TRANSMILENIO

OCUPA TU LUGAR

 

“Si queremos cambiar el mundo, hemos de empezar por cambiarnos a nosotros mismos.”

Deepak Chopra

 “Somos expresiones de la Vida, estamos siendo sostenidos por Ella.” 

Mónica Cavallè

  

La Vida nos habla, todo el tiempo. El problema es que hay tanto ruido en nuestra mente que tendemos a ignorar sus mensajes. Solemos no escucharla.

Ayer por ejemplo la Vida me dijo:

-“No te preocupes Andrés, dejate llevar por mi corriente y confia en mi.”

Eso hice, y luego de escribir el relato del dia me fui a hacer pedagogia del Mundo de la Pareja en Transmilenio. Llevo ya cuatro jornadas y en las ultimas dos he descubierto algo que me tiene sorprendido. Tanto que al momento de redactar estas lineas, estoy esperando que salga de mi corazón la mejor manera de explicarme a mi mismo lo que me esta ocurriendo.

Yo he decidido confiar en la Vida, permitir que Ella se exprese a través de mi. Por eso he aceptado el trabajo que me ha asignado: Contribuir con la sanación y evolución de las relaciones de pareja.

El primer efecto practico de la aceptaciòn de esta misiòn es un mandato contundente de la Vida:

Ocupa tu lugar. Si quieres vivir una nutritiva vida, ocupa tu lugar.

Este mensaje lo había recibido desde la semana pasada, pero todavía no lo comprendía del todo. Por eso quedó ahí, en reposo. Pero anoche, mientras venia camino al lugar donde ahora me estoy hospedando, había un graffiti inmenso que decía: “Ocupa tu lugar”. Eso me pareció poderoso y me acosté con una sonrisa en los labios. Lo había empezado a comprender.

Tù, que estas leyendo este relato, te has preguntado alguna vez… ¿Cuàl es tu lugar en la Vida?

Yo francamente nunca me había hecho esta pregunta. Por eso me soprendiò tanto cuando me llegò tan de frente ese mandato de la Vida: Ocupa tu lugar.

Y es verdad, seamos conscientes de ello o no, todos tenemos un lugar para ocupar en esta aventura llamada Vida. El problema es que como dije al principio, hay tanto ruido en nuestra mente que no logramos sintonizarnos con esta realidad. Y es esta desconexiòn lo que nos lleva a confundirnos, y por lo tanto a perseguir ilusiones que nos distraen de nuestro destino.

Cuando salí de la universidad, nunca imaginé que mi destino era sumergirme en el Mundo de la Pareja. De hecho, en mis planes no estaba tener esposa ni mucho menos hijos. En medio de esa prepotencia egocéntrica creía que mi camino era el mundo de la intelectualidad, de los libros y las letras. Y en cuanto a las mujeres, era de esos hombres esquivos que no estaba dispuesto a ir mas allà del mero placer. Solo pedir, muy poco dar. Egoísmo puro y duro.

Pero como la Vida tiene sus planes, puso en mi camino a una mujer sabia. Luz Adriana ha significado para mi el punto de quiebre de mi existencia, es este vinculo el que ha despertado mi conciencia de pareja, es este vinculo el que me ha permitido empezar a comprender cual es mi lugar en esta Vida a nivel familiar, laboral y social.

Yo soy miembro de una Tribu Familiar, y como tal, tengo un lugar.

Cuando tu ocupas tu lugar en tu Tribu Familiar y cumples con el papel que la Vida te ha asignado al interior de ella, la consecuencia es muy sencilla: la Vida te recompensa. Te paga por cumplir con tu trabajo. Cierto también es lo contrario, si no cumples con tu labor, la Vida no solo deja de pagarte, sino que te sanciona afectivamente.

La Tribu Familiar es como un árbol, cada una de las ramas de ese árbol son los clanes familiares. Mi clan es Luz Adriana y mis hijos Orianna y Dante. Mi lugar en este clan es muy claro: yo soy el padre, y esto no es solamente una cuestión biológica, es también psicológica y sobre todo espiritual. Según me ha dicho la Vida, mi trabajo como padre es ser proveedor y protector. Con todo lo que esto implica a nivel material y afectivo.

Todo este trabajo entonces tiene como propósito poder cumplir cabalmente con mi labor como padre, la verdad es que aun estoy lejos de sentirme plenamente satisfecho en este papel. Quizá mi consuelo es ser consciente de que estoy trabajando intensamente para sanar el vinculo de pareja con Luz Adriana, y si la Vida así lo dispone, aceptarè con mucha alegría el papel de esposo de esta sabia mujer. Hoy somos compañeros de crianza y esto ya es un gran avance para llegar a vivir una nutritiva vida de pareja.

Justamente, esta realidad familiar esta conectada con mi realidad laboral y mi realidad social.

Es un hecho que los seres humanos estamos destinados a trabajar. Y en el mundo del trabajo cada uno tiene su lugar. Se llama vocación.

Ocupar tu lugar a nivel laboral significa descubrir y desarrollar tu vocación.

La vocación es el llamado de la Vida a cumplir una misión.

Mi vocación es la psicología y la misión que estoy llamado a cumplir  es contribuir con la sanación y evoluciòn de las relaciones de pareja.     

Yo trabajo para la Vida, le sirvo a Ella. Y cuando uno trabaja para la Vida ocupa su lugar en la sociedad, cumple una labor social.

Estoy convencido que la raíz de todos los conflictos que padecemos como sociedad tiene su origen en un conflicto primario, el conflicto de pareja.

Y también estoy convencido que la mejor manera de afrontar todos esos problemas sociales es con formación, con lo que llamo la pedagogía del emparejamiento, la pedagogía del Mundo de la Pareja.

Sabemos que el amor es la amalgama de las relaciones de pareja, el problema es que como sociedad tenemos una paupérrima comprensión de lo que es realmente el amor. Y esto tiene una explicación lógica. Todos pasamos por un sistema educativo que va desde le pre-escolar hasta la universidad en el que nos enseñan de todo menos lo mas importante:

No nos enseñan a amar. Mucha cabeza y poco corazón.

Por eso hay tanta confusión en las relaciones de pareja, porque desconocemos la diferencia entre el amor egoísta y el amor altruista. Y ahí, esta el origen de todos los conflictos de pareja.

Las dos ultimas jornadas de pedagogía del Mundo de la Pareja en Transmilenio me mostraron que la Vida tenia razón: debo seguir con mi labor.

Hoy he percibido que mi misiòn va por etapas y que la primera etapa es la formación. La Vida me señala que el Transmilenio es como una especie de “aula movil”.

-Concéntrate en ese escenario –me dice la Vida-. Has pedagogía y comparte material formativo a bajo costo. Ese será el pago por tu trabajo en esta primera etapa del cumplimiento de tu misión. Trabaja con pasiòn y te auguro que podràs recolectar una generosa cosecha. Confia en mi.

-Claro que confío en ti mi querida Vida!!! ahora entiendo porque soy un Psicólogo Formador Afectivo. 

Ha llegado el momento de ocupar mi lugar.

-Gracias Vida

 

 

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