HOGAR

DAR PARA CONSTRUIR UN HOGAR

 

¿Por qué me cuesta tanto dar?

La dificultad para dar es una consecuencia de las carencias afectivas.
Mi espíritu quiere dar, pero mi mente se resiste y lo hace llenando mi corazón de miedo.

El miedo incrementa la inseguridad.

La inseguridad me llena de ansiedad.

La ansiedad nubla mi mente.

Y cuando mi mente se nubla no logro actuar constante y consistentemente.

Y esto lo digo porque he descubierto un patrón que estoy valorando como un fallo de mi mente.

Después de lograr un resultado, en lugar de disfrutar ese momento y seguir caminando, me relajo y dejo de ser constante. Me distraigo en otras cosas y pierdo el ritmo. Y cuando se pierde el ritmo se afecta la productividad.

Esto me lleva a pensar que aunque se trabaja por el resultado, en realidad lo que cuenta es el cultivo, el cultivo comprometido, disciplinado y constante. Justo lo que lleva a obtener logros permanentes y crecientes, cosechas continuas, lluvias tempranas y tardías.

Quisiera pensarlo de otra manera pero no logro evitar la analogía, en la guerra, esta se gana o se pierde, batalla a batalla, poco a poco se va conquistando un territorio o se va perdiendo.

Si un día se gana una batalla, no hay que bajar la guardia porque al otro día hay que salir a seguir batallando, de lo contrario, el enemigo ganará fuerza y te seguirá ganando.

Escribo esto para dejar constancia de la importancia de reconocer cuales son los fallos de nuestra mente, porque son estos fallos los que te impiden concentrar tus energías (pensamientos, emociones, acciones) en la construcción de tu proyecto de vida.

El Sun Tzu o arte de la guerra es muy claro al respecto:

Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y tendrás el 100% de posibilidades de ganar las batallas.

Conoce tu enemigo y no te conozcas a ti mismo y tendrás el 50% de posibilidades de ganar en la batalla.

No conozcas a tu enemigo y no te conozcas a ti mismo y ten por seguro que perderás todas las batallas.

Pero recuerda que el enemigo no está afuera sino dentro de nosotros mismos.

Hazte consciente de los fallos de tu mente; reconócelos, evalúalos y corrígelos.

A mí me cuesta dar, ya reconocí que el origen de este fallo es la carencia afectiva.

Cuando se ha tenido una infancia con carencias afectivas, unido a un entorno violento, eso deja una profunda huella en el corazón y al llegar a la adultez, se configuran vínculos afectivos dependientes, es decir, uno está muy presto para recibir, para demandar afecto, y no tanto para dar, para expresar de todas las maneras posibles lo que se siente por el otro.

Pero no basta con sentir, el amor es sobre todo acción.

El amor se renueva con la acción, con el dar, con el disfrute por el dar.

Dar con amor, no con temor.

Porque cuando se da con amor, el solo hecho de dar produce satisfacción.

Es esa satisfacción la recompensa.

En cambio, cuando se da con temor, se cae en el error de la expectativa, de esperar que el otro actué con reciprocidad y esto lógicamente incrementa la ansiedad.

Hay una enorme diferencia entre el dar por temor a perder y el dar para ayudar a crecer.

¿Cómo romper este patrón?

Simple y llanamente:

Dando, dando, una y otra vez, sin temor, transmutando la mentalidad de escasez por una mentalidad de solvencia.

Porque entre más demos, más recibiremos.

Esta es una verdad eterna.

Entre más cultivas un vínculo más logras.

Entre más compartes, más te comparten.

Y un vínculo afectivo se cultiva dando, compartiendo.

Este es un ejemplo de reflexión para evitar la preocupación, como te habrás podido dar cuenta, en estos días he estado reflexionando sobre el Hogar y las causas de su derrumbamiento.

El mío se derrumbó porque yo no pude asumir cabalmente mi rol como proveedor, como padre de familia, como un hombre adulto que provee a su clan de afecto, sabiduría y pan. En realidad siempre me sentí como un León en un territorio prestado.

Y estoy que pudo haber jugado a mi favor, lo hizo en mi contra, porque cuando yo llegué a vivir en la tribu de la madre de mis hijos, lo hice con una personalidad caracterizada por la carencia; afectiva y material, además de haber sido un hijo de la violencia, tal y como lo señalé en un relato anterior.

Todas estas circunstancias configuraron una dinámica familiar que con el tiempo, en lugar de amor, produjo amargura, yo en varias ocasiones fui fuente de profunda amargura para esa tribu que lo único que hizo fue amarme.

Mi incapacidad para dar, me impidió valorar el gran regalo que Dios me había dado:

Un Hogar.

Justo lo que nunca había tenido y siempre había anhelado.

Y cuando ese regalo me llegó, en lugar de asumirlo con amor lo asumí con temor.

Y uno no puede amar con temor.

Porque el temor te lleva a conductas sumisas o agresivas para evitar perder lo que tanto temes perder.

Y lo que más temía yo perder era mi hogar.

Y ese temor se hizo realidad.

Mi Hogar se derrumbó.

