Publicado en CARTAS AL MAESTRO, PSICOLOGÍA AFECTIVA

¿DEBEMOS IR LOS PSICÓLOGOS AL PSICÓLOGO? -CARTA A MI MAESTRO MIGUEL DE ZUBIRIA-

Mi estimado maestro Miguel:

El 17 de mayo de 2013 va a quedar en mis recuerdos como uno de los momentos más trascendentales de mi vida. Yo, que soy psicólogo, ese día fui por primera vez al psicólogo. Sentí lo que quizá sienten las personas que lo buscan a uno para escuchar unas palabras confortables y una explicación a los dilemas de la Vida.

Que gratificante fue esa experiencia maestro. Pensar que la Psicología solo sirve para curar las enfermedades de la Mente es desconocer la otra gran función de este bello Oficio: Formar la Mente, estructurarla, prepararla para afrontar los grandes retos de la existencia.

Por eso es que pienso que mi encuentro con usted fue muy gratificante. Porque su creación, la Psicología Afectiva, es justamente esa rama que le estaba faltando al potente árbol de la Psicología. Una rama cuyos frutos son precisamente, mentes estructuradas, mentes afectivamente preparadas para crear la mayor obra humana: nuestra propia vida!!!! En otras palabras, la Psicología Afectiva es una poderosa herramienta para hacer realidad un viejo anhelo artístico: “el hombre como creador de si mismo”.

Desde que me encontré con la Psicología Afectiva este ha sido mi propósito, darle forma a mi mente, crearme a mi mismo. El haber asumido este reto existencial me convirtió en su discípulo, me hizo Psicólogo Afectivo. Al parecer mi conversión usted la intuyó porque en su libro –la afectividad humana– me escribió:

Para Andrés: joven y futuro discípulo critico.”

Corría el año 2008 y desde entonces, en lugar de ponerme a hacer un posgrado, me dediqué con ahínco e intensidad a estudiar su obra, a comprehenderla, pero sobre todo, a vivirla. Cinco años llevo ya en esta apasionante tarea y el encuentro con usted para mi fue una graduación, no solo como Psicólogo Afectivo, sino como hombre Cro-Magnon y continuador de su obra en mi generación.

Los psicólogos necesitamos psicólogo. Pero no porque  estemos “locos”, sino porque requerimos de la guía y orientación de quienes ya han recorrido un camino vital, conceptual y social, porque con su sapiencia nos pueden dar luces que alumbren nuestra vida de pareja, nuestros deberes como padres, nuestros desafíos como profesionales de una disciplina que pone a nuestra disposición todas las herramientas que se requieren para contribuir con la transformación profunda de nuestra sociedad.

Usted maestro Miguel ha sido testigo de mi proceso, de hecho usted ha sido mi formador afectivo, intelectual y existencial. Como se lo conté en nuestro encuentro, tengo sistemáticamente organizados todos los correos electrónicos que hemos intercambiado en estos cinco años. Su tutoría, su obra, sus mensajes, sus consejos y sugerencias son gran parte de la materia prima que estoy utilizando en la construcción de mi obra social; una Comunidad Formativa que lleve al siguiente nivel las enseñanzas de la Psicología Afectiva.

La primera Institución Formativa que he creado en el marco de la Comunidad Formativa El Taller, es la Escuela-Taller de Formación Afectiva. Con esta institución me propongo atraer para la causa a colegas que quieran hacer de la Psicología Afectiva su profesión y de la Formación Afectiva su oficio.

Mi meta es muy clara: me voy a hacer responsable de la Formación de 48 personas. Esta es la capacidad que tiene mi Escuela-Taller. Ni más, ni menos. Estos serán los pioneros de la Psicología Afectiva (su creación) y de la Formación Afectiva (mi creación). Es decir, vendrían a ser sus nietos intelectuales.

Cuando en nuestro reciente encuentro le hablé sobre esta Escuela-Taller y de cómo estoy utilizando la Biblioteca Virgilio Barco para llevar a cabo la Formación de mis Aprehendices, a usted le pareció sorprendente y me preguntó que les enseñaba. Recuerdo que le contesté que el núcleo de las Enseñanzas eran las Habilidades Psicoafectivas, lo que en su Sistema eran las competencias afectivas y ahora según usted mismo me lo confirmo, se llaman Cualidades Humanas.

Pues bien mi querido maestro Miguel, lo que yo le enseño a mis Aprehendices es un Sistema de Formación Humana que esta integrado por 12 Enseñanzas básicas que permiten darle Estructura Afectiva a la Mente del ser humano.

Como es apenas lógico, la primera de estas Enseñanzas son las Habilidades Psicoafectivas, cuya práctica nos permite aprehender a vivir y convivir con Sabiduría y Bien-Estar.

La segunda Enseñanza es que los seres humanos somos seres afectivos, pensantes y actuantes que podemos evolucionar nuestra forma de sentir, pensar y actuar.

La tercera Enseñanza es que estamos conectados afectivamente con la Vida. Yo soy yo y mis vínculos afectivos, como suele decir usted maestro.

