Publicado en MIGUEL DE ZUBIRIA

LA ENSEÑANZA MAS GRANDE por Miguel De Zubiria Samper

¿Algún profesor  podría destinarle una de sus 30.000 horas de clase
 a la cuestión más importante de todas?
 

El trabajo central de la pedagogía de todos los tiempos es precisamente: definir las cuestiones importantes para enseñarle a nuestros niños y jóvenes. Hay que priorizar, pues es imposible enseñar todo, a pesar de Comenio.

Cada cultura le destinó miles de horas a decidir que enseñarles y que no a sus muchachos. Tema en donde los métodos eran un asunto secundario. Los atenienses eligieron formar demócratas, los espartanos guerreros, los Coreanos educar los mejores estudiantes del mundo actual,… y lo logran.
¿Y para nosotros cual es la prelación educativa? Cuales son las cuestiones centrales para enseñarle a nuestros hijos. ¡Ni idea!
A pocos educadores o sindicatos o pedagogos le interesa este tema; se híper concentran en discutir el tema muy secundario de las didácticas.
Mucho menos le interesa al Ministerio de Educación, que luego de decretar los estándares para todas las áreas -y concretar así su ideal, no dicho y el suyo, optó por la estrategia del avestruz; jamás volver a revisar esa decisión, la decisión central de todas. Y ante los vacios de los estándares, avala la áreas transversales. Que ni son áreas curriculares, ni las dicta ningún profesor, ni ocupan ningún espacio ni tiempo. Solo existen como declaración de intenciones, saludos a la bandera, para nada en la realidad educativa.
Durante siglos la ocupación central de los profesores y de las escuelas occidentales fue impartirles conocimientos a sus estudiantes. Se a este el sentido de la escuela industrial y de la educación en general. Su precursor, el maestro Comenio, fundador de la pedagogía industrial, en su Didáctica Magna de 1630, no dejo la menor duda de esta finalidad con su precepto: “Enseña todo a todos”.
Precepto que hoy rige prácticamente  el quehacer educativo mundial, con sus dos ideas inmodificables de calidad educativa -que todos sepan más- y de ampliar la cobertura, que todos lo sepan.
Si bien se escuchan de comienzos del siglo pasado voces de protesta, las primeras y más fuertes venidas de las pedagogías activas. Cuestionaron a la escuela industrial volcada a transmitir conocimientos académicos, en su mayoría sin ninguna función ni papel en la vida cotidiana y real de los estudiantes; solo útiles para sobresalir en la escuela misma. Contra la cual propusieron una formación apuntada a hacer mejores seres humanos, muchachos alegres, amables, entusiastas, comprometidos.
Y si bien demasiados padres de familia estarían de completo acuerdo con este ideal educativo, ¿pues de que sirve sobresalir en el colegio si se fracasa en la vida como ser humano?, en su momento se carecía de los conocimientos de la psicología afectiva y de la psicología positiva de la felicidad para darle a esa teoría un cuerpo sólido. Y naufragó.
La segunda mitad del siglo pasado tomó conciencia de un hecho crucial. Se preguntó de qué sirve que nuestros estudiantes sepan tantos conocimientos, ¿si en verdad no los comprehenden?, ¿y si no dominan las operaciones intelectuales para hacer inducciones, deducciones, extrapolaciones creativas con ellos? De poco. Menos en la era Internet cuando tales conocimientos quedan a una mano de distancia.
La conclusión obvia es que a cambio de simples y desnudos conocimientos, que atiborran su cerebro, para luego ser olvidados, se les debe enseñar instrumentos de conocimiento (nociones, conceptos, categorías) y operaciones intelectuales. Tesis en la cual coinciden prácticamente todas las pedagogías posteriores a la segunda guerra mundial. En privilegiar sobre los conocimientos de las áreas, la obsesión del Ministerio, los instrumentos y las operaciones mentales; así tiene que ser.
Claro, un muchacho que comprehende en verdad los conceptos centrales de las disciplinas, y domina con fluidez las diversas operaciones mentales, es un joven no solo educado, en el sentido industrial, sino formado intelectualmente. Con dos ventajas enormes sobre los solo educados.
Sin embargo, este dominio intelectual para nada garantiza que estos nuevos aprehendices lleven buenas vidas, en el sentido humano y profundo de la palabra. La vida que todos ellos deberían llevar: apasionada, comprometida, con gran sentido. Pues falta orientarlos en el asunto que considero –de total acuerdo con la esfinge de Delfos- el asunto central de todos, sin el cual todo lo demás es secundario:
¿Quién soy yo?
Autor
Publicado en MIGUEL DE ZUBIRIA

RETROALIMENTACIÒN DEL MAESTRO MIGUEL DE ZUBIRIA SOBRE LA FORMACIÒN EN LOS BUSES

Muy estimado Andrés:

Me parece genial esta experiencia formativa, de cara a nuestra realidad más real, que no puede ser otra que los buses y las busetas, los escenarios donde discurre gran parte de la existencia (3 o 4 horas) de nuestros congéneres. Solos, callados, aburridos, inmersos en el tedio, y con la única ilusión de llegar, de bajarse de este viaje.

             Definitivamente, es una idea muy original y valiosa. Con alegría mi colega Germán Pilonieta la denominaría: una innovación disruptiva. Eso es y puede ser más potente aún de lo que tu y yo nos imaginamos.

             ¡Que ingenio!

             Miguel

Publicado en BITACORA, MEMORIAS DE LA COMUNIDAD

UN DÍA ARMONIOSO: RECUERDOS DE LA CRÓNICA DEL PERIÓDICO EL TIEMPO

Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO
Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO

El viernes 3 de febrero fue uno de esos días armoniosos que dejan recuerdos positivos para alimentar el Optimismo. En la mañana la jornada de Formación urbana; en la tarde la crónica de Fabián (el periodista del Periódico El Tiempo) y por la noche, dimos los primeros pasos hacia la construcción de una sólida alianza con otra pareja de Trabajadores Talentosos.

