Publicado en ANDRES PAZ, FELICIDAD, PSICOLOGIA AFECTIVA

¿CÓMO SER UN PSICÓLOGO FELIZ EN MEDIO DE UNA SOCIEDAD DE CONSUMO?

 

“Siga el camino sabio de otros…”

I Ching

 “Todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo.”

Miguel De Zubiría

“Si se os pregunta en qué consiste la felicidad, responded: en vivir de acuerdo con uno mismo…”

Sabiduría Hermética

 

Indudablemente vivimos en una época de dominio cultural de la sociedad de consumo; sus creencias, prácticas y afectos influyen poderosamente en el comportamiento de las mujeres y hombres de esta generación, en la que prima el placer sobre el “sentido que da a la vida un determinado compromiso.”[1]

En 1999, el mismo año en el que empezó mi peregrinaje por el fascinante mundo de la Psicología, Martin Seligman abrió un sendero sabio para la nueva generación de psicólogos.

Dicha corriente conocida como la Psicología Positiva, sostiene que la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”.

Para que la felicidad perdure mas allá de un instante, es preciso que sea fruto no solo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente esto, -de acuerdo como Mihaly Csikszentmihalyi– lo que produce el flujo que desemboca en la felicidad.[2]

Como psicólogo creo firmemente en esta concepción de la felicidad. Contraria como es apenas lógico, a esa felicidad chatarra y toxica que pregonan desde sus respectivos atriles mediáticos los apóstoles de la sociedad de consumo.

Por eso, 15 años después del inicio de esa profunda re-evolución en el mundo de la psicología, aquí estoy siguiendo el camino sabio de otros, sumándome a esta causa de la Psicología Positiva, uniéndome a sus filas, tal y como ya lo hiciera mi maestro Miguel De Zubiría, quien muy pronto detectó los alcances y el impacto que esta corriente tiene y tendrá en la conciencia de las actuales y próximas generaciones de psicólogos y por lo tanto de las personas que hacen uso de nuestros servicios terapéuticos y formativos.

Comparto plenamente la idea de mi maestro Miguel de que todos podemos ser felices si sabemos qué buscar y cómo hacerlo. A partir de mi propia experiencia, a esta idea le agrego que la felicidad no se compra, se cultiva.

La felicidad es una semilla que podemos cultivar en nuestras vidas.

Los psicólogos de esta generación tenemos el deber de ser felices. Solo siendo felices, podemos contribuir con la felicidad de los demás.

Por eso es que resulta tan importante comprender que la psicología más que una profesión es un estilo de vida, una forma de ser y de estar en el mundo.

La psicología no es solamente un medio para “ganarse la vida”, es ante todo una forma de vivir la vida.

La psicología no es solo un trabajo certificado por un cartón, es sobre todo una Vocación respaldada por una vida bien cultivada.

Se nace para ser psicólogo, no solo para trabajar como psicólogo.

Así como hay muchos estilos de vida, también hay muchas maneras de ser psicólogo.

Luego de seis años de profundo estudio, yo elegí la forma de ser psicólogo propuesta por mi maestro Miguel De Zubiría.

Yo soy Psicólogo Afectivo. Esta es mi identidad.

Mi propósito como Psicólogo Afectivo es uno solo:

Ser feliz, y con ello contribuir con la felicidad de los demás; de la Tribu Familiar a la que pertenezco, de las parejas y familias para las que trabajo.

En mi entender, la Psicología Afectiva es una practica psicológica que consiste en cultivar amorosa, sabia y conscientemente la semilla de la Felicidad en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿Cómo puede un psicólogo cultivar la semilla de la felicidad en su vida?

De esto hablaremos en el próximo relato…

Salud!!!

 

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Andrés Paz

Psicólogo Afectivo

Terapeuta Formativo de Pareja y Familiar

 

 

 

[1] Eduardo Punset: “El viaje a la felicidad”. 2005

[2] Ibid

Anuncios
Publicado en ANDRES PAZ, Psicologo Afectivo

¿POR QUÈ NO HE VUELTO A PUBLICAR?

“La palabra es un instrumento poderoso por ser la mejor herramienta de expresión comunicativa del espíritu.”

Antonio Paolasso

 

Hay vínculos afectivos que a pesar de la distancia se mantienen vivos a través del tiempo.

Son vínculos con los que no hay mucha interacción, pero se sabe que hay conexión.

Este relato lo motiva precisamente uno de esos vínculos.

Lina me preguntó en estos días:”Por qué no has vuelto a publicar?”

A Lina la conocí hace 14 años en la facultad de psicología de la Universidad Católica de Colombia, fuimos compañeros de estudio.

Lina es uno de esos vínculos afectivos que he cosechado gracias a mi pasión por la reflexión sobre la Vida.

Siempre he sentido su buena energía, su atención, siento que conversamos a través de los relatos.

Ahora comprendo su inquietud.

Le extraña que no haya vuelto a publicar.

“¿Qué habrá pasado con Andrés?” Me imagino que se preguntará.

Es como si le estuviéramos haciendo seguimiento a una novela y de repente dejaran de emitirla, le queda a uno esa sensación, ¿qué habrá pasado?

Pues bien mi querida Lina, aquí estoy de regreso.

No había vuelto a publicar porque mi conciencia me pidió hacer un alto en el camino. En su momento me dijo:

-“Andrés, es el tiempo apropiado para la manutención y reparación, no de seguir avanzando.”

Y este tiempo mí apreciada Lina lo he utilizado para poder estar en “sintonía con los poderes superiores de la vida”, los cuales para mi son el amor, la sabiduría, la conciencia; y preguntarles por mi esencia:

¿Quién soy realmente?

¿De dónde vengo?

¿Para dónde voy?

¿Por qué hago lo que hago?

¿Cuál es mi verdadera misión en esta Vida?

¿Qué significado tiene mi existencia?

¿Para qué he vivido lo que he vivido?

¿Cuál es el mensaje que tengo que transmitir?

¿Es realmente la psicología mi vocación?

¿En realidad es la palabra mi Don?

¿De que manera le puedo servir a los demás?

¿Cómo puedo contribuir con la Felicidad de quienes están a mí alrededor?

Aunque parezca difícil creerlo, han sido justamente esos poderes superiores de la Vida los que te motivaron a hacerme la pregunta.

Y son esos mismos poderes los que me llevaron a darte esta respuesta, y con ella, simbolizar mi regreso a esta película de la Vida.

Algo ha pasado en mi conciencia. Y ese algo me señala “un nuevo inicio. Me indica que debo perdonarme mis propios errores y los de los demás. Me pide que arregle rápidamente mis asuntos pendientes, y que después de salvarme, no huya, sino que retroceda para poner todo en orden.”

Mira todo lo que tu pregunta ha suscitado. Por eso te doy las gracias mi recordada Lina. Como me encanta que nuestras conciencias sigan conectadas.

Para terminar, te cuento mi querida colega que en este nuevo inicio vengo con una pregunta en mente:

¿Cómo ser un psicólogo feliz en medio de una sociedad de consumo?

::::::::::::::::::::::::::::::

 

Andres Paz

Psicólogo Afectivo

Terapeuta Formativo de Pareja y Familiar