PSICOLOGIA DE LA VIDA

UN CONTRATO PSICOLÓGICO CON LA VIDA

contrato

 

Yo, Andrés Paz, en pleno uso de mis facultades mentales, he decidido aceptar el llamado que se me ha hecho a firmar un contrato psicológico con la Vida.

Todavía no comprendo muy bien cómo he llegado a este punto de mi existencia, pero de lo que si soy consciente es de un hecho que me tiene profundamente impactado: soy un explorador de la vida psicológica, ese es mi espíritu. Creo que el propósito de mi viaje por la existencia es, de entrada, la exploración con los ojos abiertos de ese infinito universo interior de la raza humana.

De modo que la Vida me ha asignado una Identidad para cumplir con este papel. No solo me puso un nombre, ya de por si bastante sugerente en estos nuevos tiempos sociopolíticos, sino que me dotó de una serie de elementos, que bien pueden ser el equipaje para este viaje vital.

Como entramos a tiempos de Paz[1], la Vida me ha contratado para trabajar en pro de una causa: la Formación Psicológica para la Vida.[2] De hecho, esta es mi contribución a la construcción de una cultura de paz, para reemplazar por fin esta cultura de violencia endémica que en mala hora nos acostumbramos los colombianos.

Como en todo trabajo, este también tiene sus requerimientos específicos.

En primer lugar, para sacar adelante esta causa, la Vida me pide encarnar, mostrar y explicar lo que significa realmente esto de la Formación Psicológica para la Vida.

En los términos de este contrato; Encarnar implica sentir, Mostrar significa vivir, y Explicar requiere reflexionar con profundidad y amplitud esto de la Formación Psicológica para la Vida. 

En palabras mas concretas, el primer sujeto que debo formar psicológicamente para la vida, es mi propio Ser. Yo mismo debo sentir lo que esto significa, y a partir de esta experiencia mostrar mi testimonio, y con estos dos elementos, reflexionar sobre el impacto que esto tiene en la transformación de mi propia vida y la de quienes están a mi alrededor.

En segundo lugar; para poder encarnar, mostrar y explicar esta causa, se me pide consagrarme a una vida psicológica. Grosso modo, esto quiere decir vivir la psicología como una vocación al servicio de la vida familiar, laboral, de pareja, social y personal

En tercer lugar, para los fines de este contrato psicológico con la Vida, el don que se me ha concedido es el don de la palabra; para con ella comunicar, formar, guiar, sanar, motivar y edificar vidas.

En cuarto lugar, este contrato me pide trabajar en el cultivo y desarrollo de una nueva psicología. Precisamente, una Psicología de la Vida que alimente conceptualmente la causa de la Formación Psicológica para la Vida.

En quinto lugar, la Vida me pide a través de este contrato que sea un entusiasta divulgador de un mensaje suyo: “Todos los seres humanos han nacido para ser Grandes, para Crecer, no solo física, sino también psicológica y espiritualmente. Este es el sentido de la Vida, Crecer.”

En sexto lugar, me pide la Vida que siga los derroteros marcados por la Psicología Positiva, que navegue por esta corriente de pensamiento psicológico porque hay se encuentra el presente y el futuro de la psicología, en razón de que esta se ocupa de la consecuencia lógica de Crecer en la Vida: la Felicidad.

En séptimo lugar, también me pide la Vida que profundice en la práctica de la Psicología Afectiva. Que haga del Valorar, Conocer e Interactuar, hábitos concientes que me permitan Crecer en mi forma de sentir, pensar y actuar en la vida familiar, laboral, de pareja, social y personal.

En octavo lugar, este contrato con la Vida estipula que me ponga al servicio de tres comunidades cuyos sistemas de creencias, prácticas y afectos, contribuyen enormemente con mi propia formación psicológica; son ellas la Comunidad Amigoniana, la Comunidad de Pedagogía Conceptual y la Comunidad de Formación Afectiva Crecer. Mis tareas concretas son estudiar esos sistemas, practicarlos y divulgarlos.

Según lo acordado con la Vida, se me encomienda esta tarea, con el fin de aprehender lo necesario para darle vida a una Comunidad Psicológica,  que convoque y congregue a psicólogos por vocación, psicólogos en formación y psicólogos de profesión. Con ellos, trabajando en comunidad, se expandirá la Causa de la Formación Psicológica para la Vida.

Un contrato psicológico con la Vida es abierto, flexible, y sobre todo, renovable todos los días. Justamente, hay dos aspectos que la Vida me pide trabajar ojala sin falta cada día. El primero es esforzarme en la identificación y erradicación de los virus psicológicos que puedan afectar el buen funcionamiento de mi sistema psicológico, y el segundo, -que me cuesta enormemente-, es trabajar la palabra escrita en la madrugada. Tengo que empezar la jornada a las 4am, con el cuerpo y la mente dispuestos para lograr que mi espíritu se pueda expresar con inspiración y soltura.

Un servidor de la Vida, esto es lo que soy.

Amor, Sabiduría y Pan, este es el pago que me promete la Vida.

Publíquese, notifíquese y cúmplase.

Firmado en Soacha, a los 27 días del mes de agosto de 2014.

 

 

[1] En tiempos de paz se trabaja, en cambio en tiempos de guerra se lucha. Por eso mi Causa no es una lucha sino un trabajo. En las luchas se compite en cambio en el trabajo se coopera.  En las luchas se destruye, en cambio en el trabajo se construye.

[2] Siento que la Vida tienes cinco grandes terrenos vitales: la vida familiar, la vida laboral, la vida social, la vida de pareja y la vida personal.

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