FAMILIA DE ORIGEN

CARTA A LOS BECERRA

CARTA A LOS BECERRA

Cuando nuestros abuelos se casaron, por allá en 1937, Colombia era un país mayoritariamente rural. Apia pertenecía al gran viejo Caldas y la iglesia católica estaba presente en la vida y obra de todos los parroquianos de estas tierras. El abuelo Arturo tenia 27 años y la abuela Tulia tiernos 20 añitos. Al casarse, el libreto estaba claro: Trabajarían la tierra, criarían a su numerosa familia y vivirían juntos hasta que la muerte los separara. Nuestros abuelos cumplieron con su destino. Labraron el campo, tuvieron 9 hijos y solo la muerte los separó el 24 de junio de 1992, día en que partió el abuelo a sus 82 años de vida. La abuela le sobrevivió 15 años más y murió el 21 de diciembre de 2007, días después de haber cumplido 90 años.

Arturo y Tulia murieron en la misma casa. Una humilde vivienda de dos pisos ubicada en un barrio popular de Pereira. En Villa santana vivieron sus últimos años quienes habrían de dejar una prolífica descendencia.

Hasta donde me alcanzan las cuentas fueron 9 hijos (Arturito, Olga, Oscar, Ofelia, Chila, Gonzalo, Javier, Jorge e Inés). 17 nietos (Patricia, Humberto, Francisco, Oscar Darío, Walter León, Rodolfo Arturo, “María Elena”, Víctor, Sandra, Paola, Cristian, Ronald, Jorge Enrique, Gloria María, yo, Viviana y Gloria). “25 bisnietos” (Alejandro, Felipe, Viviana, Katherine, “Shabit”, “Juan Pablo”, Brianna, los dos de Sandra, los dos de Paola, los dos de Cristian, los dos de Gloria, Orianna, Dante, Dylan, Felipe, María Fernanda, Juan David, Gabriel y Juliana). No se cuantos hijos tiene Oscar Darío, ni cuantos hijos Walter León, ni cuantos Rodolfo Arturo. Lo último que supe fue que Francisco tenía dos. Es decir que fácilmente podemos estar llegando a los “35 bisnietos”. Inclusive, ya vamos en 3 tataranietos: Alejandro tiene dos hijos y Felipe uno.

75 años después de que se dio esa unión entre Arturo y Tulia, mal contados fuimos 64 sus herederos!!!!. De los cuales solo dos ya no están físicamente con nosotros: Arturito y Cristian. Quiere esto decir que en términos generales, esta ha sido una Tribu Familiar que no ha sido visitada por la tragedia. Sin embargo, también es cierto que somos un grupo familiar que no se ha caracterizado precisamente por la unión y la cohesión. No hemos podido sacar provecho de la fuerza de ese número, no hemos construido una identidad, no hemos sabido conservar el legado, de hecho, esta carta que hoy escribo para todos mis consanguíneos es para dejar una evidencia de un acontecimiento que marca la ruptura de la primera generación de descendientes: la venta de la casa donde murieron los abuelos.

No soy dado a creer en la vida más allá de la muerte, pero de lo que si estoy seguro es que en esa casa aun circula por todos sus rincones la energía de los abuelos. El vigor de Arturo y la alegría de Tulia. Por eso me duele que sus 8 hijos no hayan sido capaces de conservar ese legado. Y más me duele todavía que ninguno de los 17 nietos hubiésemos podido hacer algo para evitar lo que se hizo inevitable.

Esa casa es muy simbólica, si sus paredes hablaran contaría miles de historias. Tengo la imagen de mi abuela Tulia asomada en la ventana. De mi abuelo Arturo bajando por las escaleras, con su sombrero blanco y su altura imponente. Recuerdo que en los primeros años de vivir en esa casa, el abuelo Arturo criaba marranos, se sentía el olor a finca, quizá como una forma nostálgica de seguir en contacto con el campo.

Escribo estas líneas para dejar un recuerdo en mi mente de esa casa. Puedo hacer un recorrido mental. ¿Se acuerdan de esa casa? Todos los nietos tuvimos algo que ver con ella. Con ese frio y oscuro primer piso. La sala, luego un cuarto, al lado un baño, después un pequeño corredor, al lado otro cuarto, después una cocina y de ahí al patio. La abuela nunca vivió ahí, le gustaba mas el segundo piso.

Recuerdo las ruidosas escaleras de madera para subir al segundo piso. Se encharcan mis ojos de solo recordarlo. Uno subía y se encontraba de frente con un baño, después con una sala que en muchas ocasiones servía de habitación, a su lado el cuarto que daba a la calle, con una ventana corrediza. Ese cuarto tenía un baño. En el segundo piso también había una sala grande, otro baño y la cocina, acompañada de un pequeño lavadero. Recuerdo que había una ventana que servía para entrar en contacto con el patio del piso. También era un lugar desde donde la abuela conversaba con sus vecinas.

