REFLEXIONES

¿PESIMISTAS U OPTIMISTAS? LOS CIUDADANOS ACTIVISTAS

 

Estoy preparando un ensayo sobre las “inteligencias personales”: el origen conceptual de las Habilidades Psicoafectivas. Digo esto porque el tema del que voy a hablar en este relato nace en los jardines psicopedagógicos de Howard Gardner, un pensador que me hizo percibir la diferencia que existe entre los intelectuales norteamericanos y los intelectuales europeos. Lógicamente no soy yo el primero que se da cuenta de esto, pero por lo menos para mi conciencia si resulta un descubrimiento. Al menos desde la perspectiva de la Formación Afectiva.

Afectivamente hablando, el pensador europeo es pesimista; yo siento a Sartre pesimista, siento a Nietzsche pesimista, siento a Freud pesimista. En cambio, del lado norteamericano siento a William James optimista, siento a Richard Sennett optimista, siento a Daniel Dennett optimista, siento a Alvin Toffler optimista. Solo por citar unos cuantos ejemplos. De hecho, ahora recuerdo que Martin Seligman (un optimista) hace un comentario al respecto en su bello libro: “La Autentica Felicidad”.

¿Cuál será el origen de ese pesimismo del intelectual europeo?

No puedo dejar de pensar que quizá se trata del hecho de que Europa es una tierra llena de campos santos.

¿Cuántos muertos dejaron las guerras en Europa en los últimos cien años?

¿El dolor de esas muertes ya se habrá superado?

¿Será un asunto espiritual?

¿Tendrá algo que ver el ateísmo y el posmodernismo?

¿Tendrá algo que ver el socialismo?

No todo el pesimismo es malo, tiene su lado bueno, su dosis de realismo. Y esto resulta útil sobre todo para los optimistas extremos, cuyo ingenuo positivismo los lleva a creer que la vida es color de rosa, y que basta con desear las cosas para que se hagan realidad. No resulta casualidad que Estados Unidos sea una tierra fértil para las iglesias cristianas conducidas por telepredicadores, mas interesados en llenar sus bolsillos que en alimentar sus conciencias.

Mi pregunta es ¿Cuál será el clima intelectual que esta llegando a Latinoamérica? A juzgar por el crecimiento de las iglesias cristianas tipo telepredicación gringa, podríamos pensar que somos marcadamente optimistas. Esto me hace aterrizar en la paradoja de Medellín.

La capital antioqueña es una ciudad catalogada como la más innovadora del mundo, pero a su vez está bajo el yugo del miedo impuesto por el poder de la violencia. Un poder que respaldado por las armas, somete psicológicamente a una indefensa población gobernada por el miedo. Hace falta un gran componente de innovación social en Medellín. Cultura afectiva superior que le gane la batalla a los Neandertales que se imponen por la fuerza.

¿Dónde están los batalladores intelectuales de Medellín? ¿Los que no solamente describen la problemática sino que diseñan y ponen en marcha soluciones culturales? O mejor aun, ¿es el asunto de Medellín solo una cuestión de los paisas?

Hace poco reflexionaba sobre lo que pasa en Venezuela y argumentaba que lo ocurrido allá, inevitablemente tendría repercusión acá. Si esto es así ¿entonces que podríamos decir de lo que ocurre en Medellín?

En mi barrio por ejemplo (Ciudadela Sucre / Soacha), circulan rumores de que volverá la “limpieza social”. Se dice que “los niños juiciosos se acuestan a las 9pm y que a los demás los acuestan ellos: “la mano negra”. Y no son unas meras amenazas, cuentan los testigos de la época que hace diez años hicieron la última limpieza. Las leyendas urbanas hablan de 70 jóvenes asesinados.

Frente a esta dura realidad social, la cuestión entonces es qué opción tomar: ¿la del pesimismo o la del optimismo? Depende con la lupa con la que se mire.

Si nos ponemos a mirar con la lupa de la actual clase política a la usanza aristotélica, son unos maquilladores profesionales; maquillan cifras, maquillan resultados, maquillan promesas, sin lugar a dudas, no son de fiar, o, ¿confiaría usted en los políticos actuales?

La prueba de ello es que cuando se les pone en evidencia esas innegables realidades sociales, en lugar de abrir sus mentes y escuchar propuestas, estos personajes se victimizan y se declaran perseguidos por la oposición. Que genios de políticos, no obstante lo farsante de su actuación, siguen en la escena sostenidos por una clientela que poco conocimiento tiene de la política altruista, esa que siempre pone por encima del bien particular, al bien general.

Con una clase política así, no se puede ser optimista.

En cambio, si miramos la realidad social actual con la lupa de los Ciudadanos Activistas, no hay lugar para el pesimismo.

La razón es muy sencilla. Los Ciudadanos Activistas no se la pasan quejándose por los problemas sociales, además de reflexionar, asumen una actitud proactiva y se dedican a construir soluciones. Saben que los problemas sociales los resuelven los Ciudadanos, no los políticos, y existe una gran diferencia entre unos y otros: los primeros son coherentes, los segundos aparentes.

Quizá hoy los Ciudadanos Activistas no tienen el poder político, pero están trabajando con bajo perfil, están creciendo desde las raíces, y sobre todo, están nutriendo sus mentes y sus conciencias. Están acumulando poder intelectual, saben que el conocimiento, el talento y la creatividad son la materia prima de estos nuevos tiempos y con ello, están cimentando y tejiendo el poder social y económico que los llevará al poder político para ampliar el alcance de sus obras, no para hacer promesas.

El mundo esta viendo surgir una nueva clase dirigente. Los suecos le llaman netocratas. Alexander Bard y Jan Soderqvist lo describen con detalle en su libro Netocracy: the new power elite and life after capitalism”. Llegará el día en que los políticos sean un objeto de museo. Llegará el día en que no se necesiten gobernantes sino administradores. Llegará el día en que estos cómicos personajes sean reemplazados por Ciudadanos Activistas que entienden la política como un bello arte al servicio de la sociedad –tanto en la teoría como en la práctica- y no como una burda pelea de machos alfa agarrados por el poder.

Con Ciudadanos Activistas trabajando en la construcción de nuevos modelos de organización social, nuevos modelos de formación humana, nuevos modelos de empresas, nuevos modelos de trabajo, nuevos modelos de iglesias, no se puede ser pesimista. Es solo cuestión de tiempo y trabajo. No esta en manos de nadie. Solo en las nuestras.  Y estas son manos optimistas-realistas.

Son las manos de los Ciudadanos Activistas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s