Ya hice el duelo, ya acepté la realidad, ahora estoy trabajando para transformarla, para convertir este hecho en una oportunidad de crecer, ser adulto, y para mí, la esencia del ser adulto es asumir una actitud proactiva para construir un Hogar.

De modo que yo no asumo el derrumbamiento de mi Hogar como una derrota sino como un llamado a la acción para reparar y reconstruir mi Hogar, no con temor, sino con amor. Esto es, dando, compartiendo, porque solo es dando como se construye, así como quitando se destruye.

Ya le arrebaté mucha tranquilidad a mis hijos y a la madre de mis hijos, ahora llego el momento de darles paz, porque la paz empieza por casa, porque darles a ellos, será darme a mí mismo.

Porque es dando y compartiendo como se construye un Hogar.

Dando afecto, sabiduría y pan.

Espero que estas reflexiones susciten en ti tus propias reflexiones, no sobre mi vida, sino sobre la tuya, yo no escribo para que los demás opinen sobre mi vida, sino para que reflexionen sobre la suya.

Esta es la psicología de mi vida, espero que te sirva para construir la tuya.

Porque cada quien debe tener muy clara su propia psicología y así tener mejores herramientas para construir su propio proyecto de vida.

Si leíste hasta aquí, quedaré agradecido si me compartes tus propias reflexiones, puedes hacerlo aquí, en público o en privado, el caso es que me gustaría conversar con aquellos a quienes este relato ha llegado.

Saludos.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

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LUZ ADRIANA

9 AÑOS DE CONOCER A MI AMADA LUZ ADRIANA

Hoy 28 enero se cumplen nueve años de habernos conocido.

Hace 9 años, en la Cinemateca Distrital nuestros caminos se cruzaron.

Son tiempos difíciles, los mas difíciles de nuestra historia, pero son también tiempos de esperanza.

Estoy convencido que vale la pena luchar por el Hogar, vale la pena crecer y Ser Adulto para reparar y reconstruir mi Hogar.

Todo lo que escribo es mi manera de dejar huella de esta lucha.

Estoy luchando y no me daré por vencido.

Cuando Luz Adriana cumplió 28 años le escribi un relato en el que daba cuenta de la manera como nos encontramos aquel sabado 28 de enero de 2006.

Anoche pasé por la Cinemateca y tome estas fotos.

De modo que con ese relato y este vídeo, dejo constancia de mi alegría por haberme encontrado en este camino de la vida con esta maravillosa mujer. ´

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“Es medio día, a mi lado tengo a la mujer que inspira estas letras. Ella probablemente no se espera esta sorpresa. Estoy escribiendo para ella. ¿Porqué? Es su cumpleaños, hoy llega a sus 28 y me nace dedicarle unos cuantos párrafos para dejar una huella de lo que significa esta poderosa mujer en mi existencia.

No pretendo argumentar, estas cosas no se piensan, sólo se sienten. Hace poco, leía en Pinker una reivindicación del destino. ¿Existe el destino? ¿Cómo explicar la forma en que conocí a la mujer que hoy ilumina mi camino?

Nuestras vidas se cruzaron un 28 de enero de 2006. Los libros han resultado para mí una salvación. Ella misma lo dice. Gracias a ellos llamé su atención. Era sábado y me disponía a ingresar a una función de cine en la Cinemateca Distrital. Mientras hacia fila, -como de costumbre- ojeaba un libro que recién había comprado (“La Parapsicologia: realidad, ficción o fraude” de Antonio Velez). Yo sentí su mirada, proveniente de unos ojos grandes y expresivos, ella estaba ahí, imponente y hermosa con su larga cabellera azabache, tratando de averiguar curiosamente lo que yo leia.

Hasta antes de ingresar al teatro todo transcurría normalmente. Simplemente se trataba de dos desconocidos, que en la noche de un sábado buscaban algo de entretenimiento. Y el cine-arte, para ambos lo es. Recuerdo que la película era una comedia europea llamada “Vodka Limón”.

Su insistente mirada no me fue indiferente. Pero… ¿Cómo abordarla? Bogotá no es una ciudad donde la gente desconocida interactué con facilidad. No sabía como hacerlo. Entramos, vimos la película, intente sentarme a su lado, pero fue infructuoso. Me invadió la timidez. Me senté tres puestos delante suyo y de vez en cuando cabeceaba para cerciorarme que ella aun seguía ahí, y que no se trataba de una mera ilusión.

Cuando terminó la película –que por cierto se me hizo eterna-, pasaron por mi mente una cantidad de estrategias para abordarla, y mientras ella iba saliendo del teatro, mi tiempo se iba agotando. Yo detrás de ella, tratando de vencer mi vergüenza, de lanzarme, ¿Pero que le decía? ¿A cuenta de que la abordaba?

Finalmente ella salió del teatro y cogió camino por la séptima hacia el sur. En ese momento yo estaba totalmente hipnotizado, fuera de mi, pero ¿Qué hacia? Resolví echarlo a la suerte. Me quede parado viendo como se alejaba lentamente, caminando hacia el sur, en ese momento me dije: “Si voltea a mirar, la persigo” y así fue. Voltió a mirar, como si de paso me invitara a que fuera detrás de ella. No vi otra opción que perseguirla, algo se me ocurriría en el trayecto para abordarla.

