HOGAR

LA SUPERVIVENCIA DEL HOGAR  

MI CLAN FAMILIAR

Hoy mi batalla afectiva es la constancia.

La constancia asegura la supervivencia.

Sin constancia la supervivencia se ve amenazada.

Tengo en mi mente la imagen de la laboriosa hormiga.

Navegando por proverbios me encontré con esta perla de sabiduría:

“Tú, holgazán, aprende una lección de las hormigas.

¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio!

A pesar de que no tienen príncipe, ni gobernador, ni líder que las haga trabajar, se esfuerzan todo el verano, juntando alimento para el invierno.

Pero tú, holgazán, ¿hasta cuándo seguirás durmiendo?

¿Cuándo despertaras?

Un rato más de sueño, una breve siesta, un pequeño descanso cruzado de brazos.

Entonces la pobreza te asaltará como un bandido.

La escasez te asaltará como un ladrón armado.”

Quiero sentir intensamente ese apremio de la lucha por la supervivencia.

Hoy me estoy jugando mi futuro afectivo y mi presente laboral.

Mi futuro afectivo es mi clan familiar: mis hijos y la madre de mis hijos.

Yo soy proveedor de afecto de ellos y ellos de mí.

Pero… ¿Hoy cómo debo expresar este afecto?

Ocupándome con todas las fuerzas de mi corazón y la sabiduría de mi espíritu, en asegurar su supervivencia.

Una supervivencia digna que esté sustentada por los frutos de mi trabajo.

Como lo dije en un relato anterior, esta es la primera fase de la reparación y construcción de mi proyecto de vida afectivo, es decir de mi hogar.

Tengo en mi corazón una inmensa gratitud hacia mis suegros, ellos han sido el sostén en el sustento de mi clan, pero su papel debe ser complementario, está claro que en lo que respecta a la supervivencia material, el principal responsable soy yo. Y nadie más.

Al escribir estas líneas, inmediatamente pienso en la palabra dignidad…

Por dignidad, un hombre adulto no debe soltar esta responsabilidad, pues tarde o temprano pagará el precio.

Hoy, lo estoy pagando con una tristeza en mi corazón porque estoy distanciado físicamente de mi clan, pero estas líneas evidencian que sigo conectado mental y espiritualmente con mi clan, lo cual me alegra enormemente.

Y es esta alegría la que quiero convertir en el combustible de mi acción.

Trabajar con alegría para aumentar la producción.

Con la alegría de aquel que sabe que al cumplir generosamente con la responsabilidad paternal, podrá cosechar los frutos de la satisfacción  del deber cumplido.

Dignidad, porque cuando un hombre no cumple con su deber material y afectivo, tarde o temprano su mujer lo abandonará, el reino dividido quedara, otro proveedor a su hogar llegará,  su reino le arrebatará, sus hijos peligro correrán,  la frustración lo amargará y la vida se complicará.

Es muy bueno tener esta imagen presente, un futuro afecto negativo que me puede llevar a mantener la constancia, para evitar a toda costa que eso sea una dolorosa realidad.

Por eso es que se dice que al que tiene se le dará, y al que no tiene, lo poco que tiene se le quitará.

Necesito cogones para ser constante.

Porque la constancia es productividad pura y la productividad significa pan.

Así de sencillo.

De modo que produzco este relato para conectarme con el espíritu de la laboriosa hormiga, un ser tan diminuto en tamaño, pero tan grande por ser fuente de una gran sabiduría:

La lección de la constancia.

Trabajo constante, esta es una de las piedras angulares de mi nueva filosofía de vida, este es un componente central de mi personalidad elegida. Es un punto clave de mi propia identidad.

Porque solo con el trabajo constante podré asegurar la supervivencia digna de mi clan familiar y por ende la mía propia, a partir de este momento ya podré pensar en la siguiente fase:

El crecimiento.

Publico este relato un día después de la gratificante experiencia en el colegio Campestre Chiquinquirá Nueva Inglaterra. Dos conferencias muy nutritivas. Coseché afecto, sabiduría y pan.

Hablé sobre el proyecto de vida afectivo y laboral.

Y de psicología de la vida.

Grato momento.

Gracias por leer hasta aquí, ya sabes que valoro mucho tu retroalimentación, tus palabras son una voz de aliento, tus pensamientos alivian mi fatiga y me mantienen atento. De esta forma estas siendo un veedor de mi empeño por mantenerme constante, me ayudas, de verdad.

Saludos.

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1 thought on “LA SUPERVIVENCIA DEL HOGAR  ”

  1. Luz Adriana, muy lindo el contenido del mensaje, pues “la constancia vence lo que la dicha no alcanza”, y la laboriosidad es una cualidad de toda persona progresista y con convicciones en lo que se propone.

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