De las cosas que más disfruto con mi actividad de Formación en los buses es la posibilidad de entrar en contacto con las personas y recorrer la ciudad. Bogotá es una ciudad habitada por personas que representan la diversidad cultural, social y económica del país. Es una metrópoli de más de 7 millones de habitantes que se puede atravesar de norte a sur y de oriente a occidente en rutas que le permiten a uno conocer este territorio lleno de contrastes, tan diverso como lo usuarios que a diario utiliza el servicio de transporte publico.

Nueve charlas ofrecí durante toda la jornada de Formación urbana. Nueve oportunidades para experimentar Flujo. Nueve acciones de Prevención y Sensibilización frente a la importancia de prestar atención a la Salud Afectiva. Nueve desafíos al miedo. Nueve actos de siembra. Nueve momentos para acumular horas de práctica. Y sobre todo, nueve confirmaciones de la certeza del camino elegido para darle sentido a mi vida.

Esa pasión con la que estoy llevando a cabo el ejercicio de los buses está empezando a ser notada. La Formación en este escenario va camino a ser reconocida como una verdadera innovación y llegará a ser identificada como el punto de partida de una inesperada revolución en la industria de la Psicología. La prueba de lo anterior es que en apenas una semana fui entrevistado por dos reconocidos medios de comunicación con cobertura nacional: RCN Radio y el Periódico El Tiempo. Sobre el primero ya hice una reseña de esa experiencia; ahora quiero dejar una evidencia acerca del segundo.

Con Fabián habíamos quedado de encontrarnos ese viernes a las 11am en las instalaciones del periódico, pero minutos antes de nuestra cita, y justo cuando me encontraba en plena acción  en un bus, recibí su llamada con el propósito de reprogramar nuestro encuentro para las tres de la tarde. Y en efecto, se llegó la hora de inmortalizar este acto de Formar en los buses.

Estando en la Av 68 con Av el Dorado abordamos la ruta 291 con destino al barrio Verbenal, me subí con Fabián y su reportero grafico. Debo reconocer que experimenté una sensación bastante agradable; un orgullo de los buenos, de esos que producen una inmensa satisfacción. Después de tantos meses cultivando este desafiante escenario anónimamente, ahí estaba yo, convencido por la potencia de nuestra Causa. Demostrándome a mi mismo que valía la pena la osadía, el atrevimiento de ejercer mi vocación en un lugar en el que difícilmente mis colegas incursionarían. Ejecutando un acto impregnado de una profunda carga simbólica que buscaba mostrar la manera de aprovechar un escenario tan humilde como un bus para Formar, para sembrar conciencia, para invitar a pensar sobre nuestro Que Hacer como parejas, como madres y padres, como trabajadores, en síntesis; como ciudadanos.

Mientras Fabián le preguntaba a los pasajeros que opinaban de ese acto y su reportero grafico retrataba la escena, yo seguía en mi charla, saboreando ese momento, disfrutando de la potente dosis de dopamina con la que me estaba recompensando mi cerebro, embriagado por la Alegría de estar haciendo lo que mas me gusta en la vida: FORMAR.

Después de unos 15 minutos terminé la charla, nos bajamos y durante 15 minutos más conversamos.  Le compartí a Fabián mas detalles de esta aventura; y a diferencia de la experiencia vivida en Nocturna RCN, esta vez si me sentí verdaderamente cómodo, en mi territorio, en mi salsa.

Luego de esta calida experiencia no me cabe duda alguna de la eficacia que tiene este acto de Formar en los Buses. Es una poderosa estrategia de promoción de la Salud Afectiva, tan necesaria y escasa  en una sociedad tan violenta como la nuestra. De modo que con más bríos continuaré llevando a cabo esta actividad; sueño con que un día no muy lejano, ya no sea sòlo yo, sino muchos colegas y Formadores Afectivos los que se sumen a la Causa, y no solo en Bogotá, sino a lo largo y ancho del país.

El día terminó con una reunión estratégica. Resulta que gracias a una conferencia ofrecida con la Mincha  a principios de este año en el colegio Villa Eliza de Suba, llamamos la atención de Tucidides. Él, junto con su esposa Paola están sacando adelante una empresa de Ecoturismo. Recuerdo que ese día con la Mincha estuvimos hablando sobre Desarrollo Afectivo ante un grupo de 80 profesores y ahí estaba Tucidides escuchando nuestro cuento sobre la Afectividad. Al terminar se nos acercó y nos comento sobre la posibilidad de llegar a hacer algo juntos. Dias después nos escribió solicitandonos una propuesta para trabajar “liderazgo” y “trabajo en equipo” en las empresas; dos temas que se pueden abordar perfectamente desde la Formación Afectiva, que combinado con la actividad que ellos manejan de capacitación a campo abierto, puede tener lugar la construcción de un solido concepto que amalgame nuestra alianza, muy seguramente aquí estaremos dando cuenta de la evolución de ésta.

Aquel viernes nos reunimos solo con Paola, pues Tucidides estaba atendiendo compromisos de su escuela de futbol. Sin embargo, fue un encuentro bastante productivo  que nos dejó la ilusión de poder construir conjuntamente una línea de trabajo que sume las fuerzas de ellos con las nuestras. La verdad, lo que màs nos llama la atención es trabajar con otra pareja de Trabajadores Talentosos, se ajusta perfectamente a nuestra filosofía.

¿Ahora ven por què dije al principio de este artículo que ese viernes 3 de febrero fue un día bastante armonioso? Porque estuvo lleno de Positividad, porque fue un día de puro cultivo, pero también de cosecha y así entendemos nuestro oficio; sembrar y recoger todo el tiempo, sin prisa pero sin pausa. Como sabiamente me enseño la Mincha.

Publicado en ENTREVISTAS

SOBRE NUESTRA PRIMERA ENTREVISTA EN RADIO


El día que nuestra hija Orianna cumplió su tercer año de vida, este proyecto dedicado a la Formación Afectiva recibió una poderosa inyección de energía. Gracias a la intrépida actividad de Formación llevada a cabo en los Buses, fuimos entrevistados en el programa Nocturna RCN dirigido por el veterano periodista Julián Parra.

