AUTOADMINISTRACIÓN

ADMINISTRAR LA EMPRESA DE LA VIDA

Tiempo y Atención. Nuestros Recursos Naturales.

 

 

Como Formador Afectivo tengo algo absolutamente claro: debo organizar mí Tiempo y enfocar mi Atención de una forma tal, que pueda vivir una vida que me permita seguir disfrutando de la maravilla de existir.

Quien se implica en la Formación Afectiva siente el imperioso deseo de ser coherente. No tiene de otra, debe encarnar en su propia persona las bondades de cultivar Habilidades Afectivas que le permitan seguir avanzando cada día en su propio Desarrollo Afectivo. Además, su propia práctica le muestra a sus Aprehendices el camino a seguir.

Escribo esto porque ha llegado el momento de implicarnos de lleno en el cultivo sistemático y constante de la Autoadministraciòn. La razón es que este proyecto de la Formación Afectiva ha entrado en una fase que requiere trascender la flexibilidad propia de las etapas creativas y adentrarse en un periodo de intensa producción. Esto requiere sin duda alguna, una firme administración de los recursos vitales no renovables que nos corresponden en dotación como seres humanos: el Tiempo y la Atención. Este punto es clave, si uno es dueño de estos recursos vivirá una vida autónoma, sino, estará condenado a la eterna dependencia.

El Tiempo y la Atención son los recursos vitales para administrar la empresa de la vida. Son nuestra mayor riqueza natural. Pero tal y como ocurre con las riquezas naturales de un país, si éstas son explotadas por agentes externos, no podremos disfrutar plenamente de esas riquezas, y serán esos foráneos quienes se enriquecerán a costillas de mis propios recursos.

En el caso de las personas, son los “patrones” quienes a cambio de un salario compran tu Tiempo y Atención, explotan tus recursos vitales, lo que tú haces durante ese periodo de tiempo y por ende a lo que le prestas atención, lo enriquece a él, y no necesariamente te enriquece a ti. En el caso de los países, son las multinacionales quienes a cambio de unas paupérrimas regalías explotan nuestros recursos naturales, se llevan nuestra materia prima para después devolvérnosla en forma de productos manufacturados, los cuales compramos con el salario que los patrones nos han pagado. Alimentando así, un permanente ciclo de dependencia. Tan arraigado, que incluso se llega a pensar que el patrón te hace un favor al darte empleo y que la multinacional está interesada en el desarrollo del país. Ahora caigo en cuenta que el autoengaño no es solo un mecanismo psicológico individual, también puede ser colectivo.

Ayer Martin en nuestra sesión de trabajo nos decía que era una paradoja que se enseñara Administración de Empresas y no Autoadministración. Ese comentario me pareció muy poderoso y desató una prolífica conversación con la Mincha, la cual nos llevó a comprender lo siguiente: nunca en una universidad se va enseñar Autoadministración, las universidades no están hechas para enseñar a vivir, su tarea es vender cartones, no Formar. No preparar para la vida. Si esto es así, entonces está claro que hay un inmenso vacío en el sistema, vacio que un Formador Afectivo puede empezar a llenar.

¿Quién no estaría interesado en aprehender a hacerse dueño de sus propios recursos vitales, a Autoadministrarse? Y ¿Quién más autorizado para enseñar esta Habilidad Afectiva que un Formador Afectivo que la comprende y la practica? Por aquí hay un camino mi querido Martin, ¿no crees? O tú qué opinas Aura, o tú Juan Pablo.

Cuando uno toma conciencia de esto se da cuenta de la inmensa riqueza que puede producir si se apropia de sus propios recursos vitales. Ahora bien, una vez se ha tomado conciencia, el siguiente paso es estructurar la manera como se van a manejar esos recursos, esa es precisamente la Habilidad Afectiva de la Autoadministración.

Lo primero entonces es establecer las actividades a las que les voy a dedicar mi Tiempo y mi Atención. Un Formador Afectivo tiene tres tipos de actividades:

  1. Actividades de Mantenimiento
  2. Actividades Creativas
  3. Actividades Recreativas

Esta división por actividades está fundamentada en la teoría del flujo de Mihaly Csikszentmihalyi. La obra de este autor está centrada en el recurso vital de la atención. En su libro “aprender a fluir” él habla de actividades de mantenimiento, actividades productivas y actividades de ocio. Como ves, el modelo de la Formación Afectiva coincide en la primera, pero difiere en la segunda y la tercera. La diferencia no es caprichosa, sino estructural.

En el modelo de Csikszentmihalyi se piensa sobre todo en lo que hace la gran mayoría de las personas en su vida cotidiana. Dormir 8 horas, trabajar 8 horas y entretenerse casi siempre con ocio pasivo durante 8 horas. Algo así como descansar, trabajar y vegetar (sobre todo viendo televisión o utilizando internet principalmente para consumir y no para producir)

Los Formadores Afectivos en cambio, aunque disponemos de las mismas 24 horas, las utilizamos de forma diferente. Las invertimos en actividades que inevitablemente nos conducen hacia la Autonomía. Veamos una pequeña descripción de cada una de estas actividades.

