Publicado en ANDRES PAZ, biografia

HOJA DE VIDA

PROLOGO

Son las 4:48 am, estoy frente al computador y lo único que se me viene a la mente es: ¿Qué es una hoja de vida?

Hacerle preguntas a la mente es poderoso porque de inmediato ella se pone a trabajar, pero no me logra dar respuestas convencionales, no se si esto sea un defecto o una cualidad.

La hoja de vida es toda una metáfora. Yo soy una hoja, que hace parte de una rama, que es parte de un árbol, que hace parte de la Vida.

Como hoja, es decir como individuo, me defino como un caminante, como un buscador.

Racionalmente hablando, mi viaje empezó hace 33 años. Empecé  mi andadura en este mundo el 16 de septiembre de 1980.

Intuitivamente sintiendo, presiento que mi viaje  por la vida empezó mucho tiempo atrás. Pero lógicamente actuando, se que este no es el momento ni el lugar para hablar de este punto, así que continuemos.

Pereira es la tierra que me vio nacer. Lo hice en una casa, recibido por la más noble de mis tías; una hoja de ese árbol de mi vida que vale la pena emular en su amor y generosidad.

LA FAMILIA DE ORIGENSoy el mayor de tres hermanos.

Me sigue Viviana, quien ya se multiplicó por tres.

Y la hoja menor de esta rama es mi hermana Gloria, quien no se quedó atrás y también se multiplicó por tres.

Por esas cosas que solo la Vida comprende y que uno con el paso de los años medianamente entiende, me fui de casa a los 12 años.

Hoy, con la perspectiva del tiempo, medio en broma y medio en serio, siento y pienso que yo partí de casa en busca de mi “piedra filosofal.”

La primera conclusión entonces a la que llego, es que mi vida es la historia de esa búsqueda. Y como toda historia, tiene sus capítulos:

EL INTERNADO

La primera gran estación de mi viaje fue un internado de una comunidad religiosa llamada Terciarios Capuchinos. Entre Cajicà y Manizales transcurrieron 38 meses de mi existencia. En este lugar aprendí las artes de la metalistería y de la interacción interpersonal con todo tipo de personalidades. Especialmente las más difíciles.

A los 16 años y con esa nutritiva experiencia a cuestas, salí nuevamente al mundo.

EL TRABAJO I

Nuevamente y por esas cosas de la Vida, mi clan familiar terminó viviendo en Bogotá. De modo que después de mi aventura en el internado, sentí la inmensa necesidad de reunirme con el resto de hojas de mi rama familiar. En ese momento no sabía por qué, pero me halaba mi necesidad de amor familiar, del cual estuve tan hambriento en esa aventura que acababa de terminar.

De modo que aun bajo el cuidado y la tutela de los Terciarios Capuchinos, di el siguiente paso y empecé a trabajar formalmente, porque informalmente ya lo hacia desde los 10 años.

Mi primer empleo fue como mensajero en la OPAN. Mi primer jefe fue Francisco Castañeda, un hombre que recuerdo gratamente por su proactividad y eficiencia.

Después y gracias a la gestión de mi “ángel protector” -el padre Arnoldo Acosta– fui ascendido a vigilante. Este trabajo, que llevaba a cabo en las noches, me facilitó los recursos necesarios; tiempo y dinero, para empezar la tercera etapa de este viaje.

LA UNIVERSIDAD    

Desde que tengo uso de razón he sentido una inmensa fascinación por los libros. Me encanta la lectura. Es un alimento vital para mi existencia. Tan vital como el agua y la comida. Tan vital como el afecto, tan vital como la sabiduría.

Intuyo que mi “piedra filosofal” está por los senderos de la sabiduría. Por eso ingresé a la universidad a estudiar Psicología.

Entre 1999 y 2004, estuve habitando por los terrenos de la Universidad Católica de Colombia. Ese fue mi hogar durante esos cinco años. Esa fue mi iniciación en el estudio de la mente humana.

EL TRABAJO II

Terminada esta experiencia académica, llegó el siguiente nivel. Gracias a la confianza y apoyo del padre Arnoldo Acosta, debuté como psicólogo en abril de 2005 en el Colegio Seminario Espíritu Santo.