Todo empezó un día en el que una de mis faenas fue escuchada por un periodista del periódico El Tiempo, y al parecer llamé su atención porque días después me contactó para proponerme hacer una crónica para publicar en ese importante diario nacional y de paso conectarme con un colega suyo que trabajaba en RCN radio.

Y en efecto, al día siguiente de esa llamada me contacto Caroline, eran alrededor de las 8pm y la idea era estar en el programa de esa misma noche. Alborozado llamé a la Mincha y le conté la buena nueva.

En estos momentos me viene a la mente un pensamiento criticón ¿y sabes qué dice?: “no es para tanto Andrés, se trata simplemente de una entrevista”. Pero mi lado optimista riposta y dice: “no te escuches Andrés, si es importante para ti, disfrútalo, saboréalo!!!” y me siento más  inclinado a optar por el segundo pensamiento;  experimento una emoción positiva, me alegra, me llena de entusiasmo. Representa un fruto maduro luego de llevar varios meses sembrando en los Buses. Significa que esta táctica funciona, que llama la atención ver un psicólogo tomándose ese escenario, quizá el primero en tener el valor de compartir sus conocimientos ante un auditorio acostumbrado a escuchar lamentos.

Pero bueno, volvamos a la entrevista. Llegamos a las instalaciones de RCN Radio en Teusaquillo; un bunker blanco y frio. Eran las once de la noche y Bogotá estaba helada. Ahora pienso que ese lúgubre clima era el presagio de la experiencia que íbamos a vivir.

Después de la reseña para ingresar el bunker nos recibió la periodista que me había contactado. De entrada, su recibimiento fue parco, el programa ya estaba al aire, pero Caroline nos hizo seguir a una especie de sala de espera, tan fría como la anfitriona. ¿Sabes? La sensación que me quedó de las instalaciones de RCN es una imagen gris, apagada, como sin vida; puede ser que esto no corresponda con la realidad, pero debo ser sincero con mi percepción. Sin todavía conocer las instalaciones y las personas de su máxima competencia, no se porque me imagino a Caracol Radio de color amarillo y lleno de vida.

Nos hicieron esperar mas de 30 minutos y Caroline ni siquiera tuvo la gentileza de conversar un rato con nosotros, de contarnos como iba a ser la entrevista, que nos iban a preguntar, cual seria su propósito. Simplemente se limitó a llamarnos  y lanzarnos a nuestra primera incursión en radio como terneritos al matadero.

¿Por qué digo esto? Porque no nos sentimos bien en la entrevista. Yo quiero pensar que tenían buenas intenciones, que su propósito era resaltar el hecho de que un psicólogo dejara sus miedos a los convencionalismos a un lado, se lanzara a reflexionar en voz alta en un Bus y se atreviera a sembrar conciencia. Pero las preguntas que nos hicieron no estaban encaminadas a ese fin.

En los 10 minutos que duró el show, su preocupación fue indagar  si nos iba bien económicamente, si podíamos vivir de ello. El error nuestro fue habernos dejado arrastrar a esa lógica y no tener la habilidad de traerlos a nuestro terreno, de mostrarle que nuestra incursión en los buses no tiene una motivación meramente económica, que es el resultado de una convicción, que dicha actividad es una táctica para poner a pensar a las personas y dar a conocer nuestra causa, contarle a la gente sobre la existencia de la Formación Afectiva. Yo, acostumbrado a argumentar mis acciones esa noche mi mente se bloqueo y la Mincha quedó atrapada también en la misma atmosfera.

Al terminar la entrevista, con la Mincha llegamos a la misma conclusión: “no nos sentimos a gusto, no pudimos disfrutarla”. Pero lo importante era que al margen de la entrevista como tal, el hecho de haber estado sentados en esa cabina, ya representaba para nosotros una pequeña victoria en esta lucha por dar a conocer la potencia de la Formación Afectiva.

Quiere decir también que estamos alzando las manos, que nos estan viendo, que el irreverente acto de subirnos a los buses es una buena forma de llamar la atención y lo es porque nadie se lo espera; y lo es porque es otra forma de vivir la psicología. Y mientras nosotros nos sintamos bien y lo disfrutemos, lo que sientan, piensen y digan los demás nos tiene sin cuidado, salvo que sea para alimentar esta idea.

Publicado en BITACORA, CAZADOR RECOLECTOR

EL FORMADOR AFECTIVO COMO UN CAZADOR RECOLECTOR

Los estudiosos de la evolución humana nos hablan de cuatro grandes periodos en el desarrollo de la humanidad. Primero, una larga temporada como nómadas Cazadores-Recolectores; luego, la población fue creciendo  y migrando hacia un estilo de vida más sedentario alrededor de la agricultura; después, surge la Revolución Industrial y con ella la posterior explosión demográfica en las ciudades; hoy, quienes vivimos en estos días, somos testigos de una nueva migración que teóricos como el sociólogo Manuel Castells han denominado como la Era de la Información o Informacionalismo. Y nuevamente la vida está cambiando drásticamente porque esta Era está siendo marcada por revolucionarias innovaciones tecnológicas e informáticas y por profundas transformaciones culturales, sociales, económicas y políticas. Sin embargo, y a pesar de los miles de años transcurridos desde nuestros tiempos como cazadores-recolectores, en el fondo seguimos comportándonos de forma muy similar, especialmente en lo que a la consecución de los Recursos Personales se refiere.

Nuestros lejanos antepasados se enfrentaban al desafío de la supervivencia con la rigurosidad de quien es consciente de que acceder a los recursos es una cuestión de vida o muerte. Un asunto vital. Ellos, cuya motivación principal era la búsqueda de alimentos, recorrían la Tierra cazando y recolectando lo que a su paso encontraban, y establecían asentamientos temporales teniendo como referencia los ciclos climáticos.

Una vez establecido el asentamiento, los hombres de la tribu salían a hacer sus faenas; se iban en grupos a cazar, a enfrentar el desafío de luchar contra otras especies. En el asentamiento quedaban las mujeres y los mayores, quienes se dedicaban a la recolección y a la Formación de los nuevos miembros de la tribu.

