andres granada

CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO -Una empresa de relaciones personales-

CENTRO EDUCATIVO AMIGONIANO

Claudia Cárdenas, la líder de Talento Humano, me marcó con una frase el día de la inducción:

“Esta es una empresa de relaciones personales”.

En ese momento sentí que debía destacar ese pensamiento, lo que no sabia era cuando.

Pues bien, el momento ha llegado.

Llevo ya dos meses cumpliendo con mi misión en la Escuela de Trabajo el Redentor, uno de los programas del Centro Educativo Amigoniano y he podido constatar en carne propia que Claudia tiene toda la razón.

Esta es una empresa de relaciones personales.

Aquí es fundamental aprender a relacionarse, de lo contrario, uno no podría adaptarse.

Este es un escenario de intensa interacción intrapersonal, interpersonal y sociogrupal.

Este es un terreno para la práctica del complejo arte de las relaciones humanas.

Este es un campo fértil para el cultivo de vínculos afectivos.

Aquí es posible aprender a vivir y convivir.

Una de las cosas que más me alegra de ser parte de esta empresa es que se respira una cultura de la calidad, mi tocayo Andrés Rodríguez es el líder de este proceso y un día, en reunión con todos los psicólogos de la organización dijo:

“Ustedes pueden proponer, porque al que no propone se le impone.”

Este pensamiento, junto con el de Claudia, puso mi mente a pensar.

En la practica he podido constatar que en efecto esta es una empresa de relaciones personales, pero también he podido observar que a esta practica le hace falta un concepto que la respalde y la fortalezca, un marco teórico fundamentado en los principios de la Identidad Amigoniana.

La calidad va de la mano de la innovación, donde hay una cultura de la calidad necesariamente están abiertas las puertas para la innovación.

Así las cosas, atendiendo al pensamiento de Andrés, me atrevo a tomar la iniciativa y proponer un modelo conceptual que sirva de guía para favorecer las relaciones personales y el cultivo de vínculos afectivos que sean fuente de paz, crecimiento y bienestar.

Porque la esencia de la tarea en esta institución es cooperar, trabajar en equipo en pro de una Causa:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil.

Para mi, que disfruto de la fortuna de ser padre y ser psicólogo; aportar a esta Causa es fuente de una profunda satisfacción existencial, me hace experimentar que mi vida tiene sentido.

Y una vida con sentido es una vida dichosa.

Es fundamental que seamos plenamente concientes de la inmensa labor social que llevamos a cabo, máxime cuando vivimos en un país cuya cultura inequitativa, violenta e indiferente produce de forma silvestre las condiciones familiares y sociales de donde surgen ejércitos de menores y jóvenes atrapados por las feroces garras de la delincuencia.

Ovejas descarriadas por las que debemos ir en pos, y una vez en nuestros rebaños, nunca mas volverlas a abandonar; porque de nada sirve engordarlas durante un tiempo para luego lanzarlas nuevamente a merced de los depredadores.

Creo que para fortalecer nuestra labor en pro de esta Causa, necesitamos una psicología que nos identifique y nos lleve a trabajar en comunidad, en equipo, no como islas sino como una red con unas prácticas en común.

A estas prácticas las llamo:

Psicología Amigoniana.

¿Y qué es la Psicología Amigoniana?

Es:

Valorar.

Conocer.

Interactuar.

Cultivar.

Construir.

Compartir.

Conducir.

Administrar.

Gobernar.

Practicas que potencian el tejido de vínculos afectivos.

Que mejoran las relaciones personales.

Y que favorecen la interacción consigo mismo, con los compañeros, con la institución, y sobre todo con los jóvenes, que al fin de cuentas son la razón de ser de nuestra labor.

Finalizo este relato con un pensamiento de Ricardo Pérez, el segundo al mando de este barco amigoniano:

“Más que un cargo, cada uno de nosotros lo que propone es un estilo de vida, una visión sensata del mundo.”

Pues bien, como fruto del modelo de Crianza Amigoniana que soy, esto es lo que vivo, y esto es lo que propongo.

Lo que viene entonces es el cultivo de esta idea de la Psicología Amigoniana, tomo la iniciativa conciente de la verdad impartida por el Maestro:

“La mies es mucha y los obreros pocos”.

Te invito a esta labor.

Te invito a pensar.

Te invito a crear.

Te invito a transformar.

Te invito a trascender.

Te invito a crecer.

 Andrez Paz

Psicologo Amigoniano

Centro Educativo Amigoniano

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andres granada, ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR, PSICOLOGIA AMIGONIANA

ESCRIBIR PARA LIBERARSE DE LAS CADENAS DE LA DELINCUENCIA

Me gusta terminar el día así, escribiendo.

Me gusta empezar el día así, escribiendo.

Escribir es sumamente satisfactorio.

Escribir ordena la mente, trae armonía a la conciencia.

Escribir es una experiencia óptima, de esas que nos ponen a fluir.

Escribir sana las heridas del alma.

Escribiendo descubrimos el sentido y significado de nuestras vidas.