Ya han pasado casi nueve años y lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Fue una experiencia maravillosa el trabajar con adolescentes, de alguna manera me veía reflejado en ellos. Me encanta mucho el rol de enseñar. De hecho, junto con la lectura y la escritura, estas tres actividades configuran mi pasión.

Trabajé como psicólogo egresado no graduado entre el 2005 y el 2006. Cuando terminé materias, me dedique a escribir con tranquilidad mi tesis de grado: “El genocidio de la Unión Patriótica: una mirada desde la victimologia.”

Finalizando el 2006 sentí que era el momento de partir del colegio. Y así fue. A partir de ese instante empezó una etapa crucial en mi existencia.

LA NEOFAMILIA

VINCULOS SAGRADOSEl 2006 me dejó dos hermosos regalos: la que hasta hoy ha sido la mujer de mi vida y el grado como profesional de la psicología.

Con Luz Adriana le hemos dado vida a Orianna y Dante, pero también creamos la semilla de una forma de entender la Vida, de ser y estar en este mundo, una filosofía de vida que llamamos Formación Afectiva.

Gozo de la dicha de ser padre, hoy Orianna tiene 5 años y Dante casi 3. Entre el 2007 y el 2013, viví y conviví bajo el mismo techo con mi neofamilia. Con mi suegra Imelda, mi suegro Silvino, con mi cuñada Patricia y hasta con el perro Merlín. Con esta tribu que también tiene en su rama a Marleny y sus cachorros Damián y Sander,  pude disfrutar de lo que carecí en mi infancia: el amor de una familia.

Indudablemente, este ha sido el mejor periodo de mi existencia, el más tranquilo, el más seguro, el más alegre, el más feliz. El más determinante en la búsqueda de mi “piedra filosofal.” El que definitivamente me preparó para dar el siguiente paso en mí caminar.

“Causalmente”, durante este mismo periodo llego a mi vida un componente clave de mi “piedra filosofal”:

LA AFECTIVIDAD I Y EL TRABAJO III

Cuando terminé la carrera de psicología, sentí desilusión.

Esa psicología que me enseñaron no llenó mis expectativas. No era una psicología transformadora. Era una psicología que todavía seguía enfocada en el tratamiento de la enfermedad y el trastorno mental, y no en la formación para la vida.

Al ser la psicología el estudio de la mente por excelencia, cuenta con todas las herramientas para formar la mente, y por lo tanto, para preparar al individuo para dirigir su vida.

Esa desilusión casi me desvía del camino. De hecho, me sentí atraído por el mundo del Derecho. Alcancé incluso a estudiar 3 semestres, y a darle vida a “El Altavoz”, un periódico universitario.

Pero definitivamente ese no era mi sendero, por fortuna, la psicología me volvió a conquistar, más específicamente una de sus más potentes ramas: la Psicología Afectiva.

El 22 de septiembre de 2008 empecé un diplomado en “Inteligencia Emocional” en la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani.   

Venia de un proyecto editorial que tenía como propósito reflexionar sobre la comunidad LGBTI, ese fue otro de mis emprendimientos, se llamaba “Revista Ser” y me dejó como aprendizaje una potente lección: todos tenemos un mismo origen pero diversos destinos. Cada quien, consciente o inconscientemente, va en la búsqueda de su propia “piedra filosofal”.

Gracias a este proyecto se me abrieron las puertas de la Secretaria Distrital de Salud. Entre octubre de 2008 y agosto de 2009 trabajé como referente de Diversidad Sexual en el Hospital Rafael Uribe Uribe. Un proyecto cuyo objetivo era posicionar la política publica LGBTI en las localidades Antonio Nariño y Rafael Uribe.

Esa experiencia llevaba el sello de la Afectividad. Ésta me permitió abrir la mente y tener una mirada más amplia y respetuosa de la diversidad de género.

Una vez terminado el diplomado y concluida la experiencia en la Secretaria de Salud, me entregué de lleno al estudio de la Afectividad Humana bajo la orientación y guía del padre de la Pedagogía Conceptual y de la Psicología Afectiva: Miguel De Zubiría. Mi maestro y mentor.