Cuando los hombres regresaban al asentamiento después de varios días de arduo trabajo, se dedicaban además de descansar, a otros menesteres; el juego, la danza, los ritos y otras practicas que fueron complejizando la mente humana. Es decir, no todo era Cacería, también sacaban tiempo para el Ocio, la sofisticación de sus herramientas, y la creación de otras nuevas.

Hoy, miles y miles de años después, esa minúscula población de la especie humana se ha multiplicado de una forma que asusta. Ya somos 7 mil millones y todavía seguimos Cazando y Recolectando, con una pequeña diferencia; la gran mayoría de miembros de esta especie gastan sus vidas en la mera búsqueda de recursos y en sus “tiempos libres” se dedican al consumo de actividades que promueven el ocio pasivo, el mínimo esfuerzo, simplemente dedicándose a satisfacer las demandas de sus genes y sus memes; motivo por el cual quedan atrapados en un Circulo Vicioso de mera supervivencia: comer, dormir, reproducirse (al menos aparearse) y morir. Viéndose comprometida, tarde o temprano, su Salud Afectiva.

Yo estoy de acuerdo con el psicólogo evolucionista Steven Pinker cuando afirma que “no todo tiempo pasado fue mejor”. Indudablemente seguimos evolucionando, sobre todo culturalmente, y gracias al trabajo que hoy hacemos, nuestros descendientes vivirán en sociedades más civilizadas, pero… (Siempre hay un pero) estos mejores tiempos no llegan por generación espontanea, hay que seguirlos cultivando, y cada nueva generación tiene la oportunidad de hacer su aporte a esta fabulosa Causa Humana. Aunque también tiene la tentación de obstaculizar dicho desarrollo y vivir su vida sin hacer nada productivo (ni siquiera para Si Mismos) o al servicio de hombres que ya no cazan alimentos, sino a otros hombres. Y cuando el hombre caza al hombre, la evolución de la humanidad se complica.

Por éste motivo es que el prestigioso psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi señala que “ninguna tarea es a la larga más importante que hallar una manera de desarrollar Yoes que apoyen la evolución. De ello depende el resto de consecuencias positivas. Si queremos contar con una historia, nuestras mentes deben estar preparadas para crearlas.”[1] Por eso es que debemos practicar una Crianza Formativa.

Personalmente he decidido caminar junto al primer bando. Entre otras razones porque estoy tomando conciencia de las reglas del juego de la Vida. Un juego en el que “algunos individuos siguen de forma casi exclusiva las instrucciones de su configuración genética o los dictados de la sociedad, con escasa o nula participación por parte de la conciencia. En el otro extremo del espectro están los individuos que desarrollan seres autónomos con objetivos que sobrepasan las instrucciones externas, viviendo casi exclusivamente según reglas autogeneradas. La mayoría de nosotros –señala Csikszentmihaly– operamos entre esos dos extremos”.[2]

Yo, he comenzado ha caminar en el segundo. Con los que queremos ofrecer nuestra existencia y poner nuestro cerebro al servicio de la Causa Humana. Aportar en esta empresa que se viene construyendo desde que el hombre es hombre. No quiero llevar una vida pasiva, ni al servicio de hombres cazadores de hombres que bajo disfraces altruistas, someten a otros miembros de nuestra especie para satisfacer solo sus intenciones particulares, las demandas de sus genes y sus memes egoístas.

Ahora estoy comprendiendo que ese sometimiento se hace a las “buenas”, o a las malas. En el primer caso se apela a la fuerza, se impone el miedo, el terror. Ahí están las dictaduras totalitarias y fundamentalistas que todavía nos muestran ese lado perverso de la naturaleza humana. Pero también, se puede someter al hombre a las “buenas”. Con sutiles ideologías esclavizantes, económicas, políticas, religiosas. Sistemas de creencias con mecanismos adoctrinantes tan efectivos que incluso tienen entre sus seguidores sus principales sostenedores y multiplicadores. Ellos mismos defienden sus cadenas.

Con mi Mincha hemos decidido interiorizar las mejores prácticas que el hombre ha desarrollado a lo largo de su evolución cultural. De los Cazadores-Recolectores aplicamos esa estrategia de salir a Cazar cada mañana. Eso quiere decir a divulgar, comunicar y multiplicar el mensaje de la Formación Afectiva en los Buses. Esta estructura básica la complementaremos con las demás actividades de Formación Afectiva que realizamos conjuntamente con la Mincha. Los cursos de Afectividad Humana en la Luis Angel Arango, las Orientaciones Afectivas, las conferencias y los talleres.

El propósito es acumular los Recursos Personales necesarios para patrocinar nuestra Actividad Creativa; leer, escribir, crear y conversar con la Mincha. En otras palabras, búsqueda intensa de recursos y producción intensa de contenido para publicar en nuestros blogs.

Nuestra tarea de Formación Afectiva empieza como Cazadores-Recolectores. Pero no cazaremos hombres sino recursos para la Causa, no recolectaremos solo metálico; también contactos, usuarios, experiencias positivas que nos proporcionen las reservas suficientes de energía (psíquica y material) para reducir nuestra actividad de Caza y pasar al siguiente nivel: el del Formador Afectivo como un Agricultor y preparador de Cazadores-Recolectores.


[2] Ibid, pag 51 la negrita es mía y lo hago para destacar ese hecho tan notable que tiene una consecuencia muy potente sobre nuestros modelos de Parejas Formativas, Crianza Formativa y Trabajadores Talentosos.

Publicado en andres granada, REFLEXIONES

LAS TAREAS DE LA EXISTENCIA


La vida tiene una misión para cada uno de nosotros, nuestra tarea es comprehenderla y empezar el proceso de transformación.