Camine detrás suyo, a media cuadra de distancia. Ni tan cerca para no asustarla, ni tan lejos como para no perderla de vista. Cuando llegó a la 22 con 7ma giró hacia el occidente, hacia la carrera decima. Yo seguía detrás, al acecho. Esperando que se me ocurriera algo, sentía como si ella me estuviera arrastrando.

Cuando ella llegó a la carrera 10ma, la cruzó con la firme intención de abordar un bus hacia el sur. En ese momento no tuve más opción, hice lo propio y sin dudarlo la abordé y le dije: “hola”. Ella con soltura contestó: “hola”. ¿Nos tomamos un café? –le propuse-. “Bueno” Contestó ella. Volvimos a cruzar la 10ma y nos encaminamos hacia el Terraza Pasteur, a un bar muy conocido llamado Café Cinema.

Como una forma de romper el hielo nos fuimos conversando sobre la película. Ni siquiera nos presentamos. Lo vinimos a hacer cuando ya estábamos en el bar. Un sitio muy ameno y que se prestó para la ocasión, con trova cubana de fondo y música protesta, allí compartimos nuestras pasiones, hablamos de la que teníamos en común: los libros. Además del mencionado libro de Antonio Velez, ese día había adquirido una biografía de Lenin. Ella tenía uno sobre Nostradamus que había comprado por pura curiosidad, no porque creyera en esas superchicerias.

Esto parece un cuento pero es verdad. Como es verdad que después de mas de cuatro horas de estar conversando, y apelando a los recuerdos que tenia de Jean Baptiste Grenoulle (el protagonista de El Perfume) la seduje y la bese. ¿O ella me sedujo a mi? O nos sedujimos mutuamente desde que estábamos haciendo la fila para ingresar al teatro.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

HOGAR

HIJOS DE LA VIOLENCIA

HIJOS DE LA VIOLENCIA

No solo de pan vive el hombre.

¿Qué habrá querido decir el gran maestro de la vida con estas palabras?

Para mi está claro que el mensaje de este maestro es el amor.

El amor es el rey de los afectos.

El amor es el máximo alimento de la existencia.

El pan asegura la supervivencia, pero del amor dependen el crecimiento y la trascendencia.

Basado en mi propia experiencia he podido llegar a la conclusión de que un hogar se puede derrumbar por la carencia de pan, pero sobre todo por la carencia de afecto.

Por alguna razón que todavía no comprendo del todo, en los últimos días he estado reflexionando intensamente sobre el hogar.

Y esta reflexión intensa ha rendido sus frutos:

He descubierto el sentido de mi vida.

Después de tanta angustia y dolor experimentado por el derrumbamiento de mi hogar, he logrado tomar conciencia del sentido de mi vida, de lo que significa mi existencia para mí mismo.

Lo misión de mi existencia es reparar y reconstruir mi hogar. Esta labor es lo que le da sentido a mi vida. Es lo que me lleva a querer permanecer vivo y cuerdo, para trabajar de forma constante en pro de esta causa.

Mientras escribo este relato, sentado en el sofá de la casa de mis padres, vienen a mi mente una cascada de imágenes, estoy viendo el cuadro completo de mi vida y me tengo que remontar a mi infancia para comprender lo que estoy viviendo hoy en día.

Yo soy un hijo de la violencia y como tal, he pagado amargamente las consecuencias. Ya no me lamento de esa realidad vivida, más bien me alegro de haber llegado a este momento, porque tengo ante mí una gran oportunidad de crecimiento.

Para nadie es un secreto que vivimos en un país violento.

Un país en el que la lucha por la tierra ha sido un sangriento enfrentamiento. Un país que se acostumbró al desplazamiento.

Un país inequitativo cuyas riquezas están concentradas en unas pocas manos, obligando a la gran mayoría de personas a luchar a diario y con las uñas para ganarse el sustento.

Un país cuyo problema no es la pobreza material, sino la pobreza mental; afectiva y espiritual.

Un país así ha sido caldo de cultivo para enfrentamientos políticos y sociales, para que broten de forma silvestre guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, sicarios, bandas criminales, delincuentes, prostitutas y políticos corruptos.

En este país nacieron mis padres, en este país nací yo.

Mi padre nació justamente en el mismo año que se jodió este país por última vez: 1948. Quiere decir que mi padre también fue un hijo de la violencia. El suyo había nacido en 1903, después de la guerra de los mil días; de modo que también mi abuelo fue otro hijo de la violencia. Así que esto fue lo que yo heredé y aprendí: la violencia.

La conclusión psicológica que saco de este relato es que somos lo que heredamos y lo que aprendimos. Pero nos queda un margen de elección, quiere decir que también somos lo que elegimos ser.

Yo elegí ser un hombre de paz, porque mi herencia y mis aprendizajes en lugar de ayudarme, me llevaron a derrumbar mi hogar.

Por eso soy un hijo de la violencia, pero es mi determinación ser un padre constructor de paz.

Por esta razón es que la causa de mi vida es la Reparación y Reconstrucción de mi hogar.