La cuarta Enseñanza es que tenemos Necesidades Afectivas de Comunidad, Estructura Mental y Sentido Vital. Necesidades que pobremente satisfechas producen malestares afectivos. El origen de esta Enseñanza esta en la Tercera Ola de Alvin Toffler.

La quinta Enseñanza es que podemos elegir una Personalidad. Esto lo aprehendí de mi abuelo intelectual, es decir, de José Antonio Marina. El autor que usted me presentó en nuestro primerísimo encuentro por allá en el 2008, y que para mi ha resultado tremendamente iluminador.

La sexta Enseñanza es que de acuerdo con lo anterior, si podemos elegir una Personalidad entonces también podemos elegir una Estrategia de Vida. Es decir, vivir de una determinada forma que nos permita existir con Bien-Estar.

La séptima Enseñanza es que necesitamos Recursos Vitales para existir. Como se lo adelanté en un correo reciente, estos son Recursos Afectivos (Vínculos), Intelectuales (Conocimientos sobre la Vida) y Materiales (dinero). Quien cuenta íntegramente con estos recursos, cuenta con Riqueza Existencial.

La octava Enseñanza tiene que ver con el Sufrimiento. El cual, según lo aprehendí de Lou Marinoff, es un estado de animo que puede cambiar e incluso, según lo enseña el budismo, eliminar. Sin desconocer, claro esta, lo que el mismo Marinoff señala, esto es, que el Sufrimiento, aun no siendo necesario ni bueno por si mismo, puede ser un gran maestro, el medio para un fin mejor.

La novena Enseñanza esta relacionada con los Conflictos Afectivos, los cuales son inherentes a nuestra Naturaleza Humana y lógicamente son fuente de profundo malestar si no se previenen o manejan adecuadamente (¿con la mente adecuada?)

La décima Enseñanza hace referencia a un hecho que yo mismo estoy experimentando, con las herramientas adecuadas es posible construir nuestra Autonomía afectiva, intelectual y material, necesaria para liberarnos de las dependencias que nos causan sufrimientos innecesarios en cada uno de estos dominios.

La Enseñanza numero once sostiene que el Conocimiento, la Riqueza y la Voluntad son las fuentes de Poder Intrapersonal, Interpersonal y Sociogrupal. Siendo esto una síntesis entre el prospectivismo toffleriano y la Psicología Afectiva De Zubiriana.

Por ultimo, la Enseñanza numero doce, según la cual, los seres humanos estamos en una constante búsqueda del Bien-Estar y del aumento de nuestras posibilidades, al decir de nuestro querido José Antonio Marina.

Mi querido maestro Miguel, ese encuentro que tuvimos el pasado 17 de mayo y que amenizamos con un par de sabrosos wiskysitos, para mi representó el encuentro de dos generaciones. Hoy yo tengo la edad que usted tenia (32 años) cuando decidió renunciar a ese lúgubre empleo como profesor de la universidad nacional. Intuía usted que su destino no estaba por los lados de la carrera como funcionario del Estado. Gracias a esa decisión, se lanzo usted a la creación de la obra de su vida. Algunos habrán pensado en ese momento que eso fue una locura, porque renunciar a la estabilidad que da servirle al Estado no es cosa de cuerdos. 30 años después el tiempo le dio la razón.

La locura es contagiosa maestro. Y como usted mismo me lo dijo: yo ya estoy condenado. Este es el propósito de mi vida. Para esto naci. Ya llegué en este viaje por la Vida a un punto de no retorno. Que mas da, si usted en la convulsionada década de los 80, cuando Internet era apenas un privilegio de unos pocos en Silicon Valley, logró lo que logró; hoy, cuando Internet es una realidad global, y somos la primera generación con mayor acceso a la información y el conocimiento en la historia de la humanidad, no hay excusas para Crear y menos hay excusas para no Creer.

Creo en mi, maestro. Creo en lo que soy, lo que se y lo que hago. Si esto es estar loco, entonces que viva la locura.

Si creer que la Psicología Afectiva puede y debe contribuir con la transformación profunda de nuestra sociedad es cosa de locos, entonces que viva la locura.

Al fin de cuentas, toda sociedad es una suma de mentes individuales. De manera que para transformar una sociedad, primero hay que transformar las mentes de los individuos, el primero de ellos: nosotros mismos.

¿Seremos capaces los psicólogos de mi generación de asumir este reto?

Yo estoy plenamente convencido que si.

Solo se necesitan 48 pioneros, bueno, 44, porque ya me están acompañando 4 “locos” en este viaje: Didier, Diana, Liliana y Rocío.

Así las cosas, gracias maestro Miguel, gracias por existir. Gracias por su generosidad. Gracias por Creer en usted. Gracias por Crear.

Muchas gracias!!!!

Con inmenso afecto,

Su adulto y presente discípulo critico.

Andrés Paz

Psicólogo Afectivo de profesión y Formador Afectivo de oficio.

 

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Autor:

Yo Soy Andrés Paz, un Psicólogo Libre para Servir.

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