De acuerdo con la práctica del Zen, la transformación consiste en producir lo que la vida desea producir a través de nosotros. En este mismo orden de ideas, para avanzar por el camino de la transformación hay que ser un guerrero impecable, lo que no equivale a ser un guerrero perfecto, lo importante es hacer siempre lo mejor que podamos y trabajar con cuidado cosa por cosa.[1]

De manera que la primera tarea de nuestra existencia consciente es comprehender esa misión señalada por la vida.

La segunda tarea es empezar a recorrer ese camino de transformación y mantenernos constantes.

La tercera tarea es llevar una vida ejemplar, que sirvamos de modelo vital a nuestros hijos, familiares, amigos y demás personas en general.

La cuarta tarea es contribuir a que más personas puedan comprehender la misión que les tiene deparada la vida.

Estas son las tareas de la existencia de las cuales hoy soy consciente, seguramente hay más, pero por ahora, estas son las que comprendo y practico.


[1] Charlotte Joko Beck “La Vida tal como es: enseñanzas sobre Zen” editorial norma, 2008

Publicado en psicologicas

¿EMPLEARSE COMO “PSICÓLOGO” O HACER PSICOLOGÍA?

La gente que tiene la oportunidad diaria de hacer lo que mejor sabe hacer –actuando en consecuencia con sus fortalezas- tiene más posibilidades de florecer”

Barbara Fredrickson

Empiezo mi carrera profesional como psicólogo  gracias a que un diploma me acreditó como tal. Hoy, con la perspectiva de los años y el conocimiento acumulado y complejizado, comprendo que cuando uno egresa de la facultad lo único que tiene de psicólogo es precisamente ese diploma, porque técnicamente hablando, la mayoría llegamos al mercado laboral sin saber hacer Psicologia; la prueba fehaciente de ello es que una vez egresados nos ponemos a buscar empleo en lugar de Trabajar, la diferencia entre ambas opciones es Vital.

En primer lugar, para emplearse basta con el diploma, un papel que uno compra en una institución legalmente autorizada para vender éste documento. Cabe decir que funciona como un contrato a 5 años que se renueva cada 6 meses. Una de las partes contratantes (el estudiante) se compromete a pagar una alta suma (esto depende del status de la marca en el mercado de los diplomas) y la otra (la institucion) a depositar en el cerebro del pagador una serie de ideas relacionadas con la Psicologia; para legitimar dicho contrato, el estudiante es sometido a evaluaciones periódicas que den cuenta de la memorización de las mencionadas ideas.

A la institucion poco le importa si el estudiante adquiere un dominio complejo o superfluo de esas ideas. Tan es así que se guía por un sistema de calificación en el que se establecen unos mínimos valorativos para que el estudiante pueda pasar al siguiente nivel; para la obtención del diploma que te acredita como psicólogo da lo mismo si sacas un 3 o un 5, cuando llegas al mercado laboral no te van a pedir tu record de notas, salvo que quieras pasar al siguiente nivel del negocio, lo que el sistema llama la educación postgradual, y ni así.

Aquí es importante subrayar que una vez se ha terminado el contrato entre las partes, el ahora nuevo “profesional” de la psicología es lanzado a la selva del mercado laboral a competir en una despiadada lucha en el que el más fuerte es el que mejor conectado esté, es decir el que más palancas tenga. En este punto por ejemplo empieza a pesar el prestigio de la marca que haya vendido el diploma. Y aunque sea duro reconocerlo, hay que ponerlo sobre la mesa; no es lo mismo un diploma de psicología “Made in Universidad de los Andes” a otro “Made in X, Y, Z” (no me atrevo a nombrar universidades porque no quiero herir el orgullo de mis colegas). Lo cierto es que como en el mercado de los celulares; hay diplomas de alta gama, media y flechitas. Y esto pesa a la hora de buscar empleo.

Es tanto el impacto que tiene esta realidad, que en el medio se habla de “lavar el diploma” es decir, cuando se hace un pregrado en una universidad de gama media o baja, se busca hacer un posgrado en una de alta gama para aumentarle el peso a la hoja de vida, o dicho de otra forma, para hacer mejores contactos, que es lo que más pesa en este juego, donde en muchos casos, la meritocracia brilla por su ausencia.

En este mundo de los psicólogos de diploma y por ende en el mundo de los psicólogos empleados, pesa mucho el lugar de donde hayas salido, marca la diferencia entre los que salen a mandar, o, a obedecer. Los primeros van directo para las multinacionales, a las ONGs internacionales, y caen parados en las altas esferas de la administración del Estado, porque no sólo se compra un titulo, sino también capital social, eufemismo para hacer referencia a las palancas, la rosca que llaman. A los demás les toca “pelarse el lomo” en las negreras empresas de selección de personal, o en instituciones de beneficencia que pagan salarios que a los pobres psicólogos poco les alcanza para vivir dignamente.

Esta es la cruda realidad. Con un agravante; se cree ilusoriamente que la única manera de escapar de los empleos esclavizantes es haciéndote un posgrado para “cualificar” tu hoja de vida e incrementar así tus posibilidades en esta cruenta batalla por la supervivencia laboral. Pero esto no es más que un caramelito que da lugar a un nuevo problema; la sobreperfilación. Entonces ocurre lo impensable; no te contratan porque estas sobreperfilado!!!! y lo que haces lo puede hacer un recién egresado por la mitad o menos de tus pretensiones salariales. Y ahí si como dirían las abuelas “empieza cristo a padecer”; porque las deudas acosan, el estrés enferma, la presión social y la competencia por el status tensiona, hasta llegar un momento en que la salud mental de quienes trabajan en salud mental termina quebrándose; angustia, soledad, depresión, tristeza. Oscuro panorama que muestra claramente como quedan atrapados en un circulo vicioso.

Cosa muy diferente ocurre con quienes comprendieron la lógica de ese perverso juego y optaron por aprehender a Hacer Psicología para construir su propio camino. Es decir, se dedicaron a trabajar.

Aquí la lucha entonces ya no es contra los demás colegas. Poco importa tener una hermosa hoja de vida o un palmares lleno de títulos comprados. Aquí lo que cuenta son las habilidades demostradas, la capacidad de construir un producto o diseñar un servicio. Aquí no se llega a un mercado laboral, aquí se crea un mercado alrededor de lo que se ofrece, aquí se crea una comunidad y sobre todo, aquí se lucha por una Causa.

