Publicado en PROPUESTAS

LA REEDUCACIÓN AFECTIVA -CARTA AL PADRE ARNOLDO ACOSTA-

Diapositiva1 

“Cada joven que se re-educa es una generación que se salva”

Luis Amigó

 

 

Muy apreciado Padre Arnoldo:

En la vida de toda persona hay vínculos afectivos que lo marcan. Vínculos que dejan huella para toda la vida.

En lo profundo de mi corazón, siento que usted es uno de esos vínculos que ha marcado mi existencia.

Hace 20 años tuve la oportunidad de conocerlo.

Aquel 13 de noviembre de 1993 llegue a la Escuela de Trabajo la Linda. Era un viernes, después de 8 horas de viaje acompañado por el padre Wilson Saldaña llegué al que seria mi hogar durante los siguientes tres años de mi vida.

Usted me recibió con esa amabilidad y acogida que siempre lo ha caracterizado y quizá mi carencia afectiva hizo que inmediatamente viera en usted una figura paternal.

Desde entonces, este sentimiento siempre ha estado en mí y como alguna vez se lo expresé en otra carta que hace años le escribí, para mi usted ha sido como un “ángel protector”.

Nuestras vidas entonces han estado unidas desde ese momento.

¿Por qué?

¿Cuál será el propósito de este vínculo?

Antenoche lo vi a usted en mis sueños. Y eso me parece muy llamativo. Lo interpreto como una señal. Por eso he decidido hacerle caso a mi intuición y sentarme a redactarle esta carta que hace mucho tiempo estaba pensando escribirle.

Siento que ha llegado el momento.

Alguna vez le conté que andaba metido estudiando el tema de la Afectividad Humana. De hecho, me pidió usted que le pasara una propuesta para trabajar el tema con los religiosos. La verdad es que en ese momento no me sentía seguro de lo que sabia, por eso deje pasar esa oportunidad.

Pero hoy es muy diferente.

Creo que ya estamos listos para hacerle una propuesta.

Y digo estamos, mi querido Padre Arnoldo, porque no le hablo solamente como individuo, sino como una parejapadre y Formador Afectivo.

Encontré mi sendero Padre!!!!

Tengo una Neofamilia!!!!

Una Mujer (Luz Adriana), dos hijos (Orianna y Dante) y un Trabajo con Sentido.

La Vida, Dios, como quiera que le llamemos me ha dado este regalo, ha compensado mis carencias infantiles. Me ha dado una oportunidad para ser feliz.

Mi estimado Padre, yo comparto mis días con una Mujer Maravilla. Una sabía mujer que ha sabido encaminarme con amor y firmeza por un sendero que no creía para mí.

Pero sabe algo, no obstante mi tozudez y mi egoísmo, siento que he podido escuchar su llamado a construir una vida con sentido gracias a la semilla que los Terciarios Capuchinos sembraron en mí.

Padre, de no haber sido por la providencial intervención de los Terciarios en mi vida, mi sendero habría sido otro, muy seguramente me habría ido al abismo. En términos amigonianos: me habría descarriado.

Yo creo firmemente en el lema de los Terciarios:

“Cada joven que se re-educa es una generación que se salva”.

Yo soy un fruto de los Terciarios Capuchinos.

Yo soy un resultado de esta Filosofía Amigoniana.

Ya tengo 33 años Padre. Una Familia, y una pasión intelectual: el estudio de la Afectividad Humana.

La Familia y la Afectividad están totalmente conectadas.

Por experiencia propia puedo afirmarle que al igual que la construcción de una vivienda, la construcción de una Familia requiere Herramientas, nosotros le llamamos Herramientas Afectivas.

Padre, usted mismo sabe que quienes pasamos por un Centro de Reeducación venimos de familias desestructuradas, disfuncionales.

Familias donde la violencia intrafamiliar esta a la orden del día.

Familias donde el amor genuino brilla por su ausencia.

Familias donde la principal característica es la indiferencia.

No de otra forma se puede explicar que uno termine en un proceso de reeducación.

Uno no elige su Familia de origen, pero si puede elegir su Neofamilia.

Y más que elegirla, puede construirla.

Hoy, con la experiencia de la vida, y el conocimiento de la Afectividad Humana, soy consciente de la importancia vital que tiene para un individuo vivir en comunidad, y esa primera comunidad es la Familia.

Esta es pues, la tesis central de lo que nosotros llamamos la Reeducación Afectiva.

La Reeducación Afectiva es enseñarles a los jóvenes Herramientas Afectivas para construir Vínculos Afectivos. El primero de ellos, su pareja.

Una buena relación dpareja salva la vida.

Una buena relación de pareja es la semilla de una buena Familia.

Una buena Familia es el núcleo de una buena sociedad.

Mi estimado Padre, queremos, sabemos y podemos enseñarle Herramientas Afectivas a los jóvenes que hoy están bajo el cuidado de los Terciarios Capuchinos en sus Centros de Reeducación.

Esta es nuestra propuesta, mi esposa y yo Trabajamos Juntos en esta tarea.

Ya estamos listos Padre. No solamente desde la teoría y el respaldo que puede dar un titulo académico, sino y sobre todo, desde la practica y la experiencia vital.

Con esta carta pretendo llamar su atención, y lo hago públicamente porque la misión de los Terciarios Capuchinos hoy más que nunca es sumamente relevante en nuestro país.

Un país en el que se vienen incrementando alarmantemente las tasas de abandono infantil y de criminalidad juvenil.

De igual manera, a la espera de su llamado, le seguiré escribiendo cartas mostrándole las bondades de la Reeducación Afectiva y del por qué son los Terciarios Capuchinos los llamados a aplicar este concepto en el trabajo con esos muchachos que tanto lo necesitan.

Un fuerte abrazo mi querido Padre Arnoldo.

Uno de sus tantos hijos de oficio,

Andrés.

Anuncios

Autor:

Yo Soy Andrés Paz, un Psicólogo Libre para Servir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s