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ARTICULO # 107 ¿QUÉ PUEDO HACER POR TI?


Yo puedo hacer por ti, lo que he hecho por mí. ¿Cómo así? Sí, sostengo la tesis según la cual, uno no le puede “enseñar” a los demás lo que no se ha aplicado a si mismo. Como persona y como estudioso de la Psicología Afectiva te puedo colaborar.

Como persona porque soy padre, esposo, emprendedor, analista simbólico y artesano. Y como estudioso de la Psicologia Afectiva, -pero sobre todo de la Mente Humana-, porque comprendo cómo el desarrollo afectivo y por ende la formación afectiva, tiene un impacto favorable sobre la persona y su desempeño en sus diferentes roles.

En este de orden ideas, cuando te pregunto ¿Qué puedo hacer por ti? Es porque quiero compartir contigo mi experiencia de vida y mi formación. Porque quiero ponerla a tu servicio. Porque estoy convencido que puedo serte útil, que te puedo colaborar en tu deseo de ser un mejor padre o madre, una mejor pareja; porque te puedo enseñar a emprender, a investigar, a pensar, a procesar información y convertirla en conocimiento relevante. Porque te puedo ayudar a desarrollar afectiva, intelectual y profesionalmente.

La experiencia me ha demostrado que cuando se accede a una pertinente y adecuada orientación afectiva se puede mejorar nuestras relaciones interpersonales, podemos obtener un mejor desempeño en nuestro trabajo y podemos mejorar la relación con nosotros mismos. Es decir, aumenta nuestra autovaloración (Autoestima), nos conocemos mejor y desarrollamos competencias afectivas cruciales para alcanzar nuestros objetivos (Automotivación, Autoadministración)

¿Es posible aprender a elegir pareja? ¿A construir una solida relación de pareja? ¿A solucionar de forma adecuada las diferencias de pareja? ¿A terminar relaciones de pareja? En ninguna parte aprendemos esto. Y claro que se puede aprender. ¿Cuántos dolores de cabeza nos evitaríamos? Eso no es solamente una cuestión de química, es un asunto de elección. Si quieres que te oriente en tu relación de pareja. Aquí estoy. Listo y preparado para hacerlo.

¿Dónde nos enseñan a ser padres? En tiempos de los nuestros este era un oficio que se aprendía en el hogar. Hoy, los afanes y la presión económica no deja tiempo para ello. Nos estamos convirtiendo en padres que actúan como meros proveedores de recursos, hemos olvidado nuestra tarea formativa. Nuestra misión principal: ayudar a desarrollar afectivamente a nuestros hijos. Y esa es la tarea en la que precisamente quiero aportarte. Te puedo compartir herramientas que como padre y como estudioso de la afectividad sé que generan buenos resultados.

Como emprendedor he acumulado una experiencia que ya puedo compartir contigo. El valor agregado es que te enseño a emprender en el marco de una nueva economía. En una economía en la que aprender a  utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, resulta vital para obtener mejores resultados a la hora de emprender. Es decir, te enseño las nuevas reglas del juego. Y de paso, te ayudo a descubrir, desarrollar y posicionar tu marca personal, para que te posiciones como un profesional de referencia.

En una economía en la que el recurso más importante es la información y el conocimiento, es vital aprender a procesar este recurso. Por eso, como Analista Simbólico te puedo enseñar a procesar la información y a convertirla en conocimiento relevante. Te enseño a leer sistemáticamente, a leer y escribir ensayos; en fin, a hacer de la escritura una excelente herramienta de comunicación y aprendizaje.

En síntesis, te oriento en tu oficio como padre. Te brindo mi experiencia y mi formación para que la apliques en tus relaciones de pareja. Te ofrezco mi experiencia de vida y mis conocimientos sobre afectividad para que tu vida tenga mayor sentido. Te comparto mis aprendizajes para que aprendas a emprender. Te colaboro para que saques mayor provecho de tus cualidades y te oriento en la construcción de tu propio bien-estar.

Esto es lo que puedo hacer por ti. Si me consideras útil, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Estoy para servirte. De esta forma es como vivo la vida.

Correo electrónico

eduardoandresgranada@gmail.com

Móvil:

310 782 58 46

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ARTICULO # 106 LOS 28 DE MI AMADA


Es medio día, a mi lado tengo a la mujer que inspira estas letras. Ella probablemente no se espera esta sorpresa. Estoy escribiendo para ella. ¿Porqué? Es su cumpleaños, hoy llega a sus 28 y me nace dedicarle unos cuantos párrafos para dejar una huella de lo que  significa esta poderosa mujer en mi existencia.

No pretendo argumentar, estas cosas no se piensan, sólo se sienten. Hace poco, leía en Pinker una reivindicación del destino. ¿Existe el destino? ¿Cómo explicar la forma en que conocí a la mujer que hoy ilumina mi camino?

Nuestras vidas se cruzaron un 28 de enero de 2006. Los libros han resultado para mí una salvación. Ella misma lo dice. Gracias a ellos llamé su atención. Era sábado y me disponía a ingresar a una función de cine en la Cinemateca Distrital. Mientras hacia fila, -como de costumbre- ojeaba un libro que recién había comprado (“La Parapsicologia: realidad, ficción o fraude” de Antonio Velez). Yo sentí su mirada, proveniente de unos ojos grandes y expresivos, ella estaba ahí, imponente y hermosa con su larga cabellera azabache, tratando de averiguar curiosamente lo que yo leia.