Pero hay que ser sinceros, no todo es color de rosa. Al principio la batalla más dura es contra uno mismo. Contra tus dudas, tus inseguridades, tu falta de recursos económicos, la incredulidad de quienes te rodean y lo más importante: la carencia de habilidades afectivas, cognitivas y expresivas.

Ahora bien, ¿Qué se requiere para mantenerse en este camino?

Son muchos los que han intentado dar el salto, sin embargo, no son pocos los que han tenido que devolverse. Aquí lo difícil no es hacer el cambio sino mantenerse firme, en pie de lucha, convencido de su Causa. Esa confianza en Ti Mismo es clave, porque es el combustible que te sostiene, ese que no te dejar rendir, el que te recuerda permanentemente que la batalla es por la Autonomía, por gobernarte a ti mismo, por ser el dueño de tu destino, por elegir tus propias cadenas y no las impuestas por los condicionamientos biológicos y sociales a las cuales estamos sometidos sin ser conscientes de ellos.

Transitar por este camino requiere el cultivo y desarrollo de habilidades afectivas. Es importantísimo Autoconocerse; descubrir para que eres bueno, tomar conciencia de esas habilidades que tienes por allá escondidas y que puedes poner al servicio de tu Causa. También es clave Autovalorarse; ejercitarce en la evaluación de Ti mismo, ser sincero, no engañarte, reconocer tus carencias, tus fortalezas. Y más importante aún es Autoadministrarse; aprehender a manejar tus recursos psicológicos (vínculos, conocimientos y experiencias) y materiales (espacio, tiempo y metalico).

Una lección que se aprende en estas tierras es que el tiempo de un Trabajador es muy diferente al tiempo de un empleado. Empezando porque aquí no existe esa diferenciación entre el Trabajo y el “tiempo libre”, de hecho, no tenemos tiempo libre!!!! No podemos darnos esos lujos, sin embargo, si gozamos de Momentos de Ocio Creador, porque esos momentos en los que aparentemente estas haciendo cosas distintas a tu trabajo, tu cerebro sigue procesando información, por eso se disfruta de actividades lúdicas; del cine, del teatro, de caminar la calles, de visitar museos, de asistir a conferencias, centros culturales. Siempre estas consumiendo información y ésta la integras a tu trabajo. Nosotros por ejemplo, lo vemos todo desde el prisma de la Afectividad Humana y es sorprendente lo que se observa. No obstante, para lograr lo anterior es vital aprovechar el tiempo, ganarle la batalla a la pereza; por eso hay que levantarse temprano, disfrutar del despertar del día, cuando la motivación es intrínseca la mente es muy productiva.

Lo anterior en cuanto a lo afectivo, pero no basta con ello, es necesario cultivar y desarrollar habilidades cognitivas. Si quieres hacer psicología no le puedes hacer el quite a la lectura. Es obligatorio apasionarse por el estudio de nuestro campo. Como bien diría uno de mis grandes maestros Mihaly Csikszentmihalyi: “no se puede crear una novedad si no se domina el campo”, por eso hay que leer a la lata, y estar muy al tanto de las últimas novedades. Hoy por ejemplo en el campo de la psicología la brújula está apuntando hacia la Psicología Positiva, la Psicología Afectiva, las Neurociencias, la Psicología Evolucionista y la Teoría BioPsicoSocial de la Mente. Ahí está el futuro y en éstas corrientes estoy nadando.

Pero además de leer hay que escribir. Si no se escribe queda la tarea a medias. Ambos procesos deben llevarse a cabo sistemáticamente. No es suficiente leer por leer, hay que comprehender la ciencia del texto como diría Van Dijk. Y para dominar el proceso de la escritura es requisito afrontarlo como una necesidad y como un oficio permanente. Porque aprender a escribir es a la vez aprender a pensar crítica y creativamente.[1] En otras palabras, la escritura es tremendamente importante para el desarrollo del pensamiento critico y creativo.

Hacer psicología requiere aprehender a leer ciencia, a comprender el lenguaje de los científicos. Escribir requiere aprehender a conceptualizar, argumentar, elaborar categorías, a construir modelos conceptuales, en últimas a manejar el conocimiento como diseño y no como información como diría David Perkins.  Porque eso es lo que vendemos: Conocimiento. En nuestro caso, conocimiento sobre la Afectividad Humana. Y lo mejor del caso es que entre más leamos y escribamos, más conocimiento producimos, además es reciclable, reutilizable, tiene múltiples formas de combinación, su uso lo hace más complejo y por lo tanto más sofisticado. Y lo mejor es que se puede transmitir a través de diversos canales; virtuales y físicos. En fin, se entra en una espiral ascendente, en un círculo virtuoso que tarde o temprano terminará recompensándote con el mayor logro que un Trabajador puede alcanzar: su Autonomía en todos los sentidos de la palabra.

En las habilidades expresivas ubico el enseñar, hacer la transferencia de lo que vas aprehendiendo. Hay que cultivar y desarrollar la habilidad para hablar en publico (por eso en parte es que hago el ejercicio de Formar y Divulgar en los buses). Aquí la meta es convertirte en un convincente expositor; ser un maestro de la palabra, un artista, un hechicero, un apasionado encantador, un vendedor persuasivo -pero de los buenos-, no de otra forma lograras convencer a los demás de las bondades de lo que ofreces. Del poder de tu Causa.

Como podrás ver, ninguna de estas habilidades se cultiva ni se desarrollar en la Universidad. ¿Te enseñan a Autoconocerte, a Autovalorarte, a Autoadministrarte? Para nada. ¿Te enseñan a leer de verdad, a escribir de verdad? ¿A pensar? Para nada. ¿Te enseñan a enseñar, a hablar en público? ¿A convencer? ¿A vender? Para nada. Viéndolo bien, que costosos son esos diplomas que venden las instituciones universitarias actuales. Ese modelo de universidad está en vía de extinción. En los años venideros surgirán nuevos modelos cimentados en la síntesis entre la teoría y la práctica y sobre todo, en el cultivo y desarrollo de habilidades; por que no todo conocimiento desarrolla habilidades, pero el desarrollo de cualquier habilidad genera conocimiento.