Porque solo los hogares en paz, construyen una sociedad en paz.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

psicologia espiritual

MENSAJES DESDE ARRIBA

MENSAJES DESDE ARRIBA

Podrás pensar que estoy loco, pero cuando uno empieza a transitar por los senderos del espíritu, aprender sobre la vida no es gracias a nuestro intelecto sino a la intuición. Es tan potente esto que no se puede explicar, solo experimentar.

Ando con mi mente y espíritu dispuestos a aprender, a ser guiado, a ser receptivo a los mensajes superiores de la vida.

LA MUJER DE MI VIDAAyer, cuando me senté frente al computador, por una extraña razón me llegó una foto en la que estamos Luz Adriana y yo, una bella foto que hacía rato no veía, de repente llegaron unos sentimientos que se volvieron pensamientos y le escribí a una carta a la afectiva, sabia y creativa madre de mis hijos.

Después me fui a caminar, tenía que imprimir semillas para sembrar en Transmilenio, luego de esa tarea me fui para el parque de los periodistas a observar un poco la vida que allí circula.

Sentado allí, se me acercó Sebastián, un habitante de calle de 21 años quien para ganarse el pan me cantó el padre nuestro en latin, aproveché y empecé a conversar con ese hombre, entramos en confianza y terminamos hablando de Dios, me sorprende que estas personas, a pesar de sus circunstancias son muy espirituales, no temen poner a Dios por delante, son fuertes aunque parezca lo contrario.

Tuvimos un debate acerca del porque de sus circunstancias, el me decía que eran las drogas, especialmente el bazuco el responsable de su presente. No pude evitar reflexionar en este instante y plantearle que a lo mejor las drogas eran una consecuencia de algo más arraigado.

¿Qué podría ser? –pregunto él-

-Careciste de un hogar, a lo mejor tuviste padres, pero no un hogar.

Al principio el se resistió a esa idea, porque en su mentalidad el único responsable de su destino era él, En otro tiempo yo habría pensado lo mismo, pero hoy, a la luz de mi propia experiencia he llegado a la conclusión que nuestra herencia marca parte de nuestro destino, para bien o para mal.

Yo soy el responsable de mi vida, si, ¿pero que es lo que yo soy?

Somos lo que pensamos, sentimos y hacemos, pero eso que pensamos, sentimos y hacemos es una herencia de nuestra especie y de nuestra tribu familiar, pero también es lo que aprendimos en nuestra infancia y adolescencia, es el entorno. Y estamos a merced de esa herencia y de esos aprendizajes hasta que decidamos hacer uso de nuestro libre albedrio y completar nuestra identidad proyectando y construyendo nuestra personalidad elegida. Es decir, nuestros propios pensamientos, afectos y acciones.

No sé si esto se comprenda fácilmente, pero lo que pretendo decir es que nuestras acciones, buenas o malas, son movidas por esas fuerzas heredadas y aprendidas, he ahí la importancia de tomar conciencia acerca del legado que le vamos a heredar a nuestros hijos.

Y el mejor legado, para mí, no es la educación, sino un hogar.

Porque un hogar es la mejor fuente de afecto, sabiduría y pan.

El caso es que escribo este relato porque este hombre me transmitió un contundentemente mensaje que “coincidió” con la acción de la carta pública que le envié a Luz Adriana. Tanto me impactó que no puede evitar escribir este relato para dar testimonio de ello.

Me dice Sebastián, miremos 1 Juan 3:18:

“Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones”

Luego seguimos conversando y de repente me dice, ahora miremos Mateo 7:7:

“Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontraras; sigue llamando y la puerta se te abrirá.”

Y para rematar me dejó con Romanos 8: 28, 31

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” (…) “¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como estas? Si Dios esta a favor de nosotros, ¿Quién podrá ponerse en nuestra contra?”

No te parece sorprendente. A mí me impactó. Tanto que me vi impulsado a compartirte esta anécdota.

En este mismo día, una canción de Green Valley llegó con un mensaje complementario:

“Siempre intenta descifrar lo que te enseña la vida, sigue un camino correcto, y veras como el calor purifica tus heridas, veras que estas en lo cierto”

Así funciona esto, ya no temo aceptarlo ni compartirlo.

Saludos.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

CENTRO DE FORMACIÓN AFECTIVA

EL TALLER: CENTRO DE FORMACIÓN AFECTIVA

CENTRO DE FORMACION AFECTIVA

Es increíble la manera como llegan los mensajes de los poderes superiores de la vida.

Hoy recibí la orden de presentar formalmente este proyecto:

Un proyecto que nació en el año 2010,

Un proyecto que concebimos con la madre de mis hijos, Orianna ya había nacido y Dante estaba en camino.

Quiere esto decir que eran tiempos de amor. De tanto amor que nos alcanzó para amarnos, al punto de concebir dos hijos biológicos y otro espiritual.

Este hijo siguió creciendo, para ya no alimentado por una teoría, sino por unas experiencias de vida.

Esas experiencias de vida, nos han hecho probar la amargura del derrumbamiento de nuestro hogar

Es decir, vivimos los gozosos y ahora estamos afrontando la cumbre de los dolorosos.