Hasta antes de ingresar al teatro todo transcurría normalmente. Simplemente se trataba de dos desconocidos, que en la noche de un sábado buscaban algo de entretenimiento. Y el cine-arte, para ambos lo es. Recuerdo que la película era una comedia europea llamada “Vodka Limón”.

Su insistente mirada no me fue indiferente. Pero… ¿Cómo abordarla? Bogotá no es una ciudad donde la gente desconocida interactué con facilidad. No sabía como hacerlo. Entramos, vimos la película, intente sentarme a su lado, pero fue infructuoso. Me invadió la timidez. Me senté tres puestos delante suyo y de vez en cuando cabeceaba para cerciorarme que ella aun seguía ahí, y que no se trataba de una mera ilusión.

Cuando terminó la película –que por cierto se me hizo eterna-, pasaron por mi mente una cantidad de estrategias para abordarla, y mientras ella iba saliendo del teatro, mi tiempo se iba agotando. Yo detrás de ella, tratando de vencer mi vergüenza, de lanzarme, ¿Pero que le decía? ¿A cuenta de que la abordaba?

Finalmente ella salió del teatro y cogió camino por la séptima hacia el sur. En ese momento yo estaba totalmente hipnotizado, fuera de mi, pero ¿Qué hacia? Resolví echarlo a la suerte. Me quede parado viendo como se alejaba lentamente, caminando hacia el sur, en ese momento me dije: “Si voltea a mirar, la persigo” y así fue. Voltió a mirar, como si de paso me invitara a que fuera detrás de ella. No vi otra opción que perseguirla, algo se me ocurriría en el trayecto para abordarla.

Camine detrás suyo, a media cuadra de distancia. Ni tan cerca para no asustarla, ni tan lejos como para no perderla de vista. Cuando llegó a la 22 con 7ma giró hacia el occidente, hacia la carrera decima. Yo seguía detrás, al acecho. Esperando que se me ocurriera algo, sentía como si ella me estuviera arrastrando.

Cuando ella llegó a la carrera 10ma, la cruzó con la firme intención de abordar un bus hacia el sur. En ese momento no tuve más opción, hice lo propio y sin dudarlo la abordé y le dije: “hola”. Ella con soltura contestó: “hola”. ¿Nos tomamos un café? –le propuse-. “Bueno” Contestó ella. Volvimos a cruzar la 10ma y nos encaminamos hacia el Terraza Pasteur, a un bar muy conocido llamado Café Cinema.

Como una forma de romper el hielo nos fuimos conversando sobre la película. Ni siquiera nos presentamos. Lo vinimos a hacer cuando ya estábamos en el bar. Un sitio muy ameno y que se prestó para la ocasión, con trova cubana de fondo y música protesta, allí compartimos nuestras pasiones, hablamos de la que teníamos en común: los libros. Además del mencionado libro de Antonio Velez, ese día había adquirido una biografía de Lenin. Ella tenía uno sobre Nostradamus que había comprado por pura curiosidad, no porque creyera en esas superchicerias.

Esto parece un cuento pero es verdad. Como es verdad que después de mas de cuatro horas de estar conversando, y apelando a los recuerdos que tenia de Jean Baptiste Grenoulle (el protagonista de El Perfume) la seduje y la bese. ¿O ella me sedujo a mi? O nos sedujimos mutuamente desde que estábamos haciendo la fila para ingresar al teatro.

Lo que empezó como un encuentro casual, hoy se ha transformado en una solida relación. Casi 5 años después, de ires y venires, nuestras vidas se han cruzado, a tal punto que somos padres de una bella hija Oriannaquien tiene 18 meses. Y hemos dado vida, -después de meses de reflexión y debate intelectual- a una organización que denominamos EL TALLER, la cual tiene como propósito la formación afectiva de las personas.

Hemos construido una relación, ¿color de rosa? Para nada. También hemos tenido que adaptarnos el uno al otro. Para mi ha representado una evolución afectiva e intelectual. Lo digo con sinceridad: ella me ha hecho mejor persona. Ha sacado lo mejor de mí y hemos crecido considerablemente desde que estamos juntos.

Ambos sabemos que ya no hay vuelta atrás. Que pase lo que pase, estamos comprometidos con un proyecto de vida existencial. Además de formar a nuestra hija, nos hemos puesto el objetivo común de trascender. De dejar huella, de aportarle a la humanidad. Ya hemos dado el primer paso. Hoy El Taller es una realidad. Sabemos que los Centros de Formación Humana y las Empresas Altruistas algún día verán también la luz.

¿Destino? Sí, estábamos destinados. Cada día lo confirmo una y otra vez. Soy un hombre muy afortunado. Camino junto a una mujer excepcional, con un nivel de desarrollo afectivo e intelectual impresionante,  apasionada por los libros y con una generosa familia que me adoptó en su seno. En fin, somos una pareja, pero también somos compañeros, amigos, socios y amantes.

¿Para qué más?

Este es mi regalo para ti preciosa.

Feliz Cumpleaños!!!!!