¿Por qué me duele que se venda esta casa? Más allá de las consideraciones nostálgicas, lo que me entristece es que en lugar de representar un punto de encuentro, después de la muerte de la abuela se convirtió en un campo de batalla. En una fuente de discordia. Para mí, que estoy metido en esto de estudiar la Vida, significa la dolorosa constatación de una realidad, que muchas veces como familia se maquilla: somos una Tribu Familiar Indiferente. Y la mayoría de esos 64 herederos estamos impregnados de esa dinámica. Con frías relaciones entre padres e hijos. Casi inexistentes lazos de comunicación entre primos. Poco contacto entre sobrinos y tíos. Todos echados a nuestra suerte. Privados de las bondades de vivir y convivir con una Tribu Familiar cohesionada. Donde hay apoyo afectivo, físico, económico, social. En las Tribus Familiares Indiferentes estos beneficios brillan por su ausencia.

Cinco grandes reuniones han tenido la Tribu de los BECERRA. La primera fue la celebración de las bodas de oro de los abuelos en 1987. Por ahí circula una foto donde estamos los primos pequeños. La segunda fue con la muerte del abuelo Arturo en 1992, la tercera fue cuando al abuelo le sacaron los restos en 1996. La cuarta fue con la muerte de la abuela Tulia en el 2007. Y la quinta fue para la sacada de los restos de la abuela en enero de 2012. ¿Cuando será  la próximo reunión? ¿Con la muerte de alguno de los tíos? ¿Cuándo tendremos noticias de la tribu? ¿Acaso será cuando la tragedia nos visite?  La vida ya nos dio un aviso con la perdida temprana de Cristian. Y ahora nos pone en nuestro camino otra señal: la venta de la casa de los abuelos.

Los japoneses enseñan que los cambios producen crisis y las crisis generan cambios. ¿No será esta crisis familiar una oportunidad para que se produzca un cambio en nuestra dinámica familiar? ¿No será esta una valiosa circunstancia que nos pueda llevar a pasar de ser una Tribu Familiar Indiferente a una Tribu Familiar Formativa?

Los abuelos que cohesionaban la tribu ya no están. La casa que representaba la presencia espiritual de los abuelos ya no está. ¿Qué queda entonces? ¿Vamos a privarnos de la alegría de compartimos? ¿Del placer de saber de la familia? ¿De conversar? ¿De luchar conjuntamente? ¿De progresar?

¿Somos 64 miembros y no vamos a ser capaces de construir un legado para nuestros descendientes? ¿Vamos a pasar por este mundo sin dejar huella? ¿Vamos a privar a nuestros hijos de vivir una vida que valga la pena vivirla?

Esta carta es un llamado para los miembros de mi Tribu, para todos los BECERRA. Para esos que llevamos en la sangre la herencia de Arturo y Tulia. Hey familia, nos llegó la hora de empezar a construir una relación. De tener una nueva razón para estar cerca, a falta de los abuelos, ahora la causa tiene que ser el desarrollo de todos.

Pienso por ejemplo en lo que pueden ser nuestros objetivos:

  1. La vejez digna de los hijos de Arturo y Tulia.

Entiendo por dignidad el hecho de estar pendientes de ellos. Llamarlos, prestarles ayuda en la medida de lo posible. Alimentarlos afectivamente. Recopilar sus historias. Aprender las lecciones de sus propias vidas.

  1. El Bien-estar de los nietos de Arturo y Tulia.

Entiendo por bien-estar el hecho de favorecer en esta segunda generación el aprendizaje del arte de Vivir, Convivir y Supervivir. Además de estar pendiente de los primos, compartirles conocimientos que les pueda ser de utilidad, que les sirva para llevar una mejor vida, unas mejores relaciones de pareja, y unas solidas herramientas para la crianza de sus hijos.

  1. Un mejor Futuro para los bisnietos de Arturo y Tulia.

El futuro de nuestros hijos está en nuestras manos. Si mejoramos como personas y nos ayudamos los unos a los otros, ellos van a crecer con buenos ejemplos, seremos modelos para nuestros hijos.

Primos, ya somos adultos. ¿Qué vamos a hacer con nuestra adultez? ¿La vamos a gastar solo sobreviviendo? ¿O vamos a luchar para que en esta generación cohesionemos la familia?

Yo estoy convencido que podemos transformar esta Familia. Que podemos construir un legado. Como miembro de la Tribu, y como Formador Afectivo esta es mi contribución.

Un abrazo para todos,

Andrés.