LA AFECTIVIDAD II

Entre enero y octubre del año 2010 junto con Luz Adriana llevé a cabo el diseño y ejecución de un diplomado en Afectividad Humana. Recuerdo que a su clausura asistió mi maestro Miguel y fue de alguna manera la graduación como su discípulo. A partir de ese momento confirmé definitivamente que mi rama de trabajo era la Psicología Afectiva.

Desde entonces vengo estudiándola con pasión a tal punto que se convirtió en el insumo fundamental de lo que se convertiría en mi propia propuesta teórico-practica: la Formación Afectiva.     

Técnicamente hablando, la Psicología Afectiva es la ciencia y la Formación Afectiva es la tecnología.

La Formación Afectiva entonces es una tecnología mental que tiene como propósito formar para el Bienestar. Está sustentada en doce enseñanzas básicas:

  • Necesidades Vitales
  • Habilidades Afectivas
  • Vínculos Afectivos
  • Recursos Vitales
  • Personalidad
  • Conflictos Afectivos
  • Sufrimiento
  • Energía Afectiva
  • Estrategia de Vida
  • Evolución Mental
  • Poder
  • Bienestar

DON, VOCACIÓN Y MISIÓN

Me ha sido concedido el Don de la Palabra. Por eso me encanta tanto escribir, he ahí la razón por la que disfruto tanto la labor de hablar en público. Ahora comprendo porque me fascina la lectura.

De la mano de este Don, me ha sido concedida la Vocación de la Psicología. Por eso es que tengo la firme convicción de que la psicología es un servicio, tan vital como el agua, porque así como el cuerpo necesita calmar su sed para experimentar bienestar físico, la mente y el espíritu necesitan también satisfacer sus necesidades para experimentar Bienestar Afectivo y Espiritual.

De modo que la psicología vivida como una Vocación significa que debe hacerse todo lo posible para hacerle llegar este servicio a la mayor cantidad de personas posible. Por eso comparto lo que escribo y por eso hablo en Transmilenio.

El Don de la palabra y la vocación de la psicología me han sido concedidos para cumplir una Misión: contribuir con la sanación y evolución de las relaciones de pareja.

Entiendo que hay dos tipos de relaciones de pareja: la interna y la externa.

La relación de pareja interna es la que tienes contigo mismo.

La relación de pareja externa es la que tienes con otra persona.

Si la relación que tienes contigo mismo es caótica, entonces tu relación de pareja será un caos. Si tu relación contigo mismo es armónica, entonces tu relación de pareja será de armonía. Si mejoras la relación que tienes contigo mismo, mejorará tu relación de pareja.

Como ves, esta es una historia de vida, te acabo de presentar el prologo, te la iré contando a medida que yo mismo la vaya comprendiendo, y según me la vaya dictando mi corazón.

 

Autor:

Yo Soy Andrés Paz, un Psicólogo Libre para Servir.

2 comentarios sobre “HOJA DE VIDA

  1. Hola Andrés: realmente tu hoja de vida me llego muchísimo, ya que también soy psicóloga y como vos en un momento me desilusiono mucho, no encontraba mi rumbo y no sabia bien que rumbo seguir es por eso que cualquier otra cosa que se cruzaba por mi camino la tomaba creyendo que encontraba mi verdadera vocación. Con el tiempo voy descubriendo que la vocación de ayudar a otros esta en mi siempre y eso me hizo dar cuenta que mi camino es la psicología, que tengo que apostar a lo que siento y así poder ayudar a otros desde mi lugar. Gracias por compartir este espacio tan especial. Un saludo, mariana,

    1. Hola Mariana.

      Que alegria leer tu mensaje. Yo escribo porque lo necesito, es mi propia terapia la forma de cultivar ese Don que la Dios me dio. Pero es emocionante poder conversar con alguien a partir de lo que sientes y piensas. No te imaginas lo que significa para mi que este relato te llegue al punto de escribir en este jardin de pensamientos.

      ¿De donde eres?

      Un abrazo afectuoso,

      Andres

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