Cada uno he tenido que redifinir su proyecto de vida laboral, y a nivel afectivo nuestro vinculo esta en su nivel mas bajo de nuestra historia que inevitablemente continua.

Las paradojas de la vida, hoy ya conocemos las dos caras de la moneda de la conviencia en el seno de un hogar:

El gozo del amor y el dolor de la amargura.

De modo que este Taller esta listo para trabajar en pro de la reparación y reconstrucción de hogares,

Esta que es mi apuesta personal, la base de mi proyecto de vida afectivo, la convierto en mi causa social.

Este país necesita con urgencia hogares.

Que Dios me acompañe, porque este es un vehículo para cumplir con los propósitos que El tiene conmigo.

Siento su fuerza en mi corazón, y por eso estoy haciendo esta presentación, y luchando con todas mis fuerzas para hacer realidad el milagro que le he pedido a Dios.

Desde ya hago extensiva la invitación a todos los colegas y amigos que se quieran sumar a esta causa.

LUZ ADRIANA

CARTA A MI AMADA LUZ ADRIANA

LA MUJER DE MI VIDA

Mi amada Luz Adriana:

No puedo darme por vencido,

Algo mas fuerte que mi propio ego me dice que tengo que seguir luchando, que hay que ser hombre y pelear, porque un hombre nunca se da por vencido, Eso es propio solo de los pusilanimes, y yo seré todo lo negativo que tu creas, pero no soy un cobarde.

¿Como voy a renunciar al regalo que Dios me dio?

Solo la muerte me lo impedirá, porque yo soy un convencido que la responsabilidad con el hogar es hasta que la muerte nos separe.

Pero un hogar no se construye dividido, sino unido.

Y es de esa unión de donde sale el alimento mas nutritivo para nuestros hijos.

El amor.

El amor ha vencido mi ego, por eso estoy aqui luchando, pensando maneras de hacer lo que tantas veces me pediste y mi ignorancia afectiva me impedía captar:

Sorprenderte.

No se que vayas a pensar con este acto, ni como vas a reaccionar, pero es que ya no quiero tener miedo Luz Adriana.

Yo quiero es amarte, servirte, acompañarte, “ser tu bastón al caminar y al despertarme tu abrigo”,

¿Sabes? esto no lo tenia planeado, simplemente ayer te pensé muy intensamente, escucharte al otro lado del teléfono me hizo sentir profundamente tu espíritu y me hizo afirmarme en mi determinación de no rendirme.

Y hoy descubrí que para eso ya no tengo que temerte sino amarte.

No es que yo te tenga miedo a ti, sino que el temor era a perderte.

Ya perdí ese temor, ahora soy libre para amarte.

Necesito amarte, porque soy padre, el padre de tus hijos, y ellos serán muy felices de ver que su padre ama a su madre.

Esa felicidad de mis hijos, es lo que mas me motiva, es lo que noquea a mi ego y me lleva a este acto.

La felicidad no es a medias, Se es o no se es.

¿Es la felicidad de nuestros hijos lo mas importante?

EL CLAN

Pues siento que depende de nuestro amor.

Puedo estar equivocado, pero es lo que siento y necesito desesperadamente expresartelo!!!!!

Discúlpame que lo haga por este medio, pero tenemos una responsabilidad, no solo familiar sino también social,.

No podemos hablar de armonía con el cosmos, si antes nuestro hogar no se repara y reconstruye.

Un hogar derrumbado y no reconstruido, SIEMPRE, SIEMPRE deja secuelas emocionales en nuestros hijos.

Secuelas que le traerán amarguras en su vida afectiva. Esas son solo unas de las muchas consecuencias.

Como nuestros canales de comunicación están en su mas baja expresión, no veo otra opción que expresarte estos sentimientos y pensamientos en voz alta.

Porque mi compromiso no es solamente contigo, con mis hijos, con tu familia y con la mía, mi compromiso es con mis amigos, las personas que están confiando en mi trabajo, y sobre todo, con la sociedad.

Somos miembros de una generación que esta dejando derrumbar los hogares, somos una generación de padres separados, de madres solteras, de caos afectivo.

Basta con observar las consecuencias: incremento dramático de la delincuencia, la prostitución, el microtrafico, las pandillas juveniles, y todos esos fenómenos que sumados a la soledad, la depresión y el suicidio, dan cuenta de las consecuencias del derrumbamiento de los hogares. Y lo mas terrible es que una sociedad sin hogares, es una sociedad en riesgo. Tu lo sabes.

Se paga un precio alto, muy alto.

Yo soy conciente de mis fallos, se que soy el principal responsable de la situación.

Se que fui agresivo, violento, infiel, desleal, indiferente, indolente, tacaño, miserable, ingrato, se que fui una rata inmunda y un animal rastrero como alguna vez me lo dijiste.

Se que fui todo eso y quizas mucho mas. Lo se, y no te imaginas el dolor que he experimentado al mirarme al espejo de mi conciencia y quitarme el velo del autoengaño.

Ya tu lo habías visto, pero yo. Ignorante era.

Tan estúpido como para no emprender las acciones reparadoras.