Las Actividades de Mantenimiento son de orden biológico y se expresan a través del cuerpo: descanso, comida, sexo, aseo (personal y del entorno). La Habilidad Afectiva que interviene aquí es el Autocuidado. Un Formador Afectivo cuida su cuerpo y su entorno físico. Descansa lo suficiente. En mi caso entre seis y siete horas. Come adecuadamente y con tranquilidad. Arregla su propia ropa y espacio. Colabora con el mantenimiento ordenado del entorno.

Las Actividades Creativas son de orden psicológico y por lo tanto se expresan principalmente a través de la mente. El Formador Afectivo destina tiempo diario para leer, escribir y diseñar actividades de divulgación, orientación y formación, casi siempre en co-creaciòn con otros Formadores Afectivos, en mi caso con mi esposa Luz Adriana. Aquí se ejercita mucho la Habilidad del Autoconocimiento y el Conocimiento Interpersonal.

Y por ultimo están las Actividades Recreativas, que son de orden Sociocultural. Para un Formador Afectivo no existe el ocio. Si lo miramos desde el punto de vista del trabajo, para nosotros el trabajo es un continuo que va de las actividades de mantenimiento, pasando por las actividades creativas, y siguiendo con las actividades recreativas. Éstas son actividades que nos permiten seguir aprehendiendo y seguir comprendiendo la naturaleza humana; el arte expresado en el teatro, el cine, la música, la pintura, la cuenterìa. Nosotros nos recreamos alimentándonos de estas fuentes, pasamos unos ratos agradables, nos compartimos con nuestros amigos y seguimos aprendiendo de ellos, de nosotros y de la vida misma. De esta forma alimentamos nuestro estilo de vida.

Cabe señalar que entre las actividades de mantenimiento, creativas y recreativas están las labores del oficio de un Formador Afectivo. Divulgar, Orientar y Formar. Y en estas tres acciones también se entremezclan sus Vínculos Afectivos. Esto es, invertir tiempo en el compartirse consigo mismo, con su pareja, sus hijos, su tribu, las personas que orienta y forma. En síntesis, el trabajo de un Formador Afectivo es vivir la vida lo más conscientemente posible.

Este hecho me hace acordar de un pensamiento del Filosofo John Dewey, según el cual, “el trabajo que se mantiene impregnado de juego es arte.” Por eso la Formación Afectiva además de un oficio también es un arte.

Cuando el día a día se estructura alrededor de estas actividades, el Tiempo y la Atención se enfoca, lo cual necesariamente trae consigo un incremento gradual de los Recursos Personales que beneficia nuestra tranquilidad y por ende la consolidación de nuestra Autonomía.

¿Qué tipo de recursos produce estructurar la vida de esta forma?

En primer lugar están los Recursos Afectivos. Estos son los vínculos y las experiencias que se convierten en fuente de afectos positivos. Las personas que  nos llenan de buena energía. Que nos aportan. Que gracias a su presencia y compañía nos ayudan a mantener la mente libre de angustias y preocupaciones. Esto necesariamente contribuye con una mejor Salud Afectiva. ¿No es esto un recurso importante para nuestra vida? ¿No es esto parte de lo que podría  llamarse riqueza? Quien goza de sanos vínculos y además tiene agradables experiencias con estos vínculos, tiene un inestimable tesoro. Por eso es que un Formador Afectivo se ocupa de elegir y cultivar vínculos que sean fuente de satisfacción. Del mismo modo que toma distancia de esos vínculos que son fuente de malestar.

En segundo lugar están los Recursos Intelectuales. Éstos son las comprensiones teóricas que florecen luego de reflexionar esas vivencias. Esas interacciones son la materia prima de un Formador Afectivo. Luego de observarlas y analizarlas, aparecen después los conceptos y por lo tanto, las explicaciones que se convierten en recursos intelectuales. Un Formador Afectivo tiene claro que no basta con sentir la Vida, también hay que esforzarse en interpretarla, comprenderla para después tener argumentos que le permitan mostrar y explicar la Vida.

Y en tercer lugar están los Recursos Materiales. Con Luz Adriana llegamos a la conclusión que en el caso de un Formador Afectivo, éstos son la consecuencia lógica de tener recursos afectivos e intelectuales. Los Recursos Materiales entonces son el dinero, el tiempo y la atención. Un Formador Afectivo que cultiva sanos vínculos y profundos conocimientos sobre la Vida, inevitablemente genera ingresos económicos, además de hacerse dueño paulatinamente de sus dos recursos naturales: su Tiempo y su Atención. Si se apodera de estos recursos, los podrá invertir en actividades que le permitan incrementar sus recursos afectivos, intelectuales y materiales. De esta forma logrará pasar de un círculo vicioso de dependencia a un Circulo Virtuoso de Autonomía.

Así se cultiva y se desarrolla la Habilidad Afectiva de la Autoadministración. Estructurando claramente tu Tiempo y tu Atención en actividades de mantenimiento, creativas y recreativas. Una y otra vez, hasta desarrollar la habilidad, hasta lograr hacerlo con poco esfuerzo. De esta manera un Formador Afectivo administra la empresa de su Vida.

De modo que si quieres aprehender a administrar la empresa de tu vida, con miras a construir tu Autonomía, bueno, ya tienes un lugar (la COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER) y unas personas (unos Formadores Afectivos) que te pueden mostrar y explicar cómo lograrlo.

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