METAFORAS

NUESTRA VIDA ES COMO UN VEHICULO

Autokunst b

Hay quienes dice que la Vida es como un negocio; otros que la Vida es un juego; no pocos que la Vida es una obra de teatro.

Unos dicen que la Vida tiene sentido, y la viven como tal.

Otros dicen que la Vida no tiene sentido, y la padecen como tal.

De todas las metáforas que sobre la Vida he leído, la que mas me gusta es la que Lou Marinoff me ha enseñado.

Según él, nuestra Vida es un vehículo.

Nuestro cerebro es el motor de ese vehículo.

Si el motor funciona correctamente (y todos los demás sistemas también), el vehículo puede moverse.

A continuación surgen otras grandes preguntas: ¿hacia dónde se moverá  ¿con cuanta rapidez o lentitud? ¿Cuántas paradas hará? ¿Quién mas lo acompañará en el viaje?

Para que estas preguntas sean significativas necesitamos un conductor. Ese conductor es nuestra mente. Sin una mente, el vehículo sin conductor de nuestra vida no va a ninguna parte.

Ahora bien, si nuestra mente se pone al volante, el vehículo puede llevarnos a un viaje maravilloso. Literal y figuradamente, será el viaje de nuestra vida.

Me encanta esta metáfora, me pone a pensar que la Formación Afectiva es como un curso de conducción, porque no basta con tener una mente, de hecho todos la tenemos; es necesario que nuestra mente aprenda a manejar el vehículo de nuestra Vida, porque de lo contrario, esa misma mente nos puede hacer estrellar. Y no solo corremos el riesgo de perder nuestra Vida, sino que, como suele ocurrir con las mentes ebrias, podríamos atropellar a los demás  quitarle la vida o afectarle profundamente la existencia a los demás.

¿Y que debería aprehender nuestra mente para poder conducir con destreza nuestra Vida?

Para mi esta muy claro.

Nuestra mente debe aprehender a Conocer, a Valorar y a Interactuar.

Conocerse a si mismo; conocer a otras mentes individuales; y conocer otras mentes grupales.

Valorarse a si mismo; valorar a otras mentes individuales; y valorar otras mentes grupales.

Interactuar consigo mismo; interactuar con otras mentes individuales; e interactuar con otras mentes grupales.

Se supone que para aprender a manejar un vehículo es necesario tomar un curso en una escuela de conducción  la pregunta es ¿dónde enseñan a conducir la Vida?

Hoy pareciera que no es muy claro. Aparentemente esto se aprende en la escuela, la casa o en la iglesia. Si esto fuera del todo así  las escuelas actuales, las familias actuales y  las iglesias actuales tendrían todas las respuestas para tantas mentes desorientadas que hay,  para tantos vehículos que están circulando por esta congestionada existencia.

Quizá en cada una de esas instituciones sociales (escuela, familia e iglesia) se encuentran parcelas de conocimientos, pero hoy, en general, no están fluyendo sus relaciones, estas instituciones están desconectadas entre si, culpándose las unas a las otras por nuestro caos social.

Hacen falta entonces nuevas instituciones sociales que nos enseñen a conducir nuestra Vida.

Nosotros hemos creado una, se llama Escuela-Taller de Formación Afectiva. (Aquí la puedes conocer)

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1 thought on “NUESTRA VIDA ES COMO UN VEHICULO”

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