A veces, personas como yo, necesitamos sufrir amargamente para despertar.

El dolor me ha despertado mi amada Luz Adriana.

¿Tu crees que un hombre como yo no sufre la distancia de su hogar?

¿Tu crees que yo no te necesito?

¿Tu crees que yo necesito a mis hijos?

Los necesito, asi como ustedes me necesitan a mi.

Nos necesitamos.

No quiero que te sientas presionada, simplemente necesito liberarme de este trago amargo, necesito expresarte lo que siento y pienso.

Y lo hago en publico porque quiero que el mundo sea testigo de mi compromiso contigo y con nuestro hogar.

Mi satisfacción es poderte expresar esto,

Pedirte un perdón publico por todos mis actos estúpidos que tanto dolor de causaron, a ti y a nuestros hijos. Y a la tribu.

Soy consciente que no puedo esperar nada de ti.

Simplemente quiero que sepas que sigo enamorado de ti, hoy mas que nunca.

Con profundo y verdadero amor;

Andres

EL CLAN TIRADO PAZ

HOGAR

LA HERENCIA DE UN HOGAR

ELIJO EL AMOR

La mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos no es la educación.

Hoy puedo decir, que el mejor legado para nuestros hijos es una HOGAR.

Cuando dejamos a nuestros hijos sin un HOGAR, estamos cometiendo el mas vil de los actos egoístas porque condenamos a nuestros hijos a la pobreza afectiva.

Por mucho que una mujer intente ser madre y padre al mismo tiempo, difícilmente se podrá llenar ese vacío afectivo que queda en el corazón de nuestros hijos.

La madre es la madre y el padre es el padre.

Saquemonos de una vez por todas esa toxica idea de que madre es solo una y que padre es cualquiera. No, el padre también es solo uno e irreemplazable.

He ahí mi convicción de luchar a muerte por reparar y reconstruir mi HOGAR.

Y no es mi HOGAR en el sentido de propiedad, sino de Responsabilidad.

Cuando se tiene hijos, ser adulto es construir un hogar, y si se derrumba, la tarea siguiente es la reparación y reconstrucción de ese HOGAR.

Porque un HOGAR es la mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos.

Lo contrario también es cierto, un hogar derrumbado es el peor daño que le podemos hacer a nuestros hijos, les dejamos un problema que tendrán que afrontar en su adultez.

Los condenamos a la carencia afectiva.

Por eso es que nada es mas importante en mi existencia, he tomado conciencia que este es el sentido de mi vida: Luchar por mi HOGAR y dar testimonio de esta ardua e irrenunciable lucha.

Debo romper esa herencia que me dejaron mis padres.

No puedo repetir su historia.

En las conferencias que dicté ayer en el colegio Campestre Chiquinquirá Nueva Inglaterra, me hice consciente de que la Psicología de la Vida, es mi caja de herramientas para reparar y reconstruir mi HOGAR.

Me hice consciente de que mi causa no es la democratizacion de la psicología, sino, la reparación y reconstrucción de mi HOGAR.

Me hice consciente que esta experiencia es para compartirla, porque la principal herencia que los hombres y mujeres de esta generación le podemos dejar a nuestros hijos, es un HOGAR.

De modo que la conclusión es muy sencilla;

Que la herencia sea una HOGAR, no una carencia afectiva.

Andréz Paz // Psicología de la Vida

HOGAR

LA SUPERVIVENCIA DEL HOGAR  

MI CLAN FAMILIAR

Hoy mi batalla afectiva es la constancia.

La constancia asegura la supervivencia.

Sin constancia la supervivencia se ve amenazada.

Tengo en mi mente la imagen de la laboriosa hormiga.

Navegando por proverbios me encontré con esta perla de sabiduría:

“Tú, holgazán, aprende una lección de las hormigas.

¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio!

A pesar de que no tienen príncipe, ni gobernador, ni líder que las haga trabajar, se esfuerzan todo el verano, juntando alimento para el invierno.

Pero tú, holgazán, ¿hasta cuándo seguirás durmiendo?

¿Cuándo despertaras?

Un rato más de sueño, una breve siesta, un pequeño descanso cruzado de brazos.

Entonces la pobreza te asaltará como un bandido.

La escasez te asaltará como un ladrón armado.”

Quiero sentir intensamente ese apremio de la lucha por la supervivencia.

Hoy me estoy jugando mi futuro afectivo y mi presente laboral.

Mi futuro afectivo es mi clan familiar: mis hijos y la madre de mis hijos.

Yo soy proveedor de afecto de ellos y ellos de mí.

Pero… ¿Hoy cómo debo expresar este afecto?

Ocupándome con todas las fuerzas de mi corazón y la sabiduría de mi espíritu, en asegurar su supervivencia.

Una supervivencia digna que esté sustentada por los frutos de mi trabajo.

Como lo dije en un relato anterior, esta es la primera fase de la reparación y construcción de mi proyecto de vida afectivo, es decir de mi hogar.

Tengo en mi corazón una inmensa gratitud hacia mis suegros, ellos han sido el sostén en el sustento de mi clan, pero su papel debe ser complementario, está claro que en lo que respecta a la supervivencia material, el principal responsable soy yo. Y nadie más.