Escribiendo construimos nuestra realidad.

Escribiendo escapamos de la miseria.

“Si yo supiera escribir, me la pasaría escribiendo”.

Así me dijo hoy un muchacho de la Escuela de Trabajo el Redentor.

Un joven afrocolombiano de 17 años con una dura historia de vida, pero que aún conserva la inocencia de la niñez y que disfruta de la conversación.

Un joven que bien formado, puede llegar a ser un maestro de la palabra, un hombre que ha sanado sus heridas y cuya misión es ser un testimonio y ejemplo de vida para los demás.

¿Por qué no soñar esa posibilidad?

¿Porque no formar en la Escuela de Trabajo El Redentor, maestros de la palabra?

Cuando se hace desde el corazón, escribir salva.

¿Porque no creer en la salvación de estos muchachos a través de la escritura?

ESCRITURA

ESCRIBIR PARA VIVIR

Hoy tuve un bello día.

Pero tengo que aprender a no dejarme contagiar por la amargura de otros egos.

Hay que interactuar con todos los compañeros de Causa de la Escuela de Trabajo el Redentor.

De todos puedo aprender.

Todos son portadores de profundas lecciones de sabiduría.

Esas lecciones de vida son fuente para mis relatos.

Yo soy un creador de relatos.

Yo soy un escritor.

Este es uno de mis talentos, por eso me gusta tanto escribir.

Pero siento que no he hecho de este talento un verdadero oficio, no obstante, al mismo tiempo también siento que he acumulado las suficientes horas de practica como para atreverme a pensar, sentir y actuar como un escritor.

¿Qué tipo de escritor?

No lo se.

Apenas me estoy descubriendo.

Lo cierto es que para pasar de ser un amateur a un profesional es necesario asumir la escritura como un oficio, a veces pensado, otras veces sentido, y no pocas veces encarnado.

Y esto lo se gracias a una práctica psicológica que ejercito desde hace varios años:

El Autoconocimiento.

Es vital conocerse.

Quien se conoce a si mismo conoce a los demás.

Quien conoce a los demás se conoce a si mismo.

Quien se conoce aprende a valorarse.

Y quien aprende a valorarse logra interactuar con los demás y consigo mismo de una forma efectiva y productiva, se convierte en un hábil cultivador de vínculos afectivos.

Quien cultiva vínculos afectivos cosecha constantemente:

Afecto,

Sabiduria, y

Pan.

No le faltara aprecio, rumbo y combustible para vivir y convivir, en suma, para existir con dignidad y bienestar.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR, PSICOLOGIA AMIGONIANA

GESTIONAR LA VIDA CON CALIDAD

GESTIONAR LA VIDA CON CALIDAD

“No hay nadie tan miserable como aquel en quien nada es habitual, salvo su indecisión.”

William James

 

Dios es mi fortaleza, la visión es Su regalo.

Algo está pasando…

Estoy sintiendo la energía para crear.

M.C enseña que el primer paso para la creatividad es ordenar tu entorno.

Hoy es el día.

Mi entorno ha de reflejar lo que soy.

La inspiración llega en cualquier momento, hay que estar atento a su llamado para abrirle las puertas y dejarla salir.

Es el momento de la magia.

Es el momento de disfrutar el lado mágico de la vida y dejar atrás el lado trágico, dramático y melancólico.

Es el momento de crear.

Y para crear hay que planificar.

Pero solo los hábitos estructurales porque lo demás se va dando, va fluyendo, y con el día a día va uno aprendiendo y comprendiendo.

En cualquier momento llega la idea, el pensamiento, el instante vital que luego se ha de convertir en un argumento, en un elemento para un recuento.

La Escuela de Trabajo El Redentor está llena de instantes vitales, esos bellos momentos que me permiten recoger elementos para narrar este cuento.

Hace unos días, en una tarde soleada y somnífera, tuve mi primera capacitación del Sistema de Gestión de Calidad. Debo confesar que después de unas cuantas cabeceadas, salí con la sensación de no haber comprendido, luego conversando con Jacqueline, vi que había captado la idea del PHVA para trasladarla al campo de la vida cotidiana misma.

Hay que planificar lo básico de la vida.

Aunque la planificación no implica una camisa de fuerza, si brinda una estructura para ejecutar y ejercitar hábitos productivos y constructivos.

Hace poco leía en el psicólogo William James una idea muy práctica y pertinente:

“No hay nadie tan miserable como aquel en quien nada es habitual, salvo su indecisión.”

Y al frente de estas mismas líneas Horacio dice:

“Quien vive temiendo nunca se tendrá por libre.”

Está claro que el equilibrio mental depende de estar en constante crecimiento, lo que el Sistema de Gestión de Calidad diría: mejora continua.

En la mejora continua esta la calidad, y se abren las puertas para la innovación.

El Sistema de Gestión de Calidad no es una camisa de fuerza, no es un fin en si mismo sino un medio.

Un medio para prestar un mejor servicio y en el caso de nuestra cotidianidad, un medio para construir una mejor vida.

Pero hay que planificar lo general, y el día a día nos ofrecerá lo particular.

