ANDRES PAZ, MIGUEL DE ZUBIRIA, PSICOLOGÍA AFECTIVA

EL AMOR ES LA GRAN INVENCIÓN DE LAS PRIMERAS MAMIFERAS / MIGUEL DE ZUBIRIA

Miguel de Zubiria / Padre de la Psicología Afectiva
Miguel de Zubiria / Padre de la Psicología Afectiva

El amor es la gran invención de las primeras mamíferas, situadas 280 millones atrás. Consiste en un sentimiento intensísimo vinculante, en su caso, de la madre con su hijo y de él a ella durable hasta el fin de los tiempos, comenzado desde antes de nacer.

Es lo mejor para la madre, y ni que decir lo mejor para la cría, desde ahora con un experimentado sistema nervioso periférico al suyo a su servicio incondicional.

Fue tan poderosa esta invención afectiva que supervivieron por millones de años situados entre los terribles dinosaurios, prácticamente idénticos en su naturaleza reptil a los actuales guerrilleros. Y cuando desaparecieron estos, comenzaron lentamente a conquistar el mundo,  para sus crías.

Tan intenso es el vínculo entre la cría y su hijo que cuando la madre no esta cerca a él, como hoy le ocurre a todos los niños del mundo desarrollado todos los días, durante 10 horas, solo hay un remedio para la depresión que causa este abandono: la morfina. Que deberían inyectarle las madres a sus crías actuales abandonadas. En estos días vi una de las horripilantes busetas recoger en su “hogar” una cría humana a las seis de la mañana llorando,… de tan solo tres meses.

La segunda gran invención amorosa fue obra de los antropoides, con 37 millones de años de antigüedad. Lograron crear vínculos afectivos subjetivos con otros sin vínculos genéticos, cuando comienzan los procesos magníficos de descifrar la mente de los otros, sus emociones y sobre todo sus intenciones. Antropológicamente, estamos en los orígenes de la amistad.

La tercera gran invención amorosa fue obra de las primeras esposas humanas, muy seguramente localizadas a solo 0,005 millones de años atrás, o sea nada. Las circunstancias terribles en que vivían  luego de sufrir doce extinciones, en solo siete millones de años, las llevo a entender que sus crías macro cefálicas y desvalidas, las peores diseñadas de todas las crías del universo, no podían supervivir a cargo de ellas solas. Como ocurrió los últimos 37 millones y en particular hasta los Neandertales, incapaces de inventar el matrimonio,.. quienes lógico desaparecieron.

De alguna manera absolutamente genial, estas primeras esposas crearon el matrimonio, casi seguro poligamico (un macho varias esposas). Su genialidad estuvo en descifrar COMO convencer a un macho asexual, solitario o promiscuo (cuando hay alguna oportunidad reproductiva, y solo en tal caso) a atarse a una familia y a unos hijos.

Increíble. Fue una obra de ingeniería psicológica jamás, antes ni después lograda.

Hoy sabemos que gran parte de su estrategia consistió en ser muy selectiva sexualmente, y en estar disponible sexualmente en TODAS las ocasiones para SU macho; sin exigirle mucho más, que ya era demasiada exigencia para un macho asexual, solitario o promiscuo. A más de las endorfinas del placer, la dopamina de las expectativas de placer y las serotonina de los logros personales, actuaron las poderosas oxcitocinas, actuantes en tales y solo en tales vínculos sexuales selectivos prolongados, como les ocurre a los ratones de campo. Dadas estas circunstancias, el cerebro crea un vínculo similar al de la madre mamífera con su hijo; no es causal que la oxciticina fluya a borbotones durante el parto.

Toda esta obra magistral de ingenieria psicológica fue destruida en solo una generación por las trágicas feministas, con sus ideas Neanderthal y la ingenuidad de ser capaces de hacer todo ellas mismas: trabajar, criar, tener parejas,…. Lógico, ¡lo lograron! A un costo subjetivo inmenso e infinito para ellas, en términos de soledad irreversible, para las crías sin padre, y para la especie humana, próxima a su treceava y última extinción.

En suma, este minuto de interacción entre un hombre y una mujer ya viejos solo significa que la mujer fue muy selectiva sexualmente, y estuvo disponible en TODAS las ocasiones para SU macho; sin exigirle mucho más, con alta intensidad  En suma, altísima dopamina, endorfinas y serotonina en especial para el macho, que llegaron a activar (casi nunca ocurre) los circuitos oxcitocinicos creadores de vinculaciones  de largo aliento, de las mamíferos.

Y ni aún así, este bien plantado hombre decide reiniciar el vínculo con ella. ¿Para qué, en plena era feminista o sea Neanderthal, con tantas oportunidades abiertas para ser asexual, solitario o promiscuo, cuando le venta en gana? ¿Ya para qué?

Le encuentro toda la razón

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