Al escribir estas líneas, inmediatamente pienso en la palabra dignidad…

Por dignidad, un hombre adulto no debe soltar esta responsabilidad, pues tarde o temprano pagará el precio.

Hoy, lo estoy pagando con una tristeza en mi corazón porque estoy distanciado físicamente de mi clan, pero estas líneas evidencian que sigo conectado mental y espiritualmente con mi clan, lo cual me alegra enormemente.

Y es esta alegría la que quiero convertir en el combustible de mi acción.

Trabajar con alegría para aumentar la producción.

Con la alegría de aquel que sabe que al cumplir generosamente con la responsabilidad paternal, podrá cosechar los frutos de la satisfacción  del deber cumplido.

Dignidad, porque cuando un hombre no cumple con su deber material y afectivo, tarde o temprano su mujer lo abandonará, el reino dividido quedara, otro proveedor a su hogar llegará,  su reino le arrebatará, sus hijos peligro correrán,  la frustración lo amargará y la vida se complicará.

Es muy bueno tener esta imagen presente, un futuro afecto negativo que me puede llevar a mantener la constancia, para evitar a toda costa que eso sea una dolorosa realidad.

Por eso es que se dice que al que tiene se le dará, y al que no tiene, lo poco que tiene se le quitará.

Necesito cogones para ser constante.

Porque la constancia es productividad pura y la productividad significa pan.

Así de sencillo.

De modo que produzco este relato para conectarme con el espíritu de la laboriosa hormiga, un ser tan diminuto en tamaño, pero tan grande por ser fuente de una gran sabiduría:

La lección de la constancia.

Trabajo constante, esta es una de las piedras angulares de mi nueva filosofía de vida, este es un componente central de mi personalidad elegida. Es un punto clave de mi propia identidad.

Porque solo con el trabajo constante podré asegurar la supervivencia digna de mi clan familiar y por ende la mía propia, a partir de este momento ya podré pensar en la siguiente fase:

El crecimiento.

Publico este relato un día después de la gratificante experiencia en el colegio Campestre Chiquinquirá Nueva Inglaterra. Dos conferencias muy nutritivas. Coseché afecto, sabiduría y pan.

Hablé sobre el proyecto de vida afectivo y laboral.

Y de psicología de la vida.

Grato momento.

Gracias por leer hasta aquí, ya sabes que valoro mucho tu retroalimentación, tus palabras son una voz de aliento, tus pensamientos alivian mi fatiga y me mantienen atento. De esta forma estas siendo un veedor de mi empeño por mantenerme constante, me ayudas, de verdad.

Saludos.

PSICOLOGIA POSITIVA

MÁS REFLEXIÓN Y MENOS PREOCUPACIÓN

EL CLAN

Mantenerse en constante reflexión es más saludable y terapéutico que mantenerse en constante preocupación.

La reflexión te serena.

La preocupación te angustia.

La reflexión te muestra caminos.

La preocupación te los cierra.

La reflexión te libera.

La preocupación te esclaviza.

Si cultivas la reflexión de forma constante, cosecharas positividad. Es decir, emociones positivas que te mantendrán con bienestar.

Si insistes en preocuparte (por tus cosas y peor aún, por los asuntos de los demás) te intoxicaras con negatividad, es decir, emociones negativas que lo único que harán será amargarte y de paso amargar a los demás y como consecuencia; enfermarte y enfermar a los demás.

Tú puedes tener control sobre tus emociones, también sobre tus pensamientos, y más aun de tus acciones.

Enfoca todo tu Ser (pensamientos, emociones y acciones) hacia la positividad. Y cuando las circunstancias te envíen negatividad, entonces reflexiona y así transmutaras lo negativo en positivo.

Recuerda que positividad no es lo mismo que positivismo, y si quieres aprender sobre este tema te recomiendo a Barbara Fredrickson, especialmente su libro: “Vida Positiva”. Ella es una de las grandes impulsadoras de la Psicología Positiva, esa hermosa corriente psicológica que inauguró Martin Seligman en 1999 y que ha influido considerablemente en toda una nueva generación de psicólogos, entre los que por supuesto me incluyo.

Espero que el mensaje de hoy te haya quedado muy claro:

Más reflexión y menos preocupación.

Mientras escribía este relato tuve presente en mi mente a María Cecilia, Liliana y Claudia, con quienes interactué en los últimos dos días y me inspiraron esta reflexión.

Amigas mías:

Más reflexión y menos preocupación.

HISTORIA DE VIDA, PROYECTO DE VIDA

YO CREO EN EL HOGAR

CLAN PAZ TIRADO

Ha sido más lo que he escrito que lo que he publicado. Mis cuadernos de notas están repletos de pensamientos, ideas, proyectos, lamentos, peticiones, oraciones, reflexiones, y esto no lo digo con el ánimo de alardear sino porque mientras caminaba por el centro de Bogotá, caí en cuenta que había llegado a una serie de relatos:

Bitácora de un sembrador.

Esto es lo que yo hago en Transmilenio y en mi vida, sembrar.

