirlo.

Creo que en soledad, se puede dar rienda suelta a la creatividad.

No solo es sufrir, también se puede producir.

Convertir ese dolor en creación.

Si lo logro, esta será mi salvación.

Si no, se avecina mi perdición.

Vivir o morir, creo que esta es la cuestión.

Anuncios
CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO, PROYECTO DE VIDA, PROYECTO DE VIDA LABORAL

MIS PROYECTOS LABORALES -Centro Educativo Amigoniano-

 

LOGO CEA

 

Yo no creo en los sueños, creo en los proyectos.

Como soñar no cuesta nada, se nos puede ir la vida soñando y no haciendo nada.

Creo que si uno quiere algo tiene que Proyectarlo, Ejecutarlo, Evaluarlo y Corregirlo. A esto le llamo el ciclo PEEC de construcción de proyectos de vida.

Construir proyectos de vida requiere esfuerzo, dedicación, constancia, disciplina, voluntad, diversión, entretenimiento, relajación, conversación, reflexión, acción, proyección, ejecución, evaluación, corrección, una y otra vez, obteniendo pequeñas victorias y abonando los grandes logros.

Día a día.

Por el resto de la vida.

El Centro Educativo Amigoniano (CEA) es uno de mis proyectos laborales.

Hoy estoy prestando mis servicios profesionales como psicólogo en el CIPA, uno de sus programas.

Estoy identificado con la Causa Social Amigoniana:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil.

Por eso creo en la educación amigoniana.

Creo en la pedagogía amigoniana porque yo soy un fruto de ella.

Llevo 22 años siendo estructurado por la identidad amigoniana.

Esta es una parte de mi herencia y aprendizaje, fundamental en la construcción de mi identidad personal y laboral, en lo que soy y hago en esta vida.

Toda organización dedicada a la educación debe contar con psicólogos en sus filas.

El CEA cree en el valioso aporte que la psicología puede hacer en la construcción de los proyectos de vida de los jóvenes que hoy, privados de su libertad, están bajo su responsabilidad formativa.

Cada psicólogo aporta su ser y saber en esta ardua tarea de ayudar a los jóvenes a descubrir el sentido de sus vidas a través del diseño y construcción de sus proyectos de vida.

Esta es mi misión como psicólogo en esta valiosa institución social creada y dirigida por la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos, los herederos del legado de Luis Amigó.

Los amigonianos.

Esto para mi no es una etiqueta, es una esencia, una forma de ser y sobre todo, un hacer por el otro.

Ese otro es el joven en dificultad con la ley o vulnerable en su viaje por la vida.

Y eso fui yo, un niño vulnerable que en su infancia estuvo cerca al mundo de la delincuencia, un niño que se salvó de la calle, de la cárcel, del hospital y del cementerio.

Un niño que no se perdió en su adolescencia, y luego un adolescente que no se murió en su juventud.

Un niño que logró llegar a su adultez y que durante el trayecto en su vida afectiva se cayó y volvió a levantar, una y otra vez.

Y con cada caída, nuevas lecciones aprehendía.

Con estas lecciones de la vida, y lo que he aprendido en psicología, he creado una psicología para ayudarle a mis 49 jóvenes de Voluntad Y Crecer, a diseñar y construir sus proyectos de vida.

Este es mi rol, este es mi papel, esto es lo que soy y lo que hago en el Centro Educativo Amigoniano.

La piedra angular de mis proyectos laborales.

Por eso es un trabajo tan valioso para mí.

BITACORAS PROYECTO DE VIDA

EL ARTE DE VIVIR

EL ARTE DE VIVIR

Recuperé el arte de vivir. Un libro escrito por un psicólogo llamado Charles Spezzano, que había extraviado hace un par de meses y que extrañaba porque es una sencilla y clara visión de la manera como podemos los seres humanos construir una vida en la que podamos experimentar gratitud y satisfacción.

Lo había perdido en casa de mis padres, cada vez que los visitaba le preguntaba a mi madre:

-Madre, ¿Has visto por ahí el arte de vivir?

-No, y luego respondía con una de sus frases favoritas: “Y lo he buscado!!!”

Ayer 12 de noviembre recuperé el arte de vivir.

Y hoy, 13 de noviembre me levanté entusiasmado a escribir.

Mi momento de mayor intimidad es entre las 5am y 6am, es el instante en el que puedo sentarme  a escribir desde el corazón, a hacer una sincera valoración de lo que estoy viviendo.

Estoy nervioso, he logrado llegar a un punto de mi vida que había anhelado, tanto a nivel afectivo como laboral, pero siento que me urge fortalecer mis cualidades y corregir mis fallos para no malograr lo que hasta ahora he alcanzado.

Siento que este nerviosismo y ansiedad la puedo canalizar de forma creativa, practicando las ideas que he concebido para conducir y construir mi proyecto de vida.

La primera de ellas es:

Debo aprehender a valorar.

Vivir es un arte, definitivamente, y como todo arte, requiere del cultivo de habilidades.

Siento que la primera habilidad del arte de vivir, la piedra angular, es aprehender a valorar.

Creo que lo primero que uno cosecha cuando aprehende a valorar, es un sentimiento de gratitud con todo lo que la vida le ofrece día tras día, y deja de quejarse por lo que no tiene, y empieza a agradecer mas. Y cuando este sentimiento se vuelve un compañero permanente de viaje, comienza uno a experimentar satisfacción.

Así lo creo, porque por instantes así lo he vivido.

Ahora quiero que esta sensación sea parte de mí.

Por eso soy consciente que debo aprehender a valorar. Para ser agradecido y estar satisfecho con lo que hasta hoy he vivido.

El pasado 11 de noviembre lancé mi proyecto de vida, el mismo día en el que asumí la responsabilidad laboral de orientar el diseño y construcción de 49 proyectos de vida.

En el proyecto laboral que estoy desarrollando en el Centro Educativo Amigoniano, ahora estoy en el CIPA. Para mi alegría, fui trasladado nuevamente y tengo la fortuna de conocer un nuevo programa de la institución. Pasé de la selva de cemento, a un bello jardín, en el que ahora me corresponde impactar la vida de 49 adolescentes que estoy seguro Dios ha puesto en mis manos para ser cultivados a partir de mi propio testimonio de vida amigoniana.

Con ellos me voy a ejercitar en el arte de vivir, aprenderemos juntos. Creceré ayudándolos a crecer.

Confirmo así una vez más mi creencia en las Diosidencias.

Como bien lo leí en un mensaje de esos que suele enviar la vida:

“Cuando un hombre sabe para donde va, la vida se encarga de construirle el camino”.

Respiro profundo porque este ejercicio le da paz a mi mente y serenidad a mi corazón.

Aprehender a valorar, esta es la primera lección de mi nueva dirección.

Pero no puede ser de vez en cuando, sino a diario.

Solo así es posible desarrollar las habilidades necesarias para desempeñarse con destreza en el bello arte de vivir.

PROYECTO DE VIDA, PSICOLOGIA DE LA VIDA

MI PROYECTO DE VIDA

MI PROYECTO DE VIDA

La Psicología de la Vida es una psicología para aprehender a construir proyectos de vida.

La vida es un proyecto.

El proyecto mas importante de la existencia es Vivir; crecer y trascender, no solo subsistir.

Quizá, la característica que más nos diferencia de otras especies animales es que podemos diseñar y construir conscientemente nuestra vida.

Conscientemente, es decir, con una mente consciente, despierta, no con una mente egocéntrica, dormida.

Creo que la vida hay que pensarla y proyectarla en torno a los roles afectivos, nuestra vocación, dones y talentos creativos.

Ya tengo claro mi proyecto de vida.

Ya se quien soy, ya se quien quiero ser.

Ya se lo que hago, ya se lo que quiero hacer.

Descubrir tu identidad es el mayor hallazgo de tu vida.

Ya me hice consciente de la personalidad que heredé y de la personalidad que aprendí.

Ahora soy consciente de la personalidad que elegí.

Creo que un proyecto de vida se construye valorando, conociendo e interactuando.

En otras palabras, creo que un proyecto de vida se construye cultivando vínculos afectivos.

Por eso mi proyecto de vida afectivo es edificarme como padre, familiar (hijo, hermano, tío, primo, sobrino), compañero,amigo, novio y esposo.

Estos son mis roles afectivos, los que hoy tengo y los que mañana quiero encarnar.

Cada rol tiene su historia.

De cada vínculo, bien cultivado, es posible cosechar afecto y sabiduría.

Yo creo que la mejor forma de obtener el pan, es decir el dinero, es cultivando nuestra vocación, dones y talentos.

Mi vocación es la psicología.

Mi Don es la palabra.

Mi talento es escribir, inspirar y motivar.

Por eso mi proyecto de vida laboral es escribir libros de psicología, para dar testimonio de mi vida, de la psicología en la que creo (psicología afectiva) y de la disciplina psicológica que practico (psicología de la vida).

Además de escribir me encanta escuchar, por eso también quiero consolidar mi consultorio de psicología de pareja, el proyecto que me permite seguir aprendiendo del fenómeno del emparejamiento y así prepararme para poder ser un buen novio y un buen esposo con la próxima mujer que Dios y la Vida pongan en mi camino.

Yo creo en la psicología afectiva, la propuesta psicológica de mi maestro Miguel de Zubiría.

Por eso decidí diseñar y construir un proyecto laboral para multiplicar esta psicología.

A este proyecto laboral lo llamo Taller de Psicología Afectiva.

En este proyecto, cooperando y trabajando en comunidad, estamos aprendiendo a valorar, conocer e interactuar.

Y también nos estamos fortaleciendo espiritual, afectiva, intelectual, creativa y productivamente.

En suma, estamos aprendiendo a cultivar vínculos afectivos y a diseñar y construir nuestros proyectos de vida.

Estamos construyendo y poniendo en práctica nuestra teoría, nuestro modelo psicológico al que hemos llamado Psicología de la Vida.

Con esta misma psicología estoy ayudando a intervenir y prevenir la delincuencia juvenil, la Causa Social del Centro Educativo Amigoniano, liderada por mi querido mentor espiritual, el padre Arnoldo Acosta.

El CEA es una institución a la que llegan jóvenes en dificultad que son el resultado del derrumbamiento del hogar; fruto de la desintegración familiar, consecuencia de la pobreza afectiva.

Por esto, mi quinto proyecto laboral esta enfocado en hacerle frente a esta dura realidad de la pobreza afectiva.

El Desarrollo Afectivo es la Causa Social de la Fundación Internacional de Coaching Afectivo, una institución que ha desarrollado poderosas herramientas que le permiten al ser humano aprehender a cultivar vínculos afectivos que sean fuente de nutritivo afecto, de riqueza afectiva y sabiduría.

Este es el proyecto que estoy construyendo con mi querido maestro de psicología y pedagogía, Miguel De Zubiría, de quien heredé el interés por tratar de comprender ese misterioso fenómeno del amor, por esa razón, mi sexto proyecto laboral, esta enfocado en ofrecer conferencias en las que pueda sembrar conciencia sobre la importancia de comprender el amor, pero sobre todo, de aprender a amar.

Este es pues mi proyecto de vida; lo que quiero Ser en mi vida, y lo que quiero Hacer en esta vida.

Este concepto de proyecto de vida, es uno de los conceptos centrales de la Psicología de la Vida, el modelo psicológico que estoy construyendo y aplicando en la construcción de mi propia vida.

Una vida que estoy construyendo a partir de mi propia historia, es decir de lo que heredé de mis padres y antepasados; cercanos, lejanos y remotos.

Pero también una vida que estoy construyendo a partir de lo que aprendí a lo largo de mi desarrollo como individuo y fruto de la interacción con todas esas personas que Dios y la Vida han puesto en mi camino, seres humanos que han influenciado en lo que hoy quiero Ser y Hacer.

Estos relatos son un testimonio de mi vida, de mi historia y de mis proyectos de vida.

Los comparto porque creo que en el compartir esta la clave del cultivo de los vínculos afectivos. Es decir, la clave de la felicidad.

Cada proyecto tiene su historia, de modo que en adelante te iré compartiendo la historia de estos proyectos afectivos y laborales que constituyen mi proyecto de vida.

Espero te sirvan de modelo, y puedas empezar a diseñar y construir tu propio proyecto de vida, para que dejes de naufragar y empieces a navegar por esta bella vida.

CARTAS AMIGONIANAS, LIBROS DE PSICOLOGIA DE LA VIDA

CARTA AMIGONIANA # 2 -VOLUNTAD PARA CRECER-

 

CON MI PADRE ESPIRITUAL

Muy apreciado padre Arnoldo:

He comprendido que una de las características de la disciplina es la constancia.

Ser constante en nuestros propósitos es fundamental para lograr lo que hemos proyectado ser y hacer en nuestra vida.

En la carta anterior le comentaba que mi propósito es darle vida a un libro cuyo espíritu este alimentado por sus sermones, esas lecciones de sabiduría que en cada eucaristía comparte usted con sus feligreses, entre los que me cuento activamente.

Es decir, con una mente despierta y activa para lograr captar la esencia de sus palabras que surgen a la luz de la Palabra.

De modo que aquí estoy de nuevo en el cultivo de este proyecto que espero sea un ejercicio colectivo, porque si conversamos alrededor de estas cartas, descubriremos nuevos elementos que luego compartiremos con nuestros lectores.

Te cuento mí querido padre que me produjo mucha alegría que te haya gustado esta iniciativa, por eso quiero dejar huella de la primera retroalimentación que me hiciste:

“Me pareció interesante el proyecto. Sobre todo porque recoge muchos pensamientos y aportes que me salen en el momento de explicar la Palabra, que luego si me pusiera a escribir no seria lo mismo.”