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5 thoughts on “CARTA A LOS BECERRA”

  1. hermanito una vez mas me dejas sin palabras y con un enorme nudo en la garganta,pero esta es la cruda realidad que tristeza………………

  2. Soy un fanatico en sentarme con los abuelos a que me cuenten historias, me encantaba escucharles y a los abuelos les encantaba hablar, asi supe como eran.. 1992 del abuelo arturo tengo difusos recuerdos pero ahi estan, el unico abuelo que logre conocer.
    Eres una persona admirable y mas por los logros alcanzados, tu juventud no fue facil y apoyada por el rechazo de muchos; Aun me rio cuando recuerdo que mi primer nombre hiba a ser jorge andres pero como tenia un primo que era una ¨plaga¨ mi papa y mi tia ofelia me llevaron a escondidas de mi mama y me registraron como jorge enrique se sentia el rechazo hacia aquel primo quien callo la boca a mas de uno y ahora hace sus mayores esfuerzos por mantener a la tribu unida. BECERRA,,,
    La abuela tulia, una mujer guerrera con caracter hasta sus ultimos dias.. su palabra era ley y nadie la podia contradecir adoraba a su consentido sin saber el daño que le causaba con su complejo de edipo y electra.
    No somos los nietos, ni los bisnietos quienes han querido acabar con su historia, han sido sus primeros descendientes.
    Arturito ¨Quien su parecido con migo me aterra¨ no alcance a conocerlo.
    Olga mujer berraca quien recuerdo de cali en su kiosco de comidas en chiminangos admirable luchadora pero de un genio volado.
    Oscar muy poco conoci a mi tio se que hizo legado con sus hijos y eso lo llevo a que pudiera disfrutar de su agradecimiento; alguien que por lo menos disfruto a sus hijos.
    Ofelia: una tia que pasa fugaz por mi mente no tengo un recuerdo que me marque de ella, le encanta vivir en fincas y me gustaba visitarla de niño.
    Chila: desde el dia que murio la abuela y empezaron a rifarse las cosas de la casa mi afecto hacia ella y mi tia ofelia cambio mucho, senti que ya mi historia en este legado habia terminado.
    Gonzalo: Detras de un buen hombre hay una mujer luchadora. mi tio es buen padre y eso lo ha recompenzado en la vida, gente luchadora, todos en su grupo familiar son de admirar.
    Javier : Mi lazo mas afectivo con los Becerra esta con el, lo adoro, el sembro en mi desde niño ese afecto tan grande que le tengo y la pena enorme por no comunicarme hace mucho tiempo, fue un consejero, un apoyo en momentos dificiles me dolio mucho su separacion y su salida de cali, senti que mi lazo se rompia. Como todos los hombres de la familia tuvo la suerte de ser encarrilado por buenas mujeres.
    Jorge: llevo su recuerdo todos los dias de mi vida por que asi decidio llamarme. si javier es mi union, lastimosamente este es mi separacion, he querido borrar todos los recuerdos de el por que no tengo uno solo bueno y no siento ningun agradecimiento hacia el. No sembro nada en su vida no se gano nada, no realizo nada y lastimozamente como el consentido de la abuela vivio del que pesar.
    A mi el pesar no me tiene donde estoy y como ejemplo de padre me sirvio mucho para no seguir.
    Ines: la niña de la casa y no fue la consentida por tulia. a mi parecer fue lo contrario lo que mas recuerdo son sus hijos que siempre estaban con ella para todo lado y tuvo que haber sido buena madre para lograr que tener buenos hijos como los son ahora.
    La venta de la casa me entristese y me preocupa por jorge aunque desde el mismo dia de la muerte de la abuela lo podria haber llamado la cronica de una venta anunciada.
    una tribu,legado o clan se inicia desde unas buenas bases.
    su apellido desaparece con el tiempo y son pocos los que tienen esa responsabilidad encima.
    me refiero a los nietos varones del los hijos varones de los becerra, oscar, javier, gonzalo y jorge y quien el destino en su mayoria les ha brindado hijas.
    Y asi como ellos quieren desaparecerla, el destino les ha ayudado.
    La segunda generacion aprendio mucho de ellos 17 nietos de tulia, gente berraca admirable, de lucha, capaz de lograr muchas cosas, buenos hijos y buenos padres pero que no pueden cargar ni merecen llevar la carga de este legado en via de extincion. desde aqui empieza lo que verdaderamente se merece rescatar de esta tribu.

    Quien no siembra no recoje.

  3. espero en un tiempo no muy lejano reunirme con todas estas tribus en una finca cerca de pereira reconociendoles
    el transpporte a dicho lugar es muy duro la venta de la casita pero quien soporta la actitud grosera de jorge
    oscar y olga que nunca se pudieron entender atte javier becerra

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