Termino esta larga perorata (que escribí en la montaña, inspirado por la briza y el canto mañanero de los pájaros) con dos conclusiones o “derivadas” -como diría mi maestro Miguel De Zubiria– una de índole económica y otra psicológica.

Como somos psicólogos y no economistas, nos cuesta mucho comprender las inexorables leyes del mercado. Traigo a colación una de ellas para demostrar la diferencia entre emplearse como psicólogo gracias a un diploma y Trabajar haciendo psicología. Me refiero entonces a la famosa ley de la oferta y la demanda:

  • A mayor oferta, menor demanda.
  • A menor oferta, mayor demanda.

En lenguaje castizo y aplicado a nuestra reflexión esto quiere decir:

A mayor oferta de psicólogos que buscan emplearse gracias a un diploma comprando en una institucion universitaria, menor es la demanda de éstos. Por lo tanto, mayor es la competencia y más bajos son sus ingresos. ¿Por qué? Muy sencillo, pues porque hay muchos comensales, y eso no es lo peor, lo más grave es que cada semestre salen al mercado laboral cientos de psicólogos más y en un país como Colombia, la torta del empleo para los psicólogos no es ilimitada, entonces, entre mas hallan, menos comen y los que comen, acceden a una porción cada vez más pequeña.

La verdad es que esto es un negocio de suma cero en el cual los verdaderos ganadores son dos: los que venden los diplomas –las universidades- y los que se benefician de la sobreoferta  -los empleadores-, quienes se pueden dar el lujo de pagar bajos salarios a psicólogos desesperados por emplearse para sobrevivir, por acceder a las migajas del pastel y sin derecho a protestar porque son fácilmente reemplazables, para eso abundan.

Y como estamos en el país del sagrado corazón, no son pocos los que ingenua e ilusoriamente creen que esta situación se puede remediar con leyes, y posan ante el gremio como luchadores de una causa perdida. A estos cándidos personajes bien vale la pena recordarles una de las famosas leyes de Murphy: “Lo que está mal, tiende a empeorar”.

La segunda parte de la ley de la oferta y la demanda aplica perfectamente para los que hacemos psicología, los que Trabajamos. Veamos:

A menor oferta, mayor demanda.

Traducido esto quiere decir que entre más personas (jurídicas o naturales) demanden de los productos y servicios psicológicos que diseñemos  a partir de nuestras propias innovaciones conceptuales, más exclusiva es la oferta y por lo tanto más altos son los ingresos.

En otras palabras, un trabajador que hace psicología ya no compite por un empleo, trabaja por construir una comunidad de usuarios, multiplicadores y creadores que utilicen, distribuyan y creen productos, servicios y experiencias que contribuyan con la Salud Afectiva de la comunidad. Y entre más miembros tenga la comunidad, mayor es la riqueza psicológica (vínculos, conocimiento, experiencias) y material (tiempo, espacio y metalico).

Con una diferencia, la riqueza en el paradigma del empleo se concentra en unas pocas manos. El psicólogo empleado es el que hace la tarea, pero el empleador se queda con la mayor utilidad. Es decir, “trabajar” para enriquecer al dueño.

En cambio en el paradigma del Trabajo la riqueza se distribuye. Esto porque la comunidad crece gracias a sus miembros y entre más se trabaje al interior de la comunidad mayores son las utilidades para si mismos y para la comunidad en general; es un gana-gana, no un gano yo – pierdes tu, como ocurre en la otra orilla. En conclusión, se trabaja para enriquecer a la comunidad (psicológica y materialmente), a todos los que la conforman.

Y este punto lo conecto con la conclusión psicológica. Como ves, la riqueza no se da sólo en metálico, también se gana en otros recursos. La real posibilidad de establecer vínculos afectivos más sólidos, de ejercitarse en el desarrollo de habilidades afectivas, cognitivas y expresivas, de experimentar mayor disfrute, sentido de vida, propósito existencial, mejores relaciones interpersonales, con tu familia, tu pareja, tus amigos; mayor Autonomía, cohesion, en una sola palabra: Plenitud y esta redunda en salud, en Salud Afectiva.

¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Así que, ¿quieres seguir siendo empleado y trabajar para los demás, aun a costillas de tu Salud Afectiva? o ¿Prefieres vencer el miedo y  aprehender a Trabajar y hacerlo para ti y por los demás, en beneficio de tu afectividad?

Como casi siempre….

Tú decides.


[1] Alvaro Díaz “La argumentación escrita” Editorial Universidad de Antioquia. Segunda edición, septiembre de 2002.

Publicado en biografia

Un regalo de otro de mis Maestros: Luis Roberto Hernandez.

Un regalo de otro de mis Maestros: Luis Roberto Hernandez. Un Psicólogo al que le debo muchas buenas emociones, pensamientos y acciones. :

Aquí les comparto estas bellas palabras del susodicho:

“Recuerdo a un hombre que escuchaba atento una charla sobre el dolor que yo impartía en medio de un silencio agónico de la gente en un aula universitaria. El hombre en cuestión era un invitado de alguien venido del lugar donde el olvido se parece a un patio sin paredes, un baño desaseado, una silla escuálida en la cafetería de algún lugar donde lo que menos importa es el café: “Yo no te admiro –me dijo–por lo que tú sabes sino por lo que tú haces con lo que sabes”. ¡Me sorprendió! porque lo que yo hacía era mi forma natural de ser. El alma Andrés, no es el espíritu, acaso no exista la una o el otro. Pero la voluntad sí que existe en representación de los dos. Tú sigues un camino empujado por las alas de tus sueños, tu viaje es en solitario en medio de la gente, el asombro es solo eso. Una cosa que no produce sombra en las personas, una abstracción que asusta a todos aquellos que sin darse cuenta arrastran el fardo del vacío en sus corazones. Hoy te veo en los buses, ¡Vale!, Quizá mañana te desprendas de esas alas y comiences a buscarte en las profundidades de tu propio laberinto, y entonces… habrás madurado el corazón para que otros entiendan que no solo palpita llevando y trayendo su alimento vital sino que además es el receptáculo de sentimientos poderosamente arraigados, esos de querer aliviiar el dolor de todo aquel que en silencio cuenta su propia historia, ya en los paraderos de los buses, ora parados bajo un alero mientras llora amargura el cielo por la indiferencia de dios. Si lo que haces te da alegría, alégrate, si lo que dices aligera la carga de tantos, contínúa diciéndolo. Si las criticas te arrojan lodo en el rostro, recuerda que el lodo es alimento nutricio para la piel, protegiéndote del sol y las arrugas. No te detengas en lo que haces, la vida es un riesgo y tú eres un tomador de riesgos, permeado por los sueños. Y si al final hay que llorar porque el llanto venga como un bálsamo a recordarte que eres humano, recuerda a Serrat y llora frente al mar cuando nadie te vea. Luego deténte un instante, levanta tus bártulos nunca vencidos e inventa otra pirueta en el escenario del mundo que es el teatro de Dios (aunque no exista). Algún representante de él tomará nota. Pero haz tu mejor baile, exhibe tu mejor sonrisa y no temas. Te andan buscando los que dirán que estás “de atar”, te señalarán los largos dedos de los tontos que nunca han sabido qué señalar porque nunca han arriesgado algo, esos que no aprendieron a silbar, a montar en bicicleta, a comer pan en la calle, acompañado de una lágrima de sal, te mirarán extraño los que siempre han tenido por costumbre criticar, los miopes, los fotofóbicos, los casi ciegos y los ciegos. Y sin embargo, el hado poderoso que te habita, te conducirá de la mano por entre piedras y comentarios, por entre ríos de maledicencias y fuegos, hacia el mar, donde una barca sin piloto te espera a seguir el rumbo que tú le quieras marcar. Un viaje que solo son capaces de hacer los alquimistas, los que transforman las ideas en hechos y los hechos en realidades luminosas. ¡Qué sencillo sería hacer psicología si solo fuera necesario decir de otra manera lo que no se ha dicho bien! El problema de la gente es que se busca problemas. Pero vivir es sencillo, la única dificultad legítima es que perdimos el manual de instrucciones. Tú estás recogiendo de la experiencia la sabiduría de marras. Quizá ahora la gente sonría más o no. Quién sabe. Tu ejemplo es maravilloso. Un psicólogo con la esperanzas en las espaldas. Bien supe hace tiempo que un psicólogo está obligado a avanzar mucho más allá, ingresando en un espacio donde nadie podrá ayudarlo, porque nadie sabrá cómo hacerlo. Solo él posee el secreto. ¡He hablado demasiado. Te entrego las palabras que ya no son mías:

“Yo no te admiro por lo que tú sabes sino por lo que tú haces con lo que sabes”

Un abrazo lleno de energía capaz de sacudirte para que no pierdas el entusiasmo.

Luis Roberto. “

Publicado en MEDIOS DE COMUNICACION

La historia de un sicólogo que ejerce en los buses

Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO
Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Andrés Granada sorprende a los pasajeros con sus temas sobre divorcio, niñez y drogadicción.

El tipo paga el pasaje para no levantar sospecha.

Alza la mirada, mide la situación y se lanza al agua: “Vamos a hacer un ejercicio de divulgación enfocado en salud mental y emocional”, dice, sin dejar a un lado un leve acento paisa.

Los pasajeros lo miran atónitos. No pueden creer que el hombre de gafas, barba, chaqueta de pana y Converse rojos, que se acaba de subir, se convirtiera, en pocos segundos, en un psicólogo sobre ruedas.

Esa es la labor que desde hace un año realiza a diario el pereirano Andrés Granada, psicólogo de la Universidad Católica de Colombia que encontró en el transporte público capitalino el mejor ‘consultorio’ para dar a conocer un programa que explora la salud afectiva de la gente.

Durante 10 minutos, Granada adelanta una charla informal ante anónimos pasajeros en la que explora temas de interés como el divorcio, el embarazo en adolescentes y la drogadicción.

“Me subo a los buses no como una forma de lucro sino como un método efectivo para divulgar tips que le permitan a la gente ser más feliz”, explica el profesional, quien en medio de la intervención reparte folletos pedagógicos sobre la crianza adecuada de los hijos elaborados en una casa de Soacha y en compañía de su esposa, Luz Tirado, socióloga de la Universidad Nacional.

La presencia de Granada en los buses es curiosa si se tiene en cuenta que el grueso de usuarios está acostumbrado, durante los recorridos, a los cantantes varados, los vendedores de golosinas y a uno que otro desplazado. En cambio, la sesión del psicólogo, de 31 años, es para algunos una grata experiencia.

“Para mí ir donde un psicólogo es un lujo. Y me encontré con la sorpresa de que se subió uno a la buseta”, cuenta Nelson Ruiz, ocupante de un vehículo que circula por la avenida 68 con rumbo al barrio Verbenal, en el norte.

Cuenta que después de las charlas es común que algunos pasajeros le pidan una cita privada o le cuenten su caso.
“Recuerdo que una vez un hombre me confesó que estaba muy preocupado porque la mamá de su hijo, 20 años menor que él, tenía problemas de drogas que le impedían cuidar al menor”, relata el psicólogo, que en un día de trabajo se sube a 10 busetas y reparte unos 400 folletos con su número de celular en la última página. Así, Granada consigue que los pasajeros se conviertan en pacientes. “La gente me llama para consultas personales que realizo en centros comerciales. No me gusta someter a las personas a consultorios llenos de diplomas que intimidan”, sostiene este hombre que renunció a dos trabajos formales (era orientador en un colegio y referente en diversidad sexual del Distrito) para demostrar que la psicología también viaja en buseta.

Fabián Forero Barón
Redactor de EL TIEMPO