Sembrar pensamientos, sembrar afectos.

No tenía planeada esta serie, de hecho, así llame mi relato anterior, cuyo título le puse una vez terminé de escribirlo.

Pero la idea de la bitácora me siguió sonando, hasta que no lo pude evitar y me tocó sentarme a escribir en un paradero que queda al frente de un centro comercial llamado Nutabes, en la 19 con 4, en pleno corazón de Bogotá.

Venia pensando que el espíritu se expresa de forma espontánea, quizá sea eso lo que llaman inspiración.

El caso es que venía pensando también en la soledad. ¿Y por qué?

Porque me siento solo.

A veces disfruto mucho de esta soledad, sobre todo cuando estoy creando.

Pero cuando no estoy en una actividad creativa, esta soledad me empieza a doler.

La soledad duele.

Y cuando se acumula ese dolor, se convierte lentamente en una depresión.

Y cuando se acumula la depresión el fantasma del suicidio empieza a hacer su aparición.

Lejos estoy de ello, pero sé que este es el proceso. Por eso es tan peligroso dejarse atrapar por la depresión.

¿Y porque te cuento todo esto?

Porque soy psicólogo y me ha correspondido ser un psicólogo que no entiende su oficio si no es a partir de la reflexión de sus propias experiencias de vida. Lo cual además de ser terapéutico para mí mismo, creo humildemente, que le puede ser de provecho a mis amigos, conocidos y compañeros de la vida, además de aquellos con quienes nunca he interactuado en persona, pero que gracias a las redes sociales estamos conectados de corazón.

Yo escribo para mis espíritus afines.

Creo que el compartir mi experiencia nos puede ayudar a los dos a comprendernos un poco más.

Porque para mí, de eso es lo que se trata la vida, de comprender sus caminos para comprendernos a nosotros mismos; como individuos, como tribus familiares, como sociedad y como humanidad.

Entonces creo que mi labor es propia de esos personajes que intentan ayudar en este juego de la vida.

Pero no es fácil.

Para nada fácil.

Ayer lo comprendí mientras conversaba con mi colega Carolina, se requiere compromiso, disciplina y practica constante.

¿Será que esto va en contra de la espontaneidad del espíritu?

Por ahora no creo que sea así.

Más bien pienso que hay momentos de trabajo planeado y labor espontanea, como escribir esta bitácora por ejemplo.

Cuando camino solo por las calles de esta ciudad, las ideas me van llegando en cascada. Esta tarde por ejemplo sentí una idea que está relacionada con mi causa personal:

Reparar y construir mi hogar.

Siento este proyecto afectivo como un proceso en tres fases.

Fase 1 Supervivencia

Reflexionando la situación, siento que una de las principales causas del derrumbamiento de mi hogar fue la carencia material.

¿Qué tan cierto será eso de que cuando el hambre entra por la puerta el amor sale por la ventana?

En los años que convivimos bajo el mismo techo de sus padres nunca pude llevar a cabo un ejercicio de proveedor pleno para espantar el estress.

Esa realidad material me confundió muchas veces. Me estreso muchas veces.

No es fácil vivir con la sensación de que son tus suegros los que te mantienen.

No es fácil vivir con la sensación de no ocupar el lugar que te corresponde.

Aunque para mi fueron de gran ayuda y estoy agradecido con ellos, no es fácil vivir con tus suegros.

Y a juzgar por los resultados, no resultó bien ese experimento.

El hogar se derrumbó.

Por eso la fase 1 es una lucha a muerte por la supervivencia, no solo la mía, sino y sobre todo, la de mi clan familiar.

Ahora que ya no estoy viviendo bajo el mismo techo con ellos, no puedo seguir permitiendo que mis hijos sean sustentados principalmente por sus abuelos.

Eso no es propio de un padre adulto.

Y la molestia que hoy siento en mi corazón es una energía que la quiero convertir en creación, en producción.

Por eso este relato, para comprender esta anómala situación.

Hace un año el mensaje me llegó y solo hasta ahora lo vengo a sentir con apremio:

Ocupa tu lugar!!!!

Asegúrate de la supervivencia digna de tu clan!!!!

Esta es la primera fase de mi proyecto de vida afectivo.

Y aquí termino porque ya tengo hambre y como ahora ando solo por la vida, no me alimento como un hombre casado, ya no tengo una suegra que vele por mi alimentación, ahora como solo cuando me da hambre.

Pero quería escribir antes de comer, quería sentir lo que se experimenta crear con el estómago  vacío y el corazón dolido.

Y esto no es un lamento, simplemente es una expresión de mis sentimientos.

¿Puede uno proyectar su vida afectiva?

Por supuesto que sí, no solo es posible, sino necesario, de no creer en ello no estaría haciendo esto. De hecho, los poderes superiores de la vida hoy me enviaron un contundente mensaje:

“Para poderse enfocar en algo, hay que creer en algo.”

Yo creo en la familia.

Yo creo en el hogar.

Sin hogar, la vida corre el riesgo de perderse antes de tiempo.

Con hogar la vida se ama y se vive.

¿Y para qué otra cosa vinimos al mundo sino fue a amar y vivir?