Quiere esto decir que captaste la esencia de la propuesta, la cual es recoger esos pensamientos sabios que provienen  de un territorio que está mas allá de tu mente, es decir, de tu espíritu.

Yo creo que la inspiración viene del espíritu y es desde el espíritu de donde provienen las palabras verdaderas, esas que trascienden toda cultura, todo tiempo y todo lugar.

Esta fue la semana de las bienaventuranzas, presiento que este pasaje es de los que mas te gusta del evangelio.

Recuerdo que en una de nuestras conversaciones me enseñaste que el sermón de la montaña es la psicología de la felicidad planteada por Jesús.

Especialmente, me llama la atención un pensamiento que dice:

“Dichosos los que trabajan por la paz porque se llamarán hijos de Dios”.

Al respecto, en tu sermón dijiste que era muy importante hacer conciencia de que somos hijos de Dios y que como tales, fuimos constituidos para ser felices, por eso creo que lo primero que tenemos que hacer es reconocernos como hijos de Dios.

Comprendo entonces que a partir de ese reconocimiento constante podemos empezar a sentir lo que significa Dios en nuestra vida y para nuestra existencia.

Yo personalmente siento y creo que Dios es nuestro mayor proveedor de amor, por lo tanto nuestra máxima fuente de felicidad.

Por esto es que me parece muy lógica tu enseñanza de que como hijos de Dios fuimos constituidos para ser felices.

Pero esa felicidad no es gratuita, hay que ganársela, para ser felices hay que ser libres, porque como bien lo dijiste en esta oportunidad, los hijos de Dios son libres.

Pienso esta libertad en términos de alinearse con Dios en la co-creaciòn de nuestro proyecto de vida.

Una vida que podemos empezar a construir conscientemente tan pronto comprendemos que no estamos solos; que Dios nos acompaña en esta tarea, nos guía, nos va mostrando las señales, día tras día, nos enseña a través de los otros a vivir, esto es, a supervivir, crecer y trascender.

Ahora entiendo tu palabra cuando dices que ser hijos de Dios es una dignidad y que esa nobleza obliga, es decir, si me considero hijo de Dios, debo actuar como tal.

¿Y cómo debo actuar?

Como tú lo dijiste:

“Compartiendo con generosidad las riquezas de mi corazón.”

Compartiendo mi afecto con los vínculos afectivos que disponga Dios en mí camino; valorándolos, conociéndolos, interactuando empática y asertivamente con ellos, haciendo que su interacción conmigo sea fuente de bienestar.

Resulta muy reconfortante escucharte decir que todos estamos llamados a ser elegidos para vivir esta vida conducidos por el amor y la sabiduría de Dios.

Y sobre todo aquellos  que han pasado por grandes tribulaciones, momentos difíciles, angustias existenciales, dolores profundos que han puesto a prueba nuestra fe y confianza en lo que somos y hacemos.

Como lo vimos en la liturgia de esta semana, el modelo por excelencia de estos personajes son los santos, seres humanos de carne y hueso que durante su paso por este mundo tuvieron que enfrentar tempestades existenciales que les ayudaron a descubrir el sentido de sus vidas y consagrarse al amor y el servicio, de forma tan apasionada que dejaron huella y alcanzaron la trascendencia.

Ejemplo de ello, nuestro querido Luis Amigó, un hombre y una obra que ha trascendido y vencido las barreras del tiempo, tanto que 126 años después de la fundación de su obra, su mensaje sigue vigente, llamando la atención sobre ese sector de la sociedad que tanto lo necesita:

Los jóvenes en dificultad, que no son mas que jóvenes reclamando atención, amor y sabiduría para conducir sus vidas.

Quiero terminar esta segunda carta retomando la bienaventuranza de Jesus en la que hace referencia a lo dichosos que son los que trabajan por la paz.

Yo soy un trabajador por la paz, me identifico tanto con esta Causa que la integrè a mi propia identidad, por eso soy Andrez Paz. Ya soy consciente que soy hijo de Dios, y que todo lo que he vivido desde aquel 18 de septiembre, día en el que entre en contacto con la causa Amigoniana, tiene un tremendo sentido, creo que ha sido Dios quien me ha conducido desde entonces y quien me ha traído hasta el punto donde hoy estoy.

Creo fervorosamente que Él tiene un claro propósito para mi vida afectiva y laboral.

Por eso es que Dios es el punto de partida de mi proyecto de vida.

Ahora soy consciente que requiero voluntad para crecer.

No es coincidencia que ahora en el CIPA sea el psicólogo de Voluntad y de Crecer.

Así son las Diosidencias.

Así obra Él.

Con aprecio,

Su discípulo e hijo espiritual:

Andrez Paz.