Levantada a la misma hora, pase lo que pase, duerma lo que duerma.

Cultivo espiritual para iniciar el día, ejercitar la gratitud, estar atento a los mensajes que arriban.

Llegada a la Escuela una hora antes de la normal para practicar la puntualidad, dedicar tiempo a la creatividad, transcribir estos relatos, preparar material.

A las 8am en punto llegar a Perseverancia, unirme al Grupo de Atención Especializada (Israel, Serafín, José, Mauricio). Alimentar la mente y el espíritu de los muchachos que han llegado a este lugar; motivarlos, recordarles su identidad, dejarlos pensando sobre su realidad, compartirles insumos para la creatividad de su vida, la construcción de su proyecto vital.

Salvo el llamado a actividades institucionales, el día gira en torno a la intervención individual, en pareja y grupal.

Más que una intervención terapéutica, es una intervención formativa, estructurante, motivante, cimentada en el presente, proyectados hacia delante.

En la hora de almuerzo se publica y se comparte.

En la tarde es el instante para crear las conexiones entre Perseverancia y otras tierras de este reino. Apelar a los recursos humanos, naturales y culturales presentes en la Escuela para llevar a los jóvenes al descubrimiento del sentido de sus vidas, el cual como es lógico no se llega solo por las vías del intelecto sino del sentir, del reconocimiento del entorno y de las riquezas que éste ofrece.

La evaluación puede hacerse semanalmente. Los indicadores para esta Verificación son muy claros:

Cuantitativamente: numero de sesiones, numero de relatos.

Cualitativamente: comentarios del servicio, demanda de los usuarios, retroalimentación de los compañeros, opiniones de los muchachos.

De ahí saldrán los insumos para corregir, para actuar con una actitud receptiva, correctiva y constructiva.

Así entiendo el PHVA, así estructuro mi vida en la Escuela de Trabajo El Redentor.

Estoy pensando en mi tocayo Andrés Rodríguez.

Compañero de Causa: ¿Será que esto me sirve como tarea?

Siempre es mejor la inspiración que la obligación.

Termino este relato como lo empecé:

Dios es mi fortaleza, la visión es Su regalo.

ESCUELA DE TRABAJO EL REDENTOR

INTERVENCIÓN Y PREVENCIÓN DE LA DELINCUENCIA JUVENIL

Escuela de Trabajo El Redentor

“El medio principal para educar es el amor, que es benigno y paciente. En todo ser humano hay un germen de sentimiento que hay que desarrollar “mas moscas se cazan con una gota de miel que con un tonel de hiel”.[1]

Hace dos años estalló la crisis en mi vida de pareja. Por fortuna, ese conflicto ha terminado en paz.

Hoy estamos construyendo el posconflicto. Somos compañeros de crianza, somos amigos, interactuamos como una familia, aunque no somos pareja; ella es libre y yo también.

En libertad nos estamos relacionando, nos estamos compartiendo. Sin presión, sin miedo, sin expectativas. Nuestras mentes están enfocadas en nuestro rol como padres, y en nuestro rol como trabajadores.

Esta claro que los principales beneficiados con esta pacifica interacción son nuestros hijos. A juzgar por lo que he aprendido en mi trabajo como psicólogo en la Escuela de Trabajo el Redentor, una de las principales causas de la delincuencia juvenil es la violenta interacción entre los padres de familia; el abandono, la negligencia e irresponsabilidad con el cuidado y protección de los hijos.

Por sus frutos los conoceréis”, así nos lo enseñó el maestro Jesús. Esta es una verdad eterna.

“Por sus frutos los conoceréis”.

Es muy emocionante llegar a tu destino laboral, descubrir la misión de tu vida, que en mi caso es ayudar a Reparar y Reconstruir Proyectos de Vida, la prueba de que esto es así estriba en el hecho de haber llegado la primera de las causas afines:

La intervención y prevención de la delincuencia juvenil. Sin duda alguna, el principal problema social de nuestra generación.

Esta es una Causa Amigoniana con la cual me identifico plenamente.

Cuanto me alegra haber llegado a este puerto en mi vida.

Para mi es muy satisfactorio poder contribuir con esta causa; poner mi historia de vida y mis aprendizajes al servicio de los adolescentes de esta generación.

Aquí estaré narrando esta experiencia, lo hago porque quiero cultivar vínculos afectivos alrededor de esta Causa, me interesa mucho conversar con mis compañeros de la Comunidad Amigoniana, y empezar a construir conocimiento colectivo, amen de mostrarle al mundo esta loable labor liderada por los Religiosos Terciarios Capuchinos.

Este es mi aporte a la Causa, un testimonio de vida y unas ideas que no pretenden ser dogmas de fe, sino insumos para edificar lo que considero una necesidad institucional:

Una Psicología Amigoniana.

Una psicología que es necesario encarnar, explicar, mostrar, representar y aplicar.

Una psicología que me parece clave para intervenir y prevenir la delincuencia juvenil.

 

[1] Textos Pedagógicos